Kimi wa Boku no Hikari - Capítulo 55
- Inicio
- Todas las novelas
- Kimi wa Boku no Hikari
- Capítulo 55 - 55 CAPÍTULO 55 — Elegirse incluso cuando cuesta
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
55: CAPÍTULO 55 — Elegirse incluso cuando cuesta 55: CAPÍTULO 55 — Elegirse incluso cuando cuesta (Narrador) Adaptarse no fue sencillo.
Después de un año separados, volver a compartir la vida diaria implicaba redescubrirse.
No porque hubieran dejado de amarse, sino porque habían cambiado.
Nuevas rutinas.
Nuevas heridas.
Nuevas formas de pensar.
Aun así, Ian siempre —pero siempre— entendió a Naomi con una madurez que no parecía propia de su edad.
No discutía para ganar.
Escuchaba para comprender.
Lo primero que hicieron juntos fue comprar una casa.
Con el dinero que ambos habían reunido durante esos años, el proceso fue sorprendentemente sencillo.
Firmar esos papeles no se sintió como un trámite, sino como una promesa silenciosa: este será nuestro lugar en el mundo.
Lo difícil vino después.
La boda.
Planearla los enfrentó a pequeñas diferencias que antes no existían… o que simplemente no habían tenido tiempo de aparecer.
Opiniones distintas.
Momentos de cansancio.
Días en los que uno quería avanzar y el otro solo necesitaba descansar.
Nada era perfecto.
Pero era bonito.
Porque incluso cuando no estaban de acuerdo, se elegían.
Aquella noche, la lluvia caía con suavidad contra las ventanas.
El sonido constante envolvía la habitación en una calma melancólica.
Ian y Naomi estaban en la misma cama, uno frente al otro, compartiendo el calor bajo las cobijas.
Naomi tenía la mirada perdida.
—A veces siento… —murmuró— que no vamos a poder hacer la boda.
Que es demasiado.
Su voz no temblaba, pero sus ojos sí.
Ian se acercó sin decir nada y la rodeó con los brazos, atrayéndola contra su pecho.
Su mano se deslizó lentamente por su espalda, con un gesto paciente, seguro.
—No te preocupes por el futuro —dijo en voz baja—.Ni por el mañana.
Naomi cerró los ojos.
—Yo siempre voy a estar para ti —continuó—.
En los días fáciles… y en los difíciles también.
Ella respiró hondo.
El nudo en su pecho comenzó a aflojarse.
—Gracias… —susurró—.
A veces olvido que no estoy sola.
Ian apoyó su frente en la de ella.
—Nunca lo estarás.
La lluvia siguió cayendo afuera.
Dentro, el amor seguía eligiendo quedarse.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com