Kimi wa Boku no Hikari - Capítulo 41
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- Capítulo 41 - 41 CAP 41 — “Un susurro que acelera el corazón”
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41: CAP 41 — “Un susurro que acelera el corazón” 41: CAP 41 — “Un susurro que acelera el corazón” Timelapse.
El sol ya estaba alto cuando Ian llegó frente a la casa de Naomi.Respiró hondo antes de tocar el timbre, aunque esta vez no había nervios… solo emoción.
Ding dong.
La puerta se abrió casi de inmediato.
—Buenos días, Ian —dijo el padre de Naomi con una sonrisa tranquila—.
Pasa.
—Buenos días, señor —respondió Ian con respeto.
Entró a la casa y, apenas dio unos pasos, la vio.
Naomi estaba ahí, recién levantada.El cabello despeinado, los ojos aún un poco adormilados, usando ropa cómoda.
Ian se quedó inmóvil por un segundo.
Qué hermosa…, pensó.
Antes de que su mente pudiera procesarlo, su cuerpo ya había tomado la decisión.
—Naomi… —murmuró.
La abrazó.
No fue un abrazo apurado ni exagerado, sino uno cálido, sincero, como si su corazón hubiera encontrado su lugar natural.
Naomi se sorprendió apenas un instante… y luego lo abrazó de vuelta.
—Buenos días, amor —susurró ella, con una sonrisa que solo Ian podía ver.
Ian apoyó el mentón sobre su cabeza.
—Buenos días —respondió—.
Estás… igual de hermosa que siempre.
Naomi se rió bajito.
Fue entonces cuando Ian notó algo más.
La madre de Naomi estaba arreglándose frente al espejo del recibidor, y el padre se colocaba una chamarra.
Ian ladeó un poco la cabeza, curioso.
—¿Van a salir?
—preguntó.
Naomi asintió.
—Sí —dijo—.
Mis papás van a ir a la calle… y van a volver hasta mañana.
Ian parpadeó.
—¿Hasta mañana…?
Naomi se acercó un poco más, bajando la voz.
—Por si… te quieres quedar a dormir —susurró.
El cerebro de Ian dejó de funcionar.
El calor subió directo a sus mejillas.
—Y-yo… —balbuceó—.
E-esto… no me lo esperaba… Naomi lo miró divertida, con una sonrisa suave.
—Tranquilo —dijo—.
Solo lo dije.
Ian tragó saliva, completamente rojo.
—Ok… —murmuró—.
Solo… no me avises cosas así de repente o me voy a descomponer.
Naomi soltó una pequeña risa.
—Eso también me gusta de ti —respondió—.
Que eres sincero.
Desde la cocina, la madre de Naomi los observaba con una sonrisa discreta.
—El desayuno ya está listo —anunció—.
Siéntense.
Ian y Naomi se miraron.
—Vamos —dijo Naomi, tomando la mano de Ian.
Mientras caminaban hacia la mesa, Ian pensó algo muy claro: No es la situación lo que me pone nervioso…Es lo mucho que la quiero.
Y eso, lejos de asustarlo, le hacía sonreír.
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