Kirito: Datos ilimitados en mundos infinitos - Capítulo 11
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- Capítulo 11 - Capítulo 11: Capítulo 11: "Cincuenta Años de Vigilia: Entrenar Con Golpes Calculados, Proteger Con El Legado de una Araña y Revelar La Estrategia del Espejo."
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Capítulo 11: Capítulo 11: “Cincuenta Años de Vigilia: Entrenar Con Golpes Calculados, Proteger Con El Legado de una Araña y Revelar La Estrategia del Espejo.”
**Toc!-Toc!**
**Tch-tch!**
**Shhhk!-Thwack!**
El silencio absoluto de la Biblioteca Oculta era interrumpido por el sonido seco de espadas de madera chocando en un ritmo constante y disciplinado. Cada golpe resonaba con claridad en el espacio abierto, un área diseñada únicamente para el entrenamiento, sin adornos ni distracciones, donde la técnica y la precisión reinaban por encima de todo.
Las lámparas iluminaban el lugar con firmeza, sin titubeos ni sombras que distorsionaran la visión. Cada movimiento podía ser observado con total claridad, cada ataque ejecutado con precisión absoluta.
Kirito, vestido con su atuendo de entrenamiento negro, sostenía su espada con una sola mano, su postura relajada pero inquebrantable.
**Shhh!**
**Thwack!**
Sus movimientos fluían con una naturalidad abrumadora, como si cada desplazamiento ya estuviera decidido antes de ejecutarlo.
**Toc!-Toc!**
**Drip… drip…**
Frente a él, Vaelinne, vestida con su ropa de entrenamiento roja, empapada en sudor, mantenía su espada con ambas manos, atacando con fuerza y determinación.
—“Haaah… haaah…”
**Drip… drip…**
Desde fuera del área de combate, Lyrielle permanecía sentada en el suelo, su respiración aún entrecortada, su cuerpo cubierto de sudor tras su enfrentamiento con Kirito.
Había sido la primera en desafiarlo, llevando su resistencia al límite, y ahora, con el pulso aún acelerado, observaba atentamente el combate entre Kirito y Vaelinne. Sus ojos seguían cada movimiento con precisión, analizando cada golpe, cada defensa, cada ajuste en la postura de Kirito, cuya fluidez parecía casi inalcanzable.
**Step!-Shhh!**
Vaelinne giró sobre su talón derecho, su pie apenas rozando el suelo con un movimiento ágil y preciso. El sonido seco del desplazamiento resonó con fuerza, el roce de su calzado marcando su impulso.
**Fwip!-Whoosh!**
Su cuerpo se inclinó ligeramente hacia adelante, la inercia del giro impulsando su ataque. El aire fue cortado con un silbido agudo cuando su espada descendió en un ángulo calculado para sorprender a Kirito.
**Toc!-Tch-tch!**
En el último instante, Kirito inclinó su muñeca con una rotación mínima, desviando el golpe con exactitud milimétrica. La madera rechinó al contacto, el impacto disipándose como si hubiese sido absorbido por su defensa perfecta.
**Tch!-Thwack!-Shhhk!**
Sin permitir una pausa, Vaelinne ajustó su agarre con un movimiento firme, flexionó los brazos y cambió la trayectoria de su siguiente ataque. Su espada trazó un arco descendente con potencia, buscando imponer su fuerza.
**Step!-Fwip!-Tok!**
Sin perder su expresión serena, Kirito dio un ligero paso a la izquierda, su movimiento tan preciso que parecía flotar sobre el suelo. La inercia del ataque de Vaelinne siguió su curso, su espada golpeó con fuerza el suelo.
**Tch!-Toc!-Shhhk!**
Pero antes de que pudiera reajustarse, Kirito ya había girado su arma, aprovechando el desequilibrio momentáneo para lanzar un contraataque calculado.
**Thwack!**
—“Aaah!”
Vaelinne apretó los dientes, aferrando su espada con ambas manos mientras bloqueaba la ofensiva.
El impacto recorrió sus brazos, estremeciéndolos por la fuerza del golpe, pero mantuvo su posición con firmeza.
**Toc!-Tch-tch!-Thwack!-Shhhk!**
Cada vez que pensaba que había encontrado una apertura, Kirito desmantelaba su ofensiva con movimientos calculados.
—“Haaah!”
**…Drip…Drip…**
Finalmente, tras otro ataque desviado sin dificultad, Vaelinne jadeó y se detuvo un instante, sujetando su espada con fuerza, su frustración reflejada en su expresión.
—“¡Cinco años entrenando juntos y ni una sola vez te hemos hecho sudar, Kirito!”
Su voz vibró con la intensidad del momento, un eco resonando en el espacio de entrenamiento.
**Tch!**
Kirito bajó ligeramente su espada, una leve sonrisa cruzando su rostro mientras observaba a Vaelinne con calma.
—“¿Quieres que me esfuerce más? ¿Y cuál sería el beneficio para ambas si lo diera todo?”
Sus palabras no fueron arrogantes ni desafiantes, sino una revelación directa sobre el propósito del entrenamiento.
**Shhh!**
Desde fuera del combate, Lyrielle escuchó atentamente, su postura relajada y su respiración ya controlada. Su pulso había recuperado la calma tras el desgaste del enfrentamiento anterior, pero su atención seguía fija en las palabras de Kirito.
Sin decir una palabra, asintió levemente; sabía que tenía razón.
Vaelinne soltó un leve suspiro, su frustración aún presente.
—“Lo sé… pero aún así creí que podría hacerte tomarlo más en serio. Y eso intentaré ahora.”
**Tch-tch!**
Apretó los dientes, reajustó su agarre y tomó una postura más agresiva.
**Fwip!**
Si quería que Kirito peleara en serio, tendría que forzarlo a hacerlo.
**Tch!**
Vaelinne reajustó su postura, sus pies acomodándose sobre el suelo, marcando su firmeza para el siguiente ataque.
**Shhhk!**
Flexionó ligeramente las rodillas, el tejido de su ropa de entrenamiento rozando su piel con un leve sonido, su cuerpo preparado para la ofensiva.
**Fwoomp!**
Sus músculos se tensaron, acumulando energía para el movimiento siguiente.
—“Haaah…”
Su respiración se profundizó en un breve suspiro controlado, el aire fluyendo con precisión en cada fibra de su ser.
**Fwip!**
Sus dedos se afianzaron en la empuñadura de la espada con firmeza, asegurando su agarre para no perder ni un instante en su ofensiva.
**Whoosh!**
En un solo movimiento explosivo, lanzó un nuevo ataque, su espada cortando el aire con potencia, su velocidad y determinación reflejadas en cada centímetro de su trayectoria.
Kirito no contraatacó de inmediato. En su lugar, comenzó a manipular el ritmo del enfrentamiento, moviéndose con una precisión inquietante.
**Tch-tch!**
Cada vez que Vaelinne atacaba, él calculaba el ángulo exacto, desviando su espada con movimientos mínimos pero efectivos.
En lugar de bloquear con fuerza, Kirito hacía que cada golpe de Vaelinne se desviara apenas lo suficiente para alterar su centro de gravedad.
Vaelinne sintió el desajuste en su equilibrio e intentó corregirlo. Pero justo en ese instante, Kirito deslizó la punta de su espada contra la suya.
**Shhhk!**
El contacto repentino obligó a Vaelinne a reajustar su agarre, su pulso acelerado por el cambio inesperado en el ritmo del combate.
**Tok!**
El siguiente golpe no fue un ataque directo, sino un ajuste exacto en el momento preciso.
Vaelinne sintió el cambio en su postura, su peso mal distribuido por la sutil manipulación de Kirito. Intentó corregirlo, pero ya era tarde.
**Tch!**
Kirito avanzó con un solo movimiento calculado, deslizando su espada de madera con una precisión absoluta hasta detenerla contra el cuello de Vaelinne.
—“Se acabó, Vaelinne.”
Silencio absoluto.
—“Haaah… haaah…”
Vaelinne respiró con dificultad, su pecho subiendo y bajando con cada inhalación pesada.
**Drip… drip…**
Gotas de sudor resbalaron por su cuello, cayendo al suelo firme, su cuerpo aún tenso por el esfuerzo del combate.
—“Si me pusiera serio, no aprenderías nada.”
**Shhhk!**
Kirito bajó la espada con suavidad, sin perder su expresión tranquila.
—“Este entrenamiento es para ti y Lyrielle, pero también para mí… Porque el entrenamiento constante no traiciona a nadie.”
—“Sí… Haaah… Perdí.”
**Fwip!**
**Step!**
Desde su posición de observadora, Lyrielle sonrió levemente, acomodándose con tranquilidad, ya recuperada de su respiración agitada. Comprendía que este entrenamiento no solo fortalecía a Vaelinne, sino que también mantenía afilada la técnica de Kirito.
—“Además, ¿quién fue la que pidió que reajustara mi fuerza a la de ustedes cuando comencé a entrenarlas?”
Kirito miró a Vaelinne con una expresión que dejaba clara su intención.
—“Haaah… Eso fue…”
Vaelinne no encontró una respuesta inmediata y desvió la mirada a otro lado, evitando responder. Sabía que Kirito no usaba toda su fuerza, pero sí su técnica, la cual había pulido durante todos estos años.
—“Está bien, Kirito, entendemos tu punto…”
Lyrielle se levantó con calma, intentando desviar el tema para salvar a su compañera de la incomodidad. Entonces, continuó con un tono pensativo.
—“Pero tengo una pregunta con respecto a lo que dijiste…”
—“¿Y cuál es?”
Kirito le siguió la corriente, pero sabía que su pregunta no era simplemente para cambiar el tema, sino un genuino deseo de aprender más. Vaelinne, aún recuperándose, también prestó atención.
—“Bueno, entiendo que al enseñarnos mantienes tu habilidad afilada, pero… ¿puedes volverte más fuerte al practicar con alguien que tiene menos habilidad que tú?”
Lyrielle preguntó con auténtica curiosidad. A lo largo de los años, había notado que, pese a entrenar con ellas, Kirito nunca mostró debilidad en la práctica. A pesar de que ellas se habían convertido en las más fuertes entre todos los demás pilotos, su técnica seguía perfeccionándose con cada sesión.
—“Humm… Es una buena pregunta.”
Kirito adoptó un rostro pensativo, llevando una mano a su mentón antes de responder.
—“La respuesta corta es: sí…”
—“¿Y la larga?”
Vaelinne, ya con mejor ánimo, lo alentó a continuar. Aunque no disfrutaba de explicaciones demasiado sofisticadas, sí apreciaba la claridad con la que Kirito les transmitía información compleja de manera comprensible.
La sonrisa de Kirito se amplió un poco más, y sin hacerlas esperar, comenzó a explicar.
—“Cuando entrenas con alguien menos hábil que tú, no se trata solo de mejorar tu fuerza o velocidad. Si solo me enfocara en la superioridad física, mis habilidades se volverían rígidas, predecibles. En cambio, al entrenar con ustedes, tengo que adaptar constantemente mi técnica, leer sus patrones, anticipar su evolución. Eso me obliga a refinar cada pequeño movimiento, cada ajuste, cada cambio de ritmo.”
**Shhhk…**
Kirito deslizó la empuñadura de su espada de madera entre sus dedos en un gesto inconsciente, su movimiento fluido reflejando la familiaridad con el arma antes de continuar explicando.
—“Alguien más débil no significa alguien incapaz. Mientras ustedes buscan mejorar con cada práctica, yo también lo hago. Cada vez que corrigen sus errores, yo también tengo que encontrar una nueva manera de desafiar sus habilidades.”
Su voz era tranquila, pero las palabras tenían peso. Vaelinne y Lyrielle lo escuchaban atentamente, comprendiendo la profundidad de su lógica.
—“En una batalla real, el enemigo no siempre será alguien más fuerte que tú. A veces serán movimientos impredecibles, decisiones que no puedes anticipar, situaciones que ponen a prueba tu capacidad de adaptación. Si puedo enfrentar cualquier estilo, cualquier nivel, y seguir mejorando, entonces cada combate me servirá para crecer.”
Kirito esbozó una leve sonrisa, su mirada sincera.
—“Así que sí… Practicar con ustedes me vuelve más fuerte.”
Vaelinne y Lyrielle intercambiaron miradas. La respuesta no solo era lógica, sino también inspiradora.
Vaelinne sintió un calor agradable en el pecho y, como era de esperar, no perdió la oportunidad de reaccionar con su energía característica.
—“¡Hah! Así que el gran Kirito también ha sacado ventaja de entrenarnos, ¿eh? ¡Qué bueno, qué bueno!”
Antes de que pudiera seguir hablando, se lanzó hacia él con una sonrisa traviesa y le dio una fuerte palmada en la espalda mientras lo decía.
**Thwack!**
Kirito no se movió, pero su expresión cambió apenas, una leve sonrisa cruzó su rostro con un aire de resignación.
—“No me digas que ahora vas a empezar a hablar como si yo fuera su maestro…”
Vaelinne rió con ligereza, inclinándose un poco hacia él con diversión, dándole otra palmada fuerte.
**Thwack!**
—“Vamos, admítelo, no está tan mal tener alumnas como nosotras.”
Desde su posición, Lyrielle observó la escena con calma, pero la calidez en sus ojos revelaba lo mucho que apreciaba este momento.
—“Es agradable saber que nuestro entrenamiento también es importante para ti,” dijo con una sonrisa sincera.
Kirito desvió la mirada por un instante, como si su reflexión no fuera algo que acostumbrara decir en voz alta. Pero al final, solo dejó escapar un pequeño suspiro y volvió a sonreír.
**Thwack!**
—“¿Ves, Kirito? Hasta Lyrielle lo admite.”
Vaelinne no dejaba de aprovechar el momento para seguir golpeándole la espalda.
—“Vaelinne… te estás vengando por el entrenamiento que perdiste, ¿verdad?”
Vaelinne rió con ligereza, inclinándose un poco más hacia él con diversión mientras repetía la acción.
—“¡Por supuesto que no! ¿Qué te hace pensar eso?”
**Thwack!-Thwack!**
Kirito dejó escapar otro suspiro, ignorando los repetidos golpes en su espalda, mientras Lyrielle los observaba con una sonrisa tranquila. Ella apreciaba la confianza y cercanía entre los tres, pero conocía bien el límite de Kirito.
—“Vaelinne, ya basta. Si sigues molestándolo, en la próxima práctica podrías recibir una lección más dura.”
Vaelinne se congeló un instante, un leve escalofrío recorrió su espalda.
—“Eso no lo harás…”
Kirito sonrió con un aire misterioso, sus ojos reflejando un desafío silencioso.
—“¿Quién sabe?”
El ambiente se detuvo por un breve segundo, hasta que Vaelinne soltó un leve quejido y, sin esperar más, dejó de golpearlo inmediatamente.
El silencio dio paso a una risa compartida. Las tensiones del combate desaparecieron mientras los tres se alejaban del lugar de práctica, secándose el sudor con las toallas mientras una sensación de relajación comenzaba a instalarse en el ambiente.
Sin embargo, Vaelinne no pudo evitar sentir cierta inquietud. Tras un breve silencio, se giró hacia Kirito con una sonrisa confiada.
—“Es mentira, ¿verdad? No vas a aumentar la dureza en la próxima práctica…”
Kirito no respondió. Solo mantuvo su expresión relajada mientras seguía caminando a su ritmo habitual.
Vaelinne parpadeó, inclinándose un poco hacia él con fingida despreocupación.
—“¿Verdad?”
Kirito seguía sin decir una palabra, pero su sonrisa permanecía intacta; no era burlona ni desafiante… pero tampoco negaba nada.
Vaelinne frunció levemente el ceño, sintiendo un escalofrío recorrerle la espalda.
—“Kirito… vamos, dime que solo estás jugando…”
**Step! Step!**
**Step! Step!**
**Step! Step!**
El silencio volvió a instalarse. Cada paso que daban sin una respuesta clara de Kirito solo hacía que la incertidumbre de Vaelinne creciera aún más.
—“Kirito. ¿Me estás escuchando?”
Él simplemente exhaló suavemente, con la misma sonrisa indescifrable, y siguió caminando como si la conversación no fuera lo suficientemente importante para una respuesta verbal.
**Gulp!**
Vaelinne tragó saliva.
—“No puedes hacer esto…”
El aire en torno a Kirito parecía tener un matiz de calma calculada, lo que hizo que un escalofrío más fuerte recorriera a Vaelinne.
Sin decir una palabra más, Vaelinne dejó de insistir de inmediato.
Lyrielle, quien había estado observando la escena en silencio, no pudo evitar soltar una leve risa.
—“Eso te pasa por provocarlo demasiado.”
Vaelinne hizo un leve puchero, pero en su interior sabía que, quizá, en la próxima práctica recibiría algo más exigente de lo que esperaba.
**Step! Step!**
**Step! Step!**
**Step! Step!**
Los tres continuaron avanzando juntos, dejando que la conversación se desvaneciera en el aire, pero con la certeza de que la duda de Vaelinne no se disiparía tan fácilmente.
(*****)
El cálido aroma de la pasta recién cocida impregnaba el aire, mezclándose con la fragancia intensa de la salsa de tomate que burbujeaba suavemente en la sartén.
**Shhhk…**
Kirito movió la cuchara de madera con precisión, dejando que la salsa espesa se cocinara a fuego lento. El color rojo vibrante provenía de los tomates cultivados en su propio huerto dentro de la Biblioteca Oculta, un espacio que había diseñado meticulosamente para obtener ingredientes frescos.
Gracias a la distorsión del tiempo dentro de la Biblioteca, los cultivos crecían mucho más rápido de lo normal, permitiéndole mantener una provisión constante de vegetales y hierbas. El aroma del orégano y el ajo recién picado se fusionaba con la salsa, intensificando su sabor.
**Fwip!**
Vertió con cuidado la pasta en el colador, dejando que el vapor ascendiera en el aire. El agua caliente goteó lentamente mientras Kirito inclinaba el recipiente con movimientos calculados, como si incluso en la cocina mantuviera su precisión impecable.
**Creak—Thmp**
La puerta se abrió con un leve crujido, seguido por un impacto suave al completar su movimiento, anunciando la llegada de Vaelinne y Lyrielle.
**Step! Step!**
**Step! Step!**
Ambas habían salido de la ducha fresca, con el cabello aún húmedo y el aroma del jabón envolviéndolas con una sensación de tranquilidad después del arduo entrenamiento. Habían usado el baño que Kirito les prestó y ahora estaban listas para reponer energías.
Vaelinne llevaba una prenda ligera de dormir, una camisola roja con detalles blancos en los bordes y un pantalón corto que dejaba ver la firmeza de sus piernas tras el ejercicio. El tejido suave se ajustaba cómodamente a su cuerpo, permitiéndole moverse con libertad.
Lyrielle, en cambio, optó por un conjunto más delicado, una blusa azul de tela liviana con bordes blancos y unos pantalones sueltos que caían con elegancia sobre su figura. Su ropa mantenía un aire sereno, reflejando su estilo más tranquilo.
**Shff… Shff…**
**Shff… Shff…**
El suave roce de la tela acompañaba cada paso, reflejando la diferencia en sus movimientos.
Vaelinne caminaba con energía, sus prendas ajustándose dinámicamente con su ritmo vibrante.
Lyrielle, en contraste, mantenía un paso más elegante y fluido, su atuendo reflejando su serenidad natural.
Vaelinne se detuvo un instante, su mirada brillando al notar lo que Kirito estaba preparando.
—“¡Kirito! Debo admitir que tu cocina ha mejorado muchísimo desde la primera vez. No es que antes estuviera mal, pero ahora es comparar el cielo con la tierra.”
Kirito, sin apartar la vista de la sartén, soltó un leve suspiro mientras daba el último toque a la salsa, añadiendo una pizca de albahaca fresca.
—“Ya casi está listo…”
Lyrielle sonrió con tranquilidad mientras se acercaba.
—“Es cierto, cada vez perfeccionas más tu técnica. Es difícil pensar que el mismo Kirito de antes preparó esto.”
Vaelinne, sin esperar más, se acercó rápidamente y miró con fascinación la pasta, el aroma envolviéndola por completo.
—“Esto huele increíble… ¿Sabes que ahora podrías abrir un restaurante?”
Kirito retiró la sartén del fuego y comenzó a mezclar la salsa con la pasta, asegurándose de que la textura quedara perfecta.
—“No es nada especial. Antes, Asuna siempre cocinaba. Pero después de cincuenta años aquí, mi habilidad tuvo que mejorar…”
—“…”
—“…”
Mientras hablaba, sus ojos recorrieron sutilmente los rostros de Vaelinne y Lyrielle, notando cómo sus sonrisas se atenuaban al absorber el peso de sus palabras. No lo dijeron, pero lo sintieron.
Habían compartido días enteros con Kirito, prácticamente cinco años viviendo a su lado gracias a la distorsión temporal de la Biblioteca Oculta. Cada entrenamiento, cada conversación, cada momento juntos se sumaba a la cuenta del tiempo que él había pasado en ese lugar.
Sin embargo, aunque esos cinco años representaban una parte significativa de su vida junto a él, seguían siendo una fracción mínima frente a los cincuenta años que Kirito había pasado en soledad. A lo sumo, le restaban tiempo a su aislamiento, pero no lo eliminaban.
Por más que se sintieran cerca de él, el peso de la diferencia era innegable.
Kirito lo sabía. Por eso, antes de que el ambiente se tornara melancólico, levantó un plato y se giró hacia ellas con una expresión relajada y una leve sonrisa.
—“Vamos, si no comen pronto, se enfriará.”
Vaelinne parpadeó un instante, como si estuviera a punto de decir algo, pero en lugar de hacerlo, sonrió. La preocupación aún estaba ahí, pero si Kirito no quería que el tema avanzara, ella tampoco insistiría.
Lyrielle, más perceptiva, entendió su intención sin necesidad de palabras.
Vaelinne, que ya estaba de pie junto a la cocina observando cómo Kirito terminaba de preparar la comida, tomó el plato que él le ofrecía con entusiasmo.
Lyrielle, con su actitud más pausada, también tomó el suyo con calma, sin perder la oportunidad de observar el resultado final de la preparación.
Con los platos en mano, los tres se dirigieron juntos hacia el comedor, donde la cálida iluminación hacía que el espacio se sintiera aún más acogedor después del esfuerzo del día.
Al tomar asiento, Vaelinne no pudo contener su emoción al ver la presentación de la comida.
—“¡Hah! Se ve delicioso.”
Lyrielle asintió con una sonrisa tranquila.
—“Definitivamente, cada vez mejoras más.”
Kirito agradeció sus palabras con un leve asentimiento, antes de apoyarse en la mesa y mirar los platos servidos.
—“Bueno… Es hora de comer.”
Los tres juntaron las manos con respeto y pronunciaron con naturalidad:
—“Itadakimasu.”
—“Itadakimasu.”
—“Itadakimasu.”
Después de agradecer la comida, tomaron los palillos, los rompieron con precisión y empezaron a comer, dejando que el esfuerzo del día se disipara en el placer de una buena comida.
—“Mmm…”
Apenas Vaelinne llevó el primer bocado a su boca, su expresión cambió por completo. Sus ojos brillaron con satisfacción, y sin poder evitarlo, apoyó una mano en su mejilla mientras saboreaba el platillo con deleite.
—“Kirito… cada vez mejoras más. Ya antes cocinabas bien, pero ahora es increíble. Con el tiempo, has llevado tu habilidad a otro nivel.”
Kirito, al escucharla, soltó una leve risa antes de sacudir la cabeza con tranquilidad.
—“Sigues con eso. Estás exagerando, Vaelinne.”
Vaelinne, sin dejar de comer, frunció levemente el ceño en clara desaprobación, pero antes de que pudiera replicar, Lyrielle ya había tomado su primer bocado con calma, permitiéndole expresar su opinión sin apresurarse.
Con los ojos cerrados brevemente, saboreó el platillo antes de asentir con convicción.
—“No es exageración, Kirito. Es realmente impresionante cuánto has mejorado.”
Kirito, aunque seguía pensando que estaban exagerando, no pudo evitar apreciar el gesto amable.
—“Bueno… gracias a las dos. Me alegra que les guste mi comida casera.”
Sabía que su habilidad había progresado con los años, pero rara vez se detenía a evaluarla en comparación con el pasado. Era en momentos como este, compartiendo la comida con ellas, cuando realmente notaba la diferencia.
**Shff—Tap.**
El roce sutil de los palillos se deslizó sobre el plato antes de que Vaelinne tomara otro bocado.
“Mmm…”
Otro suspiro suave de satisfacción escapó de sus labios mientras disfrutaba el platillo.
—“Si estuvieras afuera, podrías abrir un restaurante sin problema. Obviamente no puedes hacerlo ahora, pero en el mundo exterior serías un éxito.”
Kirito sonrió ligeramente, sin poder evitar imaginar la escena por un breve instante.
—“El mundo exterior…”
Murmuró aquellas palabras en voz baja, casi para sí mismo. Su mirada se perdió brevemente sobre la superficie del plato, como si sus pensamientos hubieran tomado un rumbo distinto.
El mundo exterior. Ese lugar que para ellas representaba un destino lógico, una certeza en su futuro, pero para él seguía siendo un desafío lleno de posibilidades inciertas.
Por un breve momento, el sonido de la comida en la mesa pareció apagarse. Las sombras de sus recuerdos, el peso del tiempo transcurrido en aislamiento, todo amenazó con entrar en su mente.
**Shff—Tap.**
Pero antes de que su expresión revelara más de lo necesario, Kirito tomó otro bocado y se concentró en el sabor.
—“Haaah… sí, está bastante bien.”
Sus palabras eran casi una distracción consciente. El leve respiro, el esfuerzo por mantenerse presente en la conversación, todo fue parte de su decisión de no dejarse llevar por pensamientos innecesarios.
Vaelinne y Lyrielle intercambiaron una breve mirada. Ambas notaron el instante en que Kirito se quedó pensativo, pero ninguna quiso señalarlo.
Vaelinne fue la primera en reaccionar, mostrando una sonrisa animada para recuperar la energía de la charla.
—“Bueno, cuando vuelvas, podrás hacer que otros prueben tus nuevas habilidades y ver hasta dónde ha llegado tu talento en la cocina.”
—“Sí, podrías pedirle a Asuna que te califique…”
Añadió Lyrielle con tranquilidad, siguiendo el cambio de tono sin generar ninguna pausa incómoda.
En la mesa, junto a los platos, había una bebida tradicional servida en pequeñas tazas, su aroma fresco complementando perfectamente el sabor de la pasta.
**Tap—Lift.**
**Sip… Hff.**
Kirito levantó su taza con tranquilidad, tomando un sorbo y disfrutando la calidez del líquido antes de esbozar una leve sonrisa.
—“Supongo que, cuando salga al exterior, podré comprobarlo por mí mismo.”
Su tono era relajado, permitiendo que el tema se disipara de manera natural.
**Tap—Lift.**
**Sssip… Haa…**
Vaelinne tomó su taza con entusiasmo, disfrutando la calidez de la bebida antes de dar otro bocado con energía renovada. Era evidente que la comida estaba cumpliendo su propósito: restaurar fuerzas y relajar el ambiente.
Fue entonces cuando Vaelinne, con su característico entusiasmo, cambió el rumbo de la conversación.
—“Ah, por cierto… Tsukigaki, Amayori y Takiguri también han estado disfrutando la comida que les envías. Aunque sea poco, les encanta el sabor y siempre están atentos a recibirla.”
Lyrielle asintió, apoyando el comentario con un tono más tranquilo.
—“Sí, de hecho, cuando nos ven, no están tan pendientes de nosotras como lo están de tratar de olfatear dónde ocultamos la comida antes de dársela.”
Kirito soltó una risa breve pero genuina, su expresión relajándose ligeramente con el comentario.
—“Eso suena como algo típico de ellos. ¿Cómo han estado?”
**Slrrp… Mmm…**
Lyrielle llevó su taza a los labios antes de responder con calma.
—”Bien, aunque cada vez parecen más impacientes cuando nos ven. Creo que ya asocian nuestra llegada con tu comida.”
Kirito asintió con una sonrisa mientras apoyaba los codos sobre la mesa. Recordar a los dragones le traía una sensación de tranquilidad.
Cuando su mente se sentía saturada por sus investigaciones, solía abandonar la Biblioteca Oculta y dirigirse a la Cueva Oscura, el lugar donde se encontró por primera vez con Vaelinne y Lyrielle al llegar a este mundo.
Aunque las modificaciones que había realizado en la Catedral le otorgaban acceso a casi cualquier lugar dentro de su vasta estructura, la Cueva Oscura seguía siendo su único refugio seguro cuando necesitaba despejarse.
Allí, Tsukigaki, Amayori y Takiguri se convertían en sus únicos acompañantes, ayudándolo a liberar la tensión acumulada tras cada ciclo de análisis y descubrimientos.
Para ellos, su presencia era siempre bien recibida. No solo lo reconocían como alguien de confianza, sino que incluso mostraban cierto apego hacia él, acercándose con naturalidad y aceptando sus gestos de afecto.
En ese refugio oculto, lejos de cualquier mirada ajena, Kirito encontraba un espacio donde podía liberar sus pensamientos sin reservas.
El sigilo era primordial, y esa cueva le aseguraba que su presencia permaneciera invisible para el mundo de Underworld, evitando que sus movimientos fueran detectados.
Para los dragones, el tiempo transcurrido entre sus encuentros era insignificante, apenas unos instantes desde su percepción.
Pero para Kirito, cada vez que los visitaba, habían pasado semanas, incluso meses desde su última salida.
**Sip… Hff.**
Soltó un leve suspiro, ocultándolo con otro sorbo de su bebida, antes de volver al presente.
Vaelinne tomó otro bocado y sonrió con satisfacción.
—“Bueno, ahora que sabemos que los dragones disfrutan tanto tu comida, quizás podrías hacerles algo especial la próxima vez.”
Después de escuchar aquel último comentario, Kirito dejó su taza sobre la mesa y, con una leve sonrisa, exhaló con tranquilidad.
—“Seguro que lo haré.”
Con eso, continuaron disfrutando la comida, terminándola en poco tiempo y quedando plenamente satisfechos.
La sensación de calma en la mesa era innegable. Como de costumbre, después de comer, Kirito mantuvo una conversación ligera con ellas, aprovechando el momento para ponerse al día.
En algún punto, preguntó con interés sobre el estado del planeta Admina y las cosechas.
Lyrielle, con su serenidad habitual, tomó su taza con calma antes de responder con una leve sonrisa.
—“Las cosas han estado mejorando. Gracias a tu ayuda, hemos optimizado varios procesos y aumentado la productividad. Ahora el planeta se encuentra en una etapa mucho más estable.”
Kirito la escuchaba con atención mientras Lyrielle continuaba explicando.
—“Las semillas también han evolucionado; ahora son más resistentes, lo que ha permitido que los cultivos prosperen en condiciones más variadas. Además, cada vez más personas han decidido mudarse al planeta.”
Kirito simplemente asintió, como si lo considerara algo natural, sin darle demasiada importancia.
—“Bueno, era lo esperado…”
Vaelinne, que había estado escuchando con los brazos cruzados, soltó una leve risa antes de mirarlo con expresión firme.
—“Tienes la mala costumbre de restarle importancia a lo que haces, Kirito.”
Vaelinne levantó una ceja con un aire de reproche juguetón antes de continuar.
—“Tal vez no te des cuenta, pero algunas de tus ideas han tenido un impacto sorprendente. A veces ni siquiera las planeas; simplemente se te ocurren de repente, y nosotras terminamos buscando la manera de hacer que parezca que forman parte de nuestra propia investigación… para que nadie sospeche.”
Kirito dejó escapar una leve sonrisa ante el comentario, sin negar lo que Vaelinne decía.
Sabía que siempre actuaba con discreción en su situación actual en este mundo, pero descubrir que sus acciones estaban dejando huella, aunque de manera indirecta, le provocaba una extraña sensación de satisfacción.
Fue entonces cuando Lyrielle, con su voz calmada, intervino con una mirada significativa.
—“Aunque no seas el rey, siempre encuentras la manera de ayudar. Recuerdo cuando te mencionamos que la situación no mostraba mucho progreso… y sin pensarlo demasiado, ya estabas buscando una forma de cambiar eso.”
Vaelinne asintió, su tono menos juguetón esta vez, pero con un dejo de orgullo en sus palabras.
—“Y eso es lo que hace que sea aún más especial. A pesar de que tus propias manos están llenas con tus propios problemas, sigues sacando tiempo para ayudarnos y ayudar al reino.”
**Shff—Clink.**
Lyrielle dejó su taza en la mesa con delicadeza antes de completar la idea.
—“No es solo estrategia o necesidad. Es tu propia bondad.”
Kirito parpadeó un instante, procesando las palabras de ambas. Nunca había considerado el impacto de sus acciones desde esa perspectiva, pero escucharlo en voz de ellas le hizo reconocerlo con claridad.
“Haaah…”
Finalmente, exhaló suavemente, su expresión adoptando un tono más serio antes de hablar con calma.
—“Supongo que no todo el mundo está contento.”
Las expresiones de Vaelinne y Lyrielle se tornaron más serias al comprender hacia dónde se dirigía la conversación.
—“Los cuatro emperadores…”
—murmuró Lyrielle con tono medido.
Vaelinne asintió con una leve inclinación de cabeza antes de continuar.
—“Actúan como si nada pasara, al menos en apariencia. Pero hemos visto ciertos movimientos extraños… señales de inconformidad.”
Lyrielle apoyó una mano sobre la mesa, su mirada tranquila pero analítica reflejaba una inquietud subyacente.
—“Es como si la mejoría no les gustara. La estabilidad que hemos logrado y el progreso del reino deberían ser bien recibidos, pero su reacción indica lo contrario. Como si temieran lo que representa.”
Kirito cerró brevemente los ojos al pensar, antes de esbozar una sonrisa enigmática y responder.
—“Sí… No se preocupen demasiado… ya he tomado ciertas precauciones.”
El tono seguro de sus palabras provocó una reacción inmediata en ambas.
Vaelinne frunció levemente el ceño, intrigada por su actitud, mientras Lyrielle mantenía su mirada fija en él, esperando una explicación.
**Scrape—Clink**
La silla rozó levemente el suelo, el sonido marcando la repentina acción.
Sin agregar nada más, Kirito se levantó con tranquilidad, dejando a las chicas sorprendidas.
Vaelinne y Lyrielle intercambiaron una mirada rápida, la curiosidad brillando en sus ojos mientras lo observaban. No había duda de que querían saber más, y la súplica en la voz de Vaelinne lo hacía evidente.
—“¡Kirito, no puedes dejarnos así! Si sabes más, deberías decirlo de inmediato.”
Pero él simplemente sacudió la cabeza con calma antes de inclinarse ligeramente sobre la mesa.
—“Primero, las dos van a lavar los platos, mientras me voy a tomar un baño.”
Vaelinne lo miró, desconcertada por la súbita exigencia.
—“¿Eh?”
**Clack**
El sonido seco de la taza al ser levantada rompió brevemente la quietud del ambiente. Kirito la tomó con tranquilidad, el borde de la cerámica rozando apenas sus dedos antes de que la dejara caer sobre su plato.
Un instante de silencio.
**Hfff—Clack**
Luego, con un movimiento relajado, empujó el plato suavemente en dirección a ellas, generando un deslizamiento apenas perceptible sobre la superficie de la mesa, acompañado por un leve roce entre la cerámica y la madera.
Mientras lo hacía, su voz resonó con calma pero firmeza.
—“La última vez tuve que hacerlo yo solo, así que ahora les toca a ustedes.”
Vaelinne frunció los labios en un puchero, claramente molesta, pero sabía que él era un hombre de palabra. Si decía que hablaría después, lo cumpliría.
Lyrielle, en cambio, asintió con naturalidad como si la petición fuera algo completamente lógica.
Sin perder el tiempo, comenzó a tomar los platos de la mesa y, con un tono tranquilo, motivó a Vaelinne a ayudar.
—“Vamos, no pienses que vas a escaparte de esto.”
Kirito dejó escapar una breve risa al ver la escena desarrollarse ante él.
—“Si no ayudas, Vaelinne, entonces solo se lo contaré a Lyrielle en privado. Tendrás que esperar… quién sabe cuánto.”
Vaelinne lo miró con incredulidad antes de soltar un quejido de resignación.
—“Eso es cruel, Kirito…”
Lyrielle también asintió y añadió con determinación:
—“Si no me ayudas, se lo diré a Kirito. No dejaré que te salgas con la tuya, Vaelinne.”
Vaelinne soltó un suspiro exasperado, frunciendo el ceño antes de señalarla con firmeza.
—“¡Tú también estás con él!”
Lyrielle se encogió de hombros con una leve sonrisa.
—“¿No es obvio? Si no hago esto, seguro que te harás la tonta y no me ayudarás.”
Kirito observó la interacción con diversión mientras Vaelinne se ruborizaba levemente, frustrada por la situación.
—“Está bien, está bien… ¡Acepto!”
Respondió finalmente, resignada.
Comenzando a recoger los platos con Lyrielle, sabiendo que no le quedaba otra opción.
Mientras las chicas se ocupaban de la tarea, Kirito se dirigió con tranquilidad a tomar su merecido baño del día.
(*****)
Las chicas estaban sentadas nuevamente tras haber terminado de lavar los platos, la anticipación cargando el aire con una tensión silenciosa.
Cada una expresaba su impaciencia de manera distinta.
**Tap… tap… tap…**
Vaelinne movía rítmicamente los pies contra el suelo, el golpeteo constante resonando suavemente en la habitación.
Lyrielle, fiel a su calma habitual, frunció el ceño antes de dirigirle una mirada de advertencia.
—“Vaelinne… deja de hacer ruido con los pies.”
**Thmp**
Vaelinne levantó una ceja y, sin pensarlo dos veces, empujó suavemente la pierna de Lyrielle con un gesto desafiante y burlón.
—“Oh, ¿y tú? No has dejado de mirar hacia donde Kirito se fue…”
Lyrielle exhaló un leve suspiro, moviendo apenas su pierna en respuesta.
Su mirada permaneció fija en Vaelinne, quien esbozó una sonrisa satisfecha antes de cruzarse de brazos.
—“Simplemente lo estoy esperando… pero de una manera más tranquila.”
Lyrielle mantuvo su expresión estoica, pero su tono reflejaba que intentaba justificarse.
**Tap… Tap… Tap…**
El sonido de pasos firmes resonó en la habitación, su ritmo constante anunciando la presencia inminente de Kirito.
**Shff…**
Los documentos crujieron suavemente entre sus manos, el roce de las hojas generando un murmullo discreto en el aire.
Las chicas levantaron la vista al instante, atentas a su llegada.
Kirito entró en la habitación con un volumen considerable de documentos en una mano y una tableta en la otra.
**Thud**
Al acercarse a la mesa, dejó caer los papeles con un sonido seco y denso, un impacto que dejaba claro su peso y relevancia.
Vaelinne y Lyrielle observaron la escena con detenimiento, siguiendo con la mirada cómo los papeles se expandían levemente sobre la superficie.
**Thmp**
El leve impacto de la silla contra el suelo marcó el momento en que Kirito tomó asiento con calma.
**Shff…**
Sus dedos se deslizaron lentamente por los bordes de los documentos, el papel crujió apenas bajo su contacto, generando un sonido seco pero sutil.
Kirito observó el contenido por un instante, recorriendo las líneas escritas con atención.
Las chicas, incapaces de contener su curiosidad, preguntaron al mismo tiempo, cada una a su manera:
Vaelinne, con su impaciencia latente:
—“¡¿Qué es todo esto?! ¿Qué tienes ahí?”
Lyrielle, más mesurada pero igualmente intrigada:
—“Kirito, explícanos. ¿De qué se tratan estos archivos que trajiste?”
Kirito solo pronunció unas palabras con calma, respondiendo a sus preguntas sin rodeos:
—“Revisen esto.”
Sin decir más, tomó uno de los tantos documentos frente a él y lo deslizó hacia ellas con un movimiento firme.
**Shff…**
El suave deslizamiento del papel sobre la mesa generó un sonido tenue, el roce de los documentos contra la superficie de madera resonando con discreción.
**Thmp**
El impacto sutil pero decidido marcando la seriedad de la situación.
Las hojas quedaron frente a ellas. El peso de la información era evidente, y la tensión en el aire se volvió palpable.
Vaelinne y Lyrielle tomaron los documentos con rapidez, sintiendo el peso de la información en sus manos.
Con cada página que pasaban, sus expresiones se transformaban, la sorpresa dando paso a una inquietante comprensión.
Lyrielle frunció levemente el ceño, su mirada analítica recorriendo los detalles del primer informe.
—“Esto… son especificaciones estratégicas.”
Vaelinne, más impulsiva, hojeó los documentos con rapidez, su expresión cambiando a asombro.
—“Tecnología avanzada… diseños de los mecadragones… planos de armas…”
De pronto, sus manos se detuvieron al abrir otro documento.
Era un análisis detallado de la estructura de la Catedral, resaltando puntos clave para un posible ataque.
Vaelinne parpadeó con incredulidad, sintiendo su respiración volverse más pesada al observar la información.
—“Espera… ¿por qué tienes esto?”
Kirito ladeó la cabeza ligeramente, su expresión tranquila pero con un aire calculador.
—“No son míos. Son de los cuatro emperadores.”
Las palabras cayeron como un golpe en la habitación.
Vaelinne y Lyrielle se miraron con sorpresa, procesando la gravedad de lo que acababan de escuchar.
Lyrielle, más analítica, volvió a fijar la vista en los documentos antes de preguntar, su tono sereno pero cargado de tensión.
—“¿Cómo los conseguiste? ¿Cuándo saliste de la Catedral?”
Vaelinne, más directa, frunció el ceño con preocupación.
—“¿Los tomaste directamente de ellos? ¿Por qué te arriesgaste?”
Kirito sonrió levemente, notando que su preocupación por él superaba la que sentían por los documentos, antes de responder con calma.
—“Tienen razón… los robé.”
Vaelinne y Lyrielle contuvieron el aliento, procesando la revelación.
Kirito apoyó los codos sobre la mesa, sin perder la compostura mientras continuaba.
—“Pero nunca he salido más allá del piso 95… Solo he visitado a los dragones.”
El peso de sus palabras hizo que el silencio en la habitación se volviera denso, cargado de incertidumbre y preguntas sin respuesta.
**Shff…**
El sonido suave y controlado del deslizamiento de la tableta sobre la mesa marcó la pausa en la conversación.
**Tap**
Kirito levantó una mano con precisión, el leve movimiento generando un instante de silencio entre ellas.
—“Aún no he terminado.”
Lyrielle exhaló lentamente antes de extender los dedos hacia el dispositivo, su contacto sobre la pantalla emitiendo un leve chasquido al sostenerlo con firmeza.
—“Ahora Reproduzcan el audio.”
Sin dudarlo, Vaelinne reaccionó primero, tocando la interfaz antes de que Lyrielle pudiera hacerlo.
**Beep**
El dispositivo se activó con un leve zumbido, y de inmediato, la habitación se llenó con el sonido nítido de una conversación en curso, la voz emergiendo de la tableta con una claridad inquietante.
La primera voz en resonar fue la de un hombre joven, su tono firme reflejaba una autoridad notable pese a su edad.
[—“Caballeros, ya les he dicho que mantengan la calma.”]
El sonido en la grabación era irregular; su voz se escuchaba con claridad, mientras otras parecían provenir de un aparato de comunicación electrónica, lo que dejaba en evidencia que no todos los participantes estaban en la misma sala.
Solo uno estaba presente físicamente… y era la primera voz que se escuchó.
[{—“¿Cómo quieres que mantengamos la calma?”}]
Intervino otra voz masculina, su tono reflejando una creciente tensión.
[{—“¿No ves que el reino está comenzando a prosperar? Han llegado más informes sobre su progreso en el planeta Admina. Deberíamos actuar de inmediato.”}]
Una tercera voz masculina, más calculadora, se sumó a la conversación con un tono estratégico y frío:
[{—“Es cierto. Tenemos el poder necesario para tomar el control ahora mismo. No podemos quedarnos esperando mientras continúan fortaleciendo sus posiciones y expandiéndose.”}]
[{—“He conseguido información de algunos espías míos…”}]
En ese momento, una voz femenina intervino con calma, pero con una autoridad que no perdía firmeza frente a los demás:
[{—“Los chicos se desesperan demasiado rápido. Personalmente, creo que el Emperador Agmar tiene razón. Si queremos asegurarnos de que nuestro golpe sea definitivo, debemos esperar unos años más.”}]
[…]
Hubo un breve silencio, como si algunos procesaran lo que acababan de escuchar.
Entonces, Agmar respondió con un tono agradecido, pero con una seguridad inquebrantable:
[—“Finalmente, alguien con sentido común. Actuar apresuradamente solo haría que mi propia situación se tambaleara… y la de ustedes también. Si cometemos un error ahora, podríamos retrasar nuestro plan indefinidamente.”]
[**Crrk…**]
El sonido de un leve crujido en la grabación sugirió que Agmar se movía en su asiento antes de continuar.
[—“Por eso debemos seguir vigilando y reuniendo información antes de ejecutar cualquier movimiento.”]
La misma voz masculina, más fría y calculadora, intervino con un matiz de preocupación.
[{—“Y sobre los Caballeros Integry que siguen en estado criogénico… Han demostrado un poder impresionante en la historia. ¿No deberíamos considerarlos una amenaza si despiertan?”}]
Agmar respondió con tranquilidad, como si ya hubiera meditado sobre el tema.
[—“Es un factor que no podemos ignorar. Pero si hacemos bien las cosas, todo saldrá según lo previsto… y los eliminaremos en el proceso.”]
En la grabación, algunas voces murmuraron con resignación, y la segunda voz que había mostrado mayor tensión al principio respondió con tono pesado.
[{—“Esperaremos un poco más, Agmar… pero si las cosas siguen fuera de control, tendremos que intervenir directamente, sin ti.”}]
De pronto, la voz de Agmar se volvió más severa y fría, irrumpiendo en la conversación con una advertencia clara.
[—“Si actúan precipitadamente, dudo que soporten las consecuencias…”]
[…]
Un silencio tenso se instaló en el audio, seguido por una respuesta cargada de incomodidad.
[{—“¿Me estás amenazando?”}]
preguntó con indignación desde el comunicador.
Agmar respondió sin vacilar, su tono imperturbable.
[—“No. Solo sugiero lo que podría suceder. Interprétalo como quieras.”]
[…]
Hubo otro silencio prolongado, antes de que la mujer en la conversación interviniera con tono pragmático.
[{—“Ya es suficiente. No deberíamos seguir prolongando esta conversación aquí. Todos sabemos que es mejor evitar demasiada comunicación directa como ahora.”}]
Agmar exhaló lentamente para calmar su tono antes de responder.
[—“Lo sé. No nos queda otra opción.”]
Uno a uno, los participantes comenzaron a cerrar la comunicación, sus voces disipándose progresivamente.
Pero antes de cortar la suya, la mujer dejó una última advertencia:
[{—“Espero que no te equivoques, Agmar…”}]
Sin esperar respuesta, cerró la conexión.
Antes de que la grabación terminara, Agmar habló una última vez, su tono más bajo pero con una firme convicción, como si respondiera a la advertencia de ella.
[—“Sé lo que está en juego. Pero si hacemos bien las cosas, tomaremos lo que legítimamente nos pertenece.”]
Hubo un breve silencio, antes de que su voz se tornara más amarga.
[—“Si no fuera por ese maldito Kirito… y esa perra de Asuna que están muertos… este reino ya sería nuestro.”]
[**Tap… Tap… Tap…**]
Los pasos firmes resonaron con intensidad, alejándose en la grabación, su ritmo implacable marcando el último momento de la conversación.
[**Clack—Thud**]
El ruido seco de una puerta cerrándose con fuerza rompió la atmósfera, un impacto final que selló la despedida del interlocutor.
**Beep**
La pantalla de la tableta mostró el fin de la grabación reciente, devolviendo a la habitación su silencio original.
—“…”
—“…”
Vaelinne y Lyrielle se quedaron inmóviles, sus expresiones congeladas en una mezcla de incredulidad y shock.
La evidencia era clara.
Los documentos. La conversación.
Todo apuntaba a lo mismo.
El aire en la habitación se volvió denso, cargado de incertidumbre.
**Crrk…**
El papel crujió bajo la presión de sus dedos, el sonido seco reflejando la intensidad de su agarre.
Vaelinne apretó los documentos con fuerza, sus dedos tensándose sobre el papel mientras su mandíbula se contraía, conteniendo la indignación.
—”Hff…”
Exhaló un suspiro pesado, su respiración irregular apenas audible.
—“¿Cómo se atreven?…”
Murmuró en voz baja, su tono impregnado de ira, la tensión vibrando en el aire.
Lyrielle, más analítica, volvió a recorrer los documentos con la mirada, sus pensamientos acelerándose mientras intentaba procesar cada detalle.
La información sobre los mecadragones.
Los puntos estratégicos de la Catedral.
Los espías infiltrados.
Todo encajaba. Pero también generaba más preguntas de las que podían responder.
—“…”
Kirito las observó en silencio, permitiendo que absorbieran la gravedad de la situación sin apresurarlas.
Después de unos momentos, Lyrielle levantó la vista, su expresión marcada por la necesidad de respuestas.
—“Kirito… ¿Cómo conseguiste esta información?”
Su voz sonaba firme, pero el ligero temblor en sus palabras delataba la avalancha de pensamientos en su mente.
—“¿Cómo lo supiste? ¿Cómo lo grabaste…? Hay tantas cosas que no sé por dónde empezar…”
Vaelinne, aún sosteniendo los documentos con fuerza, asintió con decisión antes de sumarse a la súplica.
—“Esto es demasiado importante. Por favor, dinos todo.”
Kirito exhaló con calma, su mirada permaneciendo firme mientras asentía ligeramente.
—“Lo haré. Tranquilas.”
Colocó una mano sobre la mesa con seguridad antes de continuar.
—“Ellos no saben sobre esto… al igual que ustedes no lo sabían en primer lugar.”
Ambas mantuvieron su atención fija en él, esperando cada palabra.
—“Como les dije, no he salido de la Catedral… pero desde que tú—“
Kirito miró a Lyrielle directamente antes de completar la frase.
—“Desde que me pediste ayuda… y que, de manera indirecta, me involucré en ayudar al reino… me tomé la libertad de hacer un poco más.”
Lyrielle recordó el momento en que ella y Vaelinne, dentro de la cueva, le contaron sobre el estado del reino.
Kirito se apoyó en el respaldo de su silla antes de continuar.
—“Pero primero… ¿Recuerdan que les mencioné que hubo alguien que me vigilaba sin que me diera cuenta cuando viajaba con Eugeo?”
Vaelinne se inclinó ligeramente hacia adelante, intentando adelantarse a su respuesta.
Lyrielle fue más rápida.
—“Te refieres a Charlotte…”
Su voz sonó más suave al pronunciar aquel nombre.
—“La araña diminuta que los salvó… y que dio su vida por protegerte.”
Kirito cerró brevemente los ojos antes de responder.
—“Exactamente.”
Lyrielle abrió los ojos con más intensidad, un destello de comprensión reflejándose en su mirada.
—“No me digas… ¿Hiciste lo mismo que Cardinal?”
Kirito asintió en silencio, sin necesidad de decir nada más.
Del montón de documentos que tenía frente a él, tomó uno en particular y lo deslizó con precisión hacia Lyrielle.
Era un diseño detallado. En el centro de la hoja, una estructura con forma de araña destacaba con trazos precisos, acompañada por un número: “01”.
Las chicas se inclinaron sobre el papel, analizándolo con atención.
El material descrito en el documento indicaba que la criatura estaba compuesta de un cristal oscuro de origen rocoso, su superficie reflejando una textura resistente pero refinada.
A simple vista, parecía grande en el esquema, pero al observar los detalles técnicos, notaron algo inquietante.
Lyrielle, con su mirada analítica, leyó los números al costado del diseño.
—“El tamaño… es increíblemente diminuto.”
Vaelinne frunció el ceño con curiosidad, recorriendo el documento hasta que finalmente encontró lo más intrigante.
Los ojos de la araña parecían integrar algún tipo de lente, una pequeña cámara oculta en su estructura.
Cuando comprendieron lo que estaban viendo, ambas alzaron la mirada hacia Kirito al mismo tiempo.
—“Kirito… ¿Hiciste una?”
Kirito esbozó una leve sonrisa antes de responder con calma.
—“Más que una.”
Lyrielle entrecerró los ojos antes de preguntar, buscando respuestas más precisas.
—“¿A qué te refieres?”
Kirito apoyó los codos sobre la mesa y las miró con tranquilidad.
—“Hice una cantidad suficiente para investigar a toda persona importante del reino… y proteger lo que considero valioso.”
Vaelinne se cruzó de brazos, intrigada.
—“¿Proteger qué exactamente?”
Kirito desvió ligeramente la mirada hacia ellas antes de que su atención se fijara, de manera sutil pero evidente, en sus cabellos.
Las chicas intercambiaron una mirada antes de alzar la vista, sin comprender del todo lo que él veía.
Fue entonces cuando Kirito extendió una mano y pronunció con calma:
—“Salgan, 01 y 02.”
De inmediato, dos diminutas formas negras comenzaron a descender lentamente de sus cabellos.
Una en Vaelinne.
Otra en Lyrielle.
Las criaturas se deslizaron con agilidad, creciendo ligeramente mientras bajaban hasta la mesa, donde finalmente quedaron expuestas ante ellas.
Las chicas se inclinaron para verlas con más detalle, sus ojos muy abiertos al notar lo pequeñas que eran.
Kirito pasó la mano sobre la mesa en un gesto introductorio.
—“Les presento a la Número Uno y la Número Dos.”
Lyrielle, todavía sorprendida, miró las diminutas arañas con detenimiento.
—“No tienen nombre…”
—“Porque no están vivas como Charlotte. Pero son inteligentes, aunque solo son golems.”
Vaelinne frunció el ceño antes de soltar la pregunta inevitable:
—“¿Nos has estado vigilando todo este tiempo, Kirito?”
Kirito negó con tranquilidad antes de aclarar.
—“No. Las he estado cuidando.”
Las chicas se miraron con una mezcla de sorpresa y confusión.
Kirito continuó con tono pausado.
—“Me imaginé que podría haber espías en el reino. No podía confiar en cualquiera, así que decidí mantenerlas cerca de ustedes como una medida de protección.”
Lyrielle mantuvo su expresión seria antes de señalar a las arañas.
—“¿Qué es exactamente lo que graban?”
Kirito se apoyó en el respaldo de su silla antes de responder.
—“Solo conversaciones con otras personas. En cuanto a su vida privada, están estrictamente programadas para no registrar nada… respetando su privacidad.”
Aún así, las chicas se quedaron en silencio por un momento, un leve rubor en sus mejillas al imaginar lo que podrían haber captado.
Kirito, como si leyera sus pensamientos, levantó las manos en un gesto inocente.
—“Por favor, no he hecho nada inapropiado… son mis amigas.”
Vaelinne lo miró con seriedad antes de suspirar, descartando cualquier idea innecesaria.
—“Bueno, después hablaremos de eso…”
Carraspeó y desvió la conversación de vuelta al tema central.
—“Pero supongo que también las usaste para espiar a los emperadores y sus espías.”
Kirito sonrió con satisfacción antes de asentir.
—“Exacto. Como pueden ver, son casi indetectables… y pueden hacerse aún más pequeñas que un cabello.”
Las chicas bajaron la vista hacia las diminutas arañas, observando cómo movían sus patas en pequeños gestos, como si les estuvieran saludando.
Lyrielle dejó escapar un suspiro antes de murmurar con calma:
—“Ya entiendo cómo te sentiste, Kirito, cuando Charlotte te vigilaba.”
Kirito sonrió levemente antes de asentir.
—“Supongo que sí.”
Kirito retomó la conversación, su mirada fija en las diminutas arañas sobre la mesa.
—“Estas amiguitas son grandes espías. Gracias a ellas, he conseguido todos estos documentos e información… o, mejor dicho, los he copiado. Igual que el audio.”
Las chicas intercambiaron una mirada de asombro, su curiosidad creciendo.
Lyrielle, más analítica, fue la primera en preguntar, su tono marcado por la incredulidad.
—“¿Cómo es posible que una araña tan diminuta pueda transportar documentos o archivos tan importantes?”
Vaelinne asintió con firmeza antes de sumarse a la pregunta.
—“Sí, ¿cómo funcionan exactamente?”
Kirito esbozó una sonrisa misteriosa antes de responder.
—“Bueno, ¿qué tal si se los muestro?”
Las arañas, como si entendieran la instrucción, tomaron posiciones en distintos puntos de la mesa.
Una en la esquina derecha.
Otra en la izquierda.
Kirito colocó un documento frente a una de ellas y un papel en blanco frente a la otra.
Las chicas observaron con atención, intentando comprender lo que estaba a punto de suceder.
**Tch—Zzzzt**
Entonces, la primera araña movió una de sus patas sobre el documento original, activando un brillo tenue que surgió justo bajo su contacto.
**Bzzzt—Chirp**
Un circuito de luz se extendió sutilmente por la hoja, un patrón especial que parecía reflejar líneas codificadas.
Kirito mantuvo su expresión serena antes de girar la vista hacia la segunda araña.
La otra criatura replicó el mismo gesto, tocando el papel en blanco con precisión.
**Tch—Zzzzt**
El destello fue casi imperceptible, pero el proceso sucedió en cuestión de segundos.
Las chicas no entendían lo que ocurría… hasta que el papel blanco comenzó a brillar tenuemente y las letras aparecieron en él.
El documento ahora tenía una copia idéntica.
Kirito tomó ambas hojas y las deslizó hacia ellas.
—“Compruébenlo. No hay diferencia entre el original y la copia.”
Vaelinne tomó el papel con rapidez, comparando los detalles con el documento original.
Lyrielle, más meticulosa, examinó cada línea antes de abrir los ojos con sorpresa.
—“Es idéntico…”
Kirito asintió con satisfacción.
—“Exacto. Cada archivo, cada documento o plano… puedo copiarlo sin que desaparezca el original.”
Las chicas se quedaron boquiabiertas, comprendiendo la magnitud del descubrimiento.
Kirito cruzó los brazos antes de continuar.
—“Los dueños nunca se dan cuenta de que su información está al alcance de alguien más… Me inspiré en un aparato de mi mundo para desarrollar esto.”
Vaelinne exhaló con fuerza antes de sacudir la cabeza con incredulidad.
—“Esto es revolucionario para el espionaje…”
Kirito sonrió con calma antes de continuar.
—“Y sobre el audio, es aún más sencillo.”
Las chicas volvieron a fijar su atención en él.
—“Ellas tienen incorporada la función de grabar y transmitir información. Todas están conectadas entre sí como una sola. Si una detecta algo, las otras también lo registran.”
Lyrielle frunció levemente el ceño, intrigada por el concepto.
—“¿Eso significa que si destruyen una de ellas…?”
Kirito asintió al decir.
—“Las demás conservarán la información intacta.”
Vaelinne miró a las arañas con una nueva perspectiva, comprendiendo que su tamaño podía engañar a cualquiera… pero su tecnología era más avanzada de lo que jamás habían visto.
—“¿Diseñaste todo esto dentro de la Biblioteca… a pesar de que ya estás tan ocupado con tu propio problema?”
Kirito asintió con seguridad antes de apoyar las manos sobre la mesa.
—“Recuerdan lo que les dije… ‘El conocimiento es poder’.”
Se inclinó ligeramente hacia adelante.
—“Esto es solo una muestra de lo que he logrado con mi investigación. No me quedé en los laureles. Sabía que, si quería proteger lo que importa, debía hacer algo más.”
Lyrielle mantuvo su mirada fija en los documentos, sintiendo un profundo respeto por la dedicación de Kirito.
Vaelinne, más impulsiva por naturaleza, esta vez solo dejó escapar una exhalación pesada.
—“No sé si esto me sorprende o me preocupa…”
Kirito esbozó una leve sonrisa antes de responder con tranquilidad.
—“Ambas cosas.”
A pesar de la simplicidad de sus palabras, las chicas sabían que lo que Kirito había hecho era algo enorme.
Sin importar sus diferencias en personalidad, ambas sintieron lo mismo: gratitud inmensa, admiración genuina y profundo respeto.
Pero antes de que esas emociones pudieran manifestarse por completo, Kirito las interrumpió con firmeza.
—“Ahora tenemos que actuar. Debemos adelantarnos antes de que ellos hagan su movimiento con la información obtenida por sus espías y den el golpe.”
Vaelinne y Lyrielle intercambiaron una mirada de preocupación antes de asentir.
Lyrielle, más analítica, fue la primera en hablar, su tono reflejando la seriedad de la situación.
—“Tienes razón… pero ¿cómo podemos entregar esta información a nuestros superiores sin levantar sospechas?”
Vaelinne, pese a su naturaleza impulsiva, se mostró más tranquila esta vez, comprendiendo el peso de la decisión que debían tomar.
—“Sí… es complicado. Nos harán muchas preguntas, y no tenemos una forma convincente de explicar cómo conseguimos esta información.”
Kirito se apoyó ligeramente sobre la mesa, su expresión seria mientras analizaba la mejor manera de manejar la situación.
—“Esto también lo he pensado… No pueden decir que simplemente lo encontraron. Esa mentira no resistiría un escrutinio profundo.”
Las chicas se miraron, comprendiendo la dificultad de la situación.
—“Entonces, ¿cómo lo hacemos?”
Peguntó Lyrielle, su tono reflejando incertidumbre.
Kirito mantuvo la calma antes de continuar.
—“La mejor opción es presentarlo como información obtenida de un informante externo que las contactó en secreto.”
Vaelinne frunció el ceño, intrigada.
—“¿Un informante?”
Kirito volvió a asentir.
—“Alguien que les entregó estos documentos y el audio en persona en un callejón, pero que ocultó su identidad para protegerse.”
Las chicas prestaron aún más atención.
Kirito continuó, su tono firme pero calculador.
—“Deben contar que este informante apareció con el rostro cubierto y el cuerpo completamente oculto, asegurándose de no dejar ningún rasgo identificable. No quiso revelar quién era porque, si lo descubren, él y su familia estarían en peligro.”
Lyrielle asintió lentamente.
—“Si lo describimos así, nuestros superiores asumirán que realmente hay alguien infiltrado y que está compartiendo información por miedo a los espías enemigos.”
Vaelinne se cruzó de brazos antes de asentir.
—“Y nadie cuestionará la validez de la información, porque lo que está en juego es demasiado importante… Seguramente indagarán más para asegurarse completamente.”
Kirito sonrió levemente, satisfecho con la comprensión de ambas.
—“Exacto. Así garantizamos que la información sea tomada en serio sin que me vinculen a la obtención de los documentos.”
Las chicas intercambiaron una última mirada antes de asentir con determinación.
Lyrielle tomó los documentos con firmeza.
—“Bien, entonces lo presentaremos así.”
Vaelinne cerró los puños con convicción.
—“Y nos aseguraremos de que parezca completamente creíble.”
Kirito asintió, satisfecho con la decisión.
—“Ahora podemos actuar con seguridad. Hagámoslo bien… Lo que importa es adelantarnos antes de que sea demasiado tarde.”
Su mirada se volvió más afilada cuando continuó.
—“Entréguenles todo. Asegúrense de que entiendan lo serio que es esto. Y, más importante aún… díganles que deben atacar antes….”
Lyrielle frunció ligeramente el ceño.
—“¿Antes?”
Kirito asintió con seguridad.
—“Los cuatro han dicho que esperan unos años más antes de ejecutar el golpe. Pero si dejamos que ese tiempo transcurra, cuando ataquen lo harán con todo su poder. Debemos tomar la iniciativa antes de que su estructura sea más difícil de derribar.”
Vaelinne respiró profundo antes de asentir con determinación.
Lyrielle, todavía reflexionando sobre cada detalle, se cruzó de brazos antes de añadir una última pregunta.
—“Si hacemos un movimiento, ¿cómo evitamos que esto cause una guerra abierta con los cuatro emperadores?”
Kirito sonrió levemente antes de entrecerrar los ojos con un aire misterioso.
—“Bueno… Esto es exactamente lo que le dirán a sus superiores.”
Las chicas se miraron entre sí antes de fijar la vista nuevamente en Kirito.
El ambiente se volvió pesado, cargado de expectativas sobre lo que vendría a continuación.
¡Hola a todos los lectores que han acompañado esta historia hasta aquí!
Antes que nada, quiero agradecerles por tomarse el tiempo de leer este fanfic. Como saben, contar una historia no es tarea fácil, y cada capítulo es un reflejo de todo lo que imagino y quiero transmitir. Espero que cada escena, diálogo y emoción llegue a ustedes con la misma intensidad con la que la imagino en mi mente.
Las piedras de poder son clave para que más personas puedan descubrir esta novela sin tener que buscar demasiado en la página. Si esta historia les ha gustado, les agradecería mucho que la recomienden, que dejen algún comentario y, si pueden, también den algunas piedras de poder. Esto ayuda más de lo que imaginan y motiva a seguir mejorando.
Sé que todavía soy un novato en esto de escribir un fanfic, pero pongo todo mi esfuerzo en cada detalle para que la historia se sienta viva y sea clara para todos ustedes. Mi meta es que cada capítulo los haga sentir parte de este mundo.
Voy a seguir haciendo lo posible para mejorar y traerles una historia aún más pulida. ¡Nos vemos en la próxima semana con un nuevo capítulo!
Gracias por su apoyo y por seguir esta historia. ¡Nos vemos pronto!
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