Kepler2000 - Capítulo 2
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2: Repentina compañía 2: Repentina compañía Sobrevivió un año con su vida en juego solo para conseguir la comida del día a día, aprendió a cómo mantenerse del lado de los vivos gracias a la información que recibía y si tenía la sospecha de un enemigo “nuevo” con solo mirarlo aquella información siempre llegaba, pero ahora fue diferente, al abrir la puerta no supo qué hacer.
— Ho…
¿Hola?
— Dijo la criatura al otro lado de la puerta.
— ¡¡§§!!
— Corrió Speedy.
— ¡¡kyaaaaa!!
Speedy rápidamente saltó con la intención de matar, la piel alrededor de su boca se rasgó y mostró sus dientes afilados listos para desgarrar carne.
La criatura asustada emitió un grito peculiar, al intentar huir tropezó y cayó sobre sí misma, cubrió su rostro con sus brazos para defenderse, pero el ataque nunca llegó.
Con la mano estirada atrapó a Speedy de las alas, esta se retorcía para escapar del agarre, olvidando regañar a Speedy su concentración se dirigió a esa criatura, no, no podía llamarla criatura era uno de los suyos, uno de su misma especie.
Casi de la misma altura, cuerpo cubierto de pelo, brazos y piernas redondas, era obvio que eran de la misma especie, si se quitara las pieles de criatura que llevaba puesto, sería igual que él, exceptuando dos pequeñas antenas de su cabeza.
Si lo veía más detenidamente podrías ver curvaturas en sus prendas, tenía las caderas más grandes y de su pecho abultaba ligeramente sus prendas.
Saliendo del trance en el que se había metido, rápidamente dejó a Speedy a un lado y ofreció su mano para ayudarlo a levantarse.
El repentino personaje al darse cuenta que no había sido atacado, abrió lentamente sus ojos y vio su mano estirada, su mirada cambiaba de objetivo, miraba su mano, a Speedy y su rostro.
Había clara duda en su cara pero no demoró mucho hasta quitar sus brazos de su rostro y aceptó su mano extendida.
Poniéndose de pie sus miradas se cruzaron, esta era la segunda vez que le veía el rostro, pero ninguna información llegó, la inseguridad otra vez lo dominó y se percató de todo lo que había hecho.
Había ayudado a un posible enemigo, la lógica le “alertaba” del peligro, su instinto le “gritaba” que debía detenerse y ponerse en guardia, su experiencia “sabía” que no había nada bueno en ayudar a una criatura, su cerebro “formuló” posibles rutas de escape y ataque pero, en lo más profundo su ser, “rogaba” conversar, hablar, interactuar, convivir…
simplemente permanecer a su lado, aunque sea en silencio, quería su compañía.
“Es eso otra vez” —Pensó molesto.
Solo bastó un segundo para eliminar esos pensamientos, no quería caer de nuevo…
— …
¿Estás bien?
—Fue lo primero en preguntar.
— Sí y gra…
gracias…
—Respondió eso de manera lenta.
Sacudió su cabeza y eso seguía delante suyo, parpadeó varias veces y seguía ahí.
Suspiró y entró al refugio, estaba cansado de la misma rutina, del mismo engaño.
No sabía qué expresión estaba colocando, pero estaba seguro que no mostraba la pelea interna de sus pensamientos.
Ya dentro del refugio con su repentino acompañante, examinó su alrededor, todo se seguía en su sitio, todo parecía real, aun así no planeaba bajar la guardia.
Antes de volver a mirar apretó los puños, respiró profundo y giró.
Eso seguía ahí.
— …
Siéntate.
—Señaló un espacio alrededor del caparazón— Disculpa por el susto.
— No debes de disculparte yo soy la que llegó de repente.
—Susurró mientras miraba todo a su alrededor.
Una palabra le llamó la atención, según lo que dijo no era “él” sino “ella”, la mayoría de criaturas tenían su versión “hembra” así que este podría ser el caso, ahora…
¿Él era hembra o macho?
Nunca antes había pensado sobre su género.
Había pasado tiempo desde que sacó información de esa manera.
— …
¡Cierto!
Por lo que vine…
—Ella parecía recordar algo.
Se le ocurrieron otras preguntas pero no era momento, cada que pasaba por algo similar podía conseguir pequeños fragmentos de información así que no perdió tiempo, tenía una duda sobre un objeto que encontró, y como eso no parecía interrumpirlo ni desaparecer como anteriores veces buscó en su caja de herramientas.
— Primero quiero que respondas mis preguntas.
—Poniéndose de pie estiró su brazo y apuntó hacia “ella”— Dependiendo de eso te escucharé.
Un aparato cubría su brazo, este era tan complejo y con detalles que era casi imposible de imaginar que algo similar existiera.
— …
S-sí, responderé lo que pueda.
—Ella aceptó fácilmente, pero su reacción no fue como esperaba— Pero no creo ser de mucha ayuda, desperté hace poco.
— ¿¡!?
Él la estaba apuntando con un objeto letal, capaz de lanzar un rayo de luz que podía romper varios árboles en fila, pero ella no mostraba ni una pizca de miedo, en cambio su rostro mostraba una combinación de confusión y curiosidad.
Aquel objeto lo encontró junto con otras cosas más, unos meses después de su despertar.
Planeaba preguntar para conseguir la mayor cantidad de respuestas antes que desaparezca pero después de ver su reacción y escuchar lo que dijo su mente se volvió un caos.
¿Ella tampoco tenía recuerdos?
¿Era una mentira?
¿Ella era como él?
¿Era una trampa?
¿También buscaba a otros como él?
¿Por qué no la encontró antes?
Sumergió aquellas preguntas en su mente y apretando sus ojos se concentró en seguir adelante.
Eran las primeras horas de la mañana pero su cerebro había pasado por mucho estrés, empezó a sentir un dolor agudo en su cabeza, bajó el arma, dio un largo suspiro e hizo su primera pregunta.
— …
Empecemos.
—Sacudió su cabeza— ¿Sabes qué es esto?
— Disculpa pero no…
es la primera vez que veo algo así.
—Agachó su cabeza como disculpándose.
— …
Ok…
Quería explicarle la peligrosidad del objeto pero si se alejaba de la narrativa en la que existía simplemente se rompería” y desaparecería perdiendo a oportunidad de sacar más información.
Así que dejó esa idea y trató de seguirle el juego.
— Entonces…
¿De dónde vienes?
—Dejó el arma a un lado.
— …
Sinceramente no sé, desperté hace poco…
hace cuatro días.
— ¿Cuatro días?
—Se le escapó su sorpresa.
— Sí…
disculpa…
no soy de mucha ayuda…
— Agachó ligeramente su cabeza a la vez que sus antenas se doblaron hacia atrás.
— …
Lo siguiente…
¿Cómo sobreviviste?
— Estuvimos en constante movimiento…
Y nos detuvimos solo para descansar y dormir…
— ¿”Estuvimos”?
¿Hay más contigo?
Otra palabra llamó su atención, su cerebro había tenido mucho estímulo el día de hoy, así que dejó de formular pensamientos complejos y solo permitió que siga hablando.
— ¡Sí!
—Se levantó como si recordara algo— De repente se desmayó así que busqué ayuda, ahí fue cuando encontré este lugar ¡Por eso quiero que me ayudes!
Sus expresiones se veían tan reales que fácilmente podía ser engañado, lo cual lo sorprendió un poco, sintió cómo en su pecho brotaba una emoción caliente que se esparcía lentamente, pero no se dejó convencer y con un trago de saliva volvió a la normalidad.
Un desmayo es algo serio pudo haber sido por muchos factores, como esporas venenosas, picaduras de insectos, estar bajo la sombra de cierta hoja de árbol, o tener contacto con algún arbusto venenoso, cualquiera de esas opciones son letales, pero una última idea cruzó por su cabeza.
— Mencionaste que sólo descansaron para dormir.
—Agudizó sus ojos— ¿Acaso…
no comieron?
Por un momento pensó que era una pregunta tonta pero al ver la cara de confusión de ella se dio cuenta de la situación en la que estaban.
— ¿”Comieron”?
¿Qué es eso?
—Con genuina confusión pronunció esa pregunta, como si nunca hubiera escuchado ese término.
— …
Es igual.
—Susurró mientras se burlaba de lo similar que fueron.
Ella lo miró con más confusión, pero esto demostraba que lo que dijo antes era cierto, cuando él despertó nunca pasó por su mente comer, si no fuera por la información que llegaba a su cabeza nunca hubiera deducido que, como las demás criaturas comían entonces él también debía comer.
Estuvo más de una semana sin consumir algún alimento, su cuerpo se sentía pesado y empezaba a tomar descansos más largos, lo que le dio la impresión que le faltaba “algo” luego se desencadenó la idea de que necesitaba comer.
No quería seguir recordando esos días así que sacudió la cabeza, que de por sí ya le dolía, y regresó su mirada a la caja de antes, de allí sacó dos cilindros metálicos donde guardaba agua.
Ofreciéndole uno a ella dijo: — Te ayudaré, pero por ahora toma; hay agua dentro, bebe un poco.
— ¡Gracias!…
pero…
¿Cómo debo “beber”?
— Presiona esa hendidura, se abrirá y podrás beber el contenido, vierte un poco en tu boca, luego traga.
— ¿Una hendidura?…
hendidura…
¡Aquí está!
Ahora debo presionar…
—Siguió las instrucciones y abrió el termo.
— Vamos, es peligroso estar inconsciente.
—Agarró el arma.
— ¡Sí!
¡Gracias otra vez!
¡Si Fii despertó debe estar muy preocupado!
— ¿”Fii”?
— Cierto ¡No me he presentado!
Qué descortés he sido.
—Haciendo sonidos como si aclarara su garganta continuó— Un gusto conocerte me llamo Camila, usted, ¿Cómo se llama?
— ¿Llamar?
No tengo…
Había pasado un año sin saber nada de él, en cambio ella recordaba su nombre, se suponía que no recordaba nada, así que tampoco debería recordar su nombre o el nombre de su acompañante sin embargo casualmente se presentó.
Por ese error supo que todo era falso.
Un gran error, siempre era lo mismo, por más que tratase de seguir un guion muy pegado a la realidad, las ilusiones siempre eran imperfectas, la decepción era un sentimiento muy gravado en su cuerpo, pero cuando su cerebro escuchó la pregunta una respuesta llegó a él.
Algo había cambiado o por lo menos obtuvo nueva información gracias a aquella ilusión.
— …
Piero…
me llamo…
Piero…
__———-__ Siguiendo las indicaciones de Camila se adentraron al bosque, el trayecto era un poco largo por lo que conversaron la mayoría del camino.
Apenas despertó tuvo que correr porque una gran criatura los persiguió, y no se detuvieron hasta que la criatura los dejó, no la pudo describir bien, porque estuvo mirando su camino para no tropezar.
Despertó junto a Fii así que pasaron por lo mismo, después de eso pasaron la noche en una cueva, la cual colapsó después que Fii tocara un hongo que se hinchó y explotó, generando una reacción en cadena.
Al día siguiente decidieron, hacer una fogata con algunas piedras de la cueva que colapsó, ya que al chocar desprendían una ráfaga de chispas las cuales guardaron y utilizaron para prender fuego todas las noches, después no hubo cambio en su rutina de caminar y dormir.
Una historia muy cuestionable y aún así la aceptó.
Pero lo que más le llamaba la atención era que cada vez que experimentaba esto parecía más real.
Dejando de lado la información de relleno, cuestionó su nombre, para ser más especifico, la forma en cómo lo recordó, lo más probable era un suceso similar a cuando ve algo “nuevo”, siempre fue una interacción externa lo que desencadenaba la llegada de información, si seguía esa lógica era obvio que gracias a la pregunta que vino de una fuente externa, pudo recordar.
Lo que no podía entender era cómo a pesar de ver a otro de los suyos la información sobre sus debilidades, fortalezas, habilidades, etc nunca llegó.
Lo cual sólo afirmaba su suposición de que ella no era real.
Cuando se sumergía cada vez más en sus pensamientos Camila le habló, trayéndolo a la realidad.
— Me he estado preguntando pero…
Por qué nos persigue esa…
¿¿Criatura??
— …
¿Speedy?
No se lleva bien con otras “hembras”, son competencia entre su especie.
— ¿Otras “hembras”?…
—Levantó una ceja en duda, pero lo dejó pasar— Se ve adorable sin esos colmillo, me gustaría cargarla.
— Podría arrancarte un brazo si se enoja…
— ¿¡Un brazo!?
…
Pero se ve tan adorable…
Es una pena.
—Inclinó su cabeza.
— Ha engordado, pero te puede herir.
Recordó que no debía preocuparse por algo irreal, así que se burló de su previa preocupación.
Una conversación tosca, no sentía que transmitía por completo sus ideas, pero se sentía bien en el fondo, sumergirse en sus pensamientos era un desperdicio si solo se dejara llevar…
pero recordó lo que le pasó el año anterior y abandonó los sentimientos cálidos que empezaba a sentir.
Al mismo tiempo la conversación se vio interrumpida por un gruñido de Speedy.
— ¡§§!
— Sí…
También me di cuenta.
— ¿Hum?
¿Qué sucede?
Piero llevaba el objeto complejo en su espalda, se la equipó y apuntó entre los arbustos frente a ellos, de la que saltó una esbelta criatura.
Una mirada despectiva de un solo ojo los examinó, pero cuando miró a Piero su rigidez se esfumó.
Era una Kron, la misma especie de Speedy, pero con el triple de altura, una figura era esbelta, un cuerpo separado de la cabeza, se diferenciaba de Speedy que parecía una pelota con extremidades.
— ¡¡Gueeee!!
— Soltando un agudo grito, como una cría Camila corrió detrás de Piero — ¡¿Po-por qué parece que me ve mal solo a mí?!
— Una Kron adulta, es hostil con cualquier hembra como tú.
— ¿Te acabas de referir a mí como “hembra”?
¡Eso es muy descortés de tu parte!
¡¡Soy una “chica” no me llames así!!
— ¿”Chica”, ” hembra”?…
¿Son distintos?
— ¡Hay una gran diferencia!
—Respondió mientras inflaba sus cachetes sin dejar de mostrar preocupación por la nueva Kron.
Mientras los dos hacían una escena Speedy saltó contra la Kron, desgarró la piel de su boca y mostró sus colmillos, un ataque muy precipitado, el cual fue respondido con un movimiento de cola, lanzando a Speedy contra un árbol al lado de Piero.
— ¡Speedy!
—Corrió hasta Speedy.
— Tonta…
Camila busca a Fii, dale agua.
— ¿Pe-pero estarás bien?
—Miró a Speedy en el suelo.
— Solo ataca hembras.
— Hum…
—Arrugó su frente— Ok, pero ten cuidado.
Recogiendo a Speedy y guardándose su comentario rodeó tímidamente a la Kron, le dio una última mirada a Piero y se sumergió entre la maleza.
Al ver esto Piero cerró los ojos y luego miró en dirección donde había caído Speedy, ella ya no estaba allí.
Si Camila fuera falsa Speedy debería estar aún tirada.
Aún así no se dejó engañar.
— No puedo confiar en lo que veo…
Volvió su atención hacia la Kron que se acercaba a él muy cariñosamente.
— Hoy no planeo morir.
Debo sacar más información.
__———-__ Corriendo entre la maleza mirando a los lados, Camila encontró un grupo de hojas anteriormente puestas por ella, rápidamente las quitó hasta que pudo ver un cuerpo pequeño que le pertenecía a Fii.
— ¡Fii!
volví, ¡Despierta toma esto!
— …
Hermana…
¿Qué pasó?
—Se movía con dificultad.
— ¡Que bien que despiertas, estuve muy preocupada!
Vamos, toma esto, necesitas tomarlo.
—Abriendo el termo como le enseñó Piero, se lo ofreció a Fii.
Fii mientras recuperaba la consciencia aceptó y empezó a tragar, apenas sintió el agua mojar su garganta, su cuerpo le empezó a pedir más, haciendo que diera tragos cada vez más grandes.
— Tranquilo, no tomes tan rápido, te vas a atorar.
Bajando ligeramente el termo obligó a que sus tragos se reduzcan, luego de satisfacer su sed y despertar por completo, Fii se dio cuenta de la presencia de Speedy que la miraba con disgusto, al parecer no le caía muy bien, pero tenía unas ganas extrañas de apachurrarla.
— Hermana…
¿Qué es eso?
—Señaló a Speedy.
— ¿Speedy?
Es de Piero, espera te explico.
Colocándose en una posición más cómoda Camila empezó a hablar.
— Cuando te desmayaste empecé a buscar ayuda y me encontré una “casa” ¡Como la que mencionaste!
— ¿¡Si!?
¡Sabían que existían!
—Fii habló tan emocionado que parecía que no hubiera estado inconsciente hace un momento.
— Sí, sí tranquilo —Acarició casualmente la cabeza de Fii— Allí conocí a Piero, es amable, aunque no sabe cómo tratar con otros, eso lo hace un poco lindo, le pedí ayuda y aceptó, además de darnos esto para beber, parece ser muy inteligente y fuerte, se veía tan valiente cuando me dijo que venga por ti.
Sus ojos se abrieron haciendo ver sus ojos más redondos de los que ya eran, ya que recién recordaba la escena que dejó atrás.
— ¡Cierto, Piero!
¡Debemos ayudarlo, una Kron apareció, consiguió tiempo para que me encuentre contigo!
— ¿Umu?…
¿Una “Kron”?
¿Es alguien malo?
¿No deberíamos alejarnos?
—Mencionó tímidamente mientras se ocultaba con unas hojas.
— ¡Debemos de ayudarlo!
¡Es natural dar ayuda a quien lo necesita!
“Estoy en desacuerdo” Un escalofrío recorrió el cuerpo de Camila, volteó rápidamente y cubrió a Fii con su cuerpo, pero no había nadie de donde saliera esa voz.
— Umu…
Hermana, ¿Ocurre algo?
— ¿…?
¿No la escuchaste?
— …
¿A quién?
— A…
Nada, olvídalo.
Parece que no es nada.
—Dio una mirada a su alrededor pero no logró ver ni escuchar a nadie— Bueno vamos, no hay que perder tiempo.
— Uuumu…
Ok…
Poniéndose de pie fijaron el trayecto y lentamente empezaron a caminar.
__———-__ Fii miraba la espalda de Camila, ella era su querida hermana mayor, a pesar de no recordar su pasado aseguraba que ella era su hermana.
Camila también lo confirmó así que no lo dudó más, se sentía muy cómoda con ella y sabía que siempre la protegería, justo como ahora.
Mientras más pensaba en su hermana más feliz se sentía, lo cual provocaba que una linda sonrisa se forme en su redonda cara.
Fii era feliz, pero en su delante, Camila se sentía muy incómoda desde hacia un buen rato, el motivo fue la voz que escuchó anteriormente, era su misma voz.
Camila se había escuchado a ella misma.
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