Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Kinokodearu - Capítulo 10

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Kinokodearu
  4. Capítulo 10 - Capítulo 10: Magia Básica
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 10: Magia Básica

—¡Oye, despierta!- Oí a alguien hablándome desde el más allá. Eso si tenemos en cuenta que con más allá me refiero a unos pasos de mí.

Abrí los ojos poco a poco y me senté estirándome como reacción, viendo así como era Zakko quien me despertó. Ya que las otras dos se encontraban más lejos.

—Ya nos estamos por ir.- Él hizo mención.

—¿Y por qué recién ahora vienes a despertarme?- Cuestioné.

—¿Tienes algo que hacer antes de irnos?- Interpeló.

—… Supongo que es verdad.

En lo que me levantaba, Shair y Yaku se acercaron a nosotros para preguntarnos si estábamos listos. A lo que ambos asentimos. No hubo mucha conversación en verdad, imagino que todos querían ir lo más rápido posible.

Aunque en el trayecto sí intercambiaron un par de diálogos entre ellos. Yo no participé mucho. Estaba… ¿ido…? no estaba en mi cien. Más que seguro que es debido a la rapidez con la que me levanté. Algo en mi cerebro no debe de funcionar bien si hago eso y no lo descubrí hasta hoy.

O quizá estoy despertando en la vida real, no lo sé.

Pasamos por el gremio, veía a mucha gente rondando el lugar. Ya más o menos me estoy memorizando el trayecto. Empiezo a reconocer las casas y creo que podría guiarme si viajase solo.

Creo que estoy disociando mucho, tendría que centrarme en lo que hablan mis compañeros…

—¿Entonces?- Preguntó Yaku.

—Nada, solo iba y me lo llevaba.- Le replicó Shair.

—¿Así sin más? ¿No te decía nada?

—Bueno, si no te atrapa no puede hacerte nada…

—¿De qué están hablando?- Interrumpí con un tono de voz juzgador bastante justificado.

—Está contando de cómo robaba en su pueblo.- Me contestó el slime.

—Ah… Es verdad, Shair, ¿cómo conseguías dinero?- Aproveché para sacarme una duda.

—Me lo daban para que no me hiciera falta robar.- Explicó. Le costó decirlo, aunque seguro se debe a que lo hacía de todas formas. Imagino que se lo daba la señora de la tienda aquella.

—Mira, ya llegamos.- La peliverde quiso cambiar de tema, pero sí era verdad que llegamos.

Entramos, y al igual que la otra vez, no había nadie.

—¿No hay nadie…?- Cuestionó Yaku.

—No, no hay nadie. La otra vez tampoco había nadie.- Le contestó Zakko.

Conversación innecesaria, creo. Mi mente podría saltárselas estas también.

Al contrario que aquel día, esta vez no estaba ni la mujer en el mostrador. Parecía un sitio abandonado. Pasaban los minutos y ninguna persona aparecía.

—¿Esto sucedió también la otra vez…?- Interrogó Yaku, un poco decepcionada.

—No, esto no… Es raro.- Aclaró Shair, acercándose a una de las puertas.

La peliverde golpeó ligeramente la puerta para llamar la atención de quien estuviese dentro. Si es que alguien se encontrara dentro de ese cuarto, el cual no era el caso. Volteó hacia nosotros para mirarnos con una cara extrañada.

—¿Quieren esperar… o algo?

Tanto Yaku como Zakko como yo, nos quedamos un momento observándola.

—Shair… ninguno tiene a dónde ir.- Tuve que recordarle.

—Claro… Bueno, si quieren pueden sentarse en las sillas de espera. Yo me quedo aquí para cuando lleguen.- Nos dijo de sentarnos, por lo que yo busqué con la mirada dónde decía que habían asientos. No me sonaba haberlos visto, pero sí me sonaba que habían. O quizá fue solo mi imaginación pensando que un lugar así debería tenerlos.

Los había cerca de la puerta a la que entramos Zakko y yo la última vez que vinimos a este lugar. Mis otros dos compañeros que no son la peliverde no se animaron a ir hasta que yo sin ningún tipo de vergüenza fui. Eran un total de cuatro sillas en la pared de color azul oscuro.

Me senté en una esquina al lado de la puerta, y los otros dos me siguieron. Zakko sentándose a mí lado y Yaku al lado de él. Desde el lugar en donde estaba ver este local vacío por completo era un poco espeluznante.

Es el típico sitio del que me podrían mostrar una foto con un poco menos de color, vacío como ahora y quizá una luz rota y yo diría que no me metería ni aunque me paguen… o bueno, depende el dinero. Pero tendría que ser bastante.

—Oigan…- Yaku llamó nuestra atención. —¿Qué se supone que vinimos a hacer aquí?- Preguntó.

—Pero si ya te dijimos…- Zakko le contestó de inmediato.

—¿En serio? No lo recuerdo.

—Antes de venir…

—Ah… ¿me lo puedes repetir?

Él se quedó callado un segundo.

—Vinimos para aprender a utilizar la magia y desarrollar nuestras habilidades lo más rápido posible.- Le explicó.

—Tiene… sentido.- Dijo Yaku, con un tono de voz que denotaba que quería decir algo más. —Aunque yo ya sé…

—¿Entonces para qué viniste?- Decidí aportar a la conversación un comentario pasivo agresivo demasiado necesario.

—¡Que yo no sabía!- Se excusó la albina exaltándose debido a mi comentario pasivo agresivo un tanto juzgador.

—¡Sí sabías, te lo dije!- Incidió el de pelo celeste.

…

—Ya, pero… ¿por qué me gritas…?- Yaku cuestionó luego de calmarse.

—¿Y cuál es tu elemento?- Tenía ganas de charlar también, y aproveché que se calmaron para preguntar algo de lo que tenía curiosidad acerca de ella.

—¿Mi qué?- Fui respondido con otra pregunta.

—Elemento.

Ella me observó con una cara extrañada.

—¿Lo estoy diciendo mal?- Me acerqué a Zakko y le susurré, ya que Yaku me hizo cuestionar mi vocablo.

—No.- El slime fue rotundo cuánto menos. —Mira, al final sí sirvió que vinieras con nosotros.- Trató de convencerla.

—¿Pero a qué se refiere?- Ella siguió interrogando.

—Ya sabes. Cuando uso fuego, eso…

—Ah, creo que el mío es rayo o algo así.- Yaku le interrumpió la aclaración a Zakko.

…

—¿Por qué me miras así?

No tenía la capacidad de ver la cara de Zakko, pero me la imagino. Si fuera una cara escrita sería algo como guion corto, barra baja, guion corto. O sea: “-_-”

—¿Entonces qué? ¿Te irás a la mazmorra sola?- La actitud del slime fue un poco más violenta si me lo preguntan a mí. Yo me sentí violentado.

—No.- Yaku también fue rotunda. A veces actúan igual. —Y no me hables así, está feo.

—Lo siento.- Zakko se disculpó.

Pasamos un rato conversando. Y digo conversando porque a veces me dirigían el habla y yo respondía, mas la mayoría de la charla era de ellos dos. No sé bien si mi percepción del tiempo está correcta, pero en realidad no debieron haber pasado muchos minutos hasta que Shair se acercara a nosotros.

—Hola, ya llegaron.- Dijo la peliverde tras acercarse a nosotros. —Dice que los otros dos están haciendo algo fuera y que en un momento al menos uno los va a venir a atender.

Me causa gracia que diga al menos uno.

—Yaku, ¿quieres venir conmigo? Yo iré con la chica del mostrador, la otra vez fui con ella y fue bastante agradable.- Le propuso a la albina.

Ella volteó a mirarnos y tanto Zakko como yo a ella.

Ninguno dijo nada por unos segundos.

—¿Qué?- Preguntó el slime.

Solté una pequeña risa reprimida.

—Nada.- Yaku dijo con un tono de voz el cual me hace pensar que quería oír algo. Tras eso, se levantó. —Está bien, voy contigo.- Aceptó ir con Shair.

Ambas se fueron con la mujer que atendía el lugar. Lo que me hace preguntar que quién atiende cuando ella no está, cosa que me respondí solo luego de recordar que somos los únicos en un pueblo repleto que se encuentra aquí. Deben ser conscientes de eso ellos también.

Me quedé solo con Zakko otra vez. Por suerte puedo creer que tengo un poco más de confianza con él. No me siento del todo incómodo estando solo él conmigo.

Al ver que no llegaba nadie todavía, decidí sacar conversación para que lo que dije acerca de no sentirme incómodo se mantenga o hasta mejore.

—Oye…

—¿Qué?- Él preguntó apenas yo abrí la boca. Cosa que me hizo replantearme el qué exactamente iba a decir.

—¿Por qué…- Estaba haciendo tiempo alargando la última vocal para pensar en algo. —Yaku parecía molesta?- Fue lo único que se me ocurrió, y también era una duda genuina.

Él me miró e hizo el gesto de levantar los hombros que sobreentiendo que es porque no tiene ni idea.

—Pienso que quería que eligiera por ella.- Añadió.

—Tiene sentido. Y tú no querías, supongo.

—Quizá le pude decir algo… solo que seguro le decía que fuera con ella, así que sería lo mismo.

—Claro.- Me di cuenta de que mis respuestas son algo cortantes pero no soy muy bueno para sacar conversación y menos con gente tan… de otro mundo se podría decir.

—Y me gustaría avanzar lo más rápido posible. Si hubiera venido con nosotros entiendo que tendríamos que esperar a que le hagan la prueba del vaso y eso.- Dijo, sonando un poco más serio.

—¿Y por qué necesitas avanzar lo más rápido posible?- Preguntó alguien que no era yo.

—¿Y esa vo- Zakko se volteó para mirarme, y se quedó callado a la mitad de su interrogación.

Yo también estaba extrañado por lo que miré a mi costado. Estaba el tipo pelirrojo del otro día del cual si me dijo su nombre no lo recuerdo y espero que lo vuelva a decir.

—Hola. Veo que regresaron.- Saludó el… tipo pelirrojo.

—Hola.- Saludamos tanto Zakko como yo.

—Un gusto, chicos. Si quieren que empecemos lo más rápido posible, síganme.- Dijo el pelirrojo, mientras se levantaba y se dirigía hacia una salida trasera del lugar. Lo recordaba menos serio, o quizá era al otro. No recuerdo sus personalidades aunque dudo de si es que siquiera llegué a reconocerlas.

El slime y yo permanecimos sentados mientras él se iba. Él por autista y yo quizá también, no sé. Quería esperar a que fuéramos los dos, pero creo que si no voy yo primero él no se mueve.

—Entonces… ¿vamos?- Interrogué a la vez que me levantaba.

—Ah, sí… sí.

Los dos nos fuimos en la dirección del pelirrojo sin un nombre que recuerde.

Al pasar por la puerta se encontraba una especie de garaje o algo así. Como para guardar basura. De hecho, había basura. O no entendería porqué lo guardarían aquí en este cuarto oscuro gris y… deprimente.

—¿Hola?- Saludó el pelirrojo.

—Hola.- Devolví el saludo.

—Es afuera. Ignoren este lugar.

Mientras él abría, me fijé en la reacción de Zakko. Tenía una cara de estar arrepintiéndose increíble.

Salimos después del pelirrojo, y nos dijo que lo siguiéramos. Esto ya era el pueblo otra vez. Nos estábamos casi devolviendo… Bueno, casi no. Pasamos por el gremio, y fuimos casi en rumbo al lugar donde nos vamos a dormir. O sea cerca de la mazmorra.

Ya podía reconocer el trayecto por lo que en efecto estábamos yendo por ese camino. Miré a Zakko otra vez y él me miró a mí. Él hizo un gesto de… ¿confusión? sobre entiendo que quiere darme a entender eso. O sorpresa, algo así. ¿Si él sabe de aquel lugar por qué no lo vimos por ahí nunca? ¿O sí lo vimos?

Al menos yo no.

Por suerte, volteó antes de llegar. Nos adentramos más en el bosque pasando los árboles, aunque por donde se metió estaba lo suficiente despejado como para caminar fácil. El pelirrojo mencionó que ya estábamos pronto a llegar, y tenía razón.

Llegamos al mismo sitio en donde Yaku me mostró las bayas. Otra área grande rodeada de árboles. Solo que esta tenía el pequeño río que se desviaba. Y las bayas.

—Aquí es. Podemos usar este lugar para practicar.- Afirmó el maestro. Imagino que es un maestro. Nos va a enseñar, lo es.

—¿Y por qué aquí?- Me atreví a cuestionar.

—Porque es un espacio libre en el cual no podemos lastimar a nadie ni nada. Digo, pueden lastimarse entre ustedes, pero voy a procurar que no.

—¿Y qué haremos?- Esta vez preguntó Zakko.

—Bien. Para empezar…- A la vez que hablaba, buscaba algo en unos arbustos. Unos segundos, y tiró un tronco. Sacó algo parecido a una bandera… de hecho, era una bandera. Y la enterró en el tronco. —Ahora, préstenme atención, y hagan este gesto.

El gesto que realizó es el de una pistola con las manos. La “L” con el dedo pulgar y el índice. No entiendo porqué y es un poco raro, mas no voy a juzgar de momento.

—Van a hacer el mismo ejercicio mental de la otra vez, pero ahora concéntrense en su dedo índice.- Mientras hablaba lo ejemplificaba en vivo. Él apuntó al tronco, y disparó una ráfaga de fuego recta y rápida, como si fuese una bala.

Procedí a intentarlo, por lo que mis ojos se cerraron de manera automática. No sé porqué, quizá mi cerebro detecta que es la mejor forma de concentrarme.

Cuándo menos lo esperé, mi dedo se movió solo. Un pequeño viento salió de este. O bueno no de este, pero en la dirección hacia donde iba mi dedo. No creo que haya salido de mi dedo…

—¿Lo hiciste?- Me preguntó Zakko.

—No sé. Entiendo que sí.

—Sí, lo hizo.- Confirmó por mí el tipo de pelo rojo que sigo sin saber su nombre y no pienso preguntárselo yo.

—¿Y tú?- Cuestioné a Zakko, ya que lo veía haciendo el gesto pero dudo que concentrándose.

—Lo… lo estoy intentando.- Me lo dijo con un tono un poco deprimente lo que me hizo preocuparme un poco. Tampoco es que pueda ayudar en nada, pero no me gustaría que él no pudiera hacerlo.

Sin embargo, pasó un momento y Zakko seguía incapaz de sacar algo. La mano le empezaba a temblar, o quizá le temblaba de antes y recién me doy cuenta…

—¿Joven?- El maestro notó la dificultad del slime.

—¿Qué?- Zakko responde sonando… ¿desesperado? Como si estuviera a punto de quebrarse. Dejó de estirar la mano, pero el gesto de pistola lo seguía haciendo. Sus dedos apuntaban a él mismo.

Al momento de hacer eso, Zakko se prendió fuego.

…

—¡Zakko!

—¡Joven!

Zakko estaba ardiendo. El grito de dolor que soltó fue horrible. Por suerte, el tipo pelirrojo se lanzó a ayudarlo. No tengo idea de qué es lo que hizo, pero apagó las llamas. Su piel estaba como… derritiéndose.

Por mi mente pasó un recuerdo de que él mencionó ser de la misma raza de Zakko o algo así. Por lo que quizá es algo que son capaces de hacer ellos. Llega a parecer agua, y si apagó las llamas funcionarán como tal, entiendo.

Mi compañero se encontraba tumbado en el suelo. Me acerqué un poco para verlo una vez el fuego se disipó, y… no parecía que hubiese sucedido lo que acaba de suceder. Debería estar muerto, ¿no?

Entiendo que este es un mundo diferente al mío. Pero me gustaría entender cómo funcionan estas cosas para asustarme o no en ciertos momentos. Al menos ahora aprendí que si Zakko se prende fuego con tirarle el fuego estará bien. O eso parece.

—¿Estás… bien?- Me preocupé por él.

—Seguramente lo esté. Aunque es posible que se quede así un rato.- Contestó a mi pregunta el pelirrojo, a la vez que se sentaba en el pasto.

Me fijé en Zakko, y él estaba atónito. No parecía adolorido, era más que nada asustado. Cosa que me extrañaba, o sea, no el que esté asustado, si no que no esté muerto.

—¿Por qué… lo está?- No sé si se entiende mi interrogante, pero ya que él está en rol de maestro me gustaría saber más cosas.

—¿Cómo?

No se entendió, no.

—¿No debería estar… muy herido? Digo… se prendió fuego.

—Ah, claro. Pero él no usó su magia con la intención de hacer mucho daño, solo con la de practicar. Ahora mismo debe estar sintiendo bastante ardor, mas nada muy preocupante.

Mientras él explicaba yo miraba a Zakko. Cada vez recuperaba más el color de su piel. Antes se había quedado rojo por completo.

—¿Se puede usar ese tipo de magia sin necesidad de hacer daño?- Cuestioné.

—Por supuesto. Es similar a una… cachetada. Si tú quieres puede hacer daño, o no.

—¿Y cómo se maneja la potencia de algo como… el fuego?- Consulté, apuntando a Zakko, usándolo como ejemplo.

—Al momento de usarlo, decides en tu mente qué tan fuerte quieres hacerlo. A veces se te puede pasar la mano, obvio. Como con los golpes físicos. Una vez empiezas a manejarlo, es mucho más fácil de lo que parece.

—Claro…

Entiendo que se puede medir el daño qué hacer con las habilidades. No entiendo muy bien cómo es que el fuego no haría daño sea con la intención que sea, pero… si se puede hacer, mejor para mí.

—¿No debería levantarse ya?- Dudé del estado de Zakko tras ver que no se levantaba a pesar de transcurrir varios minutos.

—Me duele…- Por suerte, mi compañero habló. Su voz parecía querer quebrarse, y sus ojos estaban rojísimos. Lagrimeando, pero en la misma posición que antes.

—Un momento.- El pelirrojo se levantó y parecía querer volver a hacer eso de lanzarle agua. Estiró su brazo por encima de él, y su piel se volvió a derretir.

Cuando el agua cayó encima del de pelo celeste, este comenzó a hacer un ruido que considero gracioso. No parecía de dolor, era más bien… un ruido raro y ya. Al menos al inicio, ya luego se calló.

—¿Y cómo hace eso? ¿Su elemento no era fuego también?- Decidí interrogarle al pelirrojo.

—Sí, solo que hay dos cosas que debes saber: Primero, aunque el fuego sea mi elemento, sigo pudiendo usar el resto. Solo que con menos capacidad. Segundo, no estoy usando el elemento de agua, le estoy tirando agua de verdad que acumulé.

—¿Cómo que agua que “acumuló”?- Interpelé apenas dijo eso debido a que estaba viendo bastante bien que su piel se estaba derritiendo y transformándose en líquido.

—Nuestra raza nos permite hacer esto. Yo puedo almacenar cosas en mi cuerpo de slime, y usarlas a mi antojo.

—Pero… no está transformado en slime, ¿o sí?- Dudé a pesar de que estaba viendo cómo él era un humano como yo.

—Sí. Por eso mi brazo se torna así.

…

—¿Dijiste “cosas”?- Reincidí en un comentario que me pareció curioso.

—Sí, varios objetos. Mira.

Él de repente sacó una navaja de su brazo.

—Cosas como esta. Mira, también puedo hacer esto.

Al término de esa frase, el pelirrojo procedió a apuñalarse. No me dio tiempo ni a reaccionar, el tipo se apuñaló casi apenas lo sacó.

—¿Por qué?- Pregunté.

—Por nada. A la gente le suele impactar la primera vez que lo ven.

—Me imagino. A mí no me diste tiempo ni de entender qué sucedió.

Volteé a observar a Zakko. Él se mantenía en el piso, sin embargo ahora se veía bien. Asumo que se está haciendo a la idea de volver a intentarlo.

—¿Zakko puede hacer eso también?- Interrogué al maestro.

—Podrá.- Mi duda fue resulta de manera instantánea. —En algún momento lo conseguirá, y cuando lo haga, para él será como respirar.

—¿Qué cosa?- El slime se sentó para cuestionar lo que hablábamos.

—Esto.- El pelirrojo volvió a apuñalarse.

Ya veo qué clase de humor maneja.

Zakko preguntó lo mismo que yo, y le replicaron lo mismo que a mí.

—Entonces… ¿cómo puedo yo hacer eso?- Cuestionó el slime de mi equipo, interesado.

—Será en otro momento, joven. Ahora repita el ejercicio, que no lo hizo bien.- El pelirrojo le habló a él. —Usted lo hizo bien, pero tiene que dominarlo más.- Dirigiéndose a mí.

Zakko y yo procedimos a hacer el ejercicio. Él seguía con dificultades pero al pasar un tiempo ya podía soltar pequeñas cantidades.

Yo, por mi parte, no tuve muchas complicaciones. Llegó un punto en el que no necesitaba hacer el gesto de la pistola para usar mi magia. De hecho, puse la palma de mi mano apuntándome y lo volví un tipo de ventilador portátil. Increíble.

No soy capaz de comprender bien el porqué a Zakko le cuesta tanto. A mí no me parece tan difícil, y suponía que en todos los años que él lleva de vida habría usado magia antes. Desconozco qué tan común sea el uso de la magia, pero existiendo un gremio y aventureros, asumiría que es muy asequible.

Además de que no se me esté complicando tanto a mí. Entiendo porqué mucha gente decide no ir con gente como ellos. Es un malgasto de dinero siendo que es tan fácil aprender.

—¿Y cuál es el propósito ahora?- Me animé a preguntar, ya que aconteció un largo periodo de tiempo de aproximados… treinta minutos. En los que considero ya haber entendido cómo se realiza esto.

—Pues… se supone que Igtto debería haber llegado con las cosas ya. A veces suele desaparecer sin decir nada, pero esta vez dijo que no lo haría…

—¿Quién era Igtto?- Quería ponerle nombre a alguno de ellos al menos. Ya que lo más seguro es que los volveré a ver.

—El albino de la otra vez. Él se veía interesado por esto, yo creo que fue asesinado en medio del camino.

Por cómo lo dijo me dio un pequeño escalofrío. No sé qué tan peligroso sean estos lugares, pensándolo ahora. De momento no he visto ni mucho menos vivido algún acto de delincuencia.

—Es broma.

Necesitaba la aclaración, me alarmé de más.

—De momento, puedo ayudarte tal que…- El pelirrojo hablaba entre que se sentaba, y colocaba la palma de su mano hacia arriba, invocando un fuego considerable. —Así. Ahora, vas a tener que manejar el viento para provocar que esta llama reaccione. Y si consigues apagarla, mejor.

Me parece buen objetivo. Caminé hacia atrás alejándome, lo que puso en mi rango de visión al chico de pelo celeste que vino conmigo. Me distraje con lo que estaba haciendo, que era chasquear sus dedos. Notaba pequeñas chispas provenientes del chasquido.

—¿No deberías ayudarlo también a él?- Cuestioné. No me hace sentir muy bien que solo me apoye a mí.

—Es fácil aprender a usar la magia, y él ya comenzó a hacer cosas por su cuenta.- Comentó observándolo. —Pero creo que tú no tienes ni idea de qué hacer.- Añadió con un tono de voz acelerado.

…

—Supongo que tienes razón.

Me alejé lo que creía suficiente, y apunté la palma de mi mano hacia la flama. No era capaz de entender el procedimiento de expulsar mi elemento, así que mantuve la mano así hasta que sentía una brisa cerca de esta.

Mi mano temblaba, cosa que me daba a entender que lo estaba haciendo bien. Pese a eso, al fijarme en la llamada, no se movía casi nada, y lo que se movía no era por mí.

—¿Cómo… hago que el… viento sea más fuerte?- No sabía qué palabras utilizar.

—Verás, no es que haya un método o algo así para eso. Reiterando el ejemplo de la cachetada, es como si me preguntaras cómo aumentar su fuerza. Sale solo, tú imagina la potencia y lo notarás.

No fue de ayuda en nada.

Entiendo que no es algo que existe un método y ya, solo pienso que me será un problema porque no se me ocurre forma. Nunca fui muy imaginativo como para idear algo que me ayude ahora mismo.

Pensar en “yo invocar viento poderoso” no sirvió.

En un momento mis manos no paraban de temblar. Estaba siendo incapaz de hacer nada, ya ni sentía una pequeña brisa, no salía nada de mí. Aún no saliendo nada, el esfuerzo lo seguía ejerciendo, me encontraba cada vez más frustrado.

Mi brazo comenzó a doler, por lo cual lo bajé rápido hacia el suelo, y ahí fue cuando un viento potente salió, elevándome unos centímetros considerables.

Llegué más alto que con un salto promedio. La caída fue de espalda, lo que por obvias razones me hizo daño y de hecho volví a morir ahí.

Es broma.

Pero sí me dolió.

—¿Y eso?- Fue mi reacción llevada al habla en voz alta. Sonando adolorido, porque lo estaba. Fue el posible mayor impacto físico que he vivido… pero no era muy difícil.

Debería sorprenderme de que no haya caído inconsciente o algo así, calculo que mi resistencia está ajustada a la del resto de gente en este mundo.

—Lo lograste.- Afirmó el maestro mientras me ayudaba a levantarme.

—Pero… no tengo idea de cómo lo hice.

—Se podría decir que fue magia.- Remató Zakko.

…

Decidí observarlo sin decir ni una palabra.

—¿Desde cuándo estás aquí?- Le interrogué, manteniendo un aura juzgadora.

Él tardó en dirigirme la palabra.

—Nunca estuve aquí.

Tras soltar esa frase, explotó.

La situación generó en mí una mala vibra. Estuve a punto de voltearme para ver la reacción del pelirrojo, pero Zakko estaba a mi lado.

—¡Ah, la concha de tu madre! ¡Me asustaste!- Fui genuino.

—Pero… no fui yo.- Comentó con un poco de preocupación.

—Fue Igtto. Ya llegó.- Explicó el pelirrojo.

Pese a decir eso, di una vista a los alrededores y no lo localicé.

—Llegas tarde.- Continuó hablando el pelirrojo, dirigiéndose a Igtto.

—¿Por qué? ¿Ya terminaron?- Se oyó de la voz de quien seguramente sea Igtto. No sé dónde está aún.

—De hecho…- El pelirrojo miró hacia el cielo antes de terminar seguir hablando. Aproveché para fijarme, y acabé dándome cuenta que estaba atardeciendo ya. —Quizás. No es que tengamos algo definido de momento, solo les enseñé lo básico y ya se lo saben los dos.

—¿En serio?- Interrogó Igtto, supongo. Es la misma voz a no ser que esté delirando. Solo que sigo sin ser capaz de verlo.

—Sí…- Confirmó el pelirrojo.

—Bueno, me voy a la oficina. Te veo luego, Phear.

Al término de esa frase, sentí un viento potente en dirección al oeste.

El pelirrojo nos miró con un gesto que entiendo es de decepción.

—¿Lo llamó Phear?- Cuestionó Zakko, al maestro.

—Sí. Pueden llamarme así también.

Impresionante. El misterio de todo este día fue solucionado con una pregunta de mi queridísimo compañero.

Es probable que mañana mismo no recuerde su nombre.

—¿Entonces ya fue?- Preguntó Zakko.

—Claro. Ya saben lo básico, no necesitan mucho más. Los siguientes días les podremos enseñar cosas más avanzadas para las que sí necesitarán mínimo un empujón.- Se comunicó como un maestro de verdad, Phear. —Si quieren, pueden venir conmigo hasta nuestro edificio y luego se regresan para sus casas.

Muy amable. Hasta se cree que tenemos casa.

Zakko y yo en ningún momento aceptamos lo que él ofreció, mas actuamos como si lo hubiéramos hecho.

Íbamos en medio camino cuando me paré a pensar de que nuestro lugar seguro está de hecho bastante cerca de aquí. Volteé a mirar a Zakko y a base de gestos me comuniqué con él.

Formé con mis manos una especie de casa extraña y malformada, que al menos se entendía como una casa. Para luego proseguir apuntando hacia atrás con el pulgar, demasiado obvio que es significando que nuestra “casa” se encuentra atrás.

Él, por su parte, encogió los hombros y abrió las manos, no entendiendo nada.

—Por cierto… Mencioné unos “siguientes días” sin saber siquiera si ustedes los querrían. Supuse que sí.- Volteó para hablarnos Phear.

—Eh…- Desconozco el motivo del porqué abrí la boca.

—Realmente sí. Necesitamos una guía para avanzar rápido.- Aclaró Zakko, salvándome la vida.

—Perfecto. De eso quería aprovechar a hablarles.- Hizo una pausa mientras hablaba. Debe ser a que se está intentando concentrar para permanecer caminando de espaldas sin problemas. Sorprendente. —Vamos a… dejar ese negocio.

—¿Cómo?- La duda de Zakko se hizo notar apenas Phear dijo eso.

—No sirve de nada seguir. Es mejor hacer otra cosa con el local. Eso no significa que no los ayudaremos, son los primeros en muchísimo tiempo que precisan de nuestra ayuda. Por eso les haremos el favor de ayudarlos contra Harasei.

…

—¿Cómo-

—Son cosas que se saben. Conocemos el porqué vinieron con nosotros.- Phear interrumpió a Zakko.

—… Pero…-

—No será un problema. No es que nos vayan a venir a matar o algo así por ayudarlos, no te preocupes.- Lo volvió a interrumpir.

Mi aporte a la conversación fue nulo, mas oírla me hizo sentir un poco emocionado. No sé de qué magnitud es el reto que se viene, ni entiendo qué se supone que es. Y mucho menos el porqué nos quieren destruir unos tipos que no conozco. A saber qué hicieron este y la peliverde.

Tras un corto camino llegamos al local.

—Será un gusto recibirlos la próxima vez.- Se despedía Phear. —Cuídense hasta entonces.- Acabó adentrándose en el edificio.

Lo que él no sabía es que nos teníamos que meter también, cosa que hicimos.

—¿Qué- Phear se detuvo para observar quién había entrado. —pasó?- Acabó la interrogante tras confirmar que éramos nosotros.

—Nuestras compañeras deberían estar aquí, supongo.- Expliqué.

—Ah, claro. Sí.

Phear siguió su camino como si nada. Zakko y yo nos adentramos un poco más para sentarnos. Hasta que unos minutos después la mujer que fue con ellas nos vio.

—Oh, ¿ustedes son Kairo y Zakko?- Preguntó.

—Eh…- Tengo un problema con abrir la boca antes de saber qué voy a responder. Aunque esto tampoco era tan difícil.

—Sí.- Contestó el slime por mí.

—Sí, lo somos, sí.- Reafirmé lo que contestó el slime por mí.

—Creo.- Añadió él. Provocó un “jaja” en mí.

—Shair les mandó a comunicar que estaría en donde siempre junto a su amiga. Para que no la esperen aquí.- Nos avisó de un modo amable.

—Está bien, gracias.- Fui agradecido por su amabilidad.

Ambos nos levantamos apenas nos informó de que no se encontraban aquí. Considero que era imaginable, pero está bien que nos lo confirmen.

A la salida, se dio a notar un viento helado. O sea: hacía frío.

—Y… ¿quieres ir a algún lugar antes de volver?- Sugirió Zakko, mirándome.

No entendí bien la idea.

—¿Un lugar como cuál?

—Algún restaurante o algo así. Tengo hambre.

—Ah, cierto. Está bien, sí.

Por mi parte no tengo mucha hambre, solo que extraño comer. He de admitir que sí me siento un poco débil y podría echarle la culpa a eso mismo. O quizá al cansancio de haber practicado magia por primera vez. Debe ser una combinación.

Zakko comenzó a caminar y yo por ende lo seguí. Ni idea a dónde se dirigía, no me sonaba.

—¿Te molesta si es comida rápida?- Consultó.

«¿Existe la comida rápida?» Espera, no sé porqué lo pienso si puedo preguntar.

—¿Existe la comida rápida?

—¿Por qué no lo haría?- Fui contestado con otra pregunta y encima un tono que sugería que se rió de mi duda.

—Yo qué sé.

Imagino que llegamos, pues veía un local llamativo con un logo de lo que entiendo es una hamburguesa. Me sorprende que existan, creo. O bueno, no sé. No viví en la edad media, quizá existía el McDonald’s ahí.

Igual debería dejar de comparar este mundo con el medievo. Se me hace parecido por cosas que vi en mi mundo, pero esto es muy diferente.

Zakko se adentró, y yo tras de él. El lugar era bastante… lindo. A mí me gusta. Es como si te metieras adentro de un iglú de madera. Una casa del árbol, una madriguera de castor. De hecho, sí parece una madriguera de castor… qué miedo.

Se veía una cantidad decente de personas comiendo y tal. Solo decente, ya que no estaba lleno ni cerca de estarlo.

Zakko y yo nos sentamos en una mesa al costado. Habían un par de cartas así que tanto él como yo agarramos una. Yo no sé porqué lo hice siendo sincero, no esperaba poder leer.

De todas formas lo intenté, y para mi sorpresa sí era capaz de entender la mayoría de la carta.

Las comidas por alguna razón me eran familiares. Observé un par que no comprendía bien si es que estaba leyendo mal o no sé directamente qué era, mas el resto sí. Como no tenía mucha hambre, y no sé qué tanto dinero lleve él, pedí solo unas papas pequeñas.

Pasaron minutos hasta que al final una chica nos vino a atender.

—Hola, mucho gusto. ¿Qué les puedo ofrecer?

—Querría pedir… dos raciones de papas pequeñas, do-

La estática volvió a la mitad del pedido. Me agarró de sorpresa y aún así fui capaz de quedarme más duro que una roca. Estoy acostumbrándome.

Mi escucha regresó una vez la chica que nos atendía se retiraba. En la mesa en la que nos sentamos había un espacio para ver hacia afuera. Llegaba brisa, pero el interior era abrigado, así que se sentía agradable.

La espera no fue muy larga por suerte. Nos trajeron lo pedido, más una cosa que desconocía lo que era. O sea, se ve como… nuggets de pollo un poco más raros, y tendría sentido con el lugar, supongo.

Las bebidas nos la dieron en una copa de refresco parecida a la de la marca registrada mundialmente conocida como McDonald’s. Creo que debería quedarme el nombre de este local, debe ser el equivalente a esa marca registrada mundialmente conocida pero en este universo.

Veía mi plato con poco apetito. O quizá apetito no es la palabra, sin embargo no sentía tanta hambre.

—Oye…- Quería preguntarle algo.

Él se tardó en responderme.

—¿Qué?- Zakko estaba comiendo.

—¿Te puedo hacer una pregunta…?

…

—Pensé que la dirías. Sí.

—¿Pero no me vas a mirar raro…?

—¿Quieres decirla ya?

—Pues ya no sé si quiero.

Su mirada hacia mí se sentía como si me estuviera fritando el cerebro. Posterior a eso comenzó a comer lo que parecían nuggets.

—¿Eso qué es?- Cuestioné solo por curiosidad.

Él al abrir su boca provocó que oyera estática de nuevo.

—… ¿Y esa cara?- Logré entender lo que decía antes de que acabara de hablar. Se me pasó una idea por la cabeza, por lo que quise revisar el menú otra vez.

—¿Qué cara?- Me acordé de que me habló.

—No… nada.- Prosiguió con su comida.

Yendo a visualizar la carta, me fijé si veía alguna imagen parecida a lo que está comiendo. Y en efecto, es la imagen de una sección. No entendía ninguna letra de ahí.

Pienso que cuando escucho la estática es porque me hablan en el lenguaje de este sitio. Es lo que puedo llegar a concluir, aunque el resto de cosas las puedo leer. A no ser que todos sean raros que hablan en dos idiomas a la vez, o algo pasa mal con mi cabeza.

Podría ser cualquiera.

—¿De qué sirve comer?- Pregunté sin contexto para disfrazarlo de chiste si es que me mira raro. Solo que en este caso era la pregunta que quería realizar en un principio.

—¿Cómo que de qué sirve?

—Ya sabes…

—… ¿Sé qué?- Comenzó a causarle gracia a Zakko por un motivo del que no poseo información.

—Es que… ¿puede ser que no tenga hambre? O… no sé si estaría bien dicho así…

—¿En serio? Bueno, en realidad no has hecho muchos esfuerzos de lo que he visto. Debe ser por eso.- Él comentaba, para luego comer.

—¿Cómo así? ¿No te da hambre tan solo por existir?

—Pues, no… Tu cuerpo se va desgastando e imposibilita ciertas acciones, mas puedes sobrevivir un buen tiempo sin alimentarte.

—¿”Imposibilita ciertas acciones”?- Interpelé.

—Más que nada se te dificulta cualquier tipo de magia. Pero eso va con todo lo que esté relacionado a la salud. De todas formas, no soy nutriólogo ni nada, no te voy a explicar nada que no sepas. No entiendo tus preguntas.

Él no sabe que no sé nada. Y qué bueno.

Tras saber eso, volví a observar mi comida. Y procedí a probarla. Las papas estaban ricas, pero hasta ahí. Era lo que me podría esperar de un local de comida rápida equivalente a otro de una marca registrada mundialmente conocida en mi mundo.

Zakko y yo comimos, y él levantó la mano para que vinieran por la cuenta. Pagó, y nos retiramos. Me llevé mi… ¿vaso? Se parece a las copas de refresco que daban en el local de la marca registrada mundialmente… El slime no me dijo nada así que deduzco que puedo hacerlo.

Al salir noté que apenas estaba oscureciendo. Se me hizo más largo este día, aunque ya ni recuerdo si me desperté por la mañana.

El trayecto era largo según lo que mi memoria fotográfica es capaz de rememorar. Hacía incluso más frío que antes, no vendría nada mal un abrigo o algo así.

Estoy pensando en serio lo de dormir adentro de la torre rota en otra habitación abandonada. En realidad especificar que abandonada no es relevante, entiendo que todas lo están excepto la de Yaku. Si no lo estuvieran me preocuparía.

—Oye, Kairo.- Zakko mencionó mi nombre tras un palabra para llamar mi atención.

Se me hace raro oír mi nombre… apodo.

—¿Qué?

—¿De dónde eres tú?

Tragué saliva más fuerte de lo normal. En mi mente no hayo forma de contestar la pregunta sin que suene raro. No conozco ningún nombre de algún pueblo o reino o lo que sea, y mucho menos le iba a decir la verdad… ¿verdad…?

—¿Vas… a responder?- Insistió Zakko.

Lo miré de reojo. Supongo que puedo confiar en él, pero no hasta el punto de contarle algo como eso. Imagino que no es algo de todos los días… ¿O sí?

Pero si no es algo de todos los días, ¿Por qué fui yo? ¿Por qué estoy yo aquí y no otra persona? Mi vida no era tan llamativa como para pensar que estaría involucrado en algo tan… así.

Me hizo cuestionarme muchas cosas su pregunta. Sigo sin saber cómo quitarle la duda, hasta yo estoy dudando de dónde soy. No sé ni dónde estoy para ser exacto.

—Yo… ¿No tengo idea?- Hablé por hablar.

Él no dijo nada después de eso. Seguimos caminando, cada vez me notaba más familiarizado con lo que nos rodeaba. Podía suponer cuánto faltaba para llegar. No sé qué estará pensando él, solo espero que no incida mucho más en eso.

—¿No recuerdas nada desde antes de caer en donde te encontramos?- Cuestionó.

Intenté hacer memoria acerca de dónde me encontraron. La cueva casa esa… estaba bastante mejor cuidada que la torre de ahora. Deberíamos hacer algo así aquí, ya que parece que nos quedaremos un largo tiempo.

—No…- Negué, ya que pienso que me conviene que él crea eso.

—¿No recuerdas tu vida antes de eso?

…

—Lo siento.- Se disculpó. Supongo que hice un gesto que denotó mi cambio de ánimo al oír la pregunta. —Pasó por mi mente muchas veces esa pregunta, lamento si te hizo sentir mal.

Dejé que hablara un poco. Me gustaría hacerle saber que no me siento mal, pero preferiría ahorrarme responder esas cosas, por ahora.

Me dediqué solo a observarlo, ya que parecía que iba a proseguir con lo que estaba diciendo.

—Pudiendo haber sido mucho peor, me alegro de que seas una buena persona. Me gusta pensar que no tienes ninguna mala intención, ya que en ese caso Shair estaría muy triste. Y yo no quiero verla así.

Se puso personal. Ese comentario lo dijo con un sentimiento que me transmitió un poco.

El resto del trayecto fue sin ninguna palabra de por medio. Ya que él no dijo nada más y a mí me daba pena decir algo luego de lo que él me contó. Solo se oían las brisas del viento, ya que comenzaron a sonar más fuerte tras eso.

Más tarde que pronto, llegamos. Ya se hizo de noche. Shair estaba durmiendo en el pasto frente a la bajada de la mazmorra. Estaba muy rígida, encontraba graciosa la manera en la que se quedó dormida.

—¿Qué vas a hacer ahora?- Volvió a hablarme Zakko.

—Ah, yo… nada. No es que pueda hacer nada.

—¿Vas a dormir entonces?

—Supongo que sí. ¿Por qué?

—Para…- Tardó en acabar su respuesta, seguro estaba pensándola en el momento. —… desearte buenas noches y que descanses.

Por su cara podía dudar demasiado de que fuese por eso, pero tampoco es que me importe lo que vaya a hacer, imagino. Así que decidí hacerle caso.

—¿Y tú qué harás?- Interrogué.

—Yo voy a ver si Yaku está despierta.

Me quedé esperando a que dijera porqué.

—¿Por qué?

—¿Queti?- Dijo. No podía entender qué es lo que me dijo. Porque “queti” no es nada en español. Empero si fuese otro idioma, ¿lo escucharía con estática, no?

—¿Qué?- Fui directo al demostrar que no sé qué carajos dijo.

—¿Qué te importa?

Acá hay algo que no me cuadra para nada. ¿Me acaba de lo que en mi mente de adulto joven reconozco como trollear? ¿Y con una jugarreta en español?

Me le quedé mirando con tal cara de confusión que al final sí me contó para qué.

—Voy a ver si está despierta para que me cuente cómo le fue.- Explicó. —Perdón.- Se disculpó al no ver respuesta de mi parte por aún estar cuestionándome lo que acaba de suceder.

—Ah, no, no te preocupes. Estaba asimilándolo. Sí, ve a hablarle, no te preocupes por mí. No los voy a interrumpir en lo que sea que vayan a hacer a estas horas de la noche.

Sonó muy raro. Creo que no me gustó lo que dije, y a Zakko tampoco. Puso una cara de juzgarme de una manera que no podría imaginar.

—Perdón. No pensé lo que acabo de decir.- Me excusé de antemano.

Él se quedó viéndome absorto.

—Ah, no, no te preocupes. Estaba asimilándolo.- Replicó lo que expresé antes. —Bueno, buenas noches. Sueña cosas que te gusten, hasta mañana.- Se despedía a la vez que se adentraba en la mazmorra.

—Buenas noches, Zakko.- Me despedí también.

No recuerdo si es que sé lo que va a suceder mañana, pero hoy me gustó. Poco a poco siento que puedo empezar a verlo como un amigo real. Es muy pronto tal vez, no sé. O creo que ya somos amigos. Depende de a quién le preguntes.

Pero él también parece buena persona. Volteé y en mi área de visión entraba Shair. Ella también parece muy buena persona.

A mí igual me alegra que haya aparecido con ellos. Pudo ser mucho peor para mí incluso.

Sin embargo creo que necesito a alguien con quien hablar de lo que me pasó. Quisiera llegar a un punto en nuestra amistad de poder contárselo, solo que necesitaré tiempo, y no sé cuánto.

«Ojalá encontrara a alguien a quien le haya pasado lo mismo que a mí, y en este mismo mundo».- Pensé. Y tras pensarlo, ella apareció otra vez. La chica albina con el aura mística.

No sé si escuchará mis pensamientos, pero si sabes las respuestas a mis preguntas, quisiera conocerte.

Espero algún día podamos conversar.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo