Kepler2000 - Capítulo 12
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12: Suerte 12: Suerte Su conciencia emergió de un sueño del que ya no tiene recuerdo.
Con su cuerpo nuevamente a su disposición lo primero que sintió fue una superficie acolchonada, era menos dura que el suelo pero más denso que el agua.
No sabía por qué pero por un momento cruzó su mente la idea de estar flotando en agua.
Su cuerpo se sentía ligero y de alguna manera se sentía sensible.
La poca luz que entraba en la habitación fue suficiente para distinguir su alrededor.
Estaba rodeado de cuatro paredes y cada una estaba llena de dibujos.
En una se mostraba una gran flor, en otra simulaba varias criaturas acuáticas, mientras que las otras dos tenían vegetación que nunca había visto.
Poco después de despertar por fin entendió qué estaba pasando.
Sus recuerdos volvieron a él.
El día anterior encontró seres similares a él, sin embargo resultaron ser razas diferentes o algo así.
Al parecer él era un Sabio una raza superior, capaz de crear vida y armas poderosas, lo cual no podía creer.
Con solo recordar todo lo que sufrió el año anterior descartó esa idea de ser un ser superior.
Suspiró y alejó todos esos pensamientos, quería dejar ese pasado atrás y pensar en sus acciones futuras ya que ahora pensaba que lo que estaba viendo era real.
Ahora se encontraría con el “Gran sabio” que era el líder de la aldea en la que estaba.
Quería lograr sacar la mayor información posible, pero recordando el dolor de cabeza decidió tomárselo con calma.
Primero preguntaría si recuperó sus recuerdos, si realmente los recuperó entonces preguntaría sobre la causa de la amnesia y si podían recuperar sus recuerdos como él lo hizo.
Por otro lado si el sabio no recuperó sus recuerdos y está engañando a todos, entonces su situación empeoraría, por lo que debería alejarse de la aldea.
Aunque le duela la idea de dejarlos, sería peligroso quedarse, ya que la farsa del sabio quedaría expuesta.
Y no quería involucrarse en una pelea donde él está rodeado de enemigos.
Quería que toda la discusión quede en palabras.
Con su línea de acción establecida estiró su cuerpo y se levantó de donde estaba.
Había estado vagando en sus pensamientos por lo que su visión solo estuvo en las paredes, así que cuando se paró examinó su alrededor.
Había una gran cama hecha de hierbas secas, pero fue extendido para que todos puedan caber.
Buscó en sus recuerdos y recordó la noche anterior.
Esta era la habitación de Rai y su hermana menor Riu.
Inicialmente la cama era más gruesa, pero al extenderla perdió la mitad de su altura.
Esto había preocupado a Rai y sugirió dormir en la sala, pero él negó la sugerencia y decidió que todos duerman en la habitación.
Dando como resultado la deformación de la cama.
Sobre la cama estaban las cuatro chicas aún durmiendo.
Todas tenían una expresión de tranquilidad en su rostro y respiraban silenciosamente.
Piero se sentó un momento para admirar esta vista.
Ya había descartado ver una escena similar pero ahora estaba ahí.
La tranquilidad del ambiente tentó a Piero a seguir descansando, pero negó esa idea y decidió despertar a Rai.
— …
Rai, despierta…
—Habló silenciosamente mientras movía su hombro.
— …
Hummm…
— …
Rai, debes de llevarme con el sabio…
—Siguió agitando su hombro.
— Huuh…
— …
Nos invitaron a comer ¿Recuerdas?
— Hummm..
Sí, la comida…
¿Quieres que te prepare un huevo?…
—Respondió sin siquiera abrir los ojos.
— …
Cierto, el huevo que traje todavía no eclosiona…
Durante su viaje con Camila y Fii, lo había estado chequeando pero el último día lo descuidó.
— Ok, ya voy…
Solo…
Dame un momento…
— …¿Estas hablando dormida?…
¿Qué piensas del gran sabio?
— Sabes lo que pienso Riu…
No debes acercarte a él…
Piero había preguntado lo mismo la noche anterior, antes de dormir.
Pero la respuesta que había dado Rai fue que era un ser benévolo y que se preocupaba por sus gente, hasta había afirmado que es el mejor líder que su aldea había tenido, sin embargo la Rai inconsciente respondió distinto al confundirlo con su hermana menor.
No contradijo su opinión anterior, pero podía entenderse que era peligroso para su hermana menor, como siempre solo le traía más dudas.
Al lado de ellos Camila se despertó y estiró su cuerpo, esto lo había aprendido de Piero, ya que siempre se estiraba al levantarse.
A continuación se despertaron Fii y Riu.
— …
Hummm….
Buenos…
Días.
—Bostezó.
— ¡Hiuuuum!
Buenos días.
—Respondió Fii mientras estiraba su cuerpo.
— …
Buenos días.
Cuando los tres repitieron lo mismo Riu se sintió en la obligación de responder lo mismo.
— B-buenos…
días —Dijo con un susurro apresurado.
Piero, que había estado al lado de Rai, se alejó de ella para evitar alguna sospecha, sin embargo fue visto por Riu quien lo miró en silencio y luego apartó la mirada cuando Piero la miró directamente.
— Parece que tu hermana habla dormida.
Queriendo aclarar la situación Piero reveló el dato.
Despejando cualquier sospecha de Riu.
Esta solo asintió en silencio.
— …
Recojan su equipaje, visitaremos a la líder y si es posible hablar con el Gran sabio.
Obedientemente Camila y Fii recogieron sus mochilas y acomodaron su cabello para seguir a Piero.
Mientras que Riu, que no sabía si también era incluida o no, se movía tímidamente mientras arreglan su pelo y ataba una pañoleta a su cuello, con un símbolo en esta.
El símbolo llamó la atención de Piero ya que lo había visto anteriormente en los cráneos que llevaban puestos los compañeros de Rai.
Quizás representaba que eran parte de la aldea.
Como un símbolo que utilizan para distinguirse.
— …
Estaremos en la sala, despierta a tu hermana por favor.
—Trató de no parecer intimidante.
Riu asintió con su cabeza mientras evadía el contacto visual.
ya en la sala se sentaron en los cojines alrededor de la mesa.
Piero empezó a ver su equipaje para asegurarse que no le faltaba nada.
El resultado fue que seguían conservando todas sus pertenencias, además de algunos objetos que Fii recogió en el camino.
Como una flor, una casita hecha de barro, un colmillo, una piedra redonda, una piedra cuadrada, una piedra blanca y más cosas similares.
Su colección estaba creciendo rápido por lo que pensó que debería coser nuevos bolsillos a su mochila.
Guardó esa tarea para después, junto con la de arreglar la vestimenta de Camila y Fii, ya que en el camino se dio cuenta que les resultaba incómodo en algunas actividades.
Camila y Fii estaban hablando sobre los dibujos que estaban en la habitación y cómo es que lograron dibujarlo.
Sus hipótesis iban de que utilizaron las piedras caloríficas para dibujar sobre la madera o hasta la idea de Fii que el Gran sabio tocó la pared e hizo el dibujo en unos segundos.
Se burló en su mente, hasta que un pequeño grito se pudo escuchar en la habitación de al lado.
Era Rai, que al parecer se había despertado por completo.
La puerta fue abierta y Rai salió rápidamente a saludarlos.
— Ho-hola sabio, e-espero haya descansado bien.
Pido disculpas por no haberme despertado antes.
Es solo que yo- — …
Tranquila.
Al único que deberías tratar así es a su líder.
Solo trátanos como tratarías a un desconocido.
Ya había pensado en eso antes, el Gran Sabio era el líder por lo que el respeto debería ser dirigido a él y no a su grupo.
— Y-yo nunca los rebajaría como mis iguales ustedes son- Pero parecía que ellos tenían otra mentalidad.
— Rai…
—Suspiró Piero mientras decía su nombre.
La nerviosa Rai fue interrumpida al ser llamada por su nombre, lo cual la estremeció hasta los huesos.
Y se se arrodilló en silencio.
— …
Solo olvídalo, nosotros ya estamos listos.
—Se puso de pie para demostrar que estaba listo.
— S-sí, síganme por favor.
Camila y Fii se pararon al lado de Piero y siguieron a Rai.
Por otro lado Fii hizo un gesto a Riu, quien los estaba viendo por la puerta de la habitación, para que los siguiera.
Camila se dio cuenta de esto y decidió preguntar a Rai.
— ¿Tu hermana también debería ir con nosotros?
— ¿Mi hermana?
…
¡No!
Nonono, ella debe…
Debería quedarse…
Rai se sorprendió al ver que su hermana también los seguía por el pasadizo.
Por lo que rápidamente intentó rechazar la idea.
— …
Riu ¿cierto?…
Allá tendremos una conversación larga y aburrida ¿Quieres ir?
Rai lo miró con los ojos bien abiertos, lo que le causó gracia, pero no quería darle más carga a Rai, ella era quien mejor los había tratado hasta ahora, o por lo menos sentía que le debía mucho a ella.
Por eso mismo no quería dar una orden directa.
Riu miró a su hermana antes de responder — Haré lo que usted diga.
—Dijo mientras sostenía sus manos y agachaba la cabeza como mostrándole respeto.
— …
Quiero saber tu decisión, esto no es tan importante así que puedes elegir lo que quieres hacer.
Riu era similar a su hermana, ella cumpliría con lo que se le pida, sin embargo eso lo molestó.
Hasta Fii, preguntaba y cuestionaba los pedidos de Piero, no soportaba la idea de que ellos aceptaran una orden a costa de sus deseos.
No sabía si ellos eran leales de esa forma a los sabios o el Gran sabio los había atemorizado a tal grado que se volvieron sumisos.
Fuera lo que fuera sentía que al único que deberían mostrar respeto era a su líder.
La imagen que Piero tenía del Gran sabio se volvió más oscura.
Para sorpresa de Piero, Riu respondió muy distinto a lo que él pensaba.
— Yo…
Quiero quedarme…
—Respondió mientras cerraba fuertemente sus ojos y apretaba su pantalón con fuerza.
Esto lo emocionó más de lo esperado, ella había expresado su propia decisión.
— …
Muy bien.
—Por un momento quiso acariciar su cabeza pero lo descartó—Y tú también Rai, cuando termines puedes volver si quieres.
— …
E- entendido.
—Rai dio un vistazo a su hermana quien regresaba a la sala — Riu, cuando vuelva…
Comamos un Konello de desayuno.
Piero la miró un poco relajado.
Ella había hablado casualmente con él al lado, lo cual no había visto desde que descubrieron que era un sabio.
Para seguir con el ambiente casual.
Piero agitó su brazo para despedirse de Riu.
Camila y Fii lo siguieron, aunque Fii estaba un poco triste.
— Quería estar con ella…
— …
Pensé que te gustaría escuchar la historia del Gran sabio.
— También quiero escucharla, pero también quería hablar con ella.
—Respondió haciendo pucheros.
— …
Por ahora debemos mantenernos juntos, quizás después podamos relacionarnos mejor.
Saliendo de la casa de Rai el aire frío de la mañana sopló sobre ellos, haciéndolos estremecer, habían estado muy cálidos adentro.
Con la luz del día iluminando la aldea, lograron ver con mayor detalle su alrededor.
Estaban las ocho casas iguales al costado del camino de piedras, además de una gran casa al final del camino, en la noche anterior no habían distinguido que había más estructuras a su alrededor.
Al costado derecho de la casa principal había varias vallas cercando una zona y al lado izquierdo había otra casa el doble de largo de la casa de Rai.
Esas eran las estructuras más llamativas de la aldea.
Las ocho casas iguales tenían una decoración con las que se podían distinguir.
En esta estaban los símbolos “M”, “L”, “N”, “T”, “C”, “F” y por último la casa de donde salieron tenía un “R”.
Una de las casas no tenía ningún símbolo.
Piero veía cada detalle de la aldea meditando sobre la estructura y sus funciones, mientras tanto Camila y Fii miraban en todas direcciones asombradas.
— Esas…
Son letras ¿cierto?…
Al escuchar el comentario de Camila, Piero recordó qué significaba esos símbolos, eran letras y cada casa tenía una.
— Sí…
Son del nuevo idioma que aprendimos…
— ¿”Idioma”?
No lo entiendo.
¿A qué se refieren?
—Preguntó Camila.
— Antes hablábamos diferente y nombrábamos las cosas de distinta manera.
—Rai parecía recordar el pasado mientras hablaba.
— ¿Pero no sería complicado si todos hablan distinto?
No nos entenderíamos.
—Fii inclinó la cabeza a un lado.
— …
Si vives tan separado de otro, cada uno llamará de distinta forma cada cosa.
—Piero trató de explicarle a Fii.
— ¿Entonces tendría otro nombre en otro lado?
Espero sea un lindo nombre.
—Fii se sorprendió por el dato recién aprendido.
— …
No lo creo, ya que nunca te han visto, entonces no te pueden nombrar.
Rai que nunca había pensado en esas preguntas se sintió inferior por el razonamiento tan avanzado de esos tres.
No queriendo quedarse atrás intentó hablarles de algo que sí sabía.
— Esto…
Las letras que mencionó señalan la familia que vive allí…
Llevan la letra del líder de la casa, esa casa de allí es de Fron por lo que lleva la “F”, la primera letra de su nombre.
Mientras que sus mujeres cambian su nombre para que también empiecen con la misma letra…
— Entonces …
¿Tu casa tiene una “R” porque eres la pareja de un chico con la inicial “R”?
Todos voltearon a ver a Rai con el razonamiento de Camila, pero Piero lo negó en su cabeza.
El motivo fue que su hermana también llevaba la R en su nombre por lo que significaría que Rai no tenía pareja todavía.
Aun así Piero esperó a que Rai lo negara por su cuenta.
— Nonono…
Nosotras…
No es necesario tener pareja para tener una casa…
Merli, Riu y yo estamos en ese grupo…
— Entiendo, entonces es por parte de tu padre supongo.
—Siguió preguntando Camila.
— Sí, él era…
el cabeza de familia.
— Una familia…
Cierto ¿Piero cuándo buscaremos a Speedy?
— Nunca.
—Respondió inmediatamente.
— ¡Heeee!
— ¡¿S-su grupo se separó?!
Rai casi saltó por el comentario de Fii, asumió que había un Sabio perdido.
Así que tuvo que explicar la situación.
— …No, era una Kron.
—Agitó una mano.
— ¡¿Una Kron de mascota?!
No sabía que los sabios tenían esos gustos…
Eso lo explicaría…
—Agachó la cabeza con los ojos perdidos.
— …
¿A qué te refieres?
Parecía ocultar algo sospechoso por lo que preguntó al respecto.
— ¡N-no digo que tienen gustos raros!
¡No soy nadie para juzgar qué es lo que piensa un sabio y mucho menos sus preferencias!
— …
Me refiero a qué explica que tenga una Kron.
— Eso…
Es porque nuestro sabio recoge animales similares…
Eso explicaría por qué no tiene descendencia…
Pero la respuesta de Rai se desvío del camino de lo predecible.
— No entiendo…
—Fii Inclinó la cabeza.
— No es necesario que lo entiendas.
Miren ya llegamos ¿No deberías entrar a avisar nuestra llegada o algo así?
Camila olía que la conversación estaba tomando un camino turbio así que decidió cambiar de tema antes que su hermana descubriera algo que hasta ella desconocía pero sabía que no quería conocer.
Como lo mencionó Camila ya estaban cerca de la gran estructura, construida de la misma madera que as demás casas, pero con dos pisos de altura, con grandes troncos sosteniendo su estructura, en la entrada tenía dos grandes colmillos del tamaño de Fii, una cortina de pieles con un gran símbolo pintado en esta hacía de puerta.
Reconoció el símbolo este estaba en los cráneos y en las pañoletas de Riu y Rai se pusieron para venir aquí.
— S-sí, ahora voy, regresaré en un momento.
Rai deslizó las pieles que hacían de puerta y entró apresurada.
Piero miró los alrededores y escuchó ruidos provenientes de las vallas que se encontraban al lado derecho de la casa, era el único ruido que había en la aldea.
La noche anterior pensó que todos estarían en sus casas por ser de noche y que sería un lugar más ruidoso por la mañana, sin embargo, aunque fue cierto que encontró a Riu en la casa de Rai demostrando que volvían a sus casas de noche, le sorprendió que la mañana sea igual de silenciosa.
Echó un vistazo a la fuente del sonido y vio varias figuras que se movían, no podía distinguir sus formas o qué criatura era, quizás eran los animales que creó el sabio, por lo que quiso verlos directamente y comprobar si la información llegaría a él.
Sin embargo se quedó quieto, no se movió de su lugar él podía moverse libremente pero por alguna extraña razón sintió el ambiente cambiar, ya había sentido algo similar, pero esta vez podía distinguir una emoción.
Odio.
Aumentó su concentración al máximo agudizando sus sentidos como si fuera a lanzar un ataque letal, de inmediato todo pareció ir más lento aún así un silbido se dirigía hacia él con intenciones dañinas.
El sonido era de un objeto viajando a una gran velocidad, era tan cercano que si intentaba buscar el objeto con su mirada, sería demasiado tarde para reaccionar, ya que ver que todo valla lento no significaba que él pueda moverse con normalidad, también era afectado por la lentitud y aun así no tenía tiempo, no tenía una buena posición, no sabía quien los atacó, no sabía hacia quién de los tres iba dirigido.
Lo único que estaba segura era su letalidad.
Había varias preguntas que quería hacer y muchos puntos importantes que debía conocer para analizar la situación, sin embargo durante todo el camino junto con Camila y Fii aprendió que en momentos como este la única opción era actuar.
Dejar las dudas a un lado y actuar lo más rápido posible.
Esto no le gustaba a Piero, quien siempre analizaba la situación y adecuaba un plan con mayor probabilidad de éxito.
Hacer eso significaba dejar todo a su suerte y él no se consideraba alguien afortunado.
Cerró los ojos, contrajo todo su cuerpo y estiró la mano en dirección del sonido, no sabía si la dirección era la correcta, ya que aunque tuviera los ojos abiertos el ángulo no lo dejaría ver, no sabía si podía detener el proyectil, ya que no sabía qué era lo que se había lanzado.
No sabía y aun así lo dejó todo a su maldita suerte.
__———-__ Camila estaba desconcertada, en un momento miraba a Piero quien estaba distraído viendo algo a la distancia y luego de sentir un hormigueo en sus antenas escuchó un sonido agudo, para cuando procesó lo ocurrido vio una lanza ensangrentada en dirección a su pecho.
La sangre estaba siendo derramada de la punta de la lanza, mientras que una figura estaba parada en el techo de la casa del gran sabio.
Mirándolos con odio.
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