Kimi wa Boku no Hikari - Capítulo 2
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- Capítulo 2 - 2 Capítulo 2 – “El peso de lo que dejamos atrás”
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2: Capítulo 2 – “El peso de lo que dejamos atrás” 2: Capítulo 2 – “El peso de lo que dejamos atrás” El sonido de los autos lejanos y el murmullo de la lluvia marcaban el compás del silencio entre ellos.Ian y Naomi caminaban lentamente por la acera, sin rumbo fijo, como si el simple hecho de seguir avanzando fuera suficiente para olvidar.
Ian fue el primero en hablar, con la mirada perdida en el suelo mojado.—Lo digo porque…
yo terminé mi relación simplemente por el hecho de que ella no confiaba en mí.
Su voz era tranquila, pero se notaba el cansancio escondido en cada palabra.—O sea…
pensaba que yo iba a serle infiel, cuando claramente nunca haría eso —continuó, respirando hondo—.
Pero bueno, las cosas pasan por algo.
Naomi lo observó en silencio.
Había algo sincero en su tono, algo que le resultaba familiar.
Ian levantó un poco la vista y esbozó una leve sonrisa.—No voy a andar sufriendo siempre por ella.
La vida sigue, ¿sabes?
Así que…
tú tampoco sufras por alguien que tal vez no valía la pena.
Las palabras flotaron en el aire unos segundos antes de llegar a ella.
Naomi las repitió en su mente, como si intentara convencerse de que también podían aplicarse a su propio corazón.
—Muchas gracias…
de verdad —dijo con una sonrisa tímida.
El silencio que siguió ya no era incómodo.
Era un silencio cálido, de esos que aparecen cuando alguien entiende tu dolor sin juzgarlo.
—Por cierto —dijo Naomi, jugando con un mechón de su cabello—, ¿cómo te llamas?
Ian se giró hacia ella, sorprendido por la naturalidad de la pregunta.—Ah…
yo me llamo Ian —respondió con una leve risa—.
Mucho gusto, de verdad.
¿Y tú?
—Yo me llamo Naomi —dijo ella, bajando la mirada—.
Muchas gracias, en serio, por ayudarme.Hizo una pequeña pausa y luego, algo sonrojada, añadió:—Si quieres…
me puedes pasar tu número y hablamos.
Me caíste bien.
Ian se rascó la nuca, tratando de ocultar su repentina sonrisa.—Sí, claro…
—respondió mientras buscaba su celular—.
También me caíste bien, Naomi.
El intercambio fue rápido, pero para ambos significó algo más.No era solo un número, era una promesa silenciosa de que tal vez…
no todo estaba perdido.
Mientras la lluvia comenzaba a cesar, los rayos del sol se filtraron entre las nubes.Y, por primera vez en mucho tiempo, Ian y Naomi sonrieron de verdad.
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