Kinokodearu - Capítulo 22
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 22: MVP
Estábamos regresándonos a la antecámara para redirigirnos a la salida desde allí, hasta que un árbitro nos interceptó mencionándonos que tendríamos que subir al campo antes de irnos, para la ceremonia de clausura, dándole la victoria al Harasei y eligiendo al jugador destacado.
Nos comentó que eso se elegía mediante el voto de: los dos líderes de los grupos involucrados, el público, el alcalde de Giruboken y su mano derecha. Cinco votos, decidiendo al jugador destacado.
Ahora mismo, nos encontrábamos esperando a que nos llamasen, pues solo nos avisaron de que en unos minutos seríamos convocados. Nos encontrábamos sentados en las bancas, Shair sentada conmigo, y Zakko junto a Yaku del otro lado. Shair y yo no charlábamos de nada porque yo estaba atento a que nos llamaran a entrar. Shair por su parte se hallaba tumbada en el banco.
Los únicos que conversaban eran Zakko y Yaku, mas por lo que oía por encima no era nada interesante.
—No estaba tan rico antes.- Yaku comentó.
Por más que hablaran en voz baja, seguía oyéndose debido al cero ruido que se emitía dentro. El único sonido que llegaba era desde el campo, los presentadores entreteniendo a la gente mientras preparaban todo para que ambos grupos subiésemos.
—Imposible. Debería ser lo mismo.- Zakko aseguraba.
—Te lo juro.
Yaku y Zakko estaban compartiendo llaipas, ya que eran bastantes las que Shair se guardó para él. Una gran cantidad por las que pidió en exclusivo para él, y otra parte por las que no me comí yo.
—¿Me lo juras?
—Sí, eso dije.
Mi mirada yacía expectante a que nos llamaran de una reverenda vez. De vez en cuando echaba un ojo a los dos que estaban conversando, y a la peliverde que estaba quedándose dormida. Ahora lo hice, porque bostezó y me llamó la atención.
—Quiero… quiero dormir.- Shair comentó, sentándose y apoyando sus codos en sus rodillas, encorvada en el banco. Tenía las manos en su cara, deseando que nos llamasen pronto.
—¿Cuánto puede tard-
Iba a cuestionar, hasta que me interrumpió un ruido fuerte de la misma voz que estuvo hablando todo el rato, la del presentador. Se oyó “Dearu” seguido de algo que acabó en “ei” así que lo más probable es que nos hayan convocado en ese momento y por no estar atento no lo haya comprendido del todo.
—¿Nos llamaron?- Zakko preguntó.
—Sí.- Yaku afirmó, muy segura al decirlo, por lo que tanto yo como seguro que Zakko decidimos creer en ella.
—¡Por fin!- Shair exclamó, levantándose y estirándose.
Todos nos pusimos de pie, para encaminarnos al campo como grupo.
—Oigan…- Shair se dirigió a nosotros mientras caminábamos. —Yo dije que votaría por Kairo, ¿Están de acuerdo?- Shair volteó a ver a los otros dos.
—Claro. Yo no hice nada, de todas formas.- Zakko asintió.
—De hecho…- Yaku se detuvo unos segundos, como si estuviese pensando lo que iba a decir. —… da igual, está bien.
—¿Puede ser que no estés de acuerdo?- Decidí interpelar, por la duda que hubo en la afirmación de Yaku.
—¿Importa?- Yaku preguntó.
—… me mantengo, menos mal se supone que te caigo bien.- Murmuré, para hacerme el ofendido y voltear la cabeza.
—Yaku.- Zakko la nombró, con un tono que asimilaba estarla reprochando.
—… perdón. Creo que… quiero dormir también. O más bien… encerrarme.- Yaku pidió disculpas, denotando cierta irritación y cansancio de lo que estaba viviendo.
—Me imagino. Esto debe haber gastado toda tu energía social muy rápido. De hecho, quiero agradecerte de nuevo por hacer el esfuerzo de participar por mí.- Shair demostró su gratitud hacia ella también, con una sonrisa.
Yaku no comentó nada al respecto, mas al ver su sonrisa se giró a ver las paredes del pasillo, un tanto avergonzada.
Durante esa conversación, alcanzamos la salida del pasillo hacia el campo, por lo que entramos a este. Estaba todo plano, las montañas desaparecieron. Lograba vislumbrar al Harasei desde el otro extremo,
Había público aún, me sorprendía. Si yo estuviera en su lugar me habría ido al re carajo, no me importaría esto. Sobre todo si es que ya me hicieron votar, que por cierto, estoy seguro de que hubiese votado por mí. O sea, no porque sea yo, que también, si no que si alguien hubiese hecho lo que hice yo también lo habría votado. Sin dudarlo.
Por suerte lo que hice yo hoy, lo hice yo, hoy. Así que estoy un poco nervioso, me gustaría ser el mvp. Aunque no le llaman así, o al menos ni el árbitro ni Shair lo nombraron así. Entendible, mas la costumbre me tiene podrido el cerebro.
Llegamos hasta la mitad del campo, en donde también se veía a los mismos tipos que se encontraban dándonos la bienvenida al Duel’Grot, que entiendo que eran el alcalde, los árbitros y un par de personas más.
—¡Buenas tardes y enhorabuena! Ha finalizado con éxito otro Duel’Grot en nuestra casa. Como alcalde y representante de Giruboken, me satisface concluir el evento conmemorando al ganador, Harasei.
El alcalde comenzó un monólogo con un aparato similar a un micrófono. No era un micrófono porque… en realidad sí era un micrófono. Solo se me sigue haciendo extraño ver ese tipo de cosas aquí.
El público chilló al escuchar el nombre del Harasei como ganadores, a pesar de que era algo que se sabía. O sea, no entiendo porqué chillan. Encima, corearon el nombre del Harasei con un ritmo extraño. Sería algo como… “¡Har-asei!” con una pausa en medio del nombre. No sé si significará algo, es muy posible.
—Ahora, hemos recolectado el voto de muchísima gente del público, además de hacer un promedio con ello. Hemos hecho un listado con quiénes fueron los más votados, por lo que nos animaremos a comentarlo rápidamente para aclarar cuál fue el elegido de la audiencia.
Antes de hacerlo, carraspeó.
—El menos votado, fue Zakko. Con un siete por ciento. Tan solo por unos cuantos más arriba; Hiwa. Con un ocho por ciento. Arix es quien le sigue, con quince por ciento. Posterior a él, Yaku, con diecinueve por ciento. Segundo, y para sorpresa de varios de nosotros, Mwsatt. Con veinticinco por ciento.
Antes de que mencionaran mi nombre, Shair emocionada me golpeó con el codo. Sin embargo, los nervios hicieron que no le prestara atención a nada más que al público cuando estaban a nada de darme su voto.
—Y el primero, con escasa diferencia, mas lo suficiente para sacar ventaja: Kairo. Con veintiséis por ciento. Kairo se llevó la votación del público.
No sé porqué, oír eso me hizo sentir cálido. Más que nada al escuchar también a la gente al nombrarme. No fue tan fuerte como me hubiese gustado, pero me reconfortó.
—Por mi parte como alcalde, he decidido votar por Mwsatt. Me parece el claro candidato de parte del Harasei, equipo ganador. De igual manera, el concejal ha dado su voto idéntico al mío. Por lo que, quedarían dos Mwsatt y un Kairo, a falta de los votos de ambos líderes. A continuación, ambos árbitros se aproximarán a cada uno para preguntarle el voto, y así seleccionar a nuestro jugador estrella.
En ese momento, se nos acercó el árbitro bueno… o malo, ya no me acuerdo cuál era el que tenía la marca. Creería que el malo, una marca así solo podría tenerla alguien malvado. Aunque… yo también tenía marcas extrañas la última vez que me vi a mí mismo. Bueno, nunca dije que yo no era malvado.
—Shair, ¿Cuál es su voto?
—Kairo.- Shair me eligió sin dudarlo un segundo, apenas le preguntaron.
El árbitro, regresó a su posición para comentarle al alcalde, al igual que el que fue con el Harasei.
—Tenemos un… empate. Entre dos.- El alcalde hizo una pausa, pidiendo escuchar de nuevo los votos. —La líder de Dearu, ha decidido votar a su compañero, Kairo. Y el líder de la división del Harasei… votó a…- El alcalde dudaba, volviendo a pedir que se lo repitiesen.
Tardó unos segundos en retomar el monólogo.
—El líder de la división del Harasei, votó a Yaku. Dejando dos votos para Kairo y Mwsatt, y uno para Yaku.
—¿Cómo que a Yaku?- Expresé en voz baja, por la sorpresa más que nada. No la aguanté en mi cabeza y tuve que pronunciar esa duda.
«Aunque… entiendo que él habrá mandado a invitar a Yaku a su equipo. Le impresionó lo suficiente como para querer invitarla, y votarla…».- Intenté convencerme a mí mismo de que era por eso y no otra cosa.
—Dertzel, ya que tu voto es el que no está involucrado en el empate de Kairo y Mwsatt, ¿Nos haría el favor de desempatar entre ellos dos?
Al oír al alcalde pidiéndole eso al líder del grupo rival, en donde por algún motivo, Mwsatt forma parte, perdí toda la fe de ser el mvp.
—Claro. Mi voto va para Kairo.- Dijo, bastante seguro de sí.
De parte de Mwsatt de fondo, y de Arix también, se oyeron expresiones de sorpresa. Mwsatt comenzó a decir incoherencias mas sonando bastante molesto, mientras que el alcalde también parecía haberse sorprendido.
Reiteró el carraspeo, para conmemorarme mvp.
—Bien. Ya que ya tenemos un ganador, invito a Kairo, integrante de Dearu, a acercarse y recibir la medalla de honor.
Me quedé… unos segundos paralizado. Veía una medalla sujetada en las manos de quien era el alcalde, a muy poca distancia. Oía el griterío de la audiencia cuando salí nombrado el estelar, no esperaba que gritasen tanto. No entendía bien qué coreaban, mas algo similar a… mi… ¿Nombre?
«Me he referido a… “Kairo” como mi nombre antes, pero… en estos momentos es que me resulta extraño. Llevo un par de semanas en este mundo siendo llamado así, ya reacciono por instinto. Me acostumbré y… no es el mejor nombre, creo… mas no me disgusta. Después de todo… es el que me puso ella».- Inicié un monólogo interno, para darme cuenta de que Shair me empujó para que cobrara consciencia.
—¡Apresúrate!- Shair vociferó, sonando emocionada. Quizá más que yo.
Funcionó, ya que al menos mi cuerpo arrancó a andar. Caminé, mas mis nervios también decidieron empezar a andar. Me acerqué lo que creí suficiente, y el alcalde se acercó a mí con el medallón en las manos. Cuando noté que sus manos estaban dirigidas hacia mí, entendí que quería pasármelas, por lo que las tomé, y colgué la medalla en mi cuello yo mismo.
—¡El jugador destacado de este Duel’Grot amistoso entre Dearu y Harasei, es nada más y nada menos que el debutante: Kairo!
Escuché del presentador. Yo tomé la medalla con mi mano, y colgando desde mi cuello, la observaba. Era bonita, de oro, reflejaba mi cara toda deforme, me parecía gracioso.
—¡Bien!- Shair celebró, acercándose.
—Qué bueno, casi te lo roba ese desgraciado.- Zakko manifestó, sin darme a entender si estaba contento por mí o porque el otro perdió.
—No había comparación de todas formas. Horrible ese tipo.- Yaku más de lo mismo, aunque de ella me lo esperaba. Zakko se está juntando mucho con ella, le está pegando lo maleducada.
—Gracias, supongo…- Agradecí entre medias, seguía dudando de si me felicitaban más que le deseaban el mal al resto.
—¡Es que te lo merecías!, yo habré visto un par de Duel’Grot antes, me pareciste increíble la mayoría de este. Si nos hubiesen dado una semana más y aprendías algo para pelear, estoy segura de que hubieses ganado.- Shair exclamaba delante mío, mucho más eufórica que yo por esto.
No podía evitar sonreír al verla feliz otra vez.
—¡Todos los que vinieron a ver este Duel’Grot, están invitados a también ver el Duel’Grot entre reinos que se celebrará a fin de año! Harasei estará, y con suerte, Dearu ocupará una de las siete plazas restantes. ¡Gracias por haber venido a Giruboken y ver este Duel’Grot! Zazziao!- Oí del alcalde, hablándole a la grada. —Dearu, buena primera imagen. Les deseo suerte en lo que les venga.- El alcalde nos dirigió esas cortas palabras, inclinándose un poco ante nosotros, para luego irse en dirección al Harasei.
Harasei que desde lejos percibía que discutían. Más que nada Mwsatt. Como estaban un tanto a la distancia no podía entender del todo lo que hablaban, mas algo escuchaba, y podía imaginar.
“¿¡Por qué mierda votaste a ese bicho negro!? ¿¡Qué se supone que hizo mejor que yo!?” Era Mwsatt, quejándose.
A Dertzel no le alcanzaba a escuchar hablar, mas por sus gestos intentaba calmarlo.
Tampoco es que me interesara su conversación, apenas Shair decidiera irse iría con ella y seguro que mi equipo también. Eso sí, a la vez que observaba a ellos discutir, divisé que Arix fijó su mirada en mí.
Hace unos minutos me hizo un comentario condescendiente por ganarme el combate, así que yo sujeté mi medalla y la moví asegurándome de que la vea brillar. Para que la vea alguna vez, solo. Era… un gesto bonito de mi parte.
—Oigan… ¿Nos vamos ya, no?- Shair propuso, por fin.
—Sí, por favor.- Yaku no podía aguantar un solo segundo más, necesitaba irse. Aunque en eso la puedo entender.
—¡Síganme!- Shair con cierta prisa, se regresó hacia nuestra antecámara.
Yaku la siguió al instante, mientras que Zakko y yo tardamos unos segundos en avanzar, haciéndolo a la par.
—Es cierto, sabías usar mucho tu magia como para haber entrenado poco más de una semana…- Zakko me comentó.
—… ¿Y con eso qué quieres decir?- No sabía qué responderle, sin embargo no quería no hacerlo.
—Que realmente eres increíble.
—… Gracias.- Me tomó por sorpresa su cumplido.
Caminamos juntos, mas yo estuve atento al público. Avistaba cómo ya algunos se estaban yendo, asientos vacíos. Me sigue pareciendo una locura todo esto, o sea, que esto exista de por sí. Ya ni quiero hablar de haber participado y haber recibido una medalla por ser el mejor de todos dentro…
Se me vino a la cabeza el comentario de Shair acerca de que estaba orgullosa de mí, mientras veía mi reflejo en la medalla. Empezaba a pensar… que me siento cómodo con ellos dos. Ya no los veo como extraños, los veo como amigos.
Desconozco demasiadas cosas que debería de saber, no he tenido tiempo del todo para pensar mis propias cosas… pero piense lo que piense… reitero que me alegro mucho de haberme cruzado con el par de Shair y Zakko.
Quizás después de esto me gustaría también poder decir lo mismo con Yaku, mas ella se ve medio reacia a acercarse a mí. Y yo… bueno, podría acercarme a ella, supongo. Lo intentaré los días posteriores, ahora lo que más querrá será encerrarse.
«Y ahora… ¿Qué quiero yo?».- Me cuestioné. No sabía qué hacer, no tenía sueño, no estaba del todo cansado. Hace tiempo que mi brazo ya ni dolía, seguía con el vendaje del brazo, mas podría quitármelo en cualquier momento. Me dijeron que daba igual si lo tiraba por ahí, así que seguro eso haría al salir del coliseo.
Llegamos hasta la antecámara, Shair y Yaku nos esperaron, para después volver a encaminarse por el pasillo el cual nos llevaría a la salida.
—¿Y qué planean hacer ahora?- Shair nos habló desde adelante, viéndonos por encima del hombro, hacia atrás.
Ninguno de nosotros respondió. No tengo idea el motivo de los otros dos, pero yo no sabía qué hacer ahora. No quería irme a la mazmorra tan rápido, mas tampoco sabía a dónde ir.
—Yo quiero dar un paseo por Giruboken. Tomar un poco de aire, en general…- Zakko comentó.
—Ya dije lo que quiero hacer yo.- Yaku dijo en voz baja.
—… ¿Y tú, Kairo?- Shair me cuestionó.
—Eh…- Abrí la boca sin ni siquiera darme tiempo a pensarlo. —¿Te molesta si voy contigo, Zakko?
—Para nada.- Zakko aceptó.
—Entonces eso.- Aproveché para sumarme al plan de Zakko y contestarle a Shair.
—Me parece bien. Mientras no regresen tan tarde, ya que hay que prepararnos para planear a dónde iremos.- Shair recordó.
—Supongo que iremos antes de que oscurezca, o cerca a ello.- Zakko le respondió a Shair.
—Perfecto.- Y Shair a él.
Pasamos por la primera sala a la que entramos, en la que nos dieron la presentación y nos derivaron a nuestras antecámaras correspondientes. Pasó hace… un par de horas, mas se percibía como demasiado tiempo.
Tras unos minutos, acabamos llegando a la salida, con muchísima gente saliendo también. Intentamos avanzar entre la multitud, hasta que nos empezaron a reconocer.
—¡Kairo!- Oía mi nombre de gente que no era ninguno de mis tres compañeros. También escuchaba el de Yaku. Cosa que me hizo pensar en el gran porcentaje de votos que tuvo ella. Fue… la tercera, me sorprendió mucho.
—¡Permiso!- Shair pretendía hacernos paso. Nos sujetó a mí y a Zakko del brazo, hasta que nos perdimos entre las personas.
Había mucho ruido, por lo que apenas alejándonos un poco dejé de escucharlas. La gente que me reconocía me hablaba, mostrándome hojas. No comprendía del todo lo que me decían pero me podía imaginar que me pedían un autógrafo o algo similar.
Mi inexperimentada mente, y el hecho de haber pasado de ser una persona aleatoria a estar en esta situación, ocasionaba que mi cerebro se encontrara a nada de colapsar. Deseaba en ese momento que sucediera una de esas escenas en las que dejo de percibir la realidad y cuando recupero la consciencia todo cambió, para así no tener que afrontar a toda esta… muchedumbre.
Quería avanzar lo más veloz posible, hasta que sin querer choqué con otra persona. Una chica, me llamó la atención porque sus ojos eran heterocromáticos y muy bonitos. Uno celeste, y otro de un morado claro, como su cabello.
—¡Perdón!- Me disculpé otra vez, sin dar marcha atrás.
Salí del cúmulo de gente, viendo a un slime yéndose hacia la primera esquina que había. Lo seguí impulsándome con mi viento procurando no molestar a nadie, y por hacerlo salí disparado y rodé contra el piso.
«La puta madre…».- El impacto provocó que mi brazo comenzara a doler, solo que ahora también se me salió el vendaje que lo cubría. No obstante, me levanté, para fijarme en quienes perseguí.
Vi al veniz que yo asumí al instante que era Zakko. Lo asumí porque es al único veniz que vi, para ser según algo tan común entre aventureros. El veniz… vomitó a Shair. O sea, la sacó de dentro de sí. Eso… me confirmó que era Zakko, sí. Y más al verlo convertirse en su forma humana.
Shair salió como si nada, incluso la escupió de pie. Tardé unos segundos en procesar lo que acababa de ver, y por lo que valga la redundancia, veía, imaginaba que Shair también estaba procesándolo.
—Así que sí podías hacerlo…- Dije, hablándole a Zakko respecto a lo que conversamos antes. —O sea que… ¿Puedes…?- No acabé mi pregunta, mas apuntaba a Shair mientras que esperaba que Zakko entendiese a qué me refería.
—Supongo que puedo.- Zakko parecía haber entendido a qué me refería.
—¿Puedes qué cosa?- Shair no entendió a qué me refería. Aunque normal, solo lo hablé con él.
—Esto.- Zakko pasó a ser slime de nuevo, para posterior tomar la forma de Shair. Era casi idéntica. O bueno, idéntica. Si fuese “casi” tampoco sabría detectar lo que la diferenciaba.
—¿Qué?- Shair, sorprendida, alargó su duda al verse a sí misma. —¿Podías hacer esto?- Le interrogó a Zakko.
—Sí.- El slime afirmó, desde el aspecto de Shair.
—¿También tienes su voz?- Cuestioné, por alguna razón imaginaba que no la tendría.
—Por supuesto. No sabría… decirte cómo, pero… supongo que debería ser idéntico.- Zakko me confirmaba. Era extraño ver a dos Shair, mas al menos en ese momento podía identificar fácil ya que solo la mirada era demasiada diferencia. Zakko tenía una más relajada mientras que Shair estaba impresionada, viéndose a sí misma de cerca.
—Entonces… ¿Cómo se diferenciaría a un veniz de… alguien real? ¿Te puedes hacer pasar por gente muy fácil, no?- Interpelé, pensando en las posibilidades.
—Pues…- Zakko quería contestarme, mas se veía interrumpido por Shair. Más que nada porque estaba demasiado cerca de él y entiendo que se pone nervioso el pibe. —No sé bien tampoco cómo podrían detectarme… sin embargo… estoy seguro de que alguien observador se daría cuenta fácil…
—Qué genial…- Shair expresó, viéndole de cerca. O… viéndose. Algo así estaba haciendo.
Pasé unos segundos viendo cómo mis dos amigos tenían una escena en la que mi presencia era más incómoda que otra cosa, sin embargo me encontraba allí con ambos. Dato que estoy seguro de que al menos Shair no conoce.
Carraspeé para hacerles recordar mi existencia, y de paso recordé la de Yaku, quien no se encontraba con nosotros.
—Oigan. ¿Y Yaku?- Cuestioné.
—¡Es ver-
—Estoy aquí.- Yaku saludó, con toda la tranquilidad del mundo, interrumpiendo a una Shair que se sorprendió al verla. —¿Por qué… hay dos Shair?
—Una es Zakko.- Le brindé la información correcta.
—Ah… esa, ¿No?- Yaku apuntó a la que era Zakko sin muchas complicaciones.
—¿Pero cómo?- Zakko interrogó.
—Se nota por la cara.- Yaku dijo lo que yo pensé.
Tras esa afirmación, Zakko pasó por su forma slime a volver a su forma humana normal.
—¿Dónde estuviste?- Shair le preguntó a Yaku, ya que no había salido con nosotros.
—Me hablaron un par de personas mientras salía. Les contesté lo mejor que pude y me salvó que el Harasei también salió, pasaron de prestarme atención a mí a dársela toda a los del Harasei.- La albina explicó.
—Tiene sentido. Qué bueno, menos problemas.- Shair acotó.
—Entonces podemos irnos ya.- Yaku tenía unas ganas increíbles de ir a encerrarse, la entiendo por completo.
—Sí, supongo. ¡Vamos!- Shair, recuperando el ánimo, se adelantó a nosotros en dirección a… no tengo idea. Asumo que la mazmorra.
Caminábamos por detrás de ella, solo que esta vez Yaku nos seguía el ritmo, al lado de Zakko y yo del otro lado de él.
—¿Ustedes van a caminar?- Yaku le interpeló a Zakko.
—Sí. ¿Por qué?- Zakko le contestó.
—Solo… preguntaba. Y cuando lleguen a la mazmorra… ¿Vas a dormirte?
—¿Quieres hablar de algo?
—Sí.- Yaku asintió.
—Está bien. Tenía pensado ir contigo de todos modos.
Caminábamos los tres pero solo hablaban entre ellos. De cierto modo, no me sentía tan apartado como antes. Era lo mismo, solo que la confianza que tengo con él no es la misma, entiendo que afecta.
Creo que también es más difícil en general meterme en un grupo donde dos se conocen hace quién sabe cuántos años, y uno de ellos se conoce con la otra como desde hace dos años. Tomará un tiempo sentirme del todo incluido.
Hubo un lapso de tiempo en el que me perdí en mis pensamientos, hasta que caí en que no llevaba conmigo el vendaje de brazo, y me comenzaba a doler, de nuevo.
—¿Te pasa algo?- Zakko me cuestionó, al verme perdido, buscando el vendaje.
—Eh… sí… solo, me duele el brazo un poco.
—¿Quieres que te cure?- Shair ofreció desde adelante de nosotros, habiéndome escuchado.
—… Supongo. Si lo puedes hacer, no veo el porqué no.- Acepté, para que ella se acercara más a mi brazo derecho y ella usara su magia curativa en mi brazo.
La sensación ahora era más relajante, asumo que porque me encuentro mucho mejor respecto a cómo me hallaba antes. El dolor de mi extremidad disminuía a la vez que avanzábamos hacia lo que avistaba de lejos como el gremio.
Hubo un silencio que comprendí cuando vi a Zakko viendo en mi dirección. No era capaz de deducir lo que pensaba, quizás y solo tenía la mirada perdida. Su expresión no me daba pistas de nada.
—¿Qué?- Dije por decir, duró mucho tiempo viendo hacia mí. Aunque creo que no me veía a mí como tal.
Apenas pronuncié una palabra, Zakko parpadeó varias veces, como recuperando la consciencia.
—¿Qué?- Él lo dijo porque no entendía nada, seguro.
—¿Qué te pasa a ti?
—… No sé.
—¿Te pasa algo, Zakko?- Shair interrogó, dejando mi brazo.
—No, no.- Zakko negó.
—Mmm… está bien, te creeré.
Tras esa pequeña interacción que no dio a nada más que sospechas de mi parte, alcanzamos el gremio. No estaba tan lejos del coliseo, en verdad.
—Pues, aquí es donde nos separamos.- Shair se despedía. —Yaku y yo nos iremos a la mazmorra, así que… cuídense. Y no se tarden.- Con esas últimas declaraciones me dio un sentimiento de nostalgia que me cayó como agua fría. No me deprimió, pero… era extraño.
—Claro, no te preocupes. Como te dije, estaremos antes de que oscurezca, o más o menos ahí.- Zakko se despedía de ella.
Yo no me despedí verbalmente, pensé en solo ejecutar el gesto del saludo que también es el gesto de la despedida dependiendo del contexto. Y en este contexto, pues sería el de despedida, claro.
—Más te vale que esto sí sea verdad.- Shair le aclaró con una amenaza.
—Lo será.
—Bueno, ¡Chau!- Shair se despidió, para encaminarse a la mazmorra.
—Cuídate.- Yaku le dijo lo mismo pero en singular, entiendo que solo a Zakko… ni siquiera iba a molestarme.
—Somos dos, Yaku.- Zakko por suerte sí se molestó en decírselo.
—… Cuídense.- Yaku se corrigió, para acercarse a Zakko a la vez. —… pero más tú.- Le susurró al estar cerca.
—Yaku.- Zakko volvió a nombrarla, apuntándome sin pronunciar otra palabra más.
Desconocía el qué quería implicar apuntándome, mas Yaku me vio como si le estuvieran reprochando algo y se viera obligada a hacer algo que tenía entre poco y nada de ganas.
—Kairo.- Ella me llamó.
Me limité solo a observarla.
—Eh…- Parecía estar pensando en qué parlotear.
Acabó rindiéndose, y a su vez estirando su mano, como si buscara estrechar la mano con la mía. No lucía muy… en realidad lucía rara al hacerlo. Ya no era que se viese obligada, estaba… avergonzada.
Estreché su mano, extrañándome cada vez más el comportamiento de esta tipa. En el partido se me acercó como si nada y casi hasta pensaba que de verdad le caía bien. Luego no bajó ni a animarme en mi combate… y ahora esto. Podía… imaginarme que el darme la mano era algo importante para ella, o eso querría pensar, ya que vi cómo rechazaba de manera activa dársela a Arix.
«Tomaré esto como un avance, supongo».- Concluí en mi cabeza.
—¿Está bien?- Yaku interpeló a Zakko, luego de que estrechara la mano conmigo.
—Algo es algo.- Zakko comunicó.
—Te esperaré donde siempre, entonces.- Yaku le avisó al slime.
—De acuerdo.
Tras esa interacción forzada por mi compañero baboso (en el sentido literal, no le estoy llamando tonto), Yaku también se fue dejándonos solos a los dos.
El viento otra vez pegaba fuerte, en este pueblo hace un montón de frío. No hubo apenas conversación en los primeros segundos, así que solo se oía al mismo viento y al leve bullicio de la gente que pasaba por los alrededores.
—¿Y ahora?- Le pregunté a Zakko, ya que solo estaba de pie, mirando a todos lados.
—Bueno… ¿Cómo te explico…?
—¿Qué?
—Es que… no tengo idea de Giruboken. Yo solo… mi idea era caminar de allá, hacia acá. Por el mismo recorrido, en círculos. No conozco el lugar, pero quería caminar. Le llamé un paseo por no llamarle: “Caminar de allá, hacia acá. Por el mismo recorrido, en círculos”.- Él acabó explicándome.
—Entonces…
—Ajá. No sé para dónde querrías ir tú, deduzco que sabes lo mismo que yo de este pueblo.
Puse mi mano en mi nuca por reflejo, para pensar un momento en lo que Zakko contó. Es verdad que ni él ni yo tenemos idea de Giruboken, mas tampoco me disgustaría ver un poco más de este pueblo antes de irnos. El problema sería si nos perdemos.
—¿No quieres conocer algo más Giruboken?- Decidí proponer yo, ya que no veía a Zakko con muchas intenciones al respecto.
—Me da miedo perderme.
—Hay mucha gente cerca, estoy seguro de que les podemos preguntar dónde está el gremio y de ahí guiarnos.- Mi cabeza decidió hacer sinapsis y entender toda la situación a la perfección.
—… Mientras preguntes tú.- Zakko de repente se mostró interesado.
—Puedo hacerlo yo, sí. No te preocupes.- Le aseguré.
—Está bien… ¿Y por dónde empezamos?
—Buena pregunta.
Ese era otro problema. Por algún motivo veía en Zakko a alguien que no tomaría la iniciativa muy fácil, así que opté por tomarla yo.
—¿Qué tal si solo caminamos hacia el primer lugar que veamos y de allí vamos doblando en cualquier dirección? Tampoco tenemos un lugar fijo al que ir.- Le conté mi estúpida y a la vez estupenda idea. Estúpida porque no tiene sentido pero estupenda por la parte de que la idea viene de mí.
—Me parece bien. O sea, me da igual. Quería caminar, y ya que estás, caminar contigo está bien. Mientras a ti no te aburra me da igual.- Zakko aclaró.
Su aclaración dio vueltas en mi cabeza un par de segundos, hasta que noté que si no empezaba a caminar yo él tampoco lo haría. Por ello, me animé a caminar y él me siguió el paso.
—Oye, Kairo.
—¿Qué?
—Ya que estamos solo los dos… quería decirte algo.
Zakko actuaba raro también, mas me volví a limitar a verle.
—En… el Duel’Grot. Después de… perder. Vi… o viví, cosas raras. Creo que quedé… inconsciente o algo peor, hasta que vi a una chica de pelo blanco con mechones verdes. O sea… es raro, pero… se apareció de la nada y después de curarme, me habló de ti.- A Zakko le costaba pretender que le creyese, a pesar de que por obvios motivos yo le creía todo.
—¿Te habló de mí? ¿Qué te dijo?- Esa parte me dejó con intriga, así que se lo hice saber.
—Me dijo que te protegiera.
Necesité un par de segundos para caer en lo que dijo.
—¿Por qué?- Fue mi reacción sincera.
—¿Yo qué sé? Solo… me dijo. Y me dijo que así te llamábamos…
—¿Qué pasa con eso?- Interrogué, ya que lo mencionó como si fuese muy extraño. —¿Así me llaman, no?
—Es que… yo lo entendí como que sabía tu nombre real.
—Ah… espera, ¿Tú sabes mi nombre real?- Me sorprendí.
—Pero si tú me lo dijiste.- Él replicó.
—… ¿Lo hice?
—Sí.
—Eh… no lo uses.
—¿Por qué no?
—Me parece raro. Aparte, yo no sé el tuyo.
—Yo también te dije el mío.- Zakko aseguró.
Estoy seguro de que no recuerdo eso. O… mi memoria decidió obviar toda esa conversación por mi bien, quizás. Aunque el nombre real de Zakko hubiese sido útil recordarlo, o eso pienso.
—¿Me lo repites?- Le pedí.
—Yanari. Pero… tampoco me llames así. Me gusta mucho más Zakko.
—Está bien. Bueno, entiendo que a Shair le gusta poner nombres… ¿El de Yaku me lo dijiste?- Cuestioné, por curiosidad.
—No. Ese te lo tendrá que decir ella algún día.
Mientras hablábamos, nos topamos con la primera esquina, que decidí tomar porque si íbamos rectos nos devolveríamos al mismo lugar del Duel’Grot. Giré hacia el norte, y Zakko me siguió.
—Yo… creo que le caigo mal. O sea, se supone que no, pero solo me da a entender que muy bien no le caigo.
—No creo que sea eso… ella es así. A mí me costó un poco que se sintiera cómoda conmigo. No tanto como a ti, sin embargo eso fue porque yo la buscaba mucho más de lo que veo que lo haces tú.- Él me habló desde su perspectiva. —Lo de antes fue porque quiero que sean amigos también. Sobre todo porque seremos un grupo que espero que se mantenga bastante tiempo, y ustedes son los únicos que no se llevan del todo.
—Eso es verdad, pero… con Shair se lleva muchísimo mejor que conmigo, y la conocimos casi al mismo tiempo, creo.- Repliqué.
—Eso se debe a varias cosas. Ella misma me dijo que con Shair estaba más dispuesta porque yo le he hablado mucho de ella antes de que se conocieran. En cambio contigo, la conociste muy rápido, apenas tú y yo éramos conocidos. Desconfió de ti mucho más que nosotros, y yo pienso que es entendible.
—… Claro, entiendo.
—Y también porque con ella pasó mucho más tiempo, ya. O sea, ellas entrenaron juntas, y Shair la busca mucho más que tú. Pero tranquilo, estoy seguro que con el tiempo será igual contigo que cómo es conmigo, por ejemplo.
—Bueno, no creo que contigo sea un buen ejemplo. Con que sea como con Shair me conformo.- Especifiqué, porque pienso que la relación del slime con la de la nube era bastante más fuerte de la que yo esperaría tener con ella.
—Ajá…
Hubo un silencio tras esa conversación, en la que solo se escuchaba el viento otra vez, y el bullicio de los alrededores, otra vez. No era tan fuerte ninguno de los dos, y en estos instantes tener ruido de fondo no estaba tan mal.
Nunca vi esta calle. No era muy diferente… de un pueblo de mi mundo. Lo digo por las casas, habían unas más bonitas que otras. El atardecer hacía que todo aparentase ser mucho más bonito de lo que en realidad debería ser, en verdad. No sé si en… ¿Mi anterior vida…?, me tomé un momento de fijarme en ello.
«Me gustaría… tener a alguien con quien hablar de eso…».- Me decía a mí mismo. «Y si…».- Dudé unos segundos, viendo a Zakko, en mi mente la incógnita de si decirle a él o no.
«¿Estoy seguro de que él no sospecharía cosas raras o… algo?».- Interrogaba varias cosas al respecto, analizando si era buena idea o no. «Ah… ojalá… ojalá no ser el único de mi mundo en haber sido invocado. Y ojalá encontrármelo, así, de la nada»
A la vez que tenía un momento más interno, divisando lo que se hallaba al frente de mí, vi otra esquina, la cual decidí tomar por instinto.
En el momento de hacerlo, resultó que unos tipos que reconocía se aparecieron.
—¡Kairo!- El tipo de cabello rosa con mechones rojos me saludó. —¿Qué tal? ¡Estuviste increíble, saliste el jugador destacado!- Me felicitó, con ánimo.
De reojo, me fijé en mi medalla. La llevaba puesta aún.
—Es… cierto. Gracias.- Le agradecí, solo que yo sin muchos ánimos.
—Tú también lo hiciste bien, Zakko.- La tipa de pelo castaño con un mechón largo del mismo color naranja que sus ojos, motivó a mi compañero.
—Ah… gracias.- Zakko le agradeció, algo confundido.
«Espera… ¿Pude oírla sin problemas?»- Caí en cuenta de que comprendí todo lo que dijo, al contrario que la última vez que vi que habló.
—Y… Kairo. ¿Qué planeas hacer ahora? O planean, como equipo.- El pelirrosa me preguntó.
—No tengo idea. Nuestra líder fue a descansar, nosotros solo estábamos tomando un aire.- Le comenté la situación.
—Claro… bueno, si están interesados en ir a Quetteidonto, y nos encuentran antes de partir, me interesaría preguntar si es posible que los acompañemos. Queremos dirigirnos hacia allí, y mientras más mejor.- Izu, de quien su nombre se apareció en mi cabeza de repente, contaba.
—Ah, está bien…- Dije, un poco dudoso sobre si confirmar que estaba bien, por lo que procedí a cuestionarlo con Zakko. —Ah.. dennos un momento, y te confirmo.- Le solicité unos minutos para hablar con él.
—¿Está bien?- Le interpelé, una vez un tanto distanciados, en voz baja.
—Ya les dijiste que está bien.- Zakko, cortante, me contestó.
—¿Pero lo está o no?
—… Yo preferiría… no involucrar a nadie más…- Zakko me confesó con pausas, procurando que no le oigan el tipo y la tipa que tenemos al frente.
—¿Por qué? No parecen malas personas. Mira cómo te mira la castaña, luce con ganas de acompañarte.- Intenté convencerle apelando por ese lado, creería por encima de que se dejaría llevar fácil así.
—Es… cierto. ¿Por qué me mira así?- Él aparentaba estar más extrañado que interesado.
—No tengo idea. Pero la otra vez que los vimos también te observaba, más o menos así.
Zakko se volteó más, apuntándose al rostro.
—¿Tengo algo en la cara?
—No… yo creo que se flechó. Como… la mayoría de minas que conozco.- Me puse a reflexionar y perfectamente las otras dos podrían caer en esa exageración. No es que tenga envidia, solo que quizás esperaría algo yo también. Digo, solo por ser el invocado y así, algo tendría que tener a cambio de mi salud mental. Y física, porque morí.
Igual, incluso si descontara a Yaku, seguiría siendo la mayoría porque solo conozco a Shair aparte de ella.
—¿De qué hablas? ¿Cómo que “minas”?- Zakko como es evidente se puso a dudar de mi léxico.
—Ah. Ignora eso.
—Lo ignoraré.
Luego de ese intercambio de diálogos inútiles y cero productivos los otros dos se nos acercaron ya que nos estábamos tardando demasiado con una respuesta.
—¿Y bien?- Izu insistió.
—Creo que… n-
—Está bien, sí. Lo hablaremos, si es que los volvemos a ver.- Zakko reafirmó mi respuesta anterior, interrumpiéndome.
—Esperemos que así sea. Entonces, cuídense. Querría ir con ustedes de aventuras.- Izu parecía despedirse. —¡Chao!- En efecto, se despedía. Él se encaminó por donde venían, por motivos que desconozco. Dudaría bastante que nos estuvieran buscando a nosotros, aunque eso pareciese en primer lugar.
No obstante, la que lo acompañaba, que si no mal recuerdo se llamaba… Sein, se quedó quieta, mirándonos. Ahora, nos miraba a los dos.
—¿Pasa… algo?- Le interrogué, ya que empezaba a preocuparme.
—No… es que… tienes un acento…- Ella parloteó.
Me quedé frío unos segundos. ¿La tipa que no era capaz de oír porque siempre que abría la boca sonaba estática, reconoce mi acento? Puede ser solo una coincidencia… o quizás solo le gusta mi acento. Quizás mi comentario anterior lo oyó algún tipo de Dios en este mundo y ahora también se flechó conmigo.
—¡Sein!- Izu exclamó desde la distancia, llamándola.
—¡Ah, ya voy!- Ella le respondió alzando la voz también. —Ojalá se dé, también quiero ir con ustedes, pe.- Comunicó sus últimas palabras, despidiéndose también.
«¿”Pe”?…».- Resonó en mi mente ese añadido a su frase.
—Le gustaste.- Zakko aprovechó esos últimos instantes para devolverme mi comentario.
—Estoy seguro de que eres tú quien le interesa.- Contrarresté su contraataque.
—Te miraba a ti al final.
—Porque se cansó de verte a vos.
—¿”Vos”?
—A ti.
—¿Vos es como decir tú?
—Sí.
—Ah… está bien saberlo.
No sé ni porqué discutimos de eso. Lo hicimos lucir como un castigo y en verdad la chica era bonita.
—¿Y ahora?- Zakko retomó la conversación unos segundos después.
—Eh… ¿Está oscureciendo, no?- Expuse, viendo al cielo y notándolo más oscuro que hace unos momentos.
—Sí… quizás deberíamos devolvernos.- Él asentía mi declaración y proponía regresar.
—Claro… pero… ¿Dónde estamos?
—… Buena pregunta.
Decidí confiar en mi memoria fotográfica, avanzando y esperando que Zakko me siguiese. Podía reconocer las calles, las casas no eran iguales para nada y recuerdo la impresión que me dejaron algunas.
Mientras más caminaba, más similar a los alrededores del gremio se me hacía, y a Zakko diría que también.
—Oye… por cierto. No acabamos de hablar de lo que la chica de mechones verdes.- El de pelo celeste hizo memoria, al mismo tiempo.
—¿Qué estábamos hablando?
—Sabe que Kairo no es tu nombre. ¿La conoces de algo?
Quedé con cara de póquer. Cualquier respuesta imaginaba que le daría curiosidad. Si le mintiese diciéndole que sí, significaría que de alguna manera habría contactado con ella. Y o sea, es verdad, pero no la conozco de todas formas. Y si le dijese la verdad de que no la conozco, se interesaría en saber de ella por conocerme. Entonces, el problema sería… ¿Cuál sería el problema?
—No, no la conozco.- Le respondí al instante apenas me di cuenta de que no era para tanto.
—Pues, me dijo su nombre. Tal vez le reconoces con eso.
—¿¡Te dijo su nombre!?- Cuestioné impresionado, recordaría que ella no me dijo el suyo a mí.
—¿Por qué te sorprendiste tanto?- Zakko se corrió un poco hacia atrás debido a la reacción que tuve.
—Ah, es que… a mí no me lo dijo.
—¿Estás seguro de que no te lo dijo? Yo también te dije mi nombre y no lo recordabas.
Me limité a mirarlo, solo que con una mirada que diese a entender que estaba juzgándolo por juzgarme, era algo así como un duelo de miradas solo que solo yo estaba participando y Zakko no comprendía nada de aquel duelo mortal en el que se veía involucrado.
—Seguramente te lo dijo. De todas formas, se llamaba Jiko, o eso me contó a mí.
—Jiko…- Repetí su nombre, sonándome familiar… —… no, ni putísima idea.- Era broma, no lo sentía familiar ni de cerca. Era como un nombre que pondría Shair. Bueno, es que de hecho, Yaku se pronuncia casi igual, solo son otras vocales.
—¿No? Qué raro…
—Oye, ya que estamos haciendo preguntas…- Quería sacarme la duda de la cabeza, o al menos, tener indicios. —¿Hay alguna raza o… clan, lo que sea… que acabe sus frases con “pe”? ¿Es algo común o…?
—Que yo sepa, no. No confíes mucho en mí, si alguien de nosotros sabe es Shair o máximo Yaku. Yo no tengo idea de esas cosas, también me sonó raro a mí.
—Ya veo… y oigo, cabe aclarar.- Le hice saber que lo vi y lo oí.
Mientras caminábamos, ya vislumbraba el gremio, y las luces de las farolas encendiéndose.
—No le preguntes si es de alguna raza o algo así, tampoco. Para ciertas personas puede ser ofensivo.- Zakko me aclaró en el trayecto.
—¿Para ti lo sería?- Interpelé.
—No. Aunque mi raza es muy obvia, no podría esconderla ni aunque lo intentase.- Su contestación sonó más deprimida de lo que pensé que sonaría.
—Zakko.
—¿Qué?
—¿Te… sienta mal ser de la raza que eres? Sin… querer ofender, es en serio la pregunta. Perdón si se malentiende.- Quería asegurarme de que no se molestase, mas era algo que me interesaba saber, por cómo lo dijo, y por cómo habló de que quería defender a Shair, ya que entiendo que es como un deber en su raza o algo así. Si me contaba más de eso, me serviría.
—… No mucho. El mayor problema es que… yo no soy como los de mi raza. Eso es lo que me angustia.- Él se encogió de hombros y se puso cabizbajo.
—¿Eso no es… increíble? Digo… ¿Eres único en tu raza?- Pretendía animarle con algo que pensaba, mas lo manifesté con duda ya que no sabía cómo le sentaría.
—… Supongo. Pero… que sea único no significa que sea para mejor.- Él estaba viendo el vaso medio vacío. Tenía motivos para deprimirse, yo también lo haría.
Animarlo era imposible, mas entiendo que ahora se siente libre de desahogarse conmigo. Eso me agrada, o eso deduzco.
—Yo sí creo que sea para me-
—De todas formas… todo lo que me importa es ser capaz de defenderlos a ustedes. A Shair, a Yaku, y a ti.- Zakko me interrumpió, ignorando lo que yo iba a hablar.
—¿A mí?- Dudé por un segundo. Del resto no, ya que las conoce desde hace años.
—Claro. Para empezar, me amenazaron si no te defendía. Y aún sin esa amenaza, daría mi vida por que no te hagan daño.
«¿No está siendo… un poco exagerado?».- Me cuestioné a mí mismo.
—¿Por qué?- Cuestioné, pero a él en vez de solo a mí mismo.
—Porque eres mi amigo.- Zakko confirmó, con una leve sonrisa.
…
No me atreví a contestarle, mas su comentario… me hizo sentir bien. No sé… no sé si yo estaría dispuesto a dar mi vida por él, siéndole honesto. Sin embargo… ojalá ni siquiera tener que llegar a ese punto. No me gustaría… imaginar que le pase algo malo.
—No hicimos casi nada en el paseo.- Zakko retomó la conversación, mientras que yo me secaba las contadas lágrimas que salieron de mis glóbulos oculares.
—Es cierto. Igual, tarde o temprano volveremos. Tocará explorar Giruboken en otro momento.- Repliqué.
Ya habíamos pasado el gremio, cada vez más cerca de la mazmorra. Se me hizo amena la caminata esta vez. Al menos cuando está solo conmigo, es fácil hablarle.
«A todo esto… ¿No es raro dormir en una mazmorra?».- Quizás algo tarde este replanteo, sin embargo… es bastante extraño. Suena como algo ilegal, de hecho. ¿Estamos viviendo en una mazmorra cerca de un pueblo como si nada? Suena ilegal, sí.
«Al menos ahora tenemos dinero. No sé qué tanto sea, en parte porque no sé qué tan caro sea vivir en este mundo. Bueno, para ser justos, en mi mundo tampoco era consciente. La diferencia es que… no estoy del todo familiarizado con estas monedas raras».- Juzgaba en mi mente, con la mirada perdida en el bosque.
—Me hubiese gustado aprender un poco más de magia con Igtto, también.- Le comenté a Zakko, aprovechando que aún no llegábamos del todo.
—Podríamos ir a visitarlos antes de irnos, a lo mejor si se lo pides, te enseña algo para que lo practiques o te da una pequeña guía. Aunque… siempre se pueden comprar libros de magia básica, estoy seguro de que tan difíciles de encontrar no son.- Zakko me respondió.
—Me interesa. Sobre todo lo de ir a ver a los maestros. Me llevé el mvp, tendré que agradecerle a quien me enseñó, supongo.
—¿”Mvp”?- Él repitió la palabra que le extrañó ya que por obvias razones la desconoce.
—Ah. Salí… jugador destacado. Eso.- Expliqué.
—¿Y de dónde vienen las siglas?
—Eh…- Mi pensamiento instantáneo fue: “¿Y ahora qué carajos le digo?” —… olvídalo.- Me rendí luego de pasar unos cuantos segundos ideando algo con la m, la v y la p.
Acabando esa conversación, ya nos encontrábamos al lado de la mazmorra. En efecto, Shair estaba tumbada cerca de la entrada de la torre destruida. Unos cuantos pasos al costado.
—¿Qué vas a hacer ahora?- Zakko me habló en voz baja, para no despertar a Shair.
—… Supongo que dormir.- Es verdad que me hallaba cansadísimo a ese punto. Ya se estaba haciendo de noche, y fue un día bastante largo. —¿Y vos?
—Yo iré a hablar con Yaku.
—Tiene sentido. Suerte, galán.
Él aplicó en mí una mirada sentenciadora. No le gustó mi comentario.
Me hice el tarado porque quería que se fuera rápido para dormir, así que solo levanté el pulgar y moví la mano para que entendiera que era una broma.
—Buenas noches, Kairo. Descansa.- Me deseó las buenas noches.
—Igualmente. Dile a Yaku también de mi parte.
—Lo haré.- Aseguró, para a posterior, bajar las escaleras.
Me quedé solo, o bueno, con la peliverde más dormida que nunca. Me senté del otro costado vacío, apoyado con la propia esquina de la torre destruida. Divisando el bosque, con una paz interna bastante fuerte.
Pensando en muchas cosas a la vez que pensando en nada.
«Fue un… ¿Buen día?… al menos, me siento mucho más cercano a dos de ellos».- Concluía, observando de reojo a Shair, ya que era una de los dos. «La magia es… súper divertida. Y mucho más fácil, quisiera aprender de verdad muchas más. Necesito algo que haga daño, o que mi viento haga daño. En el partido me sirvió por completo el moverme ágil, pero para el combate me sentí impotente incluso. Tendré que preguntarle a Igtto, si mañana iremos con ellos y están»
Volviendo a ver al bosque, pensé en aquella mujer albina que se aparecía. Zakko me dijo que se llamaba Jiko, así que intentaba recordar su nombre.
«De lo poco que sé de ella… es que le interesa mantenerme vivo. ¿Para qué?, yo qué sé. Me curó la mayoría de las heridas, y le dijo a Zakko que me defendiese. Cada cosa que sé de ella me genera más intriga…».- Recapitulaba la escasa información que tenía de Jiko. «Espera, si me voy de Giruboken… ¿Ella ya no aparecerá?».- Me entró la crisis.
Comencé a sentirme en contra de abandonar Giruboken tan rápido, solo por el pensamiento de que no volviese a verla.
«Necesito…».- Iba a pensar que necesitaba verla más, no obstante tal vez sonaba muy exagerado. «Quiero… volver a verla. Estoy seguro de que me podrá responder muchas de las dudas que tengo»
«Aunque… si vamos a otro pueblo junto a los otros dos… quizás la chica… Sein, sepa algo también. Podría asegurar de que ella debería importarme».- Recordé la existencia y la última aparición de la chica del mechón naranja. «Es verdad que dijo pe… pero en la frase que lo usó se sintió muy forzado. ¿Lo hizo a propósito o fue coincidencia…?».- Me cuestioné aquello.
Sonreí un poco ya que me causó gracia el hecho de que si fue a propósito significaría que sería peruana. No sé porqué, sé que está mal. Fue una reacción impulsiva, no la pensé. No discrimino a los peruanos. Espero que quede claro.
—Hola.- Alguien habló a mi lado, provocando que me asuste.
—¡La conch- Me detuve a mí mismo, ya que no quería despertar a Shair.
Volteándome a la dirección en la que oí el saludo, vi el brillo que le caracterizaba.
—¿Estás mejor?- Jiko me preguntó.
—Ah… s-sí…- Por algún motivo, se me dificultó el habla.
—Me alegro.
Hubo un silencio que me carcomía por dentro. Tenía a la tipa parada cerca de mí, quería preguntarle demasiadas cosas y a la vez no se me ocurría nada.
—De casualidad, ¿Has visto a una chica con cabello café, un mechón naranja y ojos naranja?- Ella solucionó mi vida dándome a entender de que Sein sí tiene algo que ver.
—Sí…
—¿Te cae bien?- Ella me interpeló.
—Eh… no hablé mucho con ella. Hasta hace poco no le entendía, ni siquiera.- Comenté nombrando lo que me sucedía antes, pensando en que con suerte ella sabía algo.
—… Sí, lo siento.- Se disculpó al escuchar lo último que dije, sin contexto. —Bueno, espero que te caiga bien.
—¿Por qué?- Interrogué.
—¡Por mí!- Ella exclamó, con una sonrisa de oreja a oreja, intentando convencerme siendo bonita.
—… No me convencerías solo con eso, sin embargo, ya estaba cuestionándome cosas acerca de ella. Con esto me lo confirmas.- Quise aclarar, para que sepa que no soy un tipo fácil.
—Está bien. ¿Hay algo más que quieras decirme?- Su tono cambió a uno más deprimido de repente. O sea, era con el tono que ya me estaba hablando, solo que el cambio fue tan radical que lo percibí en ese momento.
—Yo… pensé que si me voy de Giruboken-
—Te estoy observando. Siempre.- Ella me interrumpió.
Me tomó por sorpresa su respuesta.
—Es broma. No te preocupes por eso, de todas formas. Es mi deber que se mantengan con vida.- Ella puntualizó.
El pensar que estaba conversando con… ¿Una Diosa? ¿Eso es? Se ve tan… humana. El pensar solo eso, me ponía los pelos de punta. Me daba mucho miedo decir algo indebido, o solo el pensarlo.
—¡Cuídate!- Se despidió, pretendiendo sonar más animada. La luz se intensificó hasta no dejar rastro de su figura, y desapareció.
Estuve unos largos minutos pensando al respecto, sin concretar nada, una lluvia de ideas.
«Tengo… muchas ganas de desarrollar mi vida aquí. Este evento fue… como nacer de nuevo».- Pensé. «Dentro de todo… creo que estoy siendo feliz».- Acabé concluyendo, viendo la medalla en mi pecho.
Sonreí levemente, y me recosté un tanto, para poder dormirme. Viendo las estrellas, y satisfecho, me tomó unos minutos acabar dormido por completo.
🍄
Zakko bajó las escaleras luego de despedirse con Kairo, para alcanzar a avistar a Yaku en la puerta de su habitación, sentada en su nube y apoyada en la pared, esperándolo.
Al escuchar el eco de sus pasos, Yaku se fijó en él y se motivó de que por fin llegara.
—¡Zakko!- Yaku voceó su nombre, yendo a buscarlo.
—Hola. ¿Estuviste ahí todo este rato?- Zakko le saludó, una vez se hallaban cerca.
—No. Solo que… me aburrí de jugar sola.
—¿Y no jugaste con Shair?
—Hablé con ella de eso, el problema fue que… apenas llegamos cayó tumbada de cara al piso. Ahí deduje que quizás se cayó, me preocupé por ella.- Yaku le contaba al veniz.
—… ¿Y qué pasó?
—Se durmió al instante. A pesar de haberse tirado de cara. Fui yo quien la dejó boca arriba, para que no se comiera el pasto mientras dormía.
Zakko se rio un tanto al escuchar lo que Yaku le contaba. Cerró los ojos un momento, para acabar viendo cómo Yaku tenía una sonrisa de alivio al verlo.
—¿Qué?- El veniz interpeló al notarla.
—Nada. Me alegra… mucho verte mejor.- Yaku afirmó, con la voz quebrada.
—Ah. Me imaginé que querrías hablar de eso.
—¿Y cómo no?- Ella incidía, se quedó con las ganas de hablarlo antes, por esperar a un lugar privado.
—… Lo siento por preocuparte. En serio.- Zakko pidió disculpas en el instante en el que pudo. Comprendía que Yaku se preocupase por él también por lo acontecido en su combate.
Yaku quería llorar, mas tampoco sentía que sirviese de nada. Pretendía aguantarse las ganas como pudiese, aunque desde fuera luciera como si estuviera pidiendo a gritos llorar con él.
—Yaku.- Zakko la llamó. Ella no le contestó, mas lo veía fijo. —No quisiera… preocuparte más. Para ello…
—¿Quieres practicar?- Yaku captó lo que el veniz iba a decir, por lo que se adelantó.
—Sí.
Yaku suspiró, secándose los ojos por encima, ya que soltó unas contadas lágrimas.
—Oye. Perdón por… hacer que tengas ganas de llorar. Si estás molesta conmigo o algo así…-
—¿Por qué estaría molesta?- Yaku lo cortaba antes de que acabara sus frases.
—Porque no sé… controlarme.
—¿Por qué crees que estoy… así?- Yaku interrogó.
—Porque… ¿Volví a caer en lo mismo?- Zakko replicó, con dudas.
Contestación a la que Yaku reaccionó suspirando otra vez.
—Realmente… eres un poquito estúpido.
—¿Tú también?- Zakko habló por encima de ella, recalcando que es la segunda persona que lo llama así.
—Solo un poquito.- Yaku lucía más animada dentro de que seguía dejando caer un par de lágrimas. Lucía, ya que incluso acercaba los dedos índice y pulgar para expresar con gestos que quería llamarle estúpido pero solo un poco.
Yaku se lanzó a abrazarlo, de igual manera. No lloraba a cántaros, no obstante, era capaz de liberarse en el hombro de Zakko.
Zakko, que tardó en corresponder el abrazo. Se quedó calculando si era la primera vez que ella le daba un abrazo. O si era la primera vez que expresaba afecto hacia él. De hecho, cayó en cuenta de que ese día dos personas distintas le dieron un abrazo, replanteándose si debería quedarse inconsciente más veces solo para volver a vivirlo.
—¡Está bien, entrenemos!- Yaku vociferó, una vez se desahogó, despegándose del veniz.
Al ver la subida de ánimo de Yaku, Zakko también la obtuvo.
—¡Claro!
Ambos, el de pelo celeste y la albina con mechones morados, aprovecharon el tiempo juntos para pasarlo como solían hacerlo. Primero Yaku ayudaba a Zakko en su búsqueda de hacerse más fuerte físicamente, y luego compartían tiempo jugando.
Dos de Dearu ya se hallaban dormidos, y los otros dos entrenando dentro de la mazmorra. Un largo día para ellos, acababa así. No ganaron, pero se sentía como una victoria.
En definitivas, un gran día para ellos.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com