Kingdom Rush (Web Novel) - Capítulo 5
- Inicio
- Todas las novelas
- Kingdom Rush (Web Novel)
- Capítulo 5 - 5 Capítulo 4 Puertosur
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
5: Capítulo 4: Puertosur.
(Volumen 1).
5: Capítulo 4: Puertosur.
(Volumen 1).
Tras disponerme a salir del reino para llevar a cabo las misiones que se me han encomendado, para así finalmente conseguir la meta que tanto eh añorado y por la cual me esfuerzo cada día, en ese momento tras tanto caminar puedo ver las enormes puertas que se encuentran en los límites de la capital y de igual forma al acercarme aún más puedo apreciar a tres personas allí.
“Pero miren a quien tenemos aquí, Roland y Wallace miren, es el maestro Lightseeker parece que esta por irse para realizar otra misión, el general tan ocupado como siempre.” Al acercarme aún más y enterarme claramente de quienes se trata esbozo un saludo alegre.
“Hey chicos que pasa, cuanto tiempo sin ver a mis discípulos por excelencia, me alegra poder ver que se encuentran tan bien los tres, pero…
díganme ¿Qué están haciendo aquí?” A lo cual replicaron: “Bueno desde que te ascendieron a líder de la guardia real, también a nosotros como tus reconocidos excompañeros y actuales discípulos, nos han dado más responsabilidades, ahora además de hacer misiones siempre que estamos disponibles nos encargan a nosotros la seguridad en las afueras de la capital, somos la primera línea de defensa, nada mal ¿eh?
Lo que sí es raro es que nosotros te veamos por acá, normalmente haces tus misiones en pleno día como nosotros, que haces aquí tan tarde, ¿acaso se trata de alguna misión especial?” Entonces tras dar una explicación lo más resumida y concisa posible termine declarando.
“Y es por eso que si quiero crear una buena impresión hacia el resto de héroes y así alcanzar el rango que tanto deseo, eh decidido partir de inmediato para cumplir lo antes posible, además de eso y aún más importante por lo que escuche de su majestad la situación parece ser sumamente delicada, ya que en las lejanías del reino no hay el mismo nivel de seguridad que aquí en la capital, parece que los pocos soldados que se encontraban cerca fueron ampliamente superados en número, por las constantes olas de enemigos hasta ser completamente arrasados, por lo cual los civiles ahora sin algún tipo de protección más que el de ellos mismos, deben estar corriendo por un gran peligro ¡Por eso debo apresurarme!” Sin nada más que agregar me dispongo a partir nuevamente, esta vez desde las puertas de la capital para así dirigirme hacia Puertosur, para así defender a los civiles de las olas de monstruos.
“Así se habla general, le desearíamos buena suerte, pero sabemos que usted no lo necesita, confiamos en que alcanzara el resultado deseado y lograra superar las expectativas de todos.” Grito uno de los paladines con entusiasmo mientras yo me iba alejando, y solo respondía asintiendo con la cabeza, finalmente me despido agitando la mano hasta perderlos de vista.
“Bien no hay tiempo que perder tengo una meta y no solo es llegar a ser un héroe, para eso primero debo demostrar que soy digno y para ello tengo que priorizar el bienestar de todos y cada uno de los ciudadanos de este reino, ya sean nobles o plebeyos, soldados de mayor rango o simples granjeros, gente de la capital o personas que se encuentran en los límites del reino, para un auténtico héroe la vida de cada individuo habitante de este reino es igual de valioso.” Tras caminar durante varias horas empieza a amanecer y aparentemente, me encuentro cerca del pueblo al encontrar las primeras casas dispersas, entonces conforme me voy acercando finalmente puedo notar un gran cartel que dice “Puertosur” indicando mi llegada al destino.
Parece que es aquí, realmente era fácil llegar omitiendo la gran distancia, la dirección era muy fácil ya que tal y como me indico el rey este lugar se encuentra yendo completamente al sur hasta prácticamente el límite del reino, sin embargo, la descripción del lugar es un tanto distinta a la de su majestad, se ve algo más desolado y abandonado, además de que los cultivos y animales parecen ser más escasos de lo que esperaba…
supongo que tras sufrir tantos ataques sin una buena defensa ha empezado a cobrar estragos en el lugar, afortunadamente vine cuanto antes, no permitiré que nadie más sufra por culpa de esos seres.
En cuanto pongo un pie en el terreno del pueblo instantáneamente presiento que algo no anda bien, entonces rápidamente logro observar como una turba de personas armadas con azadas, hachas y palas se acercan gritando de manera estrepitosa directamente hacia mí.
“¡A la carga!
No tengan piedad tal y como esos malditos monstruos no lo han tenido con nosotros, no tengan miedo ¡si no podemos contar con que los soldados del reino vengan a protegernos, entonces tendremos que armarnos de valor y hacerlo por nosotros mismos!” Después de resonar dichas palabras en todo el lugar, en un parpadeo la turba enfurecida de gente carga en contra mía con ayuda de sus distintas herramientas, de una forma claramente mal intencionada y pese a que trato de explicarme, rápidamente comprendo que mis palabras son completamente inútiles ante el frenesí de los enardecidos pueblerinos.
“Por favor tienen que escucharme, no he venido con malas intenciones todo lo contrario, he venido para ayudarlos.
Eh venido desde la capital para protegerlos de las constantes hordas de enemigos, pero necesito que se detengan y me oigan, no quiero lastimarlos…” Esquivo todos los ataques con relativa facilidad ante la clara falta de técnica y velocidad en los movimientos de los granjeros, sin embargo, me veo en una situación claramente desfavorable ante la diferencia numérica y sobre todo, ante el hecho de que no puedo usar mi espada, debido a mi miedo de lastimarlos, por lo cual procedo a usar solo mi escudo tratando de absorber todo el daño posible.
“No huyas cobarde monstruo, deja que te aniquilemos para así provocar miedo en tus desgraciados compañeros, solo así entonces dejaran en paz este pueblo de una vez por todas ¡Muere!” Ante la clara insistencia de los pueblerinos y viéndome arrinconado decido finalmente contratacar cargando mana en mi escudo y liberar mi técnica especial.
“Muy bien no me dejan otra opción, espero puedan perdonarme después…
¡Contraataque!” Al instante en que sonaron mis palabras inmediatamente todas las personas que me tenían rodeado salen expulsadas por el aire, al hacer uso de mi técnica especial liberando toda la energía física absorbida por mi escudo, así devolviéndola con el 100% de su potencia original.
¡Pum!
Al impactar de lleno mi ataque en los objetivos resonó el golpe en todo el lugar, así mandándolos a volar unos cuantos metros lejos de mi lado, ya que la energía absorbida era poca.
“¡Ouch!
Eso sí que dolió, debe ser el líder de ellos es demasiado fuerte, no tenía idea de que los orcos pudieran hacer ese tipo de cosas.” Sentencio uno de ellos.
“Por supuesto que no pueden, está claro que ese individuo uso algún tipo de magia y se supone que ni los duendes, ni los orcos ni tan siquiera los ogros, son capaces de usarla…” Replico otro hombre.
“Está claro que se debe a que no es ninguna de esas criaturas, ahora que lo veo este sujeto ni siquiera tiene la piel de color verde, tiene que tratarse de un elfo o un humano como nosotros.
Creo que nos equivocamos al respecto chicos…
así que, ahora ¿qué deberíamos hacer?” Cuestiono un chico más joven.
“Acaso no es obvio, tenemos que enmendar nuestro error, por ahora hay que ayudarlo a llevarlo adentro para que pueda comer y descansar…
¿Te encuentras bien joven aventurero?” Un señor de mayor edad tras indicar a los demás se acerca y dirige hacia mi preguntando por mi estado, al notar como todos corresponden a la indicación me da la impresión de que se trata del líder del pueblo, y tras volver a la realidad extiendo mi mano para presentarme.
“Mi nombre es Lightseeker, soy el general de la guardia real del reino de Linirea, vine aquí con la misión de ayudar a su pueblo y a su gente con el reciente problema que han tenido con la constante plaga de duendes y orcos, así que descuide ya que estoy entrenado no sufrí daño.” Al momento de escuchar mi explicación el señor de la tercera edad, finalmente se relaja un poco y esboza un gran suspiro de alivio para finalmente seguir declarando.
“Menos mal que te encuentras bien y sobre todo que bueno que finalmente haya podido venir apoyo directo de la capital, lo cierto es que nosotros ya estábamos desesperados, hace días que la situación nos sobrepasó…
Pero ven sígueme antes que nada necesitas comer algo y descansar, debes estar agotado por tu largo viaje, encima nosotros aparecemos y te atacamos pensando que se trataba de otro monstruo, debes haber pasado por mucho, vamos pasa…” Tras la indicación del anciano me dirige a una de las casas del pueblo y entonces me dispongo a seguirlo, para cuando llegamos ya hay un gran grupo de personas principalmente conformada por mujeres y niños, algunos arreglando la habitación y otros preparando comida en la cocina.
“Con su permiso…
y disculpen las molestias que les cause al venir sin un previo aviso.” Hago una pequeña reverencia en señal de mi arrepentimiento por los sucesos acontecidos, pero inmediatamente soy rechazado por el anciano quien niega con la cabeza y declara: “No para nada que va, si debiésemos ser nosotros quienes debemos disculparnos por reaccionar de manera tan impulsiva e imprudente, te atacamos a diestra y siniestra sin si quiera confirmar que realmente se trataba de un enemigo, así que para enmendar nuestro error lo menos que podemos hacer es ofrecerte los pocos recursos que disponemos.” Dijo el viejo con seguridad a la vez que me devuelve la reverencia en igual señal de disculpa, entonces procede a tomar un cucharon y un plato en el cual me sirve y hace entrega de un caldo de pollo, con una escasa cantidad de verduras además de la proteína del pollo.
“Se lo agradezco, siendo sincero no exageraría si le dijera que realmente estoy hambriento y cansado, así que le tomare la palabra al menos en cuanto a la comida…
sin embargo en cuanto a lo otro no puedo permitirme descansar hasta que este seguro de que todo está bien por aquí; después de todo esa es la principal razón por la que vine aquí, así que si me lo permite iré a hacerme cargo en cuanto termine de comer, entonces podré descansar mejor y más tranquilo.” ¡Slurp!
*Doy múltiples cucharadas al caldo hasta casi acabar y finalmente sorber el fondo del plato* Cuando termino, el anciano vuelve a dirigirse a mí con una expresión seria y preocupada.
“Eso sería muy bueno, como podrás notar por ti mismo la situación en Puertosur y sus alrededores se ha vuelto tan crítica, a causa de los constantes ataques que incluso le ha pasado factura a nuestros recursos, tanto los animales como cultivos se han reducido ya que han sido saqueados o directamente destruidos por esos rufianes, sin mencionar nuestra salud mental que ha llegado a un punto en el que nos hemos vuelto un tanto paranoicos como tu mismo comprobaste.” Mientras el viejo recogía y lavaba los trastes, se mantenía explicando con la misma expresión.
“Sin embargo no tendría caso que hicieras nada ahora mismo, como sabrás los duendes y orcos suelen atacar en pleno día, en cambio por alguna razón que desconocemos estos no lo hacen, de alguna forma parecen mucho más organizados, incluso por lo regular suelen armar emboscadas en las noches para tomarnos desprevenidos mientras dormimos, parecen ser muy inteligentes, lo mejor será que descanses ahora y estés listo en la noche, créeme lo sé.” Entonces con una expresión algo confundida, pero en concordancia correspondí diciendo: “Realmente eso suena a un comportamiento muy atípico para criaturas supuestamente carentes de un gran intelecto como nosotros los humanos, sin embargo, ya que usted lo dice tendré que creerlo, después de todo ustedes han lidiado con ellos por mucho tiempo, así que deben conocerlos mucho mejor que yo.
Entonces supongo que lo mejor será descansar mientras tanto hasta que anochezca…
pero si pasa cualquier cosa por favor hágamelo saber.” Correspondiendo a sus palabras el viejo asiente y procedo a dirigirme a la habitación que los otros habitantes del pueblo habían alistado previamente, finalmente me acuesto en la cama.
Parece que al fin he llegado a mi destino, sin embargo, no me siento satisfecho a pesar de las palabras del jefe del pueblo.
aún pienso que debería hacer algo más que solo esperar, pero ya que el me aseguro en base a su experiencia sería inútil, solo me queda resignarme…
Mientras me pierdo en estos pensamientos, poco a poco puedo sentir como toda la carga de mi peso, debido al cansancio del largo viaje empieza irse a la vez que pierdo la consciencia…
“¡Ayuda!
Nos están atacando, que alguien nos ayude por favor…
general.
¡Lo necesitamos!” En cuanto resuenan estas palabras en mi subconsciente, de manera inmediata abro los ojos para darme cuenta de que, realmente me perdí en mi sueño al notar que ya había anochecido.
“Maldición realmente me quede completamente dormido debido a la fatiga…
¡debo apresurarme, los aldeanos me necesitan!” ¡Clanck!
*Tomo mi espada y escudo de manera apresurada para rápidamente dirigirme hacia afuera* “¡¿Qué está sucediendo, se encuentran todos bien?!” Entonces en el momento que escupo mis palabras con desesperación, a la distancia puedo ver un grupo de criaturas de piel verdosa, asediando todo el pueblo y atacando a los aldeanos.
“Por favor ayúdenos, señor Lightseeker proteja a nuestra aldea, salve a mi familia…” Exclamo fervientemente una pequeña niña mientras me dirigía directamente a ellos.
“Desgraciados, que es lo que creen que están haciendo, ¡pagaran por esto!” ¡Swing!
*Cargando con mi espada directamente hacia los duendes que no medían más de medio metro, desato toda mi furia en ellos impactando a cada uno, cortándolos en el proceso* “A ver si con esto finalmente dejan de atormentar a estas tierras llenas de gente honesta y trabajadora, que a diferencia de ustedes monstruos pese a la situación se mantienen amables.” ¡Splash!
Resuena desde sus cuerpos derramando charcos de sangre provocados por los cortes que les ocasione, pero sin darle mayor importancia y estando en un estado de frenesí continúe.
*Izquierda, derecha, abajo…
sigo atacando a diestra y siniestra cortando y rebanando* Entonces tras darme un baño de sangre con los pequeños duendes, de repente al voltear veo como otra ola de enemigos se acerca directamente hacia mí, estos individuos son más grandes de aproximadamente un metro y medio, además en lugar de llevar dagas llevan cuchillos largos y se les nota con una mayor musculatura, sin duda se tratan de orcos.
“Cuidado general ¡detrás de usted!” ¡Chischás!
*Tomándome por sorpresa uno de ellos logra entrar en contacto a través de su cuchillo con mi rostro, sin embargo, debido a mi espada y rápida reacción solo deja un pequeño corte* “Desgraciados, ¿acaso no conocen lo que es el honor de un guerrero?
Incluso si se trata de unos monstruos como ustedes, al menos deberían tener la decencia de atacar de frente, así tal y como hago yo, te demostrare a ti y a tus amigos como pelear con honor ¡toma esto maldito!” ¡Swing!
*Ataco a un costado cortándole en las costillas, luego atravieso por su pierna dejándolo cojo y finalmente le doy una estocada en el vientre, así una y otra vez con el resto de ellos* Finalmente, después de una ardua batalla y habiendo liberado toda la adrenalina en el cuerpo, me percato de que la pelea al finalmente ha alcanzado su fin, al notar como todos los oponentes yacen en el suelo desangrados, sin mostrar ningún tipo de resistencia y así finalmente caigo al piso agotado.
“Deprisa todo el mundo tenemos que ayudarlo, hay que levantarlo y llevarlo adentro para tratar sus heridas y pueda descansar…
¡¿se encuentra bien general, está herido?!” Una vez el ambiente se calmó al cese de la confrontación, prácticamente todos los lugareños se aproximan a mí, para apoyarme a caminar y preguntar preocupados por mi estado de salud.
Aun estando en pleno uso de mis facultades, sin demora respondo para tranquilizarlos.
“Descuiden estoy bien, no sufrí realmente ninguna herida, simplemente estoy agotado, no pude comer mucho antes de dormir y empezar la pelea, por lo que mi estamina no se encontraba en su punto más alto que digamos, pero realmente estoy bien, como podrán ver estoy completo y consciente, solo necesito recuperar energías y estaré como nuevo.” Al resonar mis palabras alrededor se aprecia un tenso, pero breve silencio que rápidamente es interrumpido por la aclamación estupefacta, a la vez que emocionada tanto de niños como de adultos, e incluso hasta de los ancianos del pueblo por igual gritando mi nombre y levantándome.
“¡Larga vida al general Lightseeker!
Fuiste realmente valiente, nunca habíamos visto a nadie pelear contra tantos duendes y orcos completamente solo y sin ningún tipo de ayuda, a partir de ahora en Puertosur serás conocido como…
¡Lightseeker: el ejército de un solo hombre!” Ante las muestras de afecto de todos los presentes y viéndome conmovido por ver los rostros de alivio de los ancianos, las caras de satisfacción de los adultos y los abrazos de los niños, no puedo más que llorar de alegría y dolor, tanto por el orgullo de finalmente traer la paz devuelta al pueblo, como por el daño recibido de los niños al estrujar mi cuerpo adolorido.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com