Kepler2000 - Capítulo 11
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11: Dolor de cabeza 11: Dolor de cabeza Con el cielo oscuro sobre ellos lograron llegar a la aldea.
Esta estaba rodeada de varios troncos entrecruzados y dos grandes pilares señalaban la entrada.
No había ninguna puerta o algún obstáculo para detener el avance de posibles criaturas lo cual inquietó a Piero.
Dentro de las vallas había estructuras iguales alineadas al lado del camino de piedra.
Por la poca visibilidad asumió que eran cuatro pares de casas iguales a cada lado del camino y al final de este una casa del doble de tamaño con un gran símbolo en lo que hacía de puerta, además de dos gigantes colmillos a cada lado de la entrada.
“Esa debe ser la casa del sabio.
Mi imaginación me está sorprendiendo.” Por un momento pensó que sus casas serian idéntica a las suya pero lo único en común era que estaban hechas de madera — ¡Oh!
¡Hay muchas casas!
—Mencionó Fii mirando a todos lados.
— Sí, Me sorprende — Esta.
Es la aldea.
Muchas gracias.
Iré a hablar con.
La líder.
— …
¿”La líder”?
¿El gran sabio no es hombre?
—Por la forma en que se refirieron al gran sabio asumió que era hombre.
— Sí.
Solo que.
No lo vemos.
Muy seguido.
Por eso hablar con.
La líder.
Será más rápido.
Lo siento.
— …
No importa.
Fron se inclinó frente al grupo de Piero y se marchó llevándose a sus otros tres compañeros, Caín, Niar y Teo, estos también se inclinaron antes de irse.
— Sería muy descortés hacer que esperen parados, si no les importa, podrían esperar en mi casa…
No tengo mucho que ofrecer así que disculpen si no es de su agrado.
Rai habló llamando la atención de los tres.
— …
Ok.
Parece que estaremos muy ocupados, es mejor descansar.
Piero esperaba una conmoción al llegar a la aldea pero para su alivio no había nadie más aparte de ellos.
Pero no esperaba lo mismo para el siguiente día.
— ¡Sííí!
— Es por acá, es esa casa de allí —Señaló la casa del lado derecho más cercana.
Estaba elevada por una especie de malla de madera y una escalera con barandas hasta la entrada, las juntas de las paredes estaban cerradas con barro, el techo además de una base de madera estaba llena de paja mesclada con barro o algo similar para sellar pero lo que más le llamó la atención fue una decoración en medio de la fachada, con un gran símbolo en esta.
Piero miró las demás casas, pero por la oscuridad de la noche no pudo distinguir los demás símbolos.
El silencio nuevamente los invadió, Fii no podía hacer más preguntas porque parecía que no podía ver muy bien, sus ojos tardaban en adaptarse.
Piero siguió viendo su alrededor, pero no hubo ninguna señal de movimiento en la aldea, solo el grupo de Fron corriendo hacia la casa del sabio.
“Si la zona se inunda constantemente esto les vendría bien…
Pero si la base está separada de la base la humedad no llegará a las paredes y el techo que sobresale de más también evitaría un poco que se moje…
creo…
” Siguió examinando la casa, además de ventanas que no tenía su propia casa, no descubrió nada más.
— Antes de entrar…
Quizás Riu todavía esté despierta.
— ¿Quién es Riu?
—Levantó la mano al preguntar.
— ¿Riu?
Fii y Camila preguntaron apenas escucharon un nombre nuevo, ni siquiera dejaron que terminara de hablar Rai.
— ¡S-sí!
Ella es mi hermana.
Les pido disculpas si su comportamiento les molesta…
— …
Con tal que no nos ataque no me molestaré.
— ¡No, no!
¡Ella nunca haría eso!
Recordando lo sucedido en la tarde Rai se puso nerviosa y se inclinó varias veces en forma de disculpa.
Luego dio un par de golpes antes de abrir la puerta, deslizó una pequeña madera que estaba sujeta a la puerta y al marco.
El mecanismo era más complejo de lo que Piero tuvo.
La puerta se deslizó y mostró un pequeño pasadizo con una luz que venía del techo de la habitación.
Similar a las piedras caloríficas existían piedras de luz que reaccionaban con el agua estas eran el resultado de utilizar las piedras caloríficas hasta disminuir su tamaño.
La habitación iluminada tenía pocos muebles, mirando de derecha a izquierda, de la primera pared colgaban varias lanzas y un arco, en una esquina sobre una mesa, que salía de la pared, había varios depósitos, lo más probable era que eran utilizados para la comida, igual que los platos y vasos de Piero, además de pequeños cuchillos y una canasta con huevos.
Antes de llegar a la siguiente esquina había una puerta y por último había una pared con manchas o mejor dicho dibujos.
En medio de la habitación había una pequeña mesa redonda y de sus bordes colgaban pieles que llegaban al piso.
Además de varios cojines alrededor, rellenos de algún material suave.
Y sentada sobre uno de esos cojines había una pequeña niña que los miraba en silenció.
Su pelo era extremadamente largo, tanto que llegaba hasta el piso estando sentada.
Era la primera vez que Piero veía a uno de su misma especie con el pelo tan largo.
La mirada de la niña era de confusión combinado con inquietud, pero se calmó un poco al ver a Camila y Fii, especialmente a Fii.
— …
¿Hermana?…
—Dijo la niña después de un momento de contemplación.
— Ella es mi Hermana menor, Riu, las dos vivimos aquí conformamos la familia “R”.
Riu miró confundida a su hermana, su hermana no era la persona que se sentiría nerviosa al hablar, ya que era muy popular en la aldea no como ella.
Sin embargo, estaba hablando de manera extraña, como si estuviera frente a alguien superior.
Una idea cruzó por su cabeza y se paró rápidamente para tener una mejor visión de los recién llegados.
Esto permitió verla por completo, de la misma altura que Fii, extremidades delgadas, aros atados a su denso pelo formando una especie de trenza que no podía recoger su cabellera, llevaba una prenda de su cadera hasta sus rodillas tan gruesa que podría entrar sus dos piernas en una manga.
Sus dudas fueron confirmadas, no podía creer lo que veía, frente a ella había tres Sabios.
Rápidamente corrió detrás de su hermana que se había acercado a ella para presentarla.
Luego asomó su cabeza para seguir mirándolos.
— …
Tardó, pero tuvo una reacción similar a los demás.
— Jeje, es un poco tierna.
— ¡Hola!
Soy Fii, soy un sabio —Saludó agitando su mano.
Dejando la protección de su hermana corrió hacia la otra puerta que daba al exterior.
Pero asomaba su cabeza para verlos de vez en cuando.
— ¡Heeeeeh!
¡Deben tener hambre!
—Rai parecía sudar grandes gotas— ¡Les serviré algo ahora mismo, déjenme traer agua del pozo!
— …Pozo…
— ¿Qué es un “pozo”?
—Fii levantó rápidamente la mano.
— E-es de donde recogemos agua, nunca se acaba, es un invento del sabio.
— …Ahora que lo mencionas…
A pesar que la información no llegó a él, con la explicación de Rai sintió que ya conocía la palabra, sin embargo a pesar que antes ya había recordado palabras mientras conversaba con Camila, la mención del pozo fue distinta, como si fuera una palabra con poco uso o una palabra extremadamente antigua.
— ¡Sí, ya lo recordé!
Pero es por el nivel del agua porque no se acaba…
—Susurró Camila.
— ¡Oh!
¡¡Hermana le ganaste a Piero!!
¿Qué es el “nivel del agua”?
Como era típico de Fii preguntó por cualquier término desconocido.
Sin embargo, tenía razón, Camila le ganó en conocimiento ya que él no hubiera podido dar esa explicación como lo hizo Camila.
— Jeje…
No recuerdo qué es…
Pero sentí que era por eso…
Sin embargo, Piero sí entendió la explicación de Camila y qué era el nivel del agua.
Las reglas al recibir información estaban cambiando demasiado.
Piero sintió que su cabeza iba a explotar si seguía pensando en eso.
Sacó el termo, que no sabía su nombre y se lo ofreció a Rai.
— …
No es necesario…
Solo utiliza el agua que tengo.
—Dijo mientras sostenía su cabeza.
— ¡He!
Pero…
Lo utilizaré, calentaré el agua ya vuelvo.
Recibiendo el depósito, Rai hizo una pequeña reverencia.
— …
No es necesario, puedes calentar el agua en el mismo depósito.
Señaló un cuadro que estaba en el termo, Rai lo presionó, provocando que el termo produzca un ligero zumbido.
— ¡Heeee!
El susto provocó que deje caer el termo, pero lo atrapó antes que toque el suelo.
— …No te preocupes, es más duro de lo que parece, se le ha caído a Fii varias veces y no se rompió.
— ¡Hee!
¡La segunda vez no me asusté por eso!
Fue por otro sonido…
—Siendo mencionada en la conversación Fii trató de no quedar tan mal.
Su hermana solo le acarició la cabeza mientras tomaba asiento en un cojín y acomodaba sus pies debajo de la mesa.
Rai destapó un recipiente y sacó varias plantas, las cuales las repartió en tres vasos.
Posteriormente destapó el termo y vertió el agua caliente en los vasos.
Piero la miró detenidamente y cuando sus ojos hicieron contacto con las plantas nueva información llegó a él.
Estas plantas eran toxicas y podían ser utilizadas como sedante si se molían junto con otra hierbas de la zona.
Sin embargo, al ser sumergidas en agua hirviendo perdían su toxicidad y su tallo se volvería comestible, al igual que el agua en que fue sumergida.
Luego Rai mezcló las bebidas con un viscoso líquido amarillo.
Movió las bebidas y se las ofreció a los tres.
— ¿Qué es esto?
—Fii tocó la planta que asomaba de su vaso.
— …
Es una planta silvestre, no tiene un nombre fijo, pero es llamada como “Yuke” por los nativos.
Es comestible, pero espera un poco a que enfríe.
— ¿”Nativos”?
—Preguntó Camila.
— ¿Qué es un “Nativo”?
—Levantó la mano.
Las palabras que decía Piero eran lo que le llegaba a su cabeza, sin embargo, la mayoría de las veces no entendía el significado que estaba detrás de las palabras.
Pero después de un año eso se volvía menos frecuente.
— El gran sabio dijo lo mismo…
Pero “Yuke” lo llamábamos antes de cambiar de idioma…
—Rai soltó ese dato desencadenando una reacción en su cerebro.
Un dolor punzante volvió a invadir la cabeza de Piero.
Esta vez estaba seguro que el constante aumento de información ocasionaba el dolor.
Sujetó su cabeza y detuvo a Rai para que dejara de hablar.
— ¡Espera!
Para…
Ya es mucho por hoy.
— ¡E-entendido!
—Detuvo todas sus acciones.
— ¡¿Te encuentras bien?!
—Dijo Camila acercándose a él.
Todas voltearon a ver con preocupación a Piero.
— …
Creo que fue mucha información por un día…
No se preocupen.
“O estoy exigiendo mucho mi cabeza al seguir creando esto” Comparando el primer día de su despertar, el dolor que sentía ahora era distinto, pero eran situaciones completamente distintas.
Su primer día su cabeza fue invadida con toneladas de información y no solo eso, tuvo que estar en constante movimiento para escapar de múltiples amenazas o simples sustos ocasionados por la información.
En esa ocasión tuvo varias lesiones y fracturas, por lo que no podía afirmar con certeza que el exceso de información lograría un dolor como el que sentía ahora.
Todas se miraron en confusión sin saber qué responder y antes que pudieran preguntar golpes sonaron en la puerta de entrada.
Pero había algo que ni el dolor de cabeza lo podía sacar de su cabeza.
__———-__ — Rai.
Soy Fron —Se escuchó desde fuera de la casa.
Rai no supo qué hacer, sentía la necesidad urgente de ayudar en algo pero no podía hacer nada, pero para su alivio el Sabio Piero le dio permiso para atender al llamado a pesar que no se veía bien.
Sin cuestionarlo con un disculpas casi inteligible se levantó de su lugar y abrió la puerta del pasadizo para dejar pasar a Fron quien había ido a hablar con la líder de la aldea.
— ¿Está todo bien?
— No sabría decirlo…
—Suspiró Rai.
Los dos susurraron entre sí.
— Rai.
Disculpa, pero.
Deberás cuidarlos.
Una noche.
— …
¡¿Qué?!
Con la repentina noticia Rai no pudo ocultar su sorpresa e involuntariamente levantó la voz.
— ¿Pasa algo?
—El Sabio Piero preguntó desde la sala.
Fron y Rai se apresuraron a ir a la sala mientras que Fron le decía un ‘Lo siento’ a Rai.
Al llegar a la sala Fron se arrodilló ante el Sabio Piero que se veía mejor.
— Lo siento.
Pero la líder.
No podrá recibirlo.
— …
No tienes que arrodillarte.
Siéntate con nosotros.
— Pero yo- — No me importa, siéntate.
Tú también Rai.
Fii y Camila se acomodaron al lado de Piero para dejar espacio para los otros dos.
Con el aumento de individuos en la mesa, tuvo que sacar un cojín extra que estaba guardado en una caja de madera aunque ya no había para ella misma.
Camila y Fii probaron el contenido de su vaso mientras los miraban curiosas.
— …
Ahora continúa.
Fron aclarando su garganta y tranquilizando su respiración como si fuera a tener una caza difícil dijo.
— La líder no podrá.
Recibirlos ahora.
Llegaron repentinamente.
Por eso les ofrece quedarse.
En la aldea durante esta noche.
Además de invitarlos a comer.
Mañana en la mañana.
— …
Bueno, no me molestaría.
De igual manera quería descansar por hoy.
Al escucharlo Fron liberó un suspiro casi inaudible, como si una gran carga hubiera salido de su espalda.
Pero eso era a costa de ella misma.
— …
¿Dónde nos quedaríamos?
—- La líder sugirió que.
Descansara aquí.
En la casa de Rai.
— …
Entiendo…
No tengo problema.
Las dos sabios Camila y Fii no cuestionaron al Sabio Piero, todos parecían hasta cómodos ante la situación pero Rai era la única con el corazón en la boca.
Ellos deberían quedarse en su humilde casa, era imposible satisfacer a un Sabio y ella debía hacerlo.
__———-__ Después que Fron saliera de la casa, Rai empezó a cocinar con ayuda de su hermana menor.
Ellas se movían ágilmente mientras cocinaban, Rai cortaba la carne y algunas hierbas mientras que Riu, le alcanzaba lo que utilizaría al cocinar, a la vez que vertía agua a las ollas para llevarlos a cocinar.
La cocina estaba fuera de la casa, a pesar que lo cortaron y prepararon dentro.
Llevaron las ollas fuera de la casa por la puerta trasera hasta una fogata que prendieron con las chispas que salieron al chocar piedras azules.
Las mismas que Camila y Fii encontraron en la cueva después de su despertar.
Al finalizar sirvieron la comida en platos cóncavos y los llevaron dentro de la casa hasta la mesa redonda.
El aroma que desprendían los platos llenó la habitación haciendo rugir el estómago de Fii.
— ¡Huuuum!
¡Huele muy rico!
— Con solo el aroma sé que sabrá muy bien.
Todos rodearon la mesa listos para comer sin embargo ninguno se atrevió a dar el primer bocado.
Ni siquiera Fii quien parecía que en cualquier momento se comería hasta el plato.
Mirando su plato podían ver varias rodajas de frutos y raíces de plantas, además de una buena porción de carne.
Todo eso estaba sumergido o flotando en un líquido blanquecino ligeramente más denso que el agua.
Lo cual fue provocado por cierta raíz que se mezcló con el agua a la hora de hervir.
El procedimiento fue simple pero el resultado superó las expectativas de Piero.
Pensar que combinando varias plantas simples e hirviéndolo todo junto conseguiría un resultado tan satisfactorio para su olfato.
Nunca pasó por su cabeza, no podía imaginárselo.
“Esto…
¿Realmente es una ilusión?” Rai parecía inquieta porque todos observaban la comida, pero no empezaban a comer.
Por otro lado, su hermana, que había estado observando todo este tiempo en silencio, abrió la boca para hablar sin embargo lo que dijo fue tan silencio que solo Rai pudo escuchar.
Rai se paró de su asiento inmediatamente, asustando a todos alrededor.
— ¡E-esperen un momento!
Corrió hacia a la mesa de la esquina, donde guardaban las hierbas y algunos utensilios.
Buscó apresuradamente hasta que sacó un pequeño depósito, el cual estaba cuidadosamente tapado con una tela y atado con una cuerda.
Rai desató la cuerda y destapó el depósito, este era ligeramente más pequeño que los vasos en los que tomaron la infusión.
Dentro del vaso había una pequeña cuchara, que apenas podía llamarse así, ya que la diferencia del grosor del mango y de la cabeza era mínima.
Rai llenó la cuchara con el contenido del depósito y lo esparció en los platos de los cuatro, su grupo y a su hermana.
— Me había olvidado de eso…
Solo mezclen antes de empezar a comer…
Es una especia, el gran sabio la llama “Sal” sirve para resaltar el sabor de la comida…
— …
Oh…
Qué sorpresa…
¿Por qué no te sirves a ti también?
—Preguntó Piero.
— Es difícil de conseguir, el gran sabio solo nos lo da cuando completamos misiones importantes…
— …
Entiendo.
— ¿Con solo una cucharadita puedes hacerlo más rico?
¿Entonces si echas más sabrá mucho mejor?
—Era un pensamiento muy lógico de parte de Fii.
— No, por lo contrario, empeoraría su sabor…
Es un poco extraño…
Eso nos explicó el gran sabio…
— Fii no pidas más de lo que ya te están ofreciendo.
—Reclamó Camila.
— ¡Okei!
Los tres movieron su comida hasta que vieron a Riu dejar de mezclar su plato.
Riu sintió sus miradas por lo que se apegó más a su hermana.
— …
Bueno…
Empecemos a comer.
Fue el primero en levantar su cuchara sin embargo fue Fii la más rápidamente en empezar a comer, llenándose los cachetes.
— ¡¡Huuuuuf!!
¡¡Efta muf fico!!!!
— Fii no debes hablar mientras tienes la boca llena, te puedes atorar.
— Efta bifen herfmana.
— Fii…
Fii tragó lo que tenía en sus hinchados cachetes y contestó un poco avergonzada.
— Jeje…
Es que está muy rico.
Con la atmósfera más relajada los cuatro empezaron a comer mientras Piero los miraba en silencio, sentía que este primer bocado sería algo distinto, anteriormente las ilusiones no interactuaban tan drásticamente con su entorno, sin embargo lo que tenía delante era una mezcla de cosas y plantas que no podía reconocer, esto no podría ser replicado en su mente.
Sumado a todo esto la información que desbloqueó antes los había mencionado directamente.
Su mano empezó a temblar y su agarre se volvió flojo pero no dejó caer la cuchara, después de un segundo más de contemplación suspiró y dio el primer bocado.
La opinión de Fii fue muy acertada, la comida era extremadamente buena.
Con cada cucharada que comían su paladar era asaltado con múltiples sabores desconocidos que se combinaban a la perfección, haciendo que pidieras un bocado más.
Los trozos de raíces y plantas desconocidas eran blandas y se desmoronaban al contacto de su lengua soltando su sabor único, que se mezclaba con el jugo del caldo, cada bocado soltaba más y más sabor, provocando que su paladar no deje de trabajar al recibir el bombardeo de sabores.
“Este sabor…” Piero nunca pensó que la comida lograría este punto de satisfacción.
Si él pensara en “comida” lo único que la vendría a la mente sería que tuvo un buen día, ya que no todos los días lograría comer.
Él no podía darse el lujo de experimentar con la comida por lo que nunca pasó por su mente tal cúspide de sabor.
La información que recibía no profundizaba nada más que si se podía comer o no y qué podría hacer para volverlo comestible.
“¿Ustedes son reales?” Piero recordó el año que pasó solo, todo fue un desastre en ese año.
Pensar que el mundo era mucho más extenso de lo que la información le podía dar lo asustó.
Sin embargo, ahora ya no estaba solo, había otros con su misma condición y quizás había alguien que logró recuperar sus recuerdos.
La idea de que por fin lograría paz opacó su miedo y volvió a sentir que estar vivo no era una mala idea.
Pero eso ya no le importaba solo movía su cuchara y disfrutaba la comida.
Sabía que todavía tenía muchas preguntas, demasiadas como para ser respondidas en un día y que encontrará muchas más con el paso del tiempo, pero el futuro se veía prometedor.
Por fin veía una luz en su camino oscuro.
Piero llenó su cuchara una vez más y tragó la comida, la cabeza aún le dolía.
Pero esta vez el sabor opacó el dolor.
“Que extraño…
Normalmente era al revés.” – Fin de la primera parte – ~~~~~~~~~~ ¡Felicidades por terminar la primera parte!
Te agradezco mucho y te doy ánimos a continuar, esta historia apenas ha iniciado y lo que está por venir te sorprenderá, una montaña rusa de emociones está por llegar en la que quiero que estés presente.
Pero también quiero saber tu opinión 😀
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