Kinokodearu - Capítulo 15
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Capítulo 15: Duel’Grot Vs. Harasei (Previa)
La experiencia de despertarme fue peculiar este día. Sobre todo porque llevaba ya cerca de media hora en la que no vi ni rastro de ninguno de mis compañeros, ni de Shair, ni de Zakko, y menos de Yaku.
Se volvía aún más extraño teniendo en cuenta que ya revisé por completo la mazmorra por dentro. Al menos la parte de arriba, dudo que bajasen más de allí si es que por algún motivo lo hicieron. O incluso peor al divisar que no se encontraba ni mi bolsa con la ropa de mi anterior mundo, no había nada de nada.
Eso combinado con la atmósfera que acontecía provocaba dentro de mí cierto grado de miedo. El cielo estaba nublado, por lo que el frío se lo podía atribuir a eso, aunque aún así se hallaba más fuerte de lo normal. No sabía en qué momento comenzar a asustarme de verdad, si es que no lo estaba todavía.
Un intenso brillo se aparecía donde siempre, entre los árboles y los arbustos, cosa que consiguió calmarme un poco. Cosa que no duró demasiado, ya que este pasó de su color habitual a un blanco y negro combinados, volviéndose más grande.
“Tú no deberías estar aquí” Oí.
Un intenso escalofrío recorrió mi cuerpo, mi terror creciente hizo que reaccionara arrastrándome hacia atrás, viéndome interceptado por una esquina de la entrada a la mazmorra. Cuando ya era demasiado tarde, el aura se convertía en una más prominente y grande, notándose en ella unas figuras extrañas.
Un cúmulo blanco realizando una forma de pelota, en la cual se avistaban dos figuras; una estrella a su derecha, y un espiral a su izquierda, de tal forma que se asimilaban a ojos.
“Tú no deberías estar aquí” La frase se repitió, y aquellas figuras se volvían cada vez más grandes y se acercaban cada vez más a mí. Empecé a hiperventilarme tanto que dejé de sentir mis extremidades. Mis piernas seguían queriendo alejarse y mis brazos yacían en mi pecho, a la vez que luchaba por respirar.
La frase era insistente, y al no tener escape se reiteró tantas veces que mi cerebro no daba a más. La estática apareció y mis oídos además de la frase escuchaba ruidos fuertes. Ya ni siquiera ruidos que tuvieran sentido, o se escapaban de mi entendimiento.
Cerré los ojos con fuerza deseando que algo sucediera.
—¡Ah!- Grité de forma desesperante, levantándome con velocidad. Al hacerlo, choqué frente con frente con Shair, quien estaba observándome desde cerca.
—¡Auch!- Shair comunicó su dolor con una onomatopeya. —¡Kairo! ¿¡Estás bien!?- Pese al dolor, reaccionó rápidamente cuestionando por mi bienestar.
Ambos nos frotamos la frente porque el impacto fue duro. Zakko y Yaku también se encontraban cerca.
Yo aproveché para respirar todo lo que sentí que no pude. Jadeaba como si hubiese corrido una maratón. Shair puso su mano en mi frente cuando yo saqué la mía. No sabía bien por qué motivo estaba actuando de esa manera, sin embargo conseguí calmarme poco después de tener su mano en mi frente, a la vez que sentía un pequeño calor recorriéndome por dentro, recordándome a la sensación de beber algo caliente.
—¿Te encuentras bien? ¿Qué te pasó?- Shair seguía preocupada por mí, y volvió a preguntarme al verme ya más calmado.
—T-Tuve… una… pesadilla, creo…- Hallaba dificultades para comunicarme.
—¿Tan fuerte?- Yaku interpeló sonando asustada. No sé qué en exactitud habrán visto como para estar los tres a mi alrededor, pero yo la pasé horrible.
—No pasa nada, ya sucedió. Tómate el tiempo que necesites para tranquilizarte.- Las intenciones de la peliverde eran muy amables conmigo, se portó muy empática.
Se sentó cerca de mí y de vez en cuando ejecutaba de nuevo la magia o lo que fuese eso que logró apaciguar mi malestar.
—¿Qué… tan temprano es…?- Quería preguntar, ya que pese a no sentirme del todo bien no quería que eso provocara cambios en el plan. Veía el cielo muy blanco, como si apenas estuviera amaneciendo, solo que quería asegurarme de que en efecto era así.
—Más temprano de lo que pensaba que saliéramos, no te preocupes de verdad. Si quieres recuéstate un rato.- Shair insistía en que me mejorara, cosa que le agradezco.
Seguí lo que me dijo Shair, y me recosté.
—¿Te sientes mejor?- Zakko me interrogó.
—Sí… un poco.- Mi pecho dolía cada vez menos, y era capaz de respirar con facilidad.
Los tres estaban rodeándome angustiados por mi percance. Cada pequeño recuerdo de aquel fatídico sueño ocasionaba pequeñas reacciones de miedo y agitando mi aliento. El motivo por el cual aún no moría era por la pequeña ayuda de Shair, y tenerlos a los tres cerca. Producía en mí una sensación de calor que no sentí en mucho tiempo.
Vi la vida pasar por mis ojos otra vez, solo que esta vez fui más consciente. Me hubiera gustado ver qué hubiese pasado en mi anterior vida si no hubiese llegado a aquí.
Seguía un tanto inquieto y las razones para estarlo se intensificaban solo por intentar preguntarme a mí mismo a qué se refería, a eso de que no pertenezco a aquí…
No quería comerme la cabeza con ese tipo de ideas, por lo que solo me dediqué a mirarlos a cada uno. Cruzaba miradas con cada uno, hasta que llegué a Zakko y este se rio.
—¿De qué te ríes?- Yaku le cuestionó un poco intranquila aún, pero causándole gracia la acción del slime.
—No… no sé. Debió ser la incomodidad.- Lo que dijo Zakko puedo comprenderlo también, no saber cómo lidiar con un momento tenso como lo pudo haber sido este. A mí me agrada, prefería verlos hablar y no que estuviesen los tres mirándome con cara preocupada.
—¿Cómo están ustedes?- Shair de paso les preguntó a esos dos.
—Ah…-
—Bien.- Yaku interrumpió a Zakko, el cual no dijo nada más luego de que ella lo hiciera, como si compartiera su contestación.
—Me alegro. Cualquier cosa díganmela, por favor.- Shair insistió.
Al ella hacerlo, Yaku miró de reojo a Zakko y este la ignoró a propósito. A saber qué cosa la llevó a eso.
Por suerte no tardé mucho más que un par de minutos en recuperarme del todo, hasta quedé sorprendido del impacto físico que tuvo en mí haber soñado algo de eso. Quizás me cueste volver a dormirme, no quiero tener que lidiar con algo así otra vez. Fue un evento traumático que desearía olvidar.
—Oigan, ¿Les gustó el restaurante de ayer?- Shair sacó tema en lo que yo acumulaba fuerzas para conseguir de nuevo el ser un humano funcional.
—Ah… Sí, ¿Por qué?- Yaku le replicó. Zakko de igual manera le dijo que sí solo que con un ruido que podría entenderse como un “Ajá”.
—Porque queda bastante cerca del coliseo, o el estadio, o el campo… o cómo sea que lo prefieran llamar. Así que podríamos ir a desayunar allí.- Propuso la peliverde.
—Me parece bien. Estuvo rico lo de ayer y podría repetirlo.- Añadí, el apetito regresó a mí dejándome claro que ya me hallaba mucho mejor.
—Oh, Kairo, ¿Ya te sientes mejor?- Shair se sorprendió por mi repentino comentario luego de haber permanecido en silencio un par de minutos. Tanto que realizó una duda la cual considero obvia sin embargo le solucionaré ya que me cae bien.
—Sí. Al menos eso pienso, quizás me desmayo en cualquier momento.- Decir eso provocó un cambio en su gesto pasando de uno alegre a una cara de póquer tan dura como una apuñalada. —Lo siento.- Pedí perdón apenas vi su reacción.
—Entonces estamos listos para irnos, ¿Verdad?- Volvió al tema del restaurante, un tanto más insistente.
—Sí.- Afirmamos casi al unísono los tres.
Shair sonrió, y nos incentivó a seguirla mientras pasaba los árboles y arbustos hasta llegar al sendero más planificado que llevaba en línea recta a Giruboken. Ya me memoricé su nombre.
—¿Vamos a tomar el mismo camino?- Zakko interrogó sin especificar nada por lo que creo que ninguno entendió.
—¿Ah?- Shair fue la que se atrevió a darle a entender que le faltó contexto.
—Digo… ayer estuvo repleto el paso por delante del gremio. Hoy debería de estar aún más lleno…
—Es cierto.- La peliverde se dio cuenta que el de pelo celeste tenía un punto. —No lo veo como un problema tampoco, ayer no nos pasó nada, ¿No?- Exclamaba finalizando con una interrogante.
—Eh…- Abrí la boca porque a mí sí me pasó algo hasta que fui interrumpido.
—No…- Yaku me interrumpió y se dio cuenta de aquello por lo que también se detuvo al hablar.
—No, no.- Ni siquiera sé bien qué me sucedió así que cero ganas de explicarlo tenía.
—Pues podemos repetir lo de ayer. Comemos algo y pedimos que nos digan la hora allí para saber en qué momento dirigirnos al coliseo.- Shair explicó el plan que tenía para la mañana. —¿Qué les parece?
…
—¿Zakko?- Lo nombró al ver que ninguno respondió. Al menos yo no lo hice porque creí que ellos lo harían, me causaría algo de gracia que les pasara lo mismo. Igual solo lo nombró a él, entiendo que es la respuesta que más le interesa.
—¿Ah? ¿Qué?- Al parecer él estaba distraído. Me fijé en él cuando lo llamó y noté cómo redireccionó su cabeza hacia ella denotando que veía cualquier cosa en vez de prestar atención. Acto inconcebible, yo jamás podría…
—¿Escuchaste algo?- Shair le recriminó, por lo que supuse que es por eso mismo que lo llamó a él y no tiene nada que ver con que sea la respuesta que más le interesa aunque también lo sea y es más que evidente.
—Sí… me parece bien.- Le confirmó y esta le sonrió. —No sé cómo más podríamos perder el tiempo si no…- Dijo en voz baja.
Al prestarle atención ese momento que habló me percaté de que en una de sus manos tenía una cicatriz que no le recuerdo. No es como si observase sus manos de manera constante mas podría decir que la he visto antes. No era pequeña además, la notaría.
—¿Y eso?- Me animé a cuestionar por charlar más.
—¿Eso qué?- Él replicó.
Apunté a la mano en la que portaba la claramente visible marca.
—Ah, esto… no sé bien cómo p- Entre que aclaraba recibió un codazo de Yaku la cual se le acercó solo para eso ya que no estaba ni cerca. Me dio risa la escena que vieron mis ojos. —… no sé bien cómo pasó, me salió esta mañana.- Algo les debió haber ocurrido a esos dos, ella lo estaba mirando con desaprobación.
Me intrigaba mas no sabía si debería meterme en eso, quién sabe si es personal entre ellos.
—Oigan…- Shair llamó. —¿Los escuchan?- Interrogó, sin embargo ninguno parecía escuchar nada.
—¿De qué hablas?- Le interpelé al comprender que ellos tampoco tienen idea.
—A la gente…- Shair hablaba a la vez que caminaba, e iba adelante de nosotros por costumbre de que nos guíe. Como nos fijamos en ella, se llegaba a observar de fondo la entrada a Giruboken, la enorme multitud con el bullicio que se comenzaba a oír. Se avistaba hasta decoración como si fuera una celebración; no comprendo bien este mundo aún.
Era una vista impresionante ella con todo de fondo, digna de sacarle captura y ponerla de fondo de mi celular si Shair representara algo más para mí que una desconocida que me adoptó y me cae bien. Más importante, si tuviera celular… aunque ya estaría descargado de todos modos.
—¿Cómo los oíste antes que nosotros?- Cuestionó Yaku.
—¡Increíble!- Shair se notó muy emocionada al ver las decoraciones y a la gente, ignorando la muy interesante pregunta de la albina con mechones morados proveniente de a saber dónde.
Ella avanzó aumentando la velocidad de forma considerable por lo que no nos quedó de otra que tener que seguirle el ritmo. Por suerte nuestra líder sí es capaz de pensar (a veces) por lo que se detuvo antes de tener que pasar entre medio de muchísima gente.
—¿¡Me oyen!?- Consultó elevando la voz, incluso podría llegar a pensar que está gritando y no podría estar seguro ya que apenas se le oía.
—¡Sí!- Zakko quiso afirmarle por nosotros pese a que no consideró si es que la escuchábamos Yaku y yo. Aunque yo sí lo hacía pero una cosa no quita la otra.
—¡Síganme!- Shair nos planteó dando paso al frente.
Fuimos más o menos en cola vertical porque era más fácil pasar entre las personas. Volteaba de vez en cuando para asegurarme de que no me perdían de vista los otros dos. Culpa de eso, choqué con alguien.
Empujé sin querer a una chica de cabello rojo claro.
—Ah… ¡Lo siento mucho!- Le pedí perdón a la vez que le extendía la mano para ayudarle a levantarse.
Sus ojos al verme se abrieron de más. Causó en mí un poco de inseguridad al creer que acabo de asustarle por ser demasiado feo o algo por el estilo.
—¡Eres… ¿Eres Kairo?!- Ella preguntó sorprendida al reconocerme, no sé ni cómo. Me dio mucha vergüenza que lo hiciera.
—¡De hecho… no…!- Negué mientras me iba apuntándole con el dedo índice, evitando todo tipo de interacción.
Como me alejé caminando hacia atrás vi cómo Zakko le levantó el pulgar a la chica llevando encima una sonrisa más falsa imposible entre que me seguía, me causó gracia.
Es verdad que oía mucha gente al respecto, y cuando gritó mi nombre muchos se dieron vuelta para verificar. No sé en qué momento acabé en una situación como esta, mas no me agrada para nada.
Me di cuenta que perdí a Shair, por lo que opté por seguir recto hasta verla, no tenía de otra. La cantidad de personas acumuladas se iba disminuyendo y abriendo espacio, lo cual Zakko y Yaku aprovecharon para adelantar y posicionarse a mis costados.
—¿Y Shair?- Una evidente duda surgió de la boca de Yaku a mi derecha.
—No tengo idea, la perdí.- Tuve que sincerarme.
—… ¿Y Zakko?- Volvió a cuestionar. Razón por la que me di cuenta que él desapareció de igual manera.
—¿No estaba aquí hace un segundo?- Ya estaba comenzando a estresarme un poco. No soy sensible a ruidos altos pero eso no significa que no me parezcan molestos en demasía.
—¡Oigan!- Escuché de una voz reconocida. Shair nos llamó desde atrás, al parecer la habíamos adelantado sin enterarnos, y Zakko estaba con ella. —¿Por qué se detuvieron? ¿O no lo hicieron? En un momento dejé de ver el patrón de los colores de sus cabellos y me acerqué a la primera persona con pelo negro que vi de reojo. Qué pena.- Comenzó a reprocharnos.
—Es qu-
—No importa, vamos rápido al restaurante, debe de haber algún lugar privado allí. Ya me molestaron tres personas distintas preguntando si era alguien llamada Hiwa.- Shair me interrumpió para reincidir en darnos prisa.
«¿”Hiwa”? ¿De qué me suena?».- El nombre que mencionó resonó en mi mente.
Caminamos a un paso acelerado mas no consideraría que estábamos corriendo. De hecho no desentonábamos en la multitud, la mayoría estaba igual de acelerada.
Cada paso dado conseguíamos alejarnos de la aglomeración. Y una vez más tranquilos Shair pegó un suspiro que podría considerar histórico.
—Qué pereza…- Comentó, pareciendo sufrida.
—Creí que te gustaría.- Le repliqué. En realidad pensé que llamar la atención era algo que ella quería.
—Claro que me gustaría, pero solo me confundieron con otra tipa que también tiene coletas.- Ella se estaba quejando, poco más y realizaba un puchero.
—Bueno, si lo piensas, luego de hoy te conoc-
—¡Es que ni siquiera son las mismas! ¡Yo tengo dos a los lados y ella una hacia atrás!- Me interrumpió para dejar bien claro que está ofendida. Supongo que puedo entender que le moleste, sin embargo a mí no me puede dar más igual. Prefiero que ni me miren.
Zakko le puso una mano en la espalda para consolarla.
Entre tanto ella se quejaba ya lográbamos divisar el restaurante. Si ayer ya se encontraba una cantidad de personas considerables dentro, lo de hoy era une escándalo. Apenas entramos se percibía la poca paz que era capaz de brindar este lugar por los ruidos.
Los cuatro de nosotros abrumados y Yaku casi regresándose a la salida hasta la intervención de Shair que la agarró del brazo. Sin soltarla procedió a decirnos que la sigamos y a ir en dirección al mostrador. Luego de una pequeña fila por suerte, nos tocaba a nosotros.
—¡Hola!- Shair saludó como toda gente de bien. —Oiga, antes que nada… quería preguntar…-
Shair vio cómo la mujer que atendía quedaba impresionada. Esta pasó sus manos por delante de la cara de la empleada para ver si reaccionaba. Poco tiempo después esta lo hizo.
—¿P-Perdona, qué es lo que quie- de-desea?- Inició con mal pie a atendernos trabándose cada dos segundos.
—Pero si ayer me atendieron completamente normal…- Susurró Shair, no siendo capaz de entender esta reacción. Procedió a carraspear para retomar la conversación. —Quería preguntar acerca de los cuartos privados. ¿Cuánto cuest-
—¡Para ustedes gratis!- La chica exclamó.
Poco tiempo después, unos meseros nos acompañaron a una esquina en la que había una puerta cerrada hacia un lugar más privado. Las pocas personas que se hallaban allí tenían pinta de ser importantes, sentía que desencajaba. De hecho, lo hacíamos. Somos vagabundos, no me olvido.
—¿Seguros que es gratis?- Nuestra líder quiso asegurarse de que lo fuera cuestionándoselos a los meseros antes de que se alejaran.
—¡Por supuesto! Solo les costará un pequeño precio el cual no se paga con dinero.- Dijo un tanto maquiavélico, me causó un poco de repulsión por alguna razón.
—¿Y ese sería…?
—Dejarnos sacarles una foto en este sitio.- Declaró uno de los meseros. No sé cuál era pero había uno que me daba grima.
Entiendo que querrán aprovechar que al parecer ahora somos figuras públicas y sacarán algún letrero en el que esté escrito de manera textual: “¡ACÁ COMIERON LOS FRACASADOS DEL DUEL’GROT XD!”. Con esa carita escrita y todo.
En verdad no suena como muy buena publicidad… o quizás sigan lo de que toda publicidad es buena.
—Claro, supongo.- Shair aceptó sin muchas ganas, algo confundida.
Uno de los tipos mandó al otro a buscar urgente una cámara.
«Ahora que lo pienso… hay muchas cosas que no deberían estar aquí, siendo que se asemeja a la edad medieval…» Puse a cuestionar la lógica de este mundo en mi cabeza. «Es como si… no deberían estar aquí…».- Repetí en mi mente, recordando por encima aquel sueño que tuve. Me dio un escalofrío durísimo por lo que me arrepentí y apagué mi cerebro.
En el tiempo que conecté esas ideas los tipos llegaron, y nos pidieron acercarnos y posar los cuatro juntos para una foto.
Nos pusimos los cuatro en línea, estando Shair primero, Zakko a su costado, Yaku a la izquierda de él y a mi derecha también.
—Una cosa…- La primera mencionada habló antes de que sacaran la dichosa foto. —¿Nos podrían dar una copia?
—Por supuesto.- Aceptaron muy fácil, a saber cuánto puede costar algo como eso. No entiendo qué es costoso aquí y qué no.
Tras eso, nos posicionamos los cuatro como quisimos y nos sacaron una foto grupal. Salieron dos copias de la cámara, como si fuese una cámara instantánea de mi mundo. Sacaron dos ejemplares y uno nos lo dieron.
Ya que ya estaban en su labor, nos pidieron la orden y nosotros casi que repetimos. Nos dijeron que podrían darnos más cosas gratis por las molestias mas ninguno tenía la personalidad para aprovecharse de su bondad, así que dijimos que no, y se fueron dejándonos solos en lo que preparaban nuestro pedido.
—Eh…- Shair quiso iniciar una conversación al notar el silencio que se forjó luego de sentarnos. Solo que parece que no sabe con qué.
—Siento que estoy haciendo algo ilegal.- Comentó Zakko. —Oye, Shair… ¿Puedes sanarme la mano un poco más? Tengo un leve dolor aún.- Le solicitó acercando la mano hacia ella.
Tomamos los asientos igual que ayer, Shair conmigo y Zakko con Yaku. Supongo que es lo más cómodo para todos pese a que a mí no me importaría sentarme con cualquiera.
La peliverde puso sus manos encima de la de Zakko y procedió a curarle con su magia. Es una grata sorpresa que sepa usarla, imaginaba que sería mucho más difícil siendo algo tan valioso. O quizás solo tenemos suerte de que se la hayan enseñado.
Tras ver su capacidad curativa pasó por mi mente que es posible que el que ella participe en el partido sería más de utilidad ya que seguro que sabe más magia que nosotros. Algo sabrá, de por sí el curar es demasiado útil.
No obstante también agradezco que ella haya decidido tomar el papel de entrenadora, ya que seguro que yo soy el más descartable de los tres mas yo no podría tomar el papel de animarlos. Ni siquiera me acuerdo de las estrategias que dijo como para que las tuviese que idear en primer lugar.
De hecho considero que esa parte es en exceso importante por lo que junté ánimos para preguntar por ellas.
—Sha-
Me vi interrumpido por los meseros que acababan de llegar con unas ganas de llamar la atención increíbles. Por suerte un par de personas que se sentaron a los alrededores aprovecharon para salir.
—Aquí están…
La estática se acordó de que existía e hizo acto de presencia. Podía leer sus labios, y en realidad no podía leer sus labios solo los estaba viendo cómo seguían hablando a la vez que dejaban los platos de cada uno, asumo que nombrándolos. Lo único que entendí era algo similar a Joburi, que creo recordar era ese el plato que se pidió Yaku.
Ellos nos desearon provecho para posterior irse.
—¡Chao!- Shair se despidió amablemente. —Kairo, ¿querías decirme algo?- Fue consciente de mi pretensión.
—Ah, sí… Era acerca de las tácticas que dijiste anoche. Si podías… repetirlas.- Me costó decirlo de una manera en la que no se notase que no me acuerdo de nada.
—Por supuesto. Se las puedo ir diciendo las veces que quieran.- Se motivó a decirlas de nuevo. —¡Ey! Espera un momento antes de comer.- Le llamó la atención a Yaku, quien estaba a punto de morfar.
—¿Qué pasa?- Yaku se confundió por evidentes razones, a mí también me dejó con intriga. Ayer nos dejó comer como si nada.
—Déjame rezar antes de.- Declaró la peliverde.
—¿Desde cuán-
Quise interpelar ya que nunca había actuado así hasta hoy, hasta que Zakko interfirió.
—Ella lo hace mucho antes de algo importante. Todas las veces que nos dirigíamos hacia Giruboken lo hacía, y cuando comíamos antes de ir al gremio también.
—Tiene sentido. No sabía que era creyente.- Interpreté.
—No es que lo sea… o no tanto. Solo me gusta imaginar que sirve de algo. La heroína del hongo era igual, si a ella le fue bien debió ser por algo.- Argumentó su razonar Shair.
—¿”Heroína del hongo”?- Cuestioné.
—¿No te suena?- Ella interpeló de inmediato, sorprendida. Por el tono de voz con el que se dirigió a mí comencé a sentir un poco de peligro.
—¿Debería…?- No sabía si cometí un error grave.
—¿Cómo no la vas a conocer?- Yaku saltó interrogando, un tanto exaltada. Llamó mi atención la mirada con la que se quedó, parecía muy impactada.
Ella estaba juzgándome, sin embargo por un momento sentí que no era por no conocerla, si no que por algo más, como si estuviera… uniendo hilos.
—Bueno, quizás no la recuerdo… perdón…- Mi intención era evitar que pensara nada raro recordando que se supone que perdí la memoria.
—¿Es tan importante para ti, Yaku?- Shair se volvió mi salvadora al sacarle tema para que deje de clavarme una mirada con la cual sentía cómo traspasaba todo mi cerebro.
—No… solo… pensé algo por unos segundos. Creo que estoy loca, lo siento mucho.- Bajó su tono de voz y le agradecí mil veces a Shair en mi cabeza.
—¿No recuerdas la leyenda de los nueve héroes? Tengo entendido que en todos lados está esparcida. Dudo que en otros reinos no la cuenten de igual manera.- Shair retomó su cuestión hacia mí.
—Shair, ¿Ya… puedo comer?- Zakko tenía hambre.
—Ah, sí, claro. Provecho.- Esta le dio el visto bueno.
Mis tres compañeros empezaron a comer, y yo esperé para apaciguar la corta tensión que se ocasionó al no saber acerca de esos héroes raros y seguro que genéricos.
—¿Cuál era la pregunta?- Me olvidé.
—Que si no te sonaba de nada los nueve héroes.- Shair habló sin esperar a tragar primero. Por algún motivo me lo esperaba y con eso no quiero faltarle al respeto.
—Ah, pues no.- Negué rotundamente.
Esta vez ella sí esperó para hablar, seguro que fue porque Zakko le juzgó con la mirada cuando no lo hizo.
—¿Quieres que te la cuente? Resumida, claro. Es muy larga y no me la sé toda.- Iba especificando cada vez más, al parecer era importante. Hasta ahora no he visto ninguna referencia a nada de eso… Mi memoria tampoco es que sea una maravilla, así que me toca dar el beneficio de la duda.
—¿Por qué no?- No me interesaba mucho, mas con sacar un tema de conversación cualquiera se oía bien.
Ahora que lo dijo, notaba muy por encima en las paredes de la sala símbolos similares a hongos, zanahorias, y pimientos en decoraciones doradas. Se veían bonitas, asumo que tienen correlación.
Bajé la mirada para prestarle atención a Shair, quien por cierto no dijo nada luego de que le diera el pase libre para que parloteara lo que quisiera al respecto.
—¿Qué pasa?- No me quedó de otra que interrogar el porqué se calló.
—Estoy recapitulando por dónde empezar.- Ella carraspeó antes de lo que presuponía sería un monólogo. —Verás, se cuenta que hace muchísimo tiempo, algo así como… más de cincuenta años…
—De hecho fueron cincuenta y un años.- Yaku quiso dar información precisa. —Le estás explicando como si fuera un niño, ve al punto.- La albina por algún motivo se comportaba mucho más mala onda el día de hoy. O esa era mi impresión, me daba miedo.
—Quizá no lo recuerda, no digas eso. ¿Te molesta que lo cuente desde ahí, Kairo?- Shair pidió mi opinión.
—Ah, no. Hazlo como quieras, solo cuéntame.- Fingía interés. O sea tengo interés, solo que fingía tener más del que tengo.
—Como decía, hace esa cantidad de tiempo en específico se originó un problema inmenso con monstruos. Se volvieron mucho más fuertes y salvajes siendo incapaces de controlar con facilidad, varias razas como demonios y jihtos arrasaron con mucha gente. En esos momentos de precariedad armamentística y defensiva, aparecieron ellos. Nueve personas con las capacidades necesarias y que hicieron todo lo posible para proteger la mayor cantidad de personas. Al final, solo pudieron rescatar tres reinos sellando lo de afuera.
—¿”Sellando lo de afuera”?- Repetí al quedarme impresionado, esperando que me aclarara más detalles.
—Sí, ahora mismo nos encontraríamos en un tipo de domo mágico. Aunque no es un domo, no estamos encerrados. Solo que muy poca gente es capaz de salir mucho tiempo y volver a contarlo.- Yaku añadió.
—Bueno, esa es la historia como tal, resumida. Para empezar hay gente que no cree en eso.-El monólogo de Shair no fue tan largo como esperé.
—Esa gente me parece ignorante por gusto. Muchos de ellos tendrán gente que vivió esos tiempos y deciden no creer por preferir vivir en ignorancia.- Yaku parecía muy metida en ese tema, añadiendo comentarios de más.
—Pienso lo mismo. Aunque yo no tuve a nadie, veo imposible que se inventaran tantas cosas.- Shair estaba de acuerdo con Yaku.
—Pero… ¿Por qué “heroína del hongo”?- Me quedé con la duda igual.
—Ah, cierto. Esos nueve héroes eran relacionados activamente con algo, y hasta en orden estaban.
—Lo del orden es un poco…- Yaku seguía la conversación, sin acabar su aporte sin embargo dándose a entender que querrá decir que tonto.
—Sí, en verdad sí. Mas no está mal contarlo así. Los nueve eran: La heroína del hongo, la primera. El héroe zanahoria, el segundo. La heroína pimiento, la tercera. El héroe lombriz, el cuarto…
«Héroe lombriz, a ese le tocó uno horrible…».- Me apené por su mala suerte entre que Shair seguía hablando.
—El héroe concha de mar, el quinto. El héroe estrella de mar, el sexto.
«Ahora no sé cuál es peor…».- Cada vez que decía uno nuevo pensaba que era horrible.
—La heroína alga, la séptima. El héroe delfín, el octavo. Y… el noveno. Era el más misterioso de todos, o misteriosa. Ya solo por ese detalle te puedes imaginar. Sin embargo creo que le decían foca-
Shair se detuvo al oírme reír un poco cuando dijo que le llamaban foca al noveno.
—¿Pasó algo?- Ella preguntó de manera inocente.
—No, nada. Disculpa…
—Se sabe bastante de la mayoría de ellos, se dice que en este reino nació la mayor cantidad, siendo tres. Hongo, zanahoria y pimiento. Por eso si te fijas en la decoración verás símbolos con sus formas.- Ella me confirmó lo que supuse antes. —Mi favorita era la del hongo.- Añadió.
—Mi favorito era el de la zanahoria, diría.- Yaku también quiso contar el suyo.
—¿Y el tuyo, Zakko?- Shair ya estaba a gusto con ese tema.
—Eh… no sé… supongo que el de la zanahoria también. Me gustaban sus habilidades.- Él dijo, no tan seguro de sí mismo.
—¿Y por qué se les conocía por esas cosas tan… raras?- Realicé la consulta más obvia posible.
—De eso hay varias teorías, mucha gente dice que es porque está relacionado con sus vidas y ellos lo adoptaron para que se les memorice fácilmente. Hay personas que creen que es porque tiene que ver con sus habilidades. Por ejemplo, la heroína del hongo era capaz de usar magia de manipulación mental, de veneno y cosas del estilo que puedes atribuírselas a las setas de alguna u otra manera. Por las que son tóxicas o por las que te dejan loco.- Shair comenzó a explicar sin parar.
«¿Qué habilidades tendrá una concha de mar?».- Ahora que me contaron eso llamó mi atención y lo cuestioné en mi cabeza.
—Por poder podría ser hasta sus cosas favoritas. Un día pudieron juntarse para idear un grupo reconocible y usaron lo primero que se les vino a la cabeza.- Yaku bajó la seriedad de ese asunto de una forma un tanto chistosa.
—Suena chistoso viéndolo de esa manera. Es algo que yo haría.- Hice un comentario. Así porque sí.
—Se suponía que… reencarnarían.- Yaku hizo otro comentario más serio que el mío. Con una pausa dramática y todo.
—¿Por qué lo dijiste así?- Shair le interpeló, notando que lo contó desanimada.
—Ah, no, por nada.- La albina intentó disimular que se quedó en el intento porque no logró nada.
—¿Segura?- La peliverde insistió.
—Sí.- Y Yaku insistió también.
…
—Dudo que tenga que ver el que nos hayan visto con otros ojos por ser parte de un evento importante el día de hoy… mas estuvo mucho mejor que ayer.- Zakko impidió que el ambiente se tornara extraño mientras hablaba de su comida.
—Es cierto, yo no probé la mía…- Recién recordé que tenía comida, apareció todo el apetito que perdí por prestarle atención a Shair.
Procedí a comer viendo que ya el tema de los héroes esos había acabado. Yo no sentí tanta diferencia con el del día anterior, pues el de ayer ya estaba bastante rico de por sí.
También nos dieron un jugo muy rico que si mi memoria no me falla sería un sabor idéntico que al de manzana. Me gustaba, o quizá solo me gusta ahora. Estoy comenzando a no saber discernir entre lo de allá y de acá…
Y no me gusta…
—Es cierto, me habías pedido que repitiera las tácticas, ¿Verdad?- Shair se dirigió a mí. —Puedo hacerlo, no son muy difíciles…
Tomó aire antes de siquiera decir la primera, cosa que me daba a entender que la haría larga.
—La estrategia por defecto es la de que tú tomarás la iniciativa al tu estadística favorable ser la velocidad y de hecho estar aprendiendo magia para mejorarla. Irás a por el balón siempre que puedas mientras que Zakko y Yaku se encargarán de apoyarte y defenderte en la mayoría de casos.- Ella solo explicó el plan por defecto y ya mi cabeza se mareó. Me forcé a tomar toda la atención posible para no arruinarlo.
—El resto de tácticas que ideé… son con ellos dos en realidad. Lo que sé de tu magia no se presta para muchos planes, lo siento.- Se disculpó conmigo por no saber que por dentro agradezco no tener tanta responsabilidad.
—Te las diré de todas formas para que puedas saber qué pueden hacer ellos dos y fijarte si puedes aportar algo en la acción. La más fácil era que en algún momento Zakko se convirtiese en el balón, para generar una copia. Asegurarnos de que ellos tomen ese y nosotros llevarnos a escondidas el real.
Yo la observé con una mirada fija al oír eso.
—¿Por qué me miras así?- Shair preguntó con un tono tan incauto que me dio pena.
—¿En serio eso se supone que funcione?- Juzgué su plan lo más gentil que pude.
—Yo no veo mal el intentarlo, según ella el balón del partido tiene magia también, por lo que pasaré desapercibido mientras me transforme bien.- Zakko la justificó.
—¿Puedes transformarte en eso?- Fue mi cuestión más importante, y ya que él habló se la hice saber.
—Sí. Se suele notar el que soy yo, solo que con la adrenalina y los nervios del partido entiendo que es muy posible que se dé una situación en la que sirva.- Él respondió con toda la calma, parecía otro luego de comer.
—Entonces no está mal. ¿Qué más tienes, Shair?- Tenía genuina curiosidad.
—Sería más que nada aprovecharse de esa capacidad de Zakko para jugar con la pelota más allá de solo agarrarla y llevarla al otro extremo. Los planes más específicos me encargaré de contárselos una vez más antes de que salgan a la cancha.- Ella casi levanta el dedo índice mientras comunicaba eso. Le hubiese quedado perfecto.
—También soy capaz de hacer cosas que se asemejaría a los clones, aunque no lo sé usar mucho…- Zakko vio importante añadir.
—¿Qué? ¿Cómo?- Quedé impactado al solo oír eso.
—Bueno, es fácil para los de mi raza, al volvernos slime nos podemos dividir más o menos, y siendo lo suficiente habilidoso se puede conseguir cuando eres humano también, combinando lo de estar cubierto de baba como lo llamaste tú.- Él recordó lo que dijo y sonó como si estuviera reprochándolo. —Aunque no es tan así, que lo digas así es asqueroso, no lo hagas más.- En efecto me lo reprochó.
—Perdón.- Pedí disculpas. —Ustedes aprendieron un montón de cosas, a mí no me enseñaron casi nada…- Ese pensamiento generó en mí una leve frustración por opinar que no avancé nada en comparación a ellos.
—Al menos por nuestra parte…- Shair hablaba a la vez que veía a Yaku, por lo que entiendo que se refiere a ellas dos. —Yaku ya sabía utilizar ciertas técnicas, y yo más o menos era capaz de visualizarlas, sabía lo que quería aprender.
—A mí solo me enseñaron cosas de mi raza, no creo que sea un montón.- Zakko replicó.
Al verlos… me sentí un poco por detrás, pese a que debería ser obvio que lo estaría. No debería estar exigiéndome igualar a personas que nacieron y crecieron en este contexto. Ya lo sé y aún así…
—Oye, no te sabotees. Estoy segura de que lo harás genial con lo que aprendiste.- Shair se dio cuenta al verme cabizbajo, por lo que me animó mientras me daba palmadas en la espalda.
—Lo siento, tienes razón.- Pedí disculpas otra vez.
—¿Y esto?- Yaku apretó un botón con un símbolo de una campana.
Segundos después, los meseros llegaron.
—¿Nos llamaron?- Cuestionaron.
—Ah… sí… quería pagar por la comida…- Shair tuvo que improvisar, y por suerte tenía con qué.
—Oh, no se preocupen por ella, la casa invita.
Estaban siendo bastante condescendientes los de este lugar, dudo que seamos tan importantes por aceptar ser apalizados en público.
—¿Desean pedir algo más?- Uno de ellos ofreció.
—No, no-
—¿Pueden traer otro Joburi?- Yaku habló por encima de Shair para pedir beneficiándose de su buena fe.
—Claro que sí, señorita. Enseguida.- Se retiraron a prepararlo una vez llegó la orden.
—¡Yo también quiero!- Zakko exclamaba antes de que se fueran.
No tardó mucho tiempo en que se dieran cuenta de que Shair les calcinaba el alma con la mirada recriminadora que les soltaba.
—Oye, llevo mucho tiempo sobreviviendo a base de bayas, compréndeme.- Yaku se excusó, a lo que Shair suspiró comprándole la excusa.
Zakko ni siquiera pretendió justificarse, él comenzó a ojear a todos lados excepto en la dirección de la peliverde. Era consciente de que esta lo miraba a él ya que no aguantaba la risa al ver de reojo.
—¿Te gusta mucho el Joburi, Yaku?- Shair decidió ignorarlo para sacarle tema a la albina.
—Ah, sí… Recuerdo que de pequeña lo comía. Extrañaba mucho su sabor, aunque en mi cabeza era distinto, quizás sea solo la forma de hacerlo de aquí.- Yaku contó.
—Tiene sentido. Me alegro que igual puedas disfrutarlo.
Al rato llegaron los Joburi que se pidieron los dos que se sentaron al frente de Shair y mía. Shair para perdonar a Zakko le pidió que le diera un poco y eso sucedió, yo tampoco fui muy partícipe de lo que restó de conversación en el restaurante. Me encontraba ansioso por el Duel’Grot, ya mi cerebro decidió que era momento de preocuparme.
No dijeron mucho más hasta que al final optamos por retirarnos del local, y a la salida de la sala privada nos interceptó más gente de la que esperaría que me interceptara en un restaurante algún día. Si es que lo esperaba, que obvio que no.
—¡Oigan, ustedes!- Se oyó de fuera. Apenas alguien gritó eso la puerta se abrió y logré distinguir a dos caballeros. No llevaban armadura pero sí espada.
Se nos acercaron y las personas abrieron paso por fin.
—Vinimos a guiarlos, fuimos encomendados por Gall. Ya es hora de que se encuentren en los interiores del coliseo.- Su voz resonaba demasiado, tenía un tono alto por defecto.
Gracias a su ayuda no mucha gente quiso entrometerse en nuestro camino, una vez salimos del restaurante. Ellos iban por delante de nosotros y los cuatro de nuestro equipo siguiéndolos.
—¿Quién es Gall?- Cuestioné en voz baja a Shair, que si alguno de nosotros sabía debía ser ella.
—Ah… creo que es el líder de todo Harasei, o la cara visible al menos.- Ella explicó, mas sin estar muy convencida.
Esto se me hacía todavía más insólito, tener una especie de guardaespaldas. Alguien como yo jamás imaginaría estar en esta situación. O quizás alguien imaginar sí, solo que yo no tengo esa capacidad.
—¿Estás nervioso?- Escuché venir de Shair, solo que al fijarme en ella noté que se lo preguntaba a Zakko, por lo que guardé mi comentario.
—Ah… un poco. No pasa nada igual, es lo normal.
«Es súper raro…» Ya estaba angustiándome el que tanto desconocido rodeara el camino.
Como estaba casi al lado, luego de una pequeña caminata volvimos al coliseo del que nos habló el día del… turismo, creo. Solo que esta vez repleto.
Nos hicieron pasar por una de las entradas laterales exclusivas para los involucrados. El camino era todo recto y el color que portaban era un crema medio amarillo, asumo que queriendo dar una impresión de dorado.
Habían cuadros entre medio de ciertos pilares con personas que sospecho serán importantes. Si no no estarían en los cuadros de un coliseo, por lo que sea.
El eco presente provocó que ninguno de los cuatro se atreviera a decir una palabra a pesar de que sí intercambiamos miradas, pareciéndonos increíble lo que estábamos viviendo y el lugar al que nos adentrábamos. Se llegó a ver una entrada hacia el coliseo, pero de parte de la grada, así que nos la saltamos.
Los guardias estuvieron llevándonos por varias salas hasta acabar en una sala grande con bancos y un estrado pequeño al frente. Sala en la que diferencié a Arix, el rubio del otro día, por lo que entendí que teníamos que estar aquí también. Tuvimos que sentarnos cerca de ellos para escuchar a quien parecía ser alguien importante, pues estaba en medio de otras dos personas y vestía prendas de sacerdote doradas.
—¿Qué se supone que pasará ahora?- Tenía muchas dudas y cero eran resueltas a pesar de que pasaban los minutos y ninguno de los tipos importantes se pronunciaba. Por lo que no me quedó de otra que consultarle a Shair.
—No tengo idea, esto no suele convertirse en conocimiento público.- Ella me susurró dejándome en las mismas.
Echaba ojeadas disimuladas hacia el otro equipo, sentados un tanto lejos de nosotros. Eran Arix, el rubio, la pelinegra con la coleta para atrás de la que se quejaba Shair, un tipo alto con cabello azul y un peinado hasta los hombros, más o menos similar al de Zakko exceptuando por su flequillo, que a él le tapaba la cara.
Además de ellos se ubicaba quien entiendo era el tipo con nombre horrible… Dertzel, si mal no recuerdo. Portando ahora sí el pelo más largo, este de un color verde oscuro. Todos con un uniforme proveniente de su grupo, Harasei. Aquel haori negro con líneas blancas el cual si se juntaba formaba un sol blanco. Obviando el pantalón negro con pliegues y la camisa blanca. He de admitir que su vestimenta me agradaba.
Evitando que pensara de más, el hombre que portaba las pintas de sacerdote comenzaría a hablar.
—¡…-
No fui capaz de discernir ni la primera de sus frases ya que la estática se hizo presente. Esta vez fue tan potente que reaccioné llevando las manos a mis orejas, razón por la que el hombre con pintas de sacerdote ojeó en mi dirección con una cara de molestia.
—Damas y caballeros, estamos aquí reunidos por una fecha especial…
«Menos mal…».- Los latidos de mi corazón volvieron a la normalidad al igual que mi color de piel luego de ver que optó por ignorar mi última acción. Casi me muero.
—… El Duel’Grot, es una ocasión importante para todo aventurero. Muchos son los que desean alcanzar a pisar estos estadios, ya sea por fama, dinero, u honor. El coliseo de Giruboken fue bendecido con un duelo interesante entre la nueva división del grupo más aclamado y honrado que ha pisado estas tierras en la actualidad; Harasei.- El tipo hablaba para ellos.
Su tono de voz sonaba como aquel que relataba un cuento en una serie, sobre todo por las pausas.
—Del otro lado, Dearu. Cuatro novatos prometedores con ilusión por alzar su nombre en alto frente a más de mil personas.
«¿Frente a cuántas qué cosas?».- No lo creí. «Espera, ¿Cómo fue que nos llamó?».- Al caer en eso vi a Shair, quien sonreía desde antes.
—Han de saber que en este estadio, el de Giruboken, han actuado incontables aventureros de nuestra historia en sus inicios. Tanto así, que obtuvo la bendición de uno de nuestros dioses para que se consagrara como aquel que vería al nuevo talento crecer. La mayoría de aventureros novatos yacen en este pueblo por la buena bienvenida que se les suele ofrecer.
«Me pregunto si…».- Me detuve un momento para ver fijamente a Shair, cuestionándome si ella sabía todo esto o es solo casualidad porque vivía en otro pueblo cercano. Aunque siendo vagabunda, debió de tener en cuenta más o menos eso.
—Es un honor que el Harasei se haya dignado a participar en otro Duel’Grot, el público está muy ilusionado con ello. Como alcalde de Giruboken, agradezco de corazón.- Agradeció arrodillándose por encima, el hombre con aspecto de sacerdote que ahora entiendo me referiré a él como alcalde.
—Luego de esta pequeña presentación, los árbitros procederán a explicar las reglas que se han formalizado hasta ahora, para acabar de concretarlas con las sugerencias de los implicados.- Cuando mencionó a los árbitros los dos hombres de sus costados dieron un paso al frente.
He de admitir que sí se parecían a lo que esperaría de un árbitro, portando una armadura ligera que los diferenciaba del resto.
Parecían mellizos. Y con eso quiero decir que parecían npcs con la misma apariencia. Solo que uno traía una marca en uno de sus ojos. Era llamativa.
—¡Ejem! Vamos a dictar las reglas una por una. Si alguno tiene una objeción, que levante la mano.- La voz del de la marca era intimidante. Necesario para un árbitro supongo, el darse a respetar. Y más en este tipo de torneo con magia y esas cosas.
—Número uno: Sin sobrepasarse. Es la más importante, no queremos heridos graves y mucho menos fallecimientos. Aquel que se pase de más será sancionado gravemente.- El “gravemente” lo dijo con otro tono aún más duro, me asusté y todo.
—Número dos: La pelota es la única forma de conseguir puntos, ni tumbar a tus rivales ni nada más es un motivo por el cual sumarás. Al que se le ocurra destruir la bola será sancionado de igual manera.- Habló el que no tenía la marca, siendo más sutil. Eran como el policía bueno y el policía malo, el tropo me agrada.
—Número tres: El balón será posicionado en el centro del terreno cada vez que se marque un punto. Sonará la campana, y se contará una cuenta atrás para volver al partido. Los que no lo respeten, serán degollados frente al público.
—Ignoren eso.- El árbitro bueno salió de personaje al ver cómo el árbitro malo nos amenazó.
—Número cuatro: …- El árbitro bueno sacó unos papeles de un bolsillo que por alguna razón su armadura presenta. A no ser que no sea una armadura, mas se ve como tal… —Número cuatro: El partido lo ganará aquel que tenga más puntos, se suma uno por touchdown por lo que no hay límite. Durará siempre lo mismo; cincuenta minutos. Divididos en dos partes de veinticinco.
—Y número cinco: Cuando quede poco tiempo la cantidad de balones en juego aumentará. Si el enfrentamiento acaba en empate, se realizará un desempate con combates uno contra uno al mejor de tres.- Remató el árbitro malo la oleada de reglas.
Tengo que ser sincero al decir que con suerte me acuerdo de mi nombre.
—Queda a deber el terreno en el que van a enfrentarse. Decídanse, ahora.- El policía… digo, árbitro bueno pretendía proyectar imágenes con lo que asumo era magia. Dudo que sea tecnología, sería mejor que los proyectores que me mostraban en clases y esto es época medieval. O eso sospecho.
—¿A qué se refiere con terreno?- Oí la voz de Yaku por primera vez en mucho tiempo, (veinte minutos).
—Ah… pues el terreno. El piso, el suelo, si hay montañas o no, si hay charcos, nieve, alguna caída…- Shair explicó.
—¿No sería mejor que sea un campo plano y ya está?- Yo interpelé, sin comprender bien el porqué cambiarían el terreno.
—Recuerda que esto también es un espectáculo. A la gente le gusta ver ese tipo de escenarios, e incluso pueden convenirnos si les causan problemas a ellos o nosotros podemos utilizarlo a nuestro favor.- Shair aclaró bastante amable.
—¿¡Shair!?- Se oyó de uno de los árbitros, al parecer la estaban llamado al frente.
—¡Voy!- Ella fue al pequeño estrado, para ser posicionada cara a cara con al que no lo querían los papás. Por su nombre, claro. Aunque su rostro no me deja pensar que es muy feliz ese tipo.
Una vez los dos líderes adelante, los árbitros pusieron más énfasis en los terrenos disponibles.
—Aquí están. Los disponibles son: Montaña, bosque, o… ¿Montaña y bosque?- La convicción se le fue cuando se dio cuenta de eso.
—Voto por montaña.
—¡Montaña!
Dertzel más calmado y Shair más motivada, ambos líderes votaron a la vez. Se pusieron de acuerdo fácil, por lo que no hubo mucho más quilombo en ese aspecto.
—Entonces será montaña. Preparáremos el escenario, tú puedes guiarlos hacia sus antecámaras correspondientes.- El árbitro malo le ordenó al árbitro bueno.
—¡Por supuesto! Ustedes, Harasei, síganme. Los de Dearu, quédense aquí hasta que regrese.- El… me cansé de decir árbitro. El mediador… bueno… ordenó. Por lo que hicimos caso.
Ellos se fueron por el camino en el cual llegamos, solo que prosiguieron en él. Sí se veía más al fondo, la verdad. Era gigante…
Acabamos encontrándonos solos en esa habitación a esperas de que volviera el gemelo sin la marca. Shair se levantó del banco para tocar de cerca las paredes y decoraciones, por algún motivo.
—¿Qué estás haciendo?- Cuestioné por obvias razones.
—Es la primera vez que lo vivo de dentro… ¡Qué locura!- Ella solo se impresionaba, evitando contestarme.
—Debe haber un… reposador, ¿Verdad?- Zakko preguntó, oyéndose… algo afectado.
«¿”Reposador”? ¿Qué es eso?».- Al oírlo mi mente se confundió.
—Es lo más seguro. Hay como público, existirá uno privado para que puedas ir. ¿Te sientes mal?- Shair volvió a la realidad para preocuparse por él.
—No, no… solo quiero… mojarme la cara.- Él aclaró.
«Será el equivalente a un baño, imagino. Solo que estos no necesitan uno… espero».
—Espera a que nos guíen y allí les pido que me digan dón-
Shair fue cortada por la aparición del loco con armadura ligera enfocada en el color grisáceo al igual que su cabello, solo que eso era más claro. Con esa descripción me refiero al árbitro bueno. A pesar de que el malo es igual, él lleva la marca en la frente y si fuese él lo hubiese remarcado…
—¿Listos, Dearu?
«No me gusta mucho el nombre…».- Dije procurando que sea para mí mismo y Shair no se enterara, no vaya a ser.
—¡Sí!- Nuestra líder asintió, por lo que nos llevaron en la misma dirección.
Los pasadizos eran casi idénticos, los cuadros eran casi lo poco que cambiaba. De vez en cuando habían rejillas que daban vista hacia dentro, se podía ver un tanto la cancha desde el camino.
Dimos una vuelta en una esquina, por lo que pasamos por delante de lo que era la antecámara de los del Harasei, o al menos ellos se encontraban en su totalidad en ese lugar. Seguimos de largo y dimos con otra esquina.
Ya me estaba mareando, si me pasara algo traumático seguro soñaría con este lugar. Quizá lo haga y no me ha pasado nada de momento.
—¿Les entusiasma el día de hoy?- El gemelo bondadoso nos quería sacar conversación, tremendo lunático.
—¡Por supuesto!- Mi líder tampoco era la más cuerda que podría encontrar. No obstante sí se le notaba lo emocionada.
Luego de una larga caminata, el loco que nos iba a supervisar el partido nos detuvo porque ya llegamos. El lugar era similar a la sala en la que nos detuvieron para explicarnos, solo que por dentro tenía dos escaleras hacia arriba, un par de bancos y bloques abiertos en una pared en la que se diferenciaban ciertas bebidas y objetos raros.
—Aquí es. Procuren evitar cualquier contacto con los objetos guardados en los cubos, son una mala pasada al momento de organizar esto, lo sentimos. Tuvimos muy poco tiempo.- Se disculpó.
—No, no, no pasa nada. El gusto es mío, gracias por hacer su trabajo.- Shair impidió que el árbitro sintiera culpa agradeciendo todo lo posible.
Zakko se tiró encima de uno de los bancos, efectuando el suficiente ruido como para llamar la atención y que Shair se acordara de que él quería visitar un baño. O lo que sea el “reposador”, que sea un baño es lo que pienso yo.
—¿Hay un reposador cerca?- La peliverde interrogó.
—Oh, por supuesto. ¿Para usted?- El tipo de pelo gris interpeló.
—No, para él.
Zakko se levantó al sentir que esta le apuntaba con el dedo.
—Claro, sígame. Le enseñaré el camino.- Ofreció muy amable, me daba mala espina. No querría pensar que es el típico tipo buena onda que acaba sacrificando cabras en honor a un culto turbio, sin embargo lo podría esperar.
El peliceleste de nuestro grupo se encaminaba con el guía, y antes de que se fueran por completo, los detuve. Ya que quería ir también.
—Te acompaño.- Fue mi declaración.
No sé ni porqué, ya era tarde para arrepentirme. Caminaba los pasillos infinitos de este lugar. A lo lejos se veía una comunidad más grande, parecía ser un destino más abierto.
Una vez cerca, sí se notaba. Hasta se respiraba bien, llegaba una brisa increíble. Ni parecía que había pasado frío todos estos días…
—Allí está.- Nos apuntó a una de las puertas, puesto que eran una cantidad superior a una. Si no, no tendría que apuntarla. O quién sabe…
—Gracias.- Zakko agradeció la labor de aquel gemelo positivo.
—¿Sabe cómo regresar a su antecámara?- Este último interrogó, comprendo que para quedarse en el caso de que no.
—Sí, no se preocupe.- Zakko confirmó, tomando rumbo a la puerta. Habían varias personas a los alrededores a las que no les di importancia ya que quería ver el reposador desde dentro.
El reposador era…
… un baño. Un baño sin retretes, tenía cosas similares a lavamanos y espejos. Cuando abrí una llave salía un brillo que entiendo es por magia o algo así. No sé cómo funcionarán pero con ese detalle era posible darme una idea.
Zakko se acercó a uno de estos y comenzó a tirarse agua a la cara como si se le prendiera fuego. Y eso que ya vivió una situación en la que se le prendió fuego, solo que ahora incluso más si es que fuese factible.
Estaba muy limpio, más de lo que esperaría de un baño en este tipo de sitios. Mencionaron que era privado, pese a eso visualicé mínimo a unas veinte personas más rodeando el lugar.
Cuando volví a fijarme en Zakko, noté cómo solo estaba viendo el agua caer, con ambas manos afirmándose del lavamanos. Lucía ido, sus ojos abiertos y perdidos con cada gota que salía.
—¿Zakko?- Lo nombré, ya que la escena iniciaba a ser preocupante, al menos desde mi perspectiva.
No recibí respuesta inmediata.
—Eh…
—Perdón, estoy bien.- Él aseguró antes de que yo vocalizara otra palabra. Independiente a lo que él diga, sus acciones seguían siendo alarmantes. A no ser que los de su raza se quedaran embobados con el agua o algo así.
Solo por ese pensamiento me abstuve de interferir. Generaba en mí cierta incomodidad el hecho de que malgastara tanta agua, aún sabiendo que aquí seguro es diferente y de todas formas el problema será de otro. Solo que mis costumbres son otras…
Zakko comenzó a respirar agitado.
—Oye, Zakko…- Volví a pronunciar su nombre preocupado. Él al oírme regresó a la normalidad, y dirigió su mirada hacia mi persona.
—Kairo.
Que él dijera solo eso me causó un leve escalofrío.
—¿Qué?
—… Tengo… un poco de… miedo.- Le costó contármelo, y no me miró en ningún momento al hacerlo.
Yo… no tenía palabras en realidad. Comprendo sus nervios, incluso los comparto. No sé cómo es que estoy tan calmado sabiendo lo que se viene o lo que ya viví, a veces siento que no actúo como esperaría de mí. Y no sé qué tan bueno sea eso.
—Zakko…- A pesar de seguir sin idea de cómo tratarle para animarlo, supuse que era mi deber. Sobre todo porque al yo de unos minutos atrás decidió acompañarlo por alguna razón así que le echaré la culpa a él. O sea a mí…
Él al final me observó esperando que hablara, percatándome de que sus ojos lucían más extraños de lo habitual. Sobre todo sus pupilas, como… rayados. Al contrario del celeste común, ahora era un gris con rayas verticales.
—Mira… te seré sincero, no tengo idea qué decirte. Es normal tener miedo, yo también lo tengo. Dudo que las otras no lo tengan de igual manera.- Mi boca comenzó a soltar palabra tras palabra sin ningún tipo de pensamiento detrás, ya que desde un inicio advertí que no sabía qué decirle.
—No te vengas abajo por pensar en el resto, créeme que ellos están igual que tú. La cosa es…- Me detuve para razonar el cómo acabar mi frase épica y motivadora. —… enfrentarlo juntos.- En verdad solo lo hice para que parezca menos cursi, ya tenía en mente la frase completa.
Zakko escuchó atentamente, poniendo una cara semideprimida para a posterior continuar divisando el agua caer sin articular ni una sola palabra.
—Kairo…- Replicó lo mismo que antes, poniéndome tenso. Y seguro que es a propósito, cuando se sienta mejor se lo recriminaré.
—¿Qué pasa?
—Quiero que no suceda, sin embargo… si llegas a ver que mi comportamiento se torna algo… violenta, y mis ojos se decoloran, golpéame.- Él me confiaba algo que me dejó patidifuso como diría alguna persona en el mundo, alguien debe usar esa palabra.
—¿Perdón?
—¿Qué?- Él interpeló al no entender mi reacción. Por consecuente dejó que avistara su rostro, y sus pupilas retornaron a su color habitual.
—¿Por qué querrías que te golpee?- Me hallaba confundido en serio, aún más teniendo en cuenta que acababa de portar sus ojos grises y rayados, como él describe.
—Tú solo hazlo, por favor.- Él insistió sonando muy serio, por lo que no me quedó de otra que tener que vigilarlo para meterle un puñetazo cuando fuese necesario. —… solo en el caso de que esos requisitos se cumplan, no por cualquier cosa.- Especificó, como si hubiese demostrado intenciones de hacerlo sin necesidad de que aconteciera lo que él contó.
—Está bien. Pero… luego de esto, tendrás que decirme porqué.
Él pese a que no confirmó, por sus gestos podía intuir que aceptó. Se mojó la cara, y para relajarme yo practiqué lo mismo. El agua por mi cara se sintió tan raro que consiguió recordarme el que no me he bañado desde que llegué a aquí. Lo pensé antes, y lo seguiré pensando hasta que lo haga. Aunque me huela no huelo mal, mas sigo inquieto por ello.
—¿Te sientes mejor?- Le pregunté a Zakko, ya que sí diría que me angustió.
—Sí, gracias.
Mientras platicábamos, personas se adentraban al reposador. Yo no les presté mucha atención ya que asumí que era normal que entraran y salieran de este lugar, lo raro era que no haya pasado durante ese pequeño problema.
Yo tenía la cabeza orientada a la pared porque Zakko estaba posicionado en esa dirección a mi vista, así que no veía a los otros entrar. Solo contemplaba a él, por lo que su inmediato reflejo de evitar contacto visual me impactó. Imagino que no era por mi culpa, así que me animé a ojear quiénes se metieron.
Eran dos tipos, y los dos querían sonarme de que los conocía de antes. Continuaba observándolos de manera activa ya que mi mente se esforzaba en reconocerlos, cayendo en que el tipo de pelo azul era el mismo contra el que nos íbamos a enfrentar. Asimismo el pelinegro con ojos celestes era seguro similar a alguien que ya vi.
Era mucho más alto que yo, que el de pelo azul y por evidentes razones que Zakko, cosa que impresionaba a mi parecer. Tuve un impacto directo en el cerebro el cual fue ocasionado por ocupar más de dos neuronas utilizándolas para recordar que a él lo vimos el día que hicimos turismo, se encontraba cerca de este gremio esa vez.
Procedí a enfocarme en mi compañero, el cual estaba cerrando la llave con apuro, como si le incomodara algo. Poco después, elevó el ritmo para escapar del reposador. Yo lo iba a seguir, deteniéndome ya que escuché que uno de ellos pretendía comunicarse con nosotros.
—¡Ey!- Vociferó uno de ellos, no sé cuál porque estaba de espaldas. Ese mismo chistó al ver que Zakko huyó. —Oye, tú. Kairo. Buena suerte. Díselo a tu veniz de mi parte.
A juzgar por la reacción de la posible persona en la que más confío de momento, mínimo debería temer el contacto con el pelinegro que fue quien nos deseó buena suerte. Su tono de voz aún así era incluso reconfortante, como si sus deseos fueran genuinos.
—Claro… gracias…- Quise ser lo más cortante posible y a su vez no ser mala onda para que no quisiera él acabar conmigo.
Apenas pude salí del cuarto de reposo, buscando a Zakko entre la gente. No lo avistaba para nada, cosa que me daba mala espina porque su cabello era bastante reconocible, sobre todo por el color. El pelo celeste no era tan común, o eso he sido capaz de concluir.
Entendiendo que Zakko sabía el camino de vuelta, deduje que lo tomaría. Devolviéndome en la dirección por la cual llegamos. Cada paso que daba me acercaba a ciertas voces que no era capaz de distinguir ya que solo se oían por el eco. A lo lejos diferencié una cabellera celeste, cosa que me alegró porque se la adjudiqué a mi compañero.
Aproximándome poco a poco ya era suficiente para ponerle rostro a los tipos con los que hablaba, ya que ellos estaban de cara hacia mí y Zakko de espaldas. Quien por cierto, se movía muchísimo.
Si una cabellera celeste era reconocible, una rosa lo era aún más. El pibe del otro día en el gremio de algún modo está entre los vip. Con él, su compañera de pelo castaño y su identificable mechón largo y naranja.
El… veniz (nombre horripilante para su especie… o raza, lo que sea) de mi equipo, se encontraba charlando con esos dos. Lo encontré sorprendente sin intención de ofenderlo, solo que imaginé que prefería prenderse fuego la cara que ir hablando como si nada con desconocidos.
—¡Oh, hola, Kairo!- El pelirrosa del cual no soy capaz para rememorar cómo se llamaba se percató de mí poco antes de que los alcanzara.
Yo lo saludé con un gesto, pues no quería interrumpirles mucho la conversación.
—Tu compañero corriendo chocó con Sein, así que estaba pidiendo disculpas. Nosotros le insistimos en que no pasa nada, ni siquiera se lastimaron.- Él fue muy amable de explicarme la situación, ahora es razonable que les dirigiera la palabra. Por gusto no hubiera sido, no.
—Perdón.- Añadió Zakko, murmurando, a lo que solo recibió una pequeña risa de la de ojos naranjas. Acaba de nombrarla y no presté atención.
—¿Cómo es que se encuentran acá? Imaginé que sería solo para implicados.- Cuestioné algo que pensé recién.
Al vocalizar mi oración me fijé en cómo la chica que lo acompañaba realizaba un gesto de dolor en su oído, idéntico a cómo yo concibo que me veo cuando me pasa. Cosa súper extraña, quizás solo era coincidencia. Ella notó que llamó mi atención con eso, por lo que precisé urgente de desviar mi vista hacia el pelirrosa por vergüenza.
—A mí y a varios más nos permitieron el paso por tener relación cercana con implicados, en mi caso con los del Harasei.- Comentó. —Supongo que la mayoría por no decir todos de parte del Harasei.- Parloteó entre dientes.
—Ya veo…- Expresé, atento de reojo a la chica, quien repitió el gesto mas procurando ser reservada.
No obstante confirmé que el gesto era cuando charlaba yo.
—Oye, ¿No querías que les ganáramos a los del Harasei? ¿Por qué viniste gracias a ellos?- Mi memoria es selectiva.
«Volvió a hacerlo…» La chica de cabello castaño persistió llevándose la mano a una de sus orejas, de la misma forma que yo para amortiguar el sonido de la estática que oigo en reiteradas ocasiones.
—Verás, Kairo. No soy un novato, he de admitir que tengo contactos y… te contaré esto solo a ti…- Se acercó a mí.
Él era levemente más pequeño que yo, por lo que al asimilar que quería susurrarme agaché un poco la cabeza.
—En realidad me colé.- Confesó sin más, regresando a su posición. —Y ya que lo dices, mantengo mi palabra. Te deseo la mayor de las suertes y el más potente de los ánimos.
—Gracias…- Iba a agradecerle con su nombre deteniéndome porque no lo recordaba.
Él se enteró de que lo había olvidado por lo que se quedó observándome esperando que lo admitiera.
—¿Cómo te llamabas?- Era mejor pasar la vergüenza ahora. Total, no creo que lo vuelva a ver mucho más.
Siento que eso lo pensé antes…
—Bizzhu, y esta ya es la segunda vez que nos topamos los rostros, por lo que estás capacitado para acortarlo y usar mi apodo; Izu.- Fue amable al repetirlo.
—Yo soy Se-
Antes de que ella finalizara su presentación la estática de la cual estuve hablando apareció, molestándome. Con el rabillo del ojo descubrí que ella también se fijó en si actuaba de la misma manera cuando habló.
No entiendo esta interacción, rozaba lo ridículo. Pero… sentía que tendría que darle mucha más importancia a ese detalle.
—¿Les pasa algo?- Izu solo captaba a los dos ejecutando acciones provenientes de lo que cualquier persona imaginaría de esquizofrénicos.
—Bueno… Shair ya debe estar por preocuparse de nuestra tardanza, debemos irnos.- Zakko apuraba el regreso, con lo que los Izu se despidió de nosotros y Sein lo hizo con un gesto, su mirada fija en mí al igual que la mía en ella.
Siento que la veré de nuevo. Espero que sí, querría comprobar muchas cosas mediante ella, y seguro que ella mediante de mí.
Zakko y yo pusimos rumbo a la antecámara en la que se encontrarían nuestras dos compañeras de grupo, sin mucha intervención puesto que lo normal es que nadie transcurriera estos caminos a excepción de nosotros.
Me quedé pensando en cómo es que se coló Izu, dudo que sea tan fácil como sonó. Tampoco es que me importara tanto, solo que Zakko se mantuvo en silencio en el trayecto y no sabía qué más pensar para distraerme.
A la distancia percibí cómo algo verde movía uno de sus brazos de lado a lado, y después de unos cuantos pasos le puse la cara de Shair. Porque… era ella.
—¿¡Por qué tardaron tanto!?- Lo primero que hizo fue regañarnos.
—Eh…
—Tuvimos un percance, además de que quedaba demasiado lejos.- Zakko habló por mí, sonando medio afligido.
—Lo que él dijo.- Reafirmé.
—Bueno, aún tenemos un tiempo antes de que comience. Los árbitros regresaron a entregarme una campana que sirve para parar el juego en caso de que lo sienta necesario, y me dijeron que cerca una hora quedaba para que les explique una última vez todo el plan.- Shair retomó el papel de líder con una inspiración envidiable.
—Hola.- Yaku nos saludó alargando la última vocal, al habernos adentrado en la sala.
—Buenas.- Devolví el saludo verbalmente y Zakko lo hizo con un gesto.
Shair iba a proceder a contarnos una última vez sus estrategias al pie de la letra, no sin antes también entregarnos un dispositivo que le fue entregado mediante los árbitros. Nos dio dos especies de… ¿Audífonos? Mi interés por la capacidad tecnológica de este mundo aumentaba al ver este tipo de cosas.
Lo que nos dio eran in ears, y antes de pensar nada ella nos explicó que era para comunicarnos en medio del partido, ya que la cancha es muy amplia y en algún momento nos dispersáremos.
—¿Entendido?- Shair interrogó tras describirnos el uso que tenían esos aparatos. Yo ya sabía, pero asumí el rol de que no tendría que saberlo.
—Sí.
—¡Claro!
—Entendido.
Fueron nuestras respuestas, la mía, la de Yaku y la de Zakko en ese orden.
Antes de contarnos ninguno de sus planes el público empezaba a apreciarse, al parecer afuera ya iniciaba un espectáculo previo al evento importante. Era común en realidad, al menos en el mundo avanzado en el que vivía. Avanzado o eso creo, al menos este pueblo y hasta ahora no me ha dado suficientes razones como para pensar que no es algo medieval y ya… más o menos.
—¡Del uno al diez, ¿Qué tan animados se sienten? ¿Están preparados para el Duel’Grot?!- Se lograba entender desde el exterior. Las escaleras conectaban directamente hacia afuera por lo que se apreciaba casi todo.
Shair se había distraído prestando atención al ruido del público y del presentador. Cuando se dio vuelta, lucía emocionada.
Entre los tres no alcanzábamos a sumar ni la mitad de su ilusión por esto, mas al menos por mi parte me parecía incluso lindo. Ni la conozco tanto, mas sé que debe ser algo muy especial para ella. Eso aumentaba ciertos nervios en mí, aunque no lo quisiera admitir.
—Ah… ¿Les estaba diciendo algo?- Ella se dio vuelta, olvidando que nos iba a reiterar sus planes una última vez.
El furor de la audiencia provocaba en mí cierta tensión, llevaba todo el día creyendo que debería estar más preocupado de lo que estaba y para mi mala suerte estoy siendo capaz de procesarlo recién ahora. Mantenía la calma mientras podía, con la intención de escuchar atento todo lo que Shair nos tenga para decir.
—Oigan, de verdad no me acuerdo.- Ella se quedó en blanco.
—Nos ibas a repetir el resto de tus estrategias.- Yaku le refrescó la memoria.
—¡Es cierto! Está bien, ahora se las diré…
Shair, entusiasmada, se preparó para valga la redundancia, prepararnos a nosotros unos minutos antes del partido.
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