Kimi wa Boku no Hikari - Capítulo 4
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- Capítulo 4 - 4 Capítulo 4 – “No puedo dejar de pensar en ella”
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4: Capítulo 4 – “No puedo dejar de pensar en ella” 4: Capítulo 4 – “No puedo dejar de pensar en ella” La noche ya había cubierto la ciudad por completo.Las luces de las calles se reflejaban en los charcos que la lluvia había dejado atrás, y el aire olía a tierra mojada.
Ian caminaba lentamente, con las manos en los bolsillos y una sonrisa tranquila en el rostro.
“Ah…
por fin llegué a casa.”Nunca había regresado tan tarde, pero aquella noche no sentía culpa alguna.Había algo distinto en su pecho, una sensación ligera…
casi feliz.
—¡Papá!
—gritó apenas cruzó la puerta—.
¿Entro por la cocina o por el cuarto?
Desde la sala se escuchó la voz de su padre, ronca pero amable.—Por la cocina, hijo.
—Entendido —respondió Ian, riendo un poco.
Dejó los zapatos en la entrada, pasó por la cocina y subió las escaleras hasta su habitación.El cuarto estaba en penumbra, iluminado apenas por la luz del pasillo.
Dejó su mochila sobre la cama y comenzó a buscar ropa para bañarse.
Pero, por alguna razón, su mente no cooperaba.
Cada vez que intentaba concentrarse, una imagen volvía una y otra vez: la sonrisa de Naomi bajo las farolas, su voz suave, su risa temblorosa cuando él la hizo reír.
Ian se detuvo, sosteniendo una toalla entre las manos.—Tch…
¿por qué no puedo dejar de pensar en ella?
—susurró para sí mismo.
Apoyó la frente contra la puerta del armario, cerró los ojos y soltó un pequeño suspiro.Había pasado apenas unas horas desde que la conoció, y sin embargo, sentía como si la conociera desde siempre.
“¿Será que…
me gusta?” La idea lo hizo reír por lo bajo.—Qué tontería —murmuró, sonrojándose un poco—.
Apenas la conocí hoy…
Pero aun así, su corazón latía un poco más rápido.Y sin pensarlo demasiado, tomó el celular de la cama, encendió la pantalla y buscó su número en la lista de contactos.
“Tal vez solo quiero saber si llegó bien…” se justificó, aunque en el fondo sabía que no era solo eso.
Con una ligera sonrisa, escribió: Ian: Oye, ¿llegaste bien a casa?
Tardó unos segundos antes de presionar enviar.Y luego se quedó mirando el teléfono, esperando una respuesta, sin poder evitar que una pequeña esperanza naciera en su pecho.
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