Kimi wa Boku no Hikari - Capítulo 50
- Inicio
- Todas las novelas
- Kimi wa Boku no Hikari
- Capítulo 50 - 50 CAPÍTULO 50 — Donde sea que vayas
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
50: CAPÍTULO 50 — Donde sea que vayas 50: CAPÍTULO 50 — Donde sea que vayas Naomi respiró hondo antes de hablar.
No fue una pausa larga, pero sí suficiente para que Ian notara cómo sus mejillas se encendían lentamente, como si la idea que estaba a punto de decirle le pesara y, al mismo tiempo, la ilusionara.
—Oye… —murmuró, jugando nerviosamente con sus dedos—.¿No quieres… planear casarte conmigo, amor?
La pregunta salió suave, casi tímida, pero cargada de una honestidad que no pedía bromas.
Naomi no lo miraba directamente; su voz temblaba un poco, traicionando lo mucho que significaban esas palabras para ella.
Ian parpadeó.
No por sorpresa… sino porque su corazón ya iba varios pasos adelante.
Sonrió, una sonrisa tranquila, segura, de esas que no nacen del impulso sino de la decisión.
—Sí —respondió sin dudar—.De hecho… ya estaba pensando en ti todo este tiempo.
Naomi levantó la mirada, sorprendida.
Ian continuó, rascándose ligeramente la nuca.
—Gané bastante dinero vendiendo poemas.
No fue de la noche a la mañana, pero funcionó… —sonrió—.
Y por eso me vine solo a la Ciudad de México.
Pensé que tendría que empezar desde cero… no pensé que me acompañarías.
Naomi dio un paso al frente y apoyó su frente contra el pecho de Ian.
—Siempre te voy a acompañar —dijo con firmeza—.
Donde sea que vayas.
Ian bajó la cabeza y le dio un besito corto, cálido, casi tímido.
—Gracias… Ella sonrió, mirándolo con ojos brillantes.
—¿Qué pasa, amor?
—preguntó—.
Ahora me das más besos que antes.
Ian soltó una pequeña risa.
—Es que ahora no tengo miedo —admitió—.
Antes te amaba… pero ahora te elijo.
Naomi lo abrazó más fuerte.
—¿Y… piensas vivir conmigo?
—preguntó, esta vez en un susurro.
Ian no dudó.
—Obvio que sí, amorcito.Ahorré unos diez mil dólares… sé que no es suficiente para todo, pero voy a trabajar.
Te lo prometo.
Voy a esforzarme cada día para hacerte la niña más feliz del mundo.
Naomi lo miró, emocionada.
—Aunque ya tengas dieciocho… —añadió Ian con una sonrisa suave—, sigues siendo mi niña hermosa.
Naomi escondió el rostro en su pecho, riendo bajito, completamente sonrojada.
Y en ese abrazo, sin anillos todavía, sin fechas marcadas, sin certezas absolutas…ambos entendieron algo simple y poderoso: El futuro no daba miedo cuando se caminaba de la mano.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com