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Kirito: Datos ilimitados en mundos infinitos - Capítulo 10

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Capítulo 10: Capítulo 10 : “El Juego de la Muerte: La Única Salida y Movimiento sin Retorno que Deja Cicatrices Invisibles”

El silencio tras la revelación de Kirito era tan denso que parecía absorber el aire de la habitación.

Vaelinne fue la primera en reaccionar. Ella siempre había sido la más impulsiva.

**¡Thmp!**

**Shff… Scrrk…**

Se levantó de golpe, su silla se deslizó violentamente hacia atrás mientras su mano caía con fuerza sobre la mesa.

—“¡¿Qué demonios estás diciendo, Kirito?! ¡¿Has perdido la cabeza?!”

Su voz retumbó con furia, cargada de una mezcla de incredulidad y rabia.

**Tck… Thmp… Shff…**

**Whoosh… Tck… Grab!**

Sin darle tiempo a reaccionar, rodeó la mesa con pasos rápidos y tensos. Antes de que Kirito pudiera moverse, lo sujetó por el cuello de su camisa con ambas manos, su agarre firme y decidido.

Kirito ni siquiera parpadeó cuando ella lo arrinconó contra la mesa. No mostró resistencia. Su expresión seguía serena, como si ya hubiera anticipado aquella reacción.

—“No… ¡No lo permitiré!”

El peso de sus palabras llevaba la convicción de alguien que no aceptaría una respuesta fácil.

—“¿Cómo puedes decir eso? ¿Cómo puedes siquiera pensarlo?! ¡Dame una razón lógica, Kirito! Si no lo haces, te juro que no te dejaré cometer esta locura.”

—“…”

**Scrrk…**

Lyrielle no intervino aún. Sus dedos se aferraron con fuerza al borde de su asiento, traicionando la frialdad de su mirada.

Permanecía inmóvil, su postura rígida, pero en su interior la tensión era palpable.

Su corazón latía más rápido de lo normal, aunque su mente trabajaba a toda velocidad para procesar lo que acababa de escuchar.

Kirito… no era alguien que tomara decisiones impulsivas sin razón.

Si realmente pensaba que su muerte era la única forma de escapar, entonces debía haber una justificación lógica detrás de esto.

—“Vaelinne…”

Su tono era más tranquilo que el de su amiga, pero su mirada estaba afilada con una mezcla de preocupación y lógica.

—“Sabes que Kirito no haría esto sin una razón válida. Su muerte real no le ayudaría a escapar… Si su conciencia desapareciera, entonces su plan fallaría y nunca lograría salir de aquí.”

**Grrnn… Tch…**

Vaelinne tensó la mandíbula, sintiendo el peso de sus palabras.

**Tck… Grab…**

Aún tenía sus manos sobre su camisa, sujetándolo con firmeza, pero sus dedos se contrajeron al escuchar lo que Lyrielle había dicho.

—“Haaaah…”

Kirito, sin apartar la mirada, suspiró suavemente.

Con la misma serenidad que lo caracterizaba, comenzó a incorporarse lentamente, sin mostrar incomodidad a pesar del agarre de Vaelinne.

Su expresión permaneció tranquila, pero cuando sus manos se posaron con extrema suavidad sobre los hombros de Vaelinne, una calidez inesperada recorrió la tensión en su cuerpo.

Sus ojos zafiro, profundos y tranquilos, la observaban con una comprensión silenciosa.

Sabía que este momento llegaría.

Por eso, mantuvo la calma y la seguridad en su expresión, aunque su voz llevaba un peso indescriptible.

—“Vaelinne… pronto lo entenderás.”

Su tono era bajo, firme, pero con una profundidad que atravesó las emociones de la chica.

Sus palabras fueron como una brisa calma tras una tormenta.

Vaelinne sintió un leve estremecimiento, pero no soltó su agarre de inmediato.

Un instante más de lucha interna.

Podía sentir el calor de sus manos sobre sus hombros, el contraste entre su furia y la tranquila determinación de Kirito.

Su respiración se entrecortó.

Con la otra mano, Kirito alcanzó con delicadeza la suya, la que aún lo sujetaba.

—“Siéntate primero. Escúchame.”

No hubo dureza en sus palabras, solo una calma impenetrable.

—“Después, si sigues molesta, lo entenderé. Pero primero, permíteme explicarles.”

—“…”

Vaelinne no respondió de inmediato. Su agarre en la camisa de Kirito comenzó a aflojarse poco a poco, su cuerpo temblando apenas perceptiblemente.

No era miedo lo que la hacía dudar… sino la lucha interna entre su furia y el reconocimiento de la sinceridad en su voz.

Finalmente, con un leve asentimiento, cedió.

Porque en los ojos de Kirito vio algo que la detuvo.

No era resignación ante la muerte. Era el cálculo meticuloso de un plan bien pensado…

**Shff… Scrrk… Clnk…**

Kirito, al notar su decisión, movió la silla que estaba a su lado, asegurándose de que el espacio junto a él se mantuviera accesible.

Y con una suavidad cuidadosa, colocó ambas manos sobre sus hombros y la guió hasta que tomó asiento.

Lyrielle, en silencio, observó la escena con una mezcla de análisis y comprensión.

—“Haaaah…”

Kirito exhaló con calma antes de sentarse también a su lado.

Cuando finalmente tomó asiento, se acomodó con una postura calculada, apoyando los codos en la mesa y entrelazando las manos cerca de su boca, igual que lo haría un analista que se dispone a explicar una verdad compleja.

Sus ojos reflejaban una mezcla de serenidad y un peso indescriptible.

—“Pero créeme cuando digo que esta es… la decisión más difícil que he tomado en mi vida.”

**Gulp.**

Vaelinne tragó saliva, sin responder de inmediato. Estaba a su lado, aún tensa, pero su inquietud contenida había reemplazado la furia inicial. Su expresión reflejaba un conflicto interno evidente; aunque no estaba convencida, estaba dispuesta a escuchar.

—“…”

Lyrielle permanecía en silencio, observándolo con atención. Sentada frente a él, mantenía su postura analítica, los brazos cruzados sobre la mesa, procesando cada palabra con detenimiento.

Kirito cerró los ojos por un instante, preparándose para explicar la verdad que estaba a punto de revelar.

Y entonces, con la voz firme pero cargada de significado, finalmente dijo:

—“Esta es la razón por la que tomé esta decisión… Higa Takeru no solo me mantiene atrapado aquí en contra de mi voluntad, sino que lo hace por un experimento.”

Las palabras no fueron apresuradas, sino calculadas, asegurándose de que se asentaran antes de continuar.

—“Sí… recuerdo que lo mencionaste en la cueva.”

Lyrielle se inclinó apenas hacia adelante al decirlo, su mirada reflejaba que estaba conectando los detalles.

**Scrrk…Scrrk…**

Vaelinne asintió en acuerdo, pero su expresión se endureció, sus dedos apretándose sutilmente contra el borde de la mesa. No había pasado mucho tiempo desde aquel momento, pero el peso de la verdad seguía siendo igual de aplastante.

Kirito recorrió la mirada entre ambas, dejando que el silencio se alargara apenas un instante antes de dirigirse directamente a Vaelinne.

—“Así es… ¿Y recuerdan también el porqué?”

Sus ojos se fijaron en ella con intención, asegurándose de que no solo estuviera escuchando, sino que participara activamente en el razonamiento.

—“¿Lo recuerdas tú, Vaelinne?”

Ella guardó silencio unos segundos antes de responder. Su mandíbula se tensó, y su respiración se volvió más pesada, como si intentara contener algo dentro de sí.

—“…Sí.”

Las palabras salieron más despacio de lo normal, pero no porque dudara de su respuesta, sino porque el enojo que sentía hacía difícil decirlo en voz alta.

—“Porque quiere reducir tu existencia a un experimento… como si tu vida fuera solo un dato que él pudiera manipular.”

Vaelinne dijo aquellas palabras con un leve tono de enojo, pero no dirigido a Kirito, sino a aquel hombre vil que no conocía, pero que ya odiaba.

—“Correcto… Él ha acelerado el tiempo de Underworld.”

Kirito prosiguió, dirigiendo su mirada hacia Lyrielle también, sin bajar la intensidad de su tono.

—“Lo hizo con un propósito claro: asegurarse de que mi muerte sea definitiva y sin escapatoria…”

El peso de esa afirmación creó una nueva tensión en la habitación.

—“…”

—“…”

Lyrielle entrecerró los ojos, evaluando la lógica detrás de sus palabras.

Vaelinne frunció los labios y exhaló con incomodidad, su expresión reflejaba el conflicto interno que luchaba por contener.

Kirito hizo una pausa breve, asegurándose de que ambas procesaran la información antes de continuar.

—“Durante siete días en el mundo exterior, Higa tiene el control absoluto sobre Underworld…”

Su tono se volvió aún más grave, como si estuviera midiendo el peso de cada palabra.

—“Y en ese tiempo… aquí dentro pasan cientos de años.”

Vaelinne frunció ligeramente el ceño, su respiración volviéndose más pesada antes de hablar.

—“Así que, si quieres volver a tu mundo…”

Lyrielle entrecerró los ojos, su expresión reflejando que estaba conectando los detalles, y completó la idea con un tono medido.

—“…¿Tienes que morir?”

Las palabras flotaron en el aire, el peso de la revelación cayendo sobre ambas al mismo tiempo.

Vaelinne apretó los puños, su expresión endureciéndose aún más antes de murmurar con un tono más bajo, como si el pensamiento se asentara en su mente.

—“Más bien… lo que quieres decir es que fingirás tu muerte, ¿verdad?”

La tensión en la habitación cambió ligeramente.

Ya no era solo sorpresa ante la idea, sino el reconocimiento de que la estrategia de Kirito no era una rendición… sino un movimiento calculado.

Kirito asintió en respuesta, transmitiéndole con su mirada que estaba en el camino correcto para entenderlo todo. Entonces, continuó diciendo:

—“Bien, Vaelinne y Lyrielle… Porque si espero demasiado, perderé toda oportunidad de escapar. Es solo cuestión de tiempo antes de que mi existencia desaparezca.”

**¡Grgrhh…!**

**Crrkk.**

Vaelinne rechistó con disgusto, mientras Lyrielle ajustó su postura, comprendiendo la gravedad del problema, pero también entendiendo mejor la estrategia.

—“Haaah…”

Kirito inhaló lentamente, manteniendo la calma.

—“En vez de esperar que la muerte llegue, es mejor actuar antes de que sea demasiado tarde…”

Kirito levantó la mirada y afirmó con seguridad:

—“Si quiero escapar, necesito fingir mi muerte.”

El silencio se profundizó de nuevo.

—“¿Es arriesgado?“

Lyrielle hizo una pregunta que les preocupaba a las dos.

—“Sí, lamentablemente sí… No quiero mentirles, chicas, ya que estoy experimentando con mi vida en el proceso…”

**Fssh… Rrrsh…**

Kirito sintió de repente un leve tirón en la manga de su camisa. Se giró con suavidad, encontrando a Vaelinne sosteniéndola con algo de tensión en sus dedos.

Con un matiz de esperanza en su voz, ella preguntó:

—“¿No… hay otro camino? Kirito… ¡Dime que hay otra forma! ¿No tienes esta gran biblioteca a tu disposición? Estoy segura de que…”

“No… No hay otra opción, Vaelinne. Créeme… si la hubiera, la tomaría.”

Kirito lo dijo con firmeza, descartando aquella falsa esperanza.

Vaelinne bajó la cabeza con tristeza tras la negativa de él.

“¿No hay siquiera una posibilidad…? Kirito…”

Su voz bajó ligeramente, reflejando la incertidumbre de su propia pregunta.

—“¿Estás completamente seguro?”

Lyrielle sintió pena por su amiga, compartiendo el dolor de la incertidumbre, pero necesitaba esa confirmación final.

Kirito suspiró ante la insistencia, pero no mostró enojo. ¿Por qué se molestaría con ellas, si lo único que querían era su bienestar?

Negó con la cabeza y, con absoluta claridad, les respondió:

—“El tiempo es clave para el éxito. Si pierdo tiempo buscando una alternativa incierta, expondré mi situación ante Higa y me arriesgaré a que me descubra… sin mencionar que podría terminar en un callejón sin salida.”

**Fssh… Rrrsh…**

Kirito posó una mano en el hombro de Vaelinne, luego dirigió su mirada a Lyrielle, entendiendo su preocupación. Con un tono sereno, agregó:

—“Realmente agradezco que ambas se preocupen por mí… pero no puedo arriesgarme por un camino incierto e inseguro.”

**Tck.. Gnn…**

**Crk… Thmp**

Vaelinne se mordió los labios y apretó los puños.

—“Hfff…”

Intentó contenerse, pero no pudo evitar murmurar con enojo:

—“¿Inseguro?…”

Lyrielle y Kirito vieron cómo Vaelinne temblaba al intentar controlar sus emociones. Aun así, se mantuvo firme y, sin apartar la mirada de Kirito, exigió una respuesta:

—“¿Nos estás diciendo que poner tu vida al filo de la muerte para fingirla es más seguro que buscar una alternativa real?”

Lyrielle asintió con convicción y apoyó a su compañera, compartiendo su angustia.

—“Estoy de acuerdo con Vaelinne… Buscar una alternativa más segura sería lo mejor.”

Intentó hacer entrar en razón a Kirito, pues lo veía demasiado imprudente.

Kirito exhaló con suavidad antes de hablar con calma:

—“Vaelinne, Lyrielle… apenas les he hablado de mi mundo, ¿verdad?”

No esperó sus respuestas y continuó con serenidad.

—“En mi mundo, existe algo llamado documental.”

—“…”

—“…”

Vaelinne y Lyrielle se miraron fugazmente, sin reconocer el término.

Kirito percibió su reacción y miró al techo, como si evocara algo lejano por el tiempo que ha estado en Underworld.

—“Es una forma de grabación donde se estudian a los animales en su hábitat. Observamos sus movimientos, sus hábitos… y cómo sobreviven.”

**¡THUD!**

Vaelinne frunció el ceño, su expresión aún cargada de tensión, y golpeó la mesa con el puño antes de preguntar con impaciencia:

—“¿Y qué tiene que ver eso con este tema tan importante, Kirito?”

Lyrielle se cruzó de brazos, complementando su reacción con un tono más medido:

—“No estarás cambiando el tema, ¿verdad? Este asunto no tiene nada que ver con documentales.”

Kirito negó con la cabeza y sonrió de forma imperceptible, sin perturbarse por la interrupción.

—“No. Tiene mucho que ver con este asunto. Quiero darles una imagen clara de lo que significa mi plan.”

—“…”

—“…”

Al escuchar la firmeza de su respuesta, Vaelinne y Lyrielle guardaron silencio, esperando su explicación.

Kirito prosiguió con una intensidad calculada en su voz:

—“En estos documentales, he visto cómo ciertas presas logran escapar de depredadores más fuertes y con absoluto control… con una estrategia inesperada e inteligente.”

Vaelinne se cruzó de brazos, esperando la conclusión.

Lyrielle mantuvo su mirada fija en él, intrigada.

Kirito inhaló antes de darles la imagen completa. Usó sus manos para que lo visualizaran mejor:

**Crk… Tck**

Colocó su mano derecha como si fuera la boca de un depredador, con los dedos puntiagudos, y con la izquierda simuló la presa atrapada dentro de la mandíbula.

—“Cuando un depredador atrapa a su presa, hay momentos en los que, en lugar de resistirse y luchar hasta la muerte, el animal hace algo inesperado.”

**Scrkk… Rrrsh**

**Crk… Tck**

Kirito simuló con su mano izquierda una lucha dentro de la boca de la derecha. Las chicas seguían el movimiento de sus manos con atención.

—“Se deja caer en las mandíbulas afiladas del depredador que lo asfixia. Queda totalmente inmóvil… y finge estar muerto.”

Kirito representó el ejemplo con sus manos.

El ambiente en la habitación cambió ligeramente.

—“…”

—“…”

Vaelinne frunció el ceño, pero no con rechazo. Ahora estaba realmente considerando la comparación.

Lyrielle respiró más lento, asimilando la lógica detrás de la idea.

Kirito siguió con calma, manteniendo la tensión medida en su tono, y abrió la mano derecha, liberando la izquierda inmóvil.

—“El depredador, al ver que su presa ya no lucha, pierde interés y deja de usar toda su fuerza… La suelta, convencido de que ha ganado… Pero cuando menos lo espera…”

**Whff…**

Kirito movió su mano izquierda, simulando la presa escapando.

—“…La presa huye.”

Lyrielle bajó ligeramente la mirada, comprendiendo el significado detrás de su estrategia.

Vaelinne exhaló con fuerza, sin estar completamente convencida, pero sin rechazar la idea de inmediato.

Kirito mantuvo su postura firme y añadió con seguridad:

—“Ha ocurrido en la tierra, en el agua y en el aire. Hay animales que han sobrevivido haciendo esto… porque supieron engañar a sus depredadores.”

Lyrielle asimiló la comparación y, tras un instante de reflexión, afirmó con seguridad:

—“Creo que lo entendemos mejor…”

Se giró hacia Vaelinne, buscando su reacción. En sus ojos, le ofreció la oportunidad de aceptar la lógica de Kirito.

—“¿Verdad, Vaelinne?”

Vaelinne levantó el rostro y se encontró con la mirada de su amiga y de Kirito. Con esfuerzo y una voz apagada, asintió lentamente:

—“Sí… También lo entiendo…”

Kirito notó que lo decía con dificultad. Aunque Lyrielle comprendía mejor la estrategia, podía ver que, en su corazón, aún rechazaba el plan.

(Necesitan más información para tranquilizarlas…)

Pensó Kirito para sí mismo al notar la incertidumbre en sus ojos antes de continuar.

Su mirada se posó sobre la consola sobre la columna, un objeto que había estado presente desde el principio, pero que hasta ahora no había sido mencionado en la conversación.

—“Para asegurar la mayor posibilidad de sobrevivir y lograr mi objetivo, voy a usar esto…”

Vaelinne y Lyrielle siguieron su mirada y, se fijaron en la consola.

—“¿Te refieres a esa máquina…? ¿Cómo se llama? ¿Por qué confías en ella?”

Lyrielle mantuvo la vista fija en Kirito y luego en la consola, queriendo entender más.

—“¿Qué hace exactamente? ¿Y cómo puede ayudarte con tu escape?”

Kirito exhaló con calma, entrelazando los dedos sobre la mesa antes de comenzar su explicación, respondiendo a cada una de sus preguntas con paciencia.

—“En primer lugar, esta consola se llama Terminal de Administración del Sistema…”

—“¿Administración…?”

Lyrielle captó la palabra clave en su nombre y no pudo evitar murmurarla en voz baja.

Kirito asintió con serenidad al escucharla y explicó con más detalle.

—“Exacto… Se llama así porque concede acceso privilegiado a funciones críticas del mundo de Underworld. Además, puede comunicarse con el mundo exterior… incluso sincronizar el tiempo de este mundo con el del exterior…”

—“¡…!”

—“¡…!”

Las dos chicas no pudieron evitar sorprenderse ante el poder oculto en aquella consola aparentemente inofensiva, y de nuevo, sus miradas fueron atraídas hacia ella con una mezcla de intriga y cautela…

Kirito esperó solo un breve momento antes de continuar, asegurándose de captar aún más su atención.

—“Sé que para ustedes este objeto puede parecer extraño, pero no es nuevo en Underworld. De hecho, han existido varias consolas administrativas como esta.”

Vaelinne se inclinó ligeramente hacia adelante, mostrando un interés más activo.

—“¿Varias…? ¿Dónde?”

Kirito mantuvo la calma antes de continuar.

—“La más relevante e importante estaba en el piso 100 de la Catedral Central, en la sala de la gobernante de ese tiempo: Quinella…”

Las chicas intercambiaron una mirada fugaz, intentando conectar la información.

Vaelinne frunció el ceño y preguntó con cautela.

—“¿Era…? ¿Ya no?”

Kirito sonrió levemente, notando cómo las preguntas llegaban una tras otra. Sin embargo, eso era algo positivo. Si lograba satisfacerlas con sus respuestas, podrían confiar un poco más en su arriesgado plan.

—“Sí, era… porque la que está aquí ahora es la misma que estuvo en el piso 100. Para moverla, tuve que investigar en la Biblioteca cómo fue posible que Quinella la trasladara allí. Luego, después de hacer todos los arreglos necesarios y ejecutar ciertos comandos, logré traerla hasta aquí.”

Kirito señaló con precisión la posición de la consola administrativa, reforzando sus palabras con el gesto.

—“Dijiste que Quinella la tenía antes… ¿La usaba para…?”

—“Controlar el mundo y sus habitantes, ¿no?”

Esta vez, la que respondió no fue Kirito, sino la analítica Lyrielle. Con toda la información que él había mencionado antes, llegó a esa conclusión por sí misma, y Vaelinne tampoco pudo evitar mostrar cierto disgusto.

Kirito observó las expresiones de ambas, reflejando la verdad cruda del pasado. Asintió, confirmando su conclusión, antes de continuar.

—“Es correcto… Quinella la utilizó para administrar y controlar Underworld según sus propios intereses. A través de ese terminal, podía modificar reglas, alterar recuerdos e incluso intervenir en el crecimiento de los habitantes del mundo…”

Vaelinne frunció el ceño con incomodidad y murmuró.

—“Eso suena peligroso…”

Lyrielle asimiló la información con más detenimiento antes de preguntar.

—“¿Entonces… si es la misma, funciona de la misma forma?”

Kirito negó suavemente antes de responder.

—“No y sí…”

Las chicas mostraron una clara expresión de confusión ante su respuesta.

—“¿A qué te refieres, Kirito? Por favor, sé más claro.”

Vaelinne asintió con el mismo pensamiento en mente, queriendo que dejara de dar vueltas al asunto.

Kirito dejó escapar una leve sonrisa al ver sus reacciones, especialmente la de Vaelinne, pero no las hizo esperar más.

—“Lo que quiero decir es, primero, que cuando obtuve esta consola, tenía acceso a todas esas funciones… pero jamás la usé con ese propósito. Solo la dediqué a investigar más sobre este mundo, su estructura, y para alargar mi tiempo aquí.”

Kirito levantó un dedo al decir esto, enfatizando su primera explicación. Luego, levantó el segundo dedo y continuó.

—“Y en segundo lugar, estoy seguro de que Higa ya se encargó de restringir gran parte de sus capacidades, incluyendo la posibilidad de comunicarme con el mundo exterior o sincronizar el tiempo con él para pedir ayuda.”

A pesar de sus palabras, Vaelinne y Lyrielle notaron que su expresión no reflejaba resignación, sino una determinación inquebrantable para encontrar la forma de salir.

Kirito lo confirmó con su siguiente afirmación.

—“Sin embargo, sé que podré aprovecharla de una manera que Higa jamás anticipó…”

Vaelinne se cruzó de brazos y preguntó con curiosidad.

—“¿Cuál?”

Kirito exhaló, su tono transmitiendo absoluta claridad.

—“Investigación. Estudiaré más la estructura de Underworld, analizaré sus reglas y entenderé tanto como pueda sobre sus límites… hasta encontrar la manera de desaparecer sin dejar rastro…”

Lyrielle miró la consola con una mezcla de intriga y preocupación, procesando la nueva información… Sin embargo, había una pregunta que aún no tenía respuesta.

—“Si puedes comprender mejor el mundo… y logras fingir tu muerte como dices… ¿cómo piensas escapar de aquí?”

Vaelinne también entendió lo más importante del plan de Kirito: él aún no les había explicado ese detalle.

—“Es cierto, nos dijiste que no hay salida… Si tu plan se lleva a cabo, lo máximo que lograrás será quitarte la vigilancia de Higa…”

Kirito mantuvo su mirada firme y asintió con calma.

—“Bien pensado… Ya iba a explicarles esa parte.”

Su expresión se tornó más seria, pues lo que estaba por decir implicaba algo más que su inteligencia: requería resistencia, paciencia y fe en lo desconocido.

—“Estaré en un estado parecido al de los Caballeros Integrity…”

—“¿Te refieres a un estado criogénico? ¿Un estado de espera, como nuestras antepasadas?”

Lyrielle razonó con lógica, ya que ellas conocían el concepto por todo lo que habían aprendido.

Kirito asintió nuevamente.

—“Así es… Entrar en ese estado evitará que mi alma sea destruida. Sobreviviré el tiempo que sea necesario… hasta que pueda esperar.”

Hizo una pausa. Sabía que esto ya no dependía solo de su capacidad de análisis, sino de una apuesta arriesgada.

**Fssh… Rrrsh…**

De repente, sintió un leve tirón en la manga de su camisa. No necesitó girarse para saber quién era. Vaelinne.

Ella no solo lo sujetó, sino que, con un dejo de nerviosismo, preguntó con voz tensa:

—“¿Esperar… a qué?”

Lyrielle conectó los puntos clave en su mente y respondió, aunque su tono llevaba una mezcla de escepticismo y preocupación.

—“Supongo que lo que quiere decir es… que está esperando a alguien.”

A pesar de que la respuesta tenía lógica, la idea seguía sonando como una locura.

Kirito respiró hondo antes de reafirmar su postura.

—“Eso es exactamente lo que debo hacer. Al eliminar la influencia de Higa, el tiempo de este mundo volverá a un estado más normal… y la investigación quedará en manos de otras personas.”

Su mirada se oscureció por un instante, como si visualizara la escena en su mente.

—“Estoy seguro de que, tarde o temprano, alguien tendrá que extraer información… Sea con buenas o malas intenciones. Y cuando eso suceda… ahí encontraré mi oportunidad para escapar.”

Vaelinne siguió aferrándose a la manga de Kirito, pero ahora con más fuerza.

—“¿No crees, Kirito, que estás confiando demasiado en la suerte? Tú nunca haces algo sin lógica, siempre tienes un plan…”

Pero de repente, se detuvo.

Sintió algo extraño en la mano que sujetaba.

El agarre de Kirito no era tan firme.

Había un leve temblor, uno sutil pero innegable. Era miedo.

Vaelinne se silenció de inmediato.

Lyrielle, quien observaba desde el frente, también notó el detalle.

Kirito no pudo evitar soltar una amarga sonrisa, y con un tono bajo, admitió:

—“No tengo opción, ya lo dije… Esta es la más segura de todas ellas. Lo he pensado desde que llegué a este mundo… Si quiero volver, tengo que apostar. Y no tengo nada más valioso que mi propia vida.”

Las miró a ambas en ese momento, dedicando unos segundos para sostener la mirada con cada una.

Podían verlo. Podían ver la verdad cruda tras sus ojos.

Esta decisión estaba destruyéndolo por dentro.

Pero seguía adelante.

—“Sé que esperar parece contar solo con la suerte… pero hay lógica en ello.”

Kirito apoyó una mano sobre la mesa, con determinación medida en su voz.

—“No importa cuánto tiempo pase… en algún momento, alguien intervendrá en este mundo. Lo estudiarán, querrán analizar sus avances, y para ello introducirán algo… un dispositivo, cualquier cosa que les permita conectarse.”

Su mirada se endureció.

—“Ahí es donde tendré mi oportunidad.”

—“…”

—“…”

Ambas guardaron silencio. Kirito aún no se daba por vencido.

Sin embargo, como ser humano, no era invulnerable.

Él mismo les había dicho al comienzo de la conversación: “Esta es la decisión más difícil de mi vida.”

Vaelinne cerró los ojos con fuerza, mientras sus labios temblaban ligeramente.

—“Deseo volver a mi mundo… y realmente siento preocuparlas, chicas. No quiero que sufran, pero necesito arriesgarme.”

Su tono bajó ligeramente.

—“Les prometo algo… No haré nada hasta que esté completamente seguro de que mi vida estará en el lado ganador.”

Lyrielle ajustó su postura, sus manos descansando sobre la mesa.

**Fssh… Rrrsh…**

Vaelinne apretó aún más la manga de Kirito.

Nadie habló por un minuto entero.

Pero ambas sabían que, por mucho que quisieran detenerlo, parte de ellas también quería apoyarlo.

Finalmente, una voz baja rompió el silencio.

—“… Está bien. Te creeré, Kirito.”

Vaelinne lo sujetó aún más fuerte, mientras sus ojos rojos dejaban escapar un par de lágrimas silenciosas.

—“Pero te juro que si no cumples lo que acabas de decir… jamás te lo perdonaré. Por favor… no te vayas sin decirnos, ¿okay?”

Era raro ver su lado vulnerable, pero en ese momento, no podía ocultarlo.

Kirito sentía la intensidad en su mirada.

**Fssh… Clnk!**

Y en ese mismo instante, sintió una segunda presión.

Lyrielle había tomado su otra mano sobre la mesa.

Su toque no era suave. Lo apretaba con fuerza, como si quisiera transmitirle su propia determinación.

—“Comprendemos que tuviste el valor de decirnos todo esto… Pudiste callártelo, pero no lo hiciste porque confías en nosotras, como tus amigas.”

Kirito cerró los ojos por un momento.

—“Y lo mínimo que podemos hacer… es confiar en ti y apoyarte en esta lucha.”

**Fssh… Clnk!**

Lyrielle apretó su mano con ambas manos, con un dejo de emoción en su voz.

—“Sabemos que lo máximo que podemos hacer es contribuir con lo que necesites… materiales, provisiones… Tú te lo mereces.”

Kirito apretó ambas manos al mismo tiempo, transmitiendo la misma determinación que ellas.

—“Gracias… Muchas gracias. Les prometo que haré todo lo posible para no fallar… y que cuando el momento llegue, no desapareceré sin avisar.”

Los tres intentaron sonreír.

Por un instante, se permitieron olvidar la negatividad.

Solo quedaba avanzar hacia adelante.

El camino no sería fácil.

Pero al menos, ahora no lo recorrería solo.

(*****)

Después de la intensa conversación con Vaelinne y Lyrielle, el ambiente se tornó más sereno, pero aún pesaba la incertidumbre.

Kirito sabía que las palabras no bastaban para que entendieran completamente su situación.

Así que decidió mostrarles la consola administrativa en funcionamiento.

Las chicas se acercaron al dispositivo con curiosidad, observando el sistema en acción.

Cuando la interfaz se iluminó, una serie de códigos y fórmulas avanzadas aparecieron en pantalla.

Para Kirito, era una visión familiar.

Para Vaelinne y Lyrielle, era un lenguaje completamente ajeno.

Vaelinne frunció el ceño y apoyó los brazos sobre los hombros de Kirito y Lyrielle, mientras intentaba seguir lo que veía en pantalla.

—“Esto parece más un lenguaje secreto que algo práctico…”

Lyrielle no apartó la mirada de la pantalla, pero su expresión reflejaba un interés más analítico.

Podía imaginar que con suficiente práctica, entendería cómo manejarla.

—“Es más avanzado de lo que imaginaba… Aunque logro identificar algunos fragmentos.”

Kirito notó que les costaba seguirlo, por lo que optó por guiarlas a partes más comprensibles del sistema.

Cambiando de pantalla, accedió a una interfaz con más texto y menos códigos crípticos.

—“Aquí hay una sección con más texto y menos códigos numéricos… quizá les facilite entender mejor el funcionamiento.”

Lo que las ayudo mejor en su comprensión.

Para demostrar lo que había mencionado antes, Kirito accedió a los registros de privilegios del sistema.

Las chicas observaron cómo varias funciones aparecían bloqueadas.

Kirito señaló la opción más importante:

System Control Panel – Central Authority Terminal

========================================================

> External Communication: RESTRICTED

> Real-World Time Sync: DISABLED

========================================================

WARNING: ACCESS LIMITATIONS IMPOSED

SYSTEM AUTHORIZATION LEVEL: [REVOKED]

ROOT PERMISSIONS: [LOCKED]

“`

Lyrielle entrecerró los ojos al ver la evidencia.

Vaelinne cruzó los brazos con expresión severa.

—“Así que… realmente te encerró aquí.”

Kirito asintió, con expresión neutral.

—“Sí. Higa eliminó los privilegios que permitían la sincronización con el mundo real y la posibilidad de contactar con el exterior. Ya no puedo pedir ayuda ni encontrar una forma directa de salir.”

Kirito continuó explorando la consola, buscando más información relevante.

Pronto, encontró algo que, aunque limitado, aún estaba disponible.

System Control Panel – Central Authority Terminal

========================================================

> Equivalence System Data Access: PERMITTED

> System Structure Analysis: ACTIVE

========================================================

NOTICE: LIMITED ACCESS GRANTED

PRIVILEGE LEVEL: [RESTRICTED]

SECURITY OVERRIDE: [DENIED]

“`

Su mirada se afiló por un instante, y el tenue reflejo azul de la pantalla iluminó sus ojos.

Vaelinne levantó una ceja al ver su reacción y le dijo.

—“Parece que encontraste algo útil.”

Kirito exhaló con calma y asintió.

—“A pesar de todas las restricciones… aún puedo investigar la estructura del mundo.”

Lyrielle captó la importancia del hallazgo.

—“Entonces, aún tienes una manera de avanzar… como nos explicaste antes.”

Kirito afirmó con seguridad.

—“Exacto. A pesar de las restricciones, aún puedo analizar Underworld en profundidad… y descubrir la brecha que necesito.”

Las chicas intercambiaron una mirada.

Había sido difícil seguir la explicación, pero ahora comprendían mejor el alcance de la situación.

Vaelinne suspiró y se estiró.

—“Bueno, al menos nos diste un vistazo…”

Lyrielle observó la consola con una mirada más pensativa.

—“Si logro entender más sobre los códigos y los principios de este sistema… ¿crees que podría descifrarlo algún día?”

Kirito ladeó la cabeza antes de responder.

—“Con práctica, sí… pero requeriría años de estudio.”

Lyrielle sonrió muy levemente que mostraba confianza.

—“Entonces… quizás algún día vuelva por otro vistazo.”

(*****)

Después de la intensa exploración, Kirito les ofreció elegir algo de la biblioteca para despejar la tensión.

Lyrielle, fascinada con la idea de explorar algo útil, eligió un libro sobre el estudio de las plantas y su resistencia en condiciones extremas.

—“Esto me servirá para entender las cosechas en el planeta Admina,”

Comentó con una ligera sonrisa.

Vaelinne, por otro lado, no era fanática de los libros, pero algunos títulos captaron su interés.

Kirito notó eso al instante y le recomendó un par de volúmenes que podrían gustarle.

Uno sobre estilos de espadas, sus ventajas y defectos.

Otro sobre los mecadragones y cómo mejorar su pilotaje.

Vaelinne sostuvo los libros, pasando los dedos por las portadas con un gesto casi distraído.

—“Tch… No prometo que los leeré de inmediato.”

Kirito sonrió de lado.

—“No es necesario. Solo tenlos cuando necesites algo interesante.”

Por su parte, Kirito también tomó un libro.

Uno sobre la manipulación de recuerdos.

El título no pasó desapercibido para las chicas.

Lyrielle miró el texto con una mezcla de curiosidad y alarma.

—“¿Por qué elegir algo como eso…?”

Vaelinne también frunció el ceño.

—“No es un tema agradable…”

Kirito cerró el libro con calma antes de responder.

—“Lo necesito para engañar a Higa cuando desaparezca. No lo usaré en nadie más, solo en mí.”

Sus palabras fueron frías, pero llenas de una determinación inquebrantable.

Las chicas captaron esa seriedad y prefirieron no seguir presionando.

Vaelinne intentó fingir desinterés, pero Kirito notó que no soltó el libro sobre mecadragones con tanta facilidad.

Él decidió no decir nada, pero sonrió levemente al ver cómo ella lo mantenía entre sus manos.

Pronto, Vaelinne fue la primera en cansarse de leer.

—“Haaaah… No puedo más.”

Dejó caer el libro sobre la mesa con un suspiro.

Kirito y Lyrielle no pudieron evitar negar con la cabeza.

Ella había aprendido la importancia del conocimiento gracias a Kirito…

Pero cambiar hábitos no era algo que ocurriera de la noche a la mañana.

Solo la persona misma podía decidir cuándo dar el siguiente paso.

Kirito cerró su propio libro y Lyrielle hizo lo mismo, para no dejar a Vaelinne sola.

—“Si quieren, pueden llevarse los libros. Solo tráiganlos de vuelta cuando puedan.”

Lyrielle asintió y guardó el suyo de inmediato.

Vaelinne lo pensó un momento, pero luego lo dejó sobre la mesa.

—“Lo leeré cuando vuelva. Así tengo algo interesante aquí.”

Kirito no insistió.

Él ya sabía que ella había aprendido más de lo que estaba dispuesta a admitir.

Para finalizar, Kirito les entregó una lista de materiales y provisiones, además de sus tallas de ropa y colores preferidos.

También les pidió que le trajeran algunas plantas y flores.

Las chicas aceptaron sin pestañear.

El tiempo seguía avanzando, marcando el momento de la despedida.

Dentro de la Biblioteca Oculta, no había amanecer.

Las únicas fuentes de luz eran las lámparas artificiales, dispersas estratégicamente para simular un ambiente estable dentro de aquel espacio suspendido.

El reloj de Underworld marcaba las 6 a.m.

Uno de varios relojes instalados allí, cada uno cumpliendo una función específica.

Uno seguía el flujo del tiempo dentro de la Biblioteca, calibrado para mantenerse estable y no distorsionarse con la ralentización temporal del entorno.

Otro seguía el tiempo del mundo de Underworld, ajustado con precisión para que Kirito pudiera conocer la diferencia entre ambos ritmos temporales.

Aunque el espacio estaba atrapado en su propia lógica temporal, los relojes aseguraban que la percepción del tiempo no se perdiera por completo.

Era momento de partir.

Kirito las sorprendió una última vez, abriendo un portal dorado.

Pero esta vez, no las envió a su antigua habitación en la Catedral Central.

Las llevó directamente a los jardines, donde no había nadie a esa hora.

Vaelinne sonrió con satisfacción al ver el cambio en la estrategia de Kirito.

—“Esto es mucho mejor. Así evitamos que nos vean.”

Antes de marcharse, Vaelinne le hizo una última petición.

—“Para la próxima visita, quiero un duelo con espadas de madera. Me enseñarás más técnicas… pero no vayas a golpear tan fuerte.”

Kirito ladeó la cabeza con una leve sonrisa.

—“¿Dónde quedaría la diversión si no hay peligro?”

Vaelinne chasqueó la lengua con diversión.

—“Eres un matón.”

Lyrielle rió suavemente antes de tirar del brazo de Vaelinne.

—“Vamos.”

Finalmente, Vaelinne y Lyrielle dieron un último vistazo a Kirito.

Lyrielle sostuvo la mirada por unos segundos, como si quisiera asegurarse de que él realmente iba a estar bien.

Vaelinne hizo una pequeña mueca de duda, pero no dijo nada.

El resplandor dorado parpadeó una última vez, reflejando sus siluetas antes de consumirlas por completo en su fulgor.

Luego, se desvaneció por completo, dejándolo solo en la inmensidad de la Biblioteca Oculta.

El dorado resplandeciente se disipó lentamente.

Y con ello, Kirito quedó solo en la Biblioteca Oculta.

Cuando el último eco de sus pasos se desvaneció, la Biblioteca recuperó su eterno silencio.

—“…”

Kirito permaneció inmóvil, su mirada perdida entre la vasta extensión de estantes que se alzaban como testigos mudos de su existencia atrapada.

La ausencia de Vaelinne y Lyrielle hacía que el espacio se sintiera más frío, más inmóvil.

El cansancio ya pesaba en su cuerpo, pero su mente seguía funcionando a un ritmo frenético.

Había tantas cosas que aún debía investigar…

Pero había algo más que lo inquietaba, algo que no pudo compartir con ellas.

Pensamientos que quedaron sin decir.

(—“No pude decirles que la razón por la que comprendo este mundo es por The Seed… Kayaba me lo dio en el pasado, y ahora debo descifrarlo lo mejor posible.”)

Kirito inhaló profundamente, cerrando los ojos por un instante mientras llevaba una mano a su pecho.

Ese conocimiento no les beneficiaría en nada.

Decirles que su mundo existía gracias a un programa dispersado libremente…

Que Underworld, tal y como lo conocían, era una creación derivada de un ideal virtual…

Era demasiado complicado.

(—“No tendría sentido cargarles con esto…”)

Pero eso no era todo.

Había algo más que guardaba para sí mismo, un pensamiento que nunca podría decirles directamente.

(—“También el hecho de que mi meta es abandonar este cuerpo… aunque eso no significa que pueda dejar atrás todo lo que este mundo me ha dado.”)

Sus labios se entreabrieron ligeramente, pero no dijo nada.

La realidad seguía siendo implacable.

Underworld no era solo un espacio virtual, era un mundo donde las vidas que crecían y evolucionaban eran reales.

Aquí había personas que confiaban en él, que habían compartido su tiempo con él…

Pero su misión seguía firme, su destino lo empujaba hacia adelante.

—“Haaah…”

**Tap… Tap… Tap…**

Kirito exhaló lentamente y, con paso firme, se dirigió hacia su dormitorio dentro de la Biblioteca.

Ahora, su único destino era descansar, permitir que su cuerpo y mente se recuperaran antes de retomar su investigación.

Había pasado demasiado tiempo sin permitirse una verdadera pausa.

**Tap… Tap… Tap…**

El sonido era apenas un susurro en la inmensidad de la Biblioteca, reverberando entre los estantes como un eco distante.

Por ahora, la investigación tendría que esperar.

(*****)

**Creak… groooaaannn…**

Kirito abrió la puerta lentamente, dejando que la quietud del cuarto lo envolviera. Era un espacio diseñado para dos, pero ahora solo quedaba él.

Las paredes del dormitorio no eran simples decoraciones. Cada cuadro era una cápsula de un recuerdo, una representación vívida de los momentos que le habían dado significado a su vida.

El primer óleo que atrajo su atención mostraba a Asuna y a él en una cita. Asuna vestía un elegante vestido blanco, su sonrisa iluminaba la escena como un reflejo de la calidez que siempre traía consigo. Kirito, de negro, con una chaqueta de cuero, apoyado en su motocicleta, listo para el viaje. El viento parecía capturado en la imagen, haciendo que su cabello se moviera con naturalidad, como si estuvieran congelados en el instante previo a la aventura.

**Sssk… thhk…**

Deslizó los dedos por el borde del cuadro. Era tan real, tan detallado… casi podía escuchar la voz de Asuna instándolo a darse prisa.

Su mirada continuó recorriendo la habitación hasta que se detuvo frente a otra pintura. Era una escena dentro del bar de Alfheim Online, un espacio donde los recuerdos de sus amigos seguían intactos.

En el centro de la imagen, Agil reía con fuerza mientras contaba alguna anécdota, probablemente exagerando detalles para hacer la historia más interesante. Lisbeth tenía su típica expresión traviesa, los brazos cruzados mientras lanzaba un comentario sarcástico. Silica escuchaba con atención, con Pina acurrucada en su hombro, sus alas plegadas mientras descansaba. Klein, relajado, levantaba una copa con satisfacción. Suguha sonreía suavemente, disfrutando del ambiente, mientras Sinon miraba a todos con una expresión tranquila, más relajada de lo habitual.

Pero había algo más en la pintura que la hacía especial. Sobre la cabeza de Kirito, sentado con evidente comodidad, estaba Yui, su hija en el mundo digital. Su pequeña figura se apoyaba sobre su cabello, observando a todos con una mirada curiosa y brillante, reflejando la felicidad de aquellos momentos.

Kirito inhaló lentamente.

(—“Hacía tanto que no veía a todos reunidos así…”)

Siguió avanzando, y sus ojos se posaron en la pintura de la familia de Asuna. Allí estaban su padre, Shouzou Yuuki, con una postura firme e imponente; su madre, Kyouko Yuuki, con una mirada que combinaba fuerza y ternura; y Asuna, al centro, con un elegante vestido, sosteniendo el recuerdo de su familia con una expresión melancólica y afectuosa.

Cada trazo reflejaba el anhelo de Asuna, su deseo de verlos nuevamente, aunque fuera en una imagen. Esta pintura había sido un pedido especial suyo, al igual que la siguiente.

Kirito se detuvo frente a una pintura especial, una que no solo representaba un recuerdo, sino un lazo irrompible entre Asuna y alguien que había dejado una huella imborrable en su vida.

El lienzo capturaba un instante de alegría pura, un momento suspendido en el tiempo. Ambas estaban en sus avatares de ALfheim Online, reflejando la energía de su amistad en el mundo virtual. Yuuki sonreía con intensidad, llena de vida, levantando dos dedos en un gesto juguetón, como si dijera “Hola” a la cámara. Asuna la envolvía en un abrazo firme, con una expresión cálida pero igual de alegre, como si deseara que aquel instante durara para siempre.

Ella había insistido a Kirito para que la pintara, porque no quería olvidar a Yuuki. Necesitaba conservar algo que mantuviera su recuerdo vivo, más allá del dolor de su partida.

Kirito sintió un peso en el pecho al mirar la pintura.

Era imposible olvidar la impotencia que sintió al ver a Asuna llorar por la muerte de Yuuki. La enfermedad del VIH/SIDA era algo inevitable, algo que ni siquiera el mundo virtual podía detener…

(—“Yuuki representó para Asuna lo mismo que Eugeo representó para mí…”)

Era un sentimiento que comprendía a la perfección. Pero hubo un pensamiento que jamás compartió con Asuna ni con los demás.

(—“Me dejé ganar en cada una de nuestras batallas…”)

Desde el primer combate pudo notar algo en su mirada. Había determinación, había fuerza… pero también algo oculto, un peso que no comprendía del todo. La tristeza que cargaba en sus ojos lo hizo dudar, lo hizo querer entenderla, y así fue como decidió perder cada duelo.

Recordó aquella noche, cuando estaba en la cabaña. Frente a Asuna y las demás, había dicho:

“Yuuki hubiera obtenido la habilidad de doble empuñadura en SAO, y no yo…”

Pero aquella afirmación no era real. Fue una mentira cuidadosamente construida.

Kirito miró la pintura con una ligera presión en el pecho.

(—“Lo hice porque quería que Asuna se acercara a ella, por curiosidad sobre lo que dije…”)

Porque si Yuuki realmente cargaba con algo pesado, Asuna podría ser quien llenara aquella ausencia en su vida.

El último duelo… también fue el último día de Yuuki en este mundo.

Kirito sabía lo que estaba por venir.

¿Cómo podría quitarle a alguien la alegría de ganar, cuando su tiempo se estaba agotando? Así que, en ese último combate, cedió completamente, aunque lo hizo parecer real.

Sus dedos recorrieron el borde del cuadro mientras un pensamiento se aferraba a su mente.

(—“Si tuviera otra oportunidad… lo intentaría. No solo con Yuuki… sino con todos aquellos a quienes perdí.”)

Apartó la mirada y vio el resto de las pinturas. En ellas estaban aquellos que ya no estaban vivos. Eugeo, con su uniforme de la academia, sonreía con calma, mientras en otra versión de la imagen él mismo aparecía con una sonrisa más descarada, compartiendo aquel mismo uniforme.

Al ver a su alrededor y todas esas pinturas no pudo evitar decir.

—“Espero que no me olviden…”

Su voz fue apenas un murmullo, un deseo que no podía compartir con nadie más.

Finalmente, Kirito se giró hacia su cama. Se acostó lentamente, dejando que su cuerpo se hundiera en el colchón. Pero su mente seguía despierta, resistiéndose a soltar los recuerdos.

**Skrkk… thff…**

Agarró las sábanas con fuerza.

—“Solo tengo que seguir soportando esto… lo que sea necesario.”

Los pensamientos comenzaron a desvanecerse en una niebla difusa. Los recuerdos seguían ahí, pero el agotamiento terminó por arrastrarlo al mundo de los sueños.

(*****)

Era extraño.

**Tap… tap… shhh…**

Kirito caminaba en un espacio que no reconocía completamente, pero que le resultaba inquietantemente familiar.

El cielo era despejado, el aire ligero… pero había un silencio abrumador, como si el mundo estuviera suspendido en el tiempo.

De repente, una figura apareció avanzando con pasos tranquilos.

Cabello largo, castaño, moviéndose con una elegancia hipnótica. La imagen de una belleza innegable, pero había algo en ella que le provocó un escalofrío.

Era Asuna.

Vestía ropa de civil, un conjunto hermoso de color blanco con delicados toques rojos, como si estuviera preparándose para una cita.

**Thap-thap-thap… shhht!**

Sin pensarlo, Kirito sintió la felicidad estallar en su pecho y corrió hacia ella.

Cuando estuvo lo suficientemente cerca, gritó su nombre con emoción genuina.

—“¡Asuna!”

Ella se detuvo y giró lentamente.

Sus ojos color miel se encontraron con los de Kirito, pero algo era distinto.

Su expresión no reflejaba reconocimiento… y sus ojos recorrieron los suyos con una sutil confusión.

Kirito tenía los ojos azules, una tonalidad que no era la que ella recordaba.

Era como si mirara a un extraño que se encontró por casualidad en la calle.

Su voz, fría y carente de emoción, le recordó la primera vez que interactuó con ella en SAO.

—“¿Quién eres…?”

Kirito sintió su respiración cortarse. La sonrisa que hasta hace unos segundos iluminaba su rostro se desvaneció rápidamente.

Parpadeó, con incredulidad.

—“¿Qué dices…? Soy yo, Kirigaya Kazuto. Kirito.”

Asuna frunció ligeramente el ceño, como si le disgustara que se identificara con ese nombre.

Sus siguientes palabras le congelaron la sangre.

—“Kirito… ¿Cómo te atreves a llamarte así? ¿Podrías dejar esas bromas de mal gusto? Además, no te conozco…”

El mundo perdió estabilidad.

Kirito retrocedió un paso, tratando de entender lo que acababa de escuchar.

—“Asuna… ¿Qué estás diciendo? Soy yo…”

Pero ella ya no lo miraba, como si no existiera en su campo de visión.

En cambio, volvió la vista hacia otro lado, buscando algo… o alguien más.

Entonces, una figura apareció junto a ella, tomándola de la mano.

Era otro Kirito, idéntico a él, vestido con su acostumbrado atuendo negro.

Pero había algo diferente.

Sus ojos no eran azules como los de Kirito.

Eran los mismos ojos oscuros que siempre había tenido, los que ella reconocía sin dudarlo.

Kirito sintió un vacío devorar su pecho.

**Fwmp… thff!**

Asuna se aferró al brazo del otro Kirito con alegría, cambiando por completo la frialdad con la que lo trató antes.

Ahora lo veía con ternura.

Con una sonrisa que partió el alma de Kirito, ella habló.

—“Kirito-kun está aquí conmigo, como puedes ver. Así que deja de decir que eres él…”

Kirito sintió el vacío devorar su pecho.

El otro lo miró directamente.

Su expresión era penetrante… y contenía una amenaza silenciosa.

—“No te atrevas a acercarte a ella, porque solo eres una copia de mí… Yo sí la cuidaré como ella merece, y seguiré haciéndola feliz. No como tú, que sigues atrapado…”

Las palabras perforaron su conciencia, rompiendo algo dentro de él.

Kirito quiso moverse, quiso gritar, pero su cuerpo no respondía.

Sus piernas se sentían como de piedra. Su voz desapareció.

Quiso extender la mano, pero su cuerpo no obedecía.

**Tap… tap… shhh…**

**Tap… tap… shhh…**

Mientras su existencia quedaba atrapada en la parálisis, vio cómo ellos se alejaban, sin mirar atrás.

La distancia seguía creciendo, y con ella, su desesperación.

Y entonces, todo se desvaneció como un espejismo.

**Crack… shhhrrkk… krrrrsssshh!**

El mundo se fracturó en un silencio infernal. Su existencia comenzó a derrumbarse, su cuerpo disolviéndose en fragmentos distorsionados. Como si el universo mismo lo estuviera eliminando de su historia.

**¡Krrrrsssshh!**

**ffffttt… hmmm…**

No importó cuánto luchó. Su existencia se desvaneció junto con el mundo, como si nunca hubiera existido.

Solo un pensamiento, un grito ahogado en la nada, resonó en su mente antes de desaparecer.

(—“¡Asuna…!”)

(*****)

—“¡Asuna!”

**Thump… skrkk!**

Kirito despertó sobresaltado, su respiración aún acelerada por la intensidad del sueño.

Pero no estaba en su cama del dormitorio.

La luz iluminaba la vasta biblioteca, con pilas de libros, documentos y bocetos esparcidos sobre la mesa donde había quedado dormido.

Su cabeza reposaba sobre un cúmulo de papeles, algunos con diagramas complejos y anotaciones que detallaban sus profundas investigaciones a lo largo de los días.

En medio del desorden, su mirada se posó en un pequeño boceto donde se detallaban cada parte de una diminuta araña, similar a Charlotte, pero construida con materiales distintos y no orgánicos. Cada trazo estaba medido al milímetro, y junto a la imagen, había un número: 501.

Cerca de ella, otro plano mostraba un fragmento de cristal con forma de diamante, su superficie reflejaba la luz de manera inquietante, casi como si estuviera hecho de un material puro y desconocido. A su lado, una figura difusa se esbozaba en el papel, como un concepto aún en desarrollo.

Entre los pergaminos, una tabla de inscripciones contenía antiguos cantos, diseñados para la creación de una estructura compleja de acciones autónomas, un mecanismo que se sustentaba entre sí pero que, a simple vista, resultaba imposible de comprender.

Kirito parpadeó lentamente, sintiendo el peso de su cuerpo entumecido por haber dormido en una mala posición.

—“Me quedé dormido otra vez… sobre la mesa.”

Su voz apenas fue un susurro en la inmensidad silenciosa del lugar.

(—“Otra vez ese mal sueño con Asuna…”)

Se llevó una mano a la cabeza, su expresión ensombreciéndose. No era la primera vez que soñaba con ella.

—“Es solo un sueño…”

Sacudió la cabeza, negándose a seguir pensando en algo que consideraba inútil.

(—“Menos mal que Lyrielle y Vaelinne no han llegado… Hoy es el día que vuelven.”)

Si las chicas lo encontraban así, seguro le recriminarían su descuido sin piedad.

**Skrkk… thmp!**

**Shuffle… thap-thap…**

Con resolución, se levantó de su asiento y comenzó a recoger sus avances, organizando los materiales desperdigados sobre la mesa.

—“Diez días… ya han pasado desde la última vez que las vi.”

Sonrió al saber que pronto estarían de regreso en la Biblioteca oculta. El tiempo dentro de este lugar no seguía las mismas reglas que en el resto de Underworld.

Un solo día en el mundo exterior equivalía a diez días dentro de la Biblioteca.

Gracias a esta manipulación del tiempo, había podido profundizar en sus investigaciones, desarrollar estrategias y ayudar a Vaelinne y Lyrielle en sus habilidades de combate y aprendizaje, al mismo tiempo que aseguraba una excusa creíble para cuando Higa revisara el tiempo que había estado vivo en Underworld.

Este margen de control le otorgaba una protección extra.

Su mirada cayó en el reloj que marcaba la hora exacta fuera de la Biblioteca: 6:33 a.m.

Luego, deslizó la vista hasta el calendario cercano junto al reloj.

Año 557.

Cinco años habían transcurrido desde que había llegado aquí.

Pero la realidad era mucho más cruel.

Cada día fuera de la Biblioteca equivalía a diez días dentro de ella.

Lo que significaba que un año se traducía en diez años atrapado en su interior.

Kirito exhaló lentamente, apoyando una mano sobre la mesa.

(—“Increíble… Ya han pasado cincuenta años, ¿eh?”)

Sin embargo, el tiempo estaba a su favor.

Sus investigaciones estaban prácticamente completas.

Lo tenía casi todo listo para iniciar su plan de escape.

Pero todavía quedaban asuntos pendientes, pequeños cabos sueltos que debía atar.

Había descubierto verdades sobre este mundo al estudiar su estructura, hallazgos que no podía simplemente dejar atrás antes de entrar en un estado de inactividad.

Además, estaba la promesa que había hecho a Lyrielle y Vaelinne.

No partiría hasta asegurarse de que todo estuviera configurado con precisión absoluta.

—“Haaah…”

Kirito cerró los ojos un momento, inhalando profundamente.

Cuando los abrió, su mirada era fría y decidida.

—“Solo un poco más… y finalmente estaré libre.”

¡Hola a todos, lectores de esta historia!

Antes que nada, quiero tomar un momento para agradecer profundamente a todos los que han estado siguiendo cada capítulo con atención, especialmente a aquellos que han mostrado su apoyo constante.

Quiero hacer una mención especial a Ciaphas_Caín, quien ha demostrado un increíble apoyo, dejando piedras de poder casi a diario esta semana en la versión de inglés. Sé que es un crítico fuerte de las novelas fanfic, así que el hecho de que mi historia haya captado su interés y su respaldo significa mucho. Espero estar cumpliendo sus expectativas y seguir mejorando cada entrega.

Sobre la entrega del capítulo.

Sé que algunos de ustedes están acostumbrados a recibir actualizaciones con una frecuencia determinada, y por ello quiero pedirles disculpas si esta entrega ha llegado un poco más tarde de lo habitual. Seguramente también sucederá lo mismo con la siguiente actualización.

La razón detrás de esto es que tengo compromisos y responsabilidades importantes que me han mantenido bastante ocupado durante esta semana y la que viene. Esto ha reducido mi margen para escribir, pero prefiero tomar el tiempo necesario para entregarles contenido de calidad y no apresurarme con algo que no refleje el esfuerzo que pongo en la historia.

Apoyo y participación.

Si bien sé que muchas personas están disfrutando de la historia, también he notado que son pocos los que realmente dejan apoyo activo. Las piedras de poder, los comentarios, e incluso el compartir la historia ayudan muchísimo a mantener esta obra en movimiento.

Si disfrutas lo que estás leyendo y quieres ayudarme a seguir mejorando, considera dejar tu apoyo con una piedra de poder, un comentario, o simplemente compartiendo la historia con otros.

Gracias por estar aquí y por seguir cada capítulo con dedicación. Espero que la historia siga atrapando su interés, y como siempre, seguiré escribiendo con todo el esfuerzo que merece esta obra.

Nos vemos en la siguiente entrega, que, aunque tarde un poco más, traerá todo el impacto que esperan.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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