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Kirito: Datos ilimitados en mundos infinitos - Capítulo 15

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Capítulo 15: Capítulo 15: “Un Banquete Para Tres: La Receta de los Sabores del Corazón y el Alma”

**Vmmmnn… kzzzzz—plummm**

La luz que emanaba de la piedra esférica, intensa apenas segundos atrás, comenzaba a apagarse poco a poco, como si el propio dispositivo comprendiera que ya no tenía nada más que decir.

La última vibración se disipaba en el aire del taller, y con ella, el momento quedaba suspendido entre tres corazones que sabían que nada volvería a ser igual.

…

—“…”

—“…”

—“…”

El silencio era total entre los tres.

**Tkshh—vnnnk… krttt… thmm**

Hasta que Vaelinne, impulsada por un resorte emocional que ya no podía contenerse, dio un paso al frente. Tenía los ojos húmedos, pero no corrían lágrimas—solo ese brillo rebelde que se niega a perder.

**Tkshh… knnk—krtt… thmm**

—“¿Estás cien por ciento seguro de que todo está listo, Kirito? ¿De que… todo está bien? ¿Y de que no vas a morir en el intento con tu plan?”

**Shhhfff—hnnk… tkshh—thmm…**

Preguntó con la voz apretada pero clara, mientras se acercaba a él y contenía las lágrimas, dando un paso por cada pregunta lanzada, para que entendiera cuánto le preocupaba lo que aquello representaba para su vida.

**thmm… thmm… thmm… shfff—plock**

Kirito la miró con calma mientras ella se acercaba, hasta que Vaelinne apoyó su mano sobre su pecho.

**Shhhhht—thmp… krkk**

**Ffffwmm… tik… tik…**

Ella, temblorosa, sintió cómo él colocaba sus manos sobre sus hombros con un tacto suave.

Cuando vio sus ojos azules, no encontró arrogancia en su expresión, solo una honestidad tranquila. Era la mirada de alguien que no podía mentir… ni siquiera para consolar, al decir:

—“Con sinceridad… no existe nada cien por ciento seguro en algo que jamás se ha hecho…”

Lo dijo sin titubeos, no solo a Vaelinne, sino también a Lyrielle, que estaba cerca y lo observaba con toda su atención.

“… Todo esto ha sido prueba tras prueba, error tras corrección a lo largo de los años… Y aunque hice todo lo que estuvo en mis manos, aún hay variables que escapan a mi control. Higa me limitó cuando me envió aquí, como ustedes bien saben…”

—“…”

Vaelinne bajó la mirada, pero no dijo nada. Esperaba más. Y sin embargo, lo que recibió fue la cruda verdad. Kirito continúo diciendo girando su mirada a la mesa donde están todos los dispositivos y herramientas:

—“Cumplí mi palabra de hacer lo posible. Lo que han visto hoy lo confirma: las runas responden, el sistema está estable, las manos se mueven con naturalidad… Todo esto es solo una parte de algo mucho más complejo, y todo indica que funcionará sin fallas dentro del gran esquema de las cosas…”

**Fsshht… clack—tap**

Su voz se volvió aún más suave justo cuando la apretó un poco más fuerte, sin dureza. Ese gesto hizo que Vaelinne lo mirara de nuevo, encontrándose con sus ojos clavados en ella.

—“…Pero tienen que entender que no puedo prometerte que será un éxito en su totalidad, nadie puede hacerlo…”

Kirito volvió a mirar hacia donde estaba Lyrielle, quien se había acercado en silencio mientras escuchaba atentamente.

**Kkssh… tap—tap… ssshhhhnk**

Él no desaprovechó la oportunidad de tomar su mano, gesto al que Lyrielle respondió con firmeza, sin resistencia. Entonces continuó, en el mismo tono:

—“Lo que sí puedo asegurarles a las dos… es que he llegado hasta aquí con todas las piezas que se me han dado, y todas han sido muy favorables. Sin sus ayudas, al proveerme los materiales y todo lo que les pedí, probablemente aún estaría a mitad de camino de este plan… de verdad, gracias.”

—“…”

Vaelinne sintió un nudo en la garganta que no le dejaba replicar a tales palabras, ya que sus labios estaban abiertos, pero no salía nada de ellos. Y antes de que se forzara más en busca de ellas, oyó a su lado:

—“Es lógico lo que dices. Y muy razonable…”

Fue Lyrielle quien habló.

Se había mantenido en silencio, observando a ambos con esa serenidad analítica que siempre la caracterizaba. Pero ahora, sus ojos gris plata no solo calculaban… también sentían. Al empezar a decir mientras negaba con la cabeza y sin elevar la voz:

—“No hemos podido devolverte ni siquiera una cuarta parte de lo que has hecho por nosotras en tan solo unos pocos años… comparado con toda tu soledad.”

**Ssshh—ffft… crkkk—tap**

Lyrielle hizo lo mismo que Kirito había hecho con ella: con su mano libre, aprovechó para tomar también la mano temblorosa de Vaelinne, que tenía a su lado.

—“…”

**Fffssh—tick… clkkk—tap**

Vaelinne tomó inconscientemente la de ella, pero cuando se percató de ello, se dio cuenta de que la mano de Lyrielle tampoco estaba tan calmada como la voz de sus palabras… Vaelinne giró el rostro con los ojos un poco más abiertos hacia su compañera, que continuaba en el mismo tono:

—“Jamás podremos pagar tal bondad… Sin hablar de un reino que, sin saberlo, te dio la espalda a ti, que fuiste su rey tiempo atrás, el mismo que trajo prosperidad…”

Durante un momento, Lyrielle se detuvo al sentir que su voz comenzaba a quebrarse… Sin embargo, con fuerza, continuó:

—“…y que, una vez más, desde las sombras, lo salvó de caer en una guerra innecesaria contra los Cuatro Emperadores… Incluso durante tu momento de mayor necesidad…”

**Snfff… trrk—shhh**

**Drip… drip**

Al final, logró forzar las últimas palabras mientras sus lágrimas rodaban por su mejilla:

— “…Así que, si tú dices, Kirito, que has hecho todo lo que pudiste… lo único que nos queda es creer en tu convicción.”

Lyrielle miró a su compañera por un breve instante con ojos temblorosos al igual que ella, como quien valida una emoción con una mirada.

**Snkk… tchk—hmm… ffssh**

Vaelinne se mordió el labio inferior. No podía seguir presionando—no cuando entendía el sacrificio detrás del esfuerzo. Cincuenta años atrapado en Underworld. Cincuenta años luchando no solo por sí mismo…

Ella sabía. Y al mirar a Lyrielle, comprendió que ambas sentían lo mismo. Lo que la motivó a dejar de resistirse a lo inevitable, y dijo al volver el rostro hacia Kirito, que esperaba su respuesta.

—“Estoy de acuerdo con Lyrielle. Si en verdad estás seguro, no nos opondremos a que continúe… Estoy segura de que será más difícil para ti de aquí en adelante…”

**Krrnk… fssh—thmp**

Vaelinne se agarró con más fuerza a la ropa del pecho de Kirito al decir con más intensidad:

—“Así que ten valor… La suerte siempre está a favor de los que se preparan al máximo, ya que siempre le sonríe a la obra más hermosa…”

Entonces giro su rostro a las manos golems inactiva en la mesa y todo lo demás y se avergonzó al continuar.

—“… Y la tuya está tan resplandeciente que no se puede ignorar… ni dejar de apreciar…”

Vaelinne no pudo continuar. Avergonzada, giró el rostro hacia un lado para no ver a Kirito, aunque de reojo alcanzó a notar su leve sonrisa mientras les decía:

—“Gracias, Vaelinne… Lyrielle. No es fácil enfrentar lo que viene, pero al menos… lo haré acompañado por su confianza… y la mía.”

**Snfff… krk—ffshhh**

Vaelinne se limpió las lágrimas rápidamente, como si hacerlo despacio fuese permitir que el dolor ganara terreno. Luego trató de esbozar una sonrisa—torcida, incompleta, pero auténtica.

**Tchk—thmp… shhhhkt**

**clink—tap… hush**

Con un leve golpe en el pecho de Kirito, Vaelinne se retiró un poco, alejándose de su cercanía. Luego tomó la mano de Lyrielle—la misma que él también sostenía—y, en el mismo gesto compartido de retirada, la apartó suavemente antes de decir:

—“Entonces Kirito… hemos cambiado de opinión…”

En un tono que contenía súbita energía, como quien se rehúsa a marcharse triste, Lyrielle que había captado a lo que se refería a sintió al comentario, Vaelinne a claro a lo que se refería:

—“Te ayudaremos en la preparación del banquete de victoria… Y Aunque sea una despedida… queremos hacerla contigo, ¿Verdad Lyrielle?”

Lyrielle, comprendiendo el esfuerzo de su amiga por disipar el ambiente deprimido, añadió sin tardanza unas palabras, acompañadas de una leve sonrisa.

—“Estoy de acuerdo. No tenemos tus habilidades, Kirito, pero sí tenemos voluntad. Y queremos compartir lo que queda de tiempo… como hemos compartido todo hasta ahora.”

**Fffssh—clack… thmp-thmp-thmp**

**Fffssh—clack… thmp-thmp-thmp**

Sin esperar respuesta, ambas se giraron hacia la mesa lateral.

Allí descansaban las bolsas con los ingredientes, aún intactas desde su llegada.

**Rrrsssh… chnk…**

**Rrrsssh… chnk…**

**Tchk—grrrnk… hup…**

**Thmp—clkk… sshhnn—tick**

Cada una tomó la suya con determinación, y con tal rapidez, produjeron un sonido claro que rompió el silencio del taller. Ambas giraron hacia Kirito, que estaba detrás de ellas, y sonrieron cada una a su manera… unas sonrisas que por fin le daban batalla a la tristeza que las envolvía, y dijeron lo mismo:

—“Vamos, Kirito…”

—“Vamos, Kirito…”

**Krrnnk—Thmp… hmm**

Kirito las miró… y aquellas sonrisas le contagiaron. No pudo negarse al esfuerzo que hacían por compartir esos últimos momentos con él. Así, con su propia sonrisa, dijo mientras caminaba hacia donde ellas estaban:

—“No puedo rechazar esa oferta…”

**Hmmm—klikk… fsssnnn—thmp**

Su sonrisa sincera, aunque melancólica, suavizó el aire del taller dentro de la biblioteca, como si las partículas del polvo se quedaran suspendidas, escuchando.

**Thmp-thmp-thmp**

**Thmp-thmp-thmp**

**Thmp-thmp-thmp**

Al unirse a ellas, los sonidos se volvieron menos mecánicos… más humanos.

Los últimos minutos juntos no eran solo una despedida.

Eran una caricia al tiempo.

*****

Los tres se encontraban en el hogar que Kirito había construido dentro de la biblioteca oculta.

Sin embargo, antes de llegar, las dos chicas habían caminado siempre un paso por delante de él durante todo el trayecto desde el taller hasta la cocina del hogar.

Kirito, aunque había notado el ánimo y la elegancia en sus movimientos y voces—como si el futuro cercano no les preocupara en absoluto—también percibía algo más: una decisión silenciosa de no permitirle ver sus rostros durante el recorrido.

Al principio, Kirito intentó mantenerse a la par, como siempre lo hacía. Pero cada vez que aceleraba el paso, ellas hacían lo mismo, impidiendo que las alcanzara por completo.

Ese juego sutil de distancia se repitió varias veces, hasta que él dejó de insistir.

En lugar de forzar el ritmo, optó por seguirlas en silencio, escuchando sus voces mientras conversaban sobre cosas aleatorias… temas triviales que, aunque superficiales, tejían una atmósfera de normalidad que contrastaba con lo que realmente sentían.

Kirito observó que ese espacio les permitía limpiarse las lágrimas del rostro a lo largo del camino, con gestos discretos que disimulaban al mover las manos mientras contaban alguna anécdota.

Él las escuchó con atención, y al mismo tiempo respetó lo que intentaban hacer—sin mala intención, solo buscando un respiro.

Pero esa misma distancia también les impidió ver su propia sonrisa triste… esa que se dibujaba sin ruido, como una sombra que no quería interrumpirlas…

Después de llegar a la cocina, Kirito revisó lo que habían traído en las bolsas de provisiones. Al ver los ingredientes, asignó a cada una sus funciones como ayudantes en la preparación del banquete, durante el tiempo en que él se bañaría y se cambiaría de ropa.

A Vaelinne, que tenía buena destreza con el cuchillo, le dejó los vegetales sobre la mesa para que los cortara con precisión.

A Lyrielle, en cambio, le pidió que preparara la masa para el pan, al notar que entre las provisiones había harina de trigo.

Ambas aceptaron sus tareas sin objeción, asumiéndolas con naturalidad y sin mostrar resistencia.

*****

El regreso de Kirito fue rápido; no quería dejarlas solas por demasiado tiempo.

Volvió con ropa más limpia y hogareña: una camisa de lino marfil, suelta y cómoda, combinada con un pantalón de tela suave en tono tierra. En lugar de sus botas, llevaba unas sandalias negras de cuero gastado, que apenas hacían ruido al caminar sobre el suelo de madera.

Su cabello, aún húmedo, desprendía una fragancia ligera a hierbas, gracias al acondicionador que ellas le habían traído, reflejando la frescura y el cuidado del baño reciente.

**Tap… tap… shhh—clak… fsssshk**

Al llegar, ambas temblaron ligeramente al escuchar sus pasos, mientras trabajaban en sus respectivas mesas. Llevaban sus uniformes algo más abiertos que de costumbre, cubiertos por delantales personales: uno azul, el otro rojo. Ese detalle no pasó desapercibido para Kirito mientras se colocaba su propio delantal y se remangaba con calma.

Solo escuchó el saludo de bienvenida de ambas, pero fue Lyrielle la única que se giró para enfrentarlo directamente. Vaelinne, en cambio, se apresuró a limpiarse con las mangas, como si intentara borrar cualquier rastro de emoción antes de que él la viera.

**Tchk—tchk—krnk… shhhht**

Kirito se acercó a ella, que aún estaba cortando. Al verla de cerca, notó sus ojos ligeramente rojos.

—“¿Vaelinne… estás bien?”

—“…”

Ella no lo miró de inmediato.

**Snkk—tchk—hmm**

Solo levantó una cebolla con una sonrisa forzada.

—“Ja, ja… ja, ja… Culpa de esto… ya sabes cómo son.”

—“Sí, es verdad… Sigue con el buen trabajo.”

No insistió. Él entendía. Y ella sabía que él entendía.

—“…Okay, eso haré…”

**Tchk—tchk—tchk—krnk**

Con eso, Vaelinne volvió a cortar las cebollas con un poco más de fuerza. Eran las últimas, y lo hacía a propósito: quería terminar antes de que el efecto de ellas —y de sus propias emociones crecientes— se hiciera más difícil de controlar.

Kirito, dándoles la espalda, intentó concentrarse en su siguiente ayudante. Lyrielle estaba en la otra mesa, y aunque parecía más tranquila, él notó que tampoco estaba tan serena como aparentaba.

**Krrnk—thmp… fffssh**

Lyrielle, por su parte, se había encargado del pan. La masa ya estaba lista, pero ella seguía amasando.

**Thmp—thmp—thmp**

Sus movimientos eran más intensos de lo necesario.

**Fssh—grrrnk—thmp**

Kirito se acercó y la observó en silencio.

Sin embargo, no pudo evitar hablarle con una voz suave, casi susurrada, mientras le tocaba el hombro desde detrás.

—“Lyrielle… la masa ya está lista.”

Ella no se detuvo. Solo bajó la mirada y murmuró:

—“Lo sé. Solo quiero que quede… perfecta.”

**Thmp—thmp—thmp**

Kirito notó la tensión en sus brazos, la fuerza contenida. No era perfección lo que buscaba. Era consuelo. Era control. Y en ese momento, entendió que el pan que saldría de allí no solo alimentaría…

**Fffssh—clack**

…también hablaría por ella.

Sin querer interrumpirla más, Kirito le habló en el mismo tono suave:

—“Entiendo… Puedes seguir perfeccionándola. Cuando termines, déjala respirar un poco, ¿okay? Que fermente unos minutos antes de meterla al horno.”

—“Hmm… Gracias…”

Él entendía lo que ese “gracias” significaba. Pero negó con la cabeza, con una leve sonrisa.

—“No, gracias a ti, Lyrielle… por ayudarme.”

Ella también comprendió el gesto. Y aunque no dijo nada, le respondió con una sonrisa imperceptible, apenas dibujada en los labios.

Con eso, Kirito se retiró en silencio y se concentró en su propio trabajo: el plato principal.

Sobre la mesa lo esperaba el pavo, ya desplumado y crudo, listo para ser transformado.

Para una ocasión tan especial y que tenía dos significados se le ocurrió hacer un pavo relleno.

**Clak—thmp… shhhrrrk—plok**

Tomó los vegetales que Vaelinne había preparado con antelación —zanahorias, manzanas, castañas— y los mezcló con pan desmenuzado que le había sobrado de comidas anteriores, junto con hierbas aromáticas.

**Tchk—tchk… flsssh—tap**

No olvidó añadir las cebollas, que Vaelinne le entregó apenas unos instantes después, completando así la mezcla.

Al notar que ella no tenía más tareas inmediatas, y al ver de reojo a Lyrielle cubriendo la masa para que fermentara, les pidió a ambas que se encargaran de la salsa. No dudaron en aceptar.

**Clang… fssshhh—tchk… krnnnk**

Vaelinne tomó el sartén, concentrada en mantener el movimiento constante y vigilar el espesor de la mezcla.

Lyrielle, por su parte, reunió todos los ingredientes necesarios, dispuesta a seguir las instrucciones que él les iba dando mientras continuaba con los demás preparativos del pavo.

Una de esas tareas era la preparación del relleno, y por eso las chicas se maravillaron ante la sencillez con la que él, desde otra hornilla de la cocina, doraba el tocino en una sartén con aceite de oliva.

**Tchk—plok… fssshhh—krnnnk**

Agregó la cebolla, la zanahoria, el apio y la manzana de la mezcla anterior, cocinándolos lentamente hasta que estuvieron tiernos, justo frente a sus ojos.

**Clink… glup—shhhhhh**

Lo que les asombró —y a Vaelinne, incluso, le asustó— fue cuando Kirito añadió un poco de vino a la sartén.

**FWOOSH—crackl… fsssshhhhh**

Una llama repentina se alzó con fuerza, iluminando la cocina por un instante antes de apagarse sola.

El sobresalto hizo que ambas se desconcentraran, y Kirito tuvo que llamarles la atención con firmeza para evitar que la salsa se arruinara.

Gracias a su advertencia, no pasó nada grave.

Vaelinne, sin embargo, se culpó por lo sucedido.

—“Fue mi culpa…”

Murmuró, bajando la mirada.

Kirito solo suspiró y negó con la cabeza, sin reproches. Luego se volvió hacia su sartén, pero no sin antes consolarla con unas palabras suaves que, en pocos minutos, lograron animarla.

Lyrielle, desde su lado, también se acercó con discreción, sumando su presencia al gesto.

En poco tiempo, con la ayuda de ambas, terminaron los preparativos.

Rellenaron el pavo juntos, y luego Kirito lo cerró con hilo de cocina.

Lo untó con mantequilla y espolvoreó algunas especias sobre la piel, antes de colocarlo en la bandeja de rejilla.

El horno ya estaba precalentado a 180°C.

Con cuidado, introdujeron el pavo en su salsa, y lo dejaron cocinar durante aproximadamente dos horas y media, acorde a su peso de casi ocho kilos.

*****

Cuando todo estuvo listo, los tres se sentaron a la mesa.

Frente a ellos, el plato principal brillaba con su dorado perfecto, acompañado por el pan recién horneado —que desprendía un aroma suave a levadura y mantequilla, fruto de la dedicación de Lyrielle— y por la ensalada, hecha con los vegetales sobrantes que Vaelinne había cortado con esmero, aportando un toque de color vibrante al conjunto.

Lo miraban en silencio, con deseo y satisfacción.

No solo por el sabor, sino por el trabajo compartido.

Solo faltaba disfrutarlo… con la misma lentitud con la que lo habían creado.

Además de su piel dorada, había algo que hacía al pavo aún más atractivo —y que captaba especialmente la atención de las dos chicas—: la salsa, asentada en el fondo de la bandeja, se mezclaba con los jugos que lentamente se escurrían de la carne, formando un brillo cálido y tentador que parecía invitar al primer corte.

**Shhh—clak… tik… krnnnk**

Kirito, sin esperar más, se levantó con un gesto amable. No dijo palabra al principio; simplemente tomó el cuchillo afilado que descansaba junto a la bandeja y se acercó al pavo.

—“Permítanme.”

Dijo con voz serena.

—“Oooh, qué caballero…,”

Exclamó Vaelinne con exageración en la voz, medio burlona, llevándose una mano a la boca como si el gesto de Kirito la sorprendiera de verdad.

—“Vaelinne…”

Suspiró Lyrielle, sin poder evitar una sonrisa. Hasta el final, su compañera no perdía la oportunidad de provocar a Kirito. Negó con la cabeza y le dijo a él, ignorando el comentario:

—“No le hagas caso.”

—“Ya sabes que estoy acostumbrado a su comportamiento, Lyrielle.”

Respondió Kirito con una sonrisa que no llegó del todo a sus ojos, justo al ver a Vaelinne intentando acercarse al pavo como si fuera a cortarlo ella misma.

—“¡No! No hice ni dije nada malo, Kirito…”

Añadió rápidamente Vaelinne, retirando la mano y cambiando el tono al notar esa sonrisa que prometía el regreso de su burla.

—“Jaja, lo sé.”

—Kirito, eres un… —empezó Vaelinne, refunfuñando mientras apretaba el puño con frustración.

Kirito rió, y sin darle más vueltas, ignoró a una Vaelinne resoplando entre dientes y comenzó el corte.

**Krrrshh—tchk… glsssh—plok**

Con precisión, cortó la piel crujiente. La carne se desprendía con facilidad, revelando su interior jugoso. El cuchillo se deslizaba como si la carne lo invitara a pasar, y el jugo tibio se mezclaba con la salsa, creando un brillo dorado que capturó la mirada de ambas mujeres, haciéndoles olvidar, aunque fuera por un instante, lo absurdo de lo vivido momentos antes.

**Tchk—tap… shhhhnk—clink**

Kirito cortó con precisión la parte más jugosa de la pata y la colocó con cuidado en el plato frente a Lyrielle, que ya sostenía su plato con ambas manos.

—“Para ti, Lyrielle.”

Dijo con suavidad.

Ella lo miró con una sonrisa agradecida.

—“Gracias, Kirito… aunque esto es demasiado para mí. ¿Estás seguro?”

Kirito, con el mismo tono sereno, le restó importancia.

—“Lo importante es que lo disfrutes. No me importa si dejas la mitad…”

**Clink… shfft—tap… thmp**

Lyrielle asintió, tocada por el gesto, y justo cuando iba a acomodar su plato en la mesa, Vaelinne se inclinó hacia adelante con impaciencia al ver su interacción.

—“¡Apúrate ya, me toca a mí!”

Exclamó, medio divertida, medio exigente.

**Hhnn—krrnk… tchk—plok**

Kirito soltó una breve risa y volvió al pavo. Esta vez, cortó otra parte de la pata, pero el trozo que colocó en el plato de Vaelinne era notablemente más pequeño.

—“Aquí…”

Dijo con tono indiferente, imitando a Lyrielle.

Vaelinne frunció el ceño al instante.

—“¿Por qué el trato tan diferente? ¿Por qué a ella le diste un pedazo más grande que a mí? Con esto voy a quedar a medias…”

Kirito parpadeó, fingiendo sorpresa, con ojos inocentes.

—¿Ah? No me di cuenta… Lo siento.

Cortó otro trozo, pero era apenas una porción adicional. Vaelinne lo miró con incredulidad, sabiendo que le estaba tomando el pelo.

—“¿Eso es todo? Ya no aguanto más. Dame el cuchillo ahora mismo.”

Dijo, estirando la mano hacia él con determinación.

—“Ya, ya… ahora sí va en serio.”

**Shhhnk—tak…**

Respondió Kirito, sonriendo mientras cortaba rápidamente una porción mucho más generosa, antes de que ella pudiera hacer algo más.

**Grnnnk—thmp… clink**

—“Eso está mejor… matón…”

Refunfuñó Vaelinne, colocando su plato en la mesa. La última palabra la dijo en voz muy baja, como si no quisiera que él la oyera.

Pero Kirito sí la escuchó.

—“¿Cómo me llamaste, Vaelinne?”

—“Ah… que eres un amor… ja, ja… ja, ja.”

Se corrigió con una velocidad sorprendente, soltando una risa forzada.

—“Oh, eso es lo que pensé…”

Lyrielle se cubrió la boca con una mano, conteniendo una risa que se le escapaba por los hombros. No dijo nada, pero en su mirada había una ternura silenciosa. Sabía que extrañaría estos momentos, esta forma de compartir entre los tres, donde incluso las quejas eran parte del cariño.

**Shhhnk—tak… krk-krk… chnk!**

Kirito entonces cortó su porción, similar en tamaño a las anteriores, aunque ligeramente más generosa.

Vaelinne lo notó enseguida.

—¡Vaya! ¿Y tú sí te das un buen trozo?

Kirito sonrió, esta vez con sinceridad.

—Tenía tiempo sin comer bien. Me he pasado los días concentrado en el trabajo… y solo he comido comida seca para soportar.

Vaelinne lo observó con una mezcla de burla y preocupación. Su expresión se suavizó al imaginarlo, y le dijo:

—“Ya… bueno, entonces come. Pero la próxima…”

Se detuvo un momento antes de completar la frase.

—“Pero la próxima vez tienes que cuidarte más… cuando nadie esté contigo.”

—“Lo intentaré…”

Respondió Kirito con una sonrisa amarga. Le costaba garantizarlo.

Vaelinne sonrió con resignación ante su respuesta.

La verdad era que ella iba a decir:

(—“La próxima vez, yo corto primero la cena de los tres…”)

Pero el doloroso recuerdo de que esta sería su última comida junto a él la trajo de golpe a la realidad.

**Tchk… tchk… fffft—nip**

Apretó las manos bajo la mesa, y al no poder contenerse, se pellizcó discretamente para no arruinar el ambiente con sus emociones.

—“Haaah…”

Con un suspiro retenido, logró apenas mantener la sonrisa frente a Kirito y Lyrielle.

Sin embargo, Lyrielle y Kirito lo notaron, cada uno a su manera.

Lyrielle, que estaba a su lado, solo tuvo que bajar la mirada hacia su mano apretada para comprenderlo.

En cuanto a Kirito, lo percibió en sus ojos rojos: un dolor interior que se reveló apenas cuando ella tembló levemente al sonreírle.

Ambos entendieron a su amiga compartida, y sin derrumbar su fortaleza, continuaron.

Sonriendo Kirito se dirigió a Vaelinne:

—“¿Puedes servirnos la ensalada que preparaste, Vaelinne, por favor? Nos gustaría que hicieras los honores. ¿Cierto, Lyrielle?”

Lyrielle captó la intención en sus ojos, y con una leve sonrisa y un asentimiento, respondió:

—“Sí. No veo mejor persona para hacerlo que su creadora…”

—“¡Por supuesto! Déjamelo a mí. Ya verán cuánto he mejorado desde la última vez.”

**Thmp-thmp… hmmnn**

Vaelinne se dio unos leves golpecitos en su generoso pecho al escuchar sus tonos sinceros.

**Clnnk… shff—tchk… clak**

Rápidamente tomó el cuenco grande de vidrio donde reposaba la ensalada, y con unas pinzas sirvió una buena porción a Lyrielle, quien la recibió agradecida.

**Tchk… tchk… shhh—scrrrk**

Aunque en su interior sabía que era demasiado para ella, no dijo nada mientras cortaba el pan en rebanadas, en silencio.

Luego, Vaelinne sirvió a Kirito. Con una sonrisa algo traviesa, le dio solo la mitad de lo que había servido a Lyrielle.

—“Muchas gracias, Vaelinne. Realmente se ve delicioso.”

Kirito le agradeció con tranquilidad, felicitándola como si nada hubiera pasado. Luego dirigió su atención a Lyrielle:

—“¿Puedes pasarme tres rebanadas, por favor?”

—“Claro. Aunque, como dijiste que has estado mal alimentado estos días… toma cuatro. Es mejor así.”

**Ffft—tap… shhhhn**

Lyrielle respondió con amabilidad y consideración, entregándole las rebanadas. Kirito las tomó de sus manos y las colocó en su plato, mirándola con gratitud.

—“Eres muy considerada, Lyrielle…”

Luego dirigió su mirada a Vaelinne, que estaba un poco avergonzada por haberle servido menos. Lo que escuchó a continuación la hizo sonrojar aún más:

—“Y tú también, Vaelinne… Las dos tienen un gran corazón, a pesar de sus diferencias de personalidad.”

Vaelinne no supo qué decir al ver ese cambio de ritmo.

**Tap-tap…—shff**

En ese momento, sintió que alguien le tocaba el hombro. Al voltear, vio a Lyrielle que le extendía cuatro rebanadas de pan.

—“Toma, Vaelinne…”

—“Ah… gracias.”

Vaelinne notó que Lyrielle solo tomó dos rebanadas para sí misma. Ese gesto la conmovió. Con el rostro levemente sonrojado, bajó la cabeza y, mirando el plato de Kirito, murmuró:

—“Es que te tuvimos a ti como un gran ejemplo a seguir…”

Al ver que su plato tenía más ensalada que el de él, comenzó a sentir remordimiento.

**Hff—thmp… ffft**

Incapaz de soportarlo más, se tapó la cara con frustración.

—¡No puedo más! ¡Tú siempre te sales con la tuya, Kirito…!

**Shff—thmp… clak… krk-krk—clnnk!**

De inmediato se destapó el rostro, se levantó del asiento, tomó nuevamente las tenazas y sirvió una porción mucho más grande de ensalada en el plato de Kirito, superando por mucho la cantidad que tenían ella y Lyrielle.

—“Así de generosa he aprendido a ser… gracias a ti.”

**Thmp… shff—creak**

Luego se sentó, avergonzada. Kirito la miró con una sonrisa que mezclaba gratitud y resignación. Vaelinne se volvió hacia su amiga, y con sus ojos rojos le transmitió que la ayudara a salir de la incomodidad. Lyrielle, que sonreía por su parte, entendió y añadió:

—“Estoy de acuerdo con ella. Desde que te conocemos, no has dejado de darnos lecciones sobre lo que significa dar sin esperar nada a cambio…”

Se detuvo un momento para reacomodar sus pensamientos, y luego dijo:

—“Y jamás lo olvidaremos… Muchas gracias.”

—“Muchas gracias…”

Vaelinne aprovechó el momento para repetirlo también.

—“De nada. Ya con tanto agradecimiento, me recuerdan que es hora de agradecer la comida…”

Kirito les sonrió al decirlo, señalando la comida frente a los tres. Ellas sabían que él volvía a restarle importancia a su mérito, pero también sabían que sus palabras le habían llegado. Se miraron entre sí y asintieron en acuerdo.

—“Está bien, ya era hora.”

—“Sí…”

**Clap—clap… ffft**

**Clap—clap… ffft**

**Clap—clap… ffft**

Con un aplauso de cada uno, dijeron al unísono:

—“Itadakimasu.”

—“Itadakimasu.”

—“Itadakimasu.”

Tomaron los tenedores y cuchillos dispuestos a sus lados, y comenzaron el banquete.

Vaelinne fue la más rápida, y por ello la primera en probar el pavo relleno. Al hacerlo, sus ojos se abrieron por la intensidad del sabor, lo que la motivó a decirle a Kirito con gran admiración:

—“Mmmmmm… Te superaste de nuevo, Kirito. Pero esta vez, en grande… Está realmente delicioso.”

—“Mn… Mn… Estoy muy de acuerdo.”

Añadió Lyrielle, con los ojos levemente abiertos y una mano sobre la boca para no perder la elegancia mientras saboreaba.

—“No hay que ejercer ninguna fuerza para que la carne se desprenda, y sus jugos no están solo en el relleno, sino en cada parte. Es el pavo más delicioso que he comido…”

**Clnk… shff**

Vaelinne, que ya estaba probando otro bocado, asintió con entusiasmo:

—“Mmmm… Mmmm… Sí, sí. Tu cocina ahora es muy superior. Mucho más que la de la chef principal de la catedral…”

Lyrielle, al ver a su amiga comer con poca elegancia, negó con la cabeza y se dirigió a Kirito:

—“Y antes de que digas que exageramos por ser tus amigas, hace tiempo que lo pensamos. Dejando de lado que eres nuestro amigo…”

—“No lo decimos como un acto de bondad hacia ti, sino como nuestro más sincero sentir.”

Completó Vaelinne, señalándolo con el dedo, sin sonreír, para que dejara de minimizar su habilidad culinaria. Sabía que esta sería su última oportunidad de disfrutar su comida.

**Mmmf—clnk… shff**

Ambas lo miraron fijamente, esperando que dijera algo. Él ya había probado el pavo mientras ellas hablaban.

Kirito, con los ojos levemente abiertos al ver la postura tan unida de ambas, no pudo evitar sentirse tocado.

—“Haaah…”

Suspiró antes de decir con voz clara:

—“Sí, está muy delicioso… igual que la ensalada y el pan que ustedes prepararon.”

—“…”

—“…”

Pero las chicas no cambiaron su postura ante los elogios por sus propias creaciones, y Kirito, al verlas tan decididas, añadió:

—“Sé que siempre me lo recuerdan en cada reunión…”

Bajó la mirada hacia su plato ya empezado y murmuró con tono derrotado:

—“Lo sé. No soy alguien que no reconoce su progreso en una habilidad. Es solo que… no quería olvidar la cocina de ella. De Asuna.”

—“…”

—“…”

Las chicas se quedaron en silencio ante esa revelación repentina. No eran ignorantes: tenían sus sospechas, y lo que él dijo les confirmó que estaban en lo cierto. Sin embargo, eso no quitaba el hecho de que ese recuerdo se transmitía como dolor para él, durante todo este tiempo. Su voz las devolvió a la conversación:

—“Me encanta la buena comida desde pequeño, pero no me involucraba personalmente en su preparación…”

Kirito las miró con sus ojos azul zafiro, como si viera más allá, como si el pasado mismo se reflejara en ellos. Continuó con un tono melancólico:

—“Conocí a Asuna como si el destino lo hubiera decidido. Nuestro primer encuentro no fue precisamente romántico… Fue todo lo contrario. Hubo momentos en que éramos rivales, nuestras ideas chocaban. Ella era muy orgullosa… igual que yo en ese tiempo…”

**Clink… clank… fsshhh—tap **

Se detuvo un momento y les hizo un gesto con la mano para que siguieran comiendo, al igual que él, para evitar que la comida se enfriara.

**Nnnch—crunch… slrp**

Ellas aceptaron sin problema.

**Tck… tck… gulp—haaah**

Antes de que Kirito retomara la historia, Vaelinne, que comía más rápido, comentó:

—“Suena como si no hubieran sido compatibles desde el principio… ¿Cómo fue posible que se enamoraran con tantos choques?”

—“Sí, ¿cómo ocurrió eso?”

Preguntó Lyrielle, curiosa. Él les había contado muy poco sobre su relación inicial, y lo que ellas recordaban era lo apasionados y enamorados que siempre fueron.

—“Bueno, digamos que fue un proceso de más de dos años de roces… Pero a veces los roces son buenos. Como dos espadas sin filo que, al rozarse una y otra vez, tarde o temprano brillan y se afilan. Fue exactamente así.”

**Clack—clack… shhhhnk—tch**

Kirito sonrió levemente mientras tomaba otro cuchillo, haciendo el gesto de afilarlos entre sí como ejemplo.

—“…”

—“…”

Ellas seguían comiendo mientras lo escuchaban, sin poder evitar recordar que el hierro se afila con hierro.

—“Ella tenía su manera de hacer las cosas, a veces más drástica que la mía… Y eso me hacía verla como alguien que solo pensaba en los resultados, sin considerar el panorama completo, incluso si afectaba a otros…”

—“¿De verdad estamos hablando de la amable Asuna?”

Intervino Lyrielle, incrédula. No podía imaginar que alguien tan bondadosa y preocupada por el bienestar de todos hubiera actuado así.

—“Sí, ella es súper atenta. Además, era quien te mantenía dentro de los límites. ¿Dices que era más brusca?”

Añadió Vaelinne, sin poder creerlo.

—“Ja, ja, ja… Yo tampoco lo creería si no la hubiera conocido en ese tiempo…”

Rió Kirito ante sus caras de incredulidad. Luego tomó un trago de agua para acompañar la comida y continuó:

—“Digamos que cuando somos más jóvenes hacemos cosas de las que luego nos arrepentimos, ¿verdad, chicas?”

—“…”

—“…”

Las dos se sonrojaron. No podían refutarlo, sabiendo que él tenía más recuerdos vergonzosos de ellas que los que querían admitir. Solo les quedó asentir en acuerdo. Kirito no quiso incomodarlas más.

—“En ese tiempo cometí muchos errores que aún me persiguen. Fui alguien que lastimó a quienes confiaron en mí… Además, era bastante perezoso y no me gustaba relacionarme como ahora.”

**Clink… clank… chrrrp—tap**

Tomó otro momento para seguir comiendo. Aunque era un banquete, en realidad se sentía como una comida familiar. Vaelinne volvió a preguntar:

—“¿No te gustaba estudiar ni trabajar? También es difícil de imaginar…”

Lyrielle, moviendo su copa, sacudió la cabeza al agregar. Ambas lo recordaban como alguien sociable, trabajador y estudioso.

—“Simplemente, si algo me interesaba, le dedicaba tiempo. Lo demás ni siquiera lo consideraba. Recuerden que les dije que, en el camino de lo que me sucedió, aprendí que el conocimiento es poder…”

Ambas asintieron. Aunque habían pasado cinco años desde aquella charla, jamás la olvidaron. Y menos aún el resultado: detener un golpe al reino, preservar la paz y ejecutar un contraataque imparable.

—“Dejando eso de lado, y volviendo al tema… Asuna y yo nos volvimos amigos. Luego la convertí en mi chef personal por un tiempo. Sin olvidar que fui yo quien la motivó a querer aprender a cocinar mejor…”

Con las manos gesticulando de un lado a otro, añadió:

—“Una cosa llevó a la otra… y luego nos casamos. Se volvió mi esposa y mi chef. Ja, ja, ja… Aunque no siempre hacía lo que yo quería, especialmente si algo le parecía demasiado exótico…”

Su risa alegre se volvió poco a poco melancólica:

—“Pero en la mayoría de los casos sí lo hacía. Como mis sándwiches picantes. Ella sabía que me encantaba el picante.”

**Brrrmm… tchhh—shiver**

Las chicas se estremecieron. Lo sabían de primera mano. Una vez, él preparó dos salsas picantes: una para ellas y otra para él, para acompañar un gran plato de alitas de pollo. Al principio, comieron la que él les dio, y estaba perfecta para ellas. Sin embargo, Vaelinne insistió en probar la suya, a pesar de sus advertencias.

Cuando lo hizo, intentó soportarlo, pero no pudo. Tuvo que salir corriendo al refrigerador a buscar leche para calmarse, mientras escuchaba las risas de Kirito y Lyrielle desde atrás. Lyrielle estaba feliz de haber escapado de esa situación, pero Vaelinne se vengó: tomó un poco de la salsa picante de Kirito y la puso en una alita de Lyrielle sin que se diera cuenta.

El resultado fue que Lyrielle la persiguió por toda la casa después de calmarse del ardor en la boca. Ese día, ambas se juraron evitar el picante personal de Kirito, que estaba a otro nivel, y tomar solo el recomendado por él.

Kirito vio su temblor y solo sonrió, imaginando perfectamente qué recuerdo había provocado esa reacción. Aun así, continuó su historia.

—“Todo el tiempo que estuvimos juntos, Asuna y yo, ella se encargó de que nunca faltara buena comida… Incluso durante los doscientos años que vivimos aquí en Underworld, a pesar de tener una chef personal en la catedral.”

Dijo Kirito, con una sonrisa suave y los ojos llenos de ternura.

—“Ella solía decir: “Soy la reina, pero primero soy tu esposa. Y toda esposa cocina para su amado esposo”… Siempre encontraba tiempo para cocinar al menos una vez al día para mí.”

—“A mí también siempre me gustó su comida.”

Comentó Vaelinne, recordando con cariño aquella costumbre.

Lyrielle añadió, evocando un recuerdo aún más lejano:

—“Ella me hacía muchas galletitas cuando era pequeña…”

—“A mí también… Y pastel.”

Asintió Vaelinne, con una sonrisa de reconocimiento.

Era evidente que para ellas, Asuna no había sido solo una reina, sino también una amiga íntima desde la infancia, al igual que Kirito. Las tres sabían que habían vivido algo excepcional: el privilegio de tener un rey y una reina que amaban sinceramente a su gente, hasta el punto de convertirse en sus amigos cuando la ocasión lo permitía.

Kirito bajó la mirada por un momento, y luego continuó con voz serena:

—“Asuna… Al no estar conmigo durante estos cincuenta años, y verme obligado al principio a cocinar mi propio alimento… luego tomarle cariño y pasión a esta habilidad… me hizo experimentar de primera mano la felicidad de cocinar para los seres que amas. Para amigos como ustedes dos…”

—“…”

—“…”

Vaelinne y Lyrielle se sintieron profundamente conmovidas por sus palabras. En su voz y en sus ojos había una verdad que no podía ocultarse. Y al no apartar la mirada de él, también vieron la tristeza que se dibujaba en su sonrisa cuando añadió:

—“Esto también me hizo valorar aún más todo lo que ella hizo por mí durante todos estos años… Y yo… Yo…”

Kirito no pudo continuar. Las palabras se le atragantaron.

(—“Ella está con una copia de mí en el mundo real… y yo no tengo un cuerpo al que volver… Demonios, apenas tengo idea de cómo recuperar mi cuerpo de carne y hueso…”)

**Clnnnk—grrrnk… tchk—tchk**

Pensó mientras apretaba con fuerza el tenedor y el cuchillo, como si el metal pudiera contener su frustración.

—“…”

—“…”

Para las chicas, lo que sentían era el dolor de una separación. Pero no sabían que detrás de esa tristeza había algo mucho más complejo, más profundo, más desgarrador de lo que Kirito dejaba entrever.

—“Haaah… Digamos simplemente que por eso no quería darle importancia a mi progreso en esta habilidad. Porque no quería…”

—“…Olvidar la de ella. Es decir, sus sabores…”

Interrumpió Lyrielle con suavidad, completando lo que él no se atrevía a decir. Asintió con la cabeza, dándole la razón.

—“Pero la forma en que nos has contado todo esto demuestra que eso jamás pasará. Es algo imborrable en tu alma.”

Añadió Vaelinne, con firmeza. Su voz rechazaba por completo la idea de que ese amor pudiera desvanecerse.

—“Sí… Supongo que tienen toda la razón. Fue tonto de mi parte…”

Kirito asintió, y se limpió con discreción unas lágrimas que habían escapado de sus ojos.

Luego, con un intento de recuperar la ligereza del momento, preguntó:

—“Bueno, ya hablamos de mí. ¿Y ustedes? ¿Qué tienen planeado hacer en sus vacaciones? ¿Algún plan especial?”

Las chicas se miraron entre sí, y Lyrielle, con solo observar los ojos de Vaelinne, percibió el problema que se avecinaba. Como si su amiga también la entendiera, sonrió con travesura en su dirección, antes de señalarla con el tenedor y decir, en una mezcla de burla y seriedad:

—“Ja, ja, ja… Bueno, tendrás que preguntarle a Lyrielle qué le recomendaron hacer su madre y su esposo durante todas esas vacaciones…”

—“¡Vaelinne! Si caigo, te llevaré conmigo…”

**Tchk—brrmm… hmmf—snrk**

Vaelinne tembló ante la amenaza y se tapó la boca para contener la risa. Kirito, al ver a la siempre serena Lyrielle perder la compostura, se sintió intrigado.

—“¿Dices que son su esposo y su madre? ¿O toda la familia?”

—“Kirito, por favor, no preguntes más…”

Lyrielle puso una expresión de súplica, con las mejillas encendidas. Pero mientras decía esto, Vaelinne, desde atrás, le hacía señas con las manos, dando a entender que se trataba de toda la familia.

—“Ya veo… Es toda la familia.”

Lyrielle se giró rápidamente hacia su amiga al escuchar a Kirito, pero Vaelinne comía con normalidad, negando con la cabeza y mostrando una cara inocente. Lyrielle no se dejó engañar.

—“No te hagas la tonta, Vaelinne… Ya te advertí, y no hiciste caso…”

Entonces volvió sus ojos a Kirito, que la observaba divertido mientras comía. Ella no pudo evitar decir:

—“Sí, es toda mi familia… Pero también la de esta busca-problemas. Son ambas familias las que quieren lo mismo…”

Se detuvo al ver que Kirito le extendía la mano, pidiéndole que se calmara para escucharlo.

—“Esto es como un déjà vu…”

—“¿Un déjà vu?”

—“¿Un déjà vu? Jamás hemos hablado de estos temas contigo…”

Las dos chicas, ya sonrojadas frente a él, le habían dicho más de lo necesario para que entendiera.

**Clnk… fsssshh—tap… hmmmmm**

Kirito tomó una taza de té y, con el mayor tacto posible, dijo:

—“Así que ya estamos en esa época… Sus familias, Arabel y Schtrinen, desean que tengan hijos para asegurar la estabilidad y el crecimiento, ¿verdad?”

—“Ah… ¿Por qué no te equivocaste?”

—“Tienes razón… ¿Cómo lo supiste?”

Vaelinne y Lyrielle —una incrédula y la otra con el rostro cubierto— no entendían cómo lo había deducido de una sola vez. Kirito, con cierta tranquilidad, respondió:

—“Bueno, porque esa fue una conversación que Asuna y yo tuvimos con sus madres cuando eran jóvenes pilotos… De ahí el déjà vu.”

—“¿Mi mamá?”

—“¿Hablaron de esto? ¿Qué es esto, una tradición o qué?”

Lyrielle y Vaelinne se imaginaron a sus madres hablando de estos temas con Kirito y Asuna. La imagen era tan absurda como reveladora.

—“Ja, ja… Sí, fue muy vergonzoso para ellas también. Pero hagamos esto, ya que sé que no es fácil para ustedes…”

Kirito las señaló a ambas y propuso:

—“Ustedes me cuentan sobre ellos, y yo les cuento más sobre Asuna y su deseo de formar una familia aquí, en Underworld. ¿Qué tal? ¿Es un buen trato?”

Los ojos de ambas se iluminaron por lo dicho. Y aunque sus gestos no bastaban para expresar lo que sentían, respondieron al unísono:

—“Trato.”

—“Trato.”

Desde hacía tiempo querían hacerle una pregunta muy personal, pero nunca se atrevieron. Ahora que él les ofrecía la oportunidad en bandeja, no la desperdiciarían… aunque tuvieran que pasar por algunas vergüenzas en el camino.

(¿Así que… hijos, eh?)

Kirito no pudo evitar pensarlo al ver que ese sería uno de los últimos temas antes de despedirse de estas dos queridas amigas… posiblemente para siempre.

**Slrp… hmmnn—clnk**

Él tomó otro sorbo de té, dejando que el calor le ayudara a sostener la calma. Sabía que lo que venía después no sería fácil. Que la conversación sobre hijos, sobre futuro, sobre lo que podría haber sido… era solo una antesala.

Una antesala a la despedida.

Pero no quiso apresurarla. No aún.

**Clnk… tchk—tap**

—“Entonces…”

Dijo con una sonrisa suave, mientras dejaba la taza sobre la mesa.

—“¿Quién empieza?”

**Fssh… blink—hmmnn… creak**

Las chicas se miraron. Vaelinne levantó una ceja. Lyrielle suspiró. Y ambas, al mismo tiempo, se inclinaron hacia adelante, como si el tiempo les perteneciera por un instante más.

Kirito los miró con ternura. Sabía que no podía detener lo inevitable. Pero sí podía hacer que doliera menos.

Y así, mientras la luz del hogar se volvía más cálida y el aroma del banquete aún flotaba en el aire, los tres comenzaron a hablar. No como guerreros. No como estrategas. Sino como lo que realmente eran:

Familia.

Gracias por leer el capítulo completo.

Sé que fue extenso, cargado de emociones y momentos importantes, y valoro profundamente que hayas llegado hasta aquí. Tu tiempo y atención significan mucho para mí.

Sé que han pasado más de tres semanas desde mi última publicación, y quiero agradecerles sinceramente por seguir leyendo y por esperar con paciencia.

Durante este tiempo estuve enfermo, pero ya estoy casi recuperado. Y aunque eso fue parte de la pausa, también hubo otra razón: este capítulo, esta despedida, no podía contarse en una sola entrega. Intenté hacerlo así al principio, pero me di cuenta de que no era justo para los personajes ni para la historia. Había demasiadas emociones, ideas y momentos que merecían su espacio, su ritmo, su respiración.

Por eso decidí dividirlo. No es un capítulo corto, pero sí mantiene el estándar y la calidad que ustedes merecen. Porque aunque me haya ausentado un poco, aún estoy aquí. Y aún falta más por contar.

También quiero agradecer a quienes me han apoyado con piedras de poder. Sé que no todos lo hacen, pero valoro profundamente a quienes sí lo hacen y están al tanto de mis actualizaciones. Ese gesto, aunque parezca pequeño, significa mucho para mí.

Les pido que comenten, que me digan qué les parece este capítulo. Sus palabras me ayudan a saber si lo que escribo les llega, si les interesa, si vale la pena seguir. Y créanme: cada comentario y cada piedra me motivan a seguir escribiendo, y a que otros también descubran esta historia.

Gracias por estar. Gracias por leer. Gracias por sentir conmigo.

Nos veremos en la próxima actualización.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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