Leer Novelas
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completadas
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

Kinokodearu - Capítulo 14

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. Kinokodearu
  4. Capítulo 14 - Capítulo 14: Convivencia Pre-Duel'Grot
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 14: Convivencia Pre-Duel’Grot

El día a día se me estaba volviendo una costumbre, y no sé qué tan bueno sea pensándolo más a fondo. Mis ojos se abrieron y lo primero que vi al sentarme fue a Shair dormida, sin rastro del slime. Encontraba curioso que Shair durmiera con las coletas, en un principio creería que son incómodas. Podría afirmar que lleva todos estos días haciendo eso solo que recién hoy caí, pues llevaba un par de minutos viéndola.

Antes de que el estarla observando se volviera un poco perturbador decidí ir a comprobar si el slime estaba con la tipa de la nube. No sé si es una nube, aunque su cabello es albino como la nube que porta. Es una buena duda, podría realizársela para aclararme la duda.

Bajando alcancé a notar a lo lejos a Zakko recostado en el suelo con la cabeza en la nube, y a Yaku sentada a su lado. Parecían estar conversando, por lo que dudaba de acercarme o no. Fue así hasta que segundos después Yaku se dio cuenta de mi presencia y por ende Zakko también. Ahí ya no me quedo de otra.

—¡Hola!- Saludó con ánimos Yaku.

—Hola.- Zakko también pero con menos ánimos. No por nada en específico, de hecho me extrañaba más que ella lo hiciera de esa manera.

—Buenos días.- Les dije. —¿Interrumpo algo? Puedo irme si… eso.

—No.- Contestó seco Zakko… curiosa palabra para decir antes de su nombre.

—Estábamos platicando si salir hoy.- Acompañó Yaku para hacer que no se viera tan fea la respuesta anterior que recibí.

—¿Ustedes dos?- Interpelé.

—Eh…- La albina no acabó de contestar a mi pregunta por algún motivo desconocido para mi persona porque acabo de integrarme a esta conversación. Se giró hacia Zakko para que él respondiera.

—No, los cuatro.- Zakko volvió a responder sonando cortante.

—¿Por qué hablas así?- Le interrogué. —Se siente feo.

—¿¡Verdad!? Conmigo también lo estaba haciendo.- Añade Yaku.

—Me duele la garganta.- Replicó él.

—¿Por qué? ¿Te resfriaste?- Pregunté preocupándome por su salud.

—Yo creo que es una excusa.- Murmuró la albina. —Pudiste haberlo dicho antes.- Siguió murmurando mientras se quejaba.

—No sé, solo me duele. Cuando Shair se despierte se me pasará.- Explicó Zakko.

—¿A qué se debe esa especificación?- Puse en duda.

—Sabe hacer magia básica de curación.

—¿En serio? ¿Desde cuándo?- Interrogué sorprendido, no lo esperaba.

—Se lo enseñó Dods.- Argumentó Yaku.

—… Esa es…- Esperaba que lo dijeran sin que hiciera ningún tipo de comentario.

—Nuestra maestra.

—¿A ti no te lo enseñó?

—No tanto… Dijo algo de que no era tan compatible, que podría aprenderla pero con un pensamiento cortoplacista no serviría de nada.- Narró con un tono desanimado, como si hubiese estado interesada.

Tras eso hubo un corto silencio, en el que los dos volteamos a ver a Zakko quien nos veía de una manera que si no lo conociera creería que es con desdén. O incluso conociéndolo puede que piense eso…

—¿Tú sabes de algún lugar al que podamos ir?- Yaku intentó sacar tema de conversación conmigo.

—No, ni idea.- Fui honesto. O no tanto, quizás ya conozco un par de restaurantes que me gustaron pero no quería proponer yo.

Hubo otro silencio, pero este más incómodo debido al fallido intento de la albina por precisamente evitar que se volviera incómodo.

—¿Cuánto puede tardar Shair?- Susurró ella, sufriendo. Puedo entenderla ya que en este momento pienso lo mismo.

En un giro afortunado, se escuchó el eco de los pasos de Shair bajando las escaleras. De los pasos y del bostezo que se pegó.

—¡Hola!- Gritó a lo lejos, con la energía que la caracterizaba.

Su aparición nos devolvió el alma, ninguno de los dos sabe bien interactuar con el otro todavía y no lo disimulamos. Zakko estaba pero a la vez no, así que casi ni lo contaba.

Shair se acercó a nosotros y la saludamos como es debido.

—¿Qué le pasa a Zakko?- Cuestionó de forma evidente al verlo tumbado y no saludado por el método verbal.

—Le duele la garganta, ¿Podrías probar tu magia de curación?- Pidió Yaku.

—Oh, por supuesto.- Apenas le pidieron el favor fue a realizarlo. Aunque supongo que se lo pidieran o no lo habría hecho cuando se enterara.

Puso su mano en el mentón del slime, para poco después empezar a emanar magia que era capaz de detectar. Una pequeña luz amarilla se hizo presente en esa interacción. Zakko respiró entrecortado por un segundo.

—¿Cómo te sientes?- Le preguntó Shair a Zakko, dándole un poco de espacio.

Él se sentó un momento, mientras tosía. Tosió hasta que acabó escupiendo una bola pequeña amarilla.

—¿Q-Qué es… eso…?- Interrogó él con la voz un poco desgastada pero sonando menos ronca que antes. No se notaba que la tenía ronca hasta que la comparé con la que tiene ahora.

—Ah, nada.- Shair le quitó la preocupación levantándose para acercarse a la bola que escupió y aplastándola. —Ya estás bien, ¿verdad?

—Sí… pero… tengo sed.- Se sinceró el slime a la par que se sobaba el cuello.

—Eso es más fácil. Abre la boca.- Le dijo Shair apuntándole con la mano sin ninguna expresión que diera a entender que hablaba en broma.

—Eh…- Zakko volteó a vernos a Yaku y a mí.

No me fijé en la cara de la albina pero puedo imaginar que está viendo la escena con la misma cara de póquer que yo.

—Creo que ya n-

Antes de que él pudiera arrepentirse de haber dicho eso, Shair tapó su boca con su palma.

—¿Ya?- Cuestionaba Shair al cabo de unos segundos.

—Sí…- Zakko sonó mucho mejor luego de eso. —Para, me están viendo raro.- Le susurró, hablando de Yaku y yo.

—¿Ustedes tienen sed?- Shair nos interrogó.

—No, gracias.

—Para nada. Ni un poco.- Los dos negamos a la vez hablando por encima. —¿Ese agua siquiera es saludable? ¿La magia es consumible?- Mis dudas salieron a flote y lo hice saber.

—No pienso que sea malo, si no, ya me hubiese muerto.- Replicó Shair, despreocupada.

—Dudo que oír eso sea muy reconfortante…- Hablé por Zakko, quien veía a Shair un poco inseguro.

—Bueno, ya que estamos todos, ¿Podríamos salir, no? Para alivianar los nervios de mañana.- Proponía la peliverde, cambiando de tema sin pudor y con un optimismo un tanto falso.

—Es una buena idea.- Fue el comentario de Zakko, obviando que ya lo habían pensado ellos.

—Sí, de hecho de eso íbamos a hablarte…- Yaku fue la que siguió, un poco por debajo del tono de voz apto para que alguien te preste atención.

—… Yo no me siento muy nervioso en realidad.- Mi comentario al menos puedo decir que es sincero.

Nos pusimos de acuerdo y salimos juntos a la superficie. El día apenas estaba comenzando por lo que quedaría un largo rato. Creo que es la primera vez que salimos de esta manera, solo que acabo de recordar que es la segunda porque ya fuimos de turismo una vez. Mas allí no estaba Yaku, por lo que es la primera… con ella.

Fuimos rumbo a Giruboken, pueblo más parecido a ciudad por lo grande que era, o eso me parecía a mí.

—Entonces… ¿Qué tal les ha ido a ustedes estos días?- Shair inició tema, a la vez que caminaba de espaldas. El camino era recto así que no tendría problemas con que no se tropiece.

—Eh… sé transformarme con más habilidad, supongo.- Zakko fue el que respondió primero.

Ahí entendí que Yaku no hacía falta que diga nada porque entrena con ella así que tenía que pensar qué decir yo. Ni yo sé bien lo que aprendí, aunque según lo que va a ser el día del evento me va a servir bastante.

Zakko hizo una demostración entre que caminaba, alternando su forma de slime y la de humano. Cuando hacía eso muy rápido, se le formaba una capa visible de slime al volverse una persona.

—¿Llenarte de baba es a propósito?- Interrogué.

—Sí y no… ¿Te acuerdas de lo que me dijo Phear de estar constantemente así para ser capaz de evitar cosas como cortes?- Me fue explicando. —Es eso pero debería poder disimularlo.- Se cortó a sí mismo.

Al término de expresarse volvió a la normalidad pasando otra vez por su forma slime hasta ser un humano sin baba encima.

—¿Y tú?- Shair ahora preguntó por mí.

—Yo… eh… bueno, ahora soy algo así como un mono de feria…- Fue la mejor manera de contar lo que aprendí que se me pudo pasar por la mente.

Shair me miró sin cambiar ni un poco la expresión en su rostro que llevaba antes, la cual era una leve sonrisa. Ni siquiera me animé a ver a los otros dos.

—Solo mejoré mi agilidad, no me preparé mucho más…- Tuve que ser sincero. No me arrepiento de todos modos, debe ser de lo que más me interesa.

—Eso suena bien. De hecho va a ser muy importante.- Shair dijo con un tono que denotaba intentar subirme el ánimo pese a que no es que me sintiera mal como tal.

Entre tanto, llegamos por fin a Giruboken. Solía ver los alrededores del gremio repletos seguido, pero no a este nivel. Y mucho menos por toda la calle, tanta gente rondando que hasta lo lejos se oía.

Intentamos pasar directos entre la multitud, aunque con el bullicio que había apenas nos oíamos entre nosotros. Yo los seguía fijándome en el cabello albino de Yaku que era bastante llamativo.

Me extraña muchísimo que de un día para el otro esto se llenara… Quizás porque no estoy familiarizado con este mundo y no sé cómo se manejarán en este tipo de eventos.

Pestañeé un par de veces por una molestia en mis ojos, cosa que me asustó por la posibilidad que se daría de perderlos, cosa que para mi suerte no fue así.

O eso creí, y creí mal. Aquel cabello albino se detuvo y sin querer choqué.

—¡Perdón!- Grité a la vez que escapaba de la situación hacia adelante esperando evitar todo tipo de responsabilidad.

Vi hacia atrás un momento y sentí algo similar a una punzada en mi pecho, como si me faltara un poco al aire. Aquella cabellera blanca resonó ante mis ojos por algún motivo que desconozco.

—¿¡Kairo!?- Escuché de un poco más adelante la voz de Shair, que me devolvió del semi trance al cual entré por unos segundos.

Caminé un poco más y los vi a los tres, con el camino un poco más libre. La conglomeración de gente rodeando el gremio era demasiado intensa, quedé sorprendido lo exagerado que fue.

—¿Estás bien?- Interrogó Yaku al verme sin quitar el ojo de la muchedumbre. Me quedé pensando en la escena que acabo de vivir.

—Sí.- Afirmé en seco.

—¿Vamos entonces?- Insistió la peliverde.

Asentí con la cabeza, y nos encaminamos a aquello. No tenía idea a dónde nos iba a llevar pensándolo más a fondo.

Para mi sorpresa poca gente nos dirigía siquiera la mirada. Esperaría que más, pero puedo entender que a nadie le importemos y la mayoría solo venga por nuestros rivales. Si yo fuera uno de ellos tampoco me importaría, de hecho.

—¿Estamos yendo al de There?- Pude percibir que Zakko le interpeló a Shair. Pronunció de manera extraña el nombre por lo que me lo imaginaba con una hache. Se quedaría como una palabra real en inglés, aunque si se los dijera me preguntarían que con qué se come el inglés.

—Sí, mas hoy vamos a comer adentro.- Le replicó Shair.

—¿Cuál es la diferencia?- Zakko cuestionó.

—No mucha. Supongo que será más cómodo.- Esta le argumentó con un poco de gracia.

—¿Qué es There?- Yaku cuestionó por mí.

—Es un restaurante al que ya vinimos una vez, solo que tú no estabas.- Shair le solucionó la duda.

—¿Yo sí?- Pregunté metiéndome en la conversación.

—Sí. Es en el que comimos en una mesa de afuera antes de ir a turistear.- Me hizo acordar, y sí lo recordaba, sí. Que lo llamaran de esa manera hizo que no pensara en eso. —¿Por qué le dicen así?- Aproveché para que me lo respondiera.

—Es que Zakko y yo regresamos el otro día. No comimos allí pero vimos el interior ya que estábamos de paso. Nos habló la que parecía dueña del local, o al menos eso nos dio a entender dándonos una tarjeta y diciéndonos su nombre.- Shair narraba a la vez que sacaba la tarjeta de uno de sus bolsillos.

—Ya veo.- Dije por decir, para que no pareciera que le ignoré.

Una vez fuera del cúmulo exagerado de gente ya era mucho más sencillo comunicarse y hasta respirar tranquilo. Seguía hallándose una cantidad de personas mayor a la que recordaría, pero tampoco era para tanto.

A pesar de mi pésima memoria fotográfica era capaz de sentir que ya anduve por estos lares, y al ver el restaurante del que hablaba me lo reafirmé.

—Aquí es.- Por si quedaba duda, Shair lo confirmó.

Entramos uno por uno siendo yo el último. El interior estaba completo hecho de madera, diría que maciza, mas no soy experto en esos temas. Era muy reconfortante y abrigador el sitio una vez ya dentro, daba vibras de entrar en una cabaña.

Shair nos dijo de buscar una mesa mientras ella iba a la caja para la orden. No sé qué va a hacer porque no nos preguntó a ninguno lo que queríamos comer, pero tampoco pensé mucho en eso ya que con que pidiera algo típico como papas ya estaría bien para mí. Diría que como cualquier cosa pero no sé qué comida puede existir aquí. Hasta ahora a la mayoría les hallo parecido con las de mi mundo, cosa que me alegra.

Caminando por allí noté que había incluso un segundo piso. Sí se veía lo suficientemente alto como para tenerlo, pero no lo llegué a pensar porque mi cerebro no quiso conectar esa idea con esa otra.

No nos quedó de otra que subir, y vimos un par libre, arriba ya no había tantas personas. Decidimos ocupar una que se situaba en una esquina porque estos dos son terrible introvertidos y yo no es que sea la persona más sociable y sinvergüenza que conozca. Esa es la peliverde que nos mandó a los tres a elegir asiento, si no le gusta será su culpa y me encargaré de que lo sepa.

Ninguno dijo nada luego de habernos sentado. Ellos se sentaron juntos y yo enfrente.

—¿Uno de nosotros no tendría que ir a decirle dónde nos quedamos?- Zakko utilizó el cerebro.

—¿Vas tú?- Yaku le sugirió.

—Claro. Pero… díganme antes qué quieren, por si acaso.- Zakko volvió a utilizar el cerebro, no dudé ningún segundo.

Había un menú en la mesa, el cual agarré y no sé para qué lo hice porque no sabía qué era nada de lo que salía escrito y ni siquiera estaba seguro de entenderlo. Sí parecían letras pero no formaban palabras, era como si alguien se hubiese tirado de cabeza contra un teclado y le hubiese puesto de nombre a su plato lo que resultó de esa acción.

—Yo quiero un Joburi.- Oí de Yaku. No sé qué carajo será, de hecho me sorprendí por haber entendido palabras.

Es común en estos momentos que oyera estática. Era lo que esperaba de hecho, ya hasta tenía mis manos preparadas para aliviar el horrible ruido tapándome los oídos.

—¿Y tú?- Zakko me consultó.

—No… no sé. Lo mismo que se pida Shair, supongo.- Intentaba buscar rápido algo que se me hiciera conocido en el menú sin éxito alguno. De hecho vi el plato que mencionó la albina, era portada de una sección. Parecía algo así como unos panqueques más grandes de lo que yo recordaría para lo normal en los panqueques.

Típico panqueque gourmet, sin embargo el precio era más barato de lo que imaginaría al ver la imagen. De hecho nada era muy caro creo yo, empero tengo que tener en cuenta que yo no he tenido la oportunidad de manejarme con el dinero aún.

Inclusive fue en este momento que recordé que yo llevaba dinero encima también, ni sabía qué hacer con él. Habían cosas que se veían bien y podría decir que me apetecían, pero con la presión del momento solo pude confiar en el gusto de Shair. Bueno, si no confío en mi líder mal iríamos.

—Oye.- Yaku llamó mi atención mientras seguía tonteando con el menú.

—¿Qué?

—Me caes bien.- Ella aclaró, de la nada.

—Eh… ¿Por qué me dices eso?- Me quedé confundido o lo siguiente a confundido, su evolución.

—Es que me da miedo que creas que no. Imaginaba que pensarías que prefiero no hablar contigo o algo así. No es eso, solo me cuesta. Con Zakko no porque lo conozco desde hace tiempo y Shair es la que me saca temas de conversación a mí.- Se puso a contar justificándose de algo que ni siquiera pasó por mi cabeza. Tal vez no lo diría tan seguro, por mi mente pasan muchos pensamientos, solo que entiendo que no pasó.

—Ah, no te preocupes. También me caes bien, considero que eres agradable. Ya habrán momentos.- Quise decirle para que entienda que tampoco me cae mal ni nada.

No niego que esa aclaración sí me hizo sentir bien un poco. No estaba de más que me confirmara que le caigo bien dentro de todo.

—Sí… Es que estuve mucho tiempo sin socializar y hacerlo de un momento para el otro me agobia. Sin embargo Zakko me ha hablado de ti, por lo que puedo decir que eres buena persona también.- Ella compartió conmigo.

—¿Ustedes son muy cercanos, no?- Hice esa interrogación para que en el caso de que dijese que sí proseguir con una que me interesaba más. Ya que estábamos, le preguntaría cómo se conocieron o cuándo o algo así. Para conversar un poco con ella de igual modo.

—Creo que sí.

—¿Crees?

—Por mí sí. No sé él, entiendo que sí.- Su contestación me despistó un tanto.

—¿Desde cuándo se conocen?- De mi boca salió esa cuestión, mas mi mente quería hacer la otra. Fui traicionado por mí mismo, soy mi mayor enemigo.

—Ah… pues… creo que ya un año y medio o por ahí…- Yaku iba hablando a la vez que pensaba.

—¿Un año? ¿En serio?- Soné un poco alterado con su réplica, es que me impactó. Sí parecen cercanos, pero si llevan tanto tiempo de conocidos esperaría que hubieran hecho mucho más. Hasta el momento apenas y la había convencido de salir.

—Sí… fue de hace poco que hemos podido conversar más seguido. Sus visitas eran muy poco frecuentes, nos conocíamos y podría decir que éramos amigos aunque muy por encima.

—¿Y no le has preguntado porqué?

—Me dijo que era porque hasta ahora él y Shair no pudieron conseguir ser aventureros, que era a lo que venían aquí. Apenas les rechazaban se regresaban para el pueblo en donde habitaba Shair.

«Es cierto. Casi lo pasaba por alto, pero venimos desde otro pueblo nosotros».- Hablé para mí y para nadie más.

—¿Y cómo fue que pasó en exactitud?- Ya había resuelto el cuándo, ahora faltaba el cómo.

—¿El qué?

—Que se conocieron.- Tuve que aclarar a qué me refería.

—Ah, bueno, no fue muy loco. Él un día bajó y comenzó a hacer flexiones en lo que lo escuché. Al verlo se asustó más él que yo.- Contó mientras se reía recordando la escena.

—¿Shair no bajó con él?

—No. Lo hizo de noche, ella estaba durmiendo. Esa vez me dijo que hacía eso porque sentía que necesitaba ser más fuerte para ella.

«Entiendo que es porque él no es como los otros de su raza. Ahora puedo comprender que a veces esperara a que me fuera para entrenar con Yaku o así, imagino que hará ese tipo de cosas. Tendrá más confianza con ella para eso».

—¿Y tú?- Percibí entre que volvía a la realidad.

—¿Ah?

—¿Cómo los conociste?- Yaku me preguntó.

En ese momento sentí un pequeño escalofrío, no tenía idea de qué responder. Podía decirle que aparecí un día en su casa, mas eso llevaría a más interrogantes que sería incapaz de solucionarles e incluso podría sospechar algo malo de mí.

La vida me sonrió haciendo que Shair y Zakko subieran en ese momento, por lo que ignoré por completo lo que cuestionó Yaku para saludarlos a la distancia y hacerlo en voz cuando se acercaron.

—¡Hola!- Expresó Shair con ánimos.

Zakko volvió a sentarse al lado de la albina y Shair conmigo. Trajo una tabla con todos los platos en la mano, y lo puso de forma que cada uno tuviera enfrente el suyo.

Al parecer ella se pidió algo que entiendo es pollo asado, aunque con una forma extraña. Lo asimilaba por el olor sobre todo. Debajo de este había un poco de ensalada con cosas que ya desconocía qué eran. Tenían una forma de champiñón blanco pequeño. Probé uno por encima y era crujiente, pese a que no tenía mucho sabor.

Sí se veía apetecible, sabía que podría confiar. El plato de Yaku ya lo había visto, y el de Zakko eran bollos de arroz y papas. No hablamos mucho más porque al menos yo tenía ganas de morfarme todo de una, tenía hambre.

La comida estuvo demasiado buena, hasta me ayudó a recordar que uno se podía quedar satisfecho después de comer. Hace tiempo que solo comía cosas pequeñas.

Caer en eso me hizo sentir como un vagabundo, para que algo peor que eso fuera caer en que en realidad lo somos.

Nos dieron una muy buena oportunidad los del otro equipo de darnos a conocer, hasta ahora no comprendo porqué. Pienso que lo que llaman Duel’Grot es algo muy importante como para que se use como método de solución de un problema personal entre un tipo de una categoría bajísima con una aventurera que empezó ese mismo día.

A no ser que sea cosas de todos los fines de semana o algo así, que no parecía. Llevo más de una semana aquí y esta es la primera que vivo.

El sabor de los hongos se hizo notar tras comerlo con el pollo, como que adaptó su sabor y por lo crujiente que era podía disfrutarlo al igual que disfrutaría un nugget.

Mal por mí que me comí todo demasiado rápido, al igual que mis compañeros. Tras un momento de reposar salimos del local, para percatarnos de que había gente afuera. No era mucha, pero tenían una cámara, lo suficiente para entender que se trataba de una especie de entrevista o algo así.

Rezaba para que no fuera a nosotros hasta que noté que sí era a nosotros y que ya estaban hablando con Shair.

—¿Ustedes son el grupo de Shair?- Interpeló un hombre mayor rubio y con traje. El traje estaba bastante mal cuidado, cosa que le quitaba formalidad. A su lado veía al tipo con la cámara, la cual llevaba una cuerda para sostenerla mientras con sus manos escribía cosas en un bloc.

—Ah… no, no.- Shair replicó, intentando alejarse lentamente, acción por la cual le dio el tiempo de ver una foto que tenían del póster ese promocional y les hizo saber que sí éramos nosotros.

Shair y por ende nosotros tres nos detuvimos al ver que se lo confirmaron, y él se volvió a acercar.

—Esto no tomará mucho tiempo, solamente quería realizarles un par de preguntas y declaraciones.- Este tipo tuvo mucha suerte con su voz, es la típica que podría uno esperar de alguien que ejerce su empleo.

El tipo carraspeó para proseguir con sus dudas.

—¿Qué expectativas tienen para el día de mañana?

Shair estaba pensando la respuesta, y a su vez se formaba un pequeño círculo con gente al azar chismoseando.

—Supongo que ganar.- Shair no sonó muy convencida, notándose no estar segura. Si yo fuera el tipo con la cámara y el bloc para escribir anotaría eso, y de hecho lo está haciendo así que quizás soy yo… quién sabe cómo.

—¿Crees que la gente los subestima?

—La verdad no tengo idea, no me importa.- Nuestra líder estaba dando respuestas pésimas en mi consideración. Intenté toser para que se volteara y se fijara en mí. Una vez lo hizo, le hice un gesto con ambas manos indicándole que hablara más. —Aunque… entiendo las dudas.- Solo añadió eso. El palmazo en la frente que me di resonó bastante fuerte.

Ya parecía más una prensa con toda la gente que se estaba reuniendo en círculo. Percibí que Zakko se estaba poniendo un poco nervioso, comenzando a mirar para el suelo. Yaku giraba contemplando el público que se formó de un momento al otro.

Pese al bullicio que se generaba, aún era capaz de oír ciertas preguntas y respuestas.

—¿Por qué razón aceptarían un Duel’Grot contra Harasei? ¿Piensan ser capaces de ganar?

—¿… Si no pensara eso qué sentido tendría haber aceptado? No sé si subestimarnos, pero los están inflando mucho a ellos. Hace tiempo que no participan en uno serio, el resto de equipos con los que se enfrentaron antes de nosotros no eran más fuertes que cinco granjeros a los que se les infectó la cosecha con Hinks.- Shair comenzó a vociferar de tal manera que me vi en obligación de intervenir acercándome y dándole un codazo.

—¿Qué?- Me cuestionó al yo haber llamado su atención, sin entender la gravedad de lo que acaba de decir.

—¿Qué estás haciendo? No deberías decir esas cosas, solo van a traer problemas.- Quise hacerle una bajada de líneas en voz baja aprovechando el alboroto, me preocupaba lo que pudiera salir de su provocación.

—¿Qué tiene?- Se hizo la desentendida.

Antes de que pudiera explayarme, el tipo volvió a carraspear para continuar con la entrevista.

—¿Tienes un mensaje para aquellos que asumen una paliza el día de mañana?

—Eh… cla-

—¿Pensaste lo que vas a decir?- Puse mi mano en su hombro intentando evitar que pronunciara cualquiera palabra que pudiese usarse en su contra.

—Esperen un momento, por favor.- Shair le pidió a la supuesta prensa para darles la espalda y hablarme directo. —¿Kairo, qué tienes?

—Solo no pienso que sea buena idea dar declaraciones pecando de…- Hice tiempo mientras propinaba leves golpes a mi cabeza obligándola a hallar la palabra. —… fanfarronería.- Al parecer funcionó, lo haré más seguido.

—Oye.- Ella solo me llamó.

—¿Qué?

—¿No confías en mí?- Me preguntó mirándome fijo a los ojos.

—Eh…- Intenté pensar lo que iba a decir antes de decirlo, sentía estar en una encrucijada. —No creo que tenga nada que ver.

—Tiene todo que ver. Sé lo que estoy haciendo, ya sé que puede traer inconvenientes. Tengo claro que pasar por algo como esto no es de todos los días, y a los cobardes nadie los recuerda.

No tuve de otra que callarme al oírle hablar tan seria y confiada al respecto. Que reaccionara así hizo que la viera un poco distinto, parece que vive por esto, y yo no soy nadie para decirle qué acciones debe tomar.

—¿Confías en mí?- Su gesto cambió a uno más amistoso entre tanto levantaba la mano esperando que se la diese también.

—Sí…- Le afirmé un poco anonadado, dándole la mano. Luego de ese breve momento ella volvió a acercarse a la prensa.

—Bien, ¿Cuál era la cuestión?- Ella pidió que se la repitan.

«¿Y Zakko?».- Lo perdí de vista. A él y a Yaku, mas pensé en él por obvias razones.

—¿Tienes un mensaje para aquellos que asumen una paliza el día de mañana?- Oí desde el fondo, tratando de alejarme un tanto de la multitud.

—Miren. No sé si vayamos a ganar, pero el nivel no estará tan disparejo como se imaginan. Nunca lo ha estado, solo parecía que sí porque todos van con más miedo que ganas de ganar.- El discurso de Shair resonaba a distancia por algún motivo, se percibía como si llevara un micrófono encima.

Llegué a alejarme un poco y en unas escaleras que llevaban a un lugar similar a un dojo, capté a los dos compañeros que antes se me escaparon de vista. Zakko estaba sentado y Yaku parada al lado de él. La imagen daba a entender que a él podría molestarle o preocuparle algo.

—Ellos tienen mucho por perder y nosotros mucho por ganar, los que tienen que preocuparse por el resultado son sus integrantes. Si ganan lo alzarán y si pierden lo desmeritarán, mas pase lo que pase no olvidarán nuestros nombres. Ya conseguí que se arriesgaran a perder su invicto por una tontería, no será la primera vez que les golpee el ego.

Tras ese último comentario se oyó cómo dejó al micrófono caer, y al público alrededor alborotándose medianamente. Mi percepción de los gritos era ambigua por lo que asumía que eran mixtos. Algunos buenos, otros malos.

Shair salió como pudo de allí, en lo que Yaku y yo la vimos. Estuvimos agitando nuestros brazos hacia arriba para que fuera capaz de vernos hasta que al final lo hizo.

—¡Hola!- Saludó emocionada una vez se nos acercó.

—Hola.- Yaku le correspondió verbalmente, yo con un gesto y Zakko no lo hizo.

—¿Qué pasó?- Shair se angustió por esto último.

—No, nada. Me abrumé un poco…- Zakko aclaró, levantándose. —¿Nos volvemos?- Sugirió de inmediato, él quería irse a encerrarse lo más rápido posible. Lo entiendo.

—¡Claro!- La peliverde irradiaba energía. —¿Esperamos a que se vayan o damos toda la vuelta…?- Interpeló bajando el tono al optimismo.

—Yo daría la vuelta.- Yaku propuso.

—Está bien entonces, démosla.

Proseguimos rectos en dirección al oeste hasta llegar a la primera vuelta, la cual dimos. Incluso en estos lares estaba casi repleto. Muchas casas tenían pintas de ser equivalentes a hospederías o moteles, alojamientos en general. También se situaban pequeños locales de comida o cosas útiles con gente dentro.

Shair suspiró.

—Perdón por dudar de ti.- Quise retomar el tema, ya que presentía era necesario.

—Ah, no pasa nada. Me parece bien que tengas esa actitud, será útil cuando de verdad no sepa si estoy actuando bien. Espero poder contar contigo cuando eso pase.- Comentó.

—Sí… por supuesto.- No tenía mucho más que añadir.

—¿De qué hablan?- Zakko interpeló.

—De nada, una tontería que pasó antes.- Shair obvió el tema. —Por cierto, Zakko. ¿Quieres hacer ahora eso que me dijiste?- Ella procedió a hacer el gesto de unas tijeras las cuales acercó a su cabello por lo que era evidente a qué se refería.

—Ah… sí.- Afirmó él.

—Bueno, podemos ir antes de que acabe el día.- Planteó Shair. —De hecho, deberíamos ir antes de que se haga más tarde. Eh…- Parecía que iba a seguir hablando hasta que no lo hizo y solo nos miró a Yaku y a mí a la vez que alargaba su última palabra.

—¿Qué?- Reaccioné al entender que nos quería decir algo.

—¿Alguno de los dos sabe llegar solo a la torre?- Ella nos consultó.

Yo me giré a ver a Yaku y ella me vio a mí, cosa que me dio a entender que en efecto ninguno de los dos tenía idea. Cosa que entendió Shair solo observando esa escena.

—Los dejaré en el gremio entonces.- Se resignó incluso antes de que le admitiéramos que no. —Pero deben aprender a movilizarse, es muy importante. Tú también, Zakko.- Sonó a un regaño, no puedo tomarla en serio así. Era gracioso.

No pasó mucho hasta que dimos la vuelta otra vez y ya se lograba avistar la misma multitud en el gremio. Era menor en este caso, pues transcurrió un tiempo considerable.

—De aquí ya se manejan, ¿Cierto?- Shair puso en duda nuestra capacidad mental a propósito, esto es algo así como un saboteo interno, yo me ofendí.

—Sí.- Actué como si estuviera ofendido de verdad contestando cortante.

—Está bien. Vayan y nosotros iremos en un rato.- Nos despidió Shair, dejándonos a nuestra suerte a la albina y a mí. —¡Vayan con cuidado!- Voceó alejándose junto al slime y haciendo gestos con el brazo.

Yaku permaneció unos segundos mirando cómo se distanciaban, por lo que yo tuve que ejercer la misma acción para no tener que lidiar con estar solo con ella otra vez, pareciera a propósito.

—Entonces… ¿Volve-

—Sí.- Le interrumpí porque era obvio qué iba a acabar enunciando.

—Ya.- Ella añadió, seguro que buscando ser la última palabra en la conversación para que fuese yo el que tuviera que iniciar la siguiente. Cosa que no iba a pasar, o no en teoría.

Por suerte no llamamos mucho la atención pasando por en medio de todas las personas, la mayoría estaba en su propio mundo. De hecho, juzgando por lo que era capaz de observar de reojo, Yaku también. Iba con su nube por delante moviéndola a su antojo y centrada en ello, como si jugara con su nube.

En mi mente se originó la duda acerca de esta nube, cómo funcionaba o qué se supone que es de Yaku. Quería realizársela para romper el hielo ya que llevábamos medio camino sin decir ninguna palabra.

—Yaku.- No recibí ningún tipo de contestación, por lo que carraspeé para llamar su atención. —Oye, Yaku.

—¿Ah?- Dejó de estar despistada.

—¿Esa nube…?- Interrogué muy rápido, no me di tiempo a formular mi pregunta.

Ella solo me miró.

—¿No habías hecho lo mismo el otro día?- Cuestionó.

—¿El qué?

—Decir: “¿Esa nube…?”

—¿Lo hice?

—Sí. ¿Qué pasa con mi nube, te llama la atención?- La noté un poco más interesada en formalizar una conversación.

—Claro. Me interesa saber cómo es que funciona o lo que sea que es.- Me liberé al entender que ella también quería charlar de eso.

—Es solo magia, magia de invocación. Desde chiquita que soy capaz de usarla y se me hace muy cómodo por lo que la llevo casi siempre.

—¿Sabes usar magia de invocación?- Llamó aún más mi atención saber que habían otro tipo de magias. Era esperable, mas el confirmarlo era importante.

—Obvio, mi familia era experta en esta. Por eso se me hace tan fácil a mí, sin embargo no creo que sea fácil en general.- Dijo con su nube en las manos.

«Su familia…».- Recalqué en mi mente al contemplar en su gesto una leve expresión de tristeza, razón por la que no quise indagar en eso.

—Pero eso es increíble, ¿No? Eres muy habilidosa, me gustaría aprender algo de eso también.- Me propuse animarla de alguna manera y es la forma más honesta que hallé, ya que aprender de magia me atraía mucho.

—Gracias… Kairo.- Sonó aún más desanimada, cabizbaja.

No se me ocurrió nada qué decir, y me puse a pensar solo en la situación en la que estamos. Ninguno de los cuatro podría decir que esté bien mentalmente. No sé por qué cosas habrán pasado ellos hasta llegar aquí, y ellos no saben cómo yo estoy aquí.

Llevo días pasando tiempo con todos pero al fin de cuenta seguimos siendo como desconocidos. Sé muy poco de lo que les gusta, de lo que los hace felices, sus vivencias, si tienen pasatiempos o sueños.

Claro que no es el fin del mundo ni mucho menos, habrá tiempo para eso. Solo que se me es extraño estar en un punto así con un grupo hecho hace un par de semanas. Lograr algo al día siguiente será una hazaña. No puedo ser igual de optimista que Shair ni mucho menos.

Inclusive comienzo a angustiarme un poco yo, dudo haberme encontrado con situaciones como esta en mi vida anterior.

Mi mano se posó en mis bolsillos para buscar mis llaves esperando conseguir algún recuerdo de esta, cuando caí en que llevo la ropa nueva puesta y la mía está en la mazmorra.

No sé porqué se me hace tan difícil hablarle a ella, siendo que acabamos de hablar hoy incluso. Cruzamos mirada luego de un rato sin hablar y ya cerca de la mazmorra. Ella llevaría unos segundos observándome porque cuando yo lo hice ella ya se encontraba así.

—Oye, Kairo.- Utilizó mi nombre. O bueno, mi apodo, no sé. Supongo que tengo que empezar a adoptarlo como mi nombre.

—¿Qué?

Entre tanto ella me contaba lo que sea que me fuese a contar, llegamos a la mazmorra. Se detuvo adelante de la entrada, por lo que tuve que actuar igual.

—¿No vas a contarme cómo los conociste?- De alguna manera consiguió que sonara un poco espeluznante. O quizá solo me dio miedo su insistencia, asumí que lo olvidaría.

—Eh… si te soy sincero ni yo sé bien cómo sucedió.- Pretendía hablarle con la verdad a medias, evitando cosas innecesarias. —Un día solo aparecí cerca de ellos, y me dejaron acompañarlos. No recuerdo mucho nada de antes ni de cómo llegué a ahí, pero me acogieron y se los agradezco.

Ella al oír mi respuesta soltó una sonrisa corta.

—¿No recuerdas ni de dónde eras?- Quiso indagar más en mí. Me ponía algo en aprietos, requiero tomarme unos segundos para pensar mis respuestas.

—No.- Aunque no lo parezca sí tardé en deducir que eso era lo mejor que podía contestar.

—¿Y no te pone triste eso?

…

Ella no lo sabe, sin embargo es difícil para mí. Necesitaba a alguien en quien pudiera confiar por completo para contarle esto y Yaku no está ni cerca de ser en quien pensaría para ello.

—Quizás.- No quería hablar de eso con ella, mas también quiero serle honesto. A juzgar por su expresión lo entendió al observar la mía.

—Todo está pasando muy rápido, ¿Verdad?- Ella cambió el tema.

—… Sí.

—No sé qué pensarán ellos dos, mas yo estoy muy nerviosa. Estoy segura de que nos irá muy mal, ni siquiera sé cómo pretenden que hagamos algo juntos si apenas los conozco.- Comenzó a desahogarse, con un tono casi triste, y sentándose apoyando la espalda con la mazmorra.

Yo me mantuve de pie en dirección a ella.

—No… Ellos no pretenden nada. Shair es consciente de que no podremos hacer mucho, no malentiendas su actitud.- Me sentí en propiedad de explicar eso de Shair.

—¿De qué hablas?- Cuestionó.

—Si ella actúa así es porque sabrá que ninguno de nosotros tiene la mentalidad necesaria, intenta motivarnos como puede.

Yaku ya sentada abrazaba sus piernas. Por dentro rezaba por que se aparecieran Shair y Zakko lo más rápido posible, empero sabía que lo mejor sería ayudarla en esta.

—Todos tenemos miedo y nervios y esas cosas, no estás sola ni tienes porqué estarlo. No nos conocemos pero habrá tiempo para hacerlo, por ahora hay que intentar conllevar esto juntos.- Extendí mi mano a Yaku, pretendiendo levantarla. Cosa que no parecía mal ya que era una forma de decirle que cuenta conmigo y con los otros, el problema era que si la levantaba no tenía idea de qué hacer.

Ella levantó la mirada para notar eso, y me dio la mano.

—Sí… imagino que puede ser una manera muy impresionante de volverse amigos.- Pasó lo que predije, se levantó y no tenía idea de qué hacer.

Hubo un silencio no tan incómodo, lo que lo hacía incómodo era que no me animaba a soltarle la mano queriendo hacerlo. Aparte estaba heladísima, el frío que no estaba sintiendo durante todo el día inició a atormentarme.

—¿Quieres jugar ajedrez mientras regresan?- Rompió el silencio y liberó mi mano con un tono más normal.

Mi memoria podía ser muy mala a veces (la mayoría de ocasiones), por lo que no recordaba cómo se jugaba. Pese a eso le dije que sí para pasar un rato con ella. Le pedí que me explicara y después de que lo hiciera jugamos un poco.

No entendí un carajo y no me importaba, con que ella pase un buen rato era suficiente. Ya tendré tiempo de aprender y humillarle porque soy demasiado inteligente.

Un rato después se escucharon ruidos en los arbustos, ambos nos alarmamos hasta que Shair efectuó un ruido y entendimos que era ella.

—¿Shair?- Llamé yo, esperando confirmar que lo fuese.

Al captar que ya deducimos que se trataba de ella salió con un gesto de molestia notable.

—¿Cómo?- Tuvo el descaro de interrogar, tras fracasar guardando silencio de manera descarada.

Eso provocó una leve risa en Yaku.

—Hola. ¿Cómo están?- Shair ya se acercaba saludándonos parando en frente de la puerta, en medio de los dos.

—Ah…

—Bien.- Yaku me interrumpió contestando por mí.

—Lo que dijo ella.- Salió de mi boca rápido y en voz baja.

—¿Y Zakko?- Yaku no tardó nada en darse cuenta de que él no vino con ella.

—Verás… él… está allá.- Alargó a propósito el tiempo en el que explicaba para acabar apuntando hacia su izquierda.

No estaba tan lejos pero lo idóneo para que tardemos en darnos cuenta de que su cabello era diferente. Algo inútil porque antes se le notaba como hasta por la espalda y ya no, haciendo obvio ese detalle.

Llevaba un gorro de lana encima, gris con rallas naranjas. horizontales. Le quedaba bien, el gorro al menos. El cabello se lo tapaba con este mismo. Su mirada era seca y su movimiento nulo provocando una similitud con una estatua que podría matarte si dejas de observarle a los ojos.

Eso o sufría de una grave parálisis de la cual me preocuparía pero sé que no es ese el caso. Espero. Se aproximó segundos posteriores para saludar como corresponde.

—Hola.- Se le notaba que estaba nervioso.

—¿Qué te pasa?- Fui directo, porque él hasta temblaba.

—Me dio demasiado frío, cortarme el pelo fue mala idea.- No estaba nervioso, no. Seguro igual.

—¿No puedes quitártelo un segundo?- Yaku le propuso.

Zakko le dio una mirada de reojo mortal, similar a un tiro en la tráquea bien dado. Pese a eso se lo quitó dejando ver su nuevo peinado. Era casi que lo mismo pero más corto, cercano a los hombros esta vez. Varios mechones revueltos en la frente y casi liso.

Se veía mucho mejor con el cabello así para ser sincero. Yo lo pensé y Yaku se lo dijo en voz alta.

—¡Te ves muy bien!

—Gracias…- Zakko parecía abrumado, como si quisiera saltarse toda esta parte, lo entiendo.

—Bueno…- Se oyó de Shair, queriendo volver a hablar. —Ahora quería hablarles un poco más en serio, contarles cómo será por encima el día de mañana antes de irnos a descansar.

Los tres nos giramos para prestarle la máxima atención posible.

—Para iniciar, nos dijeron una hora en específico con lo cual hay un problema y es que ninguno de nosotros tiene alguna manera de saberla por lo que tendremos que ir más temprano. Podremos aprovechar para desayunar o lo que nos alcance.

Mientras iba contándonos lo que tenía planeado, se sentó, lo que conllevó a que los tres nos sentáramos formando un círculo para estar cerca y verle.

—Como les dije ayer, yo seré quien cumpla el rol de entrenadora y apoyo emocional ya que al menos según dos de ustedes soy buena en ello.

Zakko me miró asumiendo que fui yo el otro. Y eso lo digo asumiendo que él fue el otro también, solo que eso es más obvio inclusive.

—Quiero recalcarles que no les pediré nada más que el simple hecho de que se luzcan, disfruten la oportunidad y no se presionen. Estaré feliz siempre y cuando ustedes lo estén.- Ella arrancaba a sonar como una líder de verdad. Al menos en espíritu. —Esas eran las palabras de ánimo, ahora les voy a llenar la cabeza de estrategias raras que se me ocurrieron con lo poco que sé de ustedes, si sienten que algo se puede añadir no tengan miedo en decirlo.- Abandonó de inmediato el aura de liderazgo para ponerse nerd.

Nos bombardeó de planes los cuales no fui capaz de retener en mi cabeza muy bien, por lo que no me quedó de otra que rezar porque uno de mis dos compañeros sí tuviese buena retención de información y me repitiera lo que necesitara recordar.

La mayoría de ideas eran combinando cosas de Zakko con Yaku porque lo único que yo sé hacer es moverme un toque más rápido que el resto. No me molestaba de todas formas, prefería que fuese así. Yo sería quien fuera por delante debido a eso mismo, llevando el balón siempre que se pudiese. No sonaba mal para mí.

Tras un largo rato explicándonos cosas Shair aclaró que finalizó porque ninguno de los tres soltó una palabra pese a que ella había dejado de hablar.

—¿Qué tal les parece?- Preguntó intentando aguantar la emoción fallando por completo.

Seguimos sin decir ninguna palabra porque estábamos asimilándolo.

—A mí me parece muy bien.- Yaku le contestó.

—¿Quedó claro, verdad?- Shair le dirigió la palabra a Yaku al ser la única que le respondió.

—Ah… sí, más o menos. Mañana espero que puedas repetírmelo para que me quede claro, sin embargo capté casi todo solo ahora.- La albina está tomando el papel de salvadora al haber comprendido y guardado en su mente todo lo que nos contó Shair. Lo digo porque Zakko me estaba mirando con la misma cara de perdido que yo. Me causó gracia.

—Claro, sin problemas. Pero ahora, duérmanse. Necesitan descansar para mañana. Si se piensan quedar un rato más por lo que sea, que no se les pase el tiempo.

—¿Y qué pasa si no duermo?- Interpelé por llevar la contraria.

—Yo misma me encargaré de colocar una de mis palmas cerca de tu cuello y disparar agua fría que te recorrerá el alma.- Amenazó con un tono pasivo agresivo.

—Está bien.- Eso sí que lo entendí a la primera.

Ella se recostó para reposar, para acto siguiente dormirse. Me impresiona su capacidad, apenas quiso hacerlo se durmió. Debe servir de algo eso.

—¿Te vas a dormir, Kairo?- Escuché la duda de Yaku, quien se levantó con notables intenciones de dirigirse hacia su habitación dentro de la mazmorra.

A su lado vi a Zakko también, con unas notables intenciones similares.

—Supongo que sí.- Afirmé, cuando en realidad tenía bastante curiosidad por saber qué harían. O al menos la tenía hasta que mi cerebro quiso rememorar la conversación que tuve con ella y caer en que lo más posible era que Zakko entrenase, por lo que mi intención no sería molestar.

—Entonces; buenas noches, Kairo.- Me desearon ambos, y bajaron.

En cuanto me dejaron solo, una intensa luz se originó unos cuantos pasos delante de mí, en la posición de siempre.

Entre medio de los árboles y arbustos, solo que este intenso destello cada vez tenía más forma, tornándose en la figura de aquella chica albina con un mechón de color verde y sus ojos de ese mismo color. Cubierta entera por su capa, la cual por cierto se notaba era más grande que ella.

Por la continuidad de las visiones que tengo con ella he notado que es bastante baja, hasta podría ser más bajo que Shair y Shair a lo máximo debe medir… un metro y cincuenta y nueve centímetros. La cifra me la saqué de la chistera solo para hacer entender mi punto de que es muy pequeña. Quizás es exageración y son del mismo tamaño, mas dudo que sea más alta la albina.

Cuando ya no daba más de tanto disociar, aquella chica saludaba con un gesto, el cual correspondí. Poco tiempo después desapareció por completo, dejándome con un escalofrío rarísimo del cual no entendí el motivo.

Caí dormido en ese momento, queriendo pasar el menos tiempo despierto posible para evitar la llegada del frío a mi cuerpo.

Estaba ansioso por mañana.

🍄

—¿Estás seguro de que estás bien?- Oí de Yaku, después de haberme desesperado por no sentir avance.

No podía formular bien una palabra entre jadeos, estando a punto de quebrarme.

Por impulso di un golpe al piso con la palma, provocándome daño en el proceso.

—Zakko, ¿¡Quieres calmarte!?- Yaku se preocupó activamente cuando me vio proseguir con el desquite contra el suelo. —¿Quieres que llame a Shair?- Propuso al verme así.

—No… no quiero que me vea así…

Mis ojos comenzaban a lagrimear.

—No he conseguido nada, y-yo…- Mi mente se tornaba caótica y mi visión borrosa, a la vez que se me dificultaba respirar. —Lo siento…- Acabé soltándome y decidiendo llorar ahora para que no suceda luego.

—Zakko…- Ella no sabía qué decir, y la entiendo. No necesitaba que me animara, solo quería que me escuchara.

—Quiero ser más fuerte…- No aguanté mucho más sin sentir un grave impulso de desquitarme, ya me hallaba incapaz de desestresarme que no fuese con un método violento.

Mi cuerpo volvió a reaccionar… mi puño se sentía más ligero pero a su vez más fuerte y grande, con el cual empecé a golpear el suelo.

Entré en cólera y no oí nada de nadie, estaba despegado de mi cuerpo por completo. Que acabara ocurriendo era cuestión de tiempo, sin embargo no quería que me vieran así. Tenía mucho miedo por mañana y ahora solo estaba preocupando a mi amiga. Tantos pensamientos me superaron y desde entonces no recordé nada más de aquella noche.

Mi última visión fue Yaku con un gesto de preocupación el cual dolía porque lo provoqué yo.

Desearía que no llegase mañana.

🍄

Creo que tuve un mal sueño, o tembló de repente. Me desperté por un momento, y todo seguía como estaba antes de que me durmiese. Para mi sorpresa Zakko no se encontraba al lado de Shair, y tampoco oía nada de dentro. Se habrá quedado sobado luego de practicar, esperable.

Tras unos minutos observando la nada, volví a caer dormido con bastantes nervios y ganas del día siguiente.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo