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Kepler2000 - Capítulo 38

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  4. Capítulo 38 - 38 Pesadilla
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38: Pesadilla 38: Pesadilla Hace mucho que perdió la noción del tiempo, al principio los ciclos de día y noche pasaron al frente suyo sin darle tiempo a contarlos, hasta que aceptó su realidad, logrando que el tiempo volviera a la normalidad.

Él estaba superando su pasado.

Todo lo que había visto fue una ilusión, no debería sentirse culpable por nada.

Ya que no fue real.

Respiró profundo y se preparó para atacar a su presa, todo a su alrededor se movió lentamente y con una patada al piso salió disparado.

De inmediato alcanzó su objetivo y con un corte limpio la cabeza de la criatura cayó al suelo.

Sin embargo no estaba solo.

Apenas tuvo el apoyo suficiente en el suelo volvió a saltar para un segundo ataque.

Esta vez su ángulo no le permitió matarlo instantáneamente pero logró cortar una de sus patas, esta criatura cayó al no poder soportar el peso de su cuerpo después de apoyarse sobre su inexistente extremidad.

Con su presa inmovilizada sacó una daga de su cintura y acabó con su sufrimiento.

Procedió a cortar su piel y guardar los mejores trozos de carne.

Ahora los cuerpos eran irreconocibles y había un gran charco de sangre que los rodeaba.

Llenó su mochila y empezó el camino de regreso.

El camino estaba cubierto por una espesa neblina.

Esta apareció el día del incidente, llegó de la nada y quizás era la causa de por qué no hubo una inundación.

La luz del sol apenas iluminaba su camino cuando llegó a casa.

Abrió la puerta y Speedy lo recibió.

Había crecido en ese tiempo.

Ahora su cuerpo era más largo y su figura se volvió esbelta.

Vertió agua sobre las piedras caloríficas y estas empezaron a desprender vapor con un poco de luz.

Acomodó trozos de carne empalados en una piedra plana sobre las piedras caloríficas y esperó a que se cocinen.

Speedy se veía muy calmada, así que esperó en silencio.

Cuando la carne dejó de mostrar resistencia al ser picada dividió su parte y la de Speedy, como siempre ella comía más que él pero ahora había aumentado su cantidad de ingesta.

Todas sus salidas de caza fueron exitosas, no enfrentó ningún problema en ese tiempo y nunca pasó hambre de nuevo, pero desde ese día ya nada era como antes.

La comida era insípida, los colores se opacaron, el dolor parecía falso y su vida se volvió un sin sentido.

No entendía por qué seguía vivo y por qué repetía lo mismo todos los días.

Cuando se dio cuenta ya había terminado su parte de comida y Speedy ya había vuelto a su cama.

Piero también debía dormir, pero la sola idea de dormir lo asustó.

Acomodó todas sus cosas y salió a caminar un rato.

La única luz que iluminaba su camino era la luz de la luna y las estrellas, pero con la neblina que lo rodeaba apenas podía ver unos metros delante de él.

No se alejó mucho, se dirigió a su huerto y miró sus cultivos.

Estos no crecían ni se marchitaban, se quedaron del mismo tamaño a pesar que los regó todo los días, los abonó y cuidó de cualquier bicho extraño.

Pero lo siguió haciendo todos los días.

Se sentó junto a la planta y la revisó.

Ni siquiera las hojas habían crecido ni secado.

Dejó el huerto y siguió caminando, no tenía miedo a perderse ya que podía orientarse fácilmente y con solo mirar el suelo podía ver el camino por donde siempre pasa, ya que la tierra era más firme y sin vegetación.

Cuando el camino desapareció se detuvo y miró a su alrededor, sólo veía neblina y el piso.

Se sentó y siguió observando en silencio.

Era un pasatiempo que había adoptado desde que la neblina llegó.

Cuando se concentraba casi podía ver formas o hasta una cinemática de una criatura haciendo una acción.

Claro que todo duraba unos segundo, pero siempre variaba y nunca sabía lo que vería en la siguiente ocasión.

Esta vez vio una extraña llanura con grandes árboles los cuales se transformaron en dientes para luego juntarse y formar una planta gigante.

Después de todo era neblina no debía esperar algo tan elaborado.

Miró en otra dirección y vio una gran flama que lentamente se volvió un campo lleno de césped, luego ese campo se levantó formando una larga criatura rastrera.

Pero si girabas un poco la cabeza podía distinguir la forma de Speedy en ella.

Era muy curioso lo que podías ver en la niebla.

De pronto escuchó pisadas que se acercaban.

No debería haber salido por la noche pero no le importó.

Agarró sus dagas y las lanzó en dirección del ruido.

Inmediatamente se escuchó un quejido, Piero se acercó al origen y pudo distinguir una figura extraña.

Desprendió las cuchillas que se habían incrustado en el cuerpo y las lanzó a los ojos de la criatura.

Esta se retorció por el dolor y trató de atacar, pero fue inútil, Piero lo esquivó y de una patada terminó de incrustar las dagas en su cabeza.

Ahora sería más difícil sacar las dagas pero no era un problema.

Tenía dagas de repuesto.

Volvió a lanzarlas hacia la niebla pero esta vez no se escuchó ningún quejido.

Piero había escuchado a más de una criatura y planeaba matarlas para pasar el rato.

Segundos después dos sombras negras se pudieron ver en la niebla y luego las garras de las criaturas se volvieron visibles.

Piero volvió a empuñar dos nuevas dagas y se lanzó al ataque.

La noche iba a ser larga, tal como lo había decidido.

__———-__ Ya era la mitad de la noche y logró acabar con las criaturas, por extraño que parezca siempre perdía su rastro después de matarlas, como si la niebla se los tragara cuando se alejaba de ellos.

Por un momento pensó que una criatura carroñera era la responsable de la niebla o algo similar.

Pero desde del incidente por más que veía criaturas nuevas, la “Información” nunca más llegó a él, ahora no habría forma de confirmarlo.

Además las criaturas cada vez eran más deformes y no seguían la lógica por lo que dejó de importarle.

Caminó de regreso a su refugio pero se quedó afuera.

Limpió sus dagas de la sangre y empezó a practicar su puntería.

Había construido un lugar para ejercitarse, de un lado había clavado tablones donde dibujó círculos para lanzar sus dagas.

De otro lado habían troncos gruesos donde practicaba cortándolos con sus garras y de otro lado guardó varios materiales para armas.

Empezó practicando su puntería con los tablones, siempre que practicaba terminaba partiendo los tablones, así que los utilizaba para reparar su casa o para cortarlos con sus garras.

Lanzó una daga y esta se incrustó en el círculo más pequeño.

Volvió a lanzar otra daga y golpeó la daga que lanzó anteriormente.

La siguiente se incrustó entre los otros dos y partió el tablón a la mitad, así siguió hasta romper todos los tablones que tenía en ese momento.

Sus movimientos eran mecánicos y repetitivos, estaba seguro que podía hacerlo con los ojos cerrados.

Cerró los ojos y trató de imaginar el tablón.

La figura y el espacio aparecieron en su mente y se puso en posición para lanzar la daga, pero antes que pudiera lanzarla, la imagen mental que tenía del lugar cambió drásticamente a una que había visto en la ilusión.

El objetivo se convirtió en una criatura similar a él.

Llevaba puestos una bata blanca y se burlaba de él.

– No puedes escapar de mí.

Inmediatamente abrió los ojos y tropezó al intentar retroceder.

Volvió a mirar en dirección del sujeto y vio un tablón en su lugar.

‘Eso…

No es real, no lo fue…’ Repitió esa frase una y otra vez hasta que se tranquilizó.

Esta noche no durmió.

__———-__ Los días pasaban más rápido de lo que recordaba, por eso se le dificulta contarlos y peor cuando no dormía no sabía cuantos días pasaba despierto.

Al final el conteo de días nunca avanzó más de 365 días.

Todos los días era lo mismo, cazar, comer entrenar, cazar, comer, entrenar, cazar, comer, entrenar y si se sentía más tranquilo o completamente agotado entonces se tomaba un día libre.

Los días pasaron y pasaron y todo se repitió.

Speedy era lo único que cambiaba a su alrededor.

Todo lo demás permanecía igual.

La niebla, el clima, sus cultivos y su miedo.

Hasta las criaturas que cazaba siempre merodeaban los mismos lugares.

A veces variaba la cantidad pero siempre aparecían allí y todas las noches que salía a caminar siempre lo atacaban en el mismo lugar.

A pesar de eso él nunca faltaba a sus caminatas nocturnas con tal de no dormir.

Pero como era de esperar su cuerpo no resistió más y colapsó sobre el piso, trató de mantenerse despierto con su voluntad, pero sus pensamientos flaqueaban, trató de morder su lengua, pero sus fuerzas no fueron suficientes, esta vez ese truco no iba a funcionar.

Su cuerpo le exigió descansar, mientras más luchaba más fuerza perdía, al final sus párpados cayeron provocando que la oscuridad lo devore.

Odia dormir, lo detesta, hacía todo lo posible para evitarlo porque cada vez que dormía tenía el mismo sueño que era la continuación del incidente.

Después de caer y perder el conocimiento despertaba en un bosque frondoso y desconocido.

Pero lo único que podía hacer era observar y lo único que podía sentir era dolor.

No podía gritar para desahogar su sufrimiento, no podía moverse para aliviar su dolor.

Después de todo, sus articulaciones estaban fuera de su lugar.

Era el peor sueño que tenía, no, no era un sueño, era una pesadilla.

Una pesadilla tan vívida como su realidad o quizás más, era una pesadilla que se repetía todas las veces que caía inconsciente y ahora estaba pasando por eso nuevamente.

Normalmente si tenía un mal sueño darse un duro golpe lo despertaría, pero ahora que el sueño era un dolor insoportable ¿Qué debía hacer?

¿Provocar un dolor mucho más fuerte del que estaba sintiendo?

¿Eso era imposible?

Y si no, entonces esa no era la solución y si había otra, entonces ¿Cómo lo descubriría si no podía moverse?

Por más preguntas que se haga al final solo permanecía agonizando en silencio mientras miraba el mismo paisaje por su único ojo.

Pero había un consuelo en todo eso, y era que no duraba mucho, a lo máximo cinco minutos y con suerte había ocasiones que solo duraba dos minutos.

Minutos que parecían eternos.

Sin embargo esta vez hubo un cambio drástico.

Normalmente el sueño consistía en mirar un árbol mientras que estaba tumbado sobre unos matorrales.

Pero no era una imagen estática, podía ver cómo las hojas se movían con el viento, cómo caían al ser desprendidas por el aire y cómo caía algún fruto del árbol.

Pero ahora faltaba algo, era una criatura que siempre lo quedaba mirando en silencio.

Nunca antes la había visto y la información no parecía llegar a sus sueños o a la realidad.

Así que nunca supo si lo comería apenas la dejara de ver o si simplemente esperaba a que muera para luego ser comido.

Como sea, al final esa criatura ya no se encontraba y la agonía no le permitía hacer suposiciones mientras soñaba.

De repente apareció la criatura.

Tenía una cabeza casi del mismo tamaño que su cuerpo, tenía grandes ojos a los lados de su cabeza y no tenía nada parecido a una frente, ya que su cráneo era plano.

Contaba con cuatro patas, una pequeña cola redondeada y su estatura apenas alcanzaba los 30 centímetros.

Esta se acercó a él y lo miró a los ojos.

-‘¡MÁTAME!’ Rogó que lo matara, si lo mataba entonces el sueño acabaría, fue lo único que logró pensar en medio de su agonía.

Y como si lo hubiera escuchado su cabeza se dividió a la mitad horizontalmente, desde la parte superior de sus ojos, como si hubiera sido una tapa.

Y esta se volvió a dividir a la mitad verticalmente.

Largas hileras de dientes se mostraron como si viera un torbellino desde la parte superior, pero en vez de corrientes de aire eran hileras de dientes.

La carne expuesta deslumbraba por sus fluidos y sus dientes parecían girar volviéndolo casi hipnotizante.

De dos bultos a los lados de los dientes se estiraron dos tentáculos formando delgados puentes de saliva, uno se sumergió en lo más profundo de su garganta, saliendo con una masa de quién sabe qué cosa.

El otro tentáculo abrió la boca de Piero y le vertió un líquido directamente a su garganta, luego el primer tentáculo metió la masa hasta la base de su garganta.

Esto le imposibilitó respirar pero no paró allí.

El mismo tentáculo lo empujó hasta que llegara a su estómago.

-‘¡NO ME ALIMENTES!

¡SOLO MÁTAME!’ Cuando la criatura dejó de alimentarlo empezó a olfatearlo y saltó sobre una de sus piernas.

Esto provocó un sonido y aumentó el dolor que pensó que no podía empeorar y como lo había imaginado despertó.

Y así la rutina volvió a empezar.

__———-__ Tuvo tres sueños más después de ese.

Donde la criatura lo alimentaba o solo dormía a su lado, en uno de esos sueños la criatura accidentalmente ubicó su pierna en su lugar.

Le sorprendió más que existan dolores peores de los que creía que eran insuperables y lo fiel que era el sueño a la realidad.

Pero a pesar que el dolor disminuye con las veces que se repetía, su temor por que aumente el tiempo en el sueño aumentaba en consecuencia.

Seguía prefiriendo permanecer despierto en vez de tener ese sueño, no quería revivir viejos traumas que ya había dejado atrás.

Pasó mucho tiempo para recuperarse y mucho más tiempo para aceptarlo.

Solo quería dejar todo atrás, pero este sueño se lo recordaba cada vez que dormía, cada vez que cerraba los ojos, cada vez que caía inconsciente, cada vez que lloraba por las noches.

Esta vez volvió a quedarse dormido sin saber en qué momento su determinación flaqueó, como siempre el dolor recorría su cuerpo y cualquier brisa fuerte provocaba una corriente de dolor mayor en su cuerpo.

El tiempo ya debía estar por acabar pero cuando la criatura llegó corriendo hasta él y se ocultó detrás suyo temeroso, tuvo un mal presentimiento.

Sintió que lo que estaba a punto de llegar destruiría todo lo que se esforzó a creer, todas las culpas de las que se rehusó a responsabilizarse, y todo el sufrimiento que causó aceptar que fue solo una ilusión.

Con todas sus fuerzas trató de cerrar sus ojos y logró conseguirlo, la oscuridad lo abrazó como si de un viejo amigo se tratara pero uno que solo te apuñala la espalda cuando te das la vuelta.

La oscuridad no te separaba del mundo exterior, solo era una delgada capa que cubría su frágil cuerpo.

Ya que todavía podía oír.

– ¡Oh!

¡Al fin te encontré!

Escuchó una voz aguda y chillona.

‘Esto no es real’ -Forzó el pensamiento en su mente.

– Sabía que te encontraría aquí.

‘No es real’ -Se lo repitió constantemente.

– …

¿Hola?

¿Sigues vivo?

¿Hoolaaaaa?

‘Esto no está pasando, sólo es la pesadilla’ Pensó que la pesadilla cambió el dolor por daño psicológico.

Después de todo estaba sospechando de lo bueno que se volvía el sueño al reducir el dolor.

– Hiuuu, apestas, pero no ha muerto…

Creo.

¿Estás dormido?

‘¡Esto no está pasando!’ -Se convenció antes, podía hacerlo nuevamente.

– Sabes me sorprendió verte volar ¡Yo también quiero hacerlo!

Jeje, ¿Cree que no me di cuenta?

¡Yo observo todo!

¡Nada se escapa de mi vista!

‘¡ALEJATE!’ -Los sucesos que mencionó no sucedieron.

– ¿Me puedes decir cómo es que caíste de esa enorme cosa?

¿Era un ave?

Aunque desapareció después de la luz extraña.

‘¡DETENTE!’ -No quería recordar ese momento.

– Huuuum…

Creo que si estás dormido…

Bueno volveré cuando despiertes, es temprano después de todo.

A cierto me olvidaba.

‘¡NO SIGAS!’ – Buenos días.

Jeje adiós.

Con esas palabras sintió como si una estaca fuera clavada en su pecho.

Se escuchó cómo la maleza fue movida y cómo algunas ramas se partieron.

Quien sea que se haya acercado a él estaba a punto de irse.

Piero no quería ver su figura, no quería saber nada, no quería tener una respuesta a la duda que lo carcomió por dentro todo este tiempo.

Pero una pequeña parte le exigió la respuesta, no podría volver a sentirse tranquilo si no lo hacía y si dejaba ir esta oportunidad en ese mismo momento la angustia de esperar hasta el siguiente encuentro sería más agonizante que el dolor de la pesadilla.

Lentamente abrió los ojos y vio la espalda de una criatura similar a él.

‘…

¿No fue una ilusión?…’ Cuando la figura desapareció y dejaron de escucharse ruidos de pisadas una lágrima descendió por la mejilla de Piero, luego le siguió otra y otra más, hasta que se volvió un llanto desgarrador.

Toda la ilusión que había creado para tapar su realidad acababa de ser rota.

La culpa se encendió dentro suyo, sentía que su cuerpo ardía en llamas.

La desesperación tomó control de su cuerpo tensando sus músculos que forzaron a sus articulaciones volver a su lugar.

El desprecio intoxicó su ser deseándole la muerte.

‘HAAAAAA’ Se arrodilló en el suelo y levantó su cabeza para luego golpearla repetidas veces contra el suelo.

Sin embargo ese dolor no pudo superar el dolor que le provocaba la estaca que sentía en su pecho.

Un golpe, dos golpes.

No fueron suficientes.

Tres, cuatro.

El color rojo llenó su visión.

Cinco, seis.

¿Por qué ahora el dolor no podía “despertarlo”?

Siete…

Simple, porque la ‘pesadilla” era su “realidad”.

Ocho…

…

..

.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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