Kingdom Rush (Web Novel) - Capítulo 21
- Inicio
- Todas las novelas
- Kingdom Rush (Web Novel)
- Capítulo 21 - 21 Capítulo 20 Un entrenamiento del alma II
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
21: Capítulo 20: Un entrenamiento del alma II.
(Volumen 2).
21: Capítulo 20: Un entrenamiento del alma II.
(Volumen 2).
Punto de vista de Malik Hammerfury: A la mañana siguiente me desperté con una extraña sensación, como si tuviera el cuerpo pesado y además sentía una jaqueca constante molestándome dentro de mi cabeza, como si mi cuerpo y hasta mi mente me estuvieran advirtiendo de lo que se aproxima para mi…
Pese a la más que pesada ambientación que sentía en el aire, asumí que solo eran ideas mal infundadas y simplemente me dispuse a levantarme, mientras me frotaba los ojos y esbozaba un gran bostezo, entonces una vez me había espabilado, fue cuando me enteré de lo peor.
“¿Qué demonios?
Donde carajos se supone que estoy…
quiero decir claramente se nota que aun me encuentro en el bosque, pero no reconozco esta zona, definitivamente no me encuentro en el mismo sitio donde acampe…
¿Seré sonámbulo?
Naaa eso es ridículo, enton-” Mientras murmuraba para mí mismo divagando entre locas teorías conspirativas, rápidamente me interrumpo a mi mismo, en busca de aquello a lo me aferro en mis momentos de duda y debilidad, eso que me ha acompañado siempre y en lo que confió…
“No puede ser…
no esto no puede estar pasando, donde maldita sea esta mi martillo, me dormí justo al lado de él, no hay forma de que lo haya perdido, y menos de que un animal o un simple bandido me lo haya robado, esa cosa fue hecha especialmente para mí y mi insuperable fuerza, sino me equivoco pesa como una tonelada…
¡¿entonces dónde está?!” Rápidamente pierdo la poca compostura que me quedaba y sucumbo a mi impulsiva ira, que suelo controlar al tener mi mazo que me permite sentirme tranquilo y con la situación bajo control, siendo así las circunstancias empiezo a sentir como la ansiedad crece en mí.
“Dónde está…
¿Dónde está?
¿¡Dónde está!?
¡¿Dónde carajos estás?!” Grite en desesperación mientras corría sin rumbo buscando desenfrenadamente cualquier pista o rastro que hubiera de él, por muy fuerte que sea el desgraciado quien me este haciendo esta esta broma de mal gusto, es imposible que como mínimo no tuviera que arrastrar el martillo por el suelo para poder trasladarlo, más aún considerando que probablemente tuviera que recorrer una gran distancia, después de todo estamos en medio de la nada.
“¡Quien quiera que haya hecho esto!
Quiero que sepas que esto no se quedará así, aun si encuentro mi mazo intacto te juro que no te lo perdonare, te hare reflexionar ante la idea de intentar robarle a Malik Hammerfury de nuevo, ¡te arrepentirás de haber nacido!” Exclamé con todo mi pulmón a los cuatro vientos, en un intento de intimidar al culpable y hacer que este saliera a la luz por su propia cuenta, no siendo claramente este el caso, así mientras seguía recorriendo todo el bosque no encontraba la más mínima señal de vida, más allá de los pequeños animales comunes del lugar que serían incapaces de tal hazaña.
“Espera un minuto, si no he dejado de avanzar en línea recta.
¿Por qué carajos sigo estando acá?
Este es el mismo lugar donde desperté, aun esta la silueta de mi cuerpo asentada en el suelo, pero ahora junto de ahí mismo están los troncos que usé ayer.
¿Cómo es posible esto?” Murmuré para hacia mí mismo encontrándome absolutamente confundido, como era posible que me encontrara de nuevo en el mismo lugar donde desperté, tras correr por tantos minutos, además ahora había algo distinto, los mismos troncos que use para intentar encender la fogata están acá, a pesar de que el sitio donde acampe era distinto al lugar en el que me encontraba al amanecer, como es que llegaron hasta acá, quien los trajo ¿habrá sido la misma persona que tomo mi martillo?
Y como se supone que voy a recuperarlo si termino volviendo aquí ¡Es tan frustrante!
¡No puedo salir ni encontrar nada!
“Pero qué es lo que tenemos aquí, parece que alguien se ha perdido, ¿necesitas ayuda?” Perdido entre mis propios pensamientos pesimistas, de repente escuchó una voz hablándome a mis espaldas, al no haberme encontrado con nadie hasta ese momento y dando por hecho que no es un sitio por donde pasen los pueblerinos, dado lo peligroso que es, doy por hecho debía tratarse del maldito ladrón culpable de mi tormento y así…
¡Smack!
*crujió del suelo al abrirse ante mi puño desnudo, impactándolo de lleno al fallar en mi intento por conectar mi golpe, con el del presunto ladrón irritándome aún más* “Deberías tener más cuidado con lo que haces sin pensar, toda acción conlleva a una reacción.
Y si obras mal pudieras arrepentirte, después de todo podrás enmendar los errores después, pese a ello podrías arrepentirte de no compensar todo el daño causado.” Como si se tratase de un simple entrenamiento, el culpable de mi ataque de ira no satisfecho con sus acciones hacia mí persona, todavía se daba el lujo de burlarse de mí mientras esquivaba mis golpes sin mayor reparo, viéndome incapaz de seguirle el ritmo.
“Será mejor que te quedes quieto o de lo contrario no podré darte una muerte rápida, créeme no querrás provocarme más de lo que ya lo has hecho, pero si me regresas mi martillo en este mismo instante puede que solo te deje algunas fracturas a cambio.” Escupí las palabras hacia él en advertencia, en parte por que realmente tenía planeado hacerlo, y en parte porque me estaba empezando a desesperar al no poder golpearlo.
¡Pum!
¡Pum!
¡Pum!
*Resonaba una tras otra vez mis golpes al derribar los árboles a nuestro alrededor como si fueran auténticos cañonazos, pero sin lograr impactarlo a él* “Si no logras aclarar tu mente y tu espíritu, no habrá forma que logres vencerme y mucho menos encontrarás las respuestas que tanto buscas.
Necesitas permitir que el agua se apacigüe para ver a través de ella con claridad, de lo contrario solo verás turbulencia.” Y así continúo parloteando sin sentidos mientras se mantenía en ritmo esquivando mis golpes con facilidad, aunque tenía alguna especie de presentimiento no me detuve en ningún momento, creía que si continuaba sin parar tarde o temprano debería impactarlo.
“¡Silencio!
Qué sabrás tú de mí, no necesito de tus estúpidos consejos para darte una lección, sino te callas y te enfocas en pelear conmigo créeme que te arrepentirás ¡Muere!” ¡Pum!
*crujió directamente del suelo bajo nuestros pies una vez más ante mi impacto, sin embargo, para alimentar aún más mi frustración el resultado volvía a ser el mismo* “Interesante patrón de combate, comienzas golpeando el suelo, luego a los árboles y finalmente concluyes golpeando el suelo una vez más, lamentablemente no parece ser muy efectivo, ¿no te parece que deberías cambiar tu enfoque?
Tu problema es que te enfocas demasiado en tu objetivo, en este caso liquidarme, que no analizas todos los posibles resultados de tus acciones, miras el árbol que se encuentra justo frente a ti al momento, en lugar de tomarte el tiempo de observar el bosque entero y estudiarlo para actuar en consecuencia de él y no a pesar de el…” ¡Crash!
*trono de una enorme roca que se cruzó en mi camino justo cuando me encontraba a punto de encestar mi primer golpe, entonces habiendo caído en la desesperación, finalmente me encuentro estando en un nivel de frenesí similar al de la última ocasión en Pagras, es así que ya sin importarme nada empiezo a golpear todo lo que se cruza en nuestro camino por igual, incluyendo las rocas hasta sangrarme las manos a cantaros* “¡Agh!” Me quejo involuntariamente al terminar de agotar mis energías y comenzar a ser consciente del dolor provocado por mis propias acciones, cayendo rendido a la situación.
“Impresionante, no cabe duda de que tu fuerza está a otro nivel, sin embargo, no lograras nada solo lanzando golpes al azar, de nada sirve el esfuerzo si ni siquiera te crees capaz de vencerme realmente, no puedes confiar solo en tu fuerza bruta, debes confiar más en ti.” Aun irritado, pero más confundido por sus palabras, intento hacer una ultima serie de golpes, entonces me hago consciente de lo agotado que estoy al notar la lentitud y debilidad de mis propios ataques, perdiendo el equilibrio y cayendo de rodillas frente a él.
“Ah…
de qué carajo me estás hablando, ah…
hasta ahora no he entendido nada de lo que me has tratado decir, ah…
pero si hay algo que tengo claro es que tengo confianza en mi propia fuerza.
No hay nada en el mundo a lo que me aferre más que a ello.” Le reproche de manera entrecortada ante mi falta de oxígeno, mientras sentía como estaba a punto de quedarme inconsciente, en parte por mi agotamiento y en parte por la gran pérdida de sangre que yo mismo me había provocado, estaba tan débil que ni siquiera me veía capaz de levantar la cabeza y mirar de frente, quedándome así solo viendo la parte baja del cuerpo de mi rival mientras empezaba a verse todo más borroso.
“Creo que no me has entendido tampoco eso último entonces, no es que me esté contradiciendo me queda claro que sí crees en tu fuerza, sin embargo, solo te aferras hacía la fuerza física, tanto es así que en cuanto notas que esta no sirve o no puede ayudarte con el problema que tienes de frente, rápidamente pierdes el control y empiezas a actuar de manera impulsiva, es exactamente lo que te sucedió en tu última misión y por eso es por lo que no has podido mejorar.
Tu límite no se encuentra en la fuerza física, sino más bien en tu fuerza mental.
Tanto te enfocaste en un problema secundario como lo era el intentar destruirme, que te has olvidado por completo de tu objetivo principal que era recuperar tu martillo, tanto es así que ni siquiera te has tomado la molestia de mirarme directamente, para poder saber de quién se trataba según tu del culpable de tu dilema…
ahora, ¿ya sabes quién soy?” Al terminar de escucharlo hice un esfuerzo extra en tratar de levantar el rostro, para poder ver al del que se encontraba justo frente a mí, pese a no poder contemplarlo a detalle, pude reconocer su silueta inmediatamente, volviéndome consciente de mi terrible error.
“No puede ser…
¡Eres Ignus!
Pero qué es lo que estabas haciendo…
¿Por qué aquí?
¿Por qué ahora?
De todos modos, si tu no has tomado mi martillo…
entonces quién demo-” En ese mismo instante en el que estaba comenzando a perder mis estribos ante los constantes ataques de confusión, fui interrumpido por el propio Ignus, quien en menos de un parpadeo se encontraba golpeando mi vientre, lo realmente sorprendente era que a pesar de no sentir un gran dolor puesto que no parecía haber aplicado mucha fuerza, casi instantáneamente sentí como mi propia fuerza se terminaba de desvanecer y caía, esta vez sí de lleno contra el piso perdiendo el conocimiento mientras solo oía murmuras suyas.
“Tal como pensaba, mientras no seas capaz de ver a través de ti mismo, mucho menos serás capaz de ver a través de las personas que te rodean, ¿realmente te has detenido a preguntarte si tu martillo es lo más valioso para ti?
Mientras mantengas tu cabeza tan cerrada te verás incapaz de cumplir con tus tareas como héroe satisfactoriamente, aquellos que no están dispuestos a aprender de sus errores están destinados a repetir su historia.
En fin, supongo que no fue mera coincidencia que nos encontráramos aquí y ahora, dicho eso creo que depende de mí que aprendas lo que realmente te hace falta para llegar a ser un héroe completo, y más allá de eso para que logres sentirte completo…”
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com