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Kinokodearu - Capítulo 16

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  4. Capítulo 16 - Capítulo 16: Duel'Grot Vs. Harasei (Primer Tiempo)
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Capítulo 16: Duel’Grot Vs. Harasei (Primer Tiempo)

…

—¿Qué estás esperando?- Apuré, porque por algún motivo desconocido al menos para mí, Shair dijo “se los diré…” para quedarse callada un par de segundos.

—Ah, cierto. Lo siento.- Se disculpó por su ida de la realidad, para carraspear antes de comenzar a explicar. —Como les mencioné antes, no hay mucha cosa que yo haya podido planear debido a nuestra escasez de técnicas y sobre todo de tiempo. Está el plan de Zakko, hay un plan con la nube de Yaku, de subirle el balón y acercarlo por encima al extremo contrario para marcar…- Shair arrancó a hablar sin parar en una lluvia de ideas.

—¿Ese es un plan en serio?- Cuestioné. O sea, el de Zakko que yo sepa ya me parece jugar a que los otros no tengan muchas luces. Pero el de la nube era peor aún. Dudo demasiado que con elevar un poco la nube baste para conseguir algo.

—Pues… sí. ¿Qué tiene?- Shair interpeló.

—No sé… no creo que sirva de nada.

—Bueno, ¿Pensaste algo tú? O sea, entiendo que quizás no son las estrategias más pensadas o más útiles pero lo único que soy capaz de hacer ahora es confiar en sus habilidades y en que los otros no reaccionen muy bien.- Ella reaccionó a la defensiva con un buen punto.

—Perdón.- Pedí disculpas por ponerla en duda. Más que nada por el contexto, no sé hasta qué punto ella tenga ganas de que juzguen sus ideas.

—Si no sirve ninguna no importa, solo son tácticas secundarias de por si acaso, no les digo que las usen como método para la victoria, si no que cuando crean conveniente, utilicen algo de lo que les estoy diciendo como punto de apoyo para que lo usen en el partido.- Shair siguió excusándose, me está haciendo sentir un poco mal.

—A mí me parece bien. No tengo idea de hasta qué punto ellos también son novatos, no obstante es el punto de el enfrentamiento, quizá abran una entrada para que podamos aplicar las estrategias.- Yaku quiso ponerle sal a la herida defendiendo a la peliverde.

—Ya pedí perdón.- Vi necesario recordar ese pequeño detalle.

—Yaku el otro día me comentó que su nube podía ser sólida para todos y no solo para ella, por lo que pueden intentar hacer cosas con ella. Más que nadie tú, Kairo. Ya que serás quien adelante y en su mayoría el que lleve el balón o lo robe.- Shair prosiguió explicando su idea de juego.

Los tres quedamos expectantes de lo siguiente que tuviera para contarnos nuestra líder.

—Eso es todo.- Shair se sintió en la obligación de aclararlo.

—Lo hacías parecer como si fueran varias más.- Yaku replicó.

—Pues a mí me parece bien, mimimi…- Dije en voz baja, completamente resentido.

—¿Eh?- La albina no entendió nada, cosa que era el propósito.

—Es que no hay mucho más para elaborar. El resto de mi trabajo será emocional siempre que pueda, y rezar muy fuerte por ustedes.- Shair lo hizo sonar como si fuéramos a la guerra.

—¿Hay alguna acción que podamos hacer en el caso de que nos pongamos de acuerdo en que necesitamos una pausa?- Zakko volvió a la conversación con una interesante pregunta.

—Como tal, no la hay. El punto es que yo lo haga en el momento en el que lo piense óptimo. Aunque siempre podrán verme desde la cancha y efectuar un par de gestos con los que pueda entender eso.- La peliverde le contestó. —Por cierto, pruébense los audífonos, es importante saber si funcionan.

«Tiene… razón».- Confirmé para mí mismo mientras colocaba de manera correcta los in ears. —¿Esto se supone que se enciende?- Cuestioné.

—Creo que sí.- Zakko diciéndome que sí se encendía me hizo saber que no, ya que lo oí doble. Se oía casi perfecto, no noté un gran cambio en la voz del slime, solo por la distancia y volumen es que detecté la doble voz.

—No, no hace falta.- Le di a entender comunicándome yo también.

—Pues yo no te escucho.- Él me contrarrestó.

—Déjame ver…- Shair se acercó a él para ayudarlo.

Entre tanto ella se encargaba de los auriculares del de pelo celeste, me dirigí a Yaku para que dijese si le funcionaba bien o no.

—¿Yaku?- No se me ocurrió qué decir, de todas formas solo era indispensable expresar cualquier palabra.

—Gracias.- Ella agradeció de inmediato, por lo que asumí que sabe a qué me acerqué en primer lugar. Para según su boca yo no caerle mal, no me trataba muy bien que digamos.

—De nada.- Pese al mal gusto fui cortés.

—¿Me oyen ustedes allá?- Shair se pronunció mediante los audífonos de Zakko. Al colocar la mirada en ella noté que se encontraba hablando en el oído de él.

—¿Hace falta que sea en mi oreja…?- Él murmuró, solo que se escuchó muy claro por culpa del audífono.

—Están observando hacia aquí, eso significa que ya anda.- La líder afirmaba. —Se pueden apagar si le dan un toque al de la derecha. Por cierto, pónganselo en el lado correspondiente por eso mismo.

—¿Por qué no te dieron unos a ti…?- Zakko seguía murmurando entre que Shair hablaba con nosotros a la distancia.

Yaku y yo no soltamos ninguna palabra desde que comenzaron ellos a hablar y pese a eso soy capaz de imaginar que está actuando igual que yo al respecto… así como con una cara de muerto. Una cara de muerto que escrita sería: “-_-” y no “x.x”, ambas son muy diferentes.

Aproveché para corregir la posición de mis auriculares ya que en efecto estaban mal, cuando le di al de la izquierda se apagaron. Soltó un ruido raro de estática el cual ya no podía ni diferenciar si era por mí o por el aparato este. Tampoco me importaba mucho, ya me acostumbré.

A lo lejos se escuchaban pasos muy apresurados acercándose a nuestra localización. Los cuatro nos dimos cuenta y vimos en la dirección de la que provenía el ruido.

Quien venía hacia nosotros era uno de los árbitros, con intención de avisarnos de que dentro de poco comenzará la cuenta atrás, para que vayamos apurándonos con respecto a nuestra salida.

Shair agradeció por el equipo el que nos lo comunicara, para luego dirigirse hacia los tres.

—Oigan, acérquense.- Ordenó, a lo que haciendo caso fuimos casi formando un círculo. —Es una obviedad, mas los estaré viendo. Muchísimos ánimos y que sepan que lo que más me importa es que ustedes sean capaces de sentirse cómodos allá. Apenas sienta que no lo están, ocuparé la pausa para ayudarlos. Los quiero, suerte.- Ella fue comprensiva con nosotros y nos dio esa última motivación que necesitábamos. A mí sí me inspiró un poco.

Dimos paso hacia la entrada, en la que en efecto se hallaba un desvío el cual Shair tomó para ir en dirección al cubículo de lo que entiendo es el papel del entrenador. Aunque ella no nos haya entrenado casi nada.

Mi cuerpo comenzaba a temblar un poco, no sabía cómo manejar estos nervios. Mis ojos se iban a cualquier lado lo que hizo que notara que Zakko estaba aún más nervioso que yo. O sea, imagino que a mí no se me nota; pero a él sí, muchísimo.

Tapándose la boca, mordiéndose las uñas y con los hombros elevados. Puse mi mano en su espalda con la intención de bajarle un poco lo alterado, recordándole que sigue contando con gente que conoce. Lo hice yo porque Yaku se hallaba a mi otro lateral, asumo que si estuviera más cerca de él lo habría notado antes.

Era raro, porque ella parecía mucho más calmada de lo que debería. O quizá no lo demuestra para nada, cosa que dudo. El camino ya se estaba haciendo largo, hasta que se consiguió ver la luz.

Pisamos la cancha desde uno de los extremos, con toda la luz del sol cayéndonos y al menos a mí abrigándome, tenía frío. Puede ser debido a la tensión que siento, también. El pasillo ese estaba helado de todas formas, una cosa no quita la otra.

—¡Y por el otro… Dearu!- Se oyó de la misma voz del presentador de antes solo que ahora más potente todavía.

Al parecer llegamos en el momento indicado para que nos presentaran, no se escuchaba mucho dentro de ese pasillo. De hecho, me extraña. Se entendía más antes de entrar a allí que en el trayecto y eso que se supone que estaría más cerca…

—¡Representado por: Kair-

Mi mente decidió omitir la presentación, porque siempre me dio vergüenza. Busqué con la mirada a Shair en el público, cosa que me dejó atónito.

Había muchísima gente, demasiada. Más de la que imaginé y eso que creí que exageraba en mi imaginación. Por suerte Shair en efecto se hallaba en un cubículo encima de donde nosotros salimos, por lo que fue fácil encontrarla.

—¡Kairo!- Yaku exclamó lográndome sacar de la burbuja mental en la que me situé.

—¿Ah? ¿Qué pasa?

—Tenemos que acercarnos al centro, donde están los otros.- Ella me indicó.

El lugar era gigantesco, hasta me daba cierta parte de miedo, la sensación de percibirme diminuto. No sé cuántas personas que no conozco observándome a las que no era capaz ni de poner cara a causa de la distancia.

La albina, el de pelo celeste y yo aproximamos el centro de la cancha, teniendo en frente a los del Harasei. Me fijé en su cubículo por curiosidad, y no sé si es porque me siento perseguido al estar en el ojo de tantos, sin embargo pienso que estaba observándome a mí.

Quizá los estaba viendo a ellos y al ver que levanté la cabeza llamé su atención, es lo más sensato. El problema es que yo no era capaz de ser sensato en estos momentos.

—Hola. ¿No van a saludar? Ustedes llegaron tarde, ¿Qué menos, no?- El tipo de pelo azul el cual desconozco su nombre nos parloteó.

—Hol-

—Kairo, no te olvides ponerte los audífonos.- Yaku, responsable, me ayudó a recordar. Interrumpiéndome, eso sí.

Coloqué los dispositivos en mis oídos a la vez que proseguí con el saludo hacia el equipo contrario.

—Te pido disculpas… ah…- Mi mente habló antes de que pudiera pensar lo que decía, por lo que en ese momento pretendí llamarlo.

—Mwsatt. Un gusto.- Él estiró su mano para dármela a la vez que aclaraba mi problema de desconocimiento.

Al momento de que dijera su nombre quedé recapitulando el cómo lo pronunció, más que nada por lo poco amenazante que sonó.

—Kairo.- Estreché su mano a la vez que me presenté yo pese a que el presentador hizo ese trabajo y quiero sobreentender que él no decidió omitirlo.

Él agitó mi mano con fuerza, deduzco que para ser intimidante. No le funcionó porque su nombre estaba a falta de una letra de ser el ruido que hacen los gatos. Y depende del gato incluso podría ya ser así.

Aún así consiguió afectarme un poco, mi mano quedó resentida. La revisé para asegurarme de que no haya echado nada raro encima de esta, cosa que no era el caso, o no era visible.

—¡Competidores, les pediré el favor de quedarse posicionados en el círculo que se encuentra debajo de ustedes, ya que el escenario se hará presente!- Volvió a aparecer la voz.

Se tornaba un tanto molesta, me podía imaginar al comentarista como alguien con una nariz gigante y encima tapada, por el tono. Solo era mi imaginación ya que no conseguí visualizar al que cumplía esa función.

El suelo arrancó a temblar, y de un momento al otro grandes montañas con subidas y bajadas en frente y a los costados aparecían.

He de admitir que me asusté un poco al sentir tremendo movimiento, mas no se notó el pequeño salto que pegué por eso mismo. El campo era gigante, lo parecía aún más con todos los tipos de altura que se crearon en un par de segundos. No me imagino cómo se podía conseguir esto, lo considero impresionante.

—Y bien, ¿¡Están listos o no!?- El presentador animó al público. El ruido que ocasionó se sintió como un puñetazo en el estómago, solo me permití ver de reojo hacia arriba porque sé de lo ansioso que puedo ponerme si me fijo en ellos. Sobre todo si con solo escucharlos ya se sentía de esta manera.

Mwsatt me observó con una mirada más ruda, cosa que entiendo ya que es un territorio competitivo. El problema es que a mí no me salía ser así, por lo que mi respuesta fue neutral. Incluso por dentro me reí un poco de su cara, cosa que no hice por fuera ya que no quería provocar.

Volteé un momento para ver a mis compañeros, ambos contestaron positivamente, Yaku más segura que Zakko por evidentes motivos.

—¿Se me escucha bien, verdad?- Les cuestioné antes de que empezara para estar cien porciento seguro.

—Sí.- Los dos me lo confirmaron al unísono.

El conteo atrás no se dio a rogar, iniciando poco después de que les hablara a mi grupo. El presentador se mantuvo conversando con el público hasta ese momento, solo que no le presté atención por asegurarme de que anduviera perfecto.

“¡Diez!” sonó fuerte con la voz del comentarista mezclada con la de la audiencia en colectivo. Los segundos transcurrían muy lento, ocasionando que mis nervios actuaran antes de lo debido. Hasta sudé y eso que ni siquiera empezaba, era un sufrimiento.

“¡Nueve!”…

“¡Ocho!”…

“¡Siete!”…

“¡Seis!”…

“¡Cinco!”…

«Espera… ¿Qué tenía que hacer ahora?».- Me interrogué a mí mismo, con la vista en el balón sin saber qué acción debería ejecutar.

“¡Cuatro!”…

Comencé a desesperarme, consideré que ya era tarde para preguntarle a mi equipo por lo que intenté idear la mejor decisión posible.

“¡Tres!”…

Las voces se alejaban, o así parecía. No sé si estaba mareándome o algo, ya que no era capaz de enfocar la visión. Estaba respirando agitado y distorsionando la… realidad.

“¡Dos!”…

«No sé… qué hacer…».- El peor momento para angustiarme de este modo. No podía ser real, era incompetente.

En lo que se tardaron en decir uno, tragué saliva. Nunca antes oí tanto el sonido que efectuaba eso.

“¡Uno…!” Alargaron lo inminente, recibiríamos una paliza en público y yo recién reaccionaba ante eso.

—¡Tiempo!- Las campanas retumbaron dando inicio al Duel’Grot.

Yo aún no me hallaba apto para ejercer ninguna toma de decisiones. Estaba tan ido de mí que el tiempo se detuvo, en serio. Nadie se movía, ni ellos, ni mi equipo.

—¡Kairo! ¿¡Qué esperas!?- No obstante, sí escuchaba a Yaku recriminándome el no moverme. Su voz fue suficiente para traerme de vuelta en cierta medida. El constante zumbido ambiental del público volvía a sentirse mínimo como antes, además de mi vista.

—¿Qué…?- Fue lo único que pude comunicar, pretendiendo entender qué sucedía en ese momento. Por algún motivo ellos no se estaban moviendo tampoco, de hecho Mwsatt continuaba enfocado en mí, solo que incluso más despreocupado por el partido que antes.

—¿Qué esperas?- Mwsatt juzgó. Similar a una bala, impactó en mi pecho, dificultándome la respiración. —Te estoy dejando el primer movimiento, no aburras a la audiencia.- Habló hasta más sereno que antes, demasiado extraño. Mi cabeza perdida giraba buscando algún lugar al que escapar.

«¿Por qué haría eso…? ¿Por qué nadie más se mueve?».- Mil dudas se hacían presentes. Aunque de hecho, al fijarme en eso, noté que sus compañeros no estaban. Paranoico, observé a los alrededores buscándolos sin éxito.

Tras unos segundos tomando aire, me enfoqué. Aún persistía agitado, solo que decidido. Mi postura se tornó a una más propensa a agarrar el balón y salir disparado hacia una montaña que vi bastante plana.

Idea que ocurrió poco después de visualizar todo el entorno desde el centro. En un desplazamiento veloz, me acerqué al balón para con mi magia de viento impulsarme hacia una altura que consideraba factible tras haber entrenado mi salto.

Un paso brusco que ocasionó un aterrizaje pésimo, caí rodando encima de un par de rocas. La adrenalina sumado a la resistencia que habrá adquirido mi cuerpo al pasar a este mundo me permitieron levantarme sin mucha dificultad.

—¡Oigan! ¿¡Es solo correr hacia al frente!?- Consulté con mi equipo urgente, trayendo el balón en las manos. Mi paranoia no permitía quedarme quieto sin sentirme en peligro por lo que caminaba lento en la dirección por la asumía que sería la correcta.

—¡Si! ¡Espérame, estoy subiendo con mi nube!- Yaku solucionó mi duda, añadiendo que ya estaba en camino. Aunque pidió que la espere yo no la esperé un carajo, mi instinto dijo que corriera y salí volando.

Es cierto que lo que entrené era súper útil para esto, propulsándome tomé una gran velocidad hacia la zona rival.

La felicidad que portaba encima por optimizar mis propias habilidades mágicas se disipó apenas me percaté de que alguien se encargó de hacerme caer. Caí rodando aún yendo de frente, recibiendo varios impactos del terreno en el que me encontraba.

Perdí el balón de las manos, además de no conseguir ver quien se lo llevó, si es que permanecía aquí y no se esfumó apenas robó la pelota.

—Oigan, perdí la bola.- Informé a mis compañeros de inmediato. —No vi quién ni cómo, creo que era invisible. Pero estoy seguro de que irá por el mismo camino.

—Yo me encargo. Acércate rápido, por si acaso.- Yaku aseguró.

Se me hizo extraño que Zakko no vocalizara ninguna palabra, mas no era momento para pensar en esas cosas. Sobándome uno de los brazos por encima, tomé impulso para ir a ayudar a Yaku.

🍄

Corté la comunicación con Kairo para estar atenta a la mínima que sintiera alguna presencia. Moví mi nube de lado a lado, sin resultados, por lo que proseguí avanzando. No sé qué tan invisible puede ser, o qué clase de magia estará utilizando para lograrlo, por lo que necesitaba buscar hasta el mínimo detalle y encontrarlo.

Sentía mucha tensión, dependía de mí defender. Sobre todo porque no estoy segura de en qué lugar se encuentre Zakko. Que fuese casi todo plano aumentaba más mi pánico de perder a quien pasara con el balón.

—¡Te vi!- Volteé hacia una dirección aleatoria a la vez que apuntaba. En el caso de que estuviera se asustaría y algún sonido efectuaría dejándose notar. No era esta esa ocasión.

Siempre confié en mis sentidos, considerando que eran óptimos para situaciones precisas como esta. O al menos me gusta la idea, no sé si eran tan buenos al final. Algo que oí al respecto era que cerrando los ojos era capaz de concentrarme más en el resto, por lo que decidí confirmarlo en este momento, que lo requería.

Mi nube al no tenerla en mi centro de visión se desplazaba a su antojo. Cosa que permití por la posibilidad de que chocase o reaccionase a esta. El tiempo transcurría sin ninguna sensación más allá del viento que hacía y la luz brillante del sol.

«Creo que…».- Antes de siquiera pensar con claridad, se oyó una cantidad de flameantes llamas impresionante, incluso llegando a verse a lo lejos. Más allá del centro, por el lado izquierdo de la cancha. El contrario al que nos encontrábamos.

Sudé frío al imaginar qué fue lo que sucedió, preocupándome por Zakko. Sin embargo…

«Te vi».- El impactante estruendo ocasionó cierta descompensación en la arena, causando que aquel tipo invisible se dejase notar.

Impidiendo que reaccionase usé mi nube para embestirlo, quitándole la concentración lo suficiente como para que estuviese a simple vista.

Arix cayó soltando el ovoide de sus manos. Aproveché el momento guiar a mi nube hacia esta y atraerla conmigo.

Todo lucía ir viento en popa, cosa que me extrañaba. Mi nube se movió en mi dirección aún desviando la mirada para buscar a Kairo con esta…

«¡Esta no e-»

La nube de mi autoría se hallaba en el cielo todavía, me distraje de su presencia, aunque demasiado sorprendida de que imitara a la perfección la acción que yo hubiese hecho con esta.

—¿¡Te preguntabas dónde estaba!?- Escuché de la nube falsa, arremetiendo contra mí, con no tanta fuerza, mas sí desgastaba. La sostenía con las manos y era como sujetar algo punzante girando veloz. Mis manos ardían.

La voz era femenina, por lo que de inmediato asumí que se trataba de la chica de su equipo.

Tras quedarme sin opciones de huida me vi forzada a iniciar el combate, asegurándome de electrocutar con ambas manos la nube falsa.

La chica expresó un notable dolor que carcomía mi mente con culpa, no obstante, no me detuvo.

—¡Oye!- Arix exclamó para distraerme. Al ojearlo por un leve segundo, solo presencié una luz encandiladora.

🍄

«¿¡En qué momento recorrí tanto!? ¿Por qué aún no la veo?».- Estaba angustiándome ya que la última cosa que presencié del partido fue el fuego sobresaliente del otro lado de la cancha. Ni Yaku ni Zakko respondían a mis comentarios.

O era así, hasta que observé a lo lejos un destello cuánto menos… despampanante. Apurándome logré ver a Yaku atacando a su propia nube la cual a su vez la atacaba a ella.

—¡Yaku!- Vociferé, y apenas me acerqué, pretendí socorrerla.

Apliqué mi magia de viento para desviar la nube, que por algún motivo se asemejaba a una perforadora de tierra. Fue fácil, a pesar de no aparentarlo seguía siendo idéntica a una nube.

Arix, no tardó en reaccionar. En el segundo uno de identificarme, se acercó a mí con velocidad para dar el primer golpe.

No sé qué de lo que comí me dio esta capacidad, mas se lo esquivé impulsándome hacia abajo con mi propio viento. Sin cuestionarme nada, lo alejé de mí con este mismo.

Una táctica que se me ocurrió la primera vez que pasé por un conflicto con mi magia, fue provocar la caída de mi oponente. Decidí utilizarlo con Arix, que para mi suerte, se movía súper lento en comparación.

Cayéndose, optimicé mi habilidad para añadir un empujón en el aire, forzando su descenso y aumentando la magnitud del ataque.

«¡Funcionó!».- Lo consideré un éxito y me subió la moral, clave para proseguir.

Como si se tratase de un parpadeo, no me di cuenta del puñetazo que recibiría de parte de Hiwa en el estómago. Dolió, muchísimo. Antes de que Arix se volviese a levantar, Yaku auxiliándome, usó su nube para alejarme a mí y a Hiwa, además de atacarla a ella.

—¡Yaku!- Volví a nombrarla, pero esta vez para intentar agradecerle.

—¡No tienen el balón!

—¿Qué?

No le entendí la primera vez, por lo que recordé activarme los audífonos.

—¡No tienen el balón, no sé dónde está!- Yaku proclamaba, agitada.

—¿Cómo que no?

Mientras conversábamos seguíamos fijándonos en Arix y Hiwa, para que no nos atacasen desprevenidos.

—¡Debe estar con Zakko, no sé cómo lo hicieron, pero lleva mucho tiempo sin hablar y la pelota no está con estos!- Yaku se estaba agitando muchísimo, cosa que generó una leve tos entre que hablaba. —Quiero ir a ver qué sucedió del otro extremo, ¿Puedes tú solo?

…

—No.- Me sinceré. —Ve de todas formas, a mí también me preocupa. Cualquier cosa escaparé…- Alargué la última palabra, ya que perdí de vista a Hiwa.

—¡Está bien, suerte!- Yaku impaciente se montó en su nube y se dirigió hacia donde surgió el fuego.

—¡Espe- No me creí calificado para quedarme solo, lo anterior se lo dije para que ella tomara la decisión que prefería. El punto era que se diera cuenta de que era mala idea dejarme a mi bola.

Arix se levantó frente a mí, sin aparentes pretensiones de combatir. Pese a eso, yo seguía en alerta.

—¿No vas a… pelear?- Cuestioné directo luego de un par de segundos en los que no buscaba ni apurarse.

—Pelear sin el balón cerca es innecesario. No está en contra de las reglas, mas todo aventurero inteligente evita el conflicto sin este.- Él explicó a la vez que se levantaba, como si no nos hubiésemos atacado mutuamente hace un momento.

«”Pelear sin el balón es innecesario… todo aventurero inteligente lo evita…».- Resonó en mí ese conjunto de frases. «¿Zakko…?».- Caí en cuenta de la inmensa llamarada, dudando de si mi compañero estaba bien.

🍄

«El intenso despliegue de magia causó efectos secundarios en mis brazos… pero… creo que me libré de él».- Deduje, tras expulsar todo lo que daba mi capacidad mágica en forma de mi elemento principal, que era el fuego.

Estaba cansado, jadeando y soportando un leve ardor en mis brazos por abusar de la potencia de mi elemento. Por más que intentaba contactarme con alguien, no daba ni esperanzas.

«¿Tan fácil se descompusieron…? O… ¿Él está cortando su funcionamiento?».- Buscaba conclusiones rápidas, desesperado. «Espero que… no le haya pasado nada grave… sería un problema».- Forzando al máximo los dispositivos, apretándolos sin parar, me preocupaba por si exageré y causé daño de más. No pretendía ser penalizado, solo… me asusté.

El humo por el impacto se acababa de dispersar, dejándome notar la misma silueta, parado, como si nada.

«¿Qué…?»

—Oye. Eso fue peligroso.- Exclamó aquel desgraciado. —Mi pretensión no es pasar encima de ti por la fuerza. Déjame marcar y no me hará falta causarte daños.

«No voy a mentir que… tengo mucho miedo. Quisiera dejarlo pasar y ya… solo que… no me gustaría perder sabiendo que pude haber hecho algo».- En alerta, volví a posicionarme para disparar fuego si lo veía necesario.

—No vas a conseguir nada. Soy de piedra, ¿Ves?.- Él apuntó a su cuello, dejando a la vista su magia de estadística, la cual era defensa. El fuego contra un buen portador de la defensa era casi inútil, sin embargo era mi única vía de provocar algún impacto en él.

«De verdad, quiero… huir. Pero…».- Desvié la mirada un momento hacia Shair. Ni siquiera pude verla, mas mi cabeza solo pensó en ella. «Quiero, mas no puedo…»

—Vas a tener… que pasar por encima de mí entonces.- Dije, temeroso, mas sé que el yo del futuro se lamentaría si me dejo perder.

—Que así sea.- El peliazul replicó al instante para acabar acercándose veloz a mí.

Sin dejarme tiempo de preparación él levantó el puño, y yo tuve la intención de arremeter de igual manera. Grave error, su dureza ni se inmutó ante mi débil físico. Él me golpeó reiteradas veces, al inicio en el estómago y prosiguiendo con mi cara.

Sabía que si se concentraba en sus manos para aumentar la gravedad de sus ataques, no estaría atento en el resto de su cuerpo. Cosa que ideé al notarlo corriendo hacia mí. En un descuido luego de unos golpes apunté la palma directa en su cara, buscando una segunda prueba, invoqué flamas ideando la misma intensidad que las anteriores.

Esto causó otra separación, pues él y yo salimos disparados en direcciones contrarias, yo más cerca del arco de mi equipo. Mis manos ardían, produciendo un dolor que incrementaba poco a poco. La adrenalina no me deja identificar correctamente lo grave de mis propias quemaduras.

Pese a eso, seguí levantándome, y corrí hacia él para no dejarle respirar y mucho menos planear algo más. Aunque si alcanzaba el balón mucho mejor, lo lanzaría lo más lejos que pudiese.

Él yacía en el piso, aparentaba ser noqueado, o algo similar. Sin preocuparme por su salud, opté por llevarme la pelota que se encontraba a su costado.

—Qué imbécil.- Él tomó mi brazo, apretándolo con fuerza.

—Pero-

Fui entrecortado por una puñada. No tardé nada en repetir las llamaradas, en desesperación. Él reaccionaba por el daño que propinaba, ya que lo leí bien. No podía mantener ambas partes de su cuerpo igual de duras, y le interesaba que no me alejara.

—¿¡Por qué sigues peleando!? ¡Te afecta a ti igual, pero a mí aguantar se me da bien!- Vociferaba este maníaco, consiguiendo aguantar mi carnífice.

Él tenía razón, y entre más transcurrían los segundos se intensificaba. Él apenas podía llegar a mí, mas era capaz de caminar aún así. Antes de que pudiese planificar algún contraataque, él me alcanzó por completo, y endureciendo su puño, me dio con todo.

Fui lanzado hacia la montaña que nos tapaba la luz del sol y nos distanciaba por completo del resto de participantes. El choque de mi espalda con la pared rocosa fue duro, e incluyendo el golpe, no me sentía apto para aguantar más.

—Lo hiciste más duro de lo necesario.- Mwsatt finalizó el encontronazo, para dirigirse con el balón a marcar el punto.

Me encontraba en el piso, sin moverme mucho, deseando que al menos el ardor cesara. A nada de llorar, no sabía si transformarme en slime. Acabé concluyendo que sí, ya que quería sufrir sin que nadie se diera cuenta, mas olvidé que sería peor para mí si lo hacía.

“Las heridas permanecerán en tu cuerpo, mas no sanarán como es debido ya que no está transcurriendo el tiempo para estos cuando te vuelves un limo”, fue lo que dijo Phear.

Decidí llorar ahí, ya que no quería cargar con eso el resto del partido. A lo lejos escuché lo que creía era Yaku con su nube, y en efecto. Con la mirada en el cielo la vi, bajando encima de su invocación.

—¡Zakko!- Provino de ella al verme. —¿Qué te pasó?- Interrogó en cuanto se allegó a mi lado.

Segundos después, se oyeron las campanas, proclamando a todo el mundo que el primer punto había sido anotado.

—Eso.- Quise dejar de lado mi pena para no ser una carga. —Mis brazos arden muchísimo, y mis audífonos no funcionan, pienso que hay que pedir una pausa técnica al menos…- Busqué el modo de resumir todos mis problemas.

—Ey, pero… estamos hablando mediante estos.- Ella contestó. —Sí es cierto que no te escuchamos nada antes, qué extraño…

«Entonces sí era culpa de él… qué lástima que no pude detectar cómo lo consiguió».- Descubrí el efecto, faltaba la causa.

—Yo puedo ayudarte con lo de los brazos.- Yaku añadió.

—¿Cómo…?- Pregunté confundido, que yo supiese no tenía magia curativa ni nada que se le pareciera.

🍄

Bajar de esta cima era muy complicado, aún peor si no confío en mis métodos de aterrizaje. Necesito ponerlo en práctica, tan urgente, que quizá en el tiempo que se tome en volver al partido lo podría realizar.

Desconozco qué habrá acontecido con mis compañeros, sobre todo porque seguían sin comunicarse mediante los auriculares. No sé porqué no lo usan si se los dan por algo, malditos. Igual, con todo el ruido del público es posible que ni los escuchase.

Alcancé un punto en el que consideré seguro saltar, aunque practiqué mi aterrizaje a la vez. No sabía bien a dónde ir, no veía a nadie cerca.

«Arix se fue a su portería, asumo que debo imitarle…».- Deduje, tras ejecutar un aterrizaje exitoso.

Fue lo que deduje y fue lo que opté efectuar, yendo a ver si estaban mis compañeros. El inicio no me pareció tan malo, a pesar de que mi estómago aún está sensible.

«No sé cómo tendré el valor de golpear de igual manera, espero que me salga solo. Ahora que lo pien—… ¿Qué carajo?».- Aproximándome a nuestra portería en efecto vi a mi equipo, sorprendiéndome al observar a Zakko, quien se denotaba dañado.

—Hola.- Este me saludó.

—¡Hola!- Y Yaku también.

—¿Qué te pasó? ¿Por qué no usaste los audífonos, o bueno, por qué no usaron los audífonos los dos en todo este rato?- Puse a interrogar todo lo que pensara necesario.

—Quise impedir que marcaran. Y… no sé porqué, no me funcionaban. Algo de la magia del otro debió afectar…- Zakko contestó la pregunta dirigida a él.

—Llevamos hablando mediante el dispositivo todo este rato.- Yaku añadió, cosa que no tenía ningún tipo de sentido porque yo debería tenerlo prendido…

—Ah, es cierto. Mi error.

«¿En qué momento lo apagué?».- Tenía razón, no obstante me desconcertó el que sí la tuviera.

—Considero que deberíamos llevar a cabo una de las ideas de Shair antes de que se nos olvide y marquen más.- Yaku propuso.

—Y esas eran…- Consulté.

—¿Quieres que las repita?

—¿Sí?- No sé porqué me salió un tono de pregunta, lo que ocasionó que ella me mirase fijo consumiendo mi alma. —Sí, por favor. Perdón.- Las disculpas las dije en voz baja.

—Podríamos tantear la idea que tuvo del balón falso. Si entiendo bien, en algún momento mientras te quitaban la pelota se la habrán lanzado disparado a Mwsatt, quien del otro lado la llevó. Si sucediera algo idéntico dudo que notasen la diferencia.

—¿Pero no se habría visto, oído, o algo? Es mucha la distancia que debió recorrer, sin embargo ni tú ni yo nos dimos cuenta.- Interpelé.

Zakko no aportó mucho a la conversación por estar masajeándose sus propios brazos.

—En serio. ¿Qué te pasó?- Los tenía más o menos rojizos, verlos me daba cosa.

—Me extralimité con mi magia.- Él aclaró.

—¿Eso puede pasar?

—Depende de tu cantidad de alma. Yo no tengo casi nada, pero sí muchísima magia. Puedo usarla, mas con consecuencias dependiendo de la fuerza.- Seguía sobándoselos con algo extraño, imagino que es algo de su propia forma slime.

—Ejem. Arix ocupó una magia de luz, no quito que sepa más magia relacionada, o que con alguna técnica con esa se haya vuelto invisible a él y/o hasta el balón.- Yaku razonó, retomando el tema importante.

—¿Entonces cuál es el plan?- Incidí en que fuera al punto.

—Pues… podrías actuar igual que recién, llevándote la pelota solo hacia un lugar alejado. Hay que encontrar un momento en el que no estén atentos al balón para que no se den cuenta al instante…- Ella buscaba algún método para llevarlo a cabo. Ninguna sonaba como una idea con siquiera un poco de posibilidad de colar.

—Mira, no sé. ¿Y si les copiamos? Disparar el balón de un lugar hacia el otro, en este caso dándole un pase a Zakko a la distancia, para que él estando solo, se busque la forma de engañarlos.- Yaku se fue al lado fácil.

—¿Me busco la forma?- Zakko replicó. —¿O sea que depende de mí…?

—A ver, desde el inicio que está basada en ti, ¿Qué pensabas?- Yaku le encaró.

—Sonó más fácil cuando lo dijo Shair…- Zakko murmuró, para luego suspirar. —Puedo pretender conseguir algo, sí.

—¡Así me gusta!- Yaku le expresó abiertamente con gesto de pulgar arriba y todo.

—¿Desde cuándo actúas así?- Cuestioné, ya que estaba más extrovertida que de costumbre.

—Si no soy yo ninguno de ustedes hará nada. Shair se querría arrancar las coletas.- Ahora me encaró a mí.

—Lo siento.- Murmuré yo también.

—¡Les pido amablemente a los participantes que regresen al centro del campo!- El presentador nos llamó la atención.

«¿… Por qué nos da órdenes el presentador? ¿No habían árbitros…? ¿Dónde están?».- Se me hizo curioso, por lo que al fijarme en ello comencé a preguntarme varias cosas. No los veía por ningún lugar.

Me gusta imaginar que si algo se sale del control interferirán de todas formas, y no estaban de decoración o algo así.

Nos encaminamos a la posición de antes, viendo de lejos a nuestros rivales esperándonos de vuelta. Sentía menos nervios que antes, pese a que mi cuerpo no lo reflejaba. Puede ser que esta ropa no sea la más abrigadora tampoco, mas dudo que sea por eso que estén temblándome las manos y un tanto las piernas.

El conteo atrás volvió a resonar, mas esta vez mi mirada sí estaba fija, tenía un plan que cumplir desde el inicio.

Tras finalizar la cuenta regresiva, sin titubear me limité a recrear lo que ejecuté antes solo que evitando pensar de más. No sé bien qué hace ninguno de ellos, y tampoco sé cómo es que alcanzaron esta altura, sería útil saberlo.

—Avísenme cuando tenga que lanzarlo.- Les comuniqué a mis compañeros una vez yacía en la cumbre.

—¡Hay que atraerlos hacia arriba! Primero tenemos que distraerlos.- Yaku especificó subiendo con su nube a la vez. Lo sabía porque estaba observándola desde arriba.

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—¡El equipo de Dearu decidió tomar la iniciativa aumentando el ritmo que ocuparon antes! ¿Buscarán ejercer alguna estrategia que no les acabó de salir antes del primer punto?- El presentador hacía a su vez de narrador.

—Kairo y Yaku se reunieron en la cima de esa montaña, al parecer están conversando. ¿Qué crees que estarán charlando?- Eran dos narradores a su vez, la otra voz no la reconocía.

—”Pues yo creo que si damos un paso estaremos un paso más cerca de puntuar”.- Uno de ellos realizó un intento de imitación.

«Estos narradores apestan… estoy segura de que yo lo haría mejor».- Estaba un tanto molesta de que no hablaran tan en serio de mi equipo como del otro…

«Encima el cuarto que me dieron para observar el partido es horripilante… no veo casi nada».- Solo eran malas noticias para mi pobre persona. «¿Qué pasará si voy con el público?».- Se pasó la idea por mi cabeza y se quedó anclada durante el transcurso de este punto.

Tenía fe que Zakko, Kairo y Yaku están dando lo mejor de sí, a pesar de no poder observar nada en absoluto porque son unos… inoperantes. Y no fueron suficientes como para colocar esta cabina en una buena posición.

A nada estaba de hacerle caso a mi pensamiento intrusivo, digo, nadie se dará cuenta, y yo quiero ver el partido… Seh, lo haré.

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—¡Ya estoy en el mismo lugar de antes!- Les dije a Kairo y a Yaku, posicionándome del otro lateral de la cancha.

—Ve avanzando, nosotros iremos directos hasta que nos intercepten.- Yaku contestó a mi llamado.

—¡Bien!- Confirmé que le oí la indicación.

«No sé qué estarán planeando los del Harasei pero…».- Me detuve un segundo.

—¿Eh?- Expresé después de, creo, escuchar un sonido detrás de mí.

No percibía ninguna señal de que me siguiesen, no obstante no me quedé tranquilo.

—Oigan.- Llamé a alguien mediante el dispositivo, para confirmar que supiesen dónde están todos.

—¿Qué?- Kairo emitió del otro lado.

—¿Localizaron a los tres de ellos?

—No… de hecho, no vemos a nadie. Seguimos avanzando, con un paso desacelerado ya que no queremos cansarnos antes de siquiera encontrarlos.- Él informó. —¿Por qué?

—No, es que… no sé si fue mi paranoia, pero estoy seguro de que hay uno conmigo. Avísenme si los ven o si solo ven a dos, y díganme quienes.- Les solicité, bajando el volumen para evitar que se me oyese desde lejos.

—Claro, te avisaremos.- Kairo aseguró.

«Qué camino más largo…».- Dije para mí, luego de cortar la comunicación unos segundos para atender cada sonido que produjese el entorno pretendiendo descubrir dónde se escondería alguien.

«A ver, si estamos haciendo lo mismo… debería estar al menos uno aquí. Quizá fue muy obvio… no estoy seguro de que vaya a salir bien».- Saqué conclusiones originadas de la inquietud que suponía que el plan dependiera de mí.

Estaba seguro de que Mwsatt estaría por aquí, la cosa es a saber dónde…

«No debería dejar que él contase con ventaja de conocer mi posición e imaginarse nuestra idea, tengo que hacer algo que lo confunda…»

Opté por practicar a dividirme. Avancé muy poco con Phear esta técnica por lo que apenas y puedo moverme en sincronía, mucho menos manejarlos a mi antojo, cosa que sería muy útil. Al menos para esta estrategia no es necesario que lleguen a ese punto, solo tengo que volverlos balones creíbles.

Según mi entrenamiento, tengo que mantener la piel de mi forma limo como siempre, pero esparciéndola en el lugar que quisiera convocar mis otras versiones. Cerrando los ojos sería más fácil fue lo que él sugirió, por lo que tras ojear a mi alrededor proseguí con ello.

Conseguí el primer paso y arranqué con el siguiente; verme a mí mismo en esos pedazos. Utilizar magia en ellos rellenándolo hasta que obtenga una cantidad que se asemeje a la que porto yo.

Era extraño imaginarme como una bola pese a poder serlo. Supongo que es un pensamiento que se le pasará a todos los de mi raza, me gustaría poder hacerle esa pregunta a alguien algún día.

«Pude preguntárselo a Phear, en verdad…»

Esa pequeña distracción ocasionó un grave error de mi parte, pues al abrir los ojos vi una versión malformada de mí. No era ni siquiera graciosa… o al menos a mí no me daba gracia. Fui a tocarlo por encima para sentir la fuerza con la que lo creé, y al verme más de cerca no era posible evitar sentir asco. No por nada, es que me odio.

Posterior a acabar de quejarme de mí mismo intenté deformarlo más hasta que se pareciese más a lo que vi y logré tocar de la pelota, la contextura y los colores por encima, debido a que mi memoria no es la mejor y mucho menos con cosas tan cortas.

Unos retoques finales y determiné que era momento de observar el resultado.

«Eh…».- Quería procesarlo antes de inferir nada. «No… no está mal».- Pensé al tocarlo y darme cuenta de que la sensación se asimilaba a la que tenía en mi cabeza.

—¡Zakko!- Vociferó mi nombre Yaku mediante el dispositivo. Dolió al inicio, mas el volumen se ajustó solo. —¡Vimos a dos y decidimos lanzarte el balón, fíjate en la parte de la montaña más cercana a ti que tiene una pequeña abertura, cerca de allí debería llegar! ¡Te veo allá!

—¡Espera!- Quise apelar antes de que se desconectase, sin éxito. —¿Kairo?- Pregunté por si él sí estaba, cualquiera de los dos me servía.

No recibí respuesta alguna, por lo que me puse nervioso.

«¿Cómo que “te veo allá”?».- Las dudas no tardaron en surgir. No sabía bien qué hacer y seguía paranoico con la presencia de Mwsatt. Ni siquiera sabía si era él, ya que no me contó a quiénes vieron, que era lo que quería preguntar en primer lugar.

Fui corriendo al lugar más cercano que aparentase la forma que especificó. Tenía una pasada por debajo también, podía llegar al centro desde aquí.

No veía la pelota a lo lejos, y ahí fue cuando me cuestioné si es que siquiera llegaría. No sé cómo es que la mandarían a tanta distancia, pasaron por alto ese detalle antes.

Para calmarme mantenía el balón falso principal en mis brazos, forjándolo cada vez más buscando que nadie piense que no es el real. Cada segundo era oro, sobre todo cada segundo sin tener que actuar aún.

—¿Kairo?- Volví a probar suerte llamándolo, rogando porque alguno hablara.

Luego de unos instantes en los que estaba perdido por completo, localicé la bola en el aire, yendo a caer cerca de dónde mencionó. Mientras caía no vi otra cosa que hacer más que reiterar la acción de sumar más balones falsos, solo que esos menos cuidados a causa de que los hice estando súper nervioso.

Cuando más se acercaba a mí, fue cuando confirmé mis sospechas, pues de un cúmulo de rocas salió disparado Mwsatt, corriendo para llevarse la pelota antes que yo.

La primera reacción que tuve fue querer atraparla antes que él, aunque recapacité al momento que lo mejor que podía hacer era disparar fuego hacia la arena, provocando que no se viese nada en absoluto. Por la silueta en esos leves segundos corroboré la eficacia de mi estupidez y mi primer idea fue tocar por encima el balón para asegurarme crear una réplica que luciese exacta.

🍄

—… ¡Te veo allá!- Yaku se despidió de Zakko, para rápidamente dirigirse hacia él mediante su nube.

—¡Mwsatt, te va la pelota y la albina, nosotros iremos un poco más tarde si puedes aguantar!- Hiwa se comunicó con el loco de pelo azul con un tono tan alto que escuché hasta yo.

En un visto y no visto Hiwa se llevó a Arix bajando de manera efectiva por la altura, corriendo a pesar de que no tiene sentido según la gravedad. Lo malo de la gente en este mundo es que deben de hacer lo que se le venga en gana sin respetar ni las leyes de la gravedad, tremendos irrespetuosos.

Más en serio, no deducía la forma en la que descender con rapidez pero seguro. Estimo que lo mejor será que me encamine hacia allá lo más veloz que pueda, sin embargo no era consciente del miedo que daba esta altura.

Nunca antes consideré que me originasen temor, solo que tampoco nunca antes consideré bajar una a puro pie. Busqué efectuar el mismo descenso que antes solo que apurándome en cierta medida, no importándome cualquier dolor pequeño con tal de aumentar la velocidad. Al menos hasta un punto en el que considerara óptimo solo saltar y confiar en mi magia.

Ese punto llegó a pesar de que mis ganas de arriesgarme no. Tomé una cantidad baja de aire pero alta de confianza y acabé lanzándome. Con mis manos apuntando al suelo detuve el impacto y aterricé cayéndome como tarado pero no dolió tanto como debió haberlo hecho. Es una victoria según mis libros.

Fui corriendo impulsándome con mi magia ahora que considero dominé con cierta destreza. No sabía bien dónde era, me guie por mi intuición y sobre todo por el rastro que dejó seguro que Hiwa.

Mientras más me acercaba más caluroso se tornaba el viento que yo mismo generaba, sintiéndolo por la palma que era de donde lo invocaba. Escuchaba puros chillidos, hasta que al final me acerqué lo suficiente como para entender lo que sucedía.

Zakko estaba nublando la visión para que el truco colara, o al menos eso creía, ya que la silueta era la suya disparando al suelo.

—¡Kairo!- Voceó Yaku desde las alturas con su nube, provocando que elevara la mirada buscándola. —¡Ten, corre!- Disparó hacia mí uno de los balones. Me lo dijo con tanta fuerza que no consideré su indicación más de dos segundos y me di la vuelta huyendo con la pelota en las manos.

—Hiwa, síguelo por si acaso.- Oí de Mwsatt antes de que acelerara lo más veloz que era posible para mi inexperiencia.

🍄

—¡El partido lo están descontrolando!, Kairo huyó de la escena con un balón en la mano, ocasionando que Hiwa lo persiga para evitar que puntúe aún sin saber si ese es el verdadero.- Uno de los narradores comentaba los sucesos.

—Trajeron una buena estrategia al partido los chicos de Dearu. El enigma es si sabrán llevarlo a una suma en su puntaje o los del Harasei podrán contrarrestar fácil un planteamiento que si bien es bueno, no es la primera vez ni de lejos.- Su compañero contraponía el comentario del anterior.

—No lo sé, eh. Tanto Mwsatt como Arix parecen perdidos, ¿Qué se supone que están haciendo?

Los narradores comentaban el partido, el público estaba disfrutando y quien más lo notó fue Shair. Quien bajó con el público como razonó antes.

«Se ve mucho mejor desde aquí…».- Shair concluyó satisfecha y además orgullosa de sí misma por ocurrírsele esa idea. Emocionada por ver a sus compañeros jugar.

Del lado de quienes participaban en la cancha, Zakko y Yaku se encontraban en un altercado contra Arix y Mwsatt. Los primeros mencionados sacaron la información de que la técnica que quería ocupar Arix para descubrir los falsos y el de verdad, no funcionaba con todo el humo.

El rubio del Harasei pretendía prender una leve llama calcinándolos mediante una iluminación intensa, ya que la pelota verdadera es resistente ante la mayoría de ataques mágicos, mas los clones inexpertos de Zakko se desmantelarían al mínimo roce.

Corolario sacado de la simple demostración al Yaku querer defender al veniz de cualquier daño que pueda recibir, pues moldeó uno como si fuese líquido. En pequeño instantes se definía todo, pues Yaku tenía la obligación de permanecer alerta y proteger a su compañero a su vez que este rebuscaba el mínimo despiste de esos dos para huir con el balón verdadero que guardaba en su ropa.

Entre tanto, Kairo continuaba aproximándose a la base rival. Desconocía si la bola era la real o no, empero uno de ellos se distrajo con él, por lo que consideró proseguir sin cuestionárselo.

—¿Aló?- Kairo habló mediante el dispositivo de comunicación entregado, esperando que alguno de los dos de su equipo contestara a su llamado.

«Lo suponía».- Se afirmó a sí mismo sin frenar el ritmo, viendo de reojo a Hiwa que iba detrás de él. «¿Qué se supone que está haciendo ella? Solo está… corriendo. ¿Cómo casi me iguala?».- Comenzó a interrogarse al hallarse sorprendido de la velocidad de la chica pelinegra.

Mwsatt se hartó y decidió atacar a pesar de recibir daño. La potencia de la magia elemental de Yaku no bastaba para detenerlo debido a su gran aguante.

—¡Zakko!- Yaku exclamó advirtiéndole al observar la determinación de Mwsatt en detener la trampa de ellos dos.

El peliazul del Harasei asestó un ataque a Zakko, mandándolo lejos y resonando cual efecto especial. Tras el primer contacto, se vio forzado a aplicar su magia elemental: Tierra. Produjo un temblor en un área que cubriese la mayoría de formas ovoides. Derritiendo por el movimiento a la mayoría, dejando solo una que cayó ante Zakko.

Yaku sin esperarlo, cayó tan rápido como pudo desde arriba colisionando con una patada en la cabeza de Mwsatt desde arriba. Al bajar su cabeza, situó sus palmas en su visión y estas originaron chispas.

—Oye.- Yaku pronunció. —¿Les gustan los destellos, no?

Antes de dejarles opción utilizó ella su magia elemental: Rayo. Invocando chispas que aunque se manifestaran de un tamaño poco amenazante, originaron una inesperada alteración en el principal de los del Harasei, agregándolo a una grave contusión.

—¡Huye!- La albina de Dearu exclamó a su compañero con la pelota en las manos. Este decidió hacerle caso.

Al instante, Arix reaccionaría flasheando a Yaku castigando su distracción, y persiguiendo a Zakko.

Yaku se exasperó y se talló los ojos forzándose a recuperar la vista.

—¡Yo me encargo del veniz!- Se oyó mediante el artefacto de comunicación de Mwsatt, por lo que de inmediato Yaku entendió que este último se acercó lo suficiente a ella, y lo notaría aún más con el golpe que le propinó este, impulsándola y generando un sonido con este.

—Ey. Ya sé que soy brillante, pero te permito verme a los ojos a ti.- Mwsatt se molestó y escudó en la fanfarronería.

Yaku aún se encontraba con dolor en los ojos, manteniéndose con nula capacidad de divisar de dónde venía el líder dentro del juego rival.

«No lo veo…».- Yaku se angustiaba a medida que transcurrían segundos y no mejoraba. Por su mente aparecían métodos para defenderse, encontrando la manera.

Empezó a manipular su nube, pues aunque no fuese posible manejarla de forma correcta, apenas chocase con él entendería dónde se encuentra al sentirla detenerse.

—¿Eres la más fuerte de ellos, no? Es decir, la mayor amenaza para nosotros.- Mwsatt sacaba sus propias conclusiones tras seguir impresionado por el ataque de ella. Acercándose y cargando un ataque, dato que Yaku conocía debido al sonido que producía, que era por completo reconocible.

La chica de cabello blanco desesperada apuraba su nube al máximo hasta que colisionó con algo cercana a ella, por lo que en esa orientación sin pensarlo reiteró su primera ofensiva.

«¿Qué?».- Resonó en la cabeza de Mwsatt antes de recibir de lleno la magia elemental. Esta ocasionó un daño considerable, mas no grave. «La nube…».- Dedujo rápido y la localizó. No tardó nada en hacerlo ya que no se despegó de él ni un poco, porque Yaku la usó de distracción en lo que seguía recuperando la visión.

—Maldita sea…- La albina maldijo continuando frotándose los ojos, y así, unos segundos hasta que volvió a abrirlos.

Consiguiendo recuperarse en cierta medida, empujó a Mwsatt con su nube agrandando su tamaño, para luego acercar esta misma a ella y montarse, huyendo con rapidez deseando alcanzar a alguno de sus compañeros.

—¡No puedes esconderte tanto tiempo!- De otro lado de la arena, Arix proclamaba, rastreando a Zakko.

«Es más rápido que yo…».- El veniz no tenía confianza en que escapase sin problemas. Se hallaba oculto en una elevación del terreno por la que el rubio no recorrió. Él llevaba el ovoide en sus manos, aún si no estaba seguro de que fuese el original. Inseguridad surgida solo, ya que nada le dio a pensar que ese sea el caso.

—¡Desgraciado!- A las alturas se escuchó una voz conocida para aquel veniz escondido. Yaku llegó con ellos antes de lo que se imaginó.

Por resentimiento, buscó atacar a Arix. Invocando destellos que caían como disparos rodeándolo y obligándolo a concentrarse en ella y nada más.

Zakko entendió la intención de su compañera y corrió hacia delante, dejándose notar. Él no conocía la gravedad del error hasta muy tarde.

Kairo quiso advertirles que Hiwa dejó de seguirlo apenas pudo, mas ninguno estaba al pendiente del artilugio. Él se quedó entre la espada y la pared, porque no tenía comunicación con sus compañeros de equipo mas sí tenía una bola que no estaba claro si era falsa o no.

Se quedó pensativo desde entonces, manteniendo un ritmo lento por la carencia de ese conocimiento. Con el balón en las manos y caminando de espaldas, ojeando de vez en cuando el objeto.

«Me lo dio con mucha determinación, y aún así… Pudo haber sido solo para aparentar, ¿No? Podría yo ser solo un señuelo para que uno de ellos se distrajera conmigo. En ese caso… estaría perdiendo el partido quedándome acá».- Se cuestionaba a sí mismo. «Sin embargo…».- Detuvo su propia charla interna solo por la incertidumbre de desconocer su función en el plan, observando fijo la forma ovoide.

Sus compañeros estaban en problemas, pues fueron interceptados por los tres a la vez. Zakko mientras corría recibió un potente impacto de Hiwa, quien se apareció desde un rincón. El veniz dejó ir el balón fácilmente por este mismo, y la mujer del Harasei se lo arrebató.

—¡Lo ten-

Hiwa quiso afirmar su disposición de la pelota viéndose interrumpida por la rápida invocación de Yaku, la cual se llevó la pelota. Miró hacia dónde se direccionaba la nube, notando que la dueña de la invocación aún se encontraba en lo alto; cayendo en picada, mirada fija en su propia magia.

La nube se acercó a ella antes de que siquiera se acercase al suelo, y con la pelota en las manos, se rio de ellos.

—¡Buena suerte llegando hasta aqu-

Hiwa le devolvió el susto disparando automáticamente su magia elemental: Rayo. El mismo que el de la albina.

«¿Qué carajos…?».- Yaku sorprendida de esa acción, quedó paralizada unos segundos, pues vio cómo le rozó aquel tiro.

No dudó más, ahora con el balón en las manos era cosa de llegar a la portería rival. Procuró ir a máxima velocidad ya que no quería recibir ninguna sorpresa más.

Los del Harasei, ágiles de mente, fueron subiendo las montañas que se entrometían en el camino. Hiwa yendo cargada por Mwsatt, se encargaba de distraer a la albina antes de que se aproximase a su arco.

Al estar atenta a avanzar y a esquivar los tiros, no era capaz de aumentar su altura, por lo que su nube iniciaba a descender. Para que esta funcionase ella tenía que mantener su vista y conocer su ubicación a la perfección. Sentía lo que esta tocaba si se conectaba y concentraba en ella, mas en este tipo de escenarios caóticos su única opción era contemplarla todo el tiempo posible.

Cuando menos se lo esperó, uno de los proyectiles acertó en su brazo, y como reflejo lo abrió, dejando caer la pelota.

Una vez se percató, descendió a propósito. Se trataba de una carrera, ya que Hiwa también aceleraba hacia esta.

—¡Hiwa, cierra los ojos!- Arix vociferó, apuntando hacia la pelota cayendo. Su compañera le hizo caso, mas Yaku se desconcertó.

Arix seguía empleando su magia de formas molestas, y esta vez usó una inclinación del balón para rebotar luz y flashear otra vez a la portadora de la nube. Con esa ventaja, Hiwa atrapó el ovoide antes que la albina y se encaminó con su equipo.

—¡Aaarg!- Yaku voceó al caer en la misma.

«¡Qué magia de mierda!».- Pensó para sí, odiando la habilidad del integrante del Harasei.

Para el momento en el que se deshizo de la luz, no vio a ninguno cerca. Al elevarse un tanto más los ubicó a la distancia, por lo que fue lo más rápido que podía.

—¿¡Zakko!?- Pretendió comunicarse con su compañero, queriendo advertirle.

Inútil, por varios motivos. Porque su conexión estaba limitada por una magia que desconocían, y porque el chico del mismo nombre ya se los veía venir.

Aún sabiendo que debía impedir que avanzaran, él se paralizó al observarlos acercarse. Mwsatt se alistaba a recibir y resistir cualquier pretensión que el veniz de Dearu podría tener. Este retrocedía deseando evitar el confrontamiento, buscando en su cabeza alicientes para corresponder con el papel que le tocaba cumplir.

«”No me gustaría perder sabiendo que pude haber hecho algo…”».- Volvió a repetir en su cabeza. Por estar rebuscando un motivo para actuar no encontró un plan para ello, por lo que dejó a su instinto encargarse.

Su idea fue recibir el golpe disminuyendo su potencia forzando a que el que tomaba la delantera tuviera que defenderse a sí mismo también, por lo que lo atacaría en ese instante. Más tiempo no tuvo, por lo que siguiendo su estrategia, fue hacia delante.

—¡Aparta!- Mwsatt le gritó al estar a pocos metros de él.

Vio la clara apertura de este en su puño levantado, por lo que se acercó a recibirlo con el pecho y apuntando a su cara con la palma desnuda, denotando sus intenciones de aplicar su magia elemental. Por no ser la primera vez que efectuaba el mismo planteamiento, Mwsatt se lo vio venir y se defendió tanto a él como a su brazo aún si le costaba fortaleza.

Zakko acabó utilizando la elevación generada por el encontronazo con el peliazul, para convertirse en limo y aumentarla al ser más ligero. Al hallarse arriba de ellos, quienes no pararon por ni un segundo, se transformó en humano para acabar lo que empezó y detenerlos cueste lo que cueste con su magia elemental: Fuego.

Creó una intensa llamarada que opacaba a los tres a la vez, y sin pensarlo la lanzó.

—¡Regresa!- Vociferó Arix, desconcertando al veniz. En un par de parpadeos, las llamas que concibió Zakko, fueron absorbidas por un destello, para luego ser disparadas hacia él en forma de tiro mágico de luz.

Al final, Zakko cayó herido al suelo, sin muchas posibilidades de conseguir nada más, preguntándose a sí mismo qué fue lo que Arix conjuró.

Yaku, sobrevolando, visualizó aquel tiro mágico al haber sido lanzado hacia arriba. Se apresuró en llegar antes que ellos, despreocupándose de lo que pudo provocar ese tiro en primer lugar.

Sin embargo, ya era muy tarde, la zona de anotación de su equipo ya conoció a los tres miembros del Harasei. Bajó lo más acelerado que fue posible mas no alcanzó a evitar que puntuaran.

«No…».- Comenzó a lamentarse al divisar el balón en las manos de Hiwa, yendo a caer para puntuar.

…

—¡Y puntúa…!- Los narradores ya se encontraban gritando el segundo punto del partido, mas la campana no resonó, por lo que alargaban la última vocal esperando compaginarse con estas.

—¿Esa era la pelota verdadera, no?- Uno de los comentaristas puso en duda al ver que no funcionaba.

Yaku cuestionándose un minuto qué estaba pasando, viendo a Mwsatt, Arix y a Hiwa rebotando el balón con fuerza contra la zona de puntuación, sintió un cosquilleo y su piel se erizó.

—¿¡Kairo!?- Se aseguró de que el dispositivo de comunicación permaneciera activo y voceó el nombre de su compañero.

A pesar de su creciente ilusión, las campanas se dieron el lujo de sonar antes de que su compañero pudiese siquiera contestar.

—¡Y es punto para…

El puntaje tardó unos segundos en actualizarse para aquellos implicados desde dentro.

—¿¡Dearu!?

Todo el público estalló por la sorpresa, y el Harasei presionaron la pelota hasta que lograron reventarla, descubriendo que todo este tiempo fue esa la falsa.

—Pero… ¿¡Por qué se empeñaron tanto!?- Mwsatt sacó afuera su mal temperamento al verse engañado por una estrategia tan antigua como el Duel’Grot mismo.

No ayudaba que Yaku desde la distancia arrancó a carcajadas, por los nervios, la felicidad de que saliese bien y claramente para provocarlos, pues además se aseguró de apuntarlos, hasta que al final no pudo más de la emoción y ya sus brazos se descontrolaron de la emoción, apretando el puño y agitándolos, o abrazándose.

Posterior a la celebración, procedió a buscar a su equipo.

—¿Kairo?- Insistió en llamarlo.

—¡Yaku!- Este ya fue capaz de oírla. —Oye, ¿Nosotros puntuamos?

—¿Pero tú no te enteras de nada?- Yaku realizó un comentario que a simple escucha parecería ofensivo, mas la emoción que compartía con este dio a entender a Kairo que no iba a malas.

—¿Eso es… un sí?- Kairo aún no estaba seguro de que su compañera no estuviese siendo sarcástica.

—¡Vamos uno a uno! ¡Eres muy inteligente!- La albina procedió a halagarlo.

Kairo lo sintió demasiado inesperado, y más viniendo de ella. Al tomarlo por sorpresa necesitó un par de segundos para procesar el cumplido.

—Gracias, pero… ¿Por qué?

—Porque fuiste capaz de notar que era el verdadero. Aunque pudiste haber tardado menos en puntuar…- Yaku aún elogiándolo le encontró una pega.

—¿Tú no lo sabías?

—¿El qué?

—Que era el… original.

—Claro que no.- Al atender a eso, Kairo se paralizó un leve segundo por la estupidez de su intercambio. —Yo solo me llevé el balón más cercano a Zakko que no llevaba él, para disimular que era importante. Al final sí lo era.- Esto último lo comentó con gracia.

«Está ida por completo, ya la perdimos».- Resonó en la mente de Kairo. «Hasta podría decir que está chalada»

—¿Cómo lo descubriste? Digo, para saberlo por si acaso sucede algo similar en el transcurso del partido.- Yaku preguntaba con interés genuino.

—Es cierto que soy muy inteligente sí.- Kairo buscó incidir en otro tema además de tirarse un poco más de flores para subirse el ánimo.

—¿… Por qué no me dices?

—¿¡Y ese cambio tan drástico!?- El pelinegro cuestionó el tono serio repentino de su compañera de equipo, extrañado por que dejara de lado la actitud alegre que tomó antes.

—Bueno, nos vemos en el centro. Iré a buscar a Zakko, que creo que está más o menos donde antes.

—Ah, yo estoy cerca… o eso siento.- Kairo quería asegurar que lo estaba, mas no veía al veniz por ninguna parte. Solo discernía el suelo y las rocas de las montañas más oscurecidas por los efectos de la magia. —Quizá nos encontramos allí, y si no, me dirigiré al centro.

—Está bien, ¡Chau!- Yaku se despidió de Kairo.

No tardó tanto en encontrar al veniz, quien yacía en el suelo tumbado. Kairo se veía a la distancia, acabó encontrándolo antes, solo que iba a paso desacelerado para no gastar energía.

—¿Hola?- Yaku saludó con incógnita de porqué Zakko no se movió nada. De hecho, parecía hasta pasmado.

—¿Puedes volverlo a hacer?- Este le solicitó repetir lo de antes para sobrellevar mejor las heridas. Por el tono con el que lo dijo ya se dejaba entrever que lo imploraba. Él mismo lucía demacrado.

Kairo visualizaba a Yaku manejando su nube y colocándola encima del veniz, procediendo a inundarlo con magia elemental de agua.

«¿Qué está…?».- Él se cuestionó un par de cosas, mas se las guardó para interrogar una vez se encontrara cerca de ellos. Prosiguió caminando acelerando un tanto el paso para llegar antes.

—Hola, Kairo.- Saludó animada Yaku, pero más tranquila, estirando la “a” del saludo.

—Hola. Eh… ¿Interrumpo algo? ¿Qué están haciendo?- Kairo no tardó nada en querer solucionar un par de dudas que le surgieron. No entendía qué se supone que está haciendo Zakko en el piso dejándose mojar por completo por la nube de la albina.

—El uso de su magia elemental le afecta a él mismo, por lo que le ayudó cuando se sobrepasa y necesita calmar el ardor.- Ella explicó.

—Ah… por eso luce tan hecho pija.- Susurró para sí Kairo.

—¿Tan hecho qué?- Yaku interpeló, lo cual ignoró por completo el pelinegro.

—Oigan… ¿El punto fue nuestro, verdad?- Zakko intentó hablar con nosotros mientras le caía todo el agua, hacía un efecto chistoso en su voz.

—Sí.- Le afirmó al instante, Kairo. Confirmación con la que el veniz sonrió.

—Bien.- Zakko celebró aún con el efecto chistoso en su voz, similar a platicar bajo el agua. A Kairo le pareció hilarante. —Ya puedes parar, Yaku.

—¿Te sientes mejor?

—Supongo que sí. Lo suficiente, no inspira pausa ni nada así.

—Te ves bastante peor que nosotros dos, la verdad.- Kairo añadió a la conversación, un tanto preocupado por ello.

Él casi no ha sufrido ningún percance y ella ninguno tan significativo, por lo que el más afectado era el veniz de lejos.

—Sí, aunque… ¿Ese es el punto de que esté aquí, no?- Zakko contrarrestó. —Soy un veniz.

—De igual manera no tienes que sobre esforzarte. Recuerda que eres importante.- Yaku le reprendía.

—Bueno, el plan que consistía en mí ya lo hicimos. Ahora les toca a ustedes.- Zakko replicó.

—No hay ningún plan conmigo que yo sepa.- Kairo les recordó, sonando pasivo agresivo. —Shair no se animó a pensar ideas con mi magia. Quizá no soy tan bueno.- Aprovechó para victimizarse de algo que por dentro sabía que no le importaba, ya que prefería que ningún planteamiento pudiera depender de él.

—Ahora que lo dices…- Yaku manifestaba pretensiones de incluirlo a alguna ya establecida.

—Era broma, por cierto.- Kairo aclaró antes de que dijeran nada, para ver si se salvaba.

—¿Te acuerdas del que implicaba elevar la pelota con mi nube? Bueno… Pensé algo sobre ese.

—¿El qué?- Kairo preguntó con un pequeño interés.

—¡Les pido amablemente a los participantes que regresen al centro del campo!- La voz resonando desde fuera repetía el mensaje anterior, agilizando a los dos equipos a reunirse en el centro para proseguir con el partido. Los chicos de Dearu fueron conversando en el camino.

Shair, mientras tanto, estaba fardando de su querido equipo con las personas alrededor. Algunos le reconocían, mas la mayoría era hincha del Harasei. La peliverde lo reconocía y por eso disfrutaba más de recalcar que su equipo iba a la par.

Un par de guardias la identificaron y se limitaron a vigilar que nadie fuese a cometer alguna desgracia. De esto mismo se aprovechaba Shair para meter el dedo en la llaga exagerando la obviedad de aquel plan de un balón falso, y fingiendo una risa.

«Ese muchacho se parece a…».- Shair distinguió a un tipo en las gradas que se asemejaba a Dertzel. No se situaba tan lejos de ella, motivo por el cual en su mente transcurrió un pensamiento de acercarse a burlarse. Sin embargo, el partido estaba por reanudarse, así que decidió esperar a ver el desenlace.

Ambos equipos se posicionaron en el centro, con las mismas posiciones de siempre. Mwsatt clavó una mirada más hambrienta y agresiva que las otras dos veces. Kairo por su parte, mantenía la misma actitud. Se dio el lujo de imitarlo un segundo para tanto desconcentrarlo como solo mofarse de los gestos que realizaba.

—¡Tiempo!- Las campanas resonaron dentro de la arena.

El Harasei esta vez no dio paso libre a ninguna idea rara de Dearu, y Mwsatt salió a pelear la posición tomando la iniciativa. Kairo no se lo esperó, por lo que se vio forzado a usar su magia para retroceder antes de que el peliazul pudiese siquiera rozarlo.

—Cambiaron el tempo.- Kairo dijo en voz alta, con el propósito de pensar algo rápido con sus compañeros.

Mwsatt tomó la opción más sencilla y a su vez acertada. Pasarlos por encima con su fuerza. Fue consciente de que nadie de ellos podría impedir que solo avanzara, y mucho menos teniendo a sus compañeros protegiéndolo. Como si fuera un toro, él solo avanzaba con el balón en las manos.

—Hay que distraer a los de atrás, son más importantes.- Yaku percibió. —¿Son estúpidos?- Pensó en voz alta. A Kairo le sacó de onda, causándole gracia que los insultara.

—¿Y cómo?- Zakko entendió el punto, mas el cómo era la cuestión.

—Yo puedo atacarlos desde arriba.- La albina se elevó de inmediato mientras hablaba.

—Espera, Arix puede devolver la magia.- El veniz la detuvo antes de que siquiera lo intentara.

Kairo, entre tanto, probó a emplear su magia elemental: Viento. Buscaba mover de alguna forma a Mwsatt, sin conseguir nada en absoluto. O eso creyó hasta que apreció que iba más lento todavía.

—¡Hiwa, suéltame!- Mwsatt exclamó, sin contexto.

Los tres del Dearu se extrañaron, desconociendo lo que pretendían.

No tardaron nada en descubrirlo, pues el líder en juego de ellos salió disparado, llevándose a Kairo por encima. El campo por el centro era casi que plano, por lo que no tendría ninguna dificultad para solo llegar corriendo. Kairo salió disparado en la dirección en la que este corría, por lo que tenía un segundo intento de detenerlo. O al menos, eso pasó por su cabeza.

Logró levantarse a tiempo, con el único percance de no tener ninguna idea a llevar a cabo.

«No puedo moverlo a él…».- Kairo empezó a sacar conclusiones.- «Quizá si…».- A la vez que lo hacía, se dio la vuelta y apuntó hacia al frente, el lado contrario a Mwsatt. «Si no puedo moverlo a él, me moveré a mí».- Fue su conclusión.

Planteamiento que llevó a la ejecución, pues se impulsó a sí mismo contra el animal que corría en línea recta. Kairo alcanzó una velocidad que sumada a lo inesperado de su idea, causó que el líder de ellos no se lo viese venir, chocando contra él.

El peliazul no recibió ningún daño que fuese más allá, al contrario que Kairo. Quien se estrelló contra una pared o más duro todavía, cayendo de cara tras el choque y con un dolor de espalda que no era normal.

«Duele… un montón, ¿Qué carajos?».- Quedó impactado. Sabía que no era tan buena idea, mas no esperaba que le afectara tanto.

Viendo por el rabillo del ojo, su tonto plan tuvo sus frutos, pues la pelota se le fue de las manos a Mwsatt. Aunque no podía moverse, no tenía impedimentos para conjurar su magia. Procedió a empujarla lo más lejos posible, a su vez que él se alejaba para cuidarse de cualquier ataque.

Con su otra mano, estando ya lo suficiente alejado como para sentirse seguro, se aireó la espalda. No servía de nada, mas lo ayudaba a confundirse a él mismo y obligarse a pensar que servía, convirtiendo al dolor en mental. O eso fue lo que él murmuraba.

El líder en juego del Harasei fue a por el balón, aunque tornándose más lento que hace un par de segundos. Kairo se percató y dedujo que el tiempo de la magia que le aumentó la velocidad acabó.

—Oigan, ¿Me escuchan?- Kairo buscó contactarse con el resto de su equipo, a la vez que se levantaba. No sabía bien cómo proceder, el dolor se esfumaba, mas el problema persistía, ya que seguía estando solo contra quien él mismo creía la amenaza más imponente.

Forzó lo que él artilugio de comunicación sin resultados, confirmándose a sí mismo el que él también generaba esa falla. Necesitaba descubrir cómo de manera urgente, ya que consideraba molesto el no poder brindar información a su grupo mientras él estuviera presente.

Con más ánimos y luego de recuperarse en medida del estrellón, se envalentonó y fue a confrontarlo, con el propósito de fastidiarlo lo suficiente como para que su equipo los alcanzara. Él no era consciente de cuánto campo recorrieron, no lo sintió correctamente. Sin embargo, el trazo que se adelantaron sí era considerable.

—¡Ey!- Kairo llamó la atención de Mwsatt, manejando la pelota a la distancia con su magia de viento. —¿Por qué no me dejas hablar con mis amigos?- Interrogó, con un tono de voz que tanteaba el temperamento del miembro del Harasei. Al mismo tiempo que alejaba y acercaba el ovoide a su conveniencia.

—¿Te estás burlando de mí?- Este último lo confrontó, al no obtener éxito recuperando la bola.

—¿… No?

Ambos se concentraron en el otro, aunque Kairo de vez en cuando aumentaba la distancia de su rival y el balón con su magia de viento.

—¿Quieres hacerlo por las buenas o por las malas?- Mwsatt dio a elegir.

—¿”Por las buenas o por las malas”? ¿Qué se supone que harás?- Kairo llegó a un punto en el que le dieron ganas de molestar, más que nada a quien creía el más surreal de todos.

«¿Por qué siento una brisa…?».- El pelinegro percibió una oleada de aire intensa e inexplicable.

Su reacción fue darse la vuelta, y ver de reojo un montículo de tierra pequeño acercándose a él desde su espalda. Fue capaz de responder a tiempo impulsándose hacia su costado, así esquivando.

«¿Esa es su magia? ¿Tierra?».- Hablaba para sí el miembro de Dearu.

—Algo como eso, solo que peor.- El peliazul ejemplificó su amenaza.

«Aún sabiendo que su elemento es ese, sigo sin comprender el porqué los audífonos no funcionan como se debería».- Kairo hablaba para sí en los pequeños segundos que tenía para efectuar esa conversación interna.

Instante cortado por otro intento de ataque de Mwsatt, quien hizo crecer un pilar de tierra cerca de su rival con una agilidad que lo tomó por sorpresa. Entre tanto Kairo se distraía con la magia elemental, Mwsatt tomó la iniciativa corriendo hacia él.

Kairo al darse cuenta, huyó de la interacción utilizando su magia para pegar un salto que lo llevó hacia arriba de una montaña pequeña, mas alta comparada con el nivel del suelo.

«Aquí estoy seguro, supongo… pero…».- Su conversación interna se interrumpió por las señales que ocasionó el enemigo, buscando concentrarse en sus gestos.

—Hiwa, Arix.- Dijo con completa calma. —¿Por qué se están tardando tanto? Tengo un problema con el bicho negro.

«¿¡Cómo que “bicho negro”!?, ¡Desgraciado! ¡Si su pelo parece un casco con barbuquejo!».- Kairo se molestó.

«¿Qué está haciendo…?».- Mwsatt se cuestionó, al ver a Kairo soltando bilis en un espacio reducido desde una altura no tan impresionante.

—Ah, sí. Estamos teniendo unos inconvenientes con estos dos.- Hiwa le contestó.

—¿Por qué? El balón está conmigo.

—Sí, pero están empeñados en no permitirnos adelantarles.- Hiwa narraba su situación.

Zakko y Yaku se mantenían firmes. El camino era recto, y la pelota salió disparada en dirección a su zona de puntuación, por lo que tenían más fácil el camino plano. Al más mínimo acercamiento de Arix y Hiwa, actuaban con su magia elemental o en su defecto la invocación de la albina de Dearu.

—¿Lo estás diciendo en serio…?- Mwsatt se expresaba molesto.

—¿Aló?- Kairo entre tanto, volvía a comprobar que su dispositivo marchara bien. Que no era el caso.

—No queremos pelear por tonterías, además de que creímos que serías suficiente.- Afirmó Arix, corroborando el estado en el que se encontraban. A paso lento por el mismo paso lento que sus rivales.

—¿¡Ustedes son estúpidos!? ¿Por qué no les pasan por encima? ¿No quieren hacer las cosas bien?- El líder en juego del Harasei se exaltó, distrayéndose de su oponente, ya que se encontraba lo más lejos posible de él, y no lucía como una amenaza a esa distancia.

«Me urge hallar un método para potenciar mis habilidades. El viento es divertido, y a su vez débil… O al menos no sé cómo atacar con él. Imposible si alguien duro se resiste a que lo mueva a mi antojo».- Kairo desde lo alto veía a Mwsatt estresarse con sus compañeros de equipo, observando sus alrededores, hasta que su vista cayó en un par de piedras.

«Claro, ¿Cómo no se me ocurrió antes?».- Cayó en la gran noticia de que el terreno era montañoso. Sujetó una con sus manos, y probó a manipularla con su magia, consiguiéndolo sin tanta dificultad, era intuitivo.

—¡Peleen contra ellos y gánenles, si los noquean es mejor para nosotros! Y si no, puntuaremos. No es tan difícil.- Mwsatt seguía discutiendo, cada vez más agresivo.

Kairo por su parte, calculaba de qué manera disparar la roca que escogió, para buscar darle en la oreja. Al verlo de perfil, quería joderle la comunicación con su equipo también. Según las reglas no estaba prohibido romper los artefactos entregados, o no hubo mención que recordase.

Tanteó lo conveniente para suponer que eligió la mejor postura, y sin nada que perder, arrojó la roca. Esta misma se veía propulsada por la magia de viento que originaba Kairo desde su palma antes de lanzarla, y se veía manipulada por esto mismo.

No tenía la visión tan aguda, no obstante, no le supuso un problema. Fue intuitivo y no se distanciaba tanto del simple hecho de maniobrar brisas a la distancia, solo que enfocándose en un proyectil. Cosa que le resultó todavía más fácil.

Mwsatt captó el sonido que emitía la piedra desde su lateral. Ágil, activó su magia defensiva y endureció su cabeza. La roca chocó contra su oído, y antes de que cayera al suelo este la atrapó con sus manos para divisar a quien la disparó.

«¿Le habré dado?».- Kairo no estaba seguro del éxito de su idea, porque entendió que no hacía falta el siquiera acertarle para que se volteara hacia él.

El miembro del Harasei con rapidez, impelió a Kairo de la diminuta plataforma que lo mantenía a salvo, embistiéndolo con la roca que lo resguardaba por la espalda.

«Ah… claro. Eso también entra en la capacidad de su elemento. Tiene sentido».- Analizó al momento cero, antes de caer.

Él no quiso ejercer un aterrizaje antes por el peligro que implicaba, mas estaba decidido a emplearlo ahora. Decidido y obligado, porque la otra opción era caer de cara al piso.

Utilizó sus cartas para salvarse de manera precisa y parcialmente efectiva, evitando todo impacto contra el piso que él no pudiese aguantar. Aún así no fue perfecto, debido a que cayó de cara de todas formas.

Su cuerpo por motivos desconocidos estaba acostumbrado a tales azotes y lo resistía, mas su mente no tanto. Al estar siendo tan machacado de un día para el otro, él no podía seguir el ritmo de sufrirlo sin despeinarse, cosa que el resto de participantes actuaban como si no les afectara casi nada.

«Apenas siento mi… brazo».- Kairo comenzaba a sentir las consecuencias de que su cerebro no rindiera como el resto de personas que lo rodeaban. «Siento… una brisa de nuevo»

Mwsatt, procedió a atacarlo poco después de provocar su caída, creando pilares de tierra endurecida usando el entorno a su favor. El pelinegro de Dearu tenía una agilidad que superaba la lenta manipulación del terreno de su adversario, y sin comprender el porqué, sus sentidos también se refinaron más que de costumbre.

«¿Esto es por… estar viviendo una tensión que nunca experimenté…?».- Kairo indagaba en su cabeza los motivos del porqué no se hallaba muerto ni mucho menos, en los segundos muertos que dejaba el aventurero rival entre ataques.

Kairo notó que Mwsatt se acercaba a él entre que llevaba a cabo su magia elemental. Vio una abertura en ese momento, al identificar la lentitud de él por defecto, y detectar la magia venir desde su espalda. De inmediato, se propulsó con un estallido de viento en el suelo para escapar.

Creyó que sería así de fácil, mas su enemigo lo alcanzó antes de lo esperado y sujetó su pierna con el brazo endurecido. Al sentirlo, quiso deshacerse de él reiterando el viento e incluso aumentando lo que podía la potencia. Todo en balde, y solo causó que el golpe que le dio Mwsatt fuese más duro.

Este último lo estampó contra el piso, ocasionando que Kairo realizara un grito ahogado por el daño, además de nublarle la vista.

«Qué… dolor».- El miembro de Dearu se perdía observando el cielo, el sol y las nubes difuminadas. La estática volvía a sonar en él, y sus sentidos perfeccionados así como llegaron, se desparecieron. Notaba cómo hasta ciertas rocas saltaron por el choque contra el piso. «Rocas…»

Al ver las rocas, la primera reacción aún por inútil que pudiese llegar a ser, fue dirigir un par hacia Mwsatt quien continuaba manteniéndolo atrapado. El movimiento fue tan veloz que estas cumplieron su cometido de liberar a Kairo, obviando el daño que originaron en el del Harasei.

Tras conseguir un ataque efectivo, su alma casi volvió a su cuerpo y pudo alejarse de nuevo. A la distancia, además del constante ruido diminuto del público, veía y escuchaba a al menos uno de su equipo, aproximándose a ellos.

—¡Kairo!- Oyó viniendo de su aliada, un tanto distorsionado, recuperándose del efecto que le generó el golpe contra el terreno. —¡El balón!- El tiempo para él se detuvo ahí. Se volteó, y no sabe en qué momento sucedió que Hiwa se ubicaba tan cerca de su zona de puntuación con el ovoide en sus manos.

Con un movimiento desesperado, utilizó el balón como objetivo para impulsarlo a la distancia, así como hizo con la roca. La pelota ya cayendo, se veía afectada por la magia elemental del pelinegro. Fue cuestión de segundos, hasta que al final la campana sonó de todas formas.

…

—¡En un último minuto de infarto, finalmente el balón no cae en la base del equipo de Dearu!- Relataron entre gritos de la grada.

—Se podría decir que fueron salvados por la campana, ¿No?- Un comentarista bromeaba con el otro.

—En efecto, los esfuerzos de alargar la anotación dieron sus frutos e impidieron que el cambio de tempo de la división del Harasei puntuase antes de que se acabara el tiempo.

Desde la grada se lo vivieron, aún más conociendo de forma constante los segundos que quedaban antes de que sonara la campana.

Shair poco más y se arrancaba las coletas. Apenas vio que no fue punto, se tumbó en unas escaleras casi desmayándose, pues se lo estaba viviendo a flor de piel. Sin embargo, al recordar que era medio tiempo, se tomó un respiro y se volvió a la antesala por la que entraron, para encontrarlos.

—¿Qué pasó?- Kairo cuestionaba mediante el dispositivo de comunicación, aún confundido por no saber cómo se desarrolló la escena.

—Parece que… la salvaste.- Zakko intentaba contestarle aún sin encontrarse seguro del todo.

—¿¡No marcaron!?- Yaku era la que más dudas tenía, pues desde la altura divisaba la pelota en su base.

Kairo se concentró en los rivales, Hiwa en su base frustrada por que eso no haya acabado en gol. Arix se acercó a ella.

—Fue un muy buen intento, no te estreses por ello.- El rubio procuraba el bienestar mental de su compañera. —Es una pena, mas aún queda partido.

Hiwa a pesar de sus palabras permanecía triste, aunque entendiendo que ahora debía dirigirse con el resto de sus compañeros a la antesala, para hablar cosas con Dertzel y el resto.

—¿Y ya? ¿No vas a decirme nada?- Arix proclamó al ver a Hiwa irse del lugar sin dirigirle la palabra.

—Ah, cierto. Gracias, Arix. Es bueno tenerte como compañero.- Hiwa le agradeció, ahora sí, retomando camino hacia su antesala junto al rubio.

—… “Is buini tinirti cimi cimpiñiri”.- Kairo murmuró en voz baja cuando estos pasaron al lado de él.

Arix dejó que Hiwa avanzara. Se quedó quieto adelante del pelinegro así llamando su atención, para proceder a chaspear los dedos en frente de los ojos del miembro de Dearu. Luego de descargarse, fue a alcanzarla.

«¡Aaah! ¡No veo nada! Qué magia más…».- Kairo se sobaba los ojos mientras pensaba miles de improperios que se guardaba ya que consideraba mala idea buscar pelea porque sí.

—Ey.- Yaku descendió en frente de Él. —¿Por qué lo apagaste?- Le interpeló porque dejó de responder y por ende de escucharlos a ella y al veniz.

—Ah, hola…- Kairo quiso saludar a su compañera, mas al estar cegado aún, habló dándole la espalda.

—Estoy atrás, por cierto.

La aclaración le permitió voltearse, además de que iba dejando la ceguera al pasar de los segundos.

—Lo apagué para pelear un poco más.- Contestó a la interrogante de la albina. —¿Ahora qué?- Procedió él a hacer la suya, por no saber cuál era el punto en este momento.

—Hay que volver por dónde vinimos. Yo… iré a buscar a Zakko.

—¿Cómo? ¿No vino contigo?- El pelinegro interpeló, buscándolo de reojo.

—No… bueno… quizás lo abandoné para venir contigo lo más rápido posible… estoy segura de que lo preferiría.- Ella se justificaba con pausas ya que ni ella se creía lo que decía. —Tú regresa y yo iré a por él. Puedes decirle a Shair que tardaremos un minuto más solo.

—Está bien. Los veo allá.

—¡Chao!- Yaku se despedía de Kairo, ambos alejándose.

Los del Harasei fueron los primeros que partieron a su antesala como correspondía, conociendo muy bien el transcurso normal de un Duel’Grot. Mwsatt fue caminando solo, mientras que Arix y Hiwa fueron juntos.

—Estoy un poco exhausta, necesito tomar un par de medicinas.- Hiwa le comentó a Arix.

—¿Aún tienes?- Arix le preguntó.

—No muchas, aún así creo que las que tengo bastarán para lo que queda. No estoy tan cansada como esperaba estarlo.

—No usaste mucho tu magia de todas formas. Deberías mejorar tu alma.

Hiwa lo miró con una cara de desprecio a pesar de admitir por dentro que tiene razón. Contemplaba el recorrido que les tomaría volver a ese ritmo, mas no se impacientó porque no le desagradaba despreocuparse caminando.

—Supongo. Entiendo que en el caso de que ganemos se me facilitará el acceso a gente que me ayude con lo que fallé o fallaré lo que resta de tiempo.- La pelinegra se explayó sobre lo que pensaba.

—Cuando ganemos, querrás decir.- Arix le corrigió, convencido.

—En el caso de que lo hagamos, sí.

—¿Cómo vamos a perder?- El rubio se preparó para iniciar un monólogo de razones por las cuales él imaginaba imposible que pierdan. —Uno: el veniz ni siquiera es defensivo. No sé de dónde lo habrán sacado, pero tiene más magia que defensa. Dos: el pelinegro no mostró ninguna vía de ataque que se respete…

—Pues a ti te tumbó.- Hiwa lo interrumpió recordándole el inicio del partido.

—Eso fue por desconocimiento, no lo volverá a hacer.- Él aseguraba, para después volver a levantar los dedos enumerando los motivos por los cuales ganarán. —Tres: la única que sí puede llegar a ser un problema es la albina por su invocación, pero aún con esas no es más fuerte que ninguno de los tres, diría.

—Puedo verle el sentido, aunque haya pasado el primer tiempo y estemos empate aún con todo lo que dices.

—Con un minuto más hubiera bastado para ir dos a uno. Tengo cero dudas de que al regresar al juego, será más desigual la contienda. Aún más con las estrategias que nos dicte Dertzel.

Entre tanto caminaban, a una pequeña distancia divisaron a dos integrantes del equipo rival; Yaku y Zakko. El último mencionado se encontraba sentado en la invocación.

Los cuatro al verse dejaron de comunicarse entre sí, para que al toparse Arix los detuviera.

—Oigan, buena primera mitad.- El rubio con buena deportividad les ofreció la mano, entre medio de ellos para que se la diese cualquiera.

La albina lo vio con desdén, y el de pelo celeste lo vio confundido. Mas al recibir un codazo de parte de ella le estrechó la mano él.

—Igualmente, supongo.- Correspondió en voz baja.

Los dos grupos de dos se alejaban para ir a su antesala indicada.

—Hay que encontrar una forma de anular la magia de ese tipo. Es insoportable.- Yaku comentó una vez estaba segura de que solo su compañero lo escuchaba.

…

—La nube es en parte lo que causó que se nos complicara iniciar, ahora nos dirán cómo neutralizarla y se va a dejar de sobrevolar todo el jodido rato.- Hiwa se quejó recalcando lo más frustrante que sintió y recordó al observarla otra vez.

—No debe ser tan difícil.- Arix reafirmó viendo por encima del hombro a los individuos de Dearu.

Los cuatro se encaminaban a su base. Tanto Mwsatt como Kairo se encontraban cerca, ya.

«Ahora… ¿Ahora a dónde era? ¿En qué momento pasé yo por aquí?».- Kairo se definía a sí mismo como perdido. Para su fortuna, las antorchas se encendieron. «Mira, qué conveniente. Hasta podría asegurar que fue por arte de magia».- Él aseguró con demasiada actitud, al menos le puso ganas.

Recorrió el trayecto que sí recordaba al ser capaz de ver, alcanzando por fin la antecámara, allí, reuniéndose con Shair.

—¡Kairo!- Shair, emocionada, saltó a abrazarlo apenas observó que llegaba. Él se sorprendió, por lo que no reaccionó ante su muestra de afecto. —¡Lo hicieron increíble! ¿¡Viste que salió bien mi idea!?- Shair se expresaba ilusionada, hasta sus ojos le brillaban.

—Ah, es cierto. No obstante creo que ya te pedí perdón al respecto.- Kairo creyó imprescindible el recordar ese detalle.

—¿Dónde está Zakko? ¿Y Yaku?- Shair se despegó de él para cuestionar por el resto de su equipo. Pausando entre medio denotando qué le importaba más.

—Entendí que Zakko se hallaba medio… eh… mal, por lo que Yaku fue a buscarlo. No tardarán en llegar de todas formas.- El pelinegro intentó hacer que suene bien. —De todas formas, ¿No lo viste tú? Creí que estarías pendiente al partido.

—¡Por supuesto que los estaba viendo!, solo que la cancha es enorme y con las montañas y montículos enormes no se aprecia del todo a esa distancia.

—Tiene sentido, sí.

—¿Y cómo se sintió?- Ella sacó tema de conversación.

—… ¿Supongo que bien? Aún siento sensible en ciertas partes de mi cuerpo que hirieron, mas por algún motivo no me morí e hice algo útil, creo.

—¡Pero si marcaste!- Shair rememoró el punto que Kairo logró.

—Es verdad, me olvidé de eso. Fue ridículo, no entiendo cómo sucedió.- Él menospreciaba su puntuación al haber sido como fue.

—¿¡Qué importa!? En el resumen solo saldrá que marcaste un punto, tu nombre ya estará en más lugares que antes.- Shair irradiaba entusiasmo.

—Sí… aunque a mí no me interesa eso.- El pelinegro pensó por un momento el hecho de que esto era más un sueño para ella que para él, por razones obvias. —Oye, ¿estás segura de que no querías participar tú? No me hubiese importado quedarme aquí en tu lugar.- Kairo le preguntó con genuina curiosidad, pues a él no le hacía nada de ilusión, al contrario que a ella.

—Formar un equipo con gente muy agradable y participar en un evento así, ya es más que suficiente para mí. Obvio, no mentiré que sí me hubiese gustado.- Añadió lo último rápido para que no se entendiera tanto. —Sin embargo estoy feliz de cumplir una de mis metas con ustedes. Con suerte, la siguiente vez estaré yo también participando.

—… ¿”Con ustedes”?

—¿Qué pasa?- Shair se desentendía de la reiteración que hizo él de su comentario.

—¿… En serio estás feliz sin participar?- Kairo se tomó en serio la consulta.

La peliverde solo se le quedó mirando un instante.

—¿Por qué te mentiría?- Shair no podía comprender el cambio de humor tan drástico de su compañero, pero ella no perdía sus ánimos.

«Ella es…».- Kairo sacaba conclusiones observándola, súper alegre. «… muy irreal. No sé con qué clase de persona me fui a juntar»

Pasaron minutos, por lo que tanto Zakko como Yaku acabaron alcanzando la antecámara.

—¡Hola!- Yaku exclamó mientras se acercaban.

—¡Hola!- Y Shair le correspondió.

El primer tiempo acabó uno a uno, ambos líderes mantenían una pausa, y solo quedaba otra media hora de juego. Los equipos conocían las técnicas de los otros y era más sencillo formar estrategias para impedir que brillasen las del otro.

—¿¡Quién quiere ver el desenlace del partido!?- Vociferaban los presentadores, animando a la audiencia en tiempo de descanso.

Mucha gente se iba a airearse bajando de la grada, tanto para comer, como para ir a los reposadores, entre otros. La gente solo tenía un contra que aún así no le arruinaba el partido. Sin embargo, para la mayoría concordaban que el escenario era muy grande para ser solo seis participantes.

Esas voces llegaron a quienes tenían que llegar, por lo que se consideraron hacer cambios rápidos en el entretiempo, para hacerlo más dinámico.

A pesar de esos mínimos detalles puntuales, el partido estaba siendo lo que esperaba la gente, e incluso más. El ver que se defiendan del Harasei ya era algo inesperado para la mayoría.

Muchos permanecían ansiosos porque el partido continuara…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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