Kinokodearu - Capítulo 12
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 12: Vestimenta
De nuevo mis ojos se abrieron por sí solos, me gusta y a la vez no. Y como un espejismo del día de ayer, hoy tampoco avistaba a ninguno de los seres humanos con los que convivo. Bueno, lo de ser humano… no sé si lo sean todos, empezando porque Zakko no lo es, creo.
A juzgar por el sol me desperté temprano. No me dio mucho tiempo a pensar nada ya que oí voces desde el interior de la mazmorra que asumía eran de Zakko y Yaku. Opté por ir a hablar con ellos, así que bajé.
Al hacerlo los miré a lo lejos. Solo estaban ellos dos, no veía a Shair cerca. Aunque de cierto modo es extraño que no estén dentro de la habitación, pues estaban sentados en el medio del camino. Si caminara recto los chocaría.
Ellos se dieron cuenta de mi presencia e hicieron el gesto de saludarme. Se los devolví a la vez que me acercaba para saludarlos pero de manera verbal.
—Hola.- Les saludé de cerca.
—Hola, ¿Qué tal?- Preguntó Yaku, derrochando buen ánimo.
—Buenos días.- Zakko también devolvió el saludo.
—¿Qué hacen?- Cuestioné, ya que no apreciaba lo que se encontraran realizando.
—Descansar.- La albina contestó a mi duda.
—¿Descansar de qué?
—De entrenar.
Recapitulé un momento.
—¿Se quedaron despiertos toda la noche?- Me hallaba un poco confundido.
—No.- Negó casi al momento. —Nos levantamos y proseguimos.
Eso tiene más sentido que lo que imaginaba.
—¿Y Shair?- Interrogué una vez confirmé que no estaba con ellos.
—Se quedó en Giruboken. Lo más probable es que esté haciendo misiones.- Atendió a mi duda Yaku.
«¿”Se quedó”?».- Pensé en lo que dijo.
—Es verdad, ¿Por qué no fueron a entrenar hoy?
—Shair y yo fuimos, pero ellos no estaban. Dejaron una nota en la que aclaraban que al menos hoy no se encontraban disponibles.- Yaku explicó.
—Ya veo.- Dije para que sepa que sí le estoy prestando atención pese a no dirigirle la mirada por ver a Zakko, quien estaba deformando su mano. Se veía muy raro pero a su vez era interesante, bastante parecido a que me saliesen vídeos de gente jugando con slime.
Aunque esta vez es una persona slime jugando consigo misma.
—Mencionó que era probable que haga eso durante la tarde, así que quería que te avisáramos que si te interesaba podrías ir al gremio. Así quizás te topes con ella, o si no puedes esperarla para ir a hacer misiones también.- Continuó expresando Yaku.
—¿Ah, sí? ¿Y por qué Zakko no fue con ella?- Cuestioné, no sé porqué de él me esperaría que estuviera con Shair.
—Porque quiero practicar.- Me respondió Zakko luego de estar un buen rato sin decir nada.
—Entiendo. Bueno… supongo que iré.- Hubiese preferido entrenar más, y de hecho nadie me está diciendo que vaya. Pero me sentiría mal por Shair que nadie fuera con ella, y además creo que quiero pasar tiempo con ella.
Me despedí de ellos y ellos de mí. Al salir de la mazmorra varios pensamientos transcurrían en mi cabeza, sobre todo el que va a ser la primera vez que me dirija al pueblo sin nadie al lado. Considero que estoy capacitado ya, al menos para ir al gremio y regresar.
También pensé que sería agradable pasar rato con ellos dos, solo que ahora estoy más interesado en hacer un par de misiones con la peliverde. A la vez que pensaba jugaba con mi magia. Rodeaba de una brisa constante mi brazo, al ser capaz de verlo lo hacía mucho más fácil.
Se me fue la mayoría del camino tonteando con mi viento. Cuando recobré consciencia ya me hallaba cerca del pueblo, y por lo tanto del gremio. El bullicio se daba a notar, el lugar se veía más lleno que de costumbre.
Di pasos en dirección al gremio una vez me adentré en el pueblo. Subí las escaleras entre medio de tanta gente, y entré. Por alguna razón me sentía observado, aunque es posible que se deba a mi esquizofrenia y no a que me estén observando de verdad…
No tiene sentido que me miren a mí, quiero pensar. Me calma pensar eso, un poco. Quizá no fue muy buena idea venir aquí solo, y más cuando era evidente que no encontraría a Shair apenas llegar.
Opté por sentarme en una de las mesas de las esquinas para esperar. Hacía bastante frío, o tal vez estaba cerca de la más genuina locura. Para distraerme comencé yo a observar al resto mientras los juzgaba de un modo superficial.
La cantidad de gente pintoresca y sobre todo llamativa era impresionante. Lo más similar que podría encontrar en mi mundo sería una convención de anime. Pelos de todos los colores, todo tipo de peinados y ropa… Podría afirmar que más de uno sería fan del anime.
Es gracioso porque quizás para ellos yo soy bastante llamativo a pesar de que llevo una ropa que considero normal. De hecho pensándolo un poco más allá, no me he visto desde que llegué aquí. ¿Habrá cambiado algo en mí? No lo creo. Quizás ya no tengo el pelo negro… uh… ¿De qué color será mi cabello? Necesito un espejo urgente.
Entre tanta chusma hubo dos personas que se me hicieron reconocidas pese a que no las conozco de un carajo. Entraron en el gremio un tipo pelirrosa acompañado de una con cabello café.
Ambos llevaban un pedazo de pelo de otro color, el pelirrosa mechones rojos parecidos a los de Yaku pero en rojos…
Y la chica de cabello café llevaba un mechón más largo de su lado derecho de color naranja. El mismo color de sus ojos. Los del pelirrosa eran de diferentes colores, tenía heterocromía. Eso debe ser muy habitual en este mundo, imagino. No creo que sea igual de raro que allá. Sobra aclarar que sus ojos son del color de su cabello, rosa y rojo.
Desconozco el porqué me llamaron la atención. Siento que ya los habré visto antes, me dan una sensación familiar. Parecían ir directos al mostrador hasta que el pelirrosa volteó en mi dirección, cosa que casi provoca un infarto al corazón en mi persona.
Mi órgano anteriormente mencionado comenzó a latir lo suficiente como para ser preocupante. Estoy muy seguro de que está mirando hacia mí y yo no sé qué hacer en esta situación.
Para empeorar el momento se acercaba a mí. Iniciaba a arrepentirme de haber venido solo. Daría lo que fuera por estar haciendo cualquier cosa que estuvieran haciendo Zakko y Yaku…
—Hola, ¿Kairo?- Al oír mi… nombre, abrí los ojos. No reconocía su voz, de algún lado me conoce.
Decidí fijarme en él, y por su tono de voz y por su cara pude suspirar de alivio, un poco. No parecía mala persona. Al menos no un maniático que me fuese a matar en medio de un lugar público…
—Ese es mi nombre.- No sabía de qué manera contestarle.
—Así que eres tú… guau, pareces hasta calmado y todo.- Parloteó el pelirrosa con mechones rojos.
«¿Me ladró?».- No entendí nada. «Debe ser de impresión, ¿No?, es raro pese a que está bien dicho».
—¿”Calmado”?- Incidí en su comentario, ya que no sé de qué habla.
—¿No tienes un Duel’Grot pronto?- Preguntó.
Me callé por un momento para pensar mejor las cosas.
«Claro. Recuerdo que me dijeron que era un equipo importante, entiendo que me conozca por eso. Aún así, sigo sin entender cómo sabe mi nombre».- Discutía conmigo mismo en mi mente.
Esto se sintió como un balde de agua fría. O quizás no tan así, pero caí en cuenta de en qué estamos metidos. Es posible que la gente sí se haya fijado en mí, o tal vez no tiene nada que ver y esto solo hará que me sienta más perseguido.
—Si te preguntas cómo sé tu nombre, es porque también nos topamos con el grupo de Dertzel.- Aclaró el pelirrosa tras notarme un poco confuso. Lo que no sabe es que me dejó peor.
«¿Quién mierda es Dertzel?».- Pasó por mi cabeza en ese instante. Estaba tan en shock que decidí hacer la pregunta en voz alta.
—¿Quién es Dertzel?- Omití el improperio porque no venía al caso.
—Ah, es el líder del grupo al que se enfrentarán. ¿No lo sabías? Se supone que te conocen a ti.
—No… la verdad no tengo ni idea.
—En su equipo hay un chico rubio, otro más alto de cabello azul oscuro, y una chica pelinegra con coleta.- Siguió diciendo cosas para ver si caía en cuenta.
«No me sonaba ninguno hasta que recordé que sí conocí a un chico rubio. O sea, rubios habrán un montón, supongo. Pero solo hay uno con el que nos hemos topado…».- Recalculé.
—¿Te sabes el nombre del rubio?- Era más fácil que me lo diga para confirmar mi creencia.
—Arix.
«Ostias».
—¿Y por qué me viniste a hablar?- Le cuestioné.
—Para darte ánimos, personalmente quiero que ganen.- Explicó.
Ese comentario me hizo motivarme un poco. Sentí una pequeña pizca de adrenalina que te podría brindar un típico vídeo de motivación a altas horas de la noche.
—¿Por qué?- Volví a cuestionarle.
—Me caen mal los del Harasei.- Razonó sin complicarse mucho.
«Este quiere meter dos casas diferentes en la misma apuesta».- Dije para mí.
—Y Shair también me cae bien.- Prosiguió justificándose.
—¿Conoces a Shair?- Interrogué. —¿De dónde?
—Cuando veníamos hacia aquí por una misión la vimos, y le dije casi lo mismo que a ti.
—¿Y no se la toparon en el camino ahora?
—No. Pero no debería tardar mucho, si es que la estás esperando.
…
—Y, ¿Oye, cómo sabes quién en específico somos?- Dudo ya que de nombre nos conocerá, pero él vino directo hacia mí cuando me vio.
—¿No viste los cárteles con tu cara?
—¿Qué cárteles?- Interpelé de inmediato.
Tras eso, él apuntó hacia una de las tablas gigante con misiones. A lo lejos veía una especie de folleto. Me levanté para observarla y el pelirrosa vino conmigo.
El poco texto que había no lo entendía. Hay cosas que comprendo son números, por ende la fecha. El número más parecido a la figura era dieciocho. De ahí en más solo le veía forma al dibujo.
Para mi sorpresa el dibujo era muy bueno, hasta que llegué a quien se supone que soy yo. Me veo rarísimo, no sé si es que quizás olvidé cómo me veía, pero estoy seguro de que mi cabello no era tan largo.
No sé si es una versión caricaturizada de mí, pero el resto estaba igual a cómo se ven.
La verdadera pregunta es cómo saben tanto de nosotros como para dibujarnos…
—Y de esos hay por varias partes de Giruboken.- Añadió el pelirrosa.
—¿Cómo… cómo dijiste que se llamaba el líder?- Interrogué sin quitar mi vista del folleto.
—Dertzel.
—¿Y cuál de estos es?
Él me apuntó al que tenía más cara de no tener ningún tipo de salud, ni mental ni física. En el dibujo lucía bastante alto, suponiendo que nos dibujaron con nuestras alturas reales. Cabello bastante largo, como el de Zakko. No sé si es más largo por el hecho de que es un diseño y no es él adelante mío.
«Con ese nombre yo también tendría esa cara».- Pasó por mi cabeza analizando más su tremenda cara de orto mientras me reía para mí mismo.
Viendo al resto confirmé que era Arix el de su equipo. Tengo el recuerdo de que se ve idéntico.
Luego de un rato me volteé. Veía a un par de personas fijándose en mí, pero tampoco para tanto, la mayoría solo de reojo.
O también puede deberse a que estoy parado adelante de la tabla de misiones y solo estén intentando verlas…
Esto me va a tener un poco perseguido.
—Ey.- El pelirrosa me llamó antes de que iniciara rumbo a mi mesa.
—¿Qué?
—Sein ya está regresando, así que me iré. Pe-
—¿Quién es Sein?- Le interrumpí antes de que acabe de hablar, mas no fue a propósito.
—Mi compañera, la de cabello café que viene por allá.- Apuntó hacia ella. Le gusta mucho apuntar por alguna razón o solo se dieron situaciones en las que cualquiera lo haría. —Como decía, buena suerte y ánimo. Te veré en el Du-
—¿Y tú cómo te llamas?- Volví a interrumpirle esta vez muy consciente de que lo hacía porque ya se estaba despidiendo y si lo dejaba terminar se iría.
—Bizzhu. Aunque puedes llamarme Izu la siguiente vez que nos encontremos.- Entendí que lo dijo con doble zeta y hache por la forma en la que lo pronunció. Fue como el ruido de una serpiente.
—Claro… Está bien, suerte tú también. Espero seguir vivo para la siguiente vez que te vea.- Intenté despedirme con un comentario entonado a la comedia, a la gracia, al jaja.
Tras eso, caminé paso a paso hacia mi mesa. Menciono que fue paso a paso ya que de vez en cuando miraba hacia atrás para ver qué hacía él. Desconfiaba un poco aún, pero fue más agradable de lo que imaginé.
Seguro me acordaré de él un buen tiempo, pero de su nombre no. Espero que si lo veo otra vez sea muchísimo después para que no haya problema con eso.
…
De hecho creo que ya me lo olvidé.
Esa intercepción casi hace que no piense en que tendré que seguir esperando. Decidí jugar con mi magia, seguir manipulándola para que no me cueste mucho al momento de necesitarlo.
Mi cerebro se estaba consiguiendo adaptar a esto, poco a poco sentía que mejoraba. Es una pequeña cantidad, pero al menos esta la manejo. Iba muy en serio lo de que la magia se aprendía casi por sí sola.
Ya no se me ocurrían más formas de perder el tiempo. Por mi mente pasó la posibilidad de que alguien se fijara en mí desde que llegué y vea que sigo aquí, como un maniático. Deben pensar que perdí la cabeza, y puede que tengan razón.
Decidí recostarme en mis brazos apoyados en la mesa.
Continuaba pasando los minutos y no llegaba… dudo que se me hubiese pasado si es que llegó. Además, me habría visto… supongo…
—¡Hola!- Me sorprendió Shair.
—¡La con-
Reaccioné asustado ya que puso sus manos en mis hombros desde atrás mientras me saludaba. Volteé a verla con una cara que representaba el miedo y un poco el enojo por el susto que me dio.
Ella solo se rio.
—Hola, Kairo.- Volvió a saludarme.
—Hola…- Correspondí el saludo con una mano en el corazón debido a que en serio pasé miedo.
—¿Esperaste mucho?- Preguntó Shair.
—Eh…- Tardé en contestarle porque dudaba en si decirle la verdad. Lo pensé hasta que caí en cuenta de que no me importa. —Sí.
—Bueno, vas a tener que esperar más.- Replicó.
—¿Por qué?
—Voy a entregar la misión.- Sacó la hoja con la misión hecha. —Espérame aquí.
Se fue al mostrador para reclamar la recompensa. El ánimo volvió a mi persona, por fin podré salir de este lugar.
Ya no me apetecía mucho hacer nada, se gastó mi energía. Solo que tampoco quería volverme tan rápido, espero que Shair tenga algo pensado. Al final haré lo que ella diga seguro.
—Ya está. Conseguí bastante dinero como para estar bien unos días.
—¿Tanto dinero da?- Consulté, impresionado. O sea, tampoco es que gastemos mucho pensándolo más a fondo…
—Es que hice un par, ahora con magia es mucho más fácil.
«¿Qué tanto te puede ayudar la magia de agua?».- Dudé para mí.
—Y tampoco gastamos tanto.- Lo dijo. —¿Quieres ir a comprar algo?- Invitó.
—Claro, con tal de hacer algo…- Acepté bajando el volumen de mi voz poco a poco porque necesito mantener ocupada mi mente.
Me levanté y junto a Shair salimos del gremio. No sabía qué íbamos a comprar pero ella parecía muy decidida, por lo que solo le seguía.
Estaba nervioso por alguna razón. No sé si es por el toque de realidad que me dio aquel pelirrosa extraño que dudo demasiado volver a ver y mucho menos recordar mañana mismo. Mas sí es verdad que en poco voy a tener que enfrentar algo de lo que no tengo idea.
Me calma un poco el que mis compañeros no luzcan preocupados, al menos sé que no moriré.
Tampoco voy a mentir, estar a solas con Shair influye en los nervios que tengo. Más que nada porque no estoy del todo en confianza todavía con ella. Imagino que le caigo bien, y ella a mí un poco, pero hasta ahí.
—Llegamos.- Comentó Shair a la vez que ponía su brazo delante de mí, para que me detuviera y no chocara contra la pared de lo ido en mis pensamientos que me hallaba.
Levanté la mirada y vi que la tienda en la que paramos lucía como una de ropa.
—¿Vamos a… comprar ropa?- Interrogué con un poco de prejuicios.
—Claro. Tenemos un evento importante, no podemos ir vistiendo así.- Explicó mientras se ponía de ejemplo.
—Yo creo que mi ropa está bien.- Era un poco reacio a siquiera pensar en llevar otra, no sé porqué.
—Pero la de Zakko y la mía no. Al menos compraré una para los dos, y ya dentro ves si te gusta algo.
Luego de ese comentario entró a la tienda. Yo tardé en adentrarme porque no quería en primer lugar.
Me siento cómodo con esta ropa… no me gustaría perderla. Creo que la veo como algo más importante.
—¿Te vas a quedar acá?- Salió del local Shair para apurarme.
—No, ahí voy.- Pese a que no quería, no sabía cómo explicarlo así que decidí rendirme.
El sitio era muy agradable. Con un ambiente cálido también, la mayoría deben de tenerlo imagino. En este pueblo hace frío, o al menos ahora está haciendo.
Estaba todo ordenado, era un lugar chico pero bien cuidado con un entorno tirando al color café. Veía un par de personas más aparte de nosotros. Shair fue directo a la caja para hablar con la chica que atendía.
Fui acercándome lentamente ya que me concentré más en lo agradable a la vista que era dentro.
Una vez al lado de Shair oí pura estática, a saber qué está diciendo. Ya casi no me afecta en nada el ruido, solo es molesto.
La chica de la tienda apuntó hacia una esquina al frente, a lo que Shair le agradeció y fue rápido hacia allí. Yo la seguí, ahora sí gastando un poco de mi concentración para fijarme en la ropa.
La vestimenta era lo que más me podía esperar de un mundo fantasioso, mucha ropa extraña que no llevaría en mi anterior vida. Muchos… trapos, no son trapos pero no veo el punto de llevar este tipo de ropas.
—Kairo, ¿te gusta este?- Para mi sorpresa, Shair agarró una de las capas cortas.
Una capa corta negra con ribetes dorados.
—Está bien, supongo.- Yo no me lo pondría, pero veo innecesario añadir ese comentario.
Shair desde ese momento comenzó a mostrarme diferentes prendas para saber mi opinión. Entre abrigos, gorras, capuchas, haoris, capas… Llegó un momento en el que mis opiniones las daba por defecto, era como un npc al que le tendrías que dar un botón para que me pronuncie.
—¿Tú no quieres ninguna?- Me cuestionó Shair, al no verme interesado en ningún tipo de ropa.
—No sé… ¿Sirve de algo en verdad? ¿No se rompe fácil la ropa? Digo… con magia y eso.- Era una duda genuina que poseía.
—Claro que no, está hecha para que eso no suceda. Soporta muchos daños, obvio no es irrompible pero si piensas en eso cada vez que te vistes puedes empezar a ir desnudo.- Me explicó mucho más seria que de costumbre, como si hubiese dicho una tontería.
«Yo qué sé, no nací en este mundo».- Dije para mí al escuchar su respuesta. «¿Eso quiere decir que… la mía sí se va a romper?».- Paré a ver mi ropa, dándome cuenta de ese pequeño detalle.
—Creo que sí voy a querer entonces.- Reflexioné y prefiero que no se dañe la que ya llevo, y prefiero evitarme incomodidades.
—Está bien, elige la que quieras y pruébatela.- Me dijo.
Ese comentario bastó para que decidiera buscar la ropa menos llamativa que pudiera. Encontré una camisa gris, y unos pantalones cafés oscuro. Me armé de valor para preguntar dónde me probaba la ropa con la chica que atendía, y fui a verificar que me quedara bien.
Al entrar al vestidor pude observarme por primera vez en un espejo. Era idéntico al dibujo que salía en el folleto del gremio excepto por… unas marcas debajo del ojo.
«¿Qué es… esto?».- Cuestionaba a la vez que tocaba las marcas. No sentía nada, así que entendía que fuera algo visual. Incluso añadía la posibilidad de que estuviera alucinando, pues si no fuera así quiero pensar que alguien me lo habría mencionado.
Pese a la inquietud, no quería gastar mucho más tiempo dentro. Gracias a mi intensa necesidad de no pasar ningún tipo de vergüenza me traje un par de la misma prenda para asegurarme de que alguna me quede.
Me probé un par hasta que encontré la que me quedaba bien. No fui capaz de entender las medidas, pero lo que creo que era la etiqueta salía algo como “LLL+”, intentaré recordarlo para las siguientes ocasiones.
Llevaba la ropa que me sirvió en la mano y la que no en la otra mano pero oculta en mi espalda, intenté llevarla a su lugar sin que nadie se diera cuenta.
No vi a Shair por ningún lado, quizá está probándose ropa también, así que opté por quedarme quieto como un npc pero en dirección a las prendas para así evitar que alguien me dirigiese la palabra.
Por suerte, oí la voz de Shair poco después. El contra fue que era solo la voz por algo, ya que al acercarme confirmé que se encontraba en los vestidores.
—Ven.- Dijo para que me acercara más. Sentía que me encontraba cometiendo una acción indebida por la razón que sea.
Ella abrió la cortina y pude observar cómo lucía distinto. Vestía una camisa de rayas con los colores blanco y amarillo claro, y por encima una capucha blanca con ribetes del mismo tono de amarillo. Sus pantalones eran blancos igual que su camisa, y ambas cosas eran anchas. No tanto como su anterior ropa, pero entiendo que es lo que le gusta.
—¿Qué te parece?- Preguntó sin más.
No sabía bien qué contestarle, pero estaba un poco impresionado supongo.
—Está bonita la ropa.- Fue lo único que se me ocurrió decir a pesar de pensar más cosas.
—¿Verdad? Creo que algo así le llevaré a Zakko.- Decía animada a la vez que volteaba al espejo para verse a sí misma. —Pero primero le enseñaré cómo me veo yo con esta.- Añadió.
—Sí… creo que le gustará a Zakko.- Dije sin pensarlo mucho… —La ropa.
—¿Y esa aclaración?- Interpeló.
—No sé. No estoy en mí por completo.- Es una verdad a medias.
—Bien, ahora vete. Quiero ponerme mi ropa.- Me echó cerrando las cortinas. Yo me fui sin problemas, con mi ropa…
«¿Mi ropa?».- La perdí.
Me dirigí hacia la misma esquina en la que la encontré y mi cerebro fue capaz de recordar el patrón de las triple L. Me la llevé al mostrador y en lo que lo hacía Shair también se llegó. Dejó su ropaje al lado de la mía y fue a buscar la que quiere llevarle a Zakko, asumí.
Cerca del lugar de pago vi una chaqueta con las mismas siglas en la etiqueta de color negro con líneas blancas en los extremos. La incluí entre mis prendas aprovechando que Shair no se encontraba.
Juzgué en mi mente si es que quizás no le daba el dinero para todo esto, sin embargo decidí creer que sí.
Ella llegó, y pagó. No observé del todo bien la cantidad de dinero que gastó, aunque no parecía mucho por suerte pese a que metió otro par de ropa parecida a la suya, aunque creo que en vez de una capucha era otra chaqueta blanca, ni idea. La veré cuando la ocupen.
Salimos de la tienda con dos bolsas para toda la ropa, yo llevaba la que contenía mis prendas y pues Shair… la suya, claro.
—Apenas está atardeciendo…- Comentó Shair para sí misma en voz alta al salir. —¿Quieres hacer algo más?- Preguntó volteando hacia mí.
—Eh…- Buscaba la forma más amigable de decirle que no. Preferiría volver para practicar tranquilo mi magia. —Quizá hoy no.- El “Quizá hoy” le da el toque.
—Está bien, podemos volver. De todas formas con las bolsas será un poco incómodo.- Se lo tomó bastante bien.
Ella inició paso hacia la zona en la que nos quedamos, no sé cómo llamarla. La zona de la torre destruida podría ser una buena forma si es que no fuese tan larga.
En verdad yo supongo que ella va hacia allí, no reconozco el camino por el que vamos.
—Creo que debí haber comprado un abrigo, no caí en eso…- Dijo Shair sonando afectada por el frío que hacía.
Tenía razón, en ese momento hacía el suficiente frío como para temblar un poco.
El sendero se veía casi vacío, muy pocas personas por aquí. Aún con eso no me daba malas vibras, doy gracias por no haberme topado con ninguna situación problemática aún…
—¡Deténgalo, por favor!- Se oyó desde la distancia de una mujer exaltada. Eso me sacó de la burbuja mental en la que me hallaba.
Eso y ver a un tipo completamente alto y gordo muy sospechoso correr en dirección a nosotros con un tipo de bolso.
—¡Ey! ¡Yo te ayudo, la noqueo!- Se pronunció Shair enseñando su magia elemental.
El ladrón bajó la velocidad un momento por la confusión, lo cual fue suficiente para que Shair lo interceptara. Una vez cerca, le propinó un puñetazo en el estómago reteniéndolo. Sin dejarlo reaccionar, le pegó otra trompada, aprovechándose de su obvia respuesta agachándose ante el primer golpe. Un combo en toda la cara elevándolo un poco hasta al final caer casi noqueado en el piso.
En ese momento mi compañera sujetó el bolso que arrastraba el tipo, y me lo pasó, indicándome que retrocediera junto a ella. La chica que lo perseguía nos alcanzó y yo le hice entrega de su bolso.
—¡Ay, muchas gracias!- Agradeció con un brillo que me compartió su alegría por un momento.
Tenía muchísima adrenalina y eso que no hice nada…
El ladrón se levantó, ya que no fue noqueado del todo. Intentaba recuperar las luces mientras se limpiaba la sangre de la nariz con la muñeca.
—Eh… Kairo, necesito que hagas algo ahora también.- Shair habló entre dientes.
—¿¡Qu- Qué se supone que haga!?- Interpelé un poco más nervioso, pues no tenía idea de qué hacer en esta situación.
Mi miedo comenzaba a aumentar poco a poco veía que el tipo regresaba a sus cabales y nos miraba. La víctima que estaba junto a nosotros también se preocupó.
El ladrón se acercó aumentando su velocidad paso a paso, lo que me dio una idea rápida de hacer que caiga al piso. No tenía idea de cómo hacerlo, solo mi mano reaccionó apuntando hacia delante de él y utilicé mi magia de viento entorpeciendo su paso.
Conseguí disparar lo suficiente como para provocar su caída, por suerte el tipo no es muy inteligente. La caída sirvió para que Shair estando más cerca de él pisara su cabeza con fuerza para procurar dejarlo noqueado. En ese instante, dejó de realizar movimientos.
—Creo que ya está. ¿Te robó algo más?- Interrogó Shair a la víctima, a la vez que mantenía su pie encima de la cabeza del victimario.
—N-No…- La pobre chica seguía muy asustada.
—Puedes irte entonces, yo me encargaré de él.- Le sugiere a la víctima sonando muy segura de sí misma.
—Oh, ¡Muchas gracias de verdad! ¡Eres increíble!- Esta le agradeció a Shair como si su vida hubiese estado en juego, para luego irse bastante rápido.
…
—¿Y qué se supone que vas a hacer?- Le cuestioné aún con mucha adrenalina.
—Eh… para empezar, esto.- Ella revisó sus bolsillos, y agarró lo primero que parecía una cartera… —Y ahora… ¡Esto!- Shair comenzó a correr en la misma dirección que la otra chica.
—¿¡A dónde vas!?- Salió de mi boca estando por completo maníaco o algo parecido.
Como es obvio, salí corriendo atrás de ella.
Tras un par de bastantes pares de casas llegamos a una calle que reconocía y que Shair aprovechó para poner la espalda contra la pared y descansar, a lo que yo también quise descansar un momento.
Es mucha adrenalina como para ponerme a pensar algo coherente en este momento, solo era yo mirando el suelo y jadeando del cansancio que me dio correr esa cantidad de recorrido. No sé ni cuánto fue, pero estoy en pésimas condiciones seguro.
Shair empezó a hacer ruidos de felicidad por más extraño que suene. Me fijé en ella y parecía orgullosa, dando puños al aire a la vez que los apretaba como celebrando, es como si hubiese estado esperando una situación así toda su vida.
Me impresionó de verdad, la veía y sentía mucha… impresión, entiendo. Era una sensación extraña, mas agradable.
Levanté la mirada para adelante y vi que nos paramos casi al lado del gremio, veía a la chica a la que ayudamos con otros tipos que tenían toda la pinta de aventureros. Imagino que está pidiendo ayuda, quizá son policías o algo así.
Ellos se fueron en dirección a donde sucedió ese encontronazo, y la chica se acercó a nosotros.
—¡En serio, muchas gracias! ¡Les deseo lo mejor, y mucha suerte en el Duel’G-
—¡Gracias! ¡Ganaremos, te lo juro!
Le di un codazo a Shair.
—¿Qué?- Ella volteó a preguntarme.
—No es nada, nos alegra, a mí, y a mi compañera…- La vi de reojo a la vez que tosía para hacerle entender que ella fue poco empática. —… el haber podido ayudarte en esa instancia.
—¡Y ganaremos! ¡Ven a vernos!- Prosiguió Shair con lo suyo, ya chiflada de lleno.
La chica se rió.
—Eso espero.- Dijo tras reírse, y ya queriéndose ir comprendí por su lento pero notable alejamiento. —¡Suerte!-
—¡Adiós…!- Se despedía Shair con gesto y todo.
Luego de eso, ella se estiró.
—Ya descansé. ¿Continuamos?- Sugirió.
—Claro…- Le dije que sí, recuperándome un poco aún.
Ella caminó y yo junto a ella. Por mi mente pasaban miles de cosas pero la mayoría eran negativas hacia mí, apenas hice nada y ya casi me muero. No sé cómo voy a afrontar algo que parece tan desgastador así, aunque Shair parecía igual de cansada que yo.
No hubo conversación a la vuelta, ya que la torre nos quedaba cerca, yo estaba sumergido en mi burbuja mental y Shair seguro guardando energías para gritar la anécdota que acaba de vivir.
Una vez alcanzamos el sitio, la peliverde bajó corriendo a adentrarse en la mazmorra, y yo esperé un poco. La bolsa con mi ropa la tenía yo, así que viendo que no había nadie cerca me fui hacia atrás de la entrada, para cambiarme de ropa.
Percibí muchísimo más el frío apenas me saqué las prendas, busqué de inmediato colocarme el reemplazo. Era bastante acogedora la ropa que elegí, como si fuera un abrigo pero era solo una camisa. Parecido a un pijama pero sin serlo.
Después me coloqué la chaqueta para confirmar que me quedara bien, y en efecto lo hizo. Mucho más cómodo llevar una chaqueta encima, y más con el frío que hace aquí. Mi antigua vestimenta la guardé en la misma bolsa.
Pensé en bajar con ellos, y al pensarlo me dio un bajón de energía tremendo. Pese a eso fui con ellos porque tenía ganas de verlos.
A lo lejos oía a Shair narrando la escena que vivimos hace poco pero exagerándola tantito. No le iba a arruinar la historia así que esperé a que acabara para no poder hacerlo, ya que si oía algo que fuera falso querría decirle que lo era.
Zakko me vio a lo lejos y me saludó con el brazo, a lo que le correspondí. Estaban él y Yaku sentados y Shair adelante de ellos contextualizando e interpretando de manera física el momento.
Minutos después pasó a hablarle de la ropa que compró, así que me acerqué.
—Mira, tengo este para ti.- Fue lo primero que escuché de Shair, decirle a Zakko.
Le hizo entrega poco a poco de su ropa. Comenzó con un pantalón café oscuro similar al mío, cosa que él notó.
—¿Es el mismo que el de Kairo?- Preguntó mirándome a mí.
Shair se dio cuenta de que estaba y se giró para fijarse en mi ropa.
—Ah… parece…- Sonó medio deprimida por alguna razón.
—Está bonito igual.- Aclaró Zakko, para que no se desanime… por alguna razón.
Shair siguió dándole su ropa, y vi que la camisa era una con cuello y un poco más gruesa, lucía bastante abrigadora. Era blanca y poseía un símbolo de estrella atrás de color negro. Junto a ello, una capucha parecida a la suya, blanca con ribetes amarillos claro.
—¿Compraste dos?- Cuestionó Zakko al ver de cerca la bolsa.
—Sí, uno para ti y uno para mí.
Me da un poco de ternura que vayan a juego. Se ven bien juntos, desde mi perspectiva actuaban como si no hubiese nadie más en este lugar. Solo que sí había alguien, yo.
Ah, y… Yaku.
La miré un momento, y ella se dio cuenta de que yo la miraba debido a que me miró también.
Sentí un poco de incomodidad más que nada porque no quería romperles la onda a los otros dos.
—¿Y a Yaku no le compraste nada?- Lo hice de todas formas, si yo fuera ella me imagino prefiriendo que me incluyan.
—Ah, no. Es que con ella quería salir un día. Y pude comprarle una capucha, pero ya tiene. A no ser que te guste más esta…- Shair le habló a Yaku, mientras esta miraba a Zakko debido a que él le compró la capucha que ya tiene.
—Podría tener otra…- Yaku dijo bajando la voz.
—Si los tres van a tener eso a mí también me gustaría.- No quería quedarme fuera.
—La siguiente vez que vaya con Yaku te traigo una también entonces.- Me respondió la peliverde.
Yo me levanté entre que me contestaba eso. Estaba impaciente por entrenar y hacer algo, así que caminé hacia la salida sin despedirme ni nada.
A la salida observé que aún no era ni de noche, creo que es el día que más largo se me está haciendo. Ya fuera me asenté en el pasto frente a la entrada solo que con vista hacia el bosque, y comencé a utilizar mi magia.
Solo la utilizaba, sin más. Gastar energía, maná, cómo sea que se denomine en este mundo. Opino que es buena idea, como una prueba de resistencia. Al menos me daba la sensación de estar haciendo algo útil.
Pasé unos largos minutos así, y no digo horas solo porque mi percepción del tiempo no es muy buena. Pero Shair hasta salió y yo seguía empleando magia.
—¿Qué haces?- Me interrogó.
—Uso magia.
—¿Para qué?
—Para… nada.- Dejé de usarla un momento. —¿Vas a dormir?
—Sí, ya mañana los maestros vuelven, quiero ir temprano.
—Tiene sentido. Buenas noches, descansa.
—Igualmente, buenas noches, Kairo.
Shair se recostó en el piso.
—Eh… ¿te molesta este sonido?- Procedí a soltar viento.
—¿Cuál?
—Ninguno.- Al parecer, no lo escucha. O lo está ignorando.
Estuve toda esa noche, o bueno, claro que no toda. Bastantes horas haciendo eso, intentando movilizarla, y manejarla. Así, hasta que caí rendido. Satisfecho, aunque no estoy seguro de un avance.
Mañana entrenaré mejor, espero.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com