Kimi wa Boku no Hikari - Capítulo 22
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- Capítulo 22 - 22 Capítulo 22 – “Una noche en familia”
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22: Capítulo 22 – “Una noche en familia” 22: Capítulo 22 – “Una noche en familia” Ian salió del cuarto del padre de Naomi con una sonrisa que no podía esconder.Su corazón latía rápido, pero esta vez no por miedo, sino por alivio.Por primera vez, sintió que había ganado algo más que una cita: había ganado la confianza de la familia que ella tanto amaba.
La madre los invitó a cenar, y la noche transcurrió entre risas, anécdotas y conversaciones cálidas.Ian contó historias tontas del colegio, Naomi se rió tanto que casi se atraganta, y el padre —aunque serio al principio— terminó soltando una pequeña carcajada que hizo que todos lo miraran sorprendidos.
El ambiente se volvió familiar, lleno de luz y de esa sensación hogareña que solo se tiene cuando uno encaja en un lugar que no es su casa, pero se siente como tal.
Cuando las luces de la sala se apagaron y la noche ya cubría el cielo, Ian y Naomi se quedaron un momento en el balcón.El aire era fresco, y la luna se reflejaba sobre los tejados de la ciudad.
Ian tomó la mano de Naomi con suavidad.—Mi niña… esta noche fue increíble —dijo con una sonrisa cálida, sus dedos entrelazándose con los de ella.
Naomi lo miró con ternura, su rostro iluminado por la luz plateada.—Sí… fue una de las mejores noches que he tenido.
Ian respiró hondo, acercándose lentamente.—Yo te amo mucho —susurró, sintiendo cómo el corazón le temblaba en el pecho.
Se inclinó hacia ella, despacio, el mundo a su alrededor desapareciendo…Sus rostros a solo unos centímetros.El momento perfecto.
Hasta que— —Ejem… —se escuchó una voz profunda detrás de ellos.
Ambos se quedaron congelados.Ian giró lentamente la cabeza.Ahí estaba el padre de Naomi, apoyado en el marco de la puerta, con los brazos cruzados y una ceja alzada.
—Solo venía a decir que ya es tarde, jovencito —dijo con tono serio… pero con una ligera sonrisa que apenas se notaba.
Naomi, roja como un tomate, escondió el rostro entre las manos.—I-¡Papá!
Ian soltó una pequeña risa nerviosa.—S-sí, claro, señor… justo estaba por irme… El padre solo asintió.—Ajá.
Claro que sí… “justo”.
Ian se despidió con un gesto rápido, mientras Naomi aún no sabía si reír o desaparecer de la vergüenza.
Y así, entre risas contenidas y corazones acelerados, terminó una noche que ninguno de los dos olvidaría.
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