Kinokodearu - Capítulo 20
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Capítulo 20: Duel’Grot Vs. Harasei – Zakko Vs Mwsatt
Dearu se hallaba observando el combate entre su compañero; Kairo. Contra su rival, Arix.
Shair, Zakko y Yaku sentían la tensión, sobre todo cuando llegaban altos puntos del mismo enfrentamiento en el que se divisaba bastante el claro cansancio y las heridas que tenían ambos.
Ninguno estaba pronunciando una sola palabra, desde hace minutos. Los tres se preocupaban por lo que veían, de más a menos, pero al fin y al cabo se preocupaban.
Lo último que charlaron entre ellos fue una conversación superficial entre Shair y Zakko al respecto del combate. Zakko denotó su inseguridad aún, sin embargo, Shair le tranquilizó pidiéndole que no se estresara con ello, más cuando Kairo seguía luchando y no estaba perdiendo ni mucho menos.
Ese momento de calma cesó cuando la pelea se tornó intensa. Al ver cómo Kairo se vio acorralado, Zakko empezó a respirar más agitado. Shair lo notó, sin embargo, no sabía si fuese buena idea hacer algo.
Ella estaba en un dilema mental estresante, pues, en su cabeza se aparecieron pensamientos de culpa al ver a Kairo yendo tan lejos para ganar. Desde lejos se observaba el daño que recibió e intentaba soportar. No entendía tampoco el porqué no se rendía, aún si Arix lucía igual de herido.
Shair creía que no le importaba tanto el Duel’Grot como sí le importaba su compañero. Pensó en que Kairo se arrepentiría de llegar a ese extremo y hasta podría echarle la culpa de aquello después. No le conocía lo suficiente como para saber cómo reaccionará después.
Tenía la fe de que aún así, ganase, se solucionara el miedo de Zakko, y disminuyese lo grave del asunto. No sabría cómo proceder si es que aún con esas perdiese.
Caso que para su mala suerte, sucedió. Las campanas resonaron, mostrando en el marcador un uno para cada equipo, quedando en empate. Zakko apenas resonaron las campanas bajó corriendo las escaleras sin decir nada, volviéndose slime para que la caída no le importase, así yendo lo más rápido posible.
—¡Zakko!- Shair exclamó, al verlo huir.
Lo siguió bajando casi igual de veloz que él, aunque al no poseer su misma transformación tuvo que cuidarse un poco más. Yaku también bajó, solo que ella con su nube. No era la forma más rápida pero seguía bajando sin necesidad de tener tanto cuidado.
Al bajar, solo oían cómo la voz de Zakko jadeando se alejaba, sin entender bien la dirección debido al ligero eco que se notaba en el pasillo.
—Yaku. ¿Puedes ir a ver si se fue para la antecámara o alrededores? Yo… iré por Kairo. Y si lo veo allí, lo traeré conmigo.- Shair le pidió a su compañera.
—Claro…- Yaku contestó, nerviosa de igual manera, solo que sin demostrarlo tanto.
Las dos integrantes de Dearu se dividieron, Shair sobre pensando aún más. No sabía cómo conllevar esto, no esperaba que esto pudiese llegar a suceder. Tenía la incógnita de cómo estaría Kairo, si es que siquiera sigue consciente cuando llegue.
Los nervios la carcomían, tenía un pánico inmenso de enfrentar la derrota. Más que por ella, por sus compañeros. Ella ya suponía que esto debía pasar, era lo más probable que perdieran. Aunque haya procurado ser de ayuda anímicamente, la única relación que ha mantenido durante un tiempo considerable ha sido con Zakko, y ni a él se sentía capaz de tranquilizarlo.
Desconocía incluso si la frustración de Kairo fuese a manejarla de un modo dañino para él, para ella o para su grupo. No sabe casi nada de Kairo, y en ese momento es cuando más le hubiese gustado conocerlo más.
Aún con todos esos pensamientos, iba lento, pero iba en busca de Kairo. Apretando el puño para descargar de alguna manera el pánico que portaba, además de un lagrimeo leve.
Zakko, estaba yendo directo con Kairo. Una vez presente en el campo, se dirigía cerca del centro de este, en donde se encontraría Kairo.
No tenía nada claro, sus emociones alteradas y confundidas, sin saber bien cómo es que se sentía. Lo único que sentía con certeza es que no se encontraba bien. Quería ir con Kairo cuánto antes.
Tras caminar la mitad del campo, vio a Kairo aún tumbado, mientras que uno de los árbitros se distanciaba de él. Un poco más lejos, se percató del segundo árbitro cargando a Arix, quien había caído inconsciente por el desgaste.
Zakko se encaminó hacia Kairo, posicionándose cerca de él, viéndolo desde encima. Con la voz temblorosa y posterior a un respiro profundo, el veniz procedió a entablar una conversación.
—¿Te encuentras… bien?
Kairo lo miró, intentando enfocar la mirada, con dificultades claras. El dolor cada vez se incrementaba en su cuerpo, mientras más calma tenía. La adrenalina se le bajaba por lo que los daños se daban a notar cómo lo grave que eran. Ninguno cerca de uno de muerte, sin embargo, insoportables para alguien que no estaba acostumbrado.
Eso, sumado al calor que otorgaba la venda regenerativa, la temperatura corporal de Kairo se volvió un infierno para él. Aún con esas, percibía el efecto del parche regenerativo por lo que no pretendía quitárselo.
Se le pasó por la cabeza usar su magia elemental para climatizar su temperatura corporal, aunque consideró que no serviría de nada, porque expulsaría viento caliente. Siguiendo su lógica.
Él pese a todo, incluyendo la obviedad de que no se encontraba bien, tenía miedo de cómo tratar con Zakko, por lo que pretendió ser sincero con su pensamiento al igual que denotar un tono que buscaba aligerar la situación.
—¿Tú… qué crees…?- Le contestó, fingiendo una leve risa para que quedase claro que no era su intención sonar agresivo, si es que ese era el caso. Él también tenía un poco de ansiedad con cómo iba a ser la conversación con el resto, no obstante, ahora estaba en una con quien le causaba más inseguridad.
Zakko lo observaba fijo, con una cara que cualquiera entendería que estaba cerca de llorar. Respirando entrecortado, el veniz veía de arriba a abajo a su compañero completamente herido.
Kairo entendía a la perfección que Zakko se encontraba a nada de angustiarse y llorar frente a él. No había nadie más, vio de reojo hacia sus costados sin lograr percibir con la mirada a ninguna de sus compañeras.
—Per… dón…- Kairo se disculpó, cabizbajo. —Te juro que… lo inten-
—No… no vine a que te sientas culpable.- Zakko lo interrumpió, lagrimeando, con su voz rota. —Yo… más que nada… quería pedirte perdón si es que el pedirte que ganaras fue una carga, no… no quería que acabara así…
Zakko apenas podía comunicar sus ideas de forma correcta, entre sollozos.
—Gracias… por intentarlo… era lo que quería decirte. Me adelanté a… ellas porque… pensé que… era necesario que… ah…
Kairo lo veía, sintiéndose pequeño. Ver a Zakko llorando frente a él no era algo que pudiese ignorar. Sentía cómo su pecho se hundía ligeramente, y estaba seguro de que no solo se debía al dolor físico.
—Está bien… Zakko. Si me excedí no fue por estar pensando en eso… tú tampoco te eches la culpa.- Kairo intentó calmarlo aún cuando ni él lo estaba, sus ojos casi llorosos por la escena.
Zakko respiraba de forma entrecortada, cerca de hiperventilarse.
—¿Puedes… levan… tarte?- Zakko cuestionó, por el estado en el que se hallaba su compañero.
—Más o menos…- Kairo tenía la fuerza de hacerlo y lo intentó cuando el veniz se lo preguntó, sin embargo, de inmediato buscó apoyarse en el muro, ya que ni siquiera era capaz de mantener el equilibrio de manera adecuada.
—¿Quieres que… te ayude? Sh-Shair puede… tratarte un poco.- Zakko le ofreció el hombro para ayudarlo a caminar, acercándose a Kairo. El veniz aún se percibía triste.
—Sería… útil, sí.- Kairo agradeció, y una vez Zakko se aproximó lo suficiente, puso su brazo en el hombro de Zakko, rodeando su cuello, para apoyarse en él.
Kairo sintió cómo Zakko se estremeció, como si él supusiera un gran peso.
—¿Estás seguro…?- Kairo interrogó por esto mismo. Recordó la debilidad de Zakko y quería asegurarse de que al menos su compañero se hallara firme.
—S-Sí…- Zakko lo tomó con fuerza aún así, empeñándose en mantenerlo de pie.
Juntos caminaron a partir desde el centro del campo, con dificultades debido a que Zakko no se aguantaba del todo bien el peso de su compañero. Aún si Kairo se esforzaba por cargarse lo menos posible, suponía una complicación para el veniz.
A lo lejos se llegaba a avistar su líder, Shair, que al vislumbrar a Zakko cargando a Kairo, se encaminó lo más rápido que pudo hacia ellos.
Kairo al instante de divisarla a la distancia, tragó saliva por instinto. Tenía cierta duda, no obstante, el quitarse el peso de encima de Zakko, y saber que no significó nada el que perdiera para él, le dio una leve motivación que necesitaba para encarar a la primera persona que conoció en este mundo.
La oía vocear aunque no se le entendiese nada desde lejos, mas cuando se acercó, ya distinguía qué era lo que estaba diciendo.
—¡… Chicos!- Shair alcanzó a Zakko y a Kairo, quienes la veían cada uno de una manera distinta. Zakko con lágrimas en los ojos aún, y Kairo con incertidumbre, expresando cierto dolor solo con el gesto facial.
Shair también se hallaba mal por lo sucedido, no sabía ni qué decir al llegar a ellos. Denotó su tristeza, saludándoles con una voz rota.
—H-Hola… Kairo…- Mientras saludaba, cambió la mirada, pasando de ver a Zakko a Kairo. —¿Qué tan mal te encuentras?- Esta le preguntó a Kairo directo.
—Creo que… podría estar peor, no sé. Si lo peor es morir, supongo que… no estoy muerto, no…- Kairo hizo una pequeña pausa, aún cuando de por sí estaba hablando entrecortado debido a lo difícil que le resultaba inhalar y exhalar. —… o eso creo…- Añadió ese comentario recordando el porqué llegó a este mundo. Aunque se le pasó el comentario sin contexto, ninguno de ellos le prestó la atención suficiente como para cuestionárselo.
—Ah…- Shair estaba dudando acerca de cómo empezar a hablar con ellos. —Zakko, ¿Por qué escapaste así? Me preocupaste…- Decidió comenzar regañando al veniz.
—Nos preocupaste.- Se corrigió a sí misma. —Yaku te estará buscando por los alrededores de la antecámara. Si quieres… puedo cargar a Kairo, y así vas a que pare de buscarte.- Shair sugirió, notando también las dificultades que Zakko tenía para cargarlo de forma correcta.
—Lo siento mucho.- Zakko pidió disculpas al segundo. —Está bien, iré con ella.
Shair tomó con mucho cuidado el lugar de Zakko, llevándose el brazo de Kairo a su hombro. Kairo percibió la diferencia de inmediato, apoyándose de alguien mucho más firme.
«¿Por qué… hay tanta diferencia?, Shair no luce como alguien muy… fuerte».- Kairo se cuestionaba, viéndola de reojo.
Zakko se iba a dirigir con Yaku, hasta que Shair le llamó antes de que se alejara.
—Zakko, quédense cerca de las escaleras. O… sería mejor si se encaminan hacia nosotros, para que Yaku lleve a Kairo con su nube.- Shair le dio órdenes las cuales el veniz contestó asintiendo con la cabeza.
Poco después, Shair y Kairo se condujeron a la antecámara. Era una situación incómoda para ambos, ya que Kairo no sabía qué era lo que pensaba ella, y Shair no sabía cómo empezar a conversar con él.
—¿Está bien así…? ¿O estoy tocando una herida sin querer…?- Shair habló por hablar, pues Kairo no presentó ninguna queja. Solo pretendía romper el hielo.
—Así está bien, sí…- Kairo contestó cortante, a pesar de no ser su intención. No tenía idea de cómo seguir la conversación.
—Oye…- Shair le llamó.
—¿Qué?
…
—¿Cómo… te sientes?
Kairo se detuvo unos segundos a poner en duda la pregunta de Shair.
—¿No es… un poco obvio?- Kairo se mantenía firme respecto al ser sincero de que la cuestión era bastante torpe.
—Me refiero a… cómo te sientes. Estado anímico, ya sabes.- Shair contestó con humor, para quitarse de encima los nervios de tratar con él. Recordando que él siempre ha tenido ese tipo de contestaciones, por lo que no lo veía fuera de tono.
—Ah… yo… no sé.- Kairo estaba pasando por una cantidad de emociones extraña para él. Nunca pensó que se encontraría en una situación como esta, por lo que desconocía el cómo se siente del todo.
—Tengo…- Kairo quería expresar todo lo que se le ocurría, con leves dudas debido a no querer preocupar de más. Observó de reojo a su compañera, quien lo miraba preocupada, por lo que de inmediato se negó a mentirle u ocultarle cosas. —… miedo, estoy nervioso, triste… me duele el cuerpo, tengo miedo por eso y por…
El pelinegro se detuvo mientras hablaba, cayendo en lo que iba a contar. Sin embargo, otra vez vio de reojo a Shair, que denotaba querer escucharlo, a pesar de que también denotaba preocupación y hasta aflicción.
—Yo… perdón, Shair…- Kairo se liberó un poco, expulsando unas contadas lágrimas. Por dentro, se preguntaba a sí mismo el porqué lloraba, varias veces.
—¿Por qué…?- Shair dudó.
Kairo se limitó al momento de seguir hablando, pues se percató de que se iba a quebrar y no quería llorar.
—¿Crees que… estoy molesta porque perdieras o algo así? ¿Crees que… me pone triste eso?- Shair cuestionó. —Si estoy… triste, es porque hayas llegado a este punto. Yo… creí que me odiarías o algo así-
—¿Por qué te odiaría?- Kairo le interrumpió.
—Es que… apenas te conozco y ya te llevé a… esto…
—… Pero… yo llegué a este punto por decisión propia. Pude haberme rendido al inicio, ¿No?- Kairo pretendía quitarle culpa a Shair, contando su verdad.
—¿Y por qué no lo hiciste?- Shair cuestionó entre sollozos.
Kairo se quedó callado. Apenas y habían avanzado, caminar de esta forma ralentizaba mucho el avance. Sobre todo si conversaban entre medio, y más siendo la conversación que era.
—Porque… creo que… quería ganar.- Kairo afirmó.
Shair emitió una pequeña risa nerviosa, debido a la afirmación de su compañero. Ahora se le notaba mucho más el quebranto.
—¿En serio…?- Shair interpeló.
—… Sí.- El pelinegro confirmó otra vez.
—¿Por qué irías tan lejos por eso?
—… No sé…- Kairo no estaba seguro de que su razón fuese razonable. No obstante, al verla tan triste, quiso sincerarse del todo. —… creo que quería… darte esa alegría…
Shair mantuvo el silencio, fijándose en él, con su cabeza repleta de pensamientos negativos, sintió cómo el oír eso deshizo la mayoría de ellos.
—Kairo…- La peliverde lo nombró.
—¿Qué?
—No hacía falta, tonto. Estúpido… imbécil, tarado…- Shair comenzó a insultarle por lo que para ella era una tontería. Aún con la voz quebrada, buscaba más insultos para describirlo.
—¿Por qué me insultas ahora…?- Kairo se extrañó bastante. No le importaba que lo agraviara, le parecía raro que lo hiciera en ese contexto.
—Si querías hacerme feliz te hubieras rendido antes. Considero…- Shair se paró a sí misma de continuar hablando, para tomar un respiro profundo. —… considero… una alegría aún mayor el que estés en mi equipo, Kairo. Me… me entristece creer que te traje a un terreno hostil de un día para el otro, sin saber si es algo que tú quisieras en primer lugar.
Kairo estaba atento a lo que ella le platicaba. A la vez que se esforzaba en mantener el ritmo de Shair caminando, ya que mientras hablaba, se apresuraba un poco. Esto mismo, ocasionó que Kairo se resintiera en una herida de su brazo, por lo que Shair se detuvo.
—Ay, lo siento.- Shair pidió disculpas apenas oyó la queja de Kairo.
—No, está bien… Está bien, Shair. No te… preocupes por eso.- Kairo aprovechó para calmarla al respecto de su recién expresado dolor, pero además, para calmarla al respecto de lo que le estaba contando ella. —Si no hubiese querido hacerlo también, no hubiese dudado en contártelo. Quizás sí sucedió muy rápido, sin embargo… creo que fue divertido. Al menos el partido.- Lo último dicho en voz baja, ya que no se divirtió mucho en el combate.
Shair se estaba comenzando a tranquilizar de a poco mientras Kairo le aseguraba que no debía preocuparse.
—Pues…- Shair parecía querer seguir hablando. —Creo que sería más fácil si te cargo en mi espalda.- Ella afirmó, viéndose un tanto incómoda con cómo estaba llevando a Kairo. Quiso cambiar de tema, ya que sentía vergüenza de seguir hablando de ello.
—¿Podrías cargarme?- Kairo no estaba seguro de que pudiese, Shair no ha demostrado su fuerza como para estar seguro de su idea.
—¿Por qué no?
—… Si me dejas caer al suelo o algo similar voy a…- Kairo buscó amenazarla, viéndole fijo. No acabó de relatar su amenaza.
—¿A…?- Shair tenía curiosidad de lo que iba a decir.
—Nada.
Shair mostró una leve sonrisa que apaciguó las inquietudes de Kairo. Ya habló con los dos de los que tenía preocupaciones, Yaku no le importaba tanto.
Posterior a ello, la peliverde intentó cargar a Kairo, sosteniéndolo de las piernas. Lo consiguió sin mucho esfuerzo, aunque comenzó a sentir un viento extraño en la espalda a la hora de sostenerlo.
Se volteó, viendo a Kairo sin hacer nada sospechoso. Él se apoyó en sus hombros.
—¿Qué?- Kairo cuestionó por el hecho de que se haya volteado con un gesto de duda.
—Siento algo en la espalda…- Shair comentó.
—¿El qué?
—Algo como… viento…- Shair volvió a voltearse, solo que esta vez lo veía por el rabillo del ojo.
Kairo tosió, acto que para él era poco relevante, pero Shair entendió en ese instante que era él mismo usando magia de viento para disminuir su peso.
—¿Por qué haces eso?- Shair le interrogó.
—¿Hacer qué?- Kairo no se dio cuenta de que toser lo delataba. El esfuerzo de usar su magia elemental en ese estado, solo conllevaba a expresarlo de una u otra manera. Como estaba constantemente recibiendo magia curativa por la venda, el usuario de la magia tosía por el desgaste que a su vez era contrarrestado por la venda curativa.
Usar magia de casi cualquier tipo mientras recibes magia curativa dificultaba diferentes cosas, dependiendo del grado de la magia empleada, o en este caso, el elemento. El viento dificultaba a las vías respiratorias, el fuego genera calambres o hasta golpes de calor, etcétera.
Shair conocía la mayoría. La de fuego porque siempre quiso un veniz en su equipo, y ellos en su mayoría, por no asegurar que todos, son usuarios del fuego. La de viento, porque quienes consideraba su familia eran usuarios de viento, y la de agua porque ella misma se considera una nerd.
Aunque le acabó siendo como anillo al dedo, ya que su elemento favorable era el agua.
—… ¿Por qué usas tu magia de viento? ¿Estás… actuando como si no pudiese cargarte?- Shair quiso hacerse la dramática, en realidad no le importaba tanto. Buscó algún modo de subir los ánimos en general. —No, pero ya en serio. No lo hagas, no te esfuerces de más.
Kairo por un momento pensó que se había molestado en serio, para su suerte lo aclaró. Aún con esas, se hallaba inseguro de que Shair pudiese cargarlo, sin intenciones de ofenderla.
—… Bueno.- Kairo le hizo caso y paró, expresando un tenue dolor.
Shair se fue hacia delante apenas Kairo dejó que lo cargara sin ayudas, no obstante, halló equilibrio al momento.
—¿Ves?- Shair dijo orgullosa de su fuerza, omitiendo que casi se caen de cara.
—Me sorprendes.- Kairo hizo un comentario en tono sarcástico, porque sentía cómo Shair estaba haciendo un esfuerzo.
Shair se calló unos segundos, en los que avanzaron bastante más que lo que hubieran avanzado si seguían como antes. Kairo agradecía el que lo cargara, de todas formas. Era un esfuerzo que se ahorraba.
—Tú sí que me sorprendiste, Kairo. Estuviste increíble.- Shair murmuró.
El pelinegro se percató, mas no emitió respuesta.
—Te dije que era una alegría que estés en mi equipo… es cierto. No te conozco tanto como me gustaría, pero puedo asegurar que eres sensacional…- Shair comenzó un monólogo, con la vista al frente. —Nunca vi a… Zakko, abrirse tanto. O sea, lo conozco desde hace… muchísimo tiempo, y nunca vi que le importara conocer a alguien más. Él… él me contó que fue contigo a una misión un día después de hacernos aventureros. Me tomó por sorpresa.
Aunque ya se acercaban al pasillo, no había rastros claros de Yaku y Zakko. Kairo no pronunció ninguna palabra, quería oír todo lo que Shair pretendiese decir.
—Tampoco sé qué tan difícil sea agradarle, a Yaku la conocí hace poco y resulta que entre ellos se conocían hace bastante también. Pero… estoy segura de que el que le agradaras tan rápido es extraño. A mí… me costó un tiempo que confiara en mí.- Contó con un tono de pequeñas risas, además de un tono nostálgico.
Dentro del pasillo; nada de nada. Sus compañeros no se llegaban a avistar.
—Nunca puse en duda el cómo llegaste a donde nos aposentamos en Indul. Si me resulta extraño tus constantes dudas acerca de cosas que para mi vista son obvias…
Kairo apenas oyó cómo Shair manifestaba sus dudas al respecto de él, tosió por encima a propósito. Como queriendo interrumpirle, para que no se centrase mucho en ello.
—No sé qué te habrá sucedido, si es que te sucedió algo. Lo digo porque… en el campo parecías otro. Tenía entendido que no sabías utilizar tanta magia, como nosotros. Y aún así, marcaste los dos puntos que nos dieron un empate, y el enfrentamiento lo luchaste hasta el final…- Shair contaba por encima lo que ella observó, sonando impresionada
—Estoy segura de que… si tu familia supiese de esto, estaría orgullosa de ti. Eres… fuerte y… valiente.
Shair tocó una fibra sensible en Kairo. Él empezó a reaccionar a sus comentarios, intentando no demostrar que se emocionó.
—O… no sé, no sé qué relación habrás tenido con ellos. Solo dije eso porque… yo estaría orgullosa de ti. Lo estoy, esperaba mucho menos y resultaste ser una pieza clave. Haré cualquier cosa que pueda para… que el participante estelar seas tú. Te lo mereces.
Kairo no podía aguantarse las lagrimas. Shair se dio cuenta, mas decidió obviarlo ya que creía que hablar de ello no cambiaría nada. Si él estaba llorando por lo que decía, quería imaginar que era porque lo que dijo le dio aunque sea un poco de felicidad.
—Siempre quise un compañero como tú, de hecho… esperaba que me costase más encontrarlo. No sé a quién le podría agradecer que haya llegado a mi casa de un día para el otro…
El pelinegro sonrió por lo absurdo que era el cómo se conocieron. Por ello y porque no podía fingir que los ánimos de Shair sí le afectaron.
«También quisiera agradecer que me haya encontrado alguien como tú, Shair…».- Kairo pensó para él, ya que pretendiendo ocultar su emoción, el hablar lo rompería aún más.
—Espero poder conocerte más luego de esto. A ti y al resto. Ahora que somos aventureros, y con el dinero que ganemos del Duel’Grot, me haría feliz que viajásemos a otros lugares juntos.- Shair continuó hablando, sin buscar respuesta, solo quería contar lo que pensaba.
En lo que hablaba, a lo lejos se vislumbró a los otros dos. Zakko iba transformado en limo, encima de la nube de Yaku. La misma que estaba usando su magia elemental en él, replicando lo que Shair y Zakko hicieron antes, solo que ahora con magia elemental de rayo.
—¡Zakko! ¡Yaku!- Shair no demoró ni un segundo en vocear sus nombres una vez los avistó.
Al hacerlo, los dos mencionados se adelantaron lo suficiente como para poder hablarles.
—Yaku, ¿Puedes llevar a Kairo con tu nube?, por favor.- Shair ya dejó entrever su cansancio por llevarlo en su espalda.
—C-Claro.- Yaku tartamudeó, por la sorpresa de ver a Kairo tan demacrado.
Zakko saltó solo de la nube, y Yaku la puso detrás del pelinegro y la peliverde. Esta última lo soltó, y él solo se sentó en la nube.
—Si quieres puedes recostarte, la nube se adaptará a lo que ocupes. Estaré atenta.- Yaku le propuso a Kairo, por lo herido que estaba.
—Sí quiero, sí.- Kairo contestó seco, acostándose. Después de tanto chocar contra muros rocosos y comer piedra y magia de luz, recostarse en una nube era increíble para él. Hasta casi logra olvidar que estaba a nada de desmayarse.
—Kairo…- Yaku tanteó decirle algo, mas al ver que él cerró los ojos, queriendo descansar, no se esforzó mucho más.
—… Bueno, ahora tenemos unos… seis o siete minutos antes del siguiente combate.- Shair quiso retomar la concentración en lo importante.
Fue un golpe de realidad para Zakko, que por un momento se había olvidado de ello.
—Entonces… ¿Qué?- El veniz interrogó.
—No sé. ¿Se supone que Mwsatt de por sí tenía ventaja contra ti, no?- Shair le interpeló.
—Sí…
—… Zakko, no me importa perder. Debí decirlo antes, pero… por favor, no te extralimites tú. No soportaría verte igual de herido o incluso peor que Kairo.- Shair optó por ser más directa con sus pensamientos.
Zakko la vio a los ojos, la peliverde casi que rogándole que no llevase el enfrentamiento a un riesgo innecesario. El veniz temblaba, tenía sentimientos encontrados. No quería… ser menos que Kairo. Solo que él sí sentía miedo, sí tenía nervios y… tampoco le gustaría preocupar a Shair.
—Zakko.- La peliverde volvió a nombrarlo, para que le contestase.
—Procuraré… parar antes de que sea tarde, sí.- Zakko dijo, no muy convencido.
—Eso espero. Si hace falta, no me importaría que te rindas apenas empieza el combate. Sé que… quizás es exagerado, pero de verdad, creo que… caí un tanto tarde.- Shair recién se dio cuenta del peligro de esto. Necesitó ver a Kairo sumamente herido para comprenderlo.
—Ajá…- Zakko susurró. Enfocó su vista en Kairo, que yacía recostado en la nube con los ojos cerrados y sus manos en su estómago.
Kairo seguía despierto, pues de vez en cuando ojeaba a su alrededor.
—Comprueba si funcionó.- Yaku le sugirió a Zakko, sin contexto para los otros dos.
Zakko procedió a colocar su palma hacia arriba, para posterior emanar chispas similares a las de Yaku.
—Oh… eso se ve mucho más útil que las burbujas.- Shair comentó.
—Tengo en mente usar ambas. Algo así como lo que hizo Yaku, usar las burbujas para humedecerlo y usar el rayo para dañarlo, ya que con mi propio elemento sería casi que incapaz.- Zakko contó su estrategia.
—Suena bien, estoy segura de que lo harás excelente.- La peliverde procuró motivar al veniz.
—Sí… yo quiero lo mismo.- Zakko cabizbajo contestó.
—Zakko.- Yaku lo nombró.
—¿Qué?
Yaku sin decir nada más, levantó la mano con el gesto de chocar los cinco. Zakko la observó un par de segundos hasta que lo entendió, y por lo tanto le correspondió el gesto, chocándolas con ella.
—No te preocupes tanto. Ya lo hiciste bien en el partido, no te exijas si te ves superado, ya habrá tiempo para hacernos más fuertes y ganar cuando de verdad importe.- Yaku buscó animarle también.
—… Gracias.- Zakko le agradeció con inseguridad aún.
—Ey, por cierto, ¿Te sientes bien de los brazos?- Shair recordó las heridas de Zakko.
—Ah… sí. Casi no lo siento, de hecho.- Este último también se había olvidado de ellas.
—Te puedo sanar un poco más antes de la pelea si quieres.- La peliverde le propuso.
—Eh…- Zakko dubitativo, miró de reojo a Kairo. —¿No sería mejor que lo cures a él?
—Él ya se está sanando con el parche este.- Shair apuntó a la venda que tenía en la cara el pelinegro.
—Entonces está bien, sí…
Así, Shair lo curó los minutos restantes, hasta que finalmente resonaron las campanas, siendo la hora de que Zakko se dirigiese a la arena.
El veniz sintió escalofríos en ese momento, siendo que ya no podía escapar de la realidad.
—Bueno, Zakko. Es tu turno…- Shair dijo, levemente afligida.
Zakko respiró profundo, buscando envalentonarse.
—Ya te lo dije ya, pero… lo que más me importa es que no salgas con heridas muy graves. Si quieres pelear de verdad, sé que podrás hacerlo bien. Solo… detente cuando sea necesario, por favor.- Shair casi imploró por que Zakko fuese prudente.
—… Yo… en serio… quiero esforzarme.- Zakko comentó, ignorando por completo lo que dijo Shair.
Shair identificó que él estaba empeñado en combatir, por lo que suspiró para luego soltar una sonrisa corta.
—Zakko…- La peliverde quiso ver la mirada de Zakko directa, ya que él estaba divisando la entrada al campo.
Una vez se él se volteó, vio que no expresaba mucha seguridad de sí mismo, sin embargo, Shair sintió las ganas que tenía Zakko de demostrar algo que ella desconocía.
—¿… Vas a ganar, verdad?- Shair vio que repetirle una y otra vez lo mismo no cambiaría mucho, por lo que al ver las ganas que él tenía de pelear, quiso motivarlo y dejar en claro que sigue teniendo confianza en él.
El rostro del veniz cambió a una expresión de alegría al momento de escuchar lo que su compañera le preguntó.
—Lo intentaré. Te lo prometo.- Dijo, sonando convencido.
Zakko apreció que era momento de caminar solo hacia el campo, ya que ya se encontraban cerca de las escaleras. Por esa razón, no esperó que lo acompañaran.
—¡Zakko!- Yaku exclamó antes de que se fuera, consiguiendo que él se detenga para oírle. —¡Suerte!
Zakko antes de contestar, notó que Kairo se levantó y lo estaba buscando con la mirada.
—Está atrás tuyo.- Yaku le indicó al pelinegro dónde estaba el de pelo celeste.
—Ah. ¡Rómpela! O algo así…- Kairo recurrió a la primera palabra de ánimo que se le ocurrió, medio dormido.
—¿Cómo?- Shair le cuestionó a Kairo la primera palabra de ánimo que se le ocurrió.
—… ¡Gracias!- El veniz les agradeció, para encaminarse al campo, antes de que se hiciera más tarde.
Zakko se dirigía al campo, por lo que sus compañeros tenían que ir al cubículo asignado a Shair, para poder observarlo sin problemas.
—Bueno, ¿Subimos?- Shair interpeló, ya subiendo. Aunque lo formuló como una pregunta, en realidad era una indicación.
—… ¿Hace falta que me mueva?- Kairo le interpeló a Yaku, ya que se encontraba recostado en su nube.
—No… no te preocupes.- Yaku le contestó, pues no era un problema para ella llevarlo consigo.
Mientras tanto, Zakko ya pisaba el terreno rocoso de la cancha, contemplando el arduo ánimo de la gente, exaltada por ver un combate tan decisivo. Era un amistoso, pero los Duel’Grot en Giruboken en estos tiempos no eran tan comunes, y mucho menos el poder presenciar al Harasei involucrado.
Cada paso que daba el integrante de Dearu, era capaz de avistar a su oponente; Mwsatt. El cuerpo de Zakko temblaba, estaba nervioso. En su cabeza lo único que pensaba era en Shair.
Una vez llegaron ambos al centro, el conteo regresivo no se hizo de rogar. Mientras los árbitros se aseguraban de que ellos tuviesen los dispositivos de comunicación funcionales en el caso de que se rindiesen, los presentadores buscaban apresurar el espectáculo cuánto antes.
“¡Diez…!” Se oyó.
—¿Funciona, verdad?- Uno de los árbitros le preguntó a Zakko, quien probaba tocando el artefacto por encima.
—Sí.- El veniz dio una respuesta positiva.
“¡Nueve…!”
—¿El tuyo también, no?- El árbitro ahora interpeló a Mwsatt.
—Sí.- Mwsatt contestó sonando mucho más seguro de sí que Zakko.
“¡Ocho…!”
El árbitro desapareció poco después, dejando a ambos rivales cara a cara. Mwsatt era más alto que Zakko, de forma considerable. Si él se acercaba a los metro y noventa, Zakko solo se aproximaba a los metro y setenta.
“¡Siete…!”
Ahora el público era el que coreaba el conteo atrás.
“¡Seis…!”
—Hola, Za-kko.- Mwsatt saludó, haciendo una notable pausa en su nombre.
“¡Cinco…!”
Zakko ignoró por completo su saludo.
“¡Cuatro…!, ¡Tres…!”
—¿No vas a responder?- Mwsatt insistió en conversar.
“¡Dos…!”
Cada número que pasaba retumbaba con fuerza en la cabeza de Zakko, quien estaba a nada de sudar sin ni siquiera empezar a combatir.
“¡Uno…!”
Zakko tragó saliva, y Mwsatt mantenía su mirada condescendiente.
“¡Tiempo!”
Las campanas resonaron de vuelta, indicando el comienzo del enfrentamiento para ambos. Sin embargo, ninguno de los dos ejecutó un movimiento. Zakko estaba a la espera, atento a las acciones de un Mwsatt que no se disponía de atacar como primer plan.
—Ey. Hay muchas razones por las cuales me interesaría no verme obligado a lastimarte. Te quería hacer el favor antes y me obligaste a excederme contigo, evítame la fatiga esta vez, ¿Quieres?- Mwsatt decidió ser directo con el veniz, que lo miraba inseguro. —Ríndete.
Zakko respiró profundo a la vez que lo mantenía en su vista. Notaba las cero intenciones de Mwsatt en atacarlo, de hecho, el del Harasei tenía las palmas abiertas hacia arriba, dejando entrever que no pretendía nada de momento.
—N-No.- Zakko quiso conservar su actitud del inicio. Aún si tenía ganas de huir, no se disponía a comprobar si soportaría el dolor de ni intentarlo. Cambió su postura a una más de combate, ya que hasta ese momento estaba parado como un tronco.
Mwsatt suspiró al oír la negación de su oponente.
—Insisto, ríndete. No quiero herir al hermano de mi amigo.
Esas palabras repercutieron dentro de la cabeza de Zakko, pues él era consciente de la relación que tenía su hermano con Mwsatt.
—… No sé de qué hablas.- Zakko pretendió ignorar los comentarios de Mwsatt, sin éxito, ya que solo su rostro era prueba de que sí que sabe de lo que habla.
—Me dijo varias cosas de ti, sé quién eres, qué hiciste y ahora sé qué haces. Combatí contra ti en el propio partido, pero tú te hiciste daño solo y yo estoy como si nada. Ríndete, no seas imbécil.- Mwsatt incidía en su mensaje, manteniendo una tonalidad calmada todavía.
Si Zakko ya tenía miedo, este comenzó a consumirlo por completo. Jadeó un poco y sin hacer nada, solo por los nervios y por indicios de hiperventilación. El veniz retrocedió mientras seguía firme, al menos por lo que soltaba por la boca.
—No me… voy a rend-
—Yanari…- Mwsatt lo interrumpió, avanzando muy despacio, para no distanciarse tanto de su oponente.
Al escuchar ese nombre, Zakko abrió los ojos, sintiendo escalofríos y retrocediendo con más fuerzas.
—No me hagas tener que humillarte otra vez. Te estoy haciendo un favor, Zillach me dijo que no fuese tan duro contigo, por lo que me estoy conteniendo.- Mwsatt tenía en cuenta lo que un amigo cercano le comentó.
El momento en el que Mwsatt se enteró de que Zillach era el hermano del veniz de Dearu no fue hace mucho tiempo atrás. Antes de inicializar el desempate, los miembros del Harasei en la antecámara hablaron. Los tres que iban a participar, y un par más, entre ellos: Zillach. El cual se acercó para comunicárselo.
—Ey.- Zillach se aproximó a Mwsatt, quien estaba en el banco un tanto alejado del resto.
—¿Qué quieres?- Mwsatt contestó con su tono pasivo agresivo de siempre, aunque fuese su amigo.
—El veniz al que te vas a enfrentar…-
—¿Pasa algo con ese?- Mwsatt interrumpía de forma constante a Zillach.
—… creo que lo conozco.- Zillach continuó su diálogo.
—¿Cómo así?- Mwsatt se interesó.
—Creo que… es mi hermano. No estaría seguro, pero… dudo que haya llegado muy lejos solo desde que se fue. Giruboken está bastante cerca de nuestro pueblo natal, no me extrañaría que haya acabado siendo un perro de uno de esos tres que lo acompañan.
—¿Y por qué sería tu hermano? ¿No son como… todos iguales? Sin ofender. O bueno, no me importa. Oféndete.- El de pelo azul con un no muy buen temperamento puso en duda.
—A ellos los vi… hace más de una semana. Estaban en las afueras de este mismo coliseo, junto a la peliverde y el pelinegro que lo acompañan. No me extrañaría de no ser por la mirada que tuvo. Reaccionó… muy asustado, cuando sus compañeros no tenían idea de quién era.
—¿Y si solo es un cobarde?- Mwsatt hizo una pregunta simple.
—Puede ser.- Zillach replicó.
…
—Y… ¿Por qué viniste a decírmelo? Creí que te daba igual si estaba muerto. No te veo muy despreocupado.- Mwsatt le interrogó.
—A mí me da igual. A mi familia, no tanto. ¿Mi familia me da igual?, No te importa. Solo… quería pedirte que no fueras muy imprudente con Yanari. Me da igual si lo dejas inconsciente, asegúrate de no matarlo.- Comentó Zillach con un tono más amenazante. —Estoy seguro de que si lo asustas lo suficiente conseguirás que huya, no sería la primera vez. Si no te deja de otra, haz lo que quieras mientras sigas mi única indicación.
—… Claro.- Mwsatt aceptó la indicación debido a la notable amenaza de parte de su amigo, que era bastante más fuerte que él, además de tener un rango más alto dentro del Harasei.
En el presente, Mwsatt se veía obligado a asustar a Zakko para que este se rindiese, buscando intimidarlo con recuerdos de su pasado, obviando que de por sí el veniz no tiene oportunidad contra el del Harasei.
—N-No sé quién es Yanari.- Zakko tartamudeó temblando, cada vez dando más pasos hacia atrás.
Mwsatt volvió a suspirar, sintiéndose ridículo por no poder golpearlo como quisiera.
«Qué horrible. Es de esos maricones».- El del Harasei divisaba a Zakko completamente intimidado y aún así no se rendía. Lo que más detestaba era que el veniz no tenía ni intenciones de atacar, solo estaba asustado.
—¿Por qué mierda no te rindes? ¿Quieres impresionar a alguien, verdad?- Mwsatt elevó su mirada al cubículo designado a Shair, y por ende, a Dearu.
—¿A cuál? ¿A la albina o a la de cabello verde?- Mwsatt comenzó a provocarlo más directo. —O al pelinegro, claro. No pienso juzgarte por tus gustos. Ya luces bastante asqueroso ahora mismo como para no tener que meterme con ello.
Zakko cerró el puño a pesar de verse intimidado. Temblando, mas con la vista firme en Mwsatt. Su mirada cambió un poco, tornándose a una de rabia creciente.
Mwsatt acorraló a Zakko, creando una pared del suelo detrás del veniz, impidiendo que retrocediera más. Zakko se asustó al chocar con ella, por lo que reaccionó con instinto y de inmediato descargó toda una llamarada en dirección a su oponente.
El del Harasei reaccionó ágil, cubriéndose por completo. Una vez el veniz acabó de disparar su magia elemental, Mwsatt suspiró de vuelta.
—¿Por qué peleas? ¿No ves que es inútil?- Mwsatt cambió su tono a uno más molesto, acercándose con más rapidez a Zakko.
La suficiente como para alcanzarlo y golpearlo reiteradas veces. Al estómago, pecho, y cara. Una ráfaga corta que no buscaba daño severo, solo dar a entender a Zakko que no tiene chances.
Este último al salir disparado levemente por los golpes, soltó una pequeña cantidad de su versión limo por detrás de Mwsatt sin que él se diera cuenta. Zakko se levantó, frotándose un poco la mejilla, y respirando entrecortado.
Su mirada cambió en absoluto, pues ahora tenía serias ganas de golpear a su rival. Mwsatt se dio cuenta y sabía que no tendría de otra que apalizarlo. Por ello mismo, se abalanzó en contra del veniz pretendiendo impactarle en la cabeza, esperando noquearlo rápido.
Al efectuar el golpe de manera correcta, notó que ese Zakko se disolvió. Derritiéndose como una escultura de hielo en calor, se transformaba en el mismo líquido que formaba su versión limo, solo que esta vez estaba dispersado por el suelo.
Aún dándose cuenta bastante veloz, Zakko alcanzó su espalda antes que Mwsatt hiciese algo para evitarlo. Usó su fuego para quemarlo en vez de dispararlo como una llamarada, prendiéndose en fuego su propia mano.
Él era capaz de soportar su magia de fuego debido a que era un veniz, el problema yacía cuando se extralimitaba con la potencia o con la cantidad que efectuaba.
Mwsatt sintió dolor, sin embargo, era lo suficiente resistente como para que no le importase el limitado daño que el veniz consiguió aplicarle.
Al instante, se volteó y golpeó un lateral de la cara de Zakko, en específico, su derecha. Empujándolo hacia el piso, Zakko actuó al momento volviendo a emplear su magia elemental hacia él.
El veniz era consciente de la debilidad en la técnica de Mwsatt, el problema para él era alcanzar un punto en el que pudiese aprovecharla. Ahora, intentaba obtener tiempo él mismo, obliterando el movimiento de Mwsatt obligándolo a defenderse por completo o quemarse una parte del cuerpo.
El del Harasei era capaz de encaminarse, mas lo suficiente lento como para permitirle pensar a Zakko. El cual quería encontrar un instante en el que poder usar el combo de hechizos que planificó, el mismo que el de Yaku.
Mwsatt interrumpió la planificación de Zakko usando su magia elemental también. Creó una roca grande delante de Zakko, la cual interceptaba la magia elemental de fuego.
Arrancó hacia delante sin escrúpulos, rompiendo su misma roca en el proceso. No era para nada ágil físicamente, pero el integrante de Dearu tampoco era lo suficiente rápido como para aprovecharlo.
A pesar de tener los sentidos activos y funcionales, el miedo que aún mantenía a veces lo superaba. El ver a alguien que desde lejos se notaba ser superior acercándose, lo paralizó, así recibiendo el puñetazo cargado de Mwsatt.
Zakko al caer después del impacto ya comenzó a sentirse mareado y sin fuerzas del todo. En el piso, sin capaz de enfocar bien a Mwsatt. No consiguió ninguna apertura, no tenía idea de cómo hacerlo.
Ya intentó usar sus propios clones, y aún así, no logró un avance significable. Un solo golpe al azar de Mwsatt ya resultaba más hiriente que lo que él hizo con su magia.
El veniz se levantó, temblando.
—Ríndete.- Mwsatt insistió, caminando hacia él.
—… N-No.- Zakko se negó.
—Ríndete.
Cada segundo el miembro del Harasei se aproximaba al de Dearu. Este último, ya no conocía ni su propio estado. Estaba seguro de que no se paralizó, sin embargo, no era capaz de planificar un movimiento que tuviera sentido. Solo se mantuvo quieto.
—No…
—Ríndete.
—No.
Con cada insistencia de Mwsatt, aumentaba su volumen de voz. Al igual que con Zakko, quien además ganaba seguridad en su negación.
—¡Ríndete!
—¡N-
Mwsatt alcanzó a Zakko, jalándolo del cabello, lanzándolo contra la montaña más cercana. Sin darle tiempo de respirar, lo volvió a sujetar del cabello para ahora acorralarlo contra la pared, sujetando su cuello con la mano, sin estrangularlo, todavía.
—¿¡Por qué lo haces tan difícil!? ¿¡Quieres dejar de hacerte el héroe!?
Con cada palabra apretaba un poco más el agarre, para que Zakko no tuviese escape, o ni siquiera intentos.
El veniz al verse acorralado, puso la mano temblorosa en el pecho de Mwsatt.
«¿Qué?».- Mwsatt se cuestionó a sí mismo, sobre todo cuando Zakko empezó a usar magia elemental de agua, impropia de él, además de tener escaso efecto. Desconocía sus intenciones, mas no le afectaba para nada. Procuró evitar cualquier imprevisto estrangulándolo con violencia.
—N-no pu-puedo… decir me ri-rindo a-así…- Zakko se estaba quedando sin aire.
Al oír su comentario, el del Harasei decidió liberar debilitar su agarre para dejarle espacio a rendirse. En ese instante, Zakko acercó su mano libre a su oído.
—Qué molestia…- Mwsatt murmuró, al ver que por fin su contrincante se iba a rendir. O eso pensó, hasta que oyó ciertos chispazos.
—I-Imbécil.- Zakko dijo, para iniciar a electrocutar. Como Mwsatt lo tenía acorralado, él también recibía el daño de los rayos, hasta que su objetivo se alejó de él mismo.
Mwsatt recibió la electrocución al completo, aún al separarse de él, el efecto perseveraba en su cuerpo. Defenderse no servía del todo, el daño lo tomó de imprevisto y aunque usara su magia para endurecerse no tendría el mismo efecto que con la magia de fuego.
Zakko tosió al desprenderse de su rival, intentando recuperar el aire y sobándose el cuello. De todas formas, procuró no tardar demasiado en aprovechar esa apertura. Se abalanzó contra Mwsatt para seguir empleando el chispazo de Yaku.
Mwsatt lo notó y aún semi paralizado con movimientos entrecortados debido al efecto de la magia elemental de Yaku, intervino el acercamiento de Zakko creando una pared de tierra al frente de él.
Para evitar perder la ventaja que por fin obtuvo, Zakko desprendió un poco de su versión limo y así usarla para aproximarse al del Harasei.
Lo hizo, ya que era un movimiento fácil que aprendió incluso con el leve tiempo de entrenamiento que tuvo.
—¿¡Qué crees que-
Al ser una acción bastante fácil de aprender, también era una previsible haciéndola como lo hizo. Mwsatt se percató de él apenas se transformó con el limo que lanzó, y su instinto fue golpearlo. Su rabia por el movimiento a simple vista torpe de Zakko lo expresó en voz alta, sin embargo, se vio interrumpido al sentir una combustión creciente en el brazo que extendió para golpear a Zakko.
Estaba utilizando su magia defensiva en todo su cuerpo debido a la descarga eléctrica, además de la desconcentración que ocasionó la acción del de Dearu. Todo eso combinado acabó generando que la llamarada de Zakko en el brazo de Mwsatt fuese lo suficiente fuerte como para implicar un daño real.
Al inicio, parecía todo salir increíble para el veniz. El problema fue que la trayectoria del brazo de Mwsatt ya iba en dirección a Zakko. El golpe fue brutal para él, pues aparte de por sí ser débil y su rival fuerte, chocó contra el muro rocoso de cara.
Cayendo así, al piso, derritiéndose. Mwsatt se quedó entumecido con esa imagen, hasta que vio más lejos a Zakko, herido y con sangre por el cuerpo y rostro, mas de pie frente a él.
Viendo esa imagen, el del Harasei no pudo evitar reírse.
—¿En serio… crees que puedes ganar? ¿Crees que esto significa algo?- Mwsatt a pesar de todo el daño, la imagen de duro no se le iba. No permitiría verse rebajado ante su rival.
—Yo… te veo temblando.- Zakko estaba ganando confianza en sí mismo, al ver que apenas vio una apertura, dañar a Mwsatt no fue tan difícil.
El comentario del de Dearu molestó a su rival en demasía. Se lo tomó personal.
—No me importa si… pierdo.- Zakko continuó hablando, viendo que tenía un momento para ser soberbio. —Hay muchísima gente viendo. Si me rindiese sin pelear… ¿Qué imagen… daría de mi equipo?
El del Harasei comprendió las pretensiones del veniz, por lo que no tardó en parecerle ridículo.
—Tampoco… me importa si crees que es inútil. No puedo… permitirme no intentarlo. Estoy seguro de que Shair…- Zakko se detuvo al decir el nombre. —… de que mi equipo no querría a alguien que se rinda a la primera. Y yo no me lo perdonaría.- Eso último, lo dijo para sí mismo.
—Tu equipo no va a llegar muy lejos.- Mwsatt irrumpió el momento de Zakko, el cual se molestó apenas dijo eso. —No mientas. ¿Shair es la que quieres impresionar, no? ¿Cuánto crees que tarde en conseguirse un veniz de verdad? Digo, no eres fuerte ni física ni mentalmente. Eres un error para los de tu raza.
Zakko apretó el puño del enojo. No obstante, no podía contradecirlo.
—¿Y tú qué? Solo has usado magia simple de defensa que cualquier veniz puede usar.- Zakko lo atacó a él en vez de contradecir lo que le dijo.
—¿Y por qué tú no la usas? No eres… cualquier veniz, ¿No?
Zakko a cada comentario de Mwsatt se rompía más. Sin embargo, lo ocultaba. Sus sentimientos y su actuar se invirtieron, pues ahora se mostraba seguro por fuera cuando por dentro quería llorar.
El tiempo que consiguió el del Harasei con esa conversación bastó para que se acabara la parálisis de los chispazos y por ende el daño constante también. Además de quebrar en lo emocional a su rival, se libró de ese hechizo.
Ahora la pelea estaba casi como inició: Ambos combatientes parados frente al otro.
—Shair era la… ¿Peliverde, verdad?
—¿¡Qué te importa!?- Zakko elevó su tono de voz, además de contestar con agresividad. No se atrevía a dar el primer paso para atacar, por lo que esperaba que Mwsatt intentara algo.
Este último, solo se quería reír del veniz que tenía en frente.
—Sabes, Zillach no se parece en nada a ti. A él le daría vergüenza ser el perro de un aventurero. Pero se ve que a ti te gusta, luces dispuesto a arriesgar tu vida con tal de que ella se fije en ti.
Zakko respiraba entrecortado. Más que por el miedo, ahora era por el enojo. Las provocaciones eran acertadas y solo aumentaban su enfado.
—Dile a Zillach que se muera.- El veniz habló con rabia, mas reduciendo el tono.
—… Estoy seguro de que no le importará lo que le digas.- Mwsatt aclaró.
—¿Y tú peleas por él, no? ¿Te gusta o algo así?- Zakko quiso defenderse atacándolo otra vez.
No obteniendo nada, Mwsatt no se veía afectado por lo que dijese. De hecho, callado, comenzó a acercarse de nuevo a Zakko, que volvía a temblar, a la vez que se hiperventilaba por la rabia y miedo que sentía. Por todo el contexto en general, la impotencia que crecía rápido dentro de él.
Su vista se tornaba borrosa, mas no era efecto del mareo. Era efecto de la intensa molestia y pánico que daba espacio a su mente. Emociones que lo nublaban, recordándole todas las veces que sintió lo mismo.
Sin embargo, esta vez estaba seguro de que no se arrepentiría de lo que suceda a partir de ahora.
Mwsatt se arrimó contra Zakko, yendo a atacarlo. Este último no puso ni las manos, recibió el golpe de nuevo. Lo que cambió, fue que Zakko no se movió ni un poco. Su cuerpo desde los pies hasta el tronco, cubriéndose de colores grises, blancos y negros irregulares y sin un patrón exacto.
Poco a poco alcanzando todo el cuerpo del veniz, hasta que lo consumieron. Zakko con su brazo apartó al de Mwsatt que se quedó en donde lo golpeó, y lo vio a los ojos.
El miembro del Harasei identificó lo que algún día soltó su amigo hablándole de Yanari. El causante de que su cuerpo ni el del propio Zillach fuese normal.
Se mantuvo agnóstico debido a que Zillach nunca presentó el estado que mencionaba. Era un secreto que pocos conocían, y mucho menos fuera de la familia de Zillach.
Aún conociéndolo, que de repente pudiese igualar la fuerza de Mwsatt, sorprendía a él mismo. No reaccionó con miedo, mas sí estaba impresionado y alerta.
Zakko golpeó fuerte en la cara a su rival en un abrir y cerrar de ojos. Esto hizo que Mwsatt retrocediera, sin embargo, Zakko no tendría la misma facilidad para golpearlo desde ahí.
Los movimientos del integrante de Dearu eran muchísimos más veloces e intimidantes. Incluso erráticos, de vez en cuando cambiaba de forma a limo para reposicionarse. Estuvieron peleando sin darse un golpe certero, solo chocaban puños o se defendían de estos con los brazos.
Así, hasta que Mwsatt decidió emplear magia de tierra, creando picos con el terreno montañoso que atravesaban a Zakko. Con eso se confirmó que lo que cubría al veniz con colores irregulares seguía siendo limo, solo que de otra tonalidad.
Mwsatt de todas formas insistió en crear los picos con el terreno montañoso ya que aunque no le hacían daño a Zakko lo retenían, lo que le permitía acertarle golpes sin que este se los devolviese.
O eso creyó, hasta que vio cómo Zakko se creció para alcanzarlo. Tomando una forma más grande de él mismo, levemente más grande que el propio Mwsatt, además de una forma menos humana, pareciendo más una bola grande.
En esa bola grande, Mwsatt notó una cara, que no era humana, solo eran dos cosas similares a pupilas, con la misma tonalidad que lo que lo cubría, solo que resaltaba más ya que producían cierto brillo escaso.
Zakko al alcanzar un tamaño superior al de Mwsatt en todo sentido, lo golpeaba sin muchas dificultades. El del Harasei tenía complicaciones al defenderse ya que los puñetazos del veniz lastimaban aún cuando eran casi líquidos, no tenían tanta dureza. Era como azotar con agua.
Mwsatt usó su magia elemental para crear múltiples picos en la forma de Zakko, ya que esperaba disminuir su tamaño quitándoselo con las punzantes figuras que creaba.
Lo retuvo con eficiencia, y al tenerlo rodeado, desde las alturas creó una plataforma que lo alcanzara, para una vez estando arriba de Zakko, transformarla en una algo duro. Intentó una roca, sin mucho éxito ya que su dominio con la magia no era tan elevado.
Aún sin transformarlo en una piedra, la plataforma rocosa que cayó encima de Zakko lo lastimó. Su dolor fue expresado con una voz distorsionada, añadiéndolo al hecho de que se achicó mientras sufría.
Aprovechando ese momento, Mwsatt se acercó para darle una ráfaga de golpes que apenas tenían contestación por Zakko. Tras finalizar, Zakko gritó con su voz distorsionada, volviendo a aumentar con creces su tamaño y tornándose más una bestia que un humano.
En esa forma, embistió contra Mwsatt agarrándolo de la cabeza. Lo estampó contra la montaña, y lo arrastró contra esta por un recorrido corto. Mwsatt se defendía toda su retaguardia, e intentaba quitarse de encima la mano de Zakko, sin mucha eficiencia.
Zakko acabando de darle un repaso a Mwsatt contra el muro rocoso, decidió estrellarlo contra el piso. Y una vez lo estrelló, lo reiteró otra vez. Mwsatt no aguantaba el dolor, apenas podía mantener su forma defensiva por la desconcentración que generaba el movimiento errático y el daño.
El veniz de Dearu finalizó lanzando a Mwsatt por los aires hacia arriba, sin preocupaciones de lo que le podría a pasar a su rival. La única intención que tenía era acabar con él, fuese como fuese.
El del Harasei al llegar a una altura considerable, su instinto de peligro se activó y probó a crear una plataforma rápida que lo detuviera de caer. Creó varias, ya que deducía que la fuerza con la que fue lanzado y con la que caería no la soportaría una simple capa de plataformas de su magia.
Razón tenía, ya que se detuvo a partir de la tercera capa. Con suerte, aún podía moverse, aunque con bastantes heridas que de manera progresiva se encargarían de pasarle factura. Conservándose en la plataforma, vio hacia abajo, la forma monstruosa de Zakko se quedó debajo esperando a que él cayera.
Por ello, en vez de permitirse bajar, subió con su magia elemental hasta un terreno grande en la montaña, para respirar un poco.
—¿Qué… mierda?- Mwsatt se cuestionó en voz alta, viéndose demasiado herido de un momento para el otro. Aún le quedaban fuerzas, por lo que poco a poco se levantó.
Zakko al percibir que su oponente no descendía con el tiempo, entendió que se quedó arriba. Por ello mismo, formó en sus manos garras para poder escalar la montaña, clavándolas en el muro. No eran del todo duras, sin embargo le permitían escalar con velocidad.
Llegó hasta el integrante del Harasei, quien reaccionó asustado al notar que Zakko escaló bastante veloz. Mwsatt se levantó, y estaba preparado para recibirlo, endureciendo sus puños lo máximo que pudo.
Otra vez, Zakko se abalanzó en contra de Mwsatt para atacarlo sin ningún tipo de estrategia, consumido por la rabia. Los golpes no lograban sobrepasar los propios brazos de Mwsatt, que los endurecía en función de cuál usaría para defenderse.
Mwsatt necesitaba una apertura para golpear, ya que si lo intentaba a la vez que se defendía era más factible que Zakko lo dañase por la velocidad en la que este lo atacaba.
Al ver que no había forma debido a lo errático de las acciones de Zakko, generó su propia apertura reiterando el mismo plan que antes con su magia elemental. Creció una pared debajo de Zakko que lo dividió en dos, separando parte de su cuerpo.
Como era limo, no tardó nada en reincorporar las partes cortadas en su cuerpo. Aún así, el pequeño instante que hubo en el que el veniz no actuó, le creó la apertura que requería Mwsatt para encestarle un puñetazo con toda la potencia que podía obtener.
Usó su magia elemental de tierra para seguir incomodando a Zakko, creando paredes y picos en la montaña que o lo interceptaban o lo dañaban directamente. Mientras Zakko lidiaba con lo que generaba la magia de tierra, Mwsatt se aproximaba para golpearlo. Con dificultades, ya que Zakko reaccionaba rápido.
Se volvió otra ráfaga de puños entrecortados hasta que Mwsatt probó a juntar tierra en su palma. Con la tierra, pretendía endurecer aún más su propio puño, en lo que Zakko se quitaba las púas de roca.
Zakko golpeó con fuerza al suelo, levantando arena y ocasionando que el entorno no se viese del todo bien. Lo hizo una y otra vez, mas sin el fin de cegar a su oponente, solo por no tener la capacidad de pensar en cómo acabar con su rival y frustrarse por ello.
Con un grito distorsionado y grave, Zakko comenzó a cambiar su forma física, agrandándolo y achicándolo cada dos segundos sin decidirse.
Acabó quedándose su figura física normal, solo que aún cubierto de la tonalidad oscura de colores sin parecer un humano de verdad. Era una silueta de él mismo. A pesar de no tener una cara, Mwsatt reconocía que lo estaba observando.
La palma de Zakko creaba fuego, por lo que era capaz de usar su magia. Estaba creando pequeñas llamas en su palma, pareciendo que solo practicaba con algo que no sabía utilizar.
Mwsatt sin previo aviso corrió contra Zakko, el cual adelantó hacia él también. Repartiéndose una secuencia de puñetazos, Mwsatt sacaba ventaja por la fuerza de sus brazos.
La ventaja le duró poco debido a que Zakko comenzaría a incluir su magia elemental en los golpes. Generando así, intensas llamaradas que a pesar de no afectar demasiado por la técnica defensiva de Mwsatt, el calor corporal que aumentaba a su añadido al que ya de por sí estaba creando por el desgaste de maná, lo tenían al borde de colapsar.
De una patada, alejó a Zakko. El cual salió empujado hacia atrás, sin embargo no afectó a su estabilidad. Mwsatt tenía pensado crear una roca desde la tierra que le diese en todo el cuerpo al veniz, para así afectarle de verdad. Viendo que los movimientos del de Dearu eran torpes, lo más probable era que fuese de cara.
En efecto, Zakko se encaminó hacia él de frente sin alternativas. Con el puño emanando llamas, claras intenciones de incendiar a su oponente. Mwsatt lo veía venir, y del choque que saliese de las magias elementales, daría al claro ganador.
Zakko y Mwsatt chocaron magias, el terreno debajo de Zakko se elevó cuando el mismo veniz disparó su llamarada. Todo el campo se nubló por la combinación de la fuerte magia elemental de fuego junto a la de tierra.
Nadie tenía claro qué salió de ahí. A pesar de que tomaron una altura en la que todos podían observar, la tierra nublaba todo el espacio que habían tomado. Tan solo se expandía, de forma horizontal y vertical, hasta que comenzó a diluirse con el transcurso de los segundos.
Mientras más espacio dejaba la arena, más se pronunciaba una silueta. Al inicio, a quien más se asemejaba la sombra era a Zakko con su figura humana. El público cuando vio eso comenzó a agitarse, sobre todo del costado del Harasei.
Pues desde el otro ángulo, se notaba a Mwsatt de pie. Cuando el humo se disipó por completo, se dejó ver al integrante del Harasei cargando de la ropa a un Zakko inconsciente, perdiendo los colores oscuros que llenaban su piel hasta entonces.
Mwsatt respiraba profundo, inhalando y exhalando, viéndose cansado y herido, mas no tanto como su rival, que yacía inconsciente, con heridas considerables. El miembro del Harasei soltaba pequeñas risas de orgullo, al ver que aún con esa forma extraña casi ni sufrió. Fue más un susto que un rival competente.
—Tranquilo. Tu equipo te está viendo, para que sigas viviendo del cuento…- Mwsatt se aseguraba de mostrar el cuerpo del veniz hacia el cubículo de Dearu. Todo con un tono condescendiente, aún cuando Zakko no era capaz de oír ni sentir.
El extremo ruido de la gente y el pasar de los segundos resonaban por dentro de Zakko, además del campaneo. Mwsatt se acercó a un extremo de la montaña, y usó su magia elemental para crear una pequeña rampa. Aún mantenía pequeñas partes duras por lo rocoso que era de por sí la montaña, mas no le importó, y lanzó a Zakko por ahí.
El cuerpo de Zakko cayó rodando, pasando por la pendiente rocosa y con pequeñas subidas debido al escaso cuidado que tuvo Mwsatt al crear la rampa.
Zakko cayó en el suelo. Todo el griterío del público cada vez aumentaba dentro de su cabeza. Sumado al daño que recibió cayendo, fue capaz de abrir los ojos con muchísimas dificultades.
Su cabeza no daba para más, ni su vista, ni sus sentidos. Todos excepto el oído, que se incrementaba cada vez más, llegando a ser doloroso. El ruido de las campanas resonando eran un infierno para Zakko en ese momento. Cada vez sentía que era más fuerte, hasta que… pestañeó.
🍄
—¡Oe! ¡Despierta, no’ tenemo’ que ir!- Oí.
Fui capaz de abrir los ojos como si nada, aunque sentía que no decidía lo que hacía mi cuerpo. No entendí mucho de lo que me dijo una chica muy cerca de mí. Llevaba… gafas. No era capaz de ponerle una cara, por una extraña razón.
No sé qué hacía o en dónde estaba. Desperté encima de una especie de… mesa. Nunca vi una así en mi vida, aunque los alrededores se asemejaban al de un aula, y viendo al resto de personas, comprendí de inmediato que eran clases.
—Disculpa… ¿Quién eres tú?- Pregunté a la chica que se me acercó.
—¿Me estai weando?- Ella me interpeló.
—N-No te… entiendo…- Dije, con una respiración cortada, el campaneo seguía escuchándolo aunque era uno más débil que antes.
—Meo’ sueño, culiao.- Ella concluyó, con una leve risa.
Opté por no decir nada al respecto, ya que no comprendía las palabras que estaba utilizando del todo.
—Vamo’.
Ella tomó una mochila que al parecer se hallaba en mi asiento, y me sujetó del brazo, sacándome de ahí.
Era ver los alrededores y no entender nada en absoluto.
«¿D-Dónde… estoy…? ¿Quién es esta? ¿Por qué… no me siento lastimado?».- Comencé a hiperventilarme mientras era incapaz de liberarme del agarre de esta mujer. Por algún motivo me sentía incluso más débil que antes.
—¿Te pasa algo?- La chica se dio cuenta de que me hiperventilaba.
—Creo que… quiero mojarme la cara.- Dije, para que me llevase a un reposador y tener un momento a solas.
—Ah, claro. Te espero aquí.
Me quedé paralizado. No sabía a dónde ir.
—¿Del sueño que tuviste te olvidaste dónde está el baño?- Juzgó.
La miré con culpa.
—Ven.- Ella se animó a llevarme.
Había un bullicio constante de parte de mucha gente desconocida para mí. Todo el ambiente era desconocido para mí. Todos tenían… cabellos oscuros, como el de Kairo. Me extrañaba, no sé en qué lugar podría estar como para que tanta gente tenga el mismo color de cabello.
«¿Y si es… la raza de Kairo?».- Puse en duda.
Seguí a la chica hasta una habitación en una esquina de lo que sea que es este lugar.
—Te esperaré afuera.- Me dijo, a lo cual contesté solo con la mirada.
Una vez dentro, veía cabinas, varias, además de un espejo bastante grande y los lavamanos.
Me acerqué a ellos, y de reojo vi mi reflejo.
«¿S-Soy… pelinegro también?».- Comencé a entrar en pánico. Estaba solo en el reposador, lo que me daba más la impresión de estar en peligro. Era un lugar bastante más sucio de lo habitual, habían manchas extrañas y dibujos raros además de vulgares. «Tengo… tengo miedo…»
No podía respirar bien, arranqué a llorar y llevarme la mano a la boca. Quería mojarme la cara, y no entendía cómo es que funcionaba este dispersor. Por algún motivo no podía girarlo para que saliese el agua.
El pánico empezó a consumirme y por impulsivo golpeé el lavabo. Mi mano dolió como nunca, grité de dolor tan fuerte que llamé la atención de la chica que me esperaba fuera.
—¿¡Qué pasó!?- Ella vociferó desde fuera. Yo estaba lagrimeando, con mi mano soltando sangre por un golpe tan débil. Me veía incapaz de usar magia también, quería calmar el dolor con un poco de calor y aún así no servía.
Me agaché, abrazando mis rodillas. Estaba desesperado.
—Shair…- Fue lo primero que se me vino a la mente entre tanto lloraba. —Shair…- No paré de repetir su nombre, deseando que viniese por mí.
—¿Qué te pasa?- La chica se adentró y me abrazó, sonando preocupada.
Yo quise aguantarme las lagrimas al notarlo, secándome con la manga de mi ropa. La cual también era completamente distinta a la que llevaba puesta.
—No… nada.
—¿De verdad? ¿Qué le pasó a tu mano?
—Yo-
Antes de hablar, mi oído se llenó de ruido blanco, además de ver todo estática. No podía inhalar oxígeno durante un periodo de segundos, hasta que finalmente pude hacerlo, comenzando a toser por la falta de este mismo, mas intentando recuperarlo.
Cuando fui capaz de percatarme de mi alrededor, estaba a las afueras, observando lo que entendí era una calle. Veía mucha gente pasar, y raras máquinas con cristales negros ir bastante rápido. Eran de distintos tamaños, formas y colores. Pero se movían casi que igual.
Eran en un espacio separado, había otro camino donde pasaba la gente. Y la chica que me acompañaba ya tenía rostro. Era una mujer joven con gafas y un cabello corto, flequillo que le tapaba toda la frente y pelo negro. De piel canela, me sujetaba el brazo aún. Comenzó a llevarme por la calle hacia quién sabe dónde.
Mucha gente con la misma ropa que nosotros o similar pasaba por los lados o se dirigía a otras direcciones. Incluso algunas se subían a las máquinas extrañas de las que hablé. Unas considerablemente más grandes que el resto.
—Oe…
Ella parecía llamarme. O eso pensaba, se asimila al “oye”. No obstante, no era capaz de contestar. Mi boca no se movía por más que lo intentara.
—¿Quieres ir a mi casa? Para aprovechar el fin de semana.
No era capaz de responderle.
—¿Qué creí que te voy a decir?- Contesté, sin pensarlo, con un tono demasiado alejado del mío.
Ella rio en voz baja, una pequeña risa tímida.
Se dio la vuelta mientras me soltaba el brazo, sonriéndome. Era una sonrisa… muy hermosa. Era… diferente a la de Shair, sin embargo, la felicidad que me produjo se acercaba por alguna razón. Mi cuerpo reaccionó a su gesto propinándome calor en el pecho.
Todo iba normal, ella iba por delante de mí casi siempre, hasta que luego de unos minutos caminando se dio cuenta de ello y se puso a mi costado.
Mi cuerpo también se manejaba solo, y en ese momento, giré mi cabeza para echar una mirada sobre el hombro hacia atrás, viendo a una mujer de cabello negro largo y ojos negros muy oscuros, bastante. Más que el del resto de las personas que veía.
Nos miraba a mí y a mi compañera de manera un tanto sospechosa, o eso me hizo pensar. Pensé que nos perseguía, y al pasar unos segundos después de doblar, lo confirmé.
—Oe… Abigail no’ está siguiendo, ¿Verda’?- Pregunté, al ver que aquella mujer mantenía nuestro ritmo desde atrás.
La chica que me acompañaba se dio la vuelta también, viéndola.
—Qué raro. Que yo sepa no vive cerca de mi casa.- Ella comentó.
Yo no podía sacar la vista de su cara, por algún motivo. Y el verla cada vez más… me preocupaba. Me daba malas vibras.
—¿Querí que pasemo’ por el puente peatonal Condell? No creo que nos siga hasta ahí y de paso podemo’ pasar un rato má fuera.- Ella propuso.
—Ya.- Contesté con duda. Cambiamos de dirección, e incluso pasamos por donde pasaban las cosas extrañas que iban bastante veloz. Se detuvieron frente a una farola oscura con luces de tres colores.
Caminamos bastante, y de a momentos ella parecía querer tomarme la mano. Aún con vergüenza, mi cuerpo reaccionó solo tomándosela. No sé cuánto caminamos, pero fueron un par de minutos hasta llegar a lo primero que se asimilaba a un puente.
Al llegar, nos paramos viendo a un río café. Todo este rato me hizo sentir… extraño pero… feliz. Desconozco el porqué, mas… no podía pensar en otras cosas que no fuesen ese momento.
Excepto, cuando girándome un poco, volví a ver su rostro. La mujer a la que llamé Abigail con anterioridad. Tenía una expresión facial mucho más molesta que la anterior.
No sabía porqué desde antes, pero ahora al notar que nos siguió hasta aquí y por su expresión, tenía verdaderas razones para desconfiar de ella.
Ella siguió caminando con nosotros, y yo aunque quería escapar no me moví. Me daba demasiadas malas vibras.
Desconozco el cómo. No tengo idea del porqué. Lo único que siento tras ver su cara de más cerca…
Es el fuerte ruido del agua del río fluyendo.
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