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Kepler2000 - Capítulo 14

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14: Muchas más preguntas 14: Muchas más preguntas Un día como cualquier otro el cielo despejado fue teñido por una extraña luz roja y un estruendo que se escuchó a varios kilómetros.

Una bola de fuego cruzó el cielo mientras se desboronaba, uno de esos fragmentos que fue expulsado se rehusó a seguir la trayectoria frenando su avance con ráfagas de aire hasta caer excavando un pequeño surco desterrando árboles y alguna criatura que intentó esconderse bajo tierra.

Con el polvo y vapor saliendo de la rojiza piedra, dos criaturas que vieron lo sucedido desde una distancia segura empezaron a correr hacia la piedra en busca de respuesta.

Sus pasos rápidos y movimientos precisos no fueron suficiente para lograr ver lo que pasó a continuación, aquella “piedra” se abrió y con otra ráfaga de aire una delgada capa transparente que llevaba encima salió disparada.

Maldiciones incomprensibles y sonidos guturales fueron lo único que salió, poco después todo quedó en silencio.

__———-__ Cuando escuchó que el grupo de exploración había vuelto Merli se emocionó, quería escuchar lo que encontraron en esa zona, ella también era parte del grupo pero prefería quedarse junto al gran Sabio.

Pero al salir por el compartimiento más cercano que daba al segundo piso de la casa del Gran Sabio, se encontró con tres Sabios.

Algo dentro de ella se encendió y lanzó su arma en dirección de la hembra más madura.

Para su sorpresa, su arma fue detenida por un Sabio que estaba mirando en otra dirección.

Un escalofrío recorrió su espalda y en un segundo el Sabio ya estaba en su delante a punto de atacarla, quizás matarla.

Sabía que actuó mal, pero sus emociones la controlaban, empezó a actuar con odio.

Casi podía sentir como el Sabio contaminaba el ambiente con sus emociones pero se detuvo antes de causarle algún daño.

Al final escapó apenas tuvo la oportunidad volviendo al laboratorio.

Recordar la escena estremeció su cuerpo.

Se puso de pie y buscó al gran sabio, este estaba dormido sobre su silla favorita, de esa silla salían luces extrañas que el sabio entendía.

Ella no sabía qué era lo que hacían o cómo funcionaban, solo se quedaba en el lugar para permanecer al lado del sabio.

Mirando al inconsciente gran sabio, sintió su corazón acelerar sus latidos, se acercó hacia él para poder olerlo mejor.

Cada vez que lo hacía sentía una gran satisfacción en todo su cuerpo, tenía que repetir esta acción por lo menos una vez al día, o sino se sentiría deprimida e inquieta.

Lo miró un rato más antes de apartar la vista.

El pensamiento de no ser lo suficientemente buena para el gran sabio volvió a su mente y ahora con una hembra Sabio se reafirmó esos temores.

Para quitar esos pensamientos dirigió su atención a uno de las cápsulas que tenía delante de ella.

Había cuatro en total, tres pequeñas y una grande.

Su contenido variaba en todas las cápsulas.

En una de ellas estaba el primer experimento que hizo el sabio, era un…

Bueno no podía distinguir lo que es o lo que fue.

Parecía un intento fallido de crear una bola de barro, pero en vez de tierra y agua se utilizó carne y sangre.

Combinado con algunos tubos que tenía incrustados.

Esta masa de carne, estaba sumergida en algún líquido espeso y transparente mientras que periódicamente mostraba un espasmo dando a entender que todavía estaba “vivo”.

Otra de las cápsulas tenía el cuerpo de la criatura con mal sabor, Merli pensaba que siendo una criatura tan común y la única que cazaban, debería tener un nombre fijo pero hasta ahora el gran sabio no le decía su nombre.

Esta criatura estaba suspendida en el líquido transparente, conectado a varios tubos, similar a la masa anterior.

Pero este conservaba su forma, en partes…

estaba abierta a la mitad, con sus órganos visibles ya que sus costillas también habían sido abiertas para una mayor visibilidad.

Podían ver su pequeño corazón latir, sus intestinos contraerse para llevar el líquido que se le daba a través de los tubos, además de ligeras contracciones de los músculos.

Merli se había acostumbrado a su presencia por lo que ya no le tenía tanto miedo como la primera vez que lo vio.

Solo cuando la criatura la volteaba a ver o parpadeaba, sentía un escalofrío recorrer su espalda.

Era sorprendente cómo el gran sabio lograba mantenerlos con vida a pesar que, estar en ese estado, provocaría una muerte instantánea.

— …

A veces es peor seguir vivo…

Merli se paralizó un segundo antes de volver a caminar sin recordar aquel segundo de inactividad.

Dejando de lado la tercera cápsula, por asco y miedo, dirigió su mirada al último experimento del gran sabio, esta cápsula tenía el doble de diámetro que las otras tres.

Y había varias pantallas en su base, que mostraban el estado de la criatura en su interior.

— …

Sus signos vitales están estables…

Qué nostálgico.

—Suspiró— Me gustaba cuando el gran sabio experimentaba conmigo…

— ¿Te gustaba?

— ¡Heeeee!

Merli soltó un grito cuando una repentina voz le susurró al oído ¿En qué momento se había acercado tanto?

Ella no sintió su presencia hasta que le habló al oído.

Si hubiera sido un enemigo habría muerto en ese instante.

— ¿E-en qué momento?

— Me acabo de despertar, espero que no hayas tocado nada.

Merli respiró profundo y percibió el aroma del gran sabio, tranquilizándose de inmediato.

— He..

Nop.

No toqué nada.

—Le dio su mejor sonrisa.

El sabio dejó de lado a Merli y se dirigió a la pantalla de la cápsula más grande, hizo un gesto con su mano y varias pantallas se mostraron delante de él.

Levantando sus brazos las acomodó y empezó a leer el contenido de estas.

Siempre que leía, su atención era dirigida por completo olvidándose de la presencia de Merli.

Y ella aprovechaba para tener un buen ángulo de la cara del gran sabio.

— Me alegra que sean transparentes.

Jeje…

La cara del sabio era muy sería y rígida, pero esto no impedía que muestre alguna reacción cuando leía.

Es más, cuando leía mostraba muchas más expresiones que cuando hablaba con los demás.

Esto hacia más fácil saber si lo que leía era algo bueno o malo, y esta vez la expresión del sabio fue de asombro y satisfacción.

— ¿Sucede algo?

— …

La kron estaba en plena metamorfosis.

Pero no importa, conseguí los genes que necesitaba.

Ahora que resolví el problema de la reproducción, me concentraré en la defensa de la aldea.

— ¡Oh!

Lo ayudaré en todo lo que pueda.

—Saltó levantando una mano.

— No eres necesaria…

—Dijo mientras cerraba todas las proyecciones que tenía delante suyo.

— …¿Qué?

Por un momento Merli sintió su corazón detenerse con solo escuchar esas palabras.

El gran sabio sonrió al ver su reacción y terminó la oración.

— No solo tú, ya no los necesito a ustedes.

__———-__ De repente el dolor de cabeza desapareció como si nunca hubiera estado allí, el cambio brusco confundió su mente, pero se confundió mucho más al ver su alrededor.

Abriendo ampliamente sus ojos recordó todas las veces que había estado ahí.

Estaba en un lugar oscuro que a diferencia de las anteriores veces, se podían ver pequeños copos cayendo lentamente, o eso parecían antes, ahora esos copos tenían formas rectas, como si fueran fragmentos de un vidrio roto esparcidas en el aire.

Estos “fragmentos” eran reunidos lentamente por la oscuridad, para posteriormente ser unidos y formar “fragmentos” mucho más grandes.

No le dio mucha importancia a los “fragmentos” y se puso de pie.

— …

Te recuerdo.

Tuviste razón con lo de la suerte.

En todo el espacio oscuro una figura aún más oscura se formó frente a Piero, este se veía lejano pero cercano a la vez, como si se encontrara a unos metros de él.

Ese ser parecía estar formado de flamas negras que estaban en constante movimiento.

En la parte donde debería ir su cabeza dos flamas grises daban la impresión de ser sus ojos, que lo miraban fijamente.

— Siempre la tengo.

Respondió, pero no tenía una boca con la que hablar, simplemente escuchó su voz en su cabeza, como si fuera un pensamiento propio.

Sin embargo estaba seguro que esa voz provenía de la figura delante de él.

— …

Y creo saber por qué estoy aquí.

— Intentaste robar recuerdos que no te pertenecen.

Forcé nuestro encuentro.

Ahora devuélvelos.

— …

Sí, ese fue el trato que tuvimos.

En un instante Piero olvidó las escenas que había visto antes y pequeños fragmentos salieron de su cabeza hasta las manos de las flamas negras.

“¿Qué recuerdos eran?

…

Ya los olvidé…” Suspiró en su mente, lo fácil que era que sus recuerdos sean arrebatados lo asustó.

Pero ahora que estaba aquí quería aprovechar la situación.

— …

Ese sabio- — No me sacarás información.

Una negación inmediata.

Fue así desde la primera vez que se comunicaron entre los dos.

Ya había estado en ese lugar antes, recordaba las dos veces anteriores, sin embargo ese ser mencionó otros tres encuentros más.

Piero solo pudo suspirar.

— Tenía que intentarlo.

Sobre la suerte…

Quiero mantenerla un tiempo más, estoy seguro que piensas lo mismo que yo de ese sabio.

— ¿Pidiendo más de lo que te he dado?

Muy descarado de tu parte.

—Se burló.

— …

Esto te involucra a ti también…

Nos involucra a los tres.

De las dos veces que recordaba haber hablado con ese ser, descubrió que era un ser arrogante y no tenía intención de relacionarse amistosamente con él.

— Quiero que desaparezcas pero debes cuidar el cuerpo.

Te prestaré mi suerte, es el acuerdo que tuvimos, pero deja de hacer preguntas innecesarias.

— Hump…

Me pregunto si el otro sabio, logró convencer a esta criatura.

— ¿Criatura?

—bufó— ¿Me llamas a mí criatura?

No me hagas reír, tu ignorancia es mucho más amplia de lo que imaginas.

—Su forma empezó a sacudirse como si le hubiera echado leña al fuego— La conversación acaba aquí, tu presencia me molesta y me has hecho enojar, lárgate de aquí.

Abandonar ese lugar significaba olvidarse de todo lo conversado allí.

Si bien estando afuera Piero tenía múltiples preguntas, cuando estaba consiente de este “espacio” las preguntas se multiplicaban.

La frustración no lo dejaba tranquilo, tener una fuente de conocimiento al frente suyo, pero no podía sacar nada de él.

Y ahora que pensó descubrir el origen del poder y conocimiento de los sabios y que él podría ser uno.

Esa criatura se burló de él, haciéndolo dudar de su idea.

Pero ya era muy tarde no podrá meditar sobre esas preguntas.

Él estaba mirando un suelo blanco y varias voces distorsionadas sonaban alrededor suyo.

Su mente era un desastre, a pesar que solo fue un instante para los demás, para él, haber sido arrebatado de sus recuerdos nuevamente fue desgarrador.

Su cerebro no podía procesar un vacío que hace poco había estado intacto.

Sintió que su cabeza estaba a punto de colapsar en sí misma, como si su cabeza estuviera siendo presionada fuertemente.

Todo se volvió borroso y las voces, que de por sí ya estaban distorsionadas, se alejaron aún más.

“Responde, con el año que estuviste solo tendrías dieciocho años.” La línea de tiempo en su cerebro fue arreglada, los últimos segundos antes del vacío en su cabeza fue que le habían preguntado por su edad pero no recordaba la razón de la pregunta.

— …

Dieciocho…

acabo de cumplir dieciocho hace nueve días…

Respondió casi inconscientemente, mientras que la otra mitad lo dijo concentrando su mente en la linea de tiempo antes de su llegada a la aldea.

Recordó su año solo, el encuentro con Camila y Fii, la aldea, junto con quienes lo llevaron allí.

— ¿Eres menor que yo?

—Susurró Rai.

— ¿Eres mayor?

—Preguntaron Piero y Camila.

El dolor desapareció tan rápido como sus recuerdos habían desaparecido sin que él lo supiera.

Miró su alrededor y recordó los nombres de todos los presentes, a su lado estaba Camila y Rai con una expresión de preocupación en su cara.

Mientras que Fii estaba confundida en su lugar.

— ¡He!

…

Sí, pe-pero no por mucho, so-solo unos meses y- — No importa —La interrumpió para poder pensar.

— ¿No te importa?

Rai y Camila repitieron sus palabras de pero con distintas intenciones.

Levantó la mano para interrumpirlas.

— …

Me siento extraño…

siento que me olvido de algo…

Todos lo miraron en confusión.

Y la única que pudo hablar en su pequeña comprensión de la situación fue Fii.

Quién inocentemente levantó la mano y habló un poco confusa.

— Hem…

¿No es el desayuno?

Piero levantó la mirada y vio a la aún tímida Fii, ella estaba bajando la mano pensando que se había equivocado.

Pero un brazo se estiró hacia ella para agarrar su mano.

— Niña tonta, no te entrometas- Fii se estremeció con la mirada de Piero pero después de parpadear ya no estaba en su línea de visión.

— ¿En qué momento?

—Preguntó Rai asombrada.

Un quejido detrás de Fii la hizo voltear, encontrando a Piero agarrando fuertemente la mano de la chica desconocida.

— No te atrevas a poner tus manos encima de ella.

—Gruñó mientras soltaba el brazo de la desconocida.

— ¿Qué?

Espere no…

hay una confusión.

Se posicionó entre Fii y la desconocida protegiéndola con su cuerpo.

Fii se confundió pero se cubrió con Piero.

— ¿Quién eres?

—Gruñó Piero.

Todas miraron a Piero confundidas mientras que la desconocida respondió frotando su brazo.

— …

Soy Dayana…

La líder de la aldea, la pareja…

Del gran sabio.

— …¿La líder?

—Abrió ampliamente los ojos.

— Piero…

¿Eso es lo que olvidaste?

—Camila se acercó a él para tranquilizarlo.

— …

Sí…

Quizás…

Ya recuerdo…

Lo siento…

¿Cómo pudo olvidarlo?

¿Fue eso lo que se olvidó?

Apenas había pasado unos segundos cuando se presentaron ¿Realmente fueron unos segundos?

¿Se habrá olvidado de algo más?

su mente intentaba salvajemente recuperar los pequeños fragmentos de tiempo pero después de salir de la casa de Rai no recordaba nada.

Solo pudo escuchar una burla en su cabeza sin poder saber su origen.

— …

El malestar es normal para su edad actual, sin embargo no sabemos mucho sobre los sabios, disculpe nuestra ignorancia —Dayana agachó la cabeza.

Viendo la acción de la líder Rai rápidamente imitó su acción.

— …

También pido disculpas, lo siento mucho.

Deberíamos ir a comer.

Después de unos segundos de silencio e incomodidad la líder asintió y guio el camino.

— Síganme por favor.

Los cuatro fueron detrás de Dayana, el comedor estaba en la siguiente puerta del pasillo, por lo que el silencio no fue tan largo.

Al abrirse la puerta una habitación de color café se presentó delante de ellos, había una larga mesa rectangular donde podrían sentarse hasta cuatro de ellos en los lados más largos.

Pero lo que más le llamó la atención fue una puerta extremadamente lisa, además de su color blanco casi perfecto, esa puerta era tan perfecta en muchos aspectos que parecía una ilusión.

Los patrones y diseño complejos opacaban todas las anteriores estructuras que había visto, casi comparándola ala cueva donde encontró el arma.

Nuevamente su cabeza empezó a doler.

Agarró su cabeza por el dolor.

— ¿Piero te sientes bien?

Quizás no te pasó el dolor de ayer…

— …

Sí, tienes razón, debería posponer el encuentro con el gran sabio.

— Dijiste que nos sentiríamos mal si no comíamos bien, ¿será por qué no has comido?

—Fii que caminaba al lado de ellos, preguntó demostrando su preocupación.

— Jump…

—Pensó que era muy de Fii, esa idea— Puede ser, también podemos agregar el dolor del crecimiento que mencionó la líder.

Para llegar a sus asientos tuvieron que pasar al lado de la puerta y al estar a su lado sintió cómo su cinturón lo empezaba a jalar hacia la puerta.

Era dibil pero fue lo suficiente como para darse cuenta.

Tenía mucha curiosidad pero no quería empeorar su dolor de cabeza así que lo dejó pasar.

— Da miedo crecer…

— Bueno si comes bien todos los días entonces no deberá doler, así que come toda tu comida.

— Siempre como todo.

— …

Sí, por un momento pensé que no lo hacías…

Mientras conversaban se sentaron en uno de los lados amplios de la mesa, Piero se sentó en medio de las dos, Mientras que la líder se sentó en el lado más corto, donde solo entraba uno.

— Rai, trae la comida que está en la otra habitación.

— Ahora voy.

Rai fue donde la puerta sospechosa y regresó con un plato en cada mano.

Estos tenían un gran trozo de carne, eran del tamaño de la cabeza de Piero.

Lo cual lo sorprendió y no solo a él, sino que también sorprendió a Camila y Fii.

Rai dejó los platos delante de Piero y Camila, luego volvió a la habitación y sacó otros dos platos más, esta vez para Fii y Dayana.

Para suerte de Fii la presa era ligeramente más pequeña.

Viendo el interés por la comida, Dayana decidió comentar.

— Estos son platos elaborados con la carne de los animales que criamos y que creó el gran sabio.

— Ya veo, pero…

El tamaño…

— Disculpe por eso, Rai trae otro plato.

Antes que Rai salga corriendo Piero habló mientras le hacia un gesto con la mano.

— No, espere, al revés, es mucho…

— ¿Mucho?

— También creo que es mucho…

—Agregó Camila.

— …

Nuestro sabio come igual, no pensé que comerían menos.

—Se excusó la líder.

— …

Debo comer toda mi comida…

—Susurró Fii, parecía estar convenciéndose.

Mirando su voluminoso plato se resignó y decidió comerlo.

Nunca había tenido una comida tan grande hasta hubo días que ni siquiera podía comer y de las presas que cazaba siempre dejaba una gran parte para no ser perseguido.

La presencia de este plato lo aturdió un poco y suspiró — Estamos siendo descortés.

Muchas gracias por su hospitalidad.

Comeremos lo que podamos —Camila tranquilizó la situación con su comentario.

— …

Yo, comeré mi comida…

— Rai puedes retirarte.

— Me despido entonces.

—Se inclinó y se fue de la habitación.

Se sobresaltó al pensar que Rai se iría pero ella debía ver a su hermana menor.

Piero la siguió con la mirada mientras se retiraba, cuando estuvo a punto de salir por la puerta Rai volteó a dar una última mirada, encontrándose con su mirada.

Los dos apartaron la mirada rápidamente y siguieron con lo suyo.

“¿Por qué hice eso?

Vamos concéntrate en la situación, debo comer todo esto.” Camila los miró por un momento en silencio, agarró un cuchillo que estaba en la mesa y empezó cortar la carne del animal, los otros tres tomaron esta acción como una señal para empezar a comer.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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