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Kinokodearu - Capítulo 17

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  4. Capítulo 17 - Capítulo 17: Duel'Grot Vs. Harasei (Segundo Tiempo)
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Capítulo 17: Duel’Grot Vs. Harasei (Segundo Tiempo)

—¿Qué tal ustedes…?- Shair se animó a preguntarles a los que acababan de llegar, Yaku y Zakko. Bajó el tono al ver lo chamuscado que estaba el slime.

Se veía chistoso, al menos para mí.

Shair se lanzó de inmediato a entiendo que aplicarle su magia de sanación. Creo recordar que le mencioné que yo tenía cierto dolor aún y a pesar de eso a mí no me curó. Solo quiero recalcarlo para que me queden claro sus preferencias. Yo también las tendría en todo caso.

—Gracias…- Zakko le agradeció con leves quejidos de dolor.

No sé cómo se sentirá recibir magia sanadora a pesar de que en efecto la he recibido antes. Tampoco me acuerdo casi de nada de cuando caí inconsciente, mas creo que en ese momento la aplicaron en mí.

—No me molestaría que me curaran a mí también.- Dije en voz baja asegurándome de que se me escuchase aún así.

—Oh, claro. Lo siento. ¿Te acercas?- Shair propuso alzando su mano libre.

—Es solo un poco igual, quedé resentido en la espalda.- Recalqué porque me dio vergüenza hacerme cargo de algo que yo mismo efectué. De todas formas me acerqué y di la espalda.

Se sentía un tanto caluroso en la zona la cual se ejecutaba la magia. O al menos en donde le especifiqué y percibía su palma era que se sentía de esa manera. Podía hasta llegar a ser relajante. Es demasiado útil, algo malo debería de tener.

Pensamiento que comenzó a tomar fuerza como teoría al oír al slime quejándose.

—Gracias, ya está bien.- Me alejé pocos segundos después para comprobar si en efecto era tan útil como imaginé. Cosa que confirmé de inmediato estirándome, ningún problema, hasta me apreciaba más ligero.

—Tranquilo. Con un poco más estarás mejor.- Shair calmó a Zakko mientras recolocaba sus palmas en él por encima.

—¿Cómo funciona esa magia?- Quería averiguar el porqué a él le dolía sin preguntarlo tan directo.

—¿Qué quieres que… te explique?- Shair contestó entrecortado por concentrarse bien en él.

—¿Por qué parece que le duele más que sanarle?- Me facilitó consultar el porqué.

—Ah… es por lo herido que está. Dods me explicó que al menos esta técnica no era tan avanzada como para tratar a gente con problemas graves. Por suerte lo de Zakko son quemaduras ligeras provocadas por él mismo. No es lo peor que podría tratar.- Ella parecía estar a gusto parloteando acerca de su habilidad.

Iba a seguir interrogando, sin embargo me vi interrumpido porque Yaku se cayó de espaldas en el asiento.

—¡Yaku! ¿Cómo te… caíste?- Shair se preocupó por ella, mas se notaba que pretendía ocultar una pequeña risa al final.

Ella por ser amable, pasa que yo no soy como ella así que sí me reí. No a carcajadas, tampoco era para tanto. Me causó gracia y ya.

—No sé porqué imaginé que había respaldo.- Comentó la albina. —No está tan mal esta posición de todas formas.- Susurró para sí aunque por lo vacía de la sala se llegó a escuchar.

No estaba tan vacía como para que se escuchara tanto, me extrañó. Me extrañó aún más el que haya decidido quedarse recostada en el piso. Al menos antes de caer en cuenta de que así debe haber pasado una cantidad considerable de este último tiempo.

—Bueno, pero… ¿Eso quiere decir que la magia curativa que ocupas no debería usarse en Zakko o…? Porque a mí no me dolió ni un poco.- Busqué proseguir con la conversación. A pesar de que el slime dejó de verse adolorido, estaba interesado de verdad.

—No necesariamente. Aún con la mejor magia curativa dependiendo la persona te puede llegar a doler. Tienes que tener o muy buena magia, o el herido debe tener muy buena alma. Y por supuesto un buen trato.

—Ya veo.- Añadí, comprendiendo todo en absoluto. Abrí el tercer ojo y todo, qué locura.

—¿No quieren hablar de estrategias o algo así? Aún queda partido.- Yaku planteó, retomando lo que en verdad importa; el resto del juego.

—Ahora que lo dices, me parece bien a mí.- Shair reafirmó. —Entiendo que vi bastante, no obstante sería de utilidad que me informaran bien de lo que se supone que es la magia con la que se manejan los del Harasei.

—Yo… creo que sé cuál es la que usaba más Mwsatt.- Zakko se acordó de que sabía hablar. —Es una de defensa muy básica, concentrando ciertos puntos con la magia para endurecerlas. Es fácil de contrarrestar para… alguien que no sea como yo.

—¿Por qué tan negativo?- Cuestioné.

—No era por ser negativo de todos modos. Es en serio una dificultad para mí, la magia elementa no le afecta mucho en ese estado y la de fuego que ocupo mucho menos.

—Claro… ¿Por qué dices que la tuya mucho menos?

—Porque es una bastante común. La gente experimentada sabe maniobrar en el calor. Es como querer prender fuego una roca gigante. Es más fácil de un impacto instantáneo.- Él razonaba a la vez que dirigía su vista a Yaku. Asumo que es por su elemento, debe estar repleto de hechizos del estilo de golpe al momento.

—Aún así, sigue siendo básica. Su debilidad es sencilla: Si no está concentrado en cierta parte de su cuerpo, no está endurecida. Puedes conectarle un ataque desde allí.- Él mismo sumó a la información que ya dio.

A Shair, quien se encontraba detrás de él, le brillaban los ojos.

«En realidad le fascina esto…».- Pensé para mí al verla. No sé si impresionado para bien o mal, nada más lo pensé.

—Auch.

—¡Perdón, me distraje!- Shair habrá pasado a llevar a Zakko, ni idea. Él expresó dolor mediante el habla.

—Yo supongo que conozco la magia de Hiwa, es otra básica. No recuerdo bien el nombre…- Yaku aportó a la información que teníamos, mas se detuvo a intentar acordarse del nombre de la técnica. —Igual no importa. Su función es aumentar ciertas estadísticas a tope. Al finalizar una acción, estas vuelven a la normalidad. Eso pasó al final, cosa que me lo confirmó.

—Ah… entonces por eso era casi tan veloz como yo aún impulsándome.- Todo cobró sentido para mi persona.

—Me resultó curioso más que nada el llamado que hicieron, “¡Suéltame!”. Puede resultar que se trate de otra técnica idéntica.

—¿Cuál?- Interpelé, sin ni siquiera preocuparme en el hecho de que solo yo estaba cuestionando las cosas.

Me sentía como un alumno. Solo que yo no preguntaba nada… quizá debí haberlo hecho. A lo mejor y por algún motivo eso cambiaba mi vida y no hubiese sucedido nada de lo que…

… me llevó a aquí…

…

Mi vista se nubló otra vez, además de la estática de siempre. Mi pisada se volvió débil por lo que caí en las bancas, apoyándome con ambos brazos.

Escuchaba la voz de Yaku muy a la distancia, con un eco que no era causado por la sala, al menos esta vez… Cabizbajo, solo podía ver de forma borrosa mis piernas.

Entrecerré los ojos, y de la nada veía… aquel aura dorado que me acompaña desde que llegué a este mundo. Al pestañear, desapareció. Sin embargo, volvían al cien todos mis sentidos.

—¿Kairo?- Shair y Yaku me nombraron casi al unísono.

Yo tardé en responder por pretender recuperarme del todo. No sé bien qué me pasó, me perdí por completo.

—¿Estás bien?- Shair insistía a pesar de que no decía nada.

—Ah, sí… sí. No sé qué pasó…

—¿Seguro? ¿Puedes seguir participando, o no te sientes capaz…?- Shair sonaba muy angustiada.

—¿Qué pasaría si no puedo seguir?- Interrogué por pura curiosidad, sí me encontraba bien. De perlas incluso.

—No sé. Imagino que perderíamos por abandono.- Ella replicó, mientras movía sus manos en los hombros de Zakko, luciendo un tanto nerviosa. —En otros casos podría entrar un reemplazo, mas nosotros no tenemos.

—¿Y tú?- Cuestioné.

—Sería injusto si entro yo. Creería que se podría hablar y dejar que Dertzel también bajase, pero es mucho jaleo.

—Claro. Entonces sí estoy seguro de que puedo seguir.- Solo quería ver si ella podía participar más activamente.

No parece deprimida ni nada por no hacerlo, de hecho se le ve muy feliz. Me alegra al menos que aún así esté contenta.

—Oye, Yaku. ¿Qué habilidades decías? Me perdí desde ahí.- Confesé.

—Ah, no… nada. Solo que hay otra que es como el mismo procedimiento que el de una resortera. Cargar un poco, para disparar la potencia de la acción. Se diferencian en que una es más fuerte que la otra, a su vez que menos práctica. Imagino que usaron esa y por eso Mwsatt hizo aquel llamado.- Yaku me explicó por encima.

Entre tanto ella me describía esa magia, de fondo se escuchaban a Zakko y a Shair hablándose.

—Sí… creo que ya me siento un poco mejor. Tengo un calor horripilante además, necesitaría descansar un momento.- Zakko declaró, acercándose a la banca en la que estaba yo y tumbándose encima de esta por el lado vacío.

—Ahora que lo estamos hablando…- Parecía que la albina quería seguir charlando acerca de las habilidades de los rivales. —¿Alguien puede hacer algo con Arix? Es horrible. Usó la misma habilidad como toda la media hora seguida.- Comenzó a quejarse y por poco no soltaba bilis hacia el rubio.

Sí considero que fue molesto, mas yo no me lo encontré tantas veces. De hecho apenas tuve interacciones con ellos, no diría que descubrí nada acerca de sus técnicas.

—¿Ese tipo no es como muy fuerte?- Dije, al analizarlo más a fondo. —Se hacía invisible y todo. Sigo sin saber cómo.

—A mí me devolvió toda la magia que les disparé.- Zakko agregó desde el fondo, a la absurdez que representaba el nivel de aquel rubio.

—¿Cómo así?- Shair interpeló.

—Yo qué sé. Solo levantó la mano hacia donde disparé yo mi magia y luego de brillar unos segundos se devolvió a mi dirección. No puedo hacer nada contra él.- El slime intentó razonar. —Para variar.- Murmuró.

—Nah… Encima devuelve magia. Es… es imposible.- Realicé esta declaración tras ver que solo añadíamos más y más problemas con las habilidades de ellos, y nuestra técnica más compleja es la nube de Yaku. Que sí debe ser muy útil la verdad, no pienso nada malo acerca de esta.

—No, claro que no es imposible. Porque tenemos esto.- Shair se apuntó a la coleta. Sobreentiendo que quiere apuntar al cerebro y por ende planear algo, solo que se estaba apuntando muy lejos de la cabeza.

—¿Tu coleta?- Juzgué de manera verbal.

Ella sin decir una palabra tan solo me miró y modificó la posición de su dedo. Ahora sí le daba a la cabeza.

—¿Vieron algo que pudiera evitar el simple hecho de elevar el balón con la invocación de Yaku y llevarlo a la portería?- Fue lo que Shair dudó.

—Ah… Bueno, creo que no sabemos el elemento de Arix. Aún así, él tiene una habilidad de disparo mágico con su luz. Podría darle a la pelota o en su defecto desintegrar la nube, seguro.- Yaku le contestó con lo que sabía.

—No se sabe su elemento, no.- Reafirmé por mi parte.

—Apenas lo vi.- Zakko reafirmó por la suya.

—El de Mwsatt es la tierra, ¿No? ¿Y el de Hiwa cuál era? No lo logré identificar.- Shair seguía interrogándonos.

—Rayo.- La albina le brindó toda la información que necesitaba.

«Es verdad que ella estuvo en como todas las interacciones del partido. O casi todas».- Comenté para mí mismo. «Pareciera que nosotros no queremos decir nada, sin embargo el problema es que ella es la que más debe de saber».- Proseguí, hablando por mí y por Zakko, quien yacía tumbado a mi lado aún.

No me había fijado qué tan larga era la banca, hasta que noté la cabeza del slime lejos. No tanto, no era tan alto él. Sin ofender.

—¿Y si combinan lo del balón falso con eso? ¿O creen que se den cuenta?- Shair sugirió.

—Usé mi nube toda el tiempo, dudo que no lo noten.

—Claro… ¿Y si los distraen antes de que puedan evitarlo?

—Supongo que se puede intentar, mas yo no puedo manejar muy bien mi nube si no mantengo mi vista en ella, así que sería trabajo de los chicos…

Yaku volteó al mismo tiempo que nos cargaba el peso de ese plan. Por alguna razón siento que nos vio y se desesperanzó un tanto. Quizás es solo mi impresión.

Antes de que continuáramos enlistando ideas para lo que quedaba de partido, los cuatro oímos pasos desde la lejanía aproximándose a dónde estábamos.

Unos segundos después, se apareció uno de los árbitros. El que yo decía que era el bueno, aunque mi mente no está siendo apto de recordar el porqué. Por suerte su expresión al llegar también ayudó a identificarlo.

—¡Dearu! Procedo a informarles que habrá una entretiempo prolongado debido a cambios en la arena. Se reducirá el tamaño debido a la escasez de participantes, se considera que así el partido será mejor.- El árbitro procedió a informarnos que habrá un entretiempo prolongado… y todo eso que dijo.

—Ah, ¿Gracias? Por… ¿Avisar?- Shair no se aclaraba con cómo sentirse al respecto.

—Reposen lo que sea necesario, es un placer que estén participando en un Duel’Grot en Giruboken. Lamentamos el inconveniente.- El árbitro se disculpó haciendo una reverencia.

«Así como los japoneses. Pero ninguno de nosotros es japonés que yo sepa».- Pensé al verlo.

…

«A no ser que él…».- Mi cerebro generó una idea que tal vez preferiría no hubiese generado. Aún así, la deseché al instante.

—¡Hasta luego, mucha suerte!- Se despidió de nosotros luciendo apresurado.

—¡Chao!- La peliverde se despidió alargando la palabra para que lo escuchara con el eco aunque sea.

—Entonces… ¿Cuál es el plan?- Yaku no perdió ni un minuto para querer volver al tema que nos compete.

—Pues solo eso. O sea, la idea está ahí, tienen que hallar un método de incluirla sin que sea el eje principal del movimiento. Del resto déjense fluir.- El optimismo de Shair al menos… es un poco contagioso. —Lo siento. No soy una genio ni mucho menos. No sé bien qué sacar de lo que me dijeron.- Me dio pena que se excusara.

—Oye, aparte de todo eso… en el medio del partido siempre fallaban los… audífonos estos. Solo pasaba cuando estaba cerca de Mwsatt, pienso haber visto ese patrón.

—Sí, solo con él. Es cierto. Ni idea de qué pueda ser su magia.- Yaku corroboró.

—Suena raro. Deben haber pensado algo en específico para esta ocasión, a no ser que sea magia única de él.- Shair razonaba, con los dedos en el mentón, sentada en la nube.

—¿”Magia única”?- Cuestioné. Otro término del que no tengo idea llamando mi atención.

—Es la magia a la que no todas las personas pueden acceder. Se podría considerar que el llamarse únicas sea erróneo ya que es un “no todas las personas” y no “solo una persona”. No se pueden aprender la mayoría, solo naces con esa capacidad. Es algo así como el poder de Zakko de transformarse. Esa es de su raza, es única de toda su raza, pero podría considerarse única ya que solo ellos pueden transformarse en eso.- Shair se lanzó un monólogo al cual solo le faltaron los lentes de aumento y el dedo índice levantado.

A pesar de eso, sonaba muy interesante.

—¿Y cómo se… aprende? O sea, sé que no se aprende.- Estaba perdido en cómo formular la cuestión. —¿Comprendes lo que quiero preguntar, verdad?

—Sí. ¿Que cómo identificas cuál es tu magia?- La peliverde buscó confirmar si esa era mi duda.

—Ajá.

—Sale solo. Muchas cosas salen solas, como puedes imaginar. En algún momento estarás pensando algo como: “¿Y si tan solo pudiera hacer…?”, y luego estarás aplicándola. Como la mayoría tiene diferentes, no hay mucho que se te pueda comentar al respecto.

—¿Y cuál es la tuya?- Consulté por curiosidad.

—Ah… ni idea.

En verdad no hacía falta que tuviera para entender todo eso, pero por cómo habló era lo que me creía.

Mientras hablábamos noté cómo Yaku se alejaba para avistar el camino a los laterales, observando la izquierda, que es por donde nos dirigimos a los… baños esos raros sin… baños. Sin retretes, sin inodoros.

—Oigan, quisiera mojarme la cara y descansar un momento ya que tenemos tiempo. ¿Me pueden indicar dónde es?- Ella se expresó tras no lograr divisar un camino simple.

—Yo no he ido. Supongo que alguno de ellos puede llevarte.- Shair le contestó, mirándonos a Zakko y a mí.

Yo por consecuente volteé a ver a Zakko, ya que estoy seguro que preferiría que fuera él.

—¿Puedes llevarla tú?- Este me pidió sin ni siquiera devolverme a la mirada. Desgraciado.

«¿Por qué…?».- Protesté en mi interior sintiéndome traicionado, mas no lo hice en voz alta para que no se malinterpretara. No es que la odie ni mucho menos.

—¿Por qué?- Yaku sí lo hizo en voz alta. Menos mal me dijo que no le caigo mal porque si no…

—Preciso recuperarme rápido, además de que el camino es muy largo y caluroso.- Él argumentó.

—… Está bien.- Dije, levantándome y acercándome al pasillo, sin mucha gana.

—¿Quieres que te cure un poco más?- Shair le propuso al slime.

—Por supuesto.- Zakko se sentó en la banca, y al darse cuenta de que no nos fuimos nos regaló una mirada culpable, mas no de arrepentimiento precisamente.

Segundos después, opté por alargarlo lo menos posible y decirle a la albina que me siguiera. El trayecto podía ser largo pero no era verosímil perderse ya que era casi recto. La estructura de los pasillos llegaba a ser reconocible incluso si pasabas una sola vez.

Más que nada por las decoraciones de los pilares, tenían ciertas formas repetidas que iban desde hongo hasta un ají. Con piedra, como la mayor parte del coliseo. Era muy bonito.

Hubo cero conversación entre los dos. Ella me seguía desde atrás, para peor. Aunque no estaba tan lejos, ni siquiera a mi lado iba. Al menos íbamos más rápido que siguiendo al árbitro, por lo que el aire fresco del círculo más abierto se hizo notar antes.

Ya se divisaban los… reposadores, creo que se llamaban. Una estupidez así.

—Aquí es.- Dije, por decir algo, no esperaba ni que me lo respondiera para ser sincero.

—Gracias. ¿Me esperarás o te irás?- Ella interpeló tras agradecerme.

—¿Quieres que te espere?

—Eso no responde mi pregunta.

—… Te puedo esperar, supongo.

—Está bien. No tardaré.

Tras esa interacción ella se adentró en el reposador contrario al que nos adentramos Zakko y yo. No sé porqué habría diferenciación de género si solo se puede lavar la cara, no tiene mucho sentido.

Me extrañó que me pida que la espere, aunque quizás si lo pienso más puedo llegar a una conclusión. Más que nada fijándome en que por obvios motivos no éramos los únicos en el lugar. Al menos a mí me conoce un poco más, debe preferirlo antes que a nada.

Para no quedarme en medio de la nada pareciendo un inadaptado, decidí apoyarme en la pared entre medio de ambos reposadores, viendo a los alrededores de este lugar.

Era… bonito, supongo. Habían más locales aparte, solo que no alcanzaba a ver bien de qué eran desde aquí. Entre tanto forzaba la vista para distinguir de qué se trataban, percibí cómo alguien se aproximaba a mí desde mi derecha.

—Ey, Kairo.- Una voz no tan conocida, mas aún así conocida, me habló.

Al voltearme vi que se trataba de Arix. No sabía cómo tratar con él, hace menos de… veinte minutos, estaba dispuesto a golpearlo.

Él sin embargo, estiró su mano en mi dirección, esperando que la correspondiera. No temí tanto en devolvérsela porque dentro de todo no parecía mala persona al menos. Recuerdo algo de cuando lo vimos en el gremio antes de todo esto.

—Hola.- Le saludé estrechándole la mano.

—Buena primera mitad, ¿No?- Él no estaba usando su magia ahora, (o eso creo), y aún así todo de él brillaba. Hablaba hasta con un tono más alto que el mío. Muy seguro de sí.

—Sí, eso considero.

—¿Qué haces aquí?- Me interrogó.

—Yo… espero a alguien.- Quería buscar otra excusa, mas no me salió. No soy muy imaginativo.

—Ah, ¿una de tus compañeras? Porque no vi a tu veniz adentro.

Se comunicó con tanta normalidad que casi no caigo en lo que dijo.

—¿”Tu veniz”?- Interpelé.

—¿Qué tiene?- Él no comprendía qué era lo raro de su comentario.

—¿Mío?

—Pues sí, ¿No?

Él cambiaba de expresión cada vez que notaba la mía, juzgándolo.

—¿No eres el aventurero?- Él proseguía.

—Entiendo que sí.

—Claro, entonces lo adoptaron ustedes.

—Pero eso suena como adoptar… una mascota, no sé.- Me resultaba peculiar la forma en la que lo decía.

—Bueno…- Arix alargó esa palabra, intentando encontrar la forma correcta para que lo entendiera. —Da igual.- Se rindió.

Esa postura me dejó pensando un momento. No sé si recuerdo mal, no obstante algo me acuerdo de que Zakko mencionó que Shair lo encontró perdido por ahí. En ese contexto sí podría asemejarse a adopción… aunque recapitulando bien, yo me aparecí en su casa sin contexto y me adoptó a mí también, mas yo no soy un animal.

Aparte, Zakko se ve como un humano común y corriente cuando quiere. No sé qué lo diferenciaría de… la chica gato que vi el otro día en una tienda.

Quizás y es solo un pensamiento extraño y alejado que tiene este tipo. Alguna parte de él me daba a entender que existía una posibilidad de que le faltaban ciertas luces… qué gracioso e inteligente que soy.

—Yo estoy esperando a Hiwa también, ya que nos comentaron que iba para largo.- Arix volvió a abrir la boca. —Es cierto, ¿Qué piensas acerca de lo de que van a achicar la arena? A mí no me importaba que fuese así de grande.

—¿Dirías que te gusta más la grande?

—Sí.- Afirmó muy rápido. —No obstante no vi cómo será ahora.

—Lo suponía.- Murmuré, como un campeón al ver que ni se dio cuenta.

—¿Qué?

—No, nada. No sé, me da igual. Será más frenético, asumo que por consecuente mejor para todos.- Ahora sí respondí como una persona educada.

—… ¿Qué fue lo que dijiste antes?- Él continuaba confundido.

—¿Qué te importa?

Arix se quedó observándome. Lo sabía porque yo a él también.

—¿Eres un poco raro, no?- Me cuestionó.

—¿Viniste a insultarme? Qué antideportivo.- Me hice el ofendido, de tal manera que casi parecía que no me ofendí de verdad. Aunque sí era la verdad.

—Lo lamento.- Se disculpó de mala gana, aún extrañado por mi comportamiento.

Para cuando ya me dio vergüenza haber dicho eso pasó tiempo de que lo dije, así que tenía que proseguir con esta actitud hasta que Yaku saliera y me rescatara de esta conversación tan incómoda. En estos momentos es cuando aprecio el silencio que implica estar a solas con ella.

Él tosió un instante, como demostrando que también se volvió raro para él. No hacía falta que lo hiciera de todas formas, me creo lo suficiente competente como para haberlo ya imaginado por mi cuenta.

—Bueno, te deseo mucha suerte, Kairo. Que sea una mejor segunda parte de ambos equipos.- Volvió a estirar su mano hacia mí, pero esta vez de despedida.

Comenzaba a volverse irritante su actitud. No sé porqué, al inicio no me importaba mas ahora me incomodaba. Lucía forzado, no me gustaba.

Aún así le estreché la mano porque tampoco es que lo odiara de repente. Solo que quizás algún golpe con ganas le caerá.

—Lo mismo digo.- Le correspondí la buena fe, ocultando que ahora mismo estoy casi que mentándole a toda la familia.

Para mi fortuna, Yaku salió antes.

—Ya estoy… mejor…- Ella salió hablándome como si nada ya que solo me veía a mí. Cuando se alejó un poco más lo vio a Arix también, bajando el ritmo de su habla.

—Oh, hola. Yaku. Un gusto.- Arix se le acercó, humilde, ofreciéndole la mano nuevamente. Este tipo no se cansa, es impresionante.

Mi compañera solamente le devolvió una mirada con desprecio.

—¿Nos vamos?- Volteó a mí, buscando irse lo más pronto posible.

—Sí, claro.- Acepté porque yo quería lo mismo.

Antes de irme y que quedara la mano de Arix colgando, se la redireccioné a su cabellera.

—Buen peinado.- Le tiré un cumplido para compensar el mal rato.

Posterior a eso nos encaminamos hacia la antecámara con Shair y Zakko. Estoy seguro de que bastante ya disfrutaron a solas. Yo la pasé terrible así que mínimo espero que ellos no.

Con esa experiencia aprendí a valorar algo el silencio de Yaku. Me dejaba pensar a mi bola y no era tan incómodo como una mala charla podría serlo. Quizás y para ella ni es tan incómodo, no sé, apenas y la conozco.

El camino ya no parecía tan largo yendo a un ritmo normal, por lo que no tardamos tanto en regresar con el resto de nuestro equipo. Quienes estaban sentados juntos. Desde antes de adentrarnos en la antecámara se oían ruidos de burbujas, y al entrar el sonido se trataba de Shair… ¿Dándole de comer burbujas?

Era en su forma slime, mas era peculiar de todas formas…

—¿Interrumpimos… algo?- Interrogué, confundido de verdad.

—Tal vez.- Shair contestó veloz y seria.

—Ah, bueno. Perdón.- Dije, yéndome de la sala.

—¡Era broma!- Exclamó al ver que me iba en serio.

Yaku por su parte se dirigió directo a la banca contraria. Me daba cosa verla sola, por lo que decidí sentarme en su misma banca. Aunque distanciado para que no sintiera que la acoso o algo así.

—¿Y qué estaban haciendo?- Reformulé mi duda anterior.

—Es para que Zakko se acostumbre a la magia. Uso la mía y él la maneja dentro de sí.

—¿Te acuerdas que Phear se sacaba objetos de la nada?- Él me quería hacer acordar.

—¿Sí?- Respondí con cierta incógnita.

—Algo así.

—¿Eso significa que puedes usar esa magia tú también?- Pregunté ahora más interesado.

—Supongo.- Él afirmó, mas no con mucha confianza.

Pretendió comprobarlo, y lo hizo, soltando una burbuja hacia arriba.

—¿¡Qué!? ¡Oye, eso puede ser muy útil!- Shair se exaltó al confirmarlo, agitándolo en su forma slime de lado a lado.

—¿En serio nunca lo pensaron?- Cuestioné debido a que según yo es un razonamiento lógico el que realicé.

—Nunca estuvimos en una situación así, en todo caso.- Shair me replicó.

—No creo que me ayude mucho más aún así, a dos de ellos no les hago nada ni con mi fuego y con la otra no he tenido interacción.- Zakko puso los pies en el suelo. O incluso en el subsuelo, medio… deprimente, su tono.

—¿Quién sabe, verdad?- La peliverde contrarrestó con el comentario más fácil y optimista posible. Sin sarcasmo, es probable que eso es lo que haga falta. Sobre todo que se lo diga ella, que lo noto con una clara favorita al slime.

Hubo unos segundos de silencio absoluto.

—Oye, ¿No podrás hacer lo mismo con la nube de Yaku por ejemplo?- Nuestra líder usó esos segundos para ocupar su coeficiente intelectual al máximo.

—Eh… no sé…- Zakko se veía dubitativo.

La albina sin vocalizar ni una palabra, acercó su nube a él, dejándolo libre de hacer lo que quiera.

—¿Qué se supone que haga de todos modos? ¿Comerme la nube?

Supongo que él tenía un punto. Cuánto menos insólito.

A pesar de eso, él se situó encima de la invocación con su forma de slime.

—… No quiero ni intentarlo.- Fue su primera frase tras posicionarse. Al acabarla saltó y retornó su forma humana.

—Bueno, al menos es algo a tener en cuenta también en los encuentros. Fíjate qué cosas podrías guardarte y devolver.- Shair aún así le encontró el potencial a ese detalle.

—Lo dudo…- Zakko mantenía un perfil bajo.

Pasos se presenciaban aproximándose a nuestra antecámara, de vuelta.

—Dearu, la arena ya está lista. En unos diez minutos deben estar preparados para reincorporarse en el Duel’Grot.- Nos vino a avisar uno de los árbitros. A juzgar por su postura, era el maquiavélico esta vez. Aunque no aparentaba serlo, sí era más serio que el otro.

—Gracias.- Shair imitó el tono seco con el que nos avisaron. Agradeciendo antes de que el tipo se retirara lo más veloz posible. Me sigue llamando la atención el hecho de que no los haya visto en ninguna parte de la cancha cuando estábamos en el partido.

—Entonces… ¿Qué se supone que hagamos?- Opté por recapitular lo que conversamos. O sea, casi nada.

Por esa misma aclaración del final fue que ni uno me contestó al segundo de decirlo.

—… Dar lo mejor de ustedes.- Shair me contestó con una seguridad que me inspiró hasta a mí. Teníamos entre cero y nada que perder, es lo que nos ha estado diciendo todo este rato.

—Deberíamos planificar un método para comunicarnos si no podemos por culpa del tipejo peliazul.- Yaku interrumpió el momento esperanzador para decir algo con mucho sentido y que en verdad es una buena aportación.

—¿Y cómo…? O sea, se supone que la arena será más corta, quizás con que alces vuelo te podremos ver y hacerte señas.- Conté lo que pensaba.

—No sé qué tan pequeña sea, es posible que con eso baste, sí. De todas formas, Zakko por su parte podría disparar una bola de fuego o algo así. Como una bengala.

«¿Existen bengalas también?».- Cada vez dudaba más de que esto fuese medieval.

—No, de hecho… no puedo. Solo sé lanzar mi magia a bocajarro.- Zakko negó esa idea.

—Pues puedes hacer eso, supongo. En el primer tiempo hiciste algo parecido y lo vimos los dos, creo.- La albina insistió.

—Está bien. ¿Y Kairo qué?- El slime recordó que existía.

—Él…- Yaku se detuvo a pensar mientras me veía. —Ni idea.

—No creo que me encuentre en una situación en la que lo necesite, igualmente.- Opiné. No por creído, si no que no se me dificultaría escapar o alejar la bola de cualquier manera.

—Entonces están listos, ¿Verdad?- Shair incidió a los tres, quienes nos levantábamos.

—Sí.

—¡Sí!

—… Supongo.

Respondimos al mismo tiempo. Siendo Zakko el último que se oyó por tardarse unos segundos, y Yaku la más prominente por exclamarlo.

—Oigan, una última cosa antes de regresar.- La albina nos quería contar algo. —Vamos a planificar el inicio al menos, ¿No? ¿O dejamos que jueguen ellos y ya luego nos adaptamos?

—No tendría problemas en adaptarme. Aunque, es previsible que pretendan lo mismo que en el final del primer tiempo, podríamos idear algo al respecto.- Repliqué.

—Si eso sucede dudo que tengamos la suerte de que uno de los tres se vaya con él…- Yaku hablaba de manera detenida ya que se paró a pensar.

—¿Y si despejan el balón desde el inicio?- Shair aportó. —Con la magia de Kairo.

—No es mala idea.- La albina le contestó, para posterior mirarme.

—Supongo que… puedo intentarlo, sí. De todas formas, si sale disparado y no soy capaz de desviar el balón o algo así, deduzco que el aumento de estadísticas no dura demasiado, por lo que podría incluso alcanzarlo. En ese caso, procuraré despejarlo lo más alto posible, para que solo tú puedas atraparlo, Yaku.

—¿… El balón?- Ella cuestionó por un momento.

—Por supuesto, Yaku. ¿Qué más si no?- Me expulsó de la zona que lo dudara. Asumí que no haría falta que repitiera la palabra balón más veces.

—Bueno, perdón.- Ella murmuró, sonando casi que molesta.

—Te perdono, no te preocupes.

Las campanas resonaron por encima mientras conversábamos. Al parecer, ya era hora de que nos adentráramos en la arena. Me causaba curiosidad el cómo eran capaces de alterarla tan fácil, mas supongo que será una duda que buscar contestar en otro momento.

Nos adentramos los cuatro, mas llegó el momento separarnos con Shair, ya que la subida a su cubículo se hallaba más cerca de la antecámara que de la arena.

—¡Oigan!- Vociferó antes de que nos alejásemos sin mucho más, acercándose a nosotros. —Mucha suerte. Los quiero.- Exclamó, más seria. De inmediato se lanzó a abrazar a Zakko, mas unos segundos después se abrió incitándonos a mí y a Yaku, para un abrazo grupal.

Yo no iba a meterme ahí si la de mechones morados no se metía tampoco. Y no tenía intenciones al parecer.

—¿Es mucho afecto para ustedes? Entiendo. ¿Es mejor…- Shair parloteaba, separándose del slime para estirar el dorso de la mano en el medio de los tres, queriendo recrear los ánimos que solía ver en equipos.

Zakko puso su mano encima de la de ella, correspondiendo la intención al instante. Con unos segundos de tardanza, Yaku puso la suya encima de la de él, por lo que solo faltaba yo.

—¿Qué esperas, Kairo?- La peliverde me apuraba al ver que no actuaba. Con un poco más de inseguridad, puse la mía encima de la de Yaku, y Shair comenzó a contar. Agitando la mano de arriba a abajo y nosotros siguiéndole el ritmo.

Hasta que al final la elevamos todos al unísono, mas sin pronunciar ninguna palabra porque ni uno se había puesto de acuerdo, solo Shair se animó a emocionarse en voz alta.

—… Para la siguiente le pondrán más ganas. Y tenemos que pensar algo qué decir también, pero de eso me encargo yo.- Nuestra líder comenzó a parlar. —Bueno, ¡Mucha suerte!- Tras eso, Shair se alejó dirigiéndose a su cubículo.

Nosotros por nuestra parte nos encaminamos de nuevo hacia la arena.

—Estoy más tranquilo que antes.- Zakko comentó en lo que avanzábamos.

—¿Por qué será?- Cuestioné.

El camino era un tanto corto, pues la luz ya se aparecía en nuestras caras. Como avanzó el tiempo, ya estaba toda la luz de la tarde presente. Puse mi mano en la frente para ver hacia arriba un momento. El público se iba reincorporando, era capaz de ver a la distancia gente sentándose.

«Qué locura…».- Seguía sin creérmelo del todo. No dudo de que si volviese a participar en algo así seguiría sorprendiéndome.

Procedí a fijarme en la arena, se notó demasiado rápido el hecho de que era más pequeña. Para iniciar, las alturas se veían mucho más pequeñas, además de un tanto menos planas. Veía más picos desde aquí.

Para seguir, tuvimos que avanzar más para alcanzar lo que sería nuestra base, antes estaba casi que apenas entrando. La distancia horizontal como vertical se redujeron en una cantidad considerable. Seguía siendo similar a una cancha de fútbol normal, diría. Un tanto más recortada.

A simple vista sospechaba que realizaron cambios mínimos y esos cambios fueron más que nada en las montañas. Seguían siendo altas, mas no eran tantas ni tan alejadas la una de la otra.

Aunque desde lo lejos era capaz de juzgar que recortaron bastante más por los costados. Además de sentir a la audiencia más cerca, las montañas en las que transcurrieron los intercambios de cuando me lanzaron el balón que era real, las percibía más cerca al centro. Al cual estábamos acercándonos, por cierto.

Mientras visualizaba el campo y sacaba conclusiones, el presentador hacía lo suyo, y añadido al bullicio del público apenas podía pensar en algo más conciso. Nos ordenaron que nos dirigiéramos al centro y eso hacíamos, divisando a los del Harasei desde el otro lado.

En verdad, entiendo a Zakko y hasta podría decir lo mismo; me siento más tranquilo que antes. No sé ni porqué, no es que me haya acostumbrado ni mucho menos. Quizás estoy reflejando mi tensión y nervios en ganas de demostrar. Tenía muchas ansias por que empezara.

Ambos equipos yacíamos parados en nuestras posiciones, Mwsatt y yo adelante, con él teniendo a Hiwa y Arix en sus retaguardia, mientras que yo por mi parte tenía a Yaku y a Zakko.

—Aló.- Quise confirmar que funcionaran los audífonos que se nos entregaron, hablándole a mi equipo mirándolos por encima del hombro, para no darle la espalda a los rivales.

—Te oigo.- Zakko me confirmó.

Le levanté el pulgar para también asegurarle que le oí, y estar atento a cuando comenzara la cuenta atrás.

Mis nervios se presentaban mas no me carcomían en absoluto. Temblaba mi pulso y aún así lograba mantener la vista fija en tanto la pelota como Mwsatt. Necesitaba que arrancara rápido, para perder los nervios y entrar en calor cuánto antes.

Parecía que me oyeron, porque la cuenta atrás no se hizo esperar más.

🍄

—¡… Tres!- Los presentadores y el público contaban al mismo tiempo.

Dearu se preparaba de manera tanto física como mental para defenderse de una jugada agresiva y rápida como la de antes. Kairo se hacía el loco con los gestos provocativos del delantero rival.

Por su parte, Harasei no dejaban pistas de lo que pretendían. Mwsatt mantenía su actitud agresiva, y su equipo una más reservada pero igual de competitiva, parados detrás de él.

—¡… Dos!- Ahora, solo el público era quien proseguía con el conteo.

Kairo tragó saliva, posicionándose de una manera en la que a pesar de delatar levemente su primer movimiento, era la mejor si quería ejecutarlo como se debe. Agachándose y moviendo una de sus piernas hacia atrás.

Mwsatt copiaba la postura de quien tenía en frente, a escasos metros de la bola.

—¡Uno…!

Los nervios de los seis existían, no obstante los del Harasei los manejaban mucho mejor. Eran todos inexpertos, pero ellos tenían ayudas internas mucho más competentes y aptas para apoyarlos y entrenarlos.

—¡Tiempo!- Se oyó, y las campanas resonaron.

Kairo no dejó ni un segundo muerto antes de mandar a volar el ovoide hacia su izquierda, para impulsarse a agarrarlo. Como no lo tenía amaestrado del todo, falló su propio desplazamiento yéndose de largo.

Mwsatt buscó recuperar el balón, recibiendo una descarga eléctrica ineficaz ya que la detectó antes de que lo alcanzara. Yaku no dejaría que pusiera sus manos encima de la pelota, y para proseguir con eso, usó su nube para conseguir arrojarla hacia la base rival.

Misma nube que sería desintegrada por un disparo mágico de Arix, quien con estadísticas aumentadas iría por el balón lo más rápido que pudiese.

—¡Yaku, apártate!- Zakko le advirtió a su compañera. Esta le hizo caso, por lo que él tuvo vía libre para cargar su magia elemental y direccionarla a Arix, obligándolo a reaccionar al respecto, o a recibirlo.

Hiwa también estaba en el camino, por lo que se vio forzada a esquivar el ataque. Al hacerlo, Zakko notó que Arix se detuvo de golpe.

Quería sacar una conclusión, mas no tuvo tiempo de pensar debido a que el rubio del Harasei aplicaría de vuelta la magia que contrarrestaba todos los intentos de Zakko. Aquella magia que era capaz de devolver toda la descarga ígnea, de vuelta de donde vino.

La nube de la albina fue sacrificada una vez más por el bien de su equipo, recibiendo la magia de fuego por él, o gran parte de esta misma.

En lo que eso transcurría, Kairo se mantenía enfocado y salió disparado a retomar el balón antes que ninguno. Ya había conseguido impulsarse mediante el viento, por lo que ahora solo tenía que concentrarse en atrapar la pelota con sus manos y seguir hacia adelante.

Se acercó a este, consiguiendo altas posibilidades de cumplir su plan, sin embargo fue interceptado por la magia elemental de Mwsatt, que creó un mural de roca en frente de este. El choque fue tal que Kairo quedó agarrotado unos instantes.

Los cuales fueron de gran ayuda para que Arix recuperara el balón y demostrase su magia elemental: Viento. La misma que el delantero de Dearu. Con la ayuda de su elemento, lanzó el ovoide lo más cerca posible de Mwsatt, quien había estado adelantando de manera silenciosa.

La invocadora de la nube se percató bastante rápido de su idea, por lo que procuró interrumpir el pase con su misma invocación. Tras conseguirlo, cayó directo a sus manos, para que cuando su nube descendiese también, subirse en ella y buscar la altura.

Hiwa igual de rápida que ella comenzó a correr las paredes de la montaña más cercana, igualado su velocidad de ascenso e incluso superándola.

Llegó antes que ella a la cima, y su instinto le hizo saltar hacia su rival. No sabía cómo quitarle el balón mientras ella se mantuviera en el aire, por lo que aprovechando la altura que consiguió de diferencia intentó bloquearla.

Por motivos relacionados a la existencia de la gravedad, no la alcanzó del todo, no obstante la acercó lo suficiente para que acertar una carga eléctrica en ella fuese muy fácil.

Yaku se vio adolorida y sobre todo molesta por que le consiguiera dar de una forma que ella consideraba estúpida. Su molestia se vio reflejada cuando quiso impeler la caída de la pelinegra del Harasei con su nube.

A sí mismo la mandaba bruscamente hacia tierra como se salvaba de su lenta caída por su propia invocación, que descendía antes que ella. No obstante, el objeto más valioso cayó de sus manos y Hiwa ya estaba de pie en el piso.

La mujer con el peinado de cola de caballo no sufrió por la caída al aumentarse su defensa lo máximo posible. Hasta consideró un favor lo que Yaku consideraba un ataque.

—¡Lo tengo, te lo lanzo lo más lejos que pueda!- Hiwa exclamó mediante el dispositivo de comunicación.

Luego de avisarle a Mwsatt, esta aumentó sus estadísticas de fuerza y arrojó con potencia el balón en dirección a la base de Dearu.

Zakko era el más cercano al delantero del Harasei, por lo que teniendo en cuenta que a él no lo puede impactar con éxito muy fácil, buscó impactar al balón. Corrió hacia él dando a entender que quería atraparla. Mwsatt al detectarlo comenzó a utilizar su magia elemental para impedir que se le aproximara.

El veniz optó por iniciar los tiros hacia este, presionándolo para que en vez de atacarlo tuviese que defenderse. Zakko en su mente tenía claro que su magia era más intimidante que la de él.

Y en efecto, provocó que Mwsatt pasara a ser una roca del dorso para arriba. Logró acercarse a él y en vez de aspirar a darle a él, disparó hacia el suelo.

Era un terreno montañoso y seco, sin ningún tipo de vegetación, ni se supone que tierra. Sin embargo, al Mwsatt estar manipulando el entorno con su propia magia elemental de tierra, al acabar de efectuarla dejaba ciertos rastros. Eso le permitió al veniz insistir en nublar el entorno con la bola falsa, y ahora le permitió cegarlo a él.

—¿¡Me escuchan!?- Zakko quiso comunicarse con su equipo un tanto desesperado, pues no sabía cómo proceder otra vez.

Sin respuesta, cual sea la habilidad de Mwsatt, se mantenía efectiva sin siquiera necesitar de concentración.

«Otra vez, este desgraciado…».- Fueron los pensamientos del miembro del Harasei, asqueado por la cobarde y reiterada decisión del limo.

Con su magia de tierra, quiso agitar el ambiente para dispersar el humo, pero esto mismo le resultaba contraproducente debido a la acumulación de tierra que generaba.

Aunque el balón lo escuchó caer además de poder imaginarse dónde lo hizo, él procuraba mantenerse endurecido para evitar que por un descuido le diese la magia elemental de Zakko.

Aún si desconocía la posición del ovoide, este quiso solucionar el problema de raíz, yendo a por el miembro de Dearu. Al localizar su silueta, corrió hacia este a conectarle un puñetazo en la cabeza, sin resultados, ya que su objetivo se transformó en limo antes de que pudiera darle.

—¡Imbécil!- Vociferó el veniz, agraviándolo satisfecho tras salirse con la suya.

El humo se disipó fácil con un rayo de luz proveniente de Arix, añadiéndolo a la ventisca que sumó Kairo. Este último se acercó antes gracias a su manejo en torno a la velocidad de su elemento, y Arix lo seguía a su ritmo, interviniendo en su paso limpio con magia a distancia.

—¿¡El balón!?- Kairo cuestionó efusivo a su compañero.

Evitando a toda costa que se les fuese de vista, Mwsatt cambió de objetivo a Kairo, yendo a sacarlo del partido con un ataque potente. Él era lento, por lo que sin ayudas de por medio, el miembro de Dearu era bastante apto para esquivarle todo sin problemas.

Al dispersarse todo el humo el ovoide quedó descubierto, y Kairo se dirigió sin antelación. Este mismo salió empujado por la magia de viento de Arix, y el pelinegro además se vio forzado a apartarse por esquivar a Mwsatt.

Zakko al notarlo en problemas se regresó a su forma humana, queriendo impedir que Arix se interpusiera entre los otros dos.

El veniz aceleró y apuró a Arix, preparando su magia elemental hacia él. El rubio del Harasei atento, precargó la magia que regresaba su elemento, por lo que al verse rodeado fue capaz de utilizarla. Zakko ya se lo veía venir por lo que pudo esquivar su propia llamarada, mas consiguió información mediante esta interacción.

Según lo que dedujo, por la ligera carga que efectuaba su contraataque, solo podría mantener prevista una zona. Si fuese lo suficiente veloz o fuese más de uno, sería capaz de alcanzarlo al no cubrirse de tantos ataques simultáneos.

«La velocidad no es mi fuerte, sin embargo…».- Declaraba para él, sin acabar su pensamiento por fijarse en su mano, con pedazos de su versión limo, preparados para crear más versiones de sí mismo.

Arix descubrió su intención más rápido de lo que el veniz se esperaba, y se encargó de frustrar su plan destruyendo cada uno de sus divisiones. Zakko al verse superado, tanteó una medida apresurada, acercándose con la palma hacia él, viendo qué tan ágil era su habilidad de devolver.

Al momento de empezar a expulsar su elemento, Arix ya estaba ejecutando su hechizo que lo contrarrestaba tan bien.

En un parpadeo, Zakko ya disparó su magia. La de Arix se activó por consecuente, no obstante, el veniz lo engañó. Él expulsó una de las burbujas de Shair, haciéndolas pasar por su magia. El rubio disparó una burbuja que no lo afectó en nada, y no estaba tan preparado para defenderse de un puñetazo en la cara de parte del miembro de Dearu.

Zakko lo golpeó. No consiguió casi nada con eso, pues su fuerza era paupérrima. Sin embargo, al tener el puño en su rostro, se aseguró de impactar su elemento ahora sí, y dispersó su fuego en el rostro del rubio, alejándolo de la escena principal.

Entre tanto, Kairo se mantenía luchando recuperar el ovoide. Si no era capaz de recogerlo por Mwsatt, se encargaba de alejarlo lo máximo posible hasta que uno de sus compañeros pudiese socorrerlo. No había apenas contacto porque el pelinegro era mucho más ágil que el peliazul.

Apenas el líder en juego del Harasei intentara algo, Kairo se apartaba o disparaba el ovoide. Sus sentidos funcionaban cómo nunca, por lo que sumado a su leve pero útil práctica con su elemento ya suponía imposible a Mwsatt tocarlo.

Kairo además ya era más o menos competente para imaginar métodos de usar su magia para la ofensiva. Sobre todo contra muros como Mwsatt, quien podía mantenerse de pie a pesar de que el miembro de Dearu usara su magia elemental para lanzarlo.

Ciertas alteraciones del terreno creadas por el elemento de tierra eran picos de roca, por lo que cuando impactaban contra la montaña dejaban pedazos de roca que él aprovechaba para usar como proyectil.

El peliazul no recibía tanto daño si se concentraba en su robustez, mas Kairo sabía lo que su compañero le contó, y no le quitaba el ojo de encima para dispararle. Mwsatt se veía tan superado que solo evitó que Kairo sí ayudase a su equipo.

Cuando detectó que el veniz de algún modo se encargó de Arix, buscó comunicarse con Hiwa.

—¡Hiwa! ¿¡Dónde estás!?

Su compañera estaba en un enfrentamiento contra Yaku. Ambas se molestaron con la otra, y Hiwa sabía que el entretener a la portadora de la nube era más conveniente para su equipo. Ella se dedicaba a esquivar y de vez en cuando apuntar a los cielos pretendiendo acertar algún disparo a la albina, quien era consciente de su ventaja al volar y la sobreexplotaba.

Su dispositivo de comunicación permanecía apagada, pues no esperaba que su equipo necesitara de ella para mucho más.

—¿¡Yaku!?- La chica del mismo nombre por su parte, sí conservaba el dispositivo prendido, y al oír el llamado de Zakko, prestó atención.

—¿Necesitan mi ayuda?- Interpeló ella, ascendiendo, sin quitarle la vista de encima a Hiwa.

—… No. Pero mantén el aparato encendido.- Zakko cambió de idea al presenciar a su compañero viendo cara a cara a Mwsatt, quien no hacía nada más que poner una cara molesta y tocar su oreja.

Sin preámbulos, se aproximó mientras apuntaba hacia él, buscando que se fijara en él.

Kairo al mínimo desvío de la observación del peliazul, salió impulsado hacia el balón. La solución de Mwsatt ante ambos movimientos fue lanzarse de cabeza contra Kairo. Literal, de cabeza. Le dio un cabezazo con su cráneo endurecido, pasmándolo lo óptimo para que este robase la bola y procurase puntuar.

A pesar del dolor, el delantero de Dearu revoleó apuntando desde el dorso hacia abajo de Mwsatt, al creer que no reforzaría esa parte. Eso provocó la caída del delantero del Harasei, permitiéndoles a tanto Kairo como Zakko juntarse para defender su base.

Posicionándose en frente de él, Kairo tomó la iniciativa disparando una piedra hacia su pecho. No hubo mayor efecto que el de forzar su defensa, cosa que también trató el veniz, expulsando una llamarada entera hacia él.

Zakko empezó a jadear, denotando sobreesfuerzo.

Kairo se percató, por lo que ambicionaba a acabar esta interacción cuánto antes, yendo cara a cara contra su rival. Tuvo un intento de probar suerte, queriendo quitarle el balón por las buenas. Mwsatt luego de soportar el calor del elemento del veniz, fijó sus ojos en Kairo.

Este último al comprender que no iba a tener suerte, sacó una piedra más de su bolsillo y la disparó hacia su cara. La velocidad con la que lo hizo fue tal que casi no le dio tiempo a reaccionar a su objetivo, por lo que sí tuvo un impacto duro en su mentón.

Su apretura se aligeró, lo que le dejó una apertura para robarle la pelota. Ya que Mwsatt era casi que inmune a su viento, él lo veía como una pared más.

Por eso mismo, apuntó su magia a este y se impulsó hacia atrás junto a su compañero de equipo. No cayó del todo bien, cayendo de costado. Se levantó igual de ágil, aún así.

—¿¡Y ahora!?- Kairo interrogó a Zakko, necesitado de una estrategia a seguir.

—¡Yaku, ¿nos oyes?!- El veniz tanteó el comunicarse con su compañera, analizando además la distancia en la que eran funcionales cerca del líder en juego del Harasei.

—¡Estoy yendo para allá, les va Hiwa!- Esta les informó. Información que no tardó en demostrarse como verídica, ya que a la lejanía se acercaban tanto ella como Arix, quien era cargado por Hiwa.

Era una situación delicada por la cercanía con la base de Dearu, estando a unos escasos metros de distancia.

—¿Y si te subes a una montaña?- Zakko propuso a su compañero viendo que tenían que encontrar una vía de escape.

—Yaku, ¿Crees que llegues pronto?- Kairo preguntó con algo en mente.

—No lo sé. Ella es mucho más rápida que yo. Mira hacia arriba, quizás me veas.- Ella le contestó.

Los dos integrantes de Dearu elevaron su cabeza buscándola con la mirada. Al encontrarla, Kairo al menos la percibía mucho más cerca de lo que pensó.

—Creo que te voy a lanzar la pelota.- Kairo le hizo saber a Yaku.

—¿Cómo?

Mwsatt como nuevo, se acercaba a el dúo de Dearu en tierra, para no permitirles jugar.

—¡Te voy a lanzar la pelota, atrápala!- Kairo insistió, apuntando el balón hacia ella.

Se preparó, y antes de que se complicase abajo, arrojó el ovoide con todas sus fuerzas, y aplicó su magia elemental para asegurarse de que le llegase a su compañera.

La bola parecía llegar junto a ella, ya que seguía subiendo y Yaku descendía para atraparla. Sin embargo, Arix utilizó su magia defensiva en la bola. Al estar siendo alterada por un elemento que podía considerarse un proyectil recto, este fue disparado en dirección contraria a la de Yaku, cayendo mucho más fuerte hacia el piso.

Yaku al observarlo, procuró bajar cuánto antes, siguiendo un ritmo solo leve inferior al ovoide.

Hiwa, con su velocidad aumentada, también perseguía la bola cayendo.

Kairo intentó usar su elemento sobre la pelota, mas al entender que la fuerza con la que caía era más potente que la suya, su instinto hizo que la persiguiera de igual manera.

Se convirtió en una carrera entre dos de Dearu y uno del Harasei. O así fue hasta que Arix intervino, disparando magia simple contra Kairo por la espalda.

El pelinegro captó el ataque, y priorizó no sufrir daños mayores. Por un impulso de defenderse, utilizó su magia elemental contra esta, y se percató de que cambió su dirección.

«Con que… ¿puedo hacer eso?».- Él se cuestionó a sí mismo, antes de volver a caer.

Todo quedó a mano de las dos participantes femeninas, una yendo por los aires y la otra por el suelo. La pelota cayó justo adelante de la base de Dearu, por lo que era súper importante llegar primero y Yaku lo sabía. Se esforzó al máximo, mas no podía competirle cara a cara al aumento de estadísticas de Hiwa.

Antes de siquiera poder pensar en algo más, el ovoide ya se encontraba cerca de ambas. Yaku intentó saltar de su nube para alcanzarla antes que ella, rozando el ovoide. Hiwa por su parte, llegó a la base enemiga y recogió la pelota sin problemas, ganando una actitud orgullosa y burlona ante su rival, quien se encontraba tumbada en el piso por aquel inútil intento.

Las campanas resonaron con la anotación de Hiwa, y por ende, punto para el Harasei. La muchacha pelinegra no podía burlarse más de Yaku.

—¿¡Qué pasó, eh!?- Gritaba, con un tono desagradable y jocoso. —Ni siquiera debiste realizar el esfuerzo, debe ser una lástima para ti ensuciarte.- La provocaba, molesta con ella.

Hiwa anhelaba este momento, ya que consideraba demasiado fastidiosa el hecho de que solo se dedicara a volar encima de ellos, creyendo que era una cobarde por solo dejar que se ensuciaran las manos sus dos compañeros.

Además de guardarle rencor por reírse de ellos en el primer punto que marcaron por error del Harasei y no tanto por aciertos de Dearu.

Yaku se limitó a observarla con rabia.

Cuando Hiwa se cansó, se dirigió con sus colegas, de vuelta al centro como eran las indicaciones.

—¡Muy buena, Hiwa!- Arix proclamó, festejando.

—Bien hecho.- Mwsatt fue más reservado, mas con buen ánimo pese a eso.

—Gracias, gracias. Ya sé que soy genial.- Hiwa les agradecía con vergüenza, ocultándola con un comentario sarcástico fingiendo egocentrismo.

Kairo y Zakko se aproximaban a su compañera, quien recién estaba levantándose.

—¿Estás bien?- Kairo fue el primero en expresar preocupación por ella.

—… Sí. Lo siento, no conseguí atraparla.- Yaku se lamentó con su equipo, reflejando cierta decepción de sí misma.

—No te preocupes. Ya mucho estás haciendo, en verdad.- Zakko quiso quitarle peso de encima.

—Oye, eres más fuerte que ella, ¿No?- Kairo interrogó, con algo en mente.

Los tres caminaban juntos despacio para usar el tiempo que tenían en hablar.

—Bueno, es una pregunta…- La albina deseaba decir que sí, mas no era una afirmación de la que se encontrara segura. —¿Qué respuesta buscas?- Interpeló.

—Quería saber si te consideras más fuerte que ellos, no conozco tus habilidades ni mucho menos, pero quizá en un enfrentamiento podríamos ganarles y ya.- Kairo se veía con fe, al haber tenido dos interacciones con Mwsatt en las que no se sentía perdedor.

—Podría ser una buena idea, sí…- Yaku mantenía la vista en el centro de la cancha, cada vez más cerca. Ella estaba insegura con el planteamiento, hasta que conversaron todo lo que pudieron.

En otro lado de ese mismo coliseo, se hallaba Shair, quien no sabía si estar triste por ir perdiendo o feliz porque su equipo le parecía increíble. Acontecieron casi quince minutos en esa ida y vuelta, parecía muchísimo menos para ella y el resto de gente.

«A ver si intentan lo que les comenté… Estoy segura de que debe funcionar, los otros no son tan listos».- Shair juzgaba desde su punto de vista.

Viéndose entre medio de tanta gente, seguía asombrándose. Con el adelanto de la grada más gente estaba llegando. Los asientos a su alrededor estaban poco a poco implementando gente, pero de los otros lados ya se divisaban llenos.

Los de adelante no eran los primeros en ser tomados ya que desde más atrás se veía mucho mejor todo el campo. A Shair no le molestaba no mirarlo con claridad ya que de por sí era mucho mejor que intentar observarlo en el cubículo que le dieron. Además, se sentía mejor estando sola.

Volteaba por curiosidad a analizar los rostros de la gente, y topándose con una felicidad increíble para ella, pues la mayoría lucía entretenida.

A lo lejos volvió a ver al tipo que como mínimo era similar a Dertzel, solo que esta vez se situaba más lejos.

«¿Será…?».- Se ponía en duda a sí misma. «Bueno, si uso mi cerebro…».- Intentó subirse en una silla para comprobar si era posible ver la ropa que llevaba, ya que si tenía puesto el uniforme se delataría bastante rápido.

«De hecho, tendría sentido que no la lleve, para no llamar la atención».- Se contraargumentaba, ya que no fue capaz de distinguir si la portaba o no. «Rayos. Perdí mi oportunidad de burlarme…»

El conteo atrás no tardó mucho más en rimbombar, cosa que hizo que Shair volviera a prestar atención en la arena. Ella, y la mayoría del público.

Los segundos transcurrían, mientras que para los de afuera como en cualquier otro momento, para los participantes, se sentían eternos.

Integrantes de ambos equipos ya conversaron entre sí lo suficiente como para sentirse preparados, cada uno en sus posiciones.

«Solo tengo que…».- Kairo mantenía la misma postura que en el comienzo anterior, denotando que al menos al inicio, tenía la misma estrategia. Su mirada fija en el balón, y su mente concentrada en simular que eso pareciera. «… tomarlo por sorpresa…»

—¡Tiempo!- Se oyó en todo el estadio, dando inicio una vez más.

Eso fue el detonante del ataque de Kairo. Quería aparentar una obviedad simulando la misma postura de antes, sin embargo, en vez de ir por la pelota, golpeó a Mwsatt. Una vez con el puño en su cara, abrió la palma y lo mandó a volar lejos antes de que le diera tiempo a reaccionar.

Zakko y Yaku usaron su magia elemental para impedir que el resto de rivales pudiese interferir o actuar por consecuencia atacándolo a él. Eso ocasionó que tanto Hiwa como Arix se separaran, mas siguieran presentes.

Kairo sujetó el balón bastante tranquilo, teniendo un leve instante en el cual charlar con su equipo.

—¿Lo intentamos ahora?- El delantero de Dearu propuso en clave, para que sus rivales no supieran tan fácil de qué habla.

Tras Yaku afirmarle con la cabeza, su nube volvió a hacer aparición, con la misión de portar el ovoide y llevarlo hasta base enemiga.

La idea no tardó en resultar obvia para todo aquel que tuviese dos dedos de frente. Arix al percatarse, ágil, disparó magia hacia la nube.

Kairo también tuvo una reacción ágil, y probó lo que se dio cuenta hace nada. En efecto, podía desviar la magia de Arix con su propio elemento, por lo que la nube permanecía protegida ante tal habilidad.

—No me… cuentes eso…- Arix murmuró con el dispositivo de comunicación activo, por lo que Hiwa lo escuchó aún así.

—¿Qué pasó?- Hiwa preguntó.

—No puedo darle, el bicho negro altera la dirección con su viento.- El rubio explicó, alejándose de los miembros de Dearu, perseverando su vista en ellos.

—¿C-Cómo?- a Hiwa le costó pronunciar su duda, por la sorpresa. —¿¡Entonces!?

—Intenta alcanzar la nube por la montaña. Mwsatt, ¿Me oyes?- Arix necesitaba la ayuda de su delantero.

—Sí. ¿Tienes alguna idea?- Cuestionó el peliazul, al divisar de lejos la invocación y entender lo que sucedía.

—Sería de utilidad que te encargaras de ellos mientras yo me encargo de la invocación.- Arix decía la idea a ejecutar, y Mwsatt iba manos a la obra.

Hiwa se aumentó sus estadísticas permitiéndole subir la montaña con facilidad, mientras que el delantero del Harasei se reincorporaba a la escena importante. Colocándose delante de Arix, el rubio se sentía más seguro de reintentar dispararle a la nube, que no iba a tanta velocidad.

Yaku tenía la obligación de conservar en su visión a su invocación, ya que si no perdería el control. Por lo que Kairo y Zakko tenían la tarea de defenderla a toda costa, e ir avanzando poco a poco para darle espacio a su compañera.

Al detectar las pretensiones del rubio, ambos dictaminaron que era el momento de adelantarse. Sin una idea concisa, los dos buscaron interrumpir a Arix, separándose para dispararle cada uno un proyectil distinto. Kairo por la izquierda, una roca, y Zakko por la derecha, su magia elemental.

El error fue, con precisión, el no ponerse de acuerdo. Dejaron indefensa a Yaku, que fue el objetivo de Mwsatt. Kairo, fue lo suficiente raudo para percibirlo, y dejó de apuntar a Arix para apuntar a Mwsatt.

Buscó darle en la pierna, por tener en cuenta que casi nunca endurecería esa parte de su cuerpo. Apuntó prediciendo su movimiento, y logró darle en la espinilla, por el lateral. Zakko por su parte no consiguió afectar a Arix, ya que con un cambio rápido, devolvió su magia. No obstante, su cometido lo cumplió, interrumpiéndolo.

Yaku requería avanzar para distinguir de forma correcta su nube, por lo que optó por rodear veloz yendo por la izquierda, junto a Kairo.

—Necesito avanzar más.- Le informó.

Una vez sabía de eso, tenían que deshacerse de ellos cómo fuese. Mwsatt, quien parecía no tener límite, se levantaba como si nada. Pretendía arremeter contra ellos, observando con detalle a Kairo, para que no lo tomase por sorpresa y endurecer su cuerpo en base a la magia del pelinegro.

Zakko se antepuso a sus intentos forzándolo a endurecerse por completo incinerándolo todo lo que podía. Si hacía eso, el del Harasei no tenía mucha opción a moverse que no fuese demasiado lento. Con esa apertura, Kairo fue a por el rubio, impulsándose. Este último pretendía defenderse con su magia, mas no tuvo los reflejos idóneos.

Atinándole un golpe en el estómago debido a su rapidez, el impacto fue impresionante. La potencia no era mucha, la velocidad con la que dio el puñetazo era toda la fuerza que procuraba incapacitarlo para poder avanzar sin problemas.

—¡Vamos!- Kairo voceó a su compañera, para avanzar en lo que Zakko entretenía a Mwsatt.

El veniz tenía una situación comprometida, pues apenas iba a durar unos segundos más con la fuerza con la que efectuaba su magia. Él mismo volvía a sentirse desgastado y el calor lo afectaba más a él.

Mwsatt se acercaba más de lo que él era capaz de afectarlo, por lo que su propósito era escapar antes que hacerle daño.

Con lentitud, iba disminuyendo la potencia alejándose, hasta que optó por disipar las llamaradas y con un pedazo de su versión limo, arrojarlo lejos, en dirección a su equipo. Él, se volvió un limo, por lo que no recibiría mucho dolor de cualquier cosa que intentase el delantero del Harasei.

Kairo y Yaku adelantaban, ya alejándose lo suficiente del centro de la arena y de Zakko y Mwsatt. El único problema que identificaban era Hiwa, que era una incógnita para ellos sus intenciones.

La portadora de la nube pese a eso podía imaginársela, pues no sería la primera vez que pretende una idiotez como esa, y la vieron subir. Así que permanecía atenta a un posible salto de ella.

«Todo va muy bien… No tengo un buen presentimiento».- Kairo dedujo, al no haber identificado todavía a la pelinegra del Harasei. Él de igual manera estaba súper atento a cualquier ápice de avistamiento de la rival. «Espera… podría usar mi viento para impulsar la nube y que llegara más rápido».- Ideó, mas para evitar algún error, lo sugirió a su compañera.

—Yaku.

—¿Ah?

—¿Pasaría algo si empujo tu nube con mi viento? Creo que soy capaz de propulsarla.

—No sé. Podríamos intentarlo…- Yaku no lucía muy segura de la proposición, no obstante se fijó en lo que quedaba de campo y avanzar más rápido sería casi anotar.

Kairo al recibir visto bueno, se concentró en la nube también para impelerla. Cuando realizó su plan, ambos miembros de Dearu notaron que un balón cayó de las alturas, por lo que el delantero se detuvo.

Cayó casi que en frente de ellos, por lo que Kairo fue a buscarla mientras pedía disculpas.

—Lo siento, no volveré a sugerir nada.- Dijo, a leves centímetros de tener contacto con la bola.

El pelinegro se hallaba distraído hablándole a su compañera, ya que tenía entendido que no se encontraba nadie muy cerca de ellos. Sin embargo, Yaku al mantener su vista en él, notó al mismo balón comenzar a cambiar de forma.

—¡Kairo!- Vociferó, al darse cuenta de que era un engaño de Hiwa otra vez. Para Kairo fue muy tarde, la integrante del Harasei lo sujetó por el brazo.

Denotando un tono rojizo encima de ella, Kairo comprendió que en ese mismo instante iba a ser golpeado con eficiencia.

Para él fue un momento mucho más largo del que en realidad pasó, era el primer impacto que prevenía tan cerca, a pesar de no ser el primero que recibía en general.

Hiwa aumentó su estadística de fuerza, para potenciar el mismo puñetazo que le propinó a Kairo. Antes de poder sacar pecho de lo que para ella era una maravillosa jugada, Yaku la obligó a tomar distancias de su compañero disparándole su magia elemental.

Eso ocasionó que perdiera el control de su nube, y cayera el ovoide real al piso, en una posición conveniente para Hiwa, quien aumentando ahora su velocidad, corrió hacia este y lo recogió.

Yaku la obstruyó con su invocación, impidiendo su avance. Kairo se recuperó lo suficiente como para levantarse, y el resto ya estaba aproximándose. Tanto Kairo como Yaku concordaban en que lo principal era recuperar el manejo del ovoide, así que ambos utilizaron su magia elemental con el objetivo de quitárselo de alguna manera a Hiwa.

Hiwa aumentó su fuerza para cargar un potente salto, y posterior a darlo, aumentó su velocidad para incrementarla todavía más. Ese planteo no la elevó demasiado, mas consiguió librarse de la mezcla de hechizos que la rodeaban. Al caer, se alejó muy veloz del resto.

Zakko al ser el primero en llegar, encontró de inmediato quién poseía la pelota, así que apuntó, y se sobre esforzó para darle de algún modo. Hiwa se veía acorralada al percibir que también le esperaban rayos desde su retaguardia, pues Yaku se encontraba allí, lanzó la bola con la intención de que le cayera a uno de sus compañeros, que venían detrás de Zakko.

El ovoide en medio del lanzamiento se vio interrumpida por la nube de Yaku, mas antes de que esta se moviera, fue evaporada por un rayo mágico de Arix.

El balón en ese momento estaba en manos de nadie y en medio de todos. Kairo comprendió que la bola se situaba más cerca de ellos, así que usó su magia de viento para dispararla hacia arriba, mandándola a volar.

Mwsatt, ágil de mente, generó un techo de roca utilizando una plataforma que se creó en la montaña más cercana, extendiéndola lo suficiente para alcanzar casi el centro. Esta misma después de ser chocadas por el ovoide a toda velocidad, cayeron concibiendo obstáculos en la arena.

El líder en juego del Harasei mandó a volar los restos de su magia elemental él mismo con su propia fuerza, endureciendo sus brazos.

Hiwa rodeó a los miembros de Dearu y se acercó a su equipo, yendo a robar el balón para llevárselo corriendo con su velocidad aumentada. Hiwa solo veía a Mwsatt, antes de detectar una mano acercarse al cuello de su compañero.

—¿¡Mwsatt!?- Exclamó, tarde, pues el del mismo nombre ya sintió la mano caliente rozar su cráneo.

Se trataba de una división de Zakko, la cual no eliminó después de escapar, si no que la dejó seguirlos. El clon, pretendía usar su magia elemental, cargándola. Sin embargo, fue una distracción.

—¡Kairo, róbalo!- Zakko le ordenó a su compañero de equipo, el cual confió en él y apenas se lo dijo fue.

Arix estaba preparado para defender a su equipo, con la magia para devolver ataques ya cargada, solo le bastó acercarse a Mwsatt. Lo que ellos no tomaron en cuenta eran las limitaciones de un veniz novato. Las divisiones de Zakko no eran ni de cerca las competentes como para emplear su misma magia, de hecho, se deshizo poco después.

Aún así, logró lo que quería, y Kairo increpó a los del Harasei, quitándoles el ovoide, y repitiendo el mismo acto que antes, impulsarse en Mwsatt.

Iba a caer igual de pésimo que siempre, no obstante se vio protegido por la nube de su compañera, que lo esperó.

—Aho-

—Kairo.- Zakko interrumpió al propio Kairo nombrándolo una vez más, para que le prestara atención.

—¿Qué?

—¿Crees que puedas subir a la montaña? Allí apenas te podrían alcanzar, nosotros impedimos que Hiwa te siga.- El veniz propuso.

—Claro. Confío en ustedes.- Les hizo saber, y sin tardar mucho se impulsó todo lo que pudo para caer encima de la montaña que tenían al lado.

«Argh… ¿Esto es punto ya, no? Al menos… con el balón en mano…».- Kairo se hablaba a sí mismo, tardando en darse cuenta que saltó sin ni siquiera portar el ovoide.

Se asomó desde lo alto, y vio la cara de sus compañeros desaprobándolo. La de ambos era idéntica, el mismo nivel de decepción.

—¿¡Me lo tiran!?- Kairo pidió.

Observó que se complicó la petición que realizó al ver cómo Arix los increpó con un rayo mágico otra vez. Yaku se defendió a sí misma y a Zakko usando a su nube para recibir el hechizo.

Los tres del Harasei se adelantaron al entender que era un tres contra dos, al encontrarse Kairo subido en la montaña. Yaku intentó lanzar el balón, aunque el escaso tiempo de reacción no le dejó esforzarse del todo y no llegó ni cerca a la altura en la que se encontraba.

Kairo quiso arreglar su error utilizando su magia para subir la pelota, sin embargo, se vio opacado por la ventisca que Arix usó para bajarlo a sus manos.

Zakko decidió perseguir el ovoide, apuntando su mano hacia el frente. Arix, lo veía venir de forma tan obvia que cargó su habilidad para devolver, y mientras caía el balón, devolvería el elemento del veniz.

Este último entendió que con ese movimiento recibiría su fuego sí o sí, por lo que planificó algo más allá. Saltó, buscando una elevación óptima y usó su magia elemental con el objetivo del balón, cosa que ocasionó que este se acelerara y llenara de su propio fuego.

La magia defensiva de Arix detectó el balón como magia, por lo que devolvió en la dirección desde la que Zakko lanzó su elemento para empezar: La altura.

Por la potencia de la descarga más el aumento que generaba Arix al regresarlo, el ovoide salió disparado incluso superando con bastantes creces la altura de la montaña en la que Kairo se encontraba.

Por la mente de Kairo transcurrieron varios pensamientos unos más descabellados que otros.

«Y si… ¿Llegase…?».- Fue lo último que su cabeza oyó, antes de precipitarse e intentarlo sin medir las consecuencias.

Se propulsó lo más fuerte que podía imaginar, pretendiendo llegar hacia este. Con un poco de ayuda de su elemento, la altitud a la que llegó se aproximaba a la del ovoide. Usó su elemento para atraerla hacia él, y con los leves segundos que se mantendría en el aire, observó la base rival.

El frío no tardó en darse a notar en él, demasiado viento recorriéndolo. Estaba en los aires, podía ver las gradas inferiores. Toda la gente impactada, mucha gente levantándose al verlo con la pelota en las manos y el campo abierto ante él.

Los nervios que no le atacaron desde el inicio del partido se hacían presentes, pues, se fijó en el contador que había en el estadio. Entendió de inmediato que se trataba del temporizador, quedaba poco y nada del partido.

Tenía la jugada en él, sintiéndose pequeño ante el enorme coliseo en el que se situaba. Tan solo la arena era enorme para él, el sentirse observado por todo el mundo solo le cayó una vez él mismo los vio observarlo.

Su cuerpo temblaba, e incluso empezó a escuchar cierta estática. Era leve, mas combinada al ruido propio del viento, ocupaban todo el sentido del oído de Kairo. Sin ninguna voz en su cabeza, solo esos sonidos.

Sabía que no podía dudar un segundo más, ya que el tiempo permanecía contando. Se reposicionó con su propio viento, y replicó lo que llevaba haciendo con las rocas del terreno.

Tragó saliva, intentando afrontar la angustia. Apuntó directo a la base enemiga… y disparó.

Cargó el balón con su elemento, recordando cómo lo hacía con las piedras. Era algo que recién ese día aprendió, y que le dio a entender lo que le comentaban tanto. La magia era demasiado sencilla de aprender, no hacía falta alguien que te enseñe.

Su instinto hizo que pudiese usar su viento para eso, y ya podía usarlo cuántas veces quisiera. Quizás no fuese el mejor método, pero era el suyo.

Esos segundos para él transcurrían lentísimo. Los del Harasei intentaron parar la bola, sin embargo, Yaku se encargó de parar al único que era capaz de detener el trayecto del ovoide, que era Arix. Lo chocó con su nube, interrumpiéndolo.

🍄

Todo… se sentía súper lento. El viento me pegaba de lleno en todo el cuerpo. Volteaba a todos lados mientras descendía, viendo a todo el público. No sé cómo es que siquiera fui capaz de distinguir a Shair entre todo esa multitud. Apenas la alcanzaba a ver, no obstante sus coletas de color verde eran reconocibles hasta desde aquí.

No divisaba su cara, y a juzgar por sus movimientos no podía sacar ninguna conclusión. El temporizador… acabó. Las campanas resonaron como siempre. Me giré otra vez para fijarme en el balón, y este ya se encontraba en la base enemiga.

Desconocía si el punto fue marcado o no, tenía una tensión incalculable. Ver hacia abajo aumentó el sentimiento de que se me hundiese el pecho. Estaba cayendo…

Comencé a caer progresivamente, cuando caí en cuenta de que si algo no lo evitaba acabaría muerto bastante fácil. Debía tener esperanzas en mi propio aterrizaje, ya lo intenté un par de veces y confío en que la magia es súper fácil poniéndola en práctica.

Me hubiese gustado practicarla un poco más antes aún así…

Con las manos apuntando hacia el suelo, me disponía a usar mi elemento para prevenir cualquier grave impacto en el suelo. hasta notar que una nube se me posicionaba en frente.

—Ah, claro.- Recordé que para mi suerte Yaku tiene algo así como una almohada voladora.

—¿¡Puntuaste!?- Mi compañera se me acercó alterada, sin saber todavía si sumaron o no.

—No tengo idea.- Fui honesto.

A pesar de no saber, el público poco a poco comenzaba a gritar como locos. Algo cambió que se viese desde arriba, pues pasaron de guardar silencio a ovacionar.

—¡¡¡Es un empate!!!- Se oyó tanto fuera como dentro.

Zakko y Yaku a mi alrededor se hallaban recapitulando lo que sucedió, al igual que yo. Sin embargo, al oír eso, significaba que el punto contó.

—¡Sí!- Fui de manera brutal agitado por la albina de mi grupo, además de que estaba a nada de gritarme en la oreja.

Se le facilitó agitarme de un lado al otro por estar en su nube, esta también se movía.

Estar moviéndome de un lado al otro hizo que se me dificultara comprender la reacción de Zakko, pero parecía ser una de alegría más pasiva. Miraba en dirección al cubículo, entiendo que imaginando que Shair se situaba ahí, cosa que en realidad vi que no. A saber porqué.

—¡Ya está bien!- Vociferé al ya marearme y todo. Quería bajarme de su nube cuánto antes.

—Lo siento.- Ella se disculpó al instante.

—¡Puta madre!- Escuché de la lejanía, la voz de Mwsatt.

Enfocando la mirada al frente, veía a los del Harasei alejándose de nosotros. Mwsatt aprovechó para patear los escombros que él mismo creó.

Me parecía algo normal hasta que pensé en que nosotros estábamos en su base.

«¿Por qué… se dirigen al centro?».- Interrogué para mí mismo. Aunque era una duda tan honesta que la quise repetir en voz alta.

Yaku aprovechó para comenzar a agitar a Zakko, quien solo se dejaba.

—Oigan, ¿Por qué se dirigen al centro?- Cuestioné, apuntando a los del Harasei.

—Ah…

—Porque es un empate, ¿No? La regla decía…

En ese momento, mi cerebro, ágil, reprodujo un recuerdo de cuando nos explicaron las reglas.

“Mimimimimimimimimi, combates uno contra uno”.

No recordaba al árbitro decir mimimimimimimimimi, sus razones habrá tenido.

—¿Combates?- Interrumpí a Zakko, pues ese recuerdo transcurrió en unos leves segundos en los que el slime ni siquiera acabó de hablar.

—¿… Eso no fue lo que dijiste?- Yaku le susurró al slime.

—Sí.- Este último le afirmó.

—Tiene sentido. Solo que… eso no responde mi pregunta. ¿Por qué van al centro?- Proseguí interrogando.

—Sabemos lo mismo que tú, Kairo. Te lo recuerdo.- Yaku me recordó. Por lo que sea.

El público comenzó a expresar su entusiasmo reiterando varias veces “¡Eh!”, a la vez que el presentador se dirigía a nosotros.

—Integrantes de Dearu, hágannos el favor de colocarse en el centro de nuevo, en sus posiciones.

—Claro.- Le afirmé, desde la arena, porque era obvio que me escuchaba. No voy a revelar mi identidad a no ser que yo sepa la tuya, cobarde. —¿Vamos entonces?- Les dije a Zakko y Yaku.

—¡Sí!

—Supongo.

Me respondieron el uno seguido del otro, siendo Yaku quien lo hizo primero. Nos encaminamos al centro, y los nervios no se iban aún. De hecho, al desconocer el qué se supone que pase ahora me desconcertaba lo suficiente como para que estuviese a punto de que me dé otro patatús.

Acabamos llegando al centro, y nos pusimos en nuestras posiciones. Los árbitros se dejaron presenciar, y se encontraban entre medio de nosotros con un artilugio extraño en su mano que sujetaba a la altura de la boca.

«Eso se supone que es… ¿Un micrófono?».- Juzgué, viendo lo que llevaba. No se asemejaba a simple vista a uno, sin embargo, al segundo en el que habló ya lo confirmé.

—¡Damas, caballeros! Es un honor el que sea posible reunirnos el día de hoy. Hemos sido bendecidos una vez más, con la honra de presenciar un Duel’Grot en nuestro coliseo. Este Duel’Grot, obtuvo el resultado de un empate, por lo que nos juntamos en el centro de la arena, para que antes de la pausa, sea de su conocimiento los enfrentamientos para el desempate.- El árbitro que sobre entiendo que era el malvado habló, lo digo por su voz. La tenía raspada. Es un detalle que no le asocié antes porque seguro que antes no hizo algo malvado con su voz y ahora sí.

Ah, y su marca, es cierto. La tenía menos visible esta vez, la olvidé.

Después de pasarle el artefacto parecido al micrófono a su gemelo, tosió. Quizá por eso tenía la voz raspada.

—¿Quiénes son los líderes en juego?- El árbitro bueno interpeló.

—Yo.- Mwsatt dio un paso al frente, mientras que por nuestra parte, me volteé para ver a Zakko y Yaku.

Los tres nos quedamos viendo como tarados, hasta que al final ellos se pusieron de acuerdo para observarme a mí, dándome a entender que querían que lo fuera yo. Bastante tarde para discutirlo, aunque antes no fue necesario.

—Y yo.- Di otro paso al frente, distanciándome más de mis compañeros.

—¿Querrían realizar un-

Antes de que acabara su frase, la estática se hizo presente. Dolió el zumbido, pero lo disimulé. Aún con esas, me quedé en blanco. No escuché qué fue lo que pidió y no me animaba a preguntar, tal vez ni siquiera con esas lo oía.

Tampoco me animaba a voltearme, por lo que decidí que lo que hiciera Mwsatt lo ejecutaría yo.

—Por supuesto.- Él afirmó.

Iba a decir por supuesto también, pero creo que no era necesario que siguiera mi idea tan al pie de la letra.

El peliazul estiró su brazo con su palma hacia arriba, y encima su puño cerrado. Por solo el gesto, saqué varias conclusiones, y entre esas, la más obvia era deducir que estaba a punto de jugar piedra, papel o tijeras.

Efectuó los gestos y jugó la primera tirada sin que yo contestara.

—¿Qué haces?- Mwsatt interpeló, ocasionando que me avispara y jugase contra él.

No entiendo para qué se supone que es, desconozco si lo explicaron. No obstante jugué, y… perdí.

Saqué piedra y él sacó papel.

—Gané.- Mwsatt exclamó al árbitro.

—¿Qué prefieres, elegir primero el enfrentamiento o elegir su orden?- El árbitro le dio ambas opciones.

—Enfrentamiento.- El líder en juego rival pidió seleccionar confrontamientos. —Me pido al veniz.- Comentó al instante, sin pensárselo.

Con la mirada encima del hombro vi hacia atrás, y Zakko estaba paralizado. Literal, paralizado. No se movió ni un poco, y aún así se notaba cuánto menos impresionado.

—¿Y tú, Kairo?- El árbitro bueno me consultó.

—Ah…- No había pensado en ello en ningún momento. Algo como esto requería mucho más análisis, no tengo idea de cuál me convenga. Entiendo que Mwsatt lo hizo porque le conviene a él enfrentarse al slime, tendría que buscar lo mismo.

—¡Déjame a Hiwa!- Oí venir de Yaku.

No sabía qué esperar de eso, mas la percibí tan confiada que opté por darle el gusto.

—Me pido al rubio.- Declaré.

—Por consecuente, el último combate es entre Hiwa, y Yaku.- El árbitro comentó. —Es el momento del orden, en este, Dearu iniciará.

…

—Dearu iniciará.- El árbitro reiteró.

—Ah, sí… ah… ¿Puedo conversarlo con mi grupo…?- Necesitaba platicarlo con ellos al menos.

—Tienes un minuto.

—Perfecto.

Con el visto bueno me acerqué a mi equipo, para que nos pusiéramos de acuerdo.

—Yo primero, estoy segura de que soy capaz de ganar fácil. Ir en ventaja ayudará.- Yaku tenía muchas ganas de pelear. El problema, era que sí se le veía muy segura. Era la más fuerte de nosotros, comprendo por encima. Si ella perdía estábamos jodidos, y solo me quedaba confiar en ella.

—Está bien. ¿Eso ya es todo, no? Digo, el segundo lo elegirán ellos.- Concluí.

—Ni idea, pero por si acaso…

—Ve tú primero, por favor.- Zakko me incordió.

—¿Por… qué?- No quería pelear siendo sincero.

Creo que el solo hecho de verle ya podía darme a entender el porqué quería que fuera antes que él. Lucía desgastado, desde el inicio para ser sinceros. Además de expresar el cansancio, su rostro expresaba cierto miedo.

Yo no quería pelear, sin embargo no me gustaría mandarlo a morir. Por una parte de mi cabeza quería hacerme sonar el hecho de que si ganábamos los dos primeros no habría un tercero, por lo que si Yaku estaba tan segura, el combate importante sería el mío.

—No me siento seguro del todo, querría tiempo para reposar…- Zakko me argumentó.

«Qué paja…».- Dije para mí. «Supongo que… al menos le podré cobrar un favor si es que evito que pelee»

—Bueno. Si se puede, intentaré ganar para que ni siquiera te molestes.- Estiré mi mano por instinto, y él me la estrechó.

—Gracias.

Con ese minuto terminado, me devolví al centro decidido.

—¿Ahora sí?- El árbitro me interpeló.

—Ahora sí.- Carraspeé antes de decir mi orden. —Primero, el combate de Yaku.

—Perfecto. ¿Y el segundo?

—Ah…

«Entonces sí elijo los tres. Qué raro, le preguntaré a Shair cuando pueda»

—El segundo el de Z-

Me equivoqué.

—…No, el mío. Segundo mi combate, yo. El de Arix, el mío. El de yo contra Arix, ese.

—… Claro…- El árbitro bueno se extrañó.

—Con eso confirmado, implicaría que el último, el decisor en el caso de un nuevo empate, sería el de Mwsatt contra Zakko. ¡Repámpanos!

Solté una pequeña risa al oír esa palabra.

—¡Los combates se realizarán dentro de poco, así que invitamos a los espectadores a quedarse cerca y pendientes, el espectáculo aún no acaba!- Vociferaba el árbitro positivo. El bueno, el correcto, guardándose el artefacto similar al micrófono en su bolsillo.

—Ustedes, participantes, pueden dirigirse a sus antecámaras correspondientes para charlar con su líder. Los veremos dentro de poco, ¡Mucha suerte!- Exclamó, para salir volando, no de manera literal, al interior del coliseo mediante el camino del Harasei, junto al árbitro malo.

Los del Harasei también se iban con ellos, aunque sí iban a un ritmo normal.

Me volteé, y mis compañeros estaban ahí para regresar también.

—¿Volvemos?

—¿Hay otra opción?- Yaku me contestó.

—… No, Yaku. Vamos.

—¡Vamos!- Ella voceó.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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