Kirito: Datos ilimitados en mundos infinitos - Capítulo 12
- Inicio
- Todas las novelas
- Kirito: Datos ilimitados en mundos infinitos
- Capítulo 12 - Capítulo 12: Capítulo 12: "Ningún muro protege de la verdad: La caída del castillo (Parte 1)"
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 12: Capítulo 12: “Ningún muro protege de la verdad: La caída del castillo (Parte 1)”
La medianoche estaba cerca.
El cielo, cubierto por una vasta extensión de oscuridad, solo recibía un tenue resplandor de la luna, cuya luz pálida apenas lograba perforar las sombras que dominaban el paisaje.
**Hwooosh—Shff shff…**
Un viento frío recorría la región, su silbido helado serpenteando entre los árboles, haciendo crujir suavemente las ramas con cada ráfaga.
**Rustle… Crack… Shff…**
Las hojas secas eran arrastradas por la corriente, deslizándose sobre el suelo con un murmullo áspero, algunas golpeando contra las piedras antes de perderse en la penumbra.
A lo lejos, imponente y solitario, se alzaba el castillo del Emperador Agmar, una fortaleza de dimensiones colosales que dominaba el horizonte. Sus muros de piedra negra reflejaban una arquitectura solemne, con estructuras afiladas y torres elevadas, diseñadas no solo para intimidar, sino para resistir ataques masivos.
Las murallas exteriores, reforzadas con gruesas placas metálicas y decoradas con emblemas antiguos, protegían la fortaleza contra cualquier intento de invasión. Su imponente estructura, desgastada por el tiempo pero aún indestructible, transmitía una sensación de poder absoluto.
Desde sus múltiples torres de vigilancia, **las luces amarillas se movían lentamente**, proyectando haces sobre el suelo en una búsqueda meticulosa de cualquier anomalía.
Cada barrido iluminaba por breves instantes el terreno, **revelando sombras fugaces antes de desvanecerse en la oscuridad**.
**VVVRRR—TCHK—VVVRRR…**
**Beep… beep… beeeeeep…**
Estas atalayas automatizadas, situadas estratégicamente sobre los muros, giraban con movimientos mecánicos precisos, escaneando la zona con sensores avanzados capaces de detectar incluso **las más mínimas variaciones en la presión del aire.
Nada podía escapar a su vigilancia; cualquier cambio en el entorno sería inmediatamente registrado.
**THMMM…**
En la entrada principal, una colosal puerta de acero reforzado permanecía cerrada, protegida por un sistema doble de seguridad que garantizaba un acceso impenetrable.
**CHK—KRRNNK—TCH…**
Sus mecanismos internos zumbaban con una actividad pasiva mínima, diseñados para resistir fuerza bruta, manipulación electrónica e incluso ataques con tecnología avanzada.
**CLANK… CLANK…**
Un grupo de guardias de élite patrullaba con disciplina a lo largo de las murallas, movíendose en formaciones calculadas.
Su vestimenta, una combinación de tela reforzada y placas metálicas en las zonas vitales, amortiguaba parte del sonido, aunque aún dejaba escapar el eco metálico de sus pasos con cada giro táctico.
**CLINK—CHNK…**
Reflejaban la luz amarillenta de los faroles, proporcionando una visibilidad clara del perímetro.
**Zzzzzt…**
Los faroles emitían un leve zumbido eléctrico constante, como si también vigilaran en silencio, útiles para detectar cualquier irregularidad en la quietud de la noche.
Sin embargo, a pesar de toda la gran seguridad del castillo y su perímetro, el cambio ocurrió sin advertencia.
**Tchk—Vmmm…**
Primero, un parpadeo imperceptible en las luces de las torres de vigilancia, tan breve que los guardias apenas lo notaron. Un chasquido eléctrico tenue acompañó el destello, casi inaudible en el silencio de la noche.
**Tzzzt—Krrkkk.**
Luego, un segundo destello, más prolongado… esta vez con un crujido sutil, como si el sistema dudara entre funcionar o apagarse por completo.
**Bzzzt—Shhhhk.**
Después, un tercero, mucho más intenso. Las luces vibraron con un zumbido ahogado.
**Zzzzt—Krrkkk.**
**Bzzzt—Tchhkk…**
El sistema de seguridad comenzó a presentar fallas inexplicables, su código luchando por mantenerse estable.
**Vrrmm—Chhhhk!**
Los haces de luz de las torres se distorsionaron, proyectando sombras irregulares sobre los muros de la fortaleza. Las líneas de iluminación vibraban, descomponiendo sus formas como si un fantasma eléctrico las estuviera manipulando.
**Tchh—Krrkkk…**
Las atalayas automatizadas disminuyeron su velocidad de rotación, ralentizándose en giros torpes que no parecían seguir su programación original.
**GRNN—CHK—VRRM…**
Sus movimientos mecánicos emitían un sonido seco y arrastrado, como si sus engranajes estuvieran forzándose a seguir funcionando.
**Bzzzt—Shhhkk…**
**Los guardias intercambiaron miradas de preocupación, el ceño fruncido, mientras el ruido de sus radios se llenaba de interferencias.**
[**Krrt—“…unidad cuatro… —¡repetimos!”—zzzkkhh…**]
Las órdenes se convertían en un caos de palabras inconexas.
**TKTKTKTK…**
El murmullo digital de estática aumentaba, como si el sistema sufriera una presión invisible.
**Chhhhk—Tkkhh…**
—“¡Repite eso! No te escucho bien.”
**TAP—TCH!**
Uno de los soldados golpeó su comunicador con frustración, tratando de limpiar el sonido.
[“…torres… sin respuesta…”]
[**krhhk** “…intrusión…”]
[**chhhk** “…no podemos…”]
**ZZZKRHH—KRT—KRT**
—“¿Qué demonios está pasando?”
Gruñó otro, regulando el volumen del dispositivo con un giro brusco del dial.
“TCHK—KRNN…”
**Fzzzzt…**
La interferencia seguía creciendo, como si una estática viva comenzara a infiltrarse por todo el canal.
**Bzzzzt—Shhhhk.**
El estático se volvió más fuerte, anulando cualquier intento de comunicación. Solo se escuchaban retazos de voces, fragmentos de órdenes inconexas, como si alguien estuviera cortando la transmisión a propósito.
—”¡Jefe, nuestras comunicaciones están comprometidas!”
Los soldados retrocedieron un paso, sintiendo la tensión clavarse en la atmósfera. Los sistemas estaban cayendo uno por uno, y ni siquiera sabían el porqué.
**Chhhhk—Tkkhh…**
El viento nocturno se volvió más denso, su susurro parecía llevar una advertencia silenciosa. Era como si el castillo mismo estuviera conteniendo el aliento.
… ….
Entonces, el desastre se desató.
“Vmmm—PZHHHHHH!
Las luces de las torres se apagaron de golpe, dejando la fortaleza en una oscuridad total.
El resplandor artificial desapareció, engullendo los pasillos, las murallas y cada rincón del castillo en una penumbra inquietante.
**Krrrk—Tchhhh…**
Un último zumbido agónico acompañó la caída del sistema eléctrico.
**Tzzzt—Krrkk…**
Los sensores de movimiento dejaron de responder, los sistemas de defensa no activaron sus alarmas.
**Thmp… Thmp…**
Las pisadas ralentizadas de los guardias, inseguros, apenas interrumpían
El silencio denso que llenó el aire, interrumpido solo por el murmullo confuso de los soldados.
—“¿Qué fue eso?”
—“No veo nada…”
—“Sigue la línea…”
“”Bzzz… Ktch—Ktch…**
Sus radios intentaban reconectarse sin éxito.
En cuestión de segundos, el pasillo principal se convirtió en un escenario de incertidumbre.
**Tap… Tap…**
El leve sonido de dedos tensos sobre gatillos listos, mientras la sombra del pánico comenzaba a tejerse en la penumbra.
—“¡¿Alguien tiene contacto con la torre de vigilancia?!”
Gritó un guardia, encendiendo su linterna manual.
—“Nada, señor. La radio está llena de interferencias.”
“*Bzzzt—Shhhhk.**
—“¡Revisen los generadores! Esto no puede ser una simple falla.”
**TAP—TAP—TAP…**
Los soldados y guardias se movieron con rapidez, siguiendo órdenes contradictorias mientras intentaban coordinarse en medio de la oscuridad.
**Clank—clink—thmp…**
El choque de botas, equipo y placas reforzadas sonaba por todo el corredor.
**Tac—Tac—Tac…**
Desde otro pasillo, un guardia de élite avanzó con firmeza, su silueta apenas visible, en la penumbra.
—“No podemos quedarnos esperando. ¡Que los técnicos revisen el sistema ahora mismo!”
**Rmm… thp—thp…**
Los asistentes asintieron con nerviosismo, desapareciendo en la profundidad del castillo
en busca de una solución.
**CLANK—clink…**
Armaduras rozaban muros a medida que se alejaban.
Entre las sombras, las sirvientas del palacio se detuvieron repentinamente.
**Tap—tap…**
Sus pasos ligeros convirtiéndose en un reflejo de su miedo.
—“¿Qué es todo esto? ¡Nunca había ocurrido algo así!”
Murmuró una, su voz temblorosa.
—Es mejor que nos quedemos juntas. Algo no está bien.”
**Tip—tip—tip…**
Las mujeres retrocedieron lentamente, refugiándose en una de las habitaciones mientras el caos se desataba en los corredores del castillo.
El murmullo de incertidumbre creció, extendiéndose por cada rincón como una presencia invisible. El castillo estaba paralizado, atrapado en una burbuja de miedo y silencio inquietante.
(*****)
Unos momentos antes, en la oficina personal del Emperador Agmar.
Este estaba revisando documentos de su territorio cuando las luces comenzaron a titilar.
**Zzzzt—Krrkkk.**
Vestido con una túnica imperial de corte entallado y un abrigo oscuro ribeteado en azul profundo, Agmar proyectaba la imagen de un estratega joven, aún sin las cicatrices del futuro, pero con la mirada filosa de quien ya tejía traiciones en silencio. Su cabello estaba perfectamente peinado hacia atrás, y sus ojos grises, con reflejos ámbar, escudriñaban cada palabra como si evaluaran enemigos.
Las pantallas, que cubrían las paredes con constantes reportes y mapas de seguridad, parpadearon varias veces antes de apagarse por completo.
**THUUUM!**
**Krrzz… BEEP… PFFT.**
En un instante, todo se apagó.
**CLACK… Vmmm—…**
Las pantallas murieron, los faroles del castillo se extinguieron, y las torres de vigilancia se sumieron en el vacío.
Una oscuridad total envolvió la fortaleza, solo interrumpida por el tenue resplandor de las estrellas que titilaban sobre el cielo.
Agmar levantó la vista, su expresión endureciéndose.
El único resplandor venía de su ventana, la única fuente de luz en un reino que, hasta hace segundos, vibraba con energía inagotable.
El Emperador Agmar sintió una inquietud profundamente arraigada.
Las luces del castillo se apagaron por completo.
**Tzzzt—Krrkk…**
Frunció el ceño, sus manos apretando los documentos sobre su escritorio.
Esto no era un simple fallo. Había algo más.
Sin perder tiempo, alcanzó su comunicador, una consola que no dependía del sistema eléctrico, diseñada para funcionar en situaciones de emergencia.
**Click—Vmmm…**
Presionó el botón y habló con firmeza.
—“Aquí Agmar, reporten el estado de seguridad inmediatamente.”
…Silencio.
… …
Agmar esperó unos segundos, su ceño frunciéndose aún más.
Movió la perilla del canal de frecuencia, intentando alcanzar alguna señal.
**Krk… Bzzzt—Shhhhk.**
Más estática.
—“¡Guardias, respondan!”
… …
Nada.
Las interferencias anulaban cualquier comunicación.
Agmar notó cómo el malestar se le instalaba en la garganta.
Tal vez no era una falla técnica… pero tampoco tenía pruebas para afirmarlo todavía.
De golpe, se levantó de su asiento, empujando la silla hacia atrás con violencia.
**THUD!**
—“¡Guardias! ¡Sirvientes!”
Su voz retumbó por la estancia, un grito autoritario que reverberó entre los muros del castillo.
**THOOM—THOOM**
**KRANG!**
Las puertas se abrieron de golpe, un grupo apresurado de soldados y asistentes irrumpió en la sala, tropezando entre sí en su intento de responder al llamado.
**Tap tap tap—SCRHHH!**
Los pasos retumbaron en el suelo, la confusión reflejada en los rostros de los soldados.
—“¿¡Qué está ocurriendo en mi castillo!? ¡Expliquen inmediatamente!”
**Hff—Shhhhk…**
Las respiraciones agitadas llenaron el aire, los soldados intentando recuperar la compostura mientras el caos se apoderaba del castillo.
Los hombres intercambiaron miradas de inquietud antes de que uno diera un paso al frente con voz temblorosa.
—“Señor… hemos perdido el sistema en todo el castillo y los alrededores. Pero nuestros técnicos ya están trabajando para restablecerlo.”
Otro soldado, más nervioso, añadió con desesperación:
—“Debe ser una falla temporal. Pronto lo resolveremos.”
Las palabras parecían razonables, pero no convencieron a Agmar.
Su mirada se endureció, su mandíbula se apretó con fuerza.
No era alguien que creyera en coincidencias, mucho menos en fallos espontáneos.
Pero tampoco quería precipitarse.
—“Si no encuentran la razón pronto, será su pellejo el que pague,” gruñó, con un tono frío que los hizo retroceder.
**TCHHK.**
Los soldados asintieron rápidamente, alejándose con pasos apresurados para localizar la causa.
**TAC—TAC—TAC…**
Pero Agmar sintió un presentimiento.
Uno que no podía explicar, pero que lo inquietaba cada vez más.
Todo esto era demasiado preciso. Demasiado simultáneo.
Sin perder tiempo, giró hacia su escritorio.
Bajo la superficie de madera reforzada, deslizó la mano con precisión y presionó un pequeño mecanismo oculto.
**Click—Vmmm…**
**CHK—TSSHT…**
Un compartimento secreto se abrió con un leve chasquido, revelando un comunicador avanzado, mucho más sofisticado que el que había intentado usar antes.
Este dispositivo no dependía de la red eléctrica del castillo, ni de las señales convencionales de comunicación.
Era una línea directa, segura y encriptada, utilizada solo en emergencias absolutas entre los Emperadores.
Su conexión no pasaba por los sistemas internos; era independiente y diseñada para atravesar bloqueos de interferencia.
Agmar confiaba en esta tecnología. Siempre había funcionado.
(—“Necesito saber si este problema es solo aquí… o también afecta a los demás.)
Pensó con seriedad. No quería dejar esto al azar.
Pero cuando activó la señal…
**Bzzzzt—Shhhhk.**
Silencio.
… …
Probó otra vez.
Nada.
… …
Una tercera vez.
Nada.
… …
**TCH—GRRNK…**
Su mandíbula se tensó.
Cada intento era un fracaso.
Y con cada intento, la certeza tomaba forma: lo que fuera que estaba ocurriendo… no era casual.
**THUD—VRRRMMM!**
Agmar cerró el compartimento con fuerza
y se puso de pie, empujando la silla hacia atrás.
Ya no tenía duda de que algo anormal estaba ocurriendo a gran escala.
**THHHHWOOOOOM!**
De repente, un estruendo sacudió la noche, una vibración profunda que retumbó desde las entrañas del cielo como un trueno mecánico.
… …
**VRRRMMM—GRRRRRHHHH!**
No era un solo sonido, sino varios rugidos metálicos, motores que zumbaban con una potencia sobrecogedora, haciendo vibrar el aire con una intensidad que se sentía en el pecho, como el impacto de una onda expansiva invisible.
**TUNK—THUD!**
Agmar corrió hacia su ventana, sus manos golpeando el cristal con fuerza cuando escuchó una segunda explosión, más distante pero feroz.
**PZZHHH—BOOOM!**
Desde la oscuridad, los mecadragones surgieron como espectros, su entrada acompañada por un rugido sordo, motores bramando con una potencia que hacía temblar las estructuras del castillo.
**WHUMMM—TSSHHH!**
Sus siluetas apenas eran visibles en la negrura de la noche, pero su presencia era un estruendo que retumbaba en cada vibración del suelo, en cada eco ensordecedor que resonaba como una tormenta de metal y energía.
Un destello azul iluminó el horizonte.
**CHKKKK—TZZZZZT!**
Las torretas exteriores comenzaron a caer, barridas por ráfagas de energía, el sonido de la destrucción resonando con un crujido metálico, fragmentos de blindaje chocando contra el suelo con golpes sordos.
**KRHHHKKK—THUMP!**
Agmar retrocedió un paso, sus pupilas reflejando las luces del asedio, su rostro se tensó.
Ya no había dudas.
Era un ataque. Un asedio perfectamente anticipado.
(*****)
**WHUUUMMM—VRRRMMM…**
Desde cuatro direcciones, dieciséis mecadragones avanzaban con una sincronización perfecta.
**CLNK—CHHK—ZMMM…**
Sus estabilizadores ajustaban el rumbo en tiempo real.
Cada grupo de cuatro se desplegó en su correspondiente flanco, siguiendo una estrategia meticulosa para neutralizar las torretas sin desperdiciar disparos ni interferirse entre sí.
Durante su aproximación, mantuvieron el sonido al mínimo, sus motores operando en un tono silencioso, casi imperceptible en la vasta oscuridad.
Pero eso ya se acabó…
En el frente norte, Vaelinne lideraba su escuadrón con mirada afilada, sus dedos firmes sobre los controles.
**Beep—Chhk…**
Interfaz táctica activa.
Su enfoque era absoluto, sin espacio para distracciones.
[—“Todos, mantengan posiciones y sigan el plan al pie de la letra.”]
Desde el extremo opuesto, al sur del castillo, Lyrielle dirigía su formación con precisión calculada, ajustando los controles de su nave.
**Tktk—click—vmmm…**
Los paneles respondían a cada movimiento.
Su tono era serio, sin margen para dudas.
[—“Escuadrón, confirmen posiciones.”]
Las respuestas llegaron de inmediato por la transmisión:
**Krrt—Bzzzt!**
[—“Grupo Este, listos.”]
[—“Flanco Norte, objetivos marcados.”]
[—“Confirmado desde el Sur, esperando señal.”]
Lyrielle reafirmó su posición.
[—“La ventana de ataque es corta. No hay margen de error.”]
El tono habitual de Vaelinne, con su aire juguetón, se había desvanecido. Esta era una misión seria.
[—“Cada nave debe enfocarse en su objetivo. No pierdan tiempo con disparos innecesarios.”]
[—“Entendido. Flanco izquierdo listo para el barrido.”]
**WHRRMMM—KRRT…**
En sincronía perfecta, las naves giraron en una maniobra precisa, sus sensores enfocándose en las torres automatizadas del castillo.
**Tzzzt—Vmmm…**
Los objetivos fueron marcados sin problemas.
**WHUMMM!**
Los sistemas de puntería fijaron cada torreta, garantizando que cada mecadragón eliminara un objetivo distinto sin interferencias.
Vaelinne dio la orden definitiva.
[—“¡Disparen en sincronía!”]
[—“Apunten a las torretas, elimínenlas antes de que activen el contraataque.”]
**WHUMMM—TZZZHH!**
Desde debajo de las naves, ráfagas de energía fueron proyectadas con precisión quirúrgica.
**BOOOM!**
**SHHHRAK—KLANK—THMP!**
Las torretas explotaron en destellos de chispas, anuladas antes de que pudieran reaccionar.
**TZZZHH—BOOM!**
**FZHHH—KRRKT!**
Cada impacto fue limpio y calculado, neutralizando las defensas sin causar bajas innecesarias.
Mientras las primeras explosiones iluminaban la noche, el castillo seguía sumido en la incertidumbre.
**THUUUM—KRHHK!**
**FLASH—TCHHRM…**
Las explosiones iluminaron la noche, proyectando destellos intermitentes sobre los muros del castillo.
El estruendo reverberó en el aire, sacudiendo la estructura con una fuerza innegable.
Desde sus posiciones, Vaelinne y Lyrielle observaron el resultado del primer ataque con precisión táctica.
[—“Objetivos primarios eliminados. Procedan con la siguiente fase.”]
Afirmó Lyrielle con frialdad.
**WHRRMMM—ZZHHW…**
Sin perder tiempo, los dieciséis mecadragones giraron en maniobra sincronizada, elevándose para ejecutar el siguiente movimiento.
Vaelinne, con el ceño fruncido, ajustó los controles de su nave.
**Tkt—bzzz…**
[—“Preparad ataque sobre los hangares. No podemos permitir que los refuerzos despeguen.”]
**WHOOOSH—TCHHH!**
**KRKT—KZZOOM!**
Las unidades aceleraron, posicionándose sobre los edificios donde aguardaban las naves del emperador.
El castillo seguía envuelto en el caos, con sus defensores tratando de reorganizarse tras el impacto inicial.
Lyrielle observó los sensores.
**Beep—beep—ping.**
Nada indicaba actividad en el hangar aún, pero no podían correr riesgos.
[—“Marcando puntos de colapso. Debemos inutilizar el despegue antes de que siquiera intenten reaccionar.”]
**CLICK—LOCK!**
**Zzzkkkt…**
Los sistemas de puntería fijaron los objetivos secundarios, concentrándose en el suelo reforzado y las plataformas de lanzamiento que albergaban las naves de respuesta rápida.
Vaelinne inhaló profundamente, conteniendo la tensión en su pecho, y al exhalar, pronunció con firmeza:
[—“¡Fuego sincronizado!”]
**THUUM—BOOOOM!**
**SHRRRAA—KRRRSSHH!**
Las ráfagas de energía descendieron como rayos enfocados, impactando con potencia demoledora.
**KLANK—CRRRNK—KHHH!**
Las plataformas colapsaron una tras otra , los mecanismos de elevación fueron pulverizados antes de que alguna nave pudiera siquiera iniciar el protocolo de arranque.
Desde su propia nave, una de las compañeras de Lyrielle observó los resultados en la pantalla de análisis térmico y estructural.
**Ping—ping—…**
[—“Confirmado: las plataformas de despegue han sido inutilizadas. No podrán contraatacar por vía aérea.”]
Vaelinne entrecerró los ojos al ver la columna de humo elevándose desde los restos humeantes, sin perder su enfoque.
[—“Perfecto. Nos aseguramos de que no puedan alcanzarnos por los cielos.”]
**KRHHKK—THHHHWUMMM…**
El suelo tembló tras las últimas detonaciones.
**VRRM—CLANG—TZAKK!**
Fragmentos retorcidos de estructura metálica saltaron por los aires, entremezclados con polvo y chispas incandescentes.
Los hangares imperiales yacían destruidos, reducidos a escombros que todavía ardían por dentro.
En el flanco opuesto, Lyrielle intercambió señales de control táctico con su escuadrón.
**Bzt—blip…**
[—“Mantengan altura y vigilancia. Vuelta periférica en formación de anillo. Asegurémonos de que no haya defensas ocultas listas para responder.”]
**WHRRMMM—TZZZKT…**
**ZMM—ZMM—ZMM…**
Las dieciséis unidades ejecutaron un giro envolvente, trazando círculos de patrullaje en el aire como un enjambre perfectamente coordinado.
Su vuelo no era para intimidar: era para sellar la victoria.
Desde lo alto, controlaban cada ángulo, cada torre, cada acceso.
En el interior de la fortaleza, la oscuridad se hacía más pesada.
Las defensas caían una tras otra, y el castillo, antaño invulnerable, perdía toda posibilidad de respuesta inmediata.
**THUUUM—KRRKKK…**
La enorme puerta mecánica del castillo comenzó a elevarse, tras haber perdido su primer bloqueo eléctrico.
**VRRRMMM—CHK-CHK…**
El mecanismo interno, aún intacto, avanzaba sin resistencia, ajeno al desconcierto de quienes lo observaban.
En las murallas, los guardias miraron con horror cómo la estructura, que debía mantenerse cerrada a toda costa, seguía abriéndose con obstinada lentitud.
**KRRRNN—GRRKT…**
—“¿Por qué en un momento como este?! ¡Esto no debería ser posible!”
Rugió uno de los élites, su voz cargada de pánico genuino.
De inmediato, ordenó a un grupo de guardias que corrieran hacia la cabina de control, donde deberían poder detener el mecanismo.
**TAP TAP TAP—THUD!**
**CLANK—SCRHHK—CLANK…**
Los soldados se apresuraron por los pasillos metálicos, cada zancada un latido de urgencia.
Cada segundo que la puerta subía era un regalo para el enemigo.
Al llegar, intentaron activar el bloqueo de emergencia.
**CLICK—BZZZT…**
Nada.
**Bzzzt—Click!**
El sistema no respondía. El sonido insistente del motor
seguía rugiendo con cadencia ominosa.
**THRRRRNN—WHMMMMM…**
Las miradas se encontraron, llenas de desesperación.
El pánico se deslizaba como niebla espesa por los pasillos.
**Hff—Krrk…**
… …
Desde lo alto, el líder de los élites —incapaz de seguir esperando—
descendió con otro escuadrón a verificar por sí mismo.
—“¡Vamos, rápido! Algo está muy mal.”
**THUMP—SCRHHK!**
Pero al llegar, detuvieron sus pasos en seco.
…
El aire se volvió denso, como si el mismo castillo contuviera la respiración.
**THUD—TCHH!**
Los primeros guardias enviados yacían en el suelo, inertes como cadáveres.
**Hhh… Hff…**
**Hhh… Hff…**
Las respiraciones se hicieron breves.
Un soldado dio un paso atrás.
Uno de los élites se arrodilló, revisando con manos temblorosas.
—“No están muertos… Están noqueados.”
El silencio los envolvió como una trampa invisible.
… … …
—“¿Quién hizo esto?”
—“¿Cuándo entró?”
—“¿Dónde está ahora?”
Pero no hubo respuestas. Solo más preguntas.
El líder, conteniendo el temblor en su voz, se forzó a actuar.
—“¡Revisen el mecanismo ya mismo!”
Corrieron hacia el centro de control. Al llegar, todos se detuvieron de golpe.
**TCHHHK—KRRK—ZZZT…!**
Una espada de alto grado estaba clavada en el núcleo del sistema, , hundida entre engranajes y circuitos, atrancándolo con gran brutalidad…
**CHHHK…**
El metal relucía con un filo ceremonial, sellando con elegancia siniestra la condena del castillo.
No era sabotaje improvisado. Era una advertencia.
**THCK—SCRHHK!**
Un crujido seco en el pasillo izquierdo hizo que todos se giraran de inmediato.
**KTT—WHMM—CLICK!**
**FZZZT—FLASH!**
Las linternas de sus rifles destellaron al unísono, proyectando sombras entre las columnas.
Nada. Vacío.
… …
**GULP**
El líder tragó saliva.
—“¡Formación cerrada! Espalda con espalda. Nadie se queda solo.”
*”THUMP—SCRHHK!**
Los soldados se agruparon en círculo, las miras apuntando a todos los ángulos, los filos alzados con el pulso acelerado.
**Tktktktktk…**
los dedos tensos sobre los gatillos.
… …
Pero lo único que respondió fue el silencio, denso, afilado, cruel.
**WHMMMM…**
El mecanismo seguía funcionando.
**VRRRMMM—THNK—GRRRK…**
El portón se elevaba centímetro a centímetro, hasta alcanzar la apertura total.
El líder apretó la mandíbula y escupió la orden:
—“¡Vuelvan a sus puestos, ya! No tenemos tiempo para perseguir fantasmas.”
Y aunque obedecieron, sabían que el fantasma no había terminado su trabajo.
Las preguntas permanecieron sin respuesta…
…Mientras, desde el cielo, las dieciséis unidades de mecadragones sobrevolaban el castillo.
**WHMMMM—ZRRRRMMM…**
Observando con calma estratégica cómo las puertas se abrían de par en par.
Vaelinne y Lyrielle sabían que no debían causar bajas innecesarias.
Aunque los soldados aún resistían, el plan avanzaba con precisión, y atacar indiscriminadamente no era una opción.
*”WHHHHHMM—GRRRKKK…**
La puerta ya totalmente abierta dejaba al descubierto
la vasta explanada interior del castillo.
**WHHHSHHH…**
Durante unos segundos, solo el viento nocturno se filtraba entre los muros, arrastrando cenizas y polvo de lo que una vez fue una defensa impenetrable.
Entonces, desde la penumbra exterior, empezaron a surgir figuras.
Primero unos pocos… luego decenas… y finalmente, una oleada entera de unidades terrestres, uniformadas, armadas, y avanzando con paso firme —pero con rapidez— hacia el interior del bastión.
Sus movimientos eran disciplinados, y todos portaban escudos frontales reforzados, diseñados para absorber disparos de proyectiles ligeros y moderados.
Emergieron por flancos que, debido a la reciente apertura del portón y la inclinación del terreno, quedaron fuera del ángulo efectivo de las líneas de tiro desde las murallas.
No hubo tiempo ni visibilidad clara para abrir fuego con eficacia, y no quedó otra opción más que bajar.
**THUMP—THUMP—THUMP…**
**CLANK—KRRRK—TCHNK…**
El sonido de cientos de botas retumbó en las piedras del umbral, creciendo con cada paso, como un tambor de guerra que anunciaba el fin del dominio de Agmar.
Los soldados del castillo quedaron paralizados por un instante, sus rostros iluminados tenuemente por los faroles de emergencia y el resplandor que llegaba desde las naves sobrevolando.
—“¡Invasión en curso! ¡Todos a sus posiciones, ahora!”
Gritó uno de los tenientes, su voz desgarrada por la urgencia.
**WHHRK—SCRHHH!**
—“¡Protejan el interior! ¡Bajen de las murallas!”
**TAP TAP TAP—CLANG!**
Los guardias comenzaron a descender en tropel, Dejando torres y pasillos elevados para formar líneas defensivas en el corazón del castillo.
**SHHHHK!**
Espadas fueron desenvainadas.
**CHK—VRRRMM!**
Rifles cargados.
**TCHHHK—CLAMP!**
Escudos desplegados,
El eco metálico resonaba como un clamor desesperado por contener lo inevitable.
Pero aunque los comandantes gritaban con autoridad, muchos soldados bajaban con rostros tensos, temblorosos, confundidos. Algunos apenas podían comprender cómo habían pasado de una noche en calma… a un frente abierto dentro de su propia fortaleza.
Y mientras los invasores avanzaban con disciplina, el contraste era evidente:
—de un lado, orden frío y planeado.
—del otro, prisa rota y duda interna.
A la cabeza de la invasión, un oficial de élite, ataviado con un uniforme negro de camuflaje—diseñado para mimetizarse con la oscuridad—y una espada ceremonial al flanco, alzó un altavoz portátil.
Su escuadrón, equipado con el mismo atuendo sigiloso, se había aproximado sin ser detectado hasta el último segundo, protegidos por la penumbra y el silencio táctico de la noche.
**CLICK—BZZZT**
—“¡Escuchen con atención! Por cargos de conspiración contra la paz del reino, el emperador Agmar debe rendirse de inmediato. Esta fortaleza queda bajo nuestra jurisdicción hasta que se complete la investigación. No prolonguen lo inevitable.”
Su voz, firme y sin titubeos, se proyectó con autoridad hacia las murallas, mientras era protegido por su unidad, todos portando escudos resistentes a los disparos y manteniendo una formación impenetrable.
**WHHSHHH…**
Por un momento, solo el viento respondió.
El castillo guardó silencio… hasta que el leve sonido de pasos y armas agitadas en lo alto quebró esa aparente quietud.
**TAP—CLINK—KSHHH…**
Los últimos guardias del emperador vacilaron, atrapados entre el deber y el temor.
**THUMP…**
Sus dedos temblaban sobre los gatillos, buscando una certeza que nadie parecía tener.
La tensión se apoderó de las murallas.
**DRIP…**
El sudor golpeaba el suelo como metrónomo invisible.
Los soldados de menor rango se miraban entre sí, inquietos.
El sudor resbalaba por sus sienes, y sus corazones golpeaban con fuerza bajo sus uniformes.
Entonces, las voces acostumbradas a dominar el miedo alzaron el tono.
Los oficiales veteranos, conocedores de lo que arriesgaban si Agmar caía, gritaron con rabia contenida:
—“¡No escuchen esas mentiras! El Reino solo quiere someternos. ¡Resistan, por honor y por el emperador!”
Cada palabra fue como una cadena echada al cuello de los indecisos.
No era lealtad lo que los sujetaba. Era miedo.
—“¡No bajen la guardia! ¡Nuestra única opción es luchar!”
**TCHHHK—CLANK!**
**Hhhh… hh…**
Los más jóvenes temblaban, su respiración entrecortada bajo los cascos.
Jamás imaginaron tener que empuñar un arma contra sus propios compatriotas.
Algunos vacilaron. No apretaron el gatillo.
Sus dedos dudaban.
Fue entonces cuando la voz del comandante del asedio retumbó como un veredicto:
—“¡Rendíos ahora! Seréis juzgados con justicia. No expongáis vuestras vidas ni el futuro de vuestras familias por los crímenes de otros.”
**THUUM…**
El mensaje cayó como una losa. Las miradas entre soldados se cruzaron, cargadas de una nueva inquietud:
¿Y si todo esto era verdad?
¿Y si nos usaron?
Los altos mandos, al borde del colapso de su control, reaccionaron con vehemencia desesperada:
—“¡No os dejéis engañar! ¡No han presentado pruebas! ¡Esto es una maniobra para debilitarnos!”
—“¡Esto no es justicia, es una invasión! ¡El Reino quiere dividirnos!”
—“¡Mentiras! ¡El Reino no ofrece clemencia, solo sumisión! ¡Esto es propaganda para quebrarnos… Disparen ahora!”
**CLACK—TCHK!**
Varias armas se alzaron…
Pero entonces, el cielo respondió primero.
**BZZZT—“TRANSMISIÓN ENTRANTE…”**
**KRSHHH—PING…**
Desde los mecadragones, un audio retumbó sobre las torres y los patios internos del castillo, inalcanzable, inevitable.
Y entonces, la voz de Agmar emergió, inconfundible, fría, calculada:
{—“Caballeros, ya les he dicho que mantengan la calma…”}
La grabación crepitaba con textura real. Otras voces fueron sumándose, cada una diferente en tono.
{[—“Han llegado más informes sobre su progreso en el planeta Admina. Deberíamos actuar de inmediato.”}]
{[—“Tenemos el poder necesario para tomar el control ahora mismo…”]}
{[—“Si cometemos un error, podríamos retrasar nuestro plan indefinidamente…”]}
{—“Si hacemos bien las cosas, tomaremos lo que legítimamente nos pertenece…”}
{**CLACK—THUD**}
… … …
El silencio cayó como una maldición.
Los rostros de los soldados perdieron el color.
No solo Agmar. Todos los emperadores estaban implicados.
Ya no era una batalla entre bandos.
Era una traición desde la cima misma del poder.
Todo era verdad.
Uno de los soldados bajó la vista. Soltó su rifle.
**THUNK**
Después su espada. Las manos alzadas.
**CLINK—CLANK…**
Su compañero lo imitó. Luego otro. Y otro más.
—“No más…”
Murmuró uno, con la voz quebrada por el peso de la verdad.
La rendición se esparció como fuego en la hierba seca, liberando a quienes ya no querían sostener una mentira.
Desde las alturas, los comandantes miraban su mundo desmoronarse.
Uno, cegado por la ira, clavó la mirada en el joven que había iniciado la ola.
**THUMP—Toc-toc!**
Echó a correr, como si aún tuviera escapatoria.
**WHOOOSH—BANG!**
Un disparo certero le atravesó el pie.
**¡AHHHH!**
Cayó de bruces, gritando, sin dignidad que amortiguara el impacto.
**THUD—GROAN…**
Los demás oficiales lo miraron… y comprendieron.
El muro de la lealtad se había derrumbado.
Uno de ellos alzó las manos, con voz tensa:
—“¡Nos rendimos! Pero, por favor… nuestras familias no deben cargar con esto.”
El comandante del asedio, firme, sin arrogancia, respondió:
—“Lo prometo. No pagarán por errores que no cometieron.”
**CLANK—CLANK—CLINK…**
Una a una, las armas cayeron como metales vencidos por la vergüenza.
Cascos, escudos, rifles… retumbando en el suelo empedrado como un eco de renuncia.
Y así, los últimos líderes imperiales cedieron.
Uno por uno.
Sin gloria.
Pero quizá… con un atisbo final de dignidad.
Los guardianes del emperador se rindieron al peso de la verdad, no al filo de la espada.
**WHRRMMM…**
En lo alto, entre las nubes desgarradas por las columnas de humo y el resplandor aún latente de las explosiones, Vaelinne y Lyrielle observaban el castillo desde sus cabinas.
El silencio parcial tras la rendición parecía inverosímil, casi como si la tormenta jamás hubiera comenzado.
Ambas compartían el mismo suspiro contenido. No era cansancio…
Era alivio.
El plan funcionó.
Sin bajas innecesarias.
Sin masacres.
Sin necesidad de destruir más de lo que hacía falta.
Vaelinne cerró los ojos apenas un segundo.
[—“Fue limpio. Tal como lo diseñó.”]
Dijo en voz baja, más para sí que para nadie.
Lyrielle, desde su canal privado, respondió con serenidad grave:
[—“Cada sistema, cada torre, cada decisión… estaba exactamente donde debía estar. Sin él, no habría sido posible.”]
Ambas sabían a quién se referían.
Al estratega oculto, al rostro sin rostro que esa noche arriesgaba su vida desde dentro.
El infiltrado que había abierto la puerta sin romperla.
Mientras abajo las armas se rendían al peso de la verdad, arriba las naves se reposicionaban en perfecta formación.
Vaelinne alzó el canal abierto con voz clara:
[—“Unidades aéreas, siguiente fase. Ejecuten la ruta marcada. No desaceleren. Mantengan vigilancia total.”]
**WHUUMMM—VRRRMMM…**
Doce mecadragones giraron en sincronía, sus luces cortando el cielo como lanzas encendidas.
En cuestión de segundos, desaparecieron en dirección al siguiente objetivo, dejando un retumbar metálico que se desvanecía como un latido.
Cuatro naves permanecieron en el aire, en posición elevada, observando como guardianes en la oscuridad.
Entre ellas: Vaelinne y Lyrielle.
Por unos instantes, el cielo quedó en pausa.
Y aunque el castillo comenzaba a caer bajo control, en el pensamiento de ambas persistía la misma pregunta no formulada:
¿Lo lograrás…? ¿Podrás atraparlo a tiempo?
Agmar seguía allí dentro.
Y el verdadero núcleo de la noche…
aún no había terminado.
(*****)
Unos minutos antes, en la Oficina del Emperador Agmar.
El murmullo lejano de explosiones sordas y disparos dispersos retumbaba como un eco diluido, casi ahogado detrás de las gruesas paredes de piedra.
**WHUUM—dffmm**
Cada tanto, un retumbo lejano se desvanecía entre las columnas, como si el caos se rindiera ante el silencio solemne de aquella habitación noble.
Dentro, el aire estaba quieto, denso. El suave crepitar de una lámpara de aceite era el único sonido vivo en ese espacio revestido en madera oscura que había encendido para iluminar la oscuridad de la habitación. Apenas perceptible, el tic metálico de un reloj antiguo marcaba los segundos en la pared.
Y sin embargo, Agmar lo sentía todo.
A lo lejos, podía distinguir la ruptura sorda de puertas, gritos lejanos amortiguados.
**TIC—TIC—TIC…**
**CRACK**
Agmar cerró el informe con un golpe seco, el pergamino doblándose bajo su mano con el sonido crujiente del papel tenso.
**Vrrrrm**
El escritorio vibró.
**Tlin… tlin-tlin**
Un tintero tembló levemente, emitiendo un tintineo sutil al moverse en su base de cristal.
Y entonces, en voz baja, contenida como un cuchillo entre los dientes:
—“No caeré con este imperio esta noche.”
**Grch…**
El roce de sus dientes al apretar la mandíbula se mezcló con la vibración sorda de su voz, que se perdió en la madera como una promesa no dicha a nadie… excepto al eco del propio abismo.
**THOK… THOK… THOK…**
Sus botas resonaron sobre el suelo de mármol con un ritmo sólido y autoritario, mientras avanzaba.
**Shiink**
Del pedestal de mármol cerca del escritorio, tomó su espada de dos manos, antigua y reluciente como un juramento olvidado.
**Tac-tac**
Se la ajustó en la cadera, cerrando la funda con un movimiento preciso.
**THOK… THOK… THOK…**
Caminó hacia el gabinete de seguridad empotrado en la pared, su superficie tachonada de símbolos enigmáticos.
**Tzzzt… Clack!**
Agmar, sin vacilar, trazó la secuencia a gran velocidad.
**Krrr…**
El compartimento se abrió con un susurro mecánico.
Allí reposaba un rifle automático experimental, ya cargado. Compacto pero letal, contaba con una capacidad de cincuenta proyectiles por cargador, más del doble que los modelos estándar. Su diseño no solo ofrecía mayor capacidad, sino también un mejor sistema de enfriamiento al disparar y un equilibrio refinado que facilitaba su manejo incluso en ráfagas continuas.
De fabricación reciente, incorporaba tecnología híbrida —basada en esquemas robados al Reino— que le permitía disparar ráfagas moduladas en potencia y velocidad, adaptándose a distintas condiciones de combate con una precisión inquietante.
—“Una idea prestada… pero eficaz.”
Murmuró Agmar al recordar.
Junto al arma, descansaban varios cargadores dispuestos en un cinturón, varias granadas metálicas esféricas, y su tableta personal: blindada, encriptada, y cargada de archivos altamente confidenciales.
**Shhk-click**
**Crrric**
Agmar colgó el rifle a su espalda, asegurándolo con la correa diseñada para ese propósito, ganando así mayor libertad de movimiento.
**Zip… thud**
Luego se ciñó el cinturón con los cargadores, y guardó la tableta junto con las granadas esféricas en los compartimentos internos de su abrigo negro.
**Shhhk—TCHUNK**
El compartimiento se cerró con un chasquido mecánico firme, sellando con él sus preparativos para la huida.
**THOK… THOK… THOK…**
El sonido de sus botas retumbó con solemnidad mientras cruzaba la habitación. Al llegar a la ventana, se detuvo un instante.
Afuera, el ulular del viento se mezclaba con chispazos lejanos de energía y acero, filtrándose apenas por el vidrio grueso. Las luces del castillo titilaban como brasas agonizantes, frágiles ante lo que se avecinaba. Agmar desvió la mirada. No era momento de contemplación.
Se dirigió a la biblioteca personal al fondo de su oficina.
**Shhhk… shhhk… shhhk…**
Con movimientos rápidos, deslizó tres volúmenes en una secuencia precisa: Estrategia del Alba Roja, Geografía Secreta de los Cielos Interiores y La Caza del Heredero. Al hacerlo, el estante emitió un clic seco.
**Click—Whrrrrk…**
La madera crujió y se desplazó lentamente a un lado, revelando una abertura metálica estrecha, con paredes oscuras y estructura blindada. Dentro, esperaba un ascensor oculto, construido hace décadas como última vía de escape.
Con todo asegurado, Agmar ingresó.
**WHRRMMM—Click…**
La puerta de metal y madera se cerró tras él con un gemido grave, y la biblioteca volvió a sellarse sobre sí misma, enterrando mapas, tratados… y los fantasmas de un poder que se extinguía.
Agmar estaba solo.
**Vrrrrr…**
**Shhh… shhh…**
El ascensor descendía. La vibración metálica era lo único que acompañaba su respiración contenida.
**Tac.**
Agmar apoyó una mano sobre la empuñadura de su espada, como si al hacerlo pudiera recordarse a sí mismo que aún podía luchar contra la noche que se le escapaba entre los dedos.
Y sin embargo, algo le incomodaba.
… …
Porque, por alguna razón… el silencio no sonaba a seguridad. Sonaba a antesala.
Escribir este capítulo fue un reto enorme, pero también un logro que me deja orgulloso. Cada línea, cada escena y cada sonido fueron trabajados hasta el último segundo. No fue fácil —lo terminé con el tiempo justo— pero siento que valió la pena.
Quiero agradecer de corazón a todos los que han estado leyendo y especialmente a quienes han dejado sus *Power Stones* para apoyar esta historia. Me emocionó ver nuevas personas sumándose al apoyo.
Este es solo el comienzo del desenlace. La segunda parte de esta conquista llegará la próxima semana —con más intensidad, más verdad, y con un duelo que marcará un antes y un después.
Gracias por seguir aquí. Gracias por leer. Nos vemos pronto.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com