Kinokodearu - Capítulo 18
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Capítulo 18: Duel’Grot Vs. Harasei – Yaku Vs Hiwa
—¡Hola!- Shair nos estaba esperando en la antecámara, agitando su brazo de lado a lado mientras nos veía acercarnos.
Zakko, Yaku y yo estábamos acercándonos sin adelantarnos para evitar esfuerzos innecesarios, sobre todo al caer en que aún queda partido. No hablamos mucho durante el camino, casi nada en verdad. Estarán guardando energías hasta en eso, supongo.
—Hola.- Saludamos los tres al unísono al llegar a la antecámara y estar cara a cara con nuestra líder.
Shair completamente exaltada, se nos acercó abriendo los brazos. Mi reacción fue alejarme un poco, evitando el contacto. No es por nada, solo me tomó por sorpresa y fue mi reacción instintiva. Creo que la de Yaku también, porque Shair se quedó con una cara de desastre.
—Perdón.- Shair se disculpó entre murmuros. Lo hizo desde una leve molestia, se notó por el tono.
Posterior a eso, abrazó al único que por obvias razones no se apartó. Se le notaba tan emocionada que pocos segundos pasaron para que en vez de abrazarlo fuese agitarlo otra vez.
Lo tratan como si fuese un peluche o algo así al pobre. Igual no parece quejarse.
—¡Qué emoción!- Expresó la peliverde tras acabar de sacudir al slime. —¡Estuvieron increíbles! Todos y cada uno. ¡Un empate ya es un montón!
Ella de verdad estaba muy contenta, me sorprendía. Es bastante… irreal, en serio. No sé qué clase de persona es porque apenas la conozco, pero creo que fui afortunado de que alguien como ella me encontrase.
—¡Los tres tuvieron momentos impresionantes! Me gustó cuando…
Shair comenzó a mencionar momentos exactos del partido que me dio vergüenza oír, más que nada porque también mencionaba cosas que hice y me elogió. Mi cerebro quería omitirlo sin embargo al mismo tiempo lo evitaba porque supongo que no puedo negar que me gusta escuchar sus agasajos.
—¡… y al final, ese último tiro en el aire…!- Acabó de contar el partido desde su punto de vista, con una ilusión tremenda durante todo su monólogo. —¡Se lucieron de verdad…!
Por alguna razón, al exclamar lo último se sintió una corta pausa a su vez se relajaba.
—Oigan, antes de hablar de lo que queda…. quería recordarles lo agradecida que estoy de que hayan decidido estar conmigo y permitirme participar sea de la forma que sea en un Duel’Grot. Los quiero mucho.
Hubo un silencio luego de que dijera eso, mas no se sintió incómodo. Creo que ninguno de los tres sabía qué decir, al menos yo me sentía abrumado con la energía que irradiaba y el cambio de ánimo a uno más afectuoso.
«Por mi parte, yo no lo elegí, de hecho…».- Contesté en mi cabeza porque no iba a arruinar su lindo comentario. «Aunque… pensaría que ninguno lo hizo».- Juzgué al voltearme a mis otros compañeros.
Para nuestra suerte, Shair carraspeó para dar inicio al tema que nos compete ahora mismo.
—Bueno, ahora sí, lo importante.- Dijo entre tanto tomaba un gran soplo de aire. —Los combates. Si mal no recuerdo, eran… Yaku, contra Hiwa. Kairo, contra Arix. Y Zakko, contra Mwsatt. ¿No?
…
Ninguno contestó, al parecer estábamos los tres procesando los repentinos cambios de ánimo de Shair.
—S-Sí…- Zakko afirmó, con un tono súper bajo y tartamudeando.
—¿Tienen algún plan ustedes?- La peliverde nos cuestionó para integrarnos a la conversación.
—Eh…-
—Antes de-
Yaku había abierto la boca para contestarle, sin embargo sin querer le interrumpí. Ambos nos mantuvimos callados unos segundos hasta que entendí que ella quería dejar que hablara yo.
—Antes de hablar de eso… Quiero resolver una duda.
—¿Cuál?- Shair consultó.
—¿Por qué elegí el orden de los tres combates? No me parece justo.
—Ah, eso es solo porque se considera que es más ventajoso elegir enfrentamientos. En Duel’Grots de más participantes tiene más sentido ya que el que elige primero elige la mayor cantidad de combates, sin embargo al ser solo tres de cada lado se hace así.
—¿Y si es de a más, quien elige primero un enfrentamiento elige también algún orden?
—Sí.
—Ah, claro. Era solo eso. Disculpa, Yaku.- Pedí perdón por interrumpirle una vez resolví mi duda.
Entiendo que tendrá más sentido cuando sea de a más, lo juzgaré si es que algún día participo otra vez.
—No pasa nada. No iba a decir nada más importante que eso, en realidad.- Yaku me perdonó. —Iba a preguntar si el terreno va a ser el mismo… o no. O si se sabe.
—Va a ser el mismo, sí.- Shair le confirmó.
—¿No debería… no sé, quitarse las montañas o algo así? ¿No tapan mucho? No creo que alguno las ocupe en las peleas.- Interpelé.
—Claro, pero eso haría que se tarde todavía más. Aparte, no es tan difícil ver, créeme.- Shair me contestó. —Entonces, supongo que podríamos hablar por encima de sus rivales, ¿No?
En lo que nuestra líder tomaba la iniciativa de conversar las habilidades de nuestros enfrentamientos, Zakko se acercaba a ella para susurrarle algo.
Por un motivo más que evidente, no le oí.
—Ah, claro. Sí, no te ves muy bien. Aunque un tanto mejor que antes.- Shair le respondió en voz alta, para irse a sentar en una de las bancas junto a él. Sus manos emitían una breve luz verde por lo que asumí que le pidió que lo curase.
—El primer combate es… Yaku contra Hiwa. A juzgar solo por lo que yo vi, ella tiene la capacidad de aumentar sus estadísticas, además de el elemento de rayo. No le vi mucho más, aunque lo poco que tiene sí parece duro de roer.- Comentó por encima lo que notó de Hiwa.
—Shair.- Yaku la nombró.
—¿Qué?
—Decirlo tantas veces me da hasta pena… es que, creo que soy bastante capaz de ganarle por fuerza bruta, me considero mejor que ella.- La albina se tenía mucha confianza. Entiendo que tiene ganas de golpearla más que nada, aunque analizándola por encima sí le veo posibilidades.
Hiwa no tenía muchas chances de alcanzarla con su nube, y al ser uno contra uno y sin un balón de por medio, Yaku estaría mucho más atenta a cualquier intento de Hiwa de alcanzarla con un salto o lo que sea que intentase.
Por esa razón, Yaku tiene todas las de ganar solo por la altura. Ni siquiera tendría que hacer mucho esfuerzo, Hiwa apenas puede tocarla.
—Me gusta esa confianza, Yaku. Confío en ti.- Shair le dijo, aceptando que no necesitaba planes para su combate. —Pues, el siguiente combate sería el de… Kairo.- Se giró para verme, mientras yo iba a sentarme en la banca contraria porque me cansé de estar parado.
Yaku se sentó en su propia nube en el medio de ambas bancas.
—Arix tenía mucha variedad de técnicas, era el que más molestaba según yo.- Shair comentó. —Su magia única, la luz, es justo… una magia única no tan única, podría decirse.
—¿Ah? ¿Cómo así?- Me interesó lo que contó.
—Es una magia única solo por el nombre, no es única ni de lejos. Es una muy común, tan común, que incluso los más capaces han podido aprenderla mediante usuarios de esta misma magia. He escuchado que podría llegar a ser hasta un elemento más algún día.
—¿… Eso quiere decir que sabes sus debilidades?- Cuestioné. No se me hacía extraño que su magia fuera común. Deben haber muchas más que lo sean y que se puedan aprender, no sé qué tan bien esté empleado el término de “único”.
—A ver, debilidades como tal no hay… O eso imaginaría…- Shair se detuvo un momento, viendo a Zakko. —¿Y eso?- Shair subió la manga de Zakko dejando su brazo descubierto. Estaba en su mayoría rojo, hasta con tonalidades oscuras leves.
Antes de seguir usando su magia de curación usó su elemento para procurar enfriar su brazo. Entiendo que la magia sanadora solo haría que arda más.
—Zakko…- Murmuró Shair, sonando algo apenada observando su brazo mientras Zakko se quejaba al recibir el contacto del agua de Shair.
Me dio un sentimiento raro y para nada agradable observar su extremidad tan desgastada. Decidí apartar la mirada un momento, para ver a Yaku, observando que de igual manera estaba un tanto preocupada por él.
—Está muy bien entonces que seas el último que pelee. Espero ni tengas qué, no deberías sobre esforzarte más.- Shair le hablaba al slime. —… Es una pena, me hubiese encantado verte pelear.
No sé cuánto tiempo llevarán así pero creo que serían las suficientes como para que este tipo de cosas las hicieran en privado. El último comentario sumado al tono y la escena de ellos dos ocasionó que el ambiente se tornara un tanto raro.
—¿Crees que se mejore antes de que necesitara pelear?- Yaku interpeló, buscando cortar el ambiente extraño.
—… Supongo que sí. Si no, aún así se puede rendir antes de combatir.- Shair respondió.
—¿”Rendir”? ¿Se puede hacer eso?- Cuestioné.
—Sí, por supuesto. No especifican bien el límite del combate, mas que frenar antes de una herida de gravedad.- Ella explicó. —Depende de los participantes, igual. Lo único ilegal es la muerte y cualquier herida que pueda significar esta. Por eso mismo se da la opción siempre de rendirse si alguien siente que no puede más, o se ve superado.- Shair narró todo lo que sabía al respecto, o al menos bastante de lo que debe de saber.
—De hecho, es lo más habitual. Que los combates acaben porque uno de los dos se rinde. Ya que del contrario, solo podrían acabar si es que uno se ve a punto de cometer alguna ilegalidad, o a no ser que uno de los dos quede inconsciente, o no pueda más por la razón que sea.- Continuó desarrollando.
—Tiene sentido. El punto es obligar al rival a rendirse, ¿No?- Pregunté.
—En efecto. Por eso mismo, si Zakko llega a verse afectado aún si es que le tocase pelear, puede hacerlo. No pasaría nada, prefiero que él esté bien a ganar esta tontería que ni siquiera da nada. No es un amistoso nada más porque ellos no son mis amigos.- Shair dijo lo del final con una gracia que me provocó cierta sonrisa.
Zakko escuchando eso tenía una mirada cabizbaja, y notaba en él cierto desánimo.
—Igual, Zakko no va a necesitar ni pelear, ¿Verdad?- Shair retomaba los ánimos, recordando que si tanto Yaku como yo ganábamos el slime no llegaría a combatir.
—Sí.- Afirmé.
—No.- Yaku negó.
—¿Cómo que no?- Le interpelé.
—Ah… es que… no soy muy buena con esas frases. El punto es que claro que ganaremos antes, sí.- Yaku aclaró.
—Bueno… ella está segura, pero yo sí podría requerir cierta conversación al respecto de Arix.- Volví a reanudar la conversación acerca de mi enfrentamiento, buscando que Shair parlotease.
—Eh…- Shair estaba tratando a Zakko a la vez que pretendía recapitular lo que sabe de Arix. —Arix según solo lo que vi… solo le vi su magia de luz. Los rayos mágicos también son bastante comunes e incluso no hace falta ni usar la de luz, con cualquier otra cosa se pueden hacer.- Shair comentó.
—… ¿Yo podría?- Interrogué por saber hasta qué punto era cierto.
—No.
Su respuesta fue tan directa que no voy a negar que se sintió hiriente.
—Por ahora, al menos. No dudo que tarde o temprano puedas. El viento es junto a la tierra los únicos elementos que no pueden.- La peliverde añadió porque al parecer se notó que me hirió su contestación tan cortante.
—Bueno, también reflejaba magia. Eso no debería afectarte mucho, el viento es raro de captar para un hechizo como ese. Podrías solo… usar tu viento desde otras direcciones a las que él apunta, no te supone un problema tan grave.- En eso le daba la razón porque hasta yo era capaz de deducirlo.
—Y aparte de eso… ¿Nada más? No sé su elemento, ¿No lo usó?- Shair nos preguntaba.
—Viento. El mismo que el mío.- Le informé.
—Oh. Pues… como no lo vi, no podría deducir su estadística favorable. Eso implicaría la forma en la que puede utilizar su elemento y podría ayudarte a manejarte con esa posibilidad en mente.- Shair seguía con su monólogo. —Aunque, él casi siempre se mantenía atrás usando magia. Imagino que debe ser o magia o alma.
—¿La estadística cambia el uso del elemento?- Interpelé.
—Por supuesto. En general, de todo. De cualquier habilidad incluso mágica. Tu viento se formó en base a tu velocidad, por lo que te permite desplazarte de formas que alguien que sea favorable en defensa no podría.
—¿Y si fuese defensa, cómo la usaría? O bueno, magia, ya que es una de las opciones que crees que es él.
—Espera…- Ella detuvo la conversación un momento para concentrarse en Zakko. Ojeé un segundo en el que noté que su brazo se hallaba un tanto mejor. Tampoco para tirar cohetes, mas algo es algo. —¿Cuál era tu pregunta?
—¿En qué cambiaría el elemento de Arix si fuese su… estadística, magia?
En lo que me solucionaba la duda me fijé en lo que hacía Yaku, quien yacía acostada en su propia nube con la mirada perdida en el techo. Supongo que ella no tiene nada que aportar. Se le ve cómoda al menos.
—Su viento sería mucho más potente que el tuyo por defecto. Además de ser capaz de crear o aplicar técnicas derivadas del viento como, no sé, un tornado. Tú también puedes, pero para él lo que es súper fácil para ti no lo sería. Y al contrario, claro.- Shair me solucionó la duda a medias.
—¿Y qué le impide a él simplemente imitar mis movimientos? No creo que haga mucho más que solo usar mi magia en el piso y salir volando por eso.
—Nada. Asumo que su cuerpo no reaccionará como el tuyo por lo que no obtendrá los mismos resultados tan fácil, pero nada que no se pueda aprender. Igual, eso es sobre todo con los elementos. Y más con ataques básicos de estos mismos, pues la mayoría se pueden aprender si tienes las ganas suficientes.- Shair argumentaba.
No me quedó muy claro, quizá necesitaría una comparación. El problema es que qué clase de comparación podría pedirles. De hecho me sorprende el conocimiento de Shair, habla bastante desde el conocimiento. Sería increíble que todo este rato me estuviese mintiendo de forma descarada y no pretendiese contármelo hasta que me diese cuenta por mí mismo. Hasta le aplaudiría.
—Sabes, Kairo.- La peliverde me llamó la atención tras unos segundos de que ella misma dejase de charlar. —Creo que tienes bastantes oportunidades. Al menos con lo que mostró y ustedes me contaron, a saber si se guardó algo…
Ella tenía un punto. No considero que me haya molestado en exceso Arix, aunque no tuve muchas interacciones con él. Al inicio no me costó casi nada empujarlo contra el piso, no veo el porqué eso no funcionaría lo suficiente como para obligarlo a rendirse.
Ahora es cuando se saca una habilidad que invoca un agujero negro y lo usa para amenazarme hasta que me rinda, mas si no hace eso… no me da… miedo.
—¿Saben algo más de Arix?- Shair proseguía.
—Yo no.- Afirmé, pues no le recordaba nada más.
—Eh… Creo que se hizo invisible al inicio del partido.- Yaku dijo, recostada en su nube. Mientras hablaba se iba acomodando para sentarse y verle a la cara a nuestra líder. —Cuando empezó el partido y él alcanzó la cima junto a nosotros, no fui capaz de divisarlo bien. Estaría segura que se ocultó de alguna manera.
—Es… verdad. Me olvidé por completo. Pero, eso suena muy útil. ¿Por qué no lo usó más? Con razón no lo recordaba.- Confirmé lo que contó ella.
—¿En serio?- Shair parecía sorprendida al oírlo.
—Sí. Yaku le reafirmó.
—Mmm… Pues, puede ser magia de luz aún así. Esa sería una avanzada, asumiendo que es esa… Habrá hallado el modo de manipular la luz para que en sus perspectivas no fuesen capaz de visualizarlo. ¿No lo hizo más, no? Quizás porque necesitaba la luz del sol directa, y debajo las montañas y la profundidad de la arena no se lo permitían.- La peliverde sacó conclusiones.
—Eso suena… épico.- Me impresionó. —Aunque es inútil en la pelea, entonces. No lo va a poder usar.
—En efecto, dudo que haga falta tenerlo en cuenta.
—… Pues me veo bastante apto para ganar. Llegué a pensar que nos iban a dar una paliza y ahora en serio pienso que tenemos una posibilidad.- Comencé a ver la situación hasta con optimismo. Me pregunto qué tan importante puede llegar a ser que ganemos aquí.
—Me alegra oír eso. Me alegra mucho.- Shair sonó bastante feliz, y al fijarme en ella la noté con una sonrisa de oreja a oreja observándome.
Me dio pena el verla sonreírme, por lo que volteé en automático mi cabeza hacia Yaku otra vez. Volvió a su posición anterior solo que ahora dándonos la espalda y todo. Estaba muy concentrada, en serio tenía ganas de combatir.
—¿Qué tan… segura estás de que vas a ganar, Yaku?- Cuestioné por incluirla un poco en la conversación, ya que no tenía claro qué tanto faltaba para que dieran inicio los enfrentamientos. De hecho, debería preguntarlo en voz alta…
—Demasiado.- Ella fue directa, sin moverse ni un pelo.
El problema es que con eso no se saca una conversación. No sé cómo le hizo Zakko para conocerla más a fondo siendo Yaku así con todo el resto.
—¿Qué tanto faltará para los combates?- Pregunté en voz alta.
—Ni idea. No me-
Shair se vio interrumpida por una vibración que sonó bastante fuerte. Ella siguió con la mirada la fuente del ruido y al parecer lo encontró.
—Ah, mira.- Dijo, separándose un poco del slime para agarrar un objeto del suelo. —Esta cosa ni la usé.- Agarró un aparato cuadrado raro.
—¿Qué se supone que es eso?- Interpelé.
—Con esto se pedían las pausas. El partido era cortísimo, no vi ni motivos para usarlo.- Shair contemplaba de cerca el objeto. —Mira, también avisan por aquí, creo. Debieron haberlo hecho antes en vez de que tuviese que venir un árbitro.- Se quejó, con un comentario sin más.
—Aquí dice… Ah, no dice nada. No sé porqué está vibrando…
—¡Hola!- Se presentó el árbitro bueno, quien nadie sabe cuándo concha fue que se acercó.
—Ugh.- Yaku se asustó al verlo tan cerca, alejándose con su propia nube para reposicionarse más cerca de Shair y Zakko. Me dio gracia que se asustara.
—¡Dearu, he venido a avisarles que en unos diez minutos su primer combatiente debe estar listo!- Él dijo sin más. —¿Saben las reglas del desempate?- Interrogó antes de irse.
—Sí.- Shair afirmó.
—Está bien. Les deseo lo mejor, un gusto.- El árbitro así como llegó, se fue. Sin que nadie se fijase en él.
—… ¿Entonces por qué esto vibró…?- Shair seguía pendiente del artilugio cuadriculado ese. —Se habrá descompuesto o algo. Menuda basura.
El ruido de la gente ya se hacía apreciar. Los nervios llegaban a mi persona también y eso que yo no peleaba todavía. De hecho, quien peleaba parecía no importarle nada. Ella conservaba la postura de estar acostada en su nube con una pierna encima de la otra y los manos detrás de su cabeza.
—Oye, Yaku.- Shair la nombró.
—¿Qué?
—Ya sé que… lo dijiste como tres veces. Pero…
—Tranquila, Shair. Ganaré.- Yaku la interrumpió, cada vez más confiada.
—… Wow. Está bien.- Shair se volvió a impresionar por su respuesta. —… Es divertido hablar de combates. ¿Ya te sientes más seguro respecto al tuyo, Kairo?
—Sí… sí.- En verdad, no tanto. O sea, al respecto de mis habilidades sí, solo que mientras más tiempo pasaba más caía en cuenta de que esto es como la primera vez que me peleo. O no estaría seguro de que sea mi primera vez… sin embargo, máximo es la segunda.
Tenía nervios por eso, no era lo mismo pelear con un objetivo de por medio que no tenía que ver. Ahora tenía que o noquear u obligar a rendirse a Arix, ambas sonaban difíciles dentro de lo que cabe.
Shair por su parte se giró a ver más cara a cara a Zakko, quien permanecía con una actitud pesimista denotada por su cabeza cabizbaja.
—¿Qué tanta… ventaja trae Mwsatt contra ti?- La peliverde le consultó.
—Voy a perder.- Fue la respuesta de Zakko, súper directa y negativa.
—No digas eso, Zakko…
—Es que es imposible. Incluso si me recupero.- El slime tenía un tono de voz que me dio la sensación de estar cerca de… quebrarse. No habló en todo este rato e imagino que es por eso. —O sea, conozco la habilidad de defensa que usó todo el partido. ¿Y qué? No puedo sobrepasarla. Puede simplemente quedarse quieto defendiéndose y yo perder solo porque no soy… fuerte.
Hubo un silencio sepulcral podría llegar a considerar. Shair lo consolaba mientras le propinaba magia curativa.
No me gustó oírle así. Zakko es con quien más empaticé en las semanas que llevo aquí, me entristeció de cierto modo. Sin embargo, no me animé a decir nada. No sabía qué decir, y sin tener algo bueno para hacerlo preferí dejárselo a Shair que debe conocerlo infinitas veces mejor.
—Claro que lo eres, Zakko.- Ella se limitó a decirle eso. Por lo que vi, Zakko no estaba llorando ni nada, solo su voz daba tintes de estar a punto.
El ruido de la audiencia se hacía notar cada vez más, por lo que nosotros entendimos que ya deberían haber transcurrido diez minutos, o al menos cerca.
—Ya deberíamos… ir.- Shair comentó lo que yo pensé en mi cabeza y para mí solo. Sería raro si no fuera para mí solo he de decir…
Ella tomó la mano de Zakko mientras le susurraba algo que por el hecho de que se lo susurrase no oí, claro.
Yaku por su parte se bajó de la nube… eso suena como una frase épica que poder decirle si fuese mi rival y le ganase. Por lo que sea, espero que Hiwa no sea capaz de decirla. Y con eso quiero decir que espero que mi compañera la masacre o algo similar.
—¡Vamos!- Shair retomó sus ánimos de siempre tomando la delantera en el camino hacia la arena.
Los cuatro íbamos caminando, casi con las mismas posiciones de siempre. Shair al frente, y nosotros detrás de ella. Zakko iba en el medio, porque Yaku y yo no íbamos a intercambiar un diálogo en casi ningún momento. Por lo que de manera inconsciente nos ordenamos de ese modo.
—Oye, Yaku.- Shair volvió a nombrarla desde adelante, sin voltear.
—¿Qué?
—Reitero mi… gratitud. Muchas gracias por unirte a mí y confiar en mí. Pudiste haber preferido quedarte con una vida tranquila viéndonos desde lejos y aún así elegiste ser de mi grupo y ahora participar en un lugar donde te ven cientos de personas.- Shair agradecía desde el fondo de su corazón, ahora sí deteniéndose y volteándose para verla a los ojos mientras lo decía.
—Ah… no es para tanto…- Yaku hizo menos lo que Shair resaltaba, con un leve sonrojo, que le noté porque su tono delataba vergüenza y me dio curiosidad.
—Seguro me dices que no te hace falta, pero igual te deseo mucha suerte y ánimos. Aquí nos separamos, Zakko, Kairo y yo tenemos que subir por aquí para verte.
Shair le dio sus mejores deseos, y cuando comentó lo último fue que me di cuenta que en verdad avanzamos hasta este punto. Se me pasó súper rápido… aunque no estaba tan lejos. Creo que me fui de la faz de la tierra unos instantes…
—Gracias…- Yaku agradeció con un tono más bajo, para poco después avanzar.
—¡Espera!- Zakko la detuvo antes de que se alejara mucho, para ir con ella a decirle algo.
Algo que no escuché debido a que no poseo súper oído. Aún. No obstante, a Yaku pareció agradarle. Segundos después, Zakko se despidió de ella y vino con nosotros otra vez, que estábamos esperándolo.
—Bueno… He de decirles que el cubículo que me dieron para ver el partido era horrible.- Shair comentó. —Yo vi todo el partido desde las gradas del público.- Ella iba quejándose mientras el slime se acercaba, y nos guiaba hacia el cubículo del que se quejaba.
Eran unas cuántas escaleras, la verdad. Incluso tenían un poco de polvo en algunos escalones.
Finalmente, llegamos a la entrada del cubículo. También había un desvío que entiendo que es el que lleva a las gradas.
—¿Ven?- La peliverde nos mostró la ventana que debería dar paso a la arena. Tenía razón, no se veía un carajo. Tapaba la mayoría de la parte de abajo, pues había una especie de… cortina que lo ocultaba.
«Se ve muy similar a… una ventana movediza. Qué tal si pruebo a solo…».- Pensaba, a la vez que me acerqué para llevar a cabo el pensamiento. En efecto, la cortina extraña se podía mover dejando el campo más abierto.
Volteé a ver a Shair, para contemplar su reacción. La cual fue quedarse quieta observando y seguro que analizando la situación.
—Estoy… sorprendida para mal de mí.- Shair declaraba tras caer en el hecho de que no fue capaz de pensar que así funcionaba. —Pero… Dertzel también estaba en las gradas… Él tampoco sabía…- La peliverde buscaba consolarse por medio de comparar su inteligencia con la del resto.
—Será cosa de peliverdes.- Comenté de forma sarcástica.
—Me voy a guardar esa frase, Kairo.
—… No lo hagas, perdón.
—Es muy tarde, Kairo.
—Oigan… Hay un problema.- Zakko hizo acta de presencia.
—¿Qué pasa?- Shair le prestó atención apenas él abrió la boca.
—Hay solo un asiento.
Tenía un punto. Y uno muy importante, en verdad. Solo había uno y no caí hasta que él lo dijo por centrar mi interés en lo de la ventana.
—Mmm… podría traer algo de la antecámara para usar de asiento.- Shair usó lo que sea que tenga de cerebro para idear una solución que no sonaba muy convincente para mí.
—¿Estaría bien? Digo, que saques cosas de allí.- En realidad, sabía que la respuesta más obvia era que no o que no sabía, mas quería ver si estaba en lo correcto.
—No sé.- Tenía razón, eso fue lo que ella dijo. —Estoy segura de que no importará, y menos si me aseguro de traer alguna basura que luego regresaré.- Afirmó.
—Está bien entonces, si puedes, trae algo. Si no, tocará verlo con el público.
—No estaba tan mal, aunque cuando lo vi yo estaba sola. Quizás ahora me gustaría compartir más con ustedes.- Ella manifestaba. —Bueno, ¡Ya vengo, no tardo!
Shair nos dejó a solas a Zakko y a mí. Zakko estaba viendo la cancha fijo, por lo que me giré para ver qué era lo que tanto observaba.
Al parecer el combate se encontraba cerca de empezar, divisé a Yaku y a la lejanía a Hiwa acercándose al centro del campo. Era raro, apenas escuchaba nada de voces dentro del cubículo. Se asemejaba a una habitación insonorizada, o casi en su defecto. Pues aún pasaban ciertas voces.
Imaginé que al menos sería capaz de oír al presentador. Lo escuchaba hasta más dentro de la antecámara que en este lugar. Y eso que estaba bastante cerca de todo, hasta más cerca que las gradas del campo.
La cabina esta desde la cancha se avistaba adelantada también. Por dentro está vacío casi, sin contar por la silla que era una hecha del mismo material que la mayoría del coliseo, un cesto de basura de madera, y una mesa en frente, debajo de la ventana.
Esta mesa tenía cajones debajo, los cuales mi instinto me dijo que los abriera y eso hice. Habían planos de cosas raras… herramientas, como martillos y una picota…
«Qué raro. Parecen todo cosas que no deberían estar… aquí».- Mi cerebro hizo un cortocircuito al recitar esa frase en mi cabeza otra vez. Respiré hondo y por reflejos me abracé a mí mismo y agaché un poco.
—¿¡Kairo!?- Zakko como es evidente, se preocupó por mí.
Tardé en contestarle por el extraño comportamiento que mi cuerpo generó. Otra vez pasó por mi mente el sueño que tuve. Fue un instante corto para el impacto que tuvo en mí.
—Estoy… bien.- Quise aclarar, aunque aún me encontraba como si me hubiese atropellado… un auto…
Eso sí pasó pero sigo sin saber cómo se siente, de hecho.
—¿¡Seguro!?- Él lucía muy impresionado, incluso más que yo.
—Sí. Ah… solo fue un bajón raro. Ya sabes… la magia.- Quería buscar una excusa rara para que se calmara. Eso solo consiguió que me mirase extrañado, mas una cosa no quita la otra, mi punto lo cumplí.
—Menos… mal.- Expresó, sonando aliviado.
—… ¿Eso es porque no quieres pelear?- Pregunté, queriendo sacar un tema ya que Shair parecía tardar.
—No quiero… perder.- Articuló. —O sea… no me importa perder en realidad… solo… no quiero… no quiero que me vea perder.- Él parecía necesitar desahogarse de verdad. Era mencionar algo de eso y que su voz diese indicios de quebrarse.
«En serio le importa…».- Aseguraba en mi mente, manteniéndolo en mi vista, pues la de él se fijó en la cancha. Me daba pena, sobre todo por no sentirme capaz de decirle algo que cambiara sus ánimos.
Por lo que me decía, dudo que algo que puedan decirle lo calme, de hecho. Y si alguien pudiese sería Shair, así que ni me esforzaría.
A pesar de no poder hacer nada para tranquilizarlo, puedo hacer algo para ahorrarle las penas. Tanto Yaku como yo podemos.
Yaku, que por cierto, ya se situó en el medio. Desconocía cuánto faltaba para que comenzara la pelea, pero Shair seguía sin aparecer y ellas seguían sin meterse ningún tipo de puñetazo en toda la cara así que no empezó todavía.
—Zakko.- Lo nombré, con un tono un tanto inseguro ya que no sabía hasta qué punto él querría hablar.
Él no me respondió pero dirigió su mirada hacia mí.
—¿Qué opinas de… Yaku?- No sabía ni qué carajos decir, el ambiente se puso raro y no podía confiar en que Shair apareciese de repente.
Zakko se pensó unos segundos su respuesta, a la vez que usó ese tiempo para recomponerse.
—Creo que no la conozco tanto como me gustaría…- Realizó una leve pausa en la que me dio tiempo a recordar lo que conversé con Yaku en el restaurante ayer.
Concordaba con lo que acaba de decirme, no se conocían tanto.
—Aún así, confío en ella. No sé… ciertamente porqué. El día que la conocí fue extraño. No hablamos mucho nunca antes de esta vez que vinimos, nuestras conversaciones eran fugaces. A pesar de eso, siento que ella conectó conmigo de la misma forma que lo hice yo.- Zakko comenzó a contarme.
Me daba curiosidad saber su versión. Además de que prefiero por mucho que me cuente de esto a que la pase mal sugestionándose con su combate.
—De hecho, me es peculiar que no sea tan amiga de ustedes, cuando conmigo no le costó tanto entrar en confianza.- Dijo algo que incluso yo mismo pensé. —Me agrada mucho. Y me gusta ver que haya perdido el miedo tan fácil de salir de la mazmorra.
«Es verdad eso. O sea, lo dijo Shair antes también, pero pasó de no querer ni vernos a nosotros a estar frente a saber cuánta gente…».- Recalqué.
—Aunque al final la capucha que le compré no la usó nunca.- Sacó en cara la capucha.
Me reí, no tanto, en realidad casi nada. Una sonrisa sí me sacó que se acordara de eso.
—Estoy seguro de que lo que le gustó fue el gesto. Por cosas como esa te querrá más que al resto, imagino.- Quise elevarle los ánimos aprovechando el contexto. Aunque no dije nada que no crea, y dudaría bastante de que no sea verdad.
Él también sonrió. No tanto, en realidad… nah, en realidad sí un poco.
—¡Oigan! ¡Ayúdenme!- Shair voceó desde las escaleras.
Zakko y yo percibimos los gritos de auxilio de la peliverde que venía con un par de cajas. Nos acercamos a ella y tomamos un par, o bueno, tomé yo. Zakko lo intentó pero apenas comenzó a temblar Shair notó que no era buena idea.
Las subimos y la peliverde las colocó de tal forma que se asemejasen a la altura del asiento principal, por lo que el único problema sería la comodidad. Que bueno, da igual, supongo. No me moriré por no tener respaldo.
Ni siquiera debería molestarme que algo sea cómodo o no, llevo durmiendo en el pasto más de una semana al menos.
Más o menos estaban a la misma altitud, solo que uno sobresalía más. Le dejé a Zakko ese porque apreciaba desde mi perspectiva que él medía menos que yo.
—¿Ya empezó?- Shair cuestionó cuando vio a Yaku y a Hiwa en el centro de la cancha.
—No tengo ni idea. Por alguna razón no se oye nada desde aquí, aunque si no están peleando por algo será.- Respondí desde mi ignorancia.
—Debe de haber algo qué hacer para que también se escuche el ruido ambiente…- Shair se levantó empezando a tocar cosas de la cabina, hasta que de un momento al otro se tornó un poco menos oscuro dentro.
“¡Dos…!”- Se escuchó de la audiencia. Al parecer, estaba por comenzar.
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Ambas combatientes se situaban en el campo, cara a cara, a segundos de que iniciase su enfrentamiento. Estos segundos transcurrieron completamente en silencio, ya que ninguna de las dos pretendía ser amable con la otra.
“¡Uno…!”
Las dos se concentraron la una en la otra. Tenían en mente su primer movimiento, sería cosa de saber quién lo conectaba con eficacia.
“¡Tiempo!”
Yaku al instante de oír las campanas resonando por el comienzo de su duelo, trató de saltar y elevarse con su nube, mas se vio interceptada por la velocidad aumentada de Hiwa, quien quería evitar que ella pudiese hacer nada.
El plan de Hiwa era sencillo, impedir que Yaku consiguiese ventaja de altura. Ella no demostró ninguna técnica que le ayudase a movilizarse, por lo que el abusar de la velocidad aumentada sería una prioridad.
Recibir el puñetazo en el abdomen no fue grato para Yaku, sin embargo, con la distancia que tomó por el impacto, intentó otra vez montarse en su nube. Sin éxito alguno, ya que Hiwa no dejaba ni que respirase, y de un golpe en la mejilla volvió a hacer que retrocediera.
La integrante del Harasei no necesitaba nada más. Mientras la albina no planteara otra cosa, ella solo procuraría frustrarle la idea con su velocidad.
Yaku al segundo intento fallido, tuvo la idea de reiterar su actuar una vez más, esperando que Hiwa se acercara. Una vez cerca, usaría su magia elemental para convocar chispas. Su magia eléctrica, la que ella manejaba, era a corta distancia. Era capaz de disparar rayos, mas su fuerza yacía en los cara a cara.
Hiwa cayó redonda, mas su agilidad mental era buena de por sí. Al darse cuenta de los rayos, su estadística aumentada cambió de velocidad a la de alma. Colocando sus brazos en su cara, detuvo la mayor fuente de daño que Yaku podía conseguir.
No obstante, esto abrió una apertura. Yaku usó su nube para empujar a Hiwa desde atrás, e impactó con sus nudillos en su boca. Seguido de eso, volvió a probar su magia elemental, buscando conectarla.
Aunque logró atinarle, Hiwa perseveraba con su estadística de alma potenciada, por lo que el daño de este fue el mínimo posible. Por otro lado, el golpe en su cara sí le afectó lo suficiente para molestarse.
Yaku pudo distanciarse lo suficiente de Hiwa para poder elevarse, solo que ella planteaba realizar un cebo con el gesto.
Hiwa no podía dejar que siquiera lo intentase, así que se vio forzada a responder aún si sospechaba que era una falsa intención. Para no caer en alguna trampa planteada por sus anteriores respuestas, ocuparía su magia elemental para encargarse de interrumpir a la albina.
Aplaudió, convocando un rayo hacia arriba proveniente de sus manos juntas. Mismo rayo que curveó para dirigirse a Yaku y que no pretendiera nada más que esquivarlo.
La integrante de Dearu al divisar la magia de Hiwa, apenas se inmutó. Observó llegar al rayo que le dispararon, y usó su propio ataque de chispas, para retenerlo. Desembocado en el crecimiento de la propia magia de Yaku, que absorbió sin problemas el rayo, además de crecerse con él.
—¿Increíble, no?- Yaku dijo en voz baja, con una leve risa burlona, manteniendo las chipas en sus manos como si fuesen una pelota.
A pesar de conseguir esa combinación de sus elementos, no vio ninguna opción de siquiera darle uso, así que la dispersó sin más.
«¿Ella en serio…?».- Hiwa se detuvo un momento a entender bien cómo fue que pudo acontecer eso. Se sorprendió para mal, pues sacó la conclusión de que no le convenía usar su magia elemental contra ella.
Yaku repitió el movimiento, invocando su nube frente a su rival. Solo que esta vez con cero intenciones de subirse, solo quería ver la reacción de la pelinegra.
La última mencionada se quedó quieta, ya que entendió desde el principio que no quería elevarse. Estaba comprendiendo que Yaku ansiaba demostrar su superioridad de manera activa, el usar la mayor ventaja que tenía ensuciaría su mérito.
Hiwa se aproximaba a Yaku, pero con calma.
—Oye.- La pelinegra habló.
No obtuvo mayor respuesta que una mirada serena de la albina.
—¿Tanto te molestó lo del partido? Creí que era competitividad sana y-
Se vio interrumpida por un rayo directo de Yaku, que le rozó la jeta lo suficiente como para dejarle una pequeña sensación de parálisis en el pómulo.
Sin permitirle pronunciar otra palabra, Yaku realizó el mismo procedimiento de acercar a su rival mediante un empuje de su nube en la espalda de Hiwa, a la vez que corría hacia ella.
Cargando su palma con chispas se encaminaba a darle de lleno, por lo que Hiwa por instinto activó su magia de aumento en forma de defensa. Esta no le protegía del todo del elemento de rayo, mas evitaba recibir un fuerte combo de ataque físico y mágico a la vez.
Además de conseguir mantenerse casi en la misma posición debido la dureza de su cuerpo al verse afectada por la potenciación, mantuvo la mente concentrada lo óptimo para que cambiase de defensa a fuerza en un segundo, conectándole un gran puñetazo, otra vez en la mejilla.
La fuerza aumentada hizo que el golpe tuviera la consecuencia de mandarla bastante lejos. Consecuencia que Hiwa usaría, ya que en lo que Yaku caía y se recuperaba, ella se acercaba potenciando su velocidad.
«Solo puedo… ganarle así».- Hiwa seguía con la cabeza centrada en la capacidad de retención que tuvo Yaku al usar su propio rayo para detener el de Hiwa. Si desde el inicio su condición para ganar era no dejarle ni respirar, ahora no tendría que dejarle ni pensar.
Mientras tanto, Yaku rodaba en el terreno montañoso completo de rocas y pequeñas alturas que lastimaban aún más a la albina. El movimiento no le permitía usar su nube de forma correcta para detenerse a sí misma, y cuando por fin creyó parar, Hiwa se posicionó encima de ella.
Con unos reflejos finos, Yaku generó a su nube para defenderse de la patada que se aproximaba a su cara. Nube misma que utilizó magia elemental de agua, soltando un chorro de agua imponente que la pelinegra no se esperó, por lo que chocó con ella.
El daño se volvió más grave cuando se enteró de que el dolor de las gotas que cayeron en sus ojos era más intenso. Tuvo unos momentos ciegos que conllevaron a recibir una patada en el estómago y caer.
Ya en el suelo, Yaku puso su pie en el pecho de Hiwa, apuntándole con el dedo y amenazándola con su elemento, rayo.
La magia que desprendía de su dedo índice no era uno que ocasionase terror, sin embargo, Hiwa notó de inmediato la escena: La nube de Yaku goteando encima de ella, empapándola. Estaba cubierta de agua y eso implicaría que recibir una descarga sería infinitas veces más doloroso.
Por el pie en su pecho no respiraba adecuadamente y el agua cayendo en ella poco a poco se tornaba estresante.
—¿Qué esperas?- Yaku cuestionó.
Hiwa la contemplaba encima de ella, amenazándola y teniéndola bajo control. Quería encontrar una apertura, sin embargo, las chispas que salían de vez en cuando del dedo de Yaku significaba que estaba a una reacción de dispararse.
«No quiero… no quiero rendirme…».- Hiwa empezó a respirar aún peor, las gotas cayendo en ella impedían que siquiera se concentrara en buscar soluciones. Su mentalidad se hallaba desplomada y aún así quería seguir. «No puedo… perder así…»
Yaku a la tardanza de su rival, replicó aplastando una vez más su pecho.
—¡Me rindo!- Hiwa exclamó, sus manos temblando en las posiciones adecuadas para indicar que no pretendía nada.
Los árbitros les propinaron los dispositivos de comunicación para indicar que se rendían en condiciones, por lo que Yaku no quitó su vista de Hiwa hasta que sonaran las campanas o algo más indicará que ganó.
Pasaban los segundos y no sucedía nada, todo el público se quedó expectante. Los que estaban más perdidos eran los miembros de ambos equipos.
—¿¡Ya acabó!?- Shair dudaba sin obtener respuestas porque su grupo sabía lo mismo que ella. Sin embargo, Shair veía a Yaku de pie por lo que se encontraba ilusionada de tener un punto de partido.
—¿Eso parece, no?- Kairo contestó desde la ignorancia, mas asumiendo algo que podía llegar a ser obvio.
Ellos permanecían al tanto. Los del Harasei se hallaban más escépticos, exceptuando a Arix, que parecía más preocupado por Hiwa que sus dos compañeros.
—¿¡A dónde vas!?- Mwsatt cuestionó a Arix que se alejaba de ellos.
Los del Harasei se sentaron en las gradas del público también, rodeados de más seguridad. Arix corrió a los interiores del coliseo para acercarse más a Hiwa en el caso de que acabase ahí. Llegó al pasillo por el que entraban, manteniéndose al tanto del sonido de la campana que aún no llegaba.
—¿Qué le pasa?- Mwsatt seguía reclamando la actitud de su compañero con Dertzel.
—Le importa Hiwa.- Dertzel concluyó más calmado que su compañero. Dejó que Arix fuese a recibirla porque detenerlo sería inútil.
Él también se sentía apenado de lo que estaba sucediendo pero no dejó paso a la mala vibra cuando era consciente de que aún no se acabó. Si Hiwa hubiese tirado la toalla las campanas deberían resonar cuánto antes, no obstante eso no pasó.
Hiwa fingió comunicarse y hacer el gesto de rendirse, para tener ambas manos disponibles. Quiso tener una reacción rápida golpeando en la pierna de Yaku, sin frutos.
Yaku fue más rápida que ella, descargando electricidad que haría que la pelinegra sufriese el doble de daños por la combinación con el agua.
Ese momento fue uno terrible para Hiwa, pues el dolor era insoportable. Sus intentos resultaron inútiles ya que tardar tanto la delató. Sus nervios ocasionaron que no se aumentara la estadística correcta y en vez de aplicarse velocidad se aplicó fuerza, por lo que su movimiento fue torpe.
La descarga eléctrica constante impedía que se salvara forzando el aumento de alma, ya que no tenía espacio para eso.
—¡M-Me rindo!- Vociferó, entre gritos ahogados y el ruido de la magia elemental de Yaku.
Esta vez las campanas sí resonaron, dando la victoria para el equipo de Dearu. Uno a cero en el marcador, con un combate más se irían ganadores del Duel’Grot. La audiencia se volvió loca, gritando y celebrando. Más que por el combate, por el resultado.
Pocos se esperaban que fuese un Duel’Grot tan justo, y mucho menos que se inclinara favorable para el equipo novicio.
Shair saltó de emoción en la cabina, agitando los brazos sin ningún movimiento en específico, simplemente dejándose llevar por la felicidad.
Zakko también estaba contento aunque persistía con una actitud más angustiada.
Kairo de igual manera, se alegró, aunque no tanto como sus dos compañeros. Mucho menos que Shair y un poco menos que Zakko. Se alegró más que nada por Yaku y porque eso significaría que dependía de él el evitar que Zakko pelease, e incluso depende de él que Shair ganase el primer Duel’Grot al que se presenta.
Tenía detrás de él ambos pensamientos que no lograba identificar si eran motivaciones o cargas. Él no se sentía demasiado ilusionado por ganar si no fuera por eso, no tenía ambición. Apenas y sabe de qué sirve esto o porqué se hizo en primer lugar.
Shair abrazó a Zakko mientras se alegraba y voceaba cualquier palabra que se le ocurriese que a su vez implicara alegría. Kairo la divisaba abrazando a Zakko, extrañado, más que nada porque cuando comenzó a decir palabras, luego de un par comenzó a oír estática.
«A saber qué carajo está diciendo…».- Kairo pensó, con un tono leve de regocijo, porque por dentro le agradaba ver esa escena.
Ambas participantes dentro de la cancha se encontraban cara a cara, Yaku bajó la guardia al escuchar de manera intensa el griterío del público y las campanas resonando que daban por concluido el primer enfrentamiento.
Yaku tenía todas las intenciones de regodearse de Hiwa, al ganarle sin dificultades. Sin embargo, se vio apenada por la reacción de Hiwa, que al perder y verse tan superada no pudo evitar lagrimear. Camuflándolo con el dolor, apretando los dientes y colocando su brazo en la frente para que el sol no le llegase en los ojos.
La albina no tuvo de otra que tragarse sus blasfemias, porque si bien la eligió por la rabia, no pretendía ser malvada porque sí. Esta se acercó a ella y le estiró la mano, para ayudarle a levantarse.
Hiwa notó el gesto de Yaku, y lo rechazó de inmediato con molestia reflejada en sus gestos faciales.
—¿¡Qué quieres!? ¿¡Por qué no te burlas rápido y te vas!?- Respondió de forma automática, entre diminutos sollozos.
Al ver su reacción, Yaku distanció su mano, no obstante no se apartó. Divisó a Arix aproximándose desde la esquina del Harasei, por lo que se despediría en ese momento.
—Eh… buena pelea… Lo siento.- Yaku no encontró las palabras correctas para expresarse, por lo que solo se disculpó y se retiró.
A Hiwa le tomó por sorpresa que ella no se burlara apenas pudiera. De todas formas, no pensó en ello mucho más. No le importaba y lo más probable es que no la viese mucho más en mucho tiempo. Tampoco cambió su perspectiva de ella, todavía le caía mal.
—¡Hiwa!- Arix se aproximó a ella para socorrerla como podía.
El final del combate fue el intercambio más doloroso que tuvo, y tampoco llegó mucho más lejos. Por eso, la pelinegra no se hallaba tan herida ni mucho menos. Aún así, aceptó de forma grata la mano de Arix.
—Lo hiciste bien, Hi-
—No me mientas.- Hiwa lo interrumpió. Aceptó su mano y su lástima, mas no que le mienta. Ella está segura de que lo hizo del asco.
—… Perdón.- Arix pidió disculpas por su comentario desafortunado. Quería animarla, mas entendió que ella preferiría que no dijese nada. —Vamos con los demás, ya podrás calmarte mejor allí.
Arix le habló más claro, y juntos caminaron hacia su antecámara.
—A pesar de que perdiste, me sigue pareciendo que lo hiciste bien. Una cosa no quita la otra, Hiwa.- Dijo el rubio, murmurando.
Su compañera solo lo miró desentendida, no prestándole mucha atención.
Los miembros de Dearu bajaron del cubículo para ir a recibir a Yaku. Shair fue la primera que bajó las escaleras lo más rápido que pudo, por la emoción.
Kairo y Zakko la seguían como se debía para evitar cualquier caída innecesaria.
«En verdad… Si me cayera, ¿Qué podría pasarme? Cualquier impacto del partido de recién debería ser más peligroso para mí que caerme por las escaleras…».- Kairo sacaba conclusiones, ya que al observar a Shair bajando de esa manera lo primero que se imaginó era que se caería.
Yaku regresaba con calma al pasillo, sobándose la mejilla mientras veía cómo la peliverde de su equipo se aproximaba a ella con un grito inentendible.
—¡Yaku! ¡Eres increíble!- Shair fue capaz de pronunciar las palabras que quería emitir.
—Ah… gracias. Te dije que ganaría.- Yaku insistía en su anterior comentario, ahora con más peso debido a que lo cumplió. Se sentía avergonzada un poco de ser el foco de atención ese instante, por suerte para ella acabó bastante pronto.
Acabó ser el foco de la gente, pero el foco de su equipo lo sería hasta el siguiente combate.
También divisó a Zakko y a su lado a Kairo acercándose a ella, con intenciones de felicitarla de igual manera.
—¡Lo siento por no creerte del todo, es que-
Shair de la emoción volvió al estado en el que no se le entiende absolutamente nada, solo que por los gestos corporales que efectuaba, Yaku sobreentendía que más animada su compañera no podía estar.
—¡Yaku!- Zakko exclamó una vez cerca. —¡Enhorabuena!- Su comentario lo ejecutó con un tono de voz cómico sumado a un gesto con su dedo índice, dejando a la vista que se trataba de un chiste interno de ellos.
La reacción de Yaku lo demostraba más al sonreír por este.
—Eh… Qué buena, Yaku. Ganaste súper fácil…- Kairo no sabía qué palabras utilizar para felicitarla pero igual quería hacerlo por lo que se esforzó en contar su opinión.
—Bueno, ¿Qué puedo decir?- Yaku imitó el tono cómico que usó Zakko antes. Desconcertando a Kairo que era el único consciente aparte del veniz y la albina.
El único, porque Shair continuaba parloteando incoherencias. Sin saber expresarse físicamente ya que solo Zakko no se alejaba de ella, y ya le daba pena agitarlo aún más.
—¡Ya!- Shair pareció hartarse de decir cosas sin sentido, recuperando la cordura. —Según tengo entendido, el siguiente combate no debería tardar en comenzar. Creo que aún podemos descansar un rato de todas formas, solo lo digo para que te prepares mentalmente, Kairo.
—Oh, por supuesto…- Kairo cayó en el golpe de realidad, apenas le dio tiempo a prepararse en su cabeza con la idea de salir.
El duelo entre Hiwa y Yaku fue fugaz, así que sus únicos pensamientos fueron en lo anticlimática que fue ese combate.
—Creo que… quiero ir a un reposador.- Dijo Kairo, encontrándole un uso a los reposadores, necesitaba mojarse la cara y pensar un poco.
—Deberías ir ya, no sé cuánto tiempo den de intermedio.- Shair aclaró.
—Claro, iré ahora entonces.
—¿Quieres ir solo?- Zakko interrogó.
—¿… Por qué? ¿Quieres acompañarme?- Kairo le interpeló.
Zakko solo lo miró.
Shair hablaba con Yaku de fondo, halagándola por su destreza.
—Bueno, si quieres ven, no me importa.- El pelinegro contestó, dirigiéndose hacia los reposadores.
—Sí, sí quiero.- Zakko afirmó y lo siguió.
Kairo y Zakko se fueron al reposador antes de que diese inicio el segundo enfrentamiento, uno decisivo para los dos pero con ventaja para Dearu que si querían ganar tenía que ser ahora.
Shair y Yaku por su parte se dirigieron al cubículo, conversando entre ellas por encima.
—Quisiera… descansar. Por suerte ya acabó todo para mí, ¿Verdad?- Yaku preguntó.
—Sí, tú si quieres podrías dormir incluso.- Shair le aseguró.
—No creo que lo haga mas está bien saberlo.
—Y… ¿Cómo se sintió?- Shair quería sacar un tema con su compañera.
—¿Qué cosa? ¿Pelear?
—Ajá.
—Pues… no sé, siendo sincera. No cambió mucho con el partido principal, además de que al enfocarme en Hiwa pude contrarrestarla mucho más fácil. Con el balón entre medio era más complicado para mí.- Yaku argumentaba.
—Oye, es cierto. Mostraste algo que no habías usado antes; ¿Podías absorber magia? ¿O solo la eléctrica?
—No… no absorbí la magia. La recibí.- Yaku negó al instante, viéndose las palmas. —Fingí absorberla pero lo que hice fue recibirla usando la mía, para disminuir el impacto. Como funcionó, aproveché para infundir una idea que sentí que sería de utilidad, esforzándome en incrementar la potencia de mi elemento para que pensara eso.
—Oh… Entonces eso también funcionó. O debió haber funcionado, conmigo lo hizo. Y con Kairo también.- Shair se impresionó de su propia compañera.
—¿Y Zakko?- Yaku preguntó por él.
—Estaba como… ¿Paralizado? No sé. Debe estar muy inseguro aún. Asumo que por algún motivo relacionado a eso lo habrá acompañado.- Shair le replicaba, mientras le enseñaba el camino a la cabina del entrenador que le otorgaron para ver el partido.
—¿No… te preocupa?
—¿El qué?- Shair no entendió a la primera cuál era la duda de la albina.
—Zakko.
—Ah… claro que sí. Solo que a su vez estoy segura de que Kairo ganará, e incluso si no lo estuviera, confío en su capacidad. No puedo pensar que alguien de mi equipo es inferior a cualquier persona, no me gusta imaginarme en la situación de que mi líder creyese que soy peor que alguien ajeno.
Yaku solo la observaba con sentimientos encontrados. Le hallaba sentido a lo que decía, mientras pensaba que quizás sería bueno animarle pese a eso.
—Podría animarle aún así, pero tampoco soy… no sé. Me mantengo optimista al lado de él y le animo como puedo, no tengo control mental para saber qué es lo que necesita escuchar o sentir o… no sé. Mi apoyo lo tiene y se lo haré saber aún más si es que llega a suceder la tragedia de que Kairo pierda.- Shair enunció, casi que respondiendo a lo que la albina pensó en un primer momento.
—… ¿Y crees que Kairo va a ganar de verdad?
—¿Por qué dudaría de él? Metió los dos puntos que nos brindaron el empate y no me parece que haya hecho mal desempeño. Es como si conociese las técnicas que ejecutaba de antes, quizás y hasta recuerda lo que olvidó y se saca un poder así impresionante…- Shair parloteó. —¿Tú dudas de él?
Yaku se mantuvo callada un segundo.
—No… no es eso.
Shair y Yaku alcanzaron la entrada a la habitación dónde verían el siguiente combate, mientras tanto, Kairo y Zakko se situaban en el reposador, vacío.
Kairo se llevaba el agua a la cara y se frotaba esta buscando aliviarse y calmar los nervios pre-partido.
—Entonces…- Zakko retomaba una conversación. —No sé qué tanto te pueda servir el saberlo, solo que… antes me di cuenta de que la magia que refleja… magia, de Arix, lo hace con el primer contacto que obtiene.
—Y…- Kairo quería que fuera al punto.
—Pues, solo eso. Si por algún motivo consiguieses un proyectil y este la fuese a usar, estoy seguro de que podrías anularle el esfuerzo solo usando tu viento contra él. Devolvería el viento por muy débil que sea, y no le daría el tiempo para reflejar otra cosa en esa fracción de segundos.- Zakko le brindaba toda la información que consiguió de los intercambios con él.
—Yo creo que sí me servirá. En mi mente, no planeo usar proyectiles ni mucho menos, mi idea sería derrotarlo usando mi velocidad. Algo así como el inicio de esta pelea de Yaku, solo que a mí me va a salir mejor porque yo no soy Hiwa y él no es Yaku.- Dijo, sobreestimando a su compañera. —Sin embargo, si lo veo necesario sí sé de dónde poder disparar algo. Gracias, Zakko.
Kairo comprendió bastante rápido que el hecho de que el veniz lo siguiese era para que este último se sintiese seguro de que el pelinegro ganaría, o al menos le diese esa confianza.
«Me ayuda que me haya acompañado, en verdad. Ver este lugar vacío quizás y me intimidaba un poco. No porque me dé miedo o algo así, solo porque estaría combinándola con la presión que tengo encima».- Kairo opinó mediante la voz de su cabeza.
Ambos miembros de Dearu se regresaban a la antecámara posterior a que Kairo saliese del reposador.
—Oye.- Kairo quería decirle algo a Zakko antes de llegar a la antecámara, escuchando por encima el ruido de los presentadores. Oyó que en poco se tendría que aproximar al campo.
—¿Qué?
—No te voy a mentir, no estoy tan seguro como Yaku de que voy a ganar.- Kairo fue sincero con él. —Mas… lo intentaré. Créeme.
…
—Kairo.- Zakko lo nombró. —Perdón si… te estoy poniendo mucha presión. No quiero estresarte más de lo que tal vez lo estás.
Kairo desde antes que llegó a plantearse el hecho de que Zakko pensara lo que acaba de decir. Lo peor del caso es que lo que le ha dado a entender el veniz por obvias razones sí le presenta una carga un tanto angustiante de portar.
—No importa si pierdes. Pienso que… yo también quiero intentarlo. Te dije que quería ser fuerte, y si quiero serlo no pueden asustarme tanto este tipo de momentos…- Zakko continuó hablando, presentando una inseguridad y un nerviosismo en él incluso mayores de los que podía llegar a percibir Kairo, que era el que iba a combatir ahora.
A Kairo le sorprendió ese cambio de mentalidad, sobre todo tan repentino. Solo transcurrió el primer combate y Zakko no pronunció apenas una palabra en este.
—¿Y eso?- Kairo cuestionó. —¿Ahora quieres intentarlo?
—… No sé. Vi a Yaku allí y… yo también quisiera esforzarme…
Zakko no estaba del todo convencido, sin embargo, a Kairo ese comentario sí le motivó más.
—Recuerdo que te dije que nos volveríamos fuertes juntos, ¿No?- Kairo hizo memoria, recordando aquel comentario que para él resultaba cursi, que hizo cuando lo empezó a conocer.
Cuando realizó ese comentario, oyó cómo la respiración de Zakko se entrecortaba, como si fuese a llorar.
—Claro.- Zakko estiró su puño hacia él, imitando el mismo gesto de entonces.
Kairo en ese momento chocó su puño con él.
—¡Kairo!- Se escuchó desde la antecámara. Era Shair, apurando a la persona del mismo nombre. —¡Tienes que ir ya!
—¡Ah, claro!- Kairo avanzó más rápido, y Zakko también se apresuró.
Los tres se encaminaron por el pasillo, yendo a acompañar a Kairo hasta que se separase el camino.
—Y… ¿Yaku?- Kairo cuestionó, al no verla.
—Se quedó descansando en el cubículo. Parecía cansada, en verdad.- Shair le replicó.
«Bueno, supongo que ella no me importa tanto…».- Kairo dijo eso para sí mismo, sin embargo sí le molestó levemente que ni siquiera le dijese algo antes de ir a pelear.
Aunque él tampoco le dijese nada a ella, Kairo piensa que al menos estuvo antes de que se fuera.
—Pero de su parte te llega el mensaje de: “Mucho ánimo, Kairo. Gánale y destrúyelo, por favor. Qué tipo más molesto”.- Shair expandió el mensaje de la albina, sacándole una risa pequeña a Kairo por el agravio innecesario a Arix. De inmediato, se reconcilió con Yaku, aunque nunca estuvo peleado en primer lugar.
—Yo también te deseo mucho ánimo, Kairo. Gánale y te diría que no le destruyas, solo que tampoco me importa lo que hagas con que ganes. Con que no hagas trampas, claro.- Shair daba su comentario alentador con un optimismo más calmado.
—Gracias.- Kairo le agradeció con una sonrisa.
Llegó el momento de separarse, Kairo se situaba más cerca de la arena y ellos del cuarto para observarlo.
—¡Suerte!- Shair le vociferó desde la lejanía.
Antes de dar más pasos, Kairo se volteó observando a Shair y a Zakko despidiéndolo. Los vio unos segundos, y se aproximó a su deber.
El combate contra Arix.
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