Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Kinokodearu - Capítulo 13

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Kinokodearu
  4. Capítulo 13 - Capítulo 13: (Casi) Una Semana Antes del Duel'Grot
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 13: (Casi) Una Semana Antes del Duel’Grot

Día uno.-

Recuperé la consciencia luego de caer dormido por desgaste físico provocado por forzarme a usar magia. Al sentarme no visualicé a la tipa peliverde y por consecuente menos a la albina con mechones morados. Al que sí vi es al tipo con pelo largo y celeste al que llamo por slime cosa que puede ser un tanto racista si lo llevo a otras razas, evitaré mencionárselo de forma directa a él.

—Hola.- Zakko me saludó al notar que desperté. Estaba comiendo bayas, como el otro día.

—Hola.- Devolví el saludo.

—¿Quieres?- Ofreció bayas estirando su brazo para darme un par. Las cuales acepté.

Tras ese saludo me paré y me estiré. No sin antes comer, las bayas eran ricas. Zakko y yo fuimos hacia el local directos. No hubo mucha conversación, pero no sentía un ambiente incómodo. Menos mal soy capaz de estar cómodo con alguien aquí.

Una vez fuera de la puerta… pues entramos.

El lugar se seguía viendo igual de vacío que la última vez que vine. No sé qué habrán hecho el día que no estuvieron. En el mostrador estaba Igtto para recibirnos, y cuando entramos nos saludó con la mano a la distancia.

—¡Buenas!- Proclamó al acercarnos.

—Hola.- Yo correspondí el saludo. Llegué a pensar que Zakko fue maleducado por no hacerlo hasta que observé que no estaba presente.

—Se fue directo con… Phear.- Me hizo saber Igtto. —¿Quieres entrenar directamente también?- Prosiguió con una pregunta a la cual obvio respondí con que sí.

Fuimos hacia la habitación de atrás, y él volvió a explicarme el cómo agilizar mis movimientos con mi magia elemental, ya que considera que es bastante importante que lo aprenda. Y a mí también me interesa, así que no me quejo.

La instrucción fue la misma, solo era cosa de practicarla varias veces hasta ser capaz de realizarlo cómo me interese.

Llevar la magia de viento hacia mis pies provocando un aceleramiento, puedo visualizarlo como unos zapatos con turbo, solo que no es turbo si no que mi viento. Esos zapatos no tienen mucho sentido, pero asumo que esta magia sí.

Esa imagen pasaba por mi cabeza con la suficiente fuerza como para entorpecer mis intentos, todo lo que conseguía era ser impulsado a dar una tremenda voltereta hacia atrás y no parar más hasta chocar con algo.

Igtto se dio cuenta de ello y corrigió mi imagen mental recordándome el proyectar el viento debajo de mis pies y no atrás de ellos. Me costó varios intentos y casi suicidios de no ser por Igtto que me salvó de que me quebrara el cuello un par de veces.

Mientras practicaba Igtto me habló acerca del Duel’Grot. Ya lo noté ayer, pero se empezó a hacer promoción de una vez por todas. Comentó que quedaba una semana antes de este, así que intentaría instruirme lo más eficiente posible.

También dijo un par de cosas a las que no les presté mucha atención ya que considero que me dan igual.

Lo más interesante que me contó (y que recuerde), fue que el Duel’Grot era muy importante para los aventureros. Al parecer los aventureros son figuras públicas mayoritariamente, ofreciéndose al espectáculo, o a simples ayudas para la ciudadanía. Aquellos que consiguen un nombre comienzan a ser interesantes para volverse gente importante, quienes protejan a los demás y cumplan misiones más específicas.

No me dio ejemplos de eso, pero puedo imaginarlas. Un ejemplo podría ser limpiar mazmorras de enemigos, quizá por eso la nuestra está vacía. O bueno, eso quiero creer.

Entiendo ahora que para ser unos cualquiera mucha gente esté pendiente y nos comience a reconocer. Con mucha gente me refiero a más de una persona, eso es mucha para mí… depende del momento.

Según lo que oí de Shair, los tipos que nos retaron son gente importante. Al menos el equipo o cómo sea que lo llamen aquí. Su nombre no lo recuerdo sin embargo la impresión que me dio la poca gente que vi de ellos sí.

A la vez que conectaba esas ideas proseguía con el ejercicio. Creo que lo estaba haciendo peor debido a tener la mente en otro plano, por lo que decidí concentrarme.

Tras un montonazo de pruebas, conseguí dar un pequeño brinco hacia delante a una velocidad considerable.

—¡Bien!- Igtto celebró al verlo, así que creo que logré algo.

—¿Eso es lo que tenía que hacer?- Pregunté para estar seguro.

—S…- Alargó muchísimo la “S”. —Sí.

—¿Por qué respondiste así?- Cuestioné.

—Es un buen método alternativo de aprenderlo.- Argumentó.

—¿Pero a qué te refieres?

—Lo que hiciste fue propulsarte, un estallido. Tiene que ser constante para que tengas la habilidad de fluir como… el viento.- Hizo una pequeña pausa al momento de decir eso. —… y ser más ágil.

—Claro…

—De todas formas es una buena idea hacerlo así, al menos al inicio. Prueba con saltar de un lado al otro hasta que empieces a sentirte más ligero.

Luego de asimilarlo unos momentos, decidí animarme a llevarlo a cabo. Saltaba de un lado al otro, con un poco de dificultad al principio. Por suerte el lugar estaba repleto de cajas en su mayoría blandas, por lo que cuando caía mal amortiguaban un poco.

Pasé mucho tiempo así, llevando al límite mi capacidad de dar dos saltos seguidos. Para mi sorpresa, después de mucho recorrido realicé cinco saltos seguidos, y a partir del cuarto me sentí más ligero. No sabía qué hacer, si parar o dejarme llevar.

Esta vez opté por dejarme llevar, la sensación de adrenalina no me permitió pensar más allá de emocionarme y ver hasta dónde podía llegar. De todas formas esta Igtto, no creo que me dejase proseguir si me fuese a pasar algo.

Acabé en un punto en el que reboté contra una de las paredes, no sabía cuándo parar. Eso me llevó a un momento increíble que culminó conmigo cayendo de cara al suelo.

No recuerdo nada más hasta que recuperé mis sentidos en un piso mucho más limpio que el de la otra habitación, además del olor que también era mucho mejor.

—Ya está recobrando consciencia.- Escuché de una voz no tan desconocida, pero no reconozco.

«¿”Recobrando consciencia”?».- Cuestioné para mí.

Abrí los ojos y vi a Shair y a Yaku viéndome desde lejos mientras su maestra parecía utilizar magia en mí. Me provocaba una sensación caliente dentro de mi cuerpo, como si estuviera ingiriendo té o algo caliente.

—¡Kairo!- Vociferó Shair al verme despierto.

—¿Qué… pasó?- Pregunté a la vez que me levantaba.

—Digamos que tuviste un accidente muy poco grave pero que te dejó inconsciente unos momentos.- Oí explicar a Igtto destacando sobre todo la parte de “muy poco”.

—¿Cómo te sientes?- Otra vez escuché la voz no reconocida, pero ahora contemplé de quién era. Era la maestra de ellas, la que se mantenía en el mostrador. La mujer a simple vista alta con un cabello largo y naranja oscuro al igual que sus ojos.

—Ah… bien, creo.- En realidad bien, pero quién sabe.

Me levanté del todo y me estiré un poco para comprobar que me sintiera en buenas condiciones, cosa que acabé confirmando. Shair se me acercó mientras lo hacía.

—Me preocupaste.- Reclamó una vez cerca.

No sabía qué responderle a eso así que ni lo intenté, pero por dentro me hizo sentir bien.

—¿Quieres proseguir?- Cuestionó Igtto luego de un carraspeo.

Fijándome más en la habitación, estaba muchísimo mejor cuidada que en la que entrenaba con Igtto, casi que parecía una sala de clases solo que sin sillas. De hecho la ropa de la maestra era muy similar a la de una maestra.

—Claro.- Por supuesto que quería.

Me despedí de Shair no sin antes disculparme por preocuparla, y de Yaku con un gesto porque ella no me dirigió la palabra y yo mucho menos. No la odio, en algún momento tendré un mejor vínculo con ella supongo… A no ser que ella sí me odie a mí.

Volví a intentar lo mismo pero esta vez más supervisado por Igtto. Llegué a un punto en el que me resultaba mucho más fácil al solo tener que expulsar viento hacia abajo para propulsarme.

Recuerdo que me pasó algo similar la primera vez que entrené con… Phear. Que salí volando hacia arriba, fue algo parecido a esto pero en menos proporción. O más, depende cómo se vea.

Pasaron las horas y yo ya estaba aprendiendo bastante rápido, por lo que Igtto me dijo que si me sentía bien ya podía retirarme, a lo que claro que accedí. Aparte que estaba cansado, quería practicarlo en un campo abierto y en la torre destruida hay bastante espacio.

Al salir no vi a nadie, así que opté por sentarme a esperar. La maestra de Shair y Yaku salió tiempo después diciendo que ellas ya se fueron juntas. Le comenté que estaba esperando a Zakko.

El ahora nombrado salió unos minutos después, me vio, y me dijo de irnos ya. Fue un día tranquilo, y más ahora que Zakko me dijo de ir a otro local para pedir algo para comer. No sé en qué momento los habrá conocido, seguro que con Shair o algo así.

Lo que fue a comprar se asemejaba bastante a un pancho, de hecho yo diría que lo es. No oí del todo cómo se llamaba por estar embobado con un cártel de afuera ya que tenía ganas de comer.

Mientras comía pensé en lo extraño que fue los días que no tuve casi apetito, y más habiendo comida rica como esta.

Una vez ya en el lugar donde dormimos, bajamos a la mazmorra para hablar con Shair y Yaku, quienes estaban jugando al ajedrez ese extraño de este mundo.

Fue la primera vez que pudimos hablar un poco acerca de lo que están aprendiendo ellas. Todos estábamos aprendiendo a dominar la magia elemental porque es lo más por defecto que se puede aprender.

Shair lo demostró haciendo pompas de agua del tamaño de su cabeza, y tirándolas a una velocidad buena pero no del todo, recalcando que es algo a mejorar. También comentó que eso no sirve de nada pero le parece gracioso tirar burbujas a la gente.

Yaku por su parte fue rayo, por lo que soltó un par de chispas de sus dedos. Añadió que sabe cómo paralizar, o eso cree. Me pidió el brazo para ejemplificar cosa que me hizo dudar acerca de lo bien que le pueda caer. Sin embargo me presté, y en efecto dejé de sentir mi brazo.

No fue tan duro, más o menos era capaz de moverlo, pero tenía una sensación pesadísima al hacerlo, como si lo tuviera dormido mas incluso peor.

Yaku se alegró al ver que funcionaba, para después pedirme disculpas porque no sabe cómo quitarlo, así que tendré que pasar un tempo así. Yo pienso que lo hizo a propósito.

Ya que tenía sueño y ahora con esta molestia en el brazo decidí irme a dormir esperando que se me pasara al despertar. Shair también quiso irse así que nos despedimos de los otros dos y Shair se fue a tirarse de cara al piso. Yo seguí después para dormir también en el piso aunque cuestionándolo para sentir que soy un poco más humano que ella.

Si es que ella es humana…

Dudo que no lo sea en verdad.

Día dos.-

—¡Kairo, despierta!- Gritos incesantes de Shair provocaron mi reacción a continuación.

—¡Ah, ¿Qué pasa?!- Es que me asusté.

—Ay, perdón.- Soltó una pequeña risa tras verme así. —Ya podemos ir. O bueno, en eso estamos.

—No hacía falta despertarme así…- Hice una pequeña queja.

—Sí… lo lamento en serio.- Se disculpó.

—Está… no está bien, pero te perdono.- Fui sincero.

Estiré mis extremidades en lo que Zakko y Yaku salían de la mazmorra. Una vez todos estábamos listos nos dirigimos nuevamente a entrenar. Se sentía raro ir los cuatro al mismo tiempo, mucha energía acumulada.

He de decir que la mayor parte de esa energía es de Shair y poco del resto de Zakko cuando está con ella. Yaku y yo también nos animábamos a hablar, pero no había comparación. No digo que sea un problema de todas formas.

Se repetía el día anterior casi que, los cuatro nos fuimos a lugares distintos. Bueno los cuatro no, Shair y Yaku van juntas. Para recibirnos estaba la maestra de ellas por lo que se fueron directas.

Zakko fue a ver si Phear estaba abriendo la puerta. Cuando lo vio, la juntó para despedirse de mí y entrar. Así que por ende entré en donde debería estar Igtto, supongo. Sin mucho más que contar luego de saludarnos mutuamente, comencé a reiterar el ejercicio de ayer para dominarlo cuánto antes.

Tras calculo una media hora Igtto comentó que iría a revisar algo, por lo que tuviera cuidado si prosigo con la práctica. Decidí detenerme unos momentos para inspeccionar la habitación.

Vi un par de cajas semi abiertas las cuales es probable que estén así por mi culpa al caerme en ellas. El interior parecían… un par de sábanas y frazadas.

«Ay… la sensación… las extraño».- Pensaba haciéndome el sufrido mientras las tocaba. Eran súper suaves, no recordaba lo cómodo que era dormir en una cama. Ahora necesito una, cómo sea. Tendré que hacer misiones cuando pueda.

Como no podía continuar con el otro ejercicio, o al menos no seguro, quise probar con otra cosa. Puse a mi mente a prueba para que creara algo que pudiese hacer y que me ayudara a avanzar, a lo que se me ocurrió el aprender a manejar la fuerza de mis acciones.

Si por acciones me refiero en exclusiva a la magia.

Comencé eyectando viento de mis palmas a una de las cajas en el suelo que conocía de antes que era ligera. Esta se movió pese a que en un principio estoy conteniéndome. Al ver eso opté por mover un poco las cajas en busca de una más o menos pesada. La aparté del resto e hice el mismo procedimiento

Al no ver reacción me esforcé un poco más y acabé consiguiendo lo que quería, empujarla. Vuelvo a confirmarme que es muy fácil aprender, al menos lo básico. Considero que esto sigue siendo algo básico.

Estuve toda la tarde con eso para sentir que avanzaba algo. Una vez llegó Igtto, proseguí con los mismos ejercicios, variando entre uno y el otro. Con la ayuda de él pude probarme más utilizando mi magia con más fuerza.

Fueron así unas largas horas de repetir lo mismo una y otra vez para poder acostumbrarme y hacerlo hasta por inercia.

Luego de un par de horas tocaron la puerta desde afuera. Yo al estar cerca, fui a abrirla y vi a mis tres compañeros del otro lado. Me preguntaron si había terminado, a lo que yo dudé observando a Igtto, para luego responder que sí.

Dudé porque entiendo que no terminé pero llevaba mucho tiempo haciendo lo mismo y me cansé. Así que me despedí de Igtto y él de mí, y fui con ellos.

Al parecer querían hacer una misión aprovechando que salimos antes, cosa en lo que estaba de acuerdo pero estaría encantado de comer algo después. O antes, en algún momento. Usar tanta magia es desgastante.

Nos dirigimos hacia el gremio y vimos el tablero de misiones entre los cuatro. Los dibujos no daban mucho a la imaginación, eso es lo que me gusta de ellos. Todo lo que sea no tener que pensar de más me agrada.

Eligieron uno que en el que el dibujo daba a entender que trataba de limpiar una especie de cobertizo.

—¿Por qué?- Cuestioné, no tenía muchas ganas de lo que parecía ser esa tarea.

—Porque es dinero fácil.- Replicó Shair, mientras iba directo al mostrador.

—Eso lo entiendo, mi pregunta era otra…- Pensé en voz alta.

—¿Cuál era?- Preguntó Yaku, al oírme.

—Ah, no… era… ¿Por qué ponen estas cosas como misiones?

—Pues… ni idea.- No me resolvió nada la albina.

—Seguramente hayan bichos dentro. O les sobra dinero, una de dos.- Zakko sí que me resolvió un poco la duda, aunque no tanto.

—¿Pero no es mejor hacerlo uno mismo? No es tan difícil saber de magia. A no ser que sean bichos fuertes, pero si lo son no es buena idea ir nosotros, creo…- Rebatí.

—Quizás son bichos mágicos simples. Hay mucha gente que reniega de la magia, más de la que parece, solo que este es un pueblo para aventureros, uno de los muchos.- Explicaba Zakko.

Seguía sin entender el propósito de dar dinero por recados así de simples, pero no es mi problema.

Shair llegó y procedimos a dirigirnos hacia la dirección indicada. Era rumbo al noroeste desde el gremio, por lo que avanzamos rectos bastantes casas hasta al parecer salir un poco a las afueras del pueblo.

Era todo campo con un camino marcado para lo que entiendo es el transporte. Siguiendo ese paso llegamos a lo que parecía ser una especie de aldea pequeña en la que se hallaba una casa con un cobertizo muy parecido al del dibujo.

Había un señor esperando cerca, por lo que se nos facilitaron las indicaciones. Entramos y nos detalló lo que quería que hiciéramos: Sacar el polvo y todo lo que fuese un ser vivo mágico de un par de habitaciones al fondo.

Nos acercamos y abrimos. Soltó una cantidad de polvo impresionante el solo hecho de abrir la puerta. Utilicé mi magia para ver si ayudaba, y supongo que lo hizo. El único problema fue que nos llenó de aún más polvo y humo. Se me había olvidado que existía la tos hasta ahora.

Estuvimos allí cerca de media hora, entre moviendo cosas y barriendo. Vi un par de insectos de color verde y luminosos, a lo que Shair se acercó para explicarme en palabras innecesarias que era una cucaracha inmune al fuego pero débil al rayo. Yaku se encargó de matarlas.

Tras un arduo trabajo en el que aporté poco o nada, el tipo de la misión nos firmó la hoja y pudimos retirarnos para reclamar la recompensa.

El viaje de regreso se sintió incluso más corto que el de venida, conversé con ellos todo ese trayecto. No fue nada que vaya a recordar durante mucho tiempo, pero me agradan este tipo de charlas. Hace tiempo que no salíamos los cuatro, me olvidaba que éramos equipo.

Durante el resto del día no sucedió mucho más. Reclamamos la recompensa dentro del gremio, Shair nos repartió el dinero esta vez. Debe ser la primera vez que manejo dinero en este mundo, no sé qué puedo comprar con lo que me dio. Veinte monedas de estaño y dos de cobre.

Llegamos al círculo de la torre destruida, y nos despedimos directo. Todos estábamos cansados… menos Yaku, pero igual se iba a dormir. O eso entendí yo.

Fue un buen día, eso pienso.

Día tres.-

Esta vez desperté antes que el resto. O al menos antes que Shair y Zakko, ya que los estoy viendo ahora mismo. La peliverde estaba tumbada en el pasto y Zakko en forma de slime encima de ella, como si fuese un gato.

Decidí levantarme y estirarme evitando despertarlos, para luego bajar. No sabía qué hacer, así que solo me quedaba ver si Yaku también estaba dormida.

Me tomé el tiempo de ir revisando de reojo cada habitación. Eran todas iguales a la de Yaku solo que la suya estaba un poco mejor cuidada, sobre todo comparándola con el resto.

Alcancé la habitación de Yaku, y asomé un poco la cabeza hacia dentro. Movimiento inútil, porque ella se encontraba despierta sentada viendo hacia la puerta justo.

—¿Hola?- Saludó con duda ya que entiendo que no me esperaba a mí.

Como reacción me escondí pese a que sé que ya me vio. No estoy muy seguro de querer hablar a solas con ella, ni sé de qué.

—Hola…- Entré poco a poco en la habitación, resignándome.

—¿Despertaste antes o por qué…?

—¿Por qué qué?

Ella quería decirme algo pero no sabía cómo hacerlo sin que sonara mal. Lo que no sabe es que yo ya lo sobrepensé.

—Nada. Solo me sorprende que hayas venido tú.- Se rindió con el comentario anterior.

—Ah, claro. De hecho sí, los otros dos están durmiendo.

Hubo un silencio muy incómodo, lo sufrí.

—Y… ¿Qué tal dormiste?- Yaku cuestionó por intentar romper el silencio.

—Bien. ¿Y tú?

—Sí, bien. Descansé lo necesario, la verdad estaba esperando a que se levantaran ustedes para ir.- Parloteó la albina.

—¿Y por qué no los despertamos?- Propuse.

Ella solo me miró, pero fue una mirada que me dio a entender muy bien que quería hacerlo. Eso quería y eso efectuamos. Se sintió raro ser yo el que les hiciera de despertador, no sé cuánto tiempo lleva siendo al revés.

Ya era casi rutina de todas formas. Levantarnos bien, e ir directos a entrenar. Dividirnos allí y aprender cada uno lo suyo, excepto Shair y Yaku. Aunque no sé qué aprenden, dudo que lo mismo pese a que estén con la misma maestra.

Igtto trajo un objeto para ayudarme más a aumentar la cantidad de maná que soy capaz de controlar. Era algo así como una lámpara antigua. Él hizo una demostración similar a la prueba del vaso de la primera vez, tenía que concentrar magia allí.

La diferencia es que ahora no hay ningún contenido dentro, ese tengo que crearlo yo. Entiendo que la mayoría del entrenamiento es a base de forzarse a uno mismo para adaptar al propio cuerpo al esfuerzo que requiere.

Fue más de lo mismo que el resto de días, luego de conseguir llenarlo volví con los mismos ejercicios de siempre, uno tras otro. Cada vez más prolijo, eso sí. Era satisfactorio sentir que me salía bien, la mayoría de veces.

Las conversaciones con Igtto cada vez eran menos serias también. Era agradable, el único problema era cuando le daba una especie de esquizofrenia y cambiaba de personalidad. No por nada, solo no era gracioso. Sus explicaciones tampoco eran las más precisas, mas lograba entenderlas.

Horas pasaron hasta que se hizo de tarde y acabé con la sesión. Al salir solo me topé con Shair, platicando con su maestra fuera de la sala. Una vez cerca me habló diciéndome que Zakko y Yaku se fueron juntos hoy, por lo que ella quiso esperarme a mí.

Su maestra también me saludó, y por cordialidad se lo devolví sin decir mucho más. Shair aprovechó para despedirse de ella mucho mejor y nos largamos.

Ella comentó que sabe que Zakko y yo fuimos a comer a un par de lugares cuando terminamos, así que querría hacerlo conmigo también. Por mí no hay problema, es comida gratis.

Eso me hizo recordar que tengo dinero en mis bolsillos. No sé en qué los gastaré, sin embargo está bien tenerlo presente.

Shair me llevó a según ella uno de sus locales favoritos. Parecía uno bastante tranquilo, estaba cerca del de comida rápida al que fui con Zakko la otra vez. Lo reconozco por el logo, hicieron un buen trabajo para que alguien como yo sepa de dónde es con solo verlo una vez.

Era una cafetería, cosa que causó un poco de sorpresa en mí, más que nada por venir de Shair. Entre los tres no imaginaría que ella fuese de las que prefiere beber algo caliente mientras disfruta de la suave brisa de lo que imagino es invierno.

Como mencioné, ella se pidió un té. Yo me pedí lo que deduje era el equivalente al café. También pidió bollos. O sea, no serán bollos aquí pero la mayoría de la comida se asemeja a la de mi vida pasada y esto son bollos allá. Bollos de calabaza parecen por la textura.

Vi de reojo la cara de Shair, por alguna razón notaba un poco de nervios en ella. Al menos lucía mucho más… apagada que de costumbre, sin dudas me preocupé.

—Oye, ¿te pasa algo?- Cuestioné al ver su cara larga.

—Ah, no… es solo que…- Hizo un poco larga la espera. —… hace frío.- Remató para proceder a sorber su té.

Yo la miré mucho más directo. Algo me extrañaba en ella y no paraba de inquietarme, más que nada porque si ella está preocupada yo entiendo que debería estarlo al doble.

—Puede que este… un poco ansiosa al respecto.- Quiso decir rápido, desviando la mirada hacia el costado.

—¿Por qué?- Imagino que sé el porqué, pero quiero que me lo diga ella.

—Yo sé… que no vamos a ganar ni mucho menos. Solo me asusta un poco cómo vaya a suceder. Querría que demos lo mejor de nosotros pero yo tengo miedo ahora y tendré miedo allí.- Habló mucho más seria y cabizbaja.

Por suerte no había tanta gente alrededor y menos interesada en nosotros.

—¿Miedo de qué?- Que tenga miedo enciende las alarmas de peligro dentro de mi cabeza.

—De dar vergüenza, supongo. Es lo que más me importa, si yo sé que es muy difícil que salgamos victoriosos de allí, siendo realista.

En ese momento solo fui capaz de escucharla. No tengo casi idea de nada de cómo se maneje este mundo y no sé lo grave que pueda ser. Y si fuese para ella, tampoco la conozco tanto como para saberlo.

Igtto me mencionó que los aventureros viven a base de estas cosas, por lo que comprendo que es importante para nosotros dar una buena impresión contra gente que nos va a dar muchísima visibilidad.

Al final da igual lo específico que pueda ser el escenario, lo que le da miedo es el fracaso. Yo no soy lo suficiente apto como para razonar la situación en la que estamos. Todos estos días los viví como si fueran otro más, no he pensado que cada día es uno menos para un evento tan importante.

—Oye…- Llamé su atención, a lo que ella subió su mirada para mirarme.

Me hallaba en un problema debido a que hablo antes de pensar y no tengo ni idea de qué carajos decirle para animarla.

—Desconozco cómo hayan sido esas cosas del Due…

—Duel’Grot.- Interrumpió para corregirme.

—… Duel’Grot, sí. Desconozco cómo hayan sido antes, pero dudo muchísimo que vayamos a ser peores que mucha gente. Si realmente es un equipo tan importante al que nos enfrentamos mucha gente se va a esperar poco y nada de lo que hagamos nosotros, es demasiado posible que los sorprendamos.- Continuaba hablando sin pensar, esperando a que sirviese de algo lo que estoy diciendo.

—Yo sé que todos, incluyéndome, haremos todo lo que podamos. Es… normal tener miedo. Cualquiera lo tendría en tu situación. Todos lo tenemos también, seguro. Pero hay que afrontarlo y para eso necesitamos a nuestra líder motivada. La mejor impresión que puedes dar como líder es teniendo un equipo igual de decidido que tú, y tú por lo menos a mí me transmites seguridad. Solo… piensa que no había sentido mucha preocupación hasta verte así.

…

Luego del… monólogo improvisado que me mandé, ella acabó su té. No dijo mucho, supongo que no sirvió de nada. Qué pena, estoy maldiciendo a Zakko de todas las formas posibles por haberme dejado solo con Shair así.

Yo para evitar hacer mucho más tiempo a solas con ella me tragué el café completo. Mi lengua sufrió las consecuencias pero prefería ahorrarme la pena de la situación.

Shair pagó, y salimos de allí, para dirigirnos hacia la mazmorra en la que Yaku duerme adentro y el resto en sus cercanías.

Ella parecía tener la mirada perdida hacia delante. La observaba sin disimulo por eso mismo. Comenzaba a pensar que dije algo malo.

—Kairo.- Mencionó mi nombre luego de minutos sin decir nada, me dio un tremendo escalofrío.

—… ¿Qué?- Tardé en decir una palabra por estar un poco ansioso por lo que fuera a decir.

—¿Crees que soy una buena líder?

Me tomaba mi tiempo para pensar en lo que decir.

—Shair.- La nombré.

—¿Qué?

—¿Estás consciente de que hemos hecho poco o nada como grupo, cierto?- Quise darle una respuesta realista.

Ella se quedó callada, por lo que decidí proseguir.

—No puedo decirte lo que quieres escuchar, porque no sería honesto de mi parte. De lo poco que te conozco resalto mucho tu energía, es indudable que quieres muchísimo esto.

Sobre todo porque Zakko me lo dijo, pero es algo que pensaría de todos modos.

—También conozco muy poco al resto, pero puedo decir que al menos para Zakko eres muy importante. Y así como para él, para mí y para… Yaku, también lo serás. Necesitaremos a la Shair de siempre en el momento de la verdad, y como te dije antes, me das la seguridad de que estarás.

Luego de acabar mi monólogo por completo volteé la cabeza hacia el extremo contrario a ella por la vergüenza. No sé ni qué cosas dije y mucho menos si estuvieron bien, si pudiera evitar saber su contestación la evitaría, qué pena.

En ningún momento paramos de avanzar hasta unos segundos después de que yo dejara de parlotear. Ella paró y yo por consecuente.

Poco tiempo me dio a que mi mente procesara algo antes de que fuese a darme un abrazo. No me lo esperaba para nada, y de hecho tardé en procesarlo también. No sabía qué hacer al respecto y mi cuerpo correspondió no devolviéndole el abrazo. O muy por encima.

Oí un pequeño sollozo proveniente de ella, seguido de un “Gracias” muy bajo. Pese a no entender el porqué me agradece ya que dudo que lo que dije animase en verdad, no le iba a juzgar. Si de casualidad uno de mis comentarios le hizo sentir un poco mejor quién soy yo para afirmar que fueron inútiles.

Posterior a eso, se pasó el brazo por la cara y al ritmo de un “Listo”, volvimos a encaminarnos hacia la mazmorra. Yo me encontraba un poco cansado y prefería evitarme alguna conversación embarazosa, por lo que opté por dormir apenas llegamos.

Le dije a Shair que les deseara buenas noches al resto, y ella me las deseó personalmente.

Día cuatro.-

Este día no fue diferente al de ayer. Me desperté solo, mas la diferencia que había con los demás es que no veía a nadie en absoluto. Era solo yo y mis pensamientos otra vez…

Antes de permitir que mis inseguridades me consuman quise confirmar que no había nadie yendo a ver si tal vez se hallaban en la habitación de Yaku o cerca de esta. Para mi mala fortuna, no había nadie.

Primero inicié dudando de porqué me dejaron solo. No creo que tenga nada que ver con lo que hablé con Shair ayer, lo dudo, solo que si no es eso menos razones encuentro. Ese pensamiento iba a carcomerme hasta que escuché a alguien estornudar.

El estornudo sonó con eco, por lo que podía deducir que se encontraba dentro de la mazmorra. Fue un poco agudo así que nada evitaba que asumiera que podía ser de Yaku mismamente.

Lo malo era que para más adentro no había casi luz, motivo por el cual no me animaba a adentrarme. Aunque sí generó muchas dudas en mí, no he parado a cuestionarme el qué habría más al fondo. Lo más lejos que llegué fue a la habitación de Yaku y tampoco era tan lejana a la salida.

Quise aventurarme ya que si me daban a elegir entre morir o ser torturado psicológicamente por mí mismo preguntaría si la muerte sería instantánea. Con suerte y sí lo es.

Paso a paso veía menos la luz proveniente de una antorcha en la puerta del cuarto de Yaku… aunque en ese momento caí que hay una antorcha en la puerta del cuarto de Yaku. Me devolví y la saqué para alumbrar hacia donde me dirigía.

Lo poco que veía era más de lo mismo, más salas cada una más sucia que la anterior. Hasta que después de un par más, vi otras escaleras. Entiendo que es una mazmorra por algo, y por eso comencé a preguntarme a mí mismo si es que valía la pena.

Tenía un poco de miedo por avanzar, algo me decía que era muy mala idea.

—Bu.

—¡Ah!

Reaccioné llevándome la palma al corazón para impedir que saliera de mi pecho.

—Hola, ¿Qué haces aquí?- Cuestionó una voz reconocida. Una vez acerqué la antorcha, noté que era Yaku.

Casi me infarto y es por eso que procuré recuperarme antes de decir cualquier cosa.

—Buscaba… algo para hacer.- Argumenté.

—Es cierto, Zakko y Shair salieron juntos. Shair mencionó que quería pasar un momento con él.- Contó Yaku.

«Al final sí tenía que ver con lo de ayer, solo que no es algo malo. De hecho me alegro que haya buscado ayuda en alguien que la conoce más».- Habló mi voz mental y yo la oí atento.

—Comprendo que necesites distraerte, pero no te recomiendo bajar.- Dijo sonando un poco más seria.

—¿Por qué?

—No sé qué tan seguro pueda ser, ni yo he bajado. Una vez mandé a mi nube y… no le pasó nada pero no me da buena espina de todas formas.- Se le fue toda seriedad posible.

—¿Y tú qué harás?- Pregunté para cambiar de tema.

—No lo sé, no mucho. No soy muy fan de salir aún…- Me contestaba a la vez que se dirigía a su cuarto y por ende yo también.

Creo que solo contando con la presencia de alguien es suficiente para que no me desquicie o algo peor, por lo que quise acompañar a Yaku esta vez.

No hablamos mucho más, pero ya puestos a pasar la tarde juntos ella me ofreció su nube para que pudiera practicar como hace Zakko a veces.

Una evidente duda se hizo verbal de mi parte y fue solucionada de inmediato. Yaku es capaz de manejar su nube con completo dominio, por lo que servía como objetivo a seguir. Hacía que esta se moviera de un extremo a otro, y aproveché para poner a prueba lo que aprendí.

La mazmorra por dentro era bastante espaciosa, así que servía mucho para esto. Una buena parte de mi tarde se fue en eso.

🍄

—Entonces…- Retomó la conversación Shair.

—En dos días se realizará el Duel’Grot. Mañana será la víspera, por lo que vinimos a definir los detalles del evento importante.- Habló un hombre con un aspecto cansado y cabello largo de una tonalidad morada oscura.

Se hallaban en una mesa del interior al interior del gremio, Shair y Zakko de un lado, y dos de los miembros del Harasei a los que se enfrentarían; Dertzel y Hiwa.

Dertzel carraspearía antes de pronunciarse.

—Planeamos que sea un partido de Rimefut.

Shair volteó hacia Zakko sin ninguna pretensión ya que él sabe poco y nada en comparación a ella.

—¿Eso qué es?- Interrogó sin más.

—Me lo imaginaba.- Dertzel murmuró para sí mientras sacaba un aparato de su bolsillo y lo tiraba en la mesa.

Al caer, se abrió una pequeña pantalla con tonalidades moradas que poseía una simulación en miniatura.

—Para hacerlo simple; dentro de la cancha habrá una pelota. El equipo que la lleve al lado del campo enemigo y la estampe contra su portería marcará un punto. Quien tenga más puntos gana.

—Ajá…- Shair aportó.

—Dentro del campo, toda habilidad mágica es válida. Tanto para quitar forzosamente el balón, como para acercarse al fin de puntuar. Sin embargo, cualquier acción mal intencionada será penalizada. El terreno de juego será sorpresa por parte de nuestros superiores, ni nosotros conocemos esa información.

—¿Y a qué te referías con eso de elegir el equipo? Digo… yo no tengo a tantas personas como para que me represente una división…- Interpeló Shair balbuceando.

—Se nos informó que el duelo sería tres contra tres. Ambos grupos somos cuatro, por lo que uno sería un apoyo técnico o emocional en las pausas.- Manifestó Hiwa, chica pelinegra con una coleta con una considerable longitud.

—Ya veo… ¿Eso… era todo?- Shair cuestionó.

—De momento.- Dertzel afirmó asintiendo. —Un gusto, y mucha suerte. Nos vemos en el campo.- Procedió a despedirse para retirarse junto a su compañera.

Shair y Zakko permanecieron en la mesa con la mirada perdida hacia al frente.

—¿Tienes hambre?- Consultó Shair, quien volvió a la normalidad casi al momento.

—No tanto…- Zakko le replicó denotando nervios.

—¿¡Por qué te alteras!?- Shair exclamó aplastando las dos mejillas de Zakko obligándolo a verla.

—Eso… eso dolió.- Protestó Zakko, sin quitar las manos de Shair de su cara.

—Lo siento.

🍄

—¿Estás… bien?- Yaku interrogaba con preocupación al haberme caído por tercera vez consecutiva de espaldas contra el piso por un mal salto ocasionado a mis… problemas de habilidad. Suena más chistoso en inglés.

—Sí… no duele tanto por alguna razón. Me sorprende hasta a mí mismo.- Comenté con un poco de agitación ya que llevaba un tiempo considerable persiguiendo la nube.

Los problemas los descubrí en el instante en el que precisaba de ponerme de pie. Hice un pequeño ruido de dolor.

—Quizás… deberías descansar…- Yaku insistía.

No quería hacerle caso pero me vi forzado a eso porque mi cuerpo no daba para más. Considero haber aumentado mi agilidad pero mi energía era muy poca. O no sé cuánto tiempo pasó, pero dudo que sea óptimo.

Pasé por lo que entiendo cerca de una hora reposando con la cabeza en la nube de Yaku y ella misma haciéndome compañía.

No la conocía casi nada pero la siento muy comprensiva, me brindaba cierta calma su actitud. Aunque quizás lo que me provocaba ese pensamiento era en realidad su nube, era demasiado cómoda. La sensación de reposar la cabeza en algo así de cómodo no lo sentía desde la última vez que dormí en mi cama.

En mi casa… en mi mundo.

Desde que estoy aquí, no he dormido una sola vez bien. No sé cuánto tiempo llevo aquí, no lo he contado bien. ¿Dos semanas? O un poco más…

Ya podía olvidarme de la posibilidad de que fuese un sueño o algo así. Estoy atrapado aquí y tengo que aceptarlo. ¿O ya lo acepté? ¿Por qué… solo pienso en esto en este tipo de escenarios? ¿Toda la vida fui un insensible? Creo que debería estar mucho más asustado de lo que estoy.

No sé cómo debería estar experimentando todo esto…

Daría lo que fuera por un día cerrar los ojos y despertarme en mi cama como si nada hubiera pasado. Que esto solo fuese un sueño muy raro y largo el cual contar a todos mis conocidos intentando convencerlos de que de verdad lo soñé y no me lo estoy inventando. No podría inventarme algo así, no tengo tanta imaginación…

Mi cuerpo comenzaba a dormirse, solo era capaz de concentrarme en mis pensamientos intrusivos y en lo helada que se sentía mi frente…

«¿Mi frente se siente helada?»

Abrí los ojos y noté que Yaku estaba poniendo su mano en mi frente.

—¿P-Por qué estás haciendo eso?- Me salió lo tartamudo sin querer de lo nervioso que me puse. Aunque asumo que nadie lo hace queriendo…

—No respondías a lo que te hablaba, y empezaste a respirar muy rápido, me asustaste…- Yaku se justificaba demostrándome preocupación, cosa que me hizo sentir un poco mal. No quería angustiarla.

—Ah, perdón… No sé bien qué me pasó.- Me disculpé levantándome.

En ese segundo el destino me sonrió ya que Shair y Zakko se hacían presentes bajando las escaleras de la mazmorra.

—¡Hola!- Saludó Shair con emoción, alargando la última letra de la palabra y agitando los brazos.

Se nos acercaron y además de saludarnos mejor, nos comentaron todo lo que necesitábamos saber. El juego del que hablaba se me hizo similar al fútbol americano, o bueno, a lo que sé de él. No soy americano y mucho menos soy fútbol porque eso es un deporte y yo soy una persona.

Nos quedamos conversando de lo que íbamos a hacer y Shair como líder se ofreció para ser quien brinde la estrategia y sobre todo el apoyo emocional. Zakko, Yaku y yo seríamos quien juegue el partido.

Estaba un poco emocionado por dentro, lo que estuve entrenando serviría justo para esto.

Cuando acabamos de planificar, la conversación siguió un rato pero con anécdotas de Shair y Zakko del día de hoy, cosa que no me importaba en lo más mínimo pero me quedé a escuchar y charlar solo por el gusto de pasar más tiempo con ellos.

El día de mañana sería el día antes del Duel’Grot. Me entró una sensación de nervios y emoción a la vez. Era más optimista por la poca información que sabía.

Luego de unos minutos todos nos despedimos de Yaku y nos fuimos a dormir afuera. Le deseé buenas noches a todos y ellos a mí, ya se me estaba haciendo una agradable costumbre.

Ojalá que se mantenga así mucho tiempo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo