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Kepler2000 - Capítulo 25

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  4. Capítulo 25 - 25 Errores
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25: Errores 25: Errores Después de ser apartadas de la búsqueda se dirigieron a la casa de Rai, ambas habían guardado las piedras esféricas que más les habían llamado la atención y apenas llegaron empezaron a inspeccionar su colección.

— Mira ¡Si traje la morada!

— Y yo la más blanca.

Entonces recordó que había guardado algunas piedras en su mochila antes de llegar a la aldea por lo que fue en busca de su mochila, Piero les dejó guardar sus mochilas en el cuarto de Rai ya que no era tan necesario llevarlos a todos lados, solo él llevaba su mochila hasta para dormir.

Cuando abrió su mochila se encontró con el huevo que habían guardado.

— ¡Me había olvidado de ti!

— ¿De mí?

— No, no, del huevo, estamos esperando a que salga de allí.

— ¿Un animal?

— Heee, nop, Piero no lo creó, solo lo encontró, así que supongo que es una criatura.

— ¿Y cómo es?

— No sé, Piero dijo que no sabía qué era y que lo sabría cuando el huevo se abra.

Las dos miraron el huevo por un momento, no sabían qué hacer con el huevo por lo que lo dejaron a un lado.

— ¿Cuándo se abrirá?

— Tampoco sé.

—Respondió mientras buscaba en su mochila— ¡Lo encontré!

—Sacó varias piedras que había recolectado.

Riu se acercó y empezó a ver las piedras.

— Son muy raras.

— ¡Sí!

Por eso las junté, este me gusta más.

—Levantó una piedra cúbica— si la luz le cae se verán muchas luces de distintos colores saliendo por todos lados.

— ¡Oh!…

Ya va a ser de tarde, ¿Lo intentamos?

— Sí, salgamos afuera.

Las dos dejaron la habitación y salieron por la puerta trasera, donde estaban los cultivos de Rai.

— No se podrá ver si hay mucha luz…

¡Ya sé!

Riu se estremeció con ese final.

— Hay que hacerle un pequeño hueco a una hoja.

Corrió hacia las grandes hojas que eran utilizadas para hacer cuerdas, agarró las más verdes y las empezó a atar por un extremo, formando una especie de paraguas de hojas.

Riu que no entendía qué quería hacer solo se quedó observando.

— Mira, una base secreta Jeje.

Ven, ven.

Riu corrió a su lado y se adentró a la pequeña “Base secreta”, era tan pequeña que apenas cabían las dos sentadas.

Las hojas no eran muy gruesas por lo que la luz pasaba y bañaba a las dos de un tono verde.

— …

¿Y el hueco que dijiste?

— Ahora lo hago.

—Con una de sus garras abrió un hueco en una de las hojas— Listo.

Con el hueco hecho un delgado haz de luz blanco entró a la base verde, Riu inclinó la cabeza en confusión.

— Y por último la piedra arcoíris.

— ¿Así se llama?

— No sé, pero parece el nombre adecuado.

Jeje.

Ignoró que recordó una nueva palabra y posicionó la piedra en el hueco que había hecho entonces la habitación cambió ahora el anterior haz de luz se dividió en millones de haces diminutos y de distintos colores.

La vista era impresionante, a pesar que lo supuso se asombró por los resultados.

Sus antiguos pelajes cremas ahora tenían una gran variedad de tonalidades y aspectos.

— …Es muy lindo.

— …

Es ¡Asombroso!

Las dos se quedaron un largo tiempo mirando sus cuerpos y la piedra.

Para cuando se aburrieron de solo mirar regresaron a la casa en busca de las demás piedras para ver si alguna tenía alguna sorpresa similar.

— Hay que llevarnos todos.

Todas las piedras no podían caber en sus pequeñas manos, por lo que empezaron a meterlas dentro de su mochila.

— ¿La piedra Morada alumbrará morado también?

— ¡Oh!

Todo morado, quiero ver eso.

Riu estaba muy animada pero de un momento a otro se detuvo por completo.

— Vamos rápido.

—Al ver que no la seguía también se detuvo.

— …

El huevo…

Por un momento no entendió a qué se refería pero cuando miró en la dirección de la mirada de Riu comprendió por qué actuaba así.

Allí estaba el huevo, sobre el piso de madera con una gran grieta en la parte superior de este.

El huevo estaba roto.

No sabían en qué momento había pasado, pero el daño estaba hecho.

__———-__ — ¡Camila corre!

Apenas vio a la criaturas la Información llegó a él, últimamente esta era defectuosa y ahora no fue la excepción.

No obtuvo un nombre, solo descubrió su peligrosidad y forma de moverse.

Estas criaturas son altamente peligrosas por ser escurridizos ya que pueden desplazarse como si fueran peces en el agua pero en la tierra y ahora mismo estaban en el peor lugar posible.

Camila había regresado antes de encontrarlos, pero la alcanzarían en cualquier momento, por eso prefirió gritar antes que se encuentren y choquen en el camino.

— No puedo hacer nada en este espacio.

¡Maldición!

Detrás de él corrían Rai y Merli.

Que claramente estaban preocupadas.

— ¿Qué son esas criaturas?

— Esperaba que tú me lo dijeras ¡Camila si me escuchas corre a la salida!

Intentó dar otro vistazo pero no logró ver nada.

— ¡Merli, situación!

— Ya volteé a ver antes, así que no lo volveré hacer solo porque tú me lo pides —Gruñó— Esas cosas nos están persiguiendo y son muy rápidas.

¡Así que corre más rápido sabio inservible!

— ¡Merli!

—Rai se asustó por su trato hacia él.

Sin embargo no le importó el comportamiento de Merli, simplemente siguió corriendo.

— La esquina está cerca, así que prepárense.

Mirando a la distancia el dobles, avisó a las demás y disminuyó la velocidad para que pueda voltear.

El giro era recto por lo que disminuir la velocidad era importante.

Derrapó unos metros antes de llegar.

Llevó toda su fuerza a sus pies y pateó el suelo girando su cuerpo para adecuarse con el nuevo camino.

Este nuevo camino era ligeramente más amplio pero no era lo suficiente como para que Merli utilice el pico que llevaba.

— Si salimos será ligeramente menos peligroso…

Apenas giró volteó a ver a las demás.

Rai imitó sus movimientos y llegó junto a él, la siguiente era Merli pero cuando intentó derrapar el piso debajo de ella se desmoronó haciéndola tropezar.

— ¡Hug!

— Toma mi mano.

Al no poder disminuir su velocidad el giro sería imposible.

Piero estiró su mano para jalarla pero ella se reusó.

En plena caída utilizó el pico como punto de apoyo y giró su cuerpo, dándole la espalda, luego pateó la pared y salió impulsada hacia atrás, casi golpeándolo en el proceso.

— Corre si no quieres ser comido.

Dejándolo atrás Merli siguió corriendo sin mirar su situación.

Rai que vio todo lo sucedido se acercó a él.

Pero su atención torpe e indecisa no era lo más óptimo en ese momento.

— ¡Corre!

—Adoptó una mejor postura y empezó a correr.

Ahora estaba detrás.

Y el piso bajo suyo empezaba a sentirse blando e inestable.

Habían perdido distancia y tiempo.

Las criaturas se asomaban de vez en cuando como peces saltando sobre el agua, pero estas criaturas además de salir del piso salían de las paredes.

Y su velocidad de movimiento amenazaba con alcanzarlos antes de salir de la cueva.

Una criatura logró saltar hacia él pero la atrapó en el aire y aplastó su cabeza con sus garras, eran demasiadas y si se regalaban así de fácil no perdería la oportunidad de acabar con una.

— ¿A eso le llamas correr?

¡Corre si no quieres ser comida!

Por los gritos de Merli lo más probable es que se haya encontrado con Camila.

— ¡Heeee!

El grito solo lo confirmó.

Las paredes y pisos se desmoronaban detrás suyo, el polvo se levantó dificultando respirar, grietas empezaron a formarse en las paredes que empezaron a caer.

— ¡Estamos cerca!

Cuando la luz exterior fue visible todos saltaron a los lados para tomar distancia, estaba por hacer lo mismo pero un objeto ya viajaba hacia su dirección, giró su cuerpo en el último segundo esquivando aquel objeto.

— ¿Qué- Antes que todo sea llenado por el polvo vio la figura de Merli saltando sobre él y una de esas criaturas siendo perforada por la punta del pico que Merli había lanzado.

— Ya no es momento de correr, ahora hay que acabar con ellos.

Con movimientos enérgicos y decididos Merli empezó a perforar a cada una de las criaturas que salía del suelo.

No podía negar que tenía una gran habilidad, pero le empezó a disgustar su forma de actuar en equipo.

— Camila sal de la cueva, Rai encárgate de las criaturas que intentas escapar.

No podía desperdiciar tiempo, había escuchado a Rai decir que era igual de fuerte que Merli así que la incluyó en la pelea.

Mientras que a Camila le ordenó que huya, ella no sería de ayuda con esa personalidad.

— S-sí.

—Asintió Camila.

Adoptando una postura de combate regresó su mirada al túnel.

— Ayudaré ten cuidado con tus movimientos.

— No prometo nada.

—Respondió Merli.

Con el cambio de terreno ahora las criaturas solo saldrían del suelo, quitando una gran desventaja que tenían en los túneles.

Desde que llegó a la aldea no dejaba sus cosas por si tenía que luchar, así que estaba completamente armado, desde debajo de su mochila deslizó dos dagas creadas de colmillos de una criatura carnívora y apuñalo a todas las criaturas que saltaban hacia él.

Los movimientos amplios que necesitaba hacer con el pico volvían a Merli ineficaz, así que empezó a lanzarlo mientras utilizaba sus manos para aplastarlos.

Por otro lado Rai perseguía a todo aquel que salía del grupo que los atacaba.

La pelea no duró más de cinco minutos, lo cual no sería mucho pero cada golpe o corte que daban acababan con uno, es decir tenían una montaña de cadáveres cuando terminaron.

— Ochenta y cinco —Dijo Merli algo agitada.

— …

Ochenta.

—Mencionó Rai.

— Jump “¿Debía contarlos?” Con el suelo lleno de cadáveres y bañado en sangre le recordó cuando peleó con un pequeño enjambre terminando con el cuerpo hinchado al día siguiente sin poder mover un músculo.

— Dijeron que esta cueva no estaba conectada a ninguna otra.

—Sacudió sus cuchillas salpicando la sangre de ellas.

— ¡No sabía sobre ese túnel!

¡Ni de las criaturas!

—Refutó Rai.

No estaba seguro de cuestionar a Rai pero le creyó.

— No era lo que esperaba pero me siento mejor.

Y por otro lado estaba Merli quien no parecía entender la situación, pero tampoco parecía mentir.

— Detendremos la búsqueda por ahora, necesito informarle esto a la líder.

— Iré a hablar con ella.

—Mencionó Rai antes de correr fuera de la cueva.

Los únicos que quedaron fueron Merli y él — ¿Quieres que te avise cuando retomemos la búsqueda?

No es que quiera seguir con ella, solo la quería mantener vigilada.

Después de lo que pasó ya la podía imaginar atacando a Camila.

— No es necesario, ahora tengo una excusa…

— ¿Excusa?

Merly no le hizo caso y salió corriendo de la cueva, Piero suspiró y agarró uno de los pocos cadáveres que todavía conservaban su forma.

— …

¿Por qué falló esta vez la información?

¿Algo lo causa o es por otra razón?…

Fallas y más fallas, ahora ya no podía confiar en una de sus mejores habilidades y la que le salvó la vida en muchas ocasiones.

Pero no era tiempo de lamentarse.

Cuando salió de la cueva encontró a Fron y Rai conversando.

— ¿Fron?

— Buenos días.

Sabio.

La Sabio.

Camila.

Me dijo.

Que venga.

Acá.

— Le decía que estaba todo controlado —Agregó Rai.

Rai se veía nerviosa, después de todo le había pedido algo y la encontró conversando con Fron.

— Como dice Rai ya está controlado, muchas gracias de igual manera ¿Y Camila?

Había salido corriendo de la cueva porque se lo pidió, pero le sorprendió que pidiera ayuda de Fron.

Eso era un buen avance para ella.

— Ella está.

En mi casa.

Mis mujeres la están.

Tranquilizando.

— Espero no molestarlo.

Iré a decirle que estoy bien y después a lavarme ¿Pueden hablar con la líder?

— ¡S-sí en eso estaba!

—Empezó a correr sin mirar atrás.

— Bueno ¿Puede guiarme a su casa?

— Con mucho.

Gusto.

Sígame.

++++++++++++++++++++++++++++++ — ¿Estás listo?

Una voz familiar lo despertó, alejándolo de la oscuridad de la inconciencia, todos decían que al dormir uno soñaba, sin embargo nunca tuvo uno, desde que despertó hace un año nunca lo tuvo, cada vez que hablaban sobre eso no comprendía cómo eran.

Así que se resignó a solo escuchar los sueños de los demás.

— Ya estoy despierto.

—Respondió a la voz.

Apenas abrió los ojos fue consciente de la realidad, pasó de estar dormido a despierto, como si nunca hubiera estado durmiendo.

— A veces me asusta como despiertas.

— Sí, sí, ¿Ya están despiertos los demás para la caza?

Sus ojos se acostumbraron a la falta de luz en un segundo y divisó quien lo habían despertado, era Ron el líder de la aldea, su mejor amigo.

No podía no volverse su amigo, todos sus conocidos cercanos lo querían, era un gran líder después de todo.

— Sí, eres el más fácil de despertar, por eso te dejé al último.

— Sí, sí, en realidad es porque los demás pensarían mal de ti.

No les hagas caso.

No me importa que me llamen así.

Ron le sonrió, sabía que lo que dijo era cierto.

— Puedes verlo de esa manera.

Bueno, hay que movernos, es una nueva zona después de todo.

—Le ofreció su mano para ayudarlo a levantase.

Los dos salieron de la habitación y se encontraron con un grupo esperándolos hombres y mujeres fornidos, con prendas llenas de marcas al igual que sus cuerpos, accesorios en sus cuerpos enumerando sus logros.

Estos eran lo mejor de lo mejor.

Cazadores experimentados capaces de adaptarse a cualquier situación y afrontarla con su fuerza.

Pero había uno que resaltaba de los demás.

— Pensé que solo habrían viejos.

— Espera ¿me has llamado viejo?

—Preguntó Ron.

— Jajaja, no es por eso, ese chico de allí nos hace parecer viejos.

—Señaló con su barbilla mal cuidada.

— ¿Te refieres a Leo?

Pues sí, tienes razón.

Es el más joven del grupo, pero sus habilidades de caza son superiores a los de su edad.

No es rival para nosotros, pero en un par de años estoy seguro que nos superará.

— Leo…

Lo tendré en cuenta.

El grupo se veía ansioso por partir pero parecía que no todos estaban presentes.

— Voy a ver a Fron, seguro que se quedó dormido otra vez.

— Ok, ok, iremos avanzando, te espero fuera.

Vamos chicos avancen.

Todos empezaron a avanzar cuando habló, le seguía sorprendiendo cómo podían obedecer tan fácilmente.

El lugar donde estaban era una gran cueva natural, había varias chozas construidas de hojas y ramas por todos lados, además de varios niños corriendo por doquier.

Era temprano por la mañana, no deberían estar despiertos.

Pero al ver a varios de esos niños corriendo al lado de sus padres entendió el motivo.

— …

Hijos…

Cuando pensó en eso recordó a dos pequeñas niñas que siempre corrían detrás de él.

Era molesto y no podía quejarse de ellas porque una de ellas era la hija de Ron.

Con ellas como referencias de niños descartó la idea de tener hijos en el futuro.

— …

Ahora que recuerdo…

Empezó a buscar con la mirada a su alrededor hasta que finalmente encontró a una de ellas tomada de la mano de su papá aún con lagañas en los ojos.

Parecía caer dormida en cualquier momento.

— Si tan solo fueran así de tranquilas cuando están despiertas…

Se acercó y saludó al padre de la niña.

— Buenos días, ella debería regresar y dormir un poco más.

El padre de la niña era el anterior líder de la aldea, Keia.

Su periodo de liderazgo fue corto ya que Ron le quitó el puesto, se rumoreaba que Keia quería tener otra mujer más y se fijó en la chica que Ron estaba interesado.

Sinceramente pensaba que Ron hacía cosas muy extrañas, pero eso era de lo más extraño que había hecho.

— Esta niña es muy terca hasta estando media dormida, no como su hermano mayor.

Me seguirá hasta la entrada, no se preocupe.

—Respondió Keia.

— Hola pequeña, despierta.

—Alborotó su pelo, acción que aprendió de Ron, a ella le molestaba que jueguen con su pelo porque malograban su peinado.

Y aún estando media dormida reaccionó de la misma forma pero más lento.

— ¡Huuu!

—Soltó a su padre y protegió su pelo— ¡Heee!

¡Déjemeeee!

—Protestó Kai.

— Jajajaja, parece que ya despertaste.

Mira lo que tengo para ti.

Sacó algo de su cinturón y se lo mostró.

— Mira Kai, el sabio te ha regalado un juguete.

— ¿Un juguete?

La anterior expresión de enojo y los rastros de sueño desaparecieron de su rostro, mostrando una cara de expectación y curiosidad.

— Bueno, no es un juguete, pero ayudará a tu peinado…

Es un accesorio.

Una vincha para cabello para ser exactos.

Kai no entendió a qué se refería y la extraña cosa que llevaba en la mano no compensó su enojo anterior.

— No te enojes, mira así es como funciona.

Agarró la vincha con ambas manos, esta estaba echa de tendones elásticos por lo que le era fácil maniobrar, la deslizó por su cabello, recogiéndolo hacia atrás.

Kai intentó mirar pero no logró ver nada, después de todo estaba sobre su cabeza.

— Listo ahora no importa cuánto te nuevas, tu pelo se quedará en su lugar.

— Oh es muy ingenioso como siempre, muchas gracias Sabio.

—Respondió Keia.

— No es nada, solo se me ocurrió al ver su problema…

— Kai ¿Qué se debe decir?

Kai estaba agitando fuertemente su cabeza para comprobar su eficacia y al ver los resultados su redonda cara se iluminó, mostrando una gran sonrisa.

— ¡Gracias!

—Inclinó su cuerpo haciendo una reverencia.

Con su nuevo regalo su sueño se esfumó y empezó a correr como normalmente lo hacía.

— …

Pensé que me seguiría hasta la entrada…

—Mencionó algo triste Keia.

— Puhf…

Mirando al triste padre dio la vuelta antes que vea su risa y siguió caminando, había una nueva zona de caza que debían explorar.

+++++++++++++++++++++++++++ Una alarma empezó a sonar despertándolo de su sueño, miró su alrededor y se dirigió a una de las pantallas que mostraba la causa de la alarma, si antes había estado medio dormido después de ver la notificación se despertó por completo, desplegó el teclado y más pantallas para ver la situación actual.

— Esto es malo, ya están en camino…

Supongo que llegó el día, fue antes de lo planeado pero el viaje tendrá que hacerse…

Tierras fértiles, espero no despiertes todavía.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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