Kirito: Datos ilimitados en mundos infinitos - Capítulo 16
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- Capítulo 16 - Capítulo 16: Capítulo 16: “El Precio de la Determinación: La Elección de Recordar y los Ecos de un Futuro Pasado”
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Capítulo 16: Capítulo 16: “El Precio de la Determinación: La Elección de Recordar y los Ecos de un Futuro Pasado”
**Tup—shff…**
—“¿Qué tal si empezamos con Lyrielle?”
Vaelinne, con una sonrisa pícara, le dio un pequeño empujón con la palma a Lyrielle, que estaba sentada a su lado en la mesa.
—“…”
Lyrielle le devolvió la mirada, un poco molesta. Esa mujer había sido quien inició todo este tema vergonzoso, y en lugar de tener el valor de ser la primera, la lanzaba a ella a las llamas.
—“Bueno, no veo ningún problema… claro, si ella desea serlo.”
Kirito sonrió al entender la treta de Vaelinne.
Lyrielle volvió a mirarlo, y justo cuando iba a quejarse, lo vio guiñarle un ojo.
Al procesar ese gesto, entendió de inmediato lo que él quería comunicarle:
Si ella era la primera en hablar, también sería la que más rápido olvidarían, ya que enseguida pasarían a escuchar a la siguiente, y la atención se centraría en lo nuevo, no en lo anterior.
Vaelinne, que estaba prestando atención a su amiga, se desconcertó al ver una sonrisa en su rostro en lugar de preocupación o vergüenza. Más aún al escucharla decir:
—“Tienen razón. Es mejor que sea yo la primera en contar mi parte.”
Lyrielle ignoró por completo a su desconcertada compañera y comenzó a hablar con elegancia, aunque con un leve enrojecimiento en las mejillas.
—“Hace unos años, mi familia desea que tenga un heredero o heredera para la siguiente generación de pilotos…”
**Clink… shhh—rrrnnn…**
Bajó un poco la copa que sostenía en la mano y la giró suavemente mientras continuaba:
—“Bueno, en realidad son más mi madre y mi esposo quienes han insistido en ello. Pero últimamente la presión ha aumentado por parte de toda la familia. Dicen que no debería esperar más…”
—“…”
**Chomp… clack—mmm… shff**
Kirito asentía mientras escuchaba, tomando otro bocado de comida sin dejar de mirarla, intentando hacer la situación menos incómoda para ella.
—“No querrás decir que por tu… Amn”
Vaelinne no terminó la frase al ver que Lyrielle le sonreía con una expresión amenazante, muy parecida a la que Kirito había mostrado hace poco.
(—“Realmente las malas amistades dañan a uno…”)
**Mmmf… chomp—shff… glup**
Vaelinne, tapándose la boca con otro bocado de pavo, pensó con cierta queja.
Lyrielle sacudió la cabeza con desesperación y continuó, tomando el ejemplo de los dos.
**Shff… clack**
Con las piernas cruzadas y elegancia, cortaba con tenedor y cuchillo una porción de cada cosa en su plato, comiendo con tranquilidad.
—“Lo que esta alborotadora iba a decir es cierto. Están preocupados por nuestra edad. Dicen, con mucha razón, que esperar demasiado es peligroso para mí… y para las criaturas.”
—“Así que quieren más de un solo bebé de parte de ti… Y supongo que es tu misma situación, ¿no, Vaelinne?”
Kirito les habló con calma, con una leve sonrisa. Entendía que, más allá de lo típico en las familias nobles, aquello era una forma de garantizar el linaje a través de varios hijos.
Lyrielle volteó la mirada y respondió:
—“Sí…”
—“Nos quieren mantener ocupadas con los niños…”
Vaelinne dijo a un lado, un poco resignada, al imaginarse cambiando pañales sin descanso.
—“Se ven muy jóvenes, pero es normal ese proceder y recomendación de sus familias para que tengan pronto una familia.”
Kirito las elogió por su belleza, aunque no restó importancia al riesgo de esperar demasiado.
—“Gracias… Yo entiendo a mi madre y esposo respecto a eso…”
Lyrielle sonrió levemente por el elogio y la preocupación compartida.
—“Ja, ja… Su mamá les dice una y otra vez que quiere ver a sus nietos muy pronto—¡Ay, duele!”
**Scrrrrch**
Vaelinne se rió con ganas, haciendo un gesto exagerado con el tenedor en la mano, antes de gritar por haber sido pellizcada con cierta fuerza por Lyrielle.
**Snrk—tap… fsshh**
—“¡Tú también eres una abusadora, Lyrielle!”
—“Te lo había advertido…”
A Lyrielle no le importó el puchero de Vaelinne, que se sobaba donde había sido pellizcada.
—“Pufff…Ja, ja, ja…”
Kirito tuvo que detenerse rápidamente antes de tomar un sorbo de su bebida, ya que la escena le hizo gracia y se rió con ganas. Las vio a ambas un poco resentidas por su disfrute ante su vergüenza y dolor (literal).
—“Puedes continuar, Lyrielle…”
Kirito le hizo un gesto con la mano para que siguiera, ya recuperado de la risa, aunque no de la sonrisa por lo ocurrido.
—“Haaah… Y bueno, lo he pensado con detenimiento y he decidido tomar su consejo en estas… vacaciones.”
Lyrielle lo miró al principio con voz decidida, pero esta fue perdiendo fuerza poco a poco. Su rostro se sonrojó al desviar la mirada hacia su plato.
—“De… quedar embarazada…”
**Thmp—tap**
—“¡Oh, vamos, Lyrielle! Tienes que decirlo con más firmeza…”
Vaelinne, con tono burlón, le dio un empujoncito con el hombro.
—“Si tanto valor tienes, ¿por qué no empiezas tú ahora contando tu versión de los hechos? Porque yo ya terminé mi parte…”
Lyrielle, con una mirada resentida, le dijo a Vaelinne que continuara con el tema, muy vergonzoso.
—“¿Qué? ¿Tan rápido? ¿Ya terminaste?”
**.Clink… siipp**
Vaelinne puso un rostro exagerado al decirlo. Lyrielle tomó un poco de té y le respondió con indiferencia:
—“Sí, ¿qué más quieres que diga?… Y no te hagas la tonta. Cuenta tu parte y no huyas.”
—“No, no estoy huyendo. Tú sí… ¿Verdad, Kirito?”
Vaelinne negó con la cabeza al decirlo, esperando que Kirito la apoyara, pero él respondió con un tono burlón, muy parecido al que ella solía usar con los demás.
—“No lo creo. Más bien eres tú la que huye del tema, Vaelinne.”
—“Eso es lo que ella hace, sin duda.”
Lyrielle aprovechó para decirlo en concordancia, con una leve sonrisa, sin permitir que su amiga escapara de su turno.
—“Ustedes se han puesto de acuerdo para intimidarme…”
Vaelinne puso un rostro que era una mezcla de lástima e intimidación hacia los dos.
—“…”
—“…”
Kirito y Lyrielle pusieron los ojos en blanco al unísono, en tácito acuerdo ante su exageración. Con las tazas aún en las manos, guardaron silencio, mirándola fijamente con una presión sutil pero constante.
—“Puff… Ja, ja, ja… Está bien, ustedes ganan…”
Vaelinne no pudo resistir más su drama improvisado. Aún tapándose la boca, se rindió ante sus miradas y entendió que era su turno de hablar.
—“Umm… ¿Por dónde empiezo?”
Vaelinne se llevó un dedo a los labios mientras pensaba antes de hablar.
—“Bueno, es casi lo mismo que Lyrielle. Mis padres y mi pareja desean, lo más pronto posible, un descendiente. Sin embargo…”
Vaelinne bajó la cabeza con cierta preocupación.
—“¿Sin embargo qué…? Y no temas, puedes decirlo con confianza.”
Kirito la animó al ver que, de repente, su humor cambiaba por lo que iba a decir.
—“…”
**Shhh… fssshhh—tap**
Lyrielle le frotó la espalda con suavidad para alentarla a continuar. Ella, como su mejor amiga, ya sabía lo que la preocupaba. Aun así, era una buena oportunidad para escuchar las palabras de su amigo Kirito.
—“Es que una de las razones por las que me opongo a tener un bebé es que creo que no soy lo suficientemente responsable o ejemplar para ser madre.”
Se señaló al decirlo, con cierto desánimo en la voz, y continuó:
—“Ya ustedes me conocen… soy alguien a quien le gusta bromear un poco y evitar ciertas cosas molestas…”
**Clink… clink… tik—clink**
Empezó a tocar con su tenedor el plato, con la cabeza gacha.
—“Ser madre es una gran responsabilidad, y yo siento que es demasiado para el ‘yo’ presente… Creo que meteré la pata muy pronto. ¿No crees que tengo algo de razón, Kirito?”
Levantó la mirada para ver la expresión de aquel en quien confiaba por completo. Creía que vería una sonrisa burlona o una expresión animadora de parte de él.
—“…”
Pero lo que encontró fueron los ojos y el rostro de Kirito, que le transmitían que él entendía muy bien su sentir. Con un tono suave y alentador, le respondió sin mentiras:
—“Vaelinne, Lyrielle y tu familia saben que estás lista. Eres una persona que se toma muy en serio lo que le preocupa, y que entrega todo su corazón a quienes ama.”
Lyrielle asintió en reconocimiento a su lado, porque ella lo había visto muchas veces: Vaelinne, a pesar de su carácter juguetón, sabía cambiar su mentalidad cuando la situación lo ameritaba.
Un ejemplo reciente fue el ataque nocturno contra los Cuatro Emperadores… Vaelinne, durante toda la misión, dejó de bromear y tomó cada decisión con una calma y seriedad contrarias a su forma habitual de ser.
—“Tienes un gran corazón, Vaelinne. Estoy seguro de que lo harás muy bien. Nadie está completamente listo para ser madre o padre, te lo digo yo.”
Vaelinne se sintió mejor al escuchar a Kirito con ese tono consolador. No pudo evitar preguntar:
—“¿Nadie está listo?”
—“Nadie… Cada hijo o hija es diferente por sí mismo, y eso significa que su crianza también lo es. Como padres, tenemos que amoldarnos a ellos para darles la mejor educación y el mejor cuidado posible.”
—“Tienes razón…”
Comentó Lyrielle al ver la crianza de los hijos desde esa perspectiva. En cuanto a Vaelinne, también le llegó ese comentario, así que dijo con tono un poco juguetón:
—“Lo dices como si lo hubieras experimentado…”
—“Bueno, en parte sí… Pero no desvíes tu turno hacia mí.”
Kirito sonrió, aunque no se dejó llevar por Vaelinne.
—“Tks… ¿En verdad crees que sería una buena madre?”
Después de ese chasquido de labios, volvió a preguntar con cierta seriedad.
—“No tengo duda de ello. Serías una madre que enseñaría a tener pasión por lo que se ama. Y no te preocupes, estoy segura de que toda tu familia estará allí para ayudarte en lo que necesites.”
—“Incluyendo la mía. Jamás te dejaré hacerlo sola. En lo que no puedas, yo te cuidaré, como sé que tú también harías lo mismo por mí.”
Lyrielle apoyó esas palabras, reconociendo lo acertado de lo que Kirito había dicho. Luego continuó, con una sonrisa más resignada:
—“Aunque estoy segura de que tú, como tía, harás que mis hijos sean más traviesos que serios…”
—“Ja, ja… Creo que es verdad. Pero los educaré muy bien…”
Vaelinne respondió con una risita, tocada por el gesto.
—“¿Lo ves? No estás sola…”
Kirito dijo al señalar con su taza a Lyrielle y Vaelinne, con total convicción.
(—“Pero tú no estarás para ayudarnos…”)
Por un brevísimo momento, la sonrisa de Vaelinne se entristeció al pensar en ello, antes de recuperarla y decir:
—“Es verdad… ¿De qué me preocupo? Lo haré bien.”
**Paf—paf… shhh—tap**
Con sus manos libres, se golpeó levemente las mejillas, que ya estaban sonriendo, y dijo con claridad:
—“Estas vacaciones haré mi mejor esfuerzo para quedar embarazada y ser una gran madre…”
—“Muy bien dicho. Sé que lo serás, Vaelinne… Y tú también, Lyrielle.”
Kirito las miró con ojos llenos de amabilidad y confianza por su determinación.
**Clink… fsshh—clok… Sksss**
Con la taza vacía aún en los labios, la bajó a la mesa antes de tomar la tetera y llenar su vaso. Entonces dijo:
—“Supongo que es mi turno de cumplir mi parte del trato… Pero…”
Levantó un dedo antes de añadir, sin dudar, con una sonrisa:
—“Solo contestaré una pregunta de ustedes acerca de ello… Y si me siento bondadoso durante la conversación, puede que diga algo más…”
—“Eres un tacaño, ¿lo sabías?”
Vaelinne comentó con cierta molestia juguetona.
—“Está bien, déjanos consultarlo antes de decirla.”
**Shff—tap tap… clack… murmur—clink**
Lyrielle, en cambio, se lo tomó con calma, ya que suponía que sería así. Luego de decir eso, tomó a su amiga Vaelinne del brazo y se la llevó a una distancia fuera de la vista de Kirito, que estaba deleitándose nuevamente con su comida, ya casi terminada.
**Tup—tap… shhh—clack… tik**
Ellas muy pronto volvieron a sus asientos con clara intención de abarcarlo, de recibir su respuesta a la pregunta.
Kirito, sin dejarse afectar por la sonrisa más juguetona de Vaelinne, preguntó:
—“Entonces, ¿cuál es la pregunta?”
Vaelinne y Lyrielle se miraron entre sí antes de asentir en acuerdo. Fue Lyrielle quien tomó el lugar de portavoz, hablando con serenidad, aunque con una leve sonrisa y la curiosidad compartida con Vaelinne:
—“Desde que tenemos memoria, y por lo que sabemos de nuestros padres y abuelos, tú, Kirito, y Asuna jamás tuvieron un solo hijo durante los doscientos años que estuvieron aquí en Underworld… La pregunta es: ¿por qué es así, si está claro que Asuna siempre mostró un gran interés en tener hijos durante todo ese tiempo?”
Inmediatamente, Vaelinne apoyó a Lyrielle con un gesto firme, señalando con el dedo un punto que no se podía refutar:
—“No creemos que haya sido por causas naturales. No aceptamos que simplemente no pudiera tener aunque sea uno.”
Kirito sonrió, negando con la cabeza ante la pregunta tramposa que implicaba mucho más de lo que se había puesto sobre la mesa. Estaba claro que lo habían pensado bien para que él dijera más de la cuenta.
—“Así que, en pocas palabras, quieren saber por qué no tuvimos hijos, ¿no?”
Kirito lo resumió aún más al decirlo así.
—“Sí…”
—“Es correcto. Pero respóndenos de una manera que nos deje satisfechas.”
Cada una respondió a su manera: Lyrielle tomando su taza con calma, y Vaelinne con los brazos cruzados al decirlo.
—“Claro que lo haré… Para empezar, están en lo cierto: Asuna siempre deseó de corazón tener una familia aquí. Pero…”
**Sssslrp… clink—tap… fffshhh**
Kirito agitó su taza después de sorber un poco de su té, y habló con tono melancólico.
—“…”
—“¿Pero qué?”
Lyrielle guardó silencio. Sin embargo, Vaelinne intentó seguir…
Kirito empezó a contar mientras recordaba una memoria de su pasado en este mundo junto con Asuna…
*****
El salón estaba bañado por una luz cálida, con vitrales recién restaurados.
Muy cerca de las ventanas se podía ver una escena encantadora: dos chicas sostenían a un bebé y competían juguetonamente por su atención.
Una de ellas tenía el cabello rojo y los ojos de un tono castaño rojizo que brillaban con una mezcla de ternura y cariño. Sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas por la emoción, y con sus manos elegantes acariciaba los diminutos dedos del bebé que sostenía en su abrazo.
A su lado, otra joven igual de emocionada contemplaba al bebé. Su piel era igual de clara, sus ojos azul grisáceos, y su cabello marrón, más corto, caía suavemente sobre su rostro de expresión tierna. Sonreía con dulzura, como si su sonrisa envolviera al pequeño frente a ella, haciéndole gestos para provocarle más risas.
Ambas vestían el mismo estilo de ropa elegante, propia de un futuro caballero Integrity de la catedral.
Estas dos chicas no eran otras que Tiese Schtrinen y Ronye Arabel. Reían en voz baja, turnándose para sostener al bebé de Fanatio Synthesis Two, fruto de su unión con Bercouli Synthesis One antes de su muerte. El nombre del bebé era Berche, y con su ropita azul claro, sumada a su apariencia —cabello y ojos azules—, era la viva imagen de su padre, Bercouli.
**Paf… shfff—tap… mmmhh…**
La pequeña mano del niño rozaba sus mejillas, y ambas se derretían con cada gesto.
—“Ay, qué lindo… Es tan agradable, y tan suave…”
**Shhh… tap—mmmhh…fsssh**
Susurró Ronye, acariciándole la cara con la yema de los dedos. Luego lo apretó contra su pecho en un abrazo, después de quitárselo a Tiese.
**Tup—tap… shhh—clack… tik tik**
—“No te lo quedes mucho, Ronye. Es mi turno.”
Bromeó Tiese, tomándolo con cuidado y meciéndolo entre sus brazos, dejándole a Ronye apenas un momento para sostenerlo.
—“Oye, Tiese, solo lo tuve un instante. Ni un minuto siquiera me dejaste tenerlo.”
**Shhh…fsssh**
—“Ya, ya, no hagas como si fuera injusto. Tú fuiste la primera en tenerlo, y fue más tiempo que yo.”
Tiese no creyó el puchero de su compañera, que seguía a su lado mientras frotaba su mejilla contra la del bebé.
Por su parte, el pequeño reía sin parar, sin importarle el cambio de brazos entre aquellas dos hermosas chicas que se peleaban de forma juguetona por él.
**Tap… tap… fffffshhh**
En ese momento, ellas levantaron la mirada al escuchar unos pasos y ver una figura vestida de blanco: las ropas de Stacia, una señal inconfundible de la reina amable que conocían y querían.
Asuna entró con una sonrisa serena. Se acercó despacio a los tres, como si no quisiera romper el encanto. Llevaba un rato observándolos, y sin poder resistir más, les habló a las dos que la miraban fijamente.
—“¿Puedo sostenerlo un momento?”
—“Claro que sí, Asuna”
Respondió Tiese con una sonrisa, mientras sostenía en ese instante a Berche.
—“Pesa un poco más de lo que parece.”
Agregó Ronye, al verla tomarlo en sus brazos.
**Shhhhnk… fffsshh—tap… mmmhh…**
Asuna lo recibió como si fuera de cristal, lo apretó suavemente contra su pecho.
—“Oh, vaya, tienes razón… Engaña su apariencia. Pero eso es bueno, significa que está más que bien alimentado.”
Dijo mientras el bebé no se resistía ni un poco a sus mimos, devolviéndole la sonrisa con risas de alegría.
Ella lo miró con ojos llenos de ternura.
**Mmmhh… shhh—tap… haaawn…**
—“Parece que le caes muy bien, Asuna.”
—“Es verdad, mira cómo te devuelve el abrazo.”
Comentaron Tiese y Ronye al ver cómo el bebé se recostaba en el hombro de Asuna y bostezaba ligeramente.
—“Mmm…”
Asuna solo asintió en acuerdo, sin apartar la mirada del bebé.
A unos metros de ellos, dos personas no quitaban la vista de Berche ni de Asuna, que lo mecía suavemente de un lado a otro.
Una de ellas llevaba la armadura de Caballero Integrity, que resplandecía bajo la luz del salón con reflejos plateados y violetas. Tenía la cabeza descubierta, mostrando un rostro sereno y un cabello violeta oscuro que caía sobre su espalda. Era una mujer, y la madre del bebé: Fanatio Synthesis Two.
A su lado, con los brazos cruzados, vestía ropa oscura con toques dorados que no restaban elegancia a su posición como rey. Su cabello negro y sus ojos marrón oscuro estaban fijos en su amada, Asuna. Era Kirito.
—“Veo que Asuna-sama tiene talento con los bebés.”
Dijo Fanatio, al ver cómo su hijo se acomodaba plácidamente en los brazos de Asuna.
Kirito, con una sonrisa y un asentimiento firme, respondió:
—“Ella ama mucho a los niños. Es algo que le sale con naturalidad.”
—“Tarde o temprano, seguramente querrá tener sus propios hijos, ¿no crees, mi rey Kirito?”
Añadió Fanatio, con una mirada cómplice y sin titubeos.
**Pah—pah… shhh—tap…**
Mientras tanto, ambos saludaban a Asuna y al bebé, pues ella había tomado la manita de Berche y, juntos, saludaban con una sonrisa alegre, frotando sus mejillas con ternura.
—“Solo mírala… está mostrando los síntomas de maternidad.”
—“Tienes razón, es difícil no verlos… Solo habrá que esperar.”
Contestó Kirito, al observar los ojos de Asuna desde la distancia, ojos que comunicaban con claridad lo que sentía.
*****
Unos días más tarde, en el Territorio Oscuro, dentro del hogar de unos amigos que jamás en sus vidas pensaron estar juntos con alguien que consideraban su enemigo mortal, se había formado una familia. Una clara muestra de que la amistad entre territorios antes enfrentados era posible.
Esta pareja estaba conformada por Scheta, del territorio humano y caballero Integrity, y su esposo Iskahn, del Territorio Oscuro y líder del gremio de pugilistas.
Asuna y Kirito llegaron de sorpresa a este hogar para evitar un revuelo como reyes del territorio humano. Querían ver el estado de ambos y conocer a su hija recién nacida, fruto de la unión de dos razas distintas.
—“Ja, ja…”
Asuna sostenía a la bebé en sus brazos con una sonrisa contenida, al ver al padre de la pequeña agachado, lleno de vergüenza.
**Mmmhh… tap…**
—“¿Um?”
La bebé, de cabello muy corto y rosado, con los ojos de su padre pero la piel clara como su madre, se llamaba Leazetta. Puso una expresión curiosa, con un dedo en los labios y la cabeza inclinada, sin entender por qué su padre dibujaba círculos en el suelo.
**Shhh… rasp… rasp…**
—“Maldición… ¿Por qué me pasan estas cosas a mí?”
Iskahn, de piel levemente oscura, cabello rubio y con el ojo derecho dañado —una marca de su voluntad indomable durante la guerra— vestía una camisa de manga corta que dejaba ver su musculatura.
Llevaba pantalones marrón claro y sandalias que le permitían moverse con agilidad en caso de combate. Estaba claramente abatido.
**Shhh… tap…**
A su lado, Scheta, de cabello castaño claro recogido en una coleta alta, negaba con la cabeza mientras se llevaba una mano a la frente.
Vestía un vestido hogareño claro, hermoso y hasta las rodillas. En su mano sostenía el biberón con leche que su esposo había traído para su hija antes de ponerse así.
Con su tono calmado, característico pero lleno de cariño hacia su amado luchador, le dijo:
—”Vamos, cariño, solo fue una sorpresa.”
**Shff… shffss**
Kirito, aún con su manto negro, doblaba el de Asuna que ella le había dado momentos antes. Comentó desde un lado, en acuerdo:
—”Es verdad, fue una coincidencia encontrarte en este estado… otra vez…”
**Pff…**
**Psssh—tap…**
Al final, Kirito giró el rostro para contener la risa. Esto no pasó desapercibido para Iskahn, quien se levantó de inmediato, tomó su camisa negra y exclamó, molesto:
—”¡¿Por qué tenías que entrar por la ventana otra vez de forma repentina?! ¡Tenías que ver mi rostro de padre cariñoso otra vez… Seguro que por dentro te estás riendo de mí!”
Kirito levantó las manos en señal de rendición, sin negarlo. Al ver que el padre furioso quería pelear con él —literalmente— se justificó:
—”Eres un gran padre, a pesar de ser un guerrero temible… Solo bajaste la guardia en tu casa, eso es todo.”
—”Si no bajo la guardia en mi hogar, ¿dónde rayos lo haré…? Haaah…
Tras decir eso, suspiró y soltó a Kirito. Más aún al notar la mirada afilada de Scheta, que le advertía que si seguía así sería un mal ejemplo para su hija, quien lo observaba con atención.
Estaba claro que Iskahn, con los brazos cruzados y malhumorado, aún no superaba el hecho de haber sido descubierto en modo de padre sonriente y atolondrado justo cuando iba a alimentar a su hija… otra vez.
—”No le hagan caso, ya pronto se le pasará…”
**Tap… shhh—fsshh…**
Scheta, con cierta indiferencia, le dijo a Kirito y Asuna, que observaban el mal humor de Iskahn. Luego midió la temperatura de la leche del biberón con la mano, se lo entregó a Asuna y le dijo:
—”¿Puedes alimentarla en lugar de mi esposo, que está en el rincón, Asuna?”
—”Será un placer ayudar a esta preciosura a comer…”
**Slurp… tap… mmmhh…**
Asuna respondió con alegría antes de llevar el biberón a Leazetta, quien lo tomó con sus manitas rápidas, lo sostuvo y cerró los ojos, disfrutando del momento.
—”Se ve que va a ser alguien muy fuerte.”
Kirito comentó, sorprendido por lo que veía.
—”Ja, claro que sí. Estás hablando de nuestra hija. Es la unión de dos grandes guerreros.”
**Thump… huff… clack—shhh…**
Dijo Iskahn, un poco recuperado, golpeándose el pecho musculoso con orgullo. Luego abrazó a su esposa con el otro brazo libre y miró a su amada hija.
—”Creo que será una gran caballero…”
Dijo Scheta con una leve sonrisa.
—”No, creo que será una mejor luchadora con las manos… ¿Cierto, Kirito?”
Todas las miradas, incluida la de Asuna que alimentaba a la bebé, se fijaron en Kirito, esperando su respuesta ante las dos propuestas. Kirito lo pensó un momento, sin querer responder a la ligera.
—”Lo mejor es que ella decida mientras va creciendo. Sin embargo, lo mejor que pueden hacer como padres es enseñarle ambos talentos para luchar en el campo de batalla. Así será alguien mucho más fuerte que ustedes dos, con la habilidad de la espada de un caballero Integrity y las manos poderosas de un pugilista.”
—”…”
—”…”
—”…”
**¡Pah!**
Los tres adultos frente a él guardaron silencio ante tal respuesta, hasta que Iskahn se acercó y le dio un fuerte golpe en la espalda que le dolió, mientras reía:
—”Ja, ja, ja, bien dicho.”
—”También me parece una buena idea.”
Scheta asintió con una leve sonrisa, mientras observaban a Kirito sobándose la espalda por el golpe de su esposo.
—”Es un gran plan…”
Dijo Asuna con cierta admiración hacia Kirito. Luego bajó la mirada a la bebé, que abrió los ojos y le sonrió como pudo con el biberón en sus pequeños labios. Ese gesto provocó en Asuna un deseo profundo: el de tener su propio hijo o hija.
**…shhh—tap… thump…**
—”Ser padres…”
Murmuró muy bajo para sí misma, apretando con un poco de fuerza a la bebé. Al ver a Kirito conversando de otro tema con los padres, Asuna se sonrojó al pensar más allá de lo que eso implicaba.
Kirito, que reía, notó esa mirada seductora de ella, lo que lo obligó a desviar la vista para que no se notara frente a la recién formada familia.
*****
Unos días más pasaron desde lo ocurrido, y ya era casi la medianoche. Kirito y Asuna estaban en su habitación real, donde podían tener intimidad lejos de la vista de los demás.
La suave luz de la luna —llamada en este mundo Lunaria— fluía a través del alto ventanal de cristal que daba al balcón personal de ambos. La luz bañaba la habitación con un tono plateado, provocando también sombras que danzaban en silencio.
En la hermosa y amplia cama real, donde fácilmente cabrían varias personas más además de las dos que se abrazaban con gran cariño en ella, Asuna y Kirito, ya adaptados a la oscuridad y a la tenue luz, podían ver sin dificultad el rostro de su pareja mientras conversaban.
Esos susurros eran lo único que interrumpía el absoluto silencio de la habitación, pero añadían intimidad al ambiente, que pertenecía solo a ellos dos.
—“Ja, ja… ¿De verdad le dijiste eso, Alice?”
Asuna, acurrucada a su costado con la cabeza sobre su pecho, reía mientras escuchaba a Kirito y su historia, acompañada por el latido constante que, en cualquier mundo, era su sonido favorito.
**Fsshh…shhhhhh**
—“Es que no quería entrar en razón… Así que le grité que era una tonta…
Kirito, vestido con su ropa de dormir ligera, rodeaba con suavidad la cintura de su amada y acariciaba su cuerpo con ternura mientras le contaba más sobre lo que había sucedido en Underworld, cuando ella aún no estaba a su lado.
—“Haaa… haaa”
**Shhh.. shhhh**
Asuna dejaba escapar de sus labios un suspiro tras otro, cada vez más cálido. Sus mejillas se sonrojaban progresivamente mientras seguía recibiendo las caricias de sus manos, que se volvían un poco más traviesas al posarse sobre su redondo trasero.
En el calor del momento, Asuna recordó a los bebés que sostuvo en sus brazos. Cada uno era especial y tenía un significado profundo gracias a su existencia en aquel mundo virtual.
Berche representaba el amor entre Fanatio y el legado que ella y Bercouli formaron juntos, justo antes de su partida de este mundo.
Y Leazetta era la unión de dos personas distintas en raza y personalidad, un ejemplo vivo de que los opuestos se atraen.
Asuna, con la mirada cada vez más decidida, observó a Kirito a su lado y pensó para sí misma:
(—“Yo quiero lo mismo… una familia aquí.”)
—“…”
Kirito ya se había quedado en silencio al notar que su amada no decía nada más y había dejado de participar en la historia.
**Fsshh—shkk… thmp**
De repente, con determinación, Asuna se movió. Con una agilidad felina y una sensualidad natural, se deslizó hasta subirse al regazo de Kirito, arrodillándose sobre él y apoyando sus manos en su pecho mientras lo frotaba con suavidad.
Su inclinación hacia adelante hizo que la fina seda del camisón rosa que llevaba dejara al descubierto el valle entre sus pechos, acentuándolo aún más.
Aquella tela delicada se adhería a sus curvas bajo la luz de Lunaria, revelando más de lo que ocultaba y otorgándole un aire de sensualidad vulnerable.
Su cabello, como una cascada de miel, caía sobre sus hombros, formando una cortina íntima alrededor de sus rostros.
Sus ojos se volvieron irresistiblemente encantadores ante la mirada de Kirito.
—“Asuna, ¿qué… Mmmmh… ”
—“Fffff—chhhhk… mmmuahh…”
Antes de que él pudiera decir algo más, ella inclinó la cabeza y capturó sus labios con los suyos.
No fue un beso tierno, sino uno cargado de una pasión repentina y profunda, una chispa que se convirtió en llama en un instante.
**Shhh—thmp**
Con ambas manos, le tomó el rostro, sus dedos hundiéndose en su cabello oscuro.
Lo guiaba, lo poseía, en el éxtasis del momento.
—“Shhhhhh… mmmhhh…”
Kirito, tras una fracción de segundo de sorpresa, le correspondió con creces. Su respuesta fue como un incendio forestal frente a una fogata.
**Shhhk—thmp… mmph…**
—“Mmph—schlup… glish”
—“Mmpphh—Smuack—Haaah…Tchk”
Envolvió su cintura con los brazos, acercándola más contra él, y devolvió cada exploración de su lengua con una urgencia que la hizo estremecer.
—“Kirito… Mmm… Déjame… Shhhmm… respirar…”
Era una batalla silenciosa y deliciosa, y Asuna, por ardiente que fuera su inicio, pronto se encontró luchando por mantener el ritmo.
—“Mmmm… plop… Haaah, haaah…”
Jadeaba entre beso y beso, cada uno más profundo que el anterior, hasta que finalmente se rompió, sin aliento, con la frente apoyada contra la de él, una sonrisa tonta y jadeante iluminando su rostro mientras recuperaba el aliento.
—“Haaah… Te amo, Asuna.
—“Y yo a ti…… Haaah.”
Kirito lo dijo mirándola como si estuviera hechizado por su belleza en la penumbra.
Su mente, sin embargo, comenzó a conectar hechos dispersos.
La forma en que había sostenido a aquellos bebés, con una ternura tan profunda que rozaba la melancolía.
Y ahora, esta pasión desbordante y casi desesperada.
No era solo deseo.
Era algo más primario.
**Fwip… shhh…**
Con una sonrisa suave que no alcanzaba a iluminar sus ojos serios, le acarició la mejilla con el dorso de los dedos. Su voz era un susurro ronco, teñido de cariño y una punzada de curiosidad.
—“Asuna, por casualidad… ¿estás ovulando?”
Preguntó, buscando confirmar sus sospechas.
—“¿Ah?”
El efecto fue instantáneo. La sonrisa de Asuna se congeló y se desvaneció, reemplazada por un rubor escarlata que le quemó las mejillas, el cuello y le subió hasta las orejas. Incapaz de resistir más la vergüenza, exclamó:
—“¡Kazuto! ¡Eso es tan insensible! ¿Cómo puedes preguntar algo así en este ambiente…?”
**Thmp-thmp-thmp…**
Y lo decía mientras lo golpeaba en protesta con ambas manos.
Pero él no se rió.
No se retractó.
**Shhh… thu-dump…**
En su lugar, atrapó una de sus manos con suavidad pero firmeza, entrelazando sus dedos con los de ella.
Presionó su palma contra su propio pecho, justo sobre el corazón.
Su mirada era intensa, comprensiva, invitándola a la verdad.
Y dijo con suavidad:
—“¿Puedes decirlo?”
—“…”
La queja de Asuna murió en sus labios. La vergüenza se mezcló con la vulnerabilidad, y tras un momento de lucha interna, desvió la mirada y asintió con timidez, casi imperceptiblemente.
—“Ya lo suponía…”
Murmuró Kirito, con una voz ahora cargada de comprensión absoluta. No era solo un impulso hormonal. Era el anhelo. Ella no solo deseaba estar con él en la máxima intimidad de una pareja; quería un futuro a su lado. Una familia.
**Shhh…**
Animada por su comprensión, Asuna encontró su valor. Miró hacia los ojos oscuros que amaba y se empezó a explicar mientras entrelazaban más sus dedos con los de él y dijo.
—“Kirito Sería… hermoso…”
Empezó, su voz temblorosa pero clara
—“…Maravilloso. Tener una familia aquí, en Underworld. Estaremos aquí 200 años, ¿No?. Es tiempo suficiente para… para amar, para criar, para ver crecer a nuestros hijos. Es algo que deseo. De todo corazón.”
—“Mmpphh.”
Con lágrimas brillando en las comisuras de sus ojos, lo besó de nuevo. Esta vez no fue un beso de pasión devoradora, sino uno de profunda promesa y esperanza tierna.
—“¿Te gustaría Kirito?”
Susurró contra sus labios muy cerca a los de ella.
—“ ¿Ser padre?”
Kirito sintió una ola de amor tan abrumadora que le dolió el pecho. Verla así, tan llena de esperanza y amor en sus ojos y mejillas sonsosada, era la visión más preciosa.
—“Sí.”
Respondió con una sonrisa genuina y amplia.
—“Claro que sí, Asuna.”
La alegría que iluminó su rostro fue más brillante que la luna de esa noche.
—“Me haces muy feliz…”
Se sonrojó furiosamente al decirlo , una mezcla de felicidad y pudor, antes de que una expresión nueva, decidida y abiertamente seductora, se apoderara de sus facciones.
—“Entonces podemos continuar…”
Dijo Bajando la cabeza de nuevo, moviéndose con una lentitud deliberada, saboreando el anticipo del éxtasis que se avecinaba. La atmósfera en la habitación era espesa, cargada de amor y un deseo que ahora tenía un propósito, un futuro.
Sus labios estaban a un pelo de distancia, el calor de uno calentando al otro, el aliento de Asuna mezclándose con el de él en un susurro prometedor.
Y entonces, golpeándolo con la fuerza de un rayo, surgió el recuerdo a Kirito que también se estaba entregando a la pasión.
Recordó la explicación que le dieron Kikuoka Seijirou, junto a un insensible Higa Takeru, sobre cómo inició este mundo llamado Underworld.
Después de copiar las almas de recién nacidos e introducirlas, fueron criados por científicos que hicieron el papel de padres y madres.
Y cuando ya estaban envejecidos en la simulación, estos científicos fueron sacados de allí y se les borraron las memorias de esos preciosos y únicos años con sus seres queridos.
A pesar de que veían a sus hijos y nietos llorando amargamente sus supuestas muertes, ellos no sintieron nada.
Eran como extraños a sus ojos…
(—“¿No nos espera el mismo destino? ¿No seremos… como ellos?”)
Pensó él con un sentimiento que lo heló hasta los huesos, mezclado con la pasión.
**Shhh— fwip…**
Justo cuando los labios de Asuna iban a sellar su futuro, sus propias manos se elevaron.
**Thmp— grip… shhk**
Con suavidad, pero con una urgencia repentina, tomó sus hombros con firmeza.
La separó lo suficiente para romper el hechizo… para mirarla a los ojos.
Ojos que se abrieron de par en par, desconcertados y heridos.
—“Espera. No…”
La voz de Kirito sonó extraña, tensa, llena de una tristeza férrea.
—“No podemos. No deberíamos formar una familia aquí… En Underworld.”
El mundo se detuvo. La expresión de Asuna se congeló, la pasión y la felicidad se drenaron de su rostro, dejando solo una confusión absoluta y un dolor incipiente. —“¿Kirito? ¿Qué…? Pero… hace un segundo dijiste que…”
—“¡Rath! ¿Recuerdas?…Asuna, tarde o temprano, nos iremos de aquí. Y cuando lo hagamos, ellos… nos borrarán la memoria. Como hemos decidido. Y todo. Todo.”
**Shhhk**
Su voz estaba cargada de una angustia que ella no comprendía. Su agarre en los hombros se tensó.
—“¿Te parece bien? ¿Traer hijos a este mundo, amarlos, criarlos, verlos tener sus propias familias… y luego olvidarlos por completo?”
La miró con los ojos encendidos, como si cada palabra le doliera al pronunciarla.
—“¿Dejarlos llorando por unos padres que ni siquiera recordarán haberlos tenido? ¿Volver al mundo real y no sentir nada por ellos, como si nunca hubieran existido?”
Su pecho subía y bajaba con fuerza. El silencio entre ambos se volvió insoportable.
—¡Es la misma maldita cosa que hizo Rath cuando inició este mundo!”
—“Yo… Yo no…”
Cada palabra era un martillazo.
Y sin embargo, las suyas no salían.
—“¡…!”
Asuna lo miró, y poco a poco, la horrible verdad se abrió paso a través de su confusión.
No era un rechazo a ella.
Era… algo mucho peor.
Era la cruda, despiadada realidad de su existencia aquí.
**Snip—**
Se mordió el labio inferior con fuerza.
Con un dolor que le nubló la vista, negó lentamente con la cabeza.
**Drip… glitch…**
Sus lágrimas de alegría se volvieron de tristeza.
—“No…”
La comprensión fue un peso insoportable.
La luz en sus ojos se apagó.
**Shhhhk— rustle… thmp.**
Sin una palabra más, se deslizó de encima de él de manera mecánica.
Su cuerpo, antes ardiente, ahora parecía frío.
**Brrr… shift…**
Se dio la vuelta y se acostó de costado, dándole la espalda a Kirito.
**Fwip… cling…**
Se llevó las sábanas como una frágil armadura.
—“…”
Su silencio era más elocuente que cualquier grito.
**Shhh…. thump**
Kirito extendió la mano, su corazón destrozado, y tocó su hombro.
—“Asuna, yo… lo siento… De verdad…”
—“Por…Por favor
Su voz era un hilo quebrado, cargado de lágrimas derramadas.
—“Déjame en paz. Solo esta noche… Por favor Kirito…”
**Swish… clutch…**
La mano de Kirito se cerró en el aire antes de retirarse.El dolor en su pecho era un vacío abrasador.
—“Está bien, Asuna…”
Dijo susurrando con su voz ronca,asintiendo con un rostro muy triste, sabiendo que ella no podía verlo.
—“…”
Fwoosh…Thump…
Se acostó de espaldas, mirando las sombras que bailaban en el techo abovedado.
La atmósfera romántica y llena de esperanza se había disuelto, reemplazada por el frío peso de lo real, de lo posible.
La habitación, que minutos antes había sido un santuario, ahora era una celda de consecuencias.
—“Hic.. sniff… hic…”
**Gripp…gripp**
Kirito escuchaba en este silencio el llanto reprimido de Asuna, y cada lágrima de ella era una espada en su pecho que él con su mano apretaba.
(—“Es lo mejor…”)
Pensó amargamente
Clavándose el cuchillo de esa verdad en el propio corazón.
(—“Es lo correcto. Es lo único que podemos hacer… Para no arrepentirnos en el futuro cuando volvamos a nuestro mundo.”)
Y con ese pensamiento amargo, solitario y desgarrador de esa noche sería algo que lo perseguirá durante los siguientes 200 años en Underworld.
*****
Y así, los recuerdos de aquellos días terminaron con la explicación de Kirito a Vaelinne y Lyrielle, quienes finalmente recibieron una respuesta a su pregunta.
Los ojos azules de Kirito regresaron a la realidad con tristeza.
**Sip… gulp**
El sabor del té en su boca se volvía amargo con el último recuerdo.
(“—Puede que en otra situación o con una mentalidad diferente hubiera cedido a la emoción del momento…”)
Pensó con seriedad al reflexionar en lo que pudo ser.
—“Eso explica muchas cosas de Asuna…”
—“Sí, como sus ojos, que a veces se ponían tristes repentinamente…”
Vaelinne y Lyrielle comentaron con dolor, contagiadas por la verdad de la historia, junto con sus propias experiencias. Ambas habían atravesado muchas emociones durante la narración de Kirito: rieron, se emocionaron, se sonrojaron… y al final, se entristecieron con él.
—“Es correcto. Al final, Asuna y yo tuvimos que cuidarnos de que ella no quedara embarazada durante los doscientos años. Pero, aunque entendíamos el porqué lo hacíamos, no desaparecía el dolor de no poder cumplir durante tanto tiempo ese gran deseo de formar una familia…”
Dijo Kirito mientras observaba su reflejo en la bebida de su taza.
*,Swish— fwip…**
Luego la agitó, como queriendo borrar ese rostro que le devolvía la mirada con tristeza. Al hacerlo, levantó la vista y continuó:
—“La que más sufrió, como se habrán dado cuenta, fue Asuna…”
—“…”
—“…”
Las chicas no dijeron nada, pero asintieron ante esa verdad.
Recordaron su infancia, y cómo Asuna, de manera muy maternal, las cuidaba con un amor genuino.
Era una forma de canalizar ese deseo desbordante de tener hijos.
Ese anhelo se convirtió en catalizador para ellas… y para muchos otros bebés nacidos durante aquellos doscientos años de reinado.
(—“Viendo la situación complicada en la que me encuentro, y Asuna que no sabe nada de mí… Ha sido una buena elección no haber formado una familia aquí.”)
Kirito pensó con claridad.
Les había contado casi todo a Vaelinne y Lyrielle, pero se contuvo de hablar sobre el borrado de memoria.
Solo enfatizó el hecho de que dejarían ese mundo… causando dolor a sus descendientes en el proceso.
—“¿Creen que estuvo bien lo que hice?”
Kirito volvió a atraer la atención al tema sobre la mesa: la ética de su decisión.
…
Ellas guardaron silencio por unos segundos, hasta que Lyrielle, la más analítica, habló:
—“La verdad… es muy difícil ponernos en tu lugar, y más sabiendo que no eres originalmente de este mundo…
**Rustle… squeeze…**
Lyrielle sintió la mano de Vaelinne sobre su muslo. Al mirarla, ella le comunicó con los ojos que quería decir algo.
—“Es como dice Lyrielle. Para nosotras, este es el mundo real. Pero para ti y Asuna, nunca lo fue… Y también sabemos que ustedes aprecian de corazón a las personas que lo habitan…”
**Shhh… thud… grip…**
Kirito, al escuchar eso, bajó la cabeza, reflexionando sobre sus respuestas. Por un momento, apretó su mano sobre la mesa antes de decir:
—“Este mundo es real, y sus habitantes también lo son. Cada alma está viva y merece existir, al igual que cualquier persona de mi mundo… Es solo que…”
—“Extrañas el tuyo, ¿no?”
Dijo Lyrielle con voz suave, completando su oración.
Él asintió con gravedad. Vaelinne, al ver su deseo de querer estar con sus seres queridos, la ayudó a soltar el nudo que le impedía aceptar que él debía partir. Pensó con más claridad.
(—“No debo ser tan egoísta.”)
—“La familia es importante, y se debe luchar por ella… como lo ha estado haciendo Kirito.”
Vaelinne le dijo en apoyo a su situación.
—“Gracias, chicas, por su comprensión…”
Kirito respondió con sinceridad ante el gesto de ambas. Y durante esos recuerdos que tuvo, y lo que se dijo, un nuevo entendimiento llegó a su mente.
(—“Fue un gran error intentar borrar nuestros recuerdos… Porque eso significa borrar lo que hemos llegado a ser en el presente. Sería dar muchos pasos atrás y posiblemente sufrir las consecuencias…”)
Kirito comprendió, en esa fracción de segundo, que la historia —su historia— podría cambiar para bien o para mal, según lo que hiciera muy pronto con sus memorias al regresar a su mundo.
(—“…No borraré jamás lo que soy ahora… No huiré ni negaré más mi pasado, para así poder tener un mejor futuro…”)
Sus ojos azules, hace poco tristes, se volvieron afilados con una nueva determinación que había dudado durante todos estos años en tomar.
**DOON**
En ese momento, sintió —de manera muy sutil y casi imperceptible— una leve pulsación en el centro de su ser.
**Tap… thump…**
No pudo evitar tocarse el pecho, con dudas.
Pero antes de poder meditar más, fue sacado de su concentración por la voz de Vaelinne y Lyrielle.
—“¡Kirito! ¿Estás bien?
—“¿Qué te pasa? ¿Te sientes mal en el pecho?
Al ver que ambas estaban casi levantándose de sus asientos, con preocupación en los ojos, él respondió rápidamente para tranquilizarlas:
—“No, estoy bien… Solo me dejé llevar por mis pensamientos. De verdad.
Kirito le restó importancia a lo sucedido.
—“Si tú lo dices…”
—“Pero no te contengas de decirnos si te sientes mal…”
Las chicas no creyeron del todo su explicación, pero al ver que estaba bien y les sonreía con despreocupación, decidieron no indagar más sobre el tema.
—“Bueno, la comida ya se acabó de nuestros platos. ¿Quieren más?”
Dijo Kirito, intentando cambiar el tema.
—“No, estoy llena…”
—“Si como más, voy a explotar. Es mejor guardar lo que quedó, que es mucho más de la mitad…”
Ambas le siguieron la corriente y negaron continuar con el banquete.
—“Me parece bien. Voy a empezar a recoger los platos sucios y guardar las sobras para que se las lleven…”
**Scrape… clatter… rustle…**
Kirito se levantó de su asiento e inmediatamente comenzó a tomar los cubiertos y platos sucios de la mesa.
—“Déjame ayudarte…”
**Scrape…**
Lyrielle se ofreció mientras también se levantaba.
—“Yo quiero ayudar también. Además, te voy a ayudar a lavar los platos…
**Rustle… cling… shuffle…**
Vaelinne no quiso desperdiciar la oportunidad de compartir lo poco que quedaba antes de su partida, ayudando a recoger las sobras.
—“Muchas gracias, Lyrielle y Vaelinne, por su ayuda. Así terminaremos más rápido…
** Clatter… rustle**
Kirito les agradeció sin dejar de mover las manos.
—“De nada…”
—“Es un placer ser de ayuda…”
**Tap… tap…… rustle… hum…**
**Tap… tap…… rustle…**
Ambas sonrieron mientras se dirigían a la cocina, concretamente al área de lavado.
**Sigh… thump…**
Y mientras las chicas le daban la espalda, Kirito no pudo evitar pensar al tocarse el pecho, donde había sentido aquella pulsación.
(—¿Qué demonios fue eso hace un momento?)
*****
El tiempo no tiene compasión de nada ni de nadie, y pasó rápidamente.
Después de que Vaelinne y Lyrielle ayudaran a Kirito con los platos sucios al lavarlos y secarlos, continuaron conversando en la sala sobre otros temas, como, por ejemplo, sobre Yui, la hija de Kirito y Asuna, y cómo la conocieron.
Kirito las animó a descansar en su habitación, como solía hacer cuando las veía bostezar tras un día largo y lleno de emociones intensas.
Vaelinne se resistió.
Lyrielle, que no quería dejarla sola, se contuvo de irse.
Kirito las dejó en paz.
Pero nadie puede con la fatiga cuando se está relajado y en compañía de quienes se confía.
Mientras hablaban un poco más sobre trivialidades del pasado y posibles futuros, ambas quedaron dormidas sobre el sofá, una encima de la otra.
Kirito, con un suspiro, las tomó una a una en brazos, como a princesas, y las acostó en la cama de la habitación.
Mientras roncaban levemente, las tapó con la cobija y salió de allí.
Sintió que, con el movimiento al llevarlas, ellas recuperaron cierta claridad.
Pero los tres, en una concordancia silenciosa, no dijeron nada para no incomodar la transición.
Con ese tiempo libre, Kirito se dirigió al taller improvisado donde había dejado sus herramientas y las manos gólems.
Con mucho cuidado, las trasladó a una gran habitación donde llevaría a cabo su plan.
Luego, regresó a la cocina para preparar algo especial para las chicas en su despedida.
*****
Los tres se hallaban en el centro de la Biblioteca para pronunciar las últimas palabras de despedida.
Vaelinne y Lyrielle cargaban algunas cosas extra: la ropa casera que habían traído durante todos esos años para relajarse allí, algunos libros favoritos que recibieron de Kirito para su propio disfrute, y las espadas de madera que usaron en sus entrenamientos.
—“Estamos más cargadas que cuando llegamos…”
—“No creo que podamos con más…”
Vaelinne sonreía al no creer la cantidad de cosas que llevaban, y Lyrielle estaba de acuerdo. Pero al ver a Kirito con dos cajas no muy grandes en sus manos, no pudieron evitar negar con la cabeza. Aun así, se sintieron conmovidas por el hecho de que él no dejaba de darles cosas.
—“No se quejen tanto, tienen un transporte seguro que las ayudará. Así que tomen esto también.”
Dijo Kirito sin vergüenza, con una sonrisa juguetona.
**Thud… rustle…**
—“Lo sabemos… Entonces, ¿qué es eso que cargas allí?”
Preguntó Vaelinne, dejando sus cosas en el suelo.
—“¿Por qué no lo revisan y lo descubren por ustedes mismas?”
Les dijo Kirito con tono alentador.
**Fwip— grasp…**
—“Veamos…”
Lyrielle tomó la iniciativa y recibió la caja que él le ofrecía a ella en particular. Estaba claro que cada caja era para una persona distinta.
—“Abramos las cajas al mismo tiempo.”
—“Está bien.”
Vaelinne propuso a su compañera, quien aceptó sin problema.
—“A la cuenta de tres… Uno, dos… ¡y tres!”
**Creak… hush…**
**Creak… hush…**
—“…”
—“…”
Al abrirlas en sincronía, ambas quedaron en silencio. Les costaba mantener la sonrisa.
Dentro de cada caja había un pastel decorado con esmero, del mismo tamaño. El de Vaelinne era de chocolate con fresas, dispuesto en un hermoso círculo con detalles florales. En el centro se leía: “Gracias, Vaelinne, por tu alegría compartida a pesar del dolor.”
El de Lyrielle era blanco, de sabor vainilla, con cerezas en su lugar, decorado con flores de otro color. Su mensaje decía: “Gracias, Lyrielle, por tu calma sin importar la situación.”
**Shhh…**
**Shhh…**
A los lados de cada pastel había una flor: una roja y otra azul. Las chicas se taparon la boca para contener las lágrimas que se formaban en sus ojos.
—“Espero que les guste. No se me han olvidado sus sabores favoritos…”
Dijo Kirito con una sonrisa triste.
**Sniff… grit…**
—“¿Puedo probarlo ahora?”
Vaelinne levantó la mirada, apretando los labios con fuerza.
—“Yo también quiero hacerlo…”
Asintió Lyrielle.
—“Claro, son un regalo y son suyos. Hay una cuchara y un cuchillo en la esquina de cada caja. Supuse que dirían algo así.
Kirito las conocía demasiado bien como para no imaginar ese deseo. Ellas lo reconocieron al mirarse entre sí y recordar al amigo que tenían.
**Slice… crumble… cling…**
**Slice… crum**
Sin esperar más, cada una cortó un pequeño pedazo del pastel, ya que querían disfrutarlo con calma al regresar.
—“Hic… Está súper… súper delicioso…”
Vaelinne no pudo contenerse más, y las lágrimas rodaron por sus mejillas.
**Trem… Tremb**
—“Está… Sniff… Está muy delicioso…”
Lyrielle, aunque más silenciosa, también lloraba mientras sus manos temblaban.
—“Me alegra mucho que les guste…”
Kirito sonrió con satisfacción al ver que les encantaba. Él también estaba siendo afectado por sus emociones, y algunas lágrimas se formaron en el rabillo de sus ojos.
—“Eres un mentiroso…”
—“¿Mentiroso?”
Vaelinne dejó desconcertado a Kirito con ese comentario repentino.
—“Sí… dijiste que el mejor pastel que probaríamos en esta vida sería el que nos diste… hic… la primera vez… Sob… ¿recuerdas?”
Vaelinne lo llevó cinco años atrás, cuando él llegó a ese mundo otra vez. Lyrielle abrió un poco los ojos al recordar el mismo gesto, aunque Kirito no lo había hecho con sus manos.
—“Es verdad… Estos pasteles superan por mucho a ese que nos diste…”
Agregó Lyrielle sin tardanza.
—“Ya veo… Sí, lo recuerdo. ¿Y cómo creen ustedes que estos superan a aquellos?”
Kirito volvió a sonreír, aunque su expresión se volvió más melancólica. Quiso saber qué hacía diferente a estos pasteles de los del Sistema de intercambio equivalente.
—“Porque… porque lo hiciste tú…”
—“Con tu habilidad perfeccionada, y el corazón que pusiste.”
Cada una expresó su verdadero pensamiento. Estaban de acuerdo en que el sabor y el corazón que él les había puesto no podían ser superados por ningún sistema.
—“Eso es bueno. Entonces, tomen.
**Rustle… crinkle… unfold…**
Kirito se acercó y sacó de su pantalón dos papeles muy resistentes, escritos con su propia letra. Ellas tomaron cada uno, y al verlos, descubrieron que eran las recetas de los pasteles.
—“De esa manera, cuando quieran más pastel de esa calidad, podrán hacerlo y compartirlo con su familia. Claro, con práctica se harán más deliciosos.
Kirito habló con amabilidad.
—“…”
—“…”
**Quiver… hitch… shiver…**
**Quiver… shiver…**
Pudo ver cómo ellas apretaban sus labios temblorosos, con la cabeza gacha, resistiendo entrar en un estado más lloroso.
Pero él no tuvo compasión, según su punto de vista, y continuó hablando.
**Jingle… clink… sparkle…**
—“Y antes de que se me olvide, tomen esto. Es más permanente, y así podrán recordar nuestro tiempo juntos…”
**Shift… shimmer…**
Kirito sacó de otro bolsillo dos collares de colores distintos.
Uno rojo, formado por nubes y con un sol al final, como un atardecer.
El otro, azul celeste, con estrellas y una luna en el centro.
En cada colgante de los collares había un elemento más: una piedra cortada en forma de letra Z por la mitad.
La misma que usaron en la prueba con manos gólems, que si se juntaran formaría uno solo.
—“¡…!”
—“¡…!”
**Chim… cling… hum…**
**Chim… cling… hum…**
Ellas se quedaron sin voz otra vez, tomando inconscientemente los collares, que juntos formaban un recuerdo compartido, ya que eran parte de un mismo juego.
—“Ustedes son muy diferentes entre sí, como la luna y el sol. Sin embargo, juntas pueden dar vida a un planeta y enriquecerlo con su forma de ser… Por favor, nunca cambien.“
**Thum..**
Kirito dio un paso atrás al decirlo con dolor. Para él, ellas fueron un consuelo en su soledad durante esos cincuenta años en Underworld, y lo ayudaron de muchas maneras.
**Clutch…**
Vaelinne apretó con fuerza su collar, el del sol, y no pudo más.
**Drip… drip…**
Sus lágrimas crecientes caían sin control al suelo de la Biblioteca.
**Thud… rustle… sprint…**
—“En verdad que eres… hic, hic… demasiado… Sniff…”
Sin poder contenerse más, dejó con cuidado el pastel, la receta y el collar junto a las demás cosas, y corrió hacia Kirito.
**Shhhk— thud… sob…**
Lo abrazó con toda la fuerza que pudo reunir, llorando con todo su corazón mientras decía:
—“¿Por qué eres así, Kirito…? Aah, hic, hic… yo quería irme con una gran sonrisa… hic… pero tú… Sniff… tú no me dejaste… aaah…”
**Drip… drip**
Kirito comenzó a llorar junto con ella, diciendo entre sollozos:
—“No es… hic… bueno contenerse de más… Sob… eso solo puede romper el corazón más… hich… de lo que puede resistir, Vaelinne…
**Sob… soak… hitch…**
Kirito sintió que alguien más se hundía en su pecho, empapándolo con nuevas lágrimas.
**Rustle… drip… murmur…**
Al bajar la mirada, vio a Lyrielle, quien tampoco pudo resistir el llanto al escucharle decir que no era bueno contenerse. Entre sollozos, algo poco común en ella, murmuró:
—“Jamás te olvidaremos, Kirito… Hich… Duele mucho verte partir… Pero es lo correcto… Hic… Gracias por todo…
**Sob… cling… drip… drip**
Ella lo abrazó con fuerza, mientras las lágrimas de Kirito mojaban el cabello de ambas.
**Rstle… sigh…**
Él le devolvió el abrazo con igual intensidad, alzando la vista hacia el techo de la Biblioteca, casi invisible por la altura.
(—“Eso espero…”)
Pensó con dolor, al recordar ciertas conclusiones que le desgarraban aún más el corazón.
Los tres se abrazaron durante un largo rato; les era difícil soltarse.
Al final lo hicieron, pero mantuvieron la cercanía.
—“Así que ya te habías despedido de los dragones…”
Vaelinne, con los ojos hinchados, dijo sorprendida, esbozando una sonrisa al escuchar a Kirito.
—“Sí, lo hice antes de la operación nocturna contra los Cuatro Emperadores…”
Kirito asintió.
—“Eso quiere decir que ya lo tenías todo planeado… y que nosotras fuimos las últimas en enterarnos de tu despedida.”
Lyrielle, intentando recomponer su expresión, habló desde el lado de Vaelinne.
—“Bueno, ustedes son muy inteligentes… pueden entender el porqué.”
Kirito no dio más explicaciones. Ellas asintieron, comprendiendo que saberlo antes habría llenado sus mentes de dudas o las habría distraído durante la operación. Vaelinne comentó:
—“Tsukigaki te extrañará mucho…”
—“Supongo que sí. No olvides compartir algo de comida con él…”
**Shff… crinkle…**
Vaelinne, al escuchar eso, levantó la bolsa donde llevaba la comida para el dragón consentido y dijo con una risa suave:
—“Jamás. Ese tiene un olfato que lo detecta a kilómetros…”
—“No exageres, Vaelinne… Pero sin duda no se le escapará su porción.”
Lyrielle negó con la cabeza, sonriendo.
—“Bueno… es hora…”
—“Sí…”
**Sniffle… rustle… thud…**
**Sniffle… rustle… thud…**
Ambas mostraron rostros tristes. Sin poder resistirse más, se acercaron juntas a Kirito y lo abrazaron con suavidad.
**Shfff… sigh…**
Él les correspondió, y sus palabras sirvieron de consuelo:
—“Ten confianza en lo que hiciste, Kirito…
—“El no rendirte te ha llevado hasta aquí… Y puede llevarte mucho más lejos…”
Vaelinne lo dijo al oído derecho, y luego Lyrielle al izquierdo.
—“Lo sé… y eso haré…”
**Shfff… Thud**
Kirito las abrazó con más fuerza.
**Tap… shfff**
**Tap… shfff**
Luego de eso, ambas se separaron al mismo tiempo y, tras compartir una mirada cómplice, dijeron al unísono:
—“No te olvides de nosotras, Kirito.
—“No te olvides de nosotras, Kirito.
**Shffff—clac… plink-plink**
**Shffff—shsss**
Rápidamente tomaron todas las cosas del suelo, incluidos los regalos de él, y sacaron las esferas teletransportadoras.
**Fwoooosh… zzzzhmm—krinnn**
Se abrió un portal que mostraba un bosque en las afueras de la catedral, por seguridad, para no ser descubiertas.
—“Eso no pasará nunca, Vaelinne y Lyrielle…”
**Tap-tap-tap**
**Tap-tap-tap**
**Fssshhh—whoosh…**
Kirito sonrió ante su rápida huida. Las vio atravesar el portal corriendo.
**Zzzuumm—whip! clink-clink**
Y de manera repentina, con su mano derecha, ágilmente y sin esfuerzo, atrapó dos objetos que iban hacia su rostro.
**Plink… shhhhnk—tik**
Al abrir la mano, vio que eran las dos esferas que ellas acababan de usar.
(—“Supongo que esas son sus respuestas…”)
Kirito les había ofrecido tomar la Biblioteca como un lugar para aprender y descansar.
Sin embargo, debían esperar mucho tiempo para poder regresar, y hacerlo con extremo cuidado.
Ellas le dijeron que lo pensarían.
Al ver los dos objetos, estaba claro que decidieron dejar ese lugar como su nombre lo indicaba: oculto.
No querían arriesgar la valiosa información del conocimiento, especialmente sabiendo que eran sospechosas en el reino por su contacto con el infiltrado oscuro.
(—“Puede que sea lo mejor…”)
Pensó al ver cómo ambas le guiñaban un ojo desde el otro lado del portal. Luego, se inclinaron en posición de noventa grados y dijeron al mismo tiempo:
—“Gracias por tu cuidado.
—“Gracias por tu cuidado.
—“Ustedes son… De nada. Fue un placer, Vaelinne y Lyrielle.”
Kirito negó con la cabeza, pues ellas aprovecharon el momento para hacer una reverencia que él les había prohibido por considerarlas familia. Pero la aceptó como parte de la despedida.
**Fssshhh…**
El portal ya solo dejaba ver la mitad de sus cuerpos. Ellas se incorporaron de la inclinación.
—“Cuídate mucho, Kirito, y dale saludos a Asuna de nuestra parte…”
—“Sí, ella debe estar extrañándote… Buena suerte, Kirito.”
Vaelinne y Lyrielle sonreían con lágrimas rodando por sus rostros, una mezcla de dolor y alegría por el amigo que se iba de sus vidas.
—“Lo haré… Y también las extrañaré. Cuídense las dos y apóyense como siempre lo han hecho…”
**Drip.. drip**
**Zzzuumm…**
Kirito asintió, con lágrimas propias y una sonrisa forzada. Justo antes de que el portal se cerrara frente a sus rostros, ellas, sin poder decir más, murmuraron:
—“Umm…”
—“Sí…”
Asintieron con gravedad. Al final, solo pudieron ver la sonrisa de Kirito, que además de triste, comunicaba una profunda soledad.
**Fwoooosh… zzzzhhhhnk—clac**
**Drip… drip… drip**
**Drip… drip… drip**
Eso las hizo llorar aún más… Lágrimas que él ya no podía ver, pues el portal se cerró en su lugar.
**Rustle… shfff—tap… hhhnk**
Pronto, ellas se abrazaron en medio del bosque, compartiendo su dolor y tristeza.
—“Se fue… Hic… Lyrielle.”
—“Sniff… Lo sé…”
—“¿Por qué duele más que su última despedida, Lyrielle?… Hic…”
—“Porque formamos más recuerdos con él… Hic… Recuerdos alegres… Sob… Son recuerdos que ahora duelen y se suman a los antiguos…”
Vaelinne recibía el consuelo de su amiga, que lloraba con ella.
**Fffflap—flap… shhhhhh—rustle**
Pronto escucharon el aleteo de unas alas y la brisa agitó sus ropas y cabellos. Al levantar la cabeza, vieron a un dragón que reconocían: Tsukigaki, quien estaba atento a su llegada. Para él, solo habían pasado unas horas, en comparación con ellas.
—“Mira, es Tsukigaki…”
—“Sí…Sob”
Lyrielle intentó desviar sus emociones al decir eso.
**Thmp… grrrnnnk… hhhhnnn**
El dragón emitió un sonido suave, pero suficiente para hacer sentir su presencia al aterrizar cerca de ellas.
**Snff-snff**
—“Tsukigaki, mira lo que te envió Kirito como despedida.
Vaelinne intentó seguir el ánimo de Lyrielle y se acercó al dragón, que olfateaba las porciones en las bolsas que ella agitaba frente a su nariz.
**fwshh… tapf—fwshh… tap**
—“Kururu, kururu…”
Al principio, se alegró por la comida, moviendo la cola. Pero pronto notó los rostros hinchados de sus dos cuidadoras.
—“Kururu…
Mostró preocupación al sentir el ambiente de tristeza que las envolvía.
—“Estamos bien… No te preocupes, Tsukigaki.”
—“Sí, solo nos dolió la despedida de Kirito…”
**Swshh… tilt—clack…**
**…Thmp… shhh—**
El dragón movió la cabeza, intentando comprenderlas, y con un leve toque con su frente con la suyas les comunicó su sentir.
—“Kururuuu…
Vaelinne y Lyrielle sonrieron con sinceridad ante el consuelo del dragón. Vaelinne, con una sonrisa más amplia, dijo:
—“Vamos, Tsukigaki… Llévanos a casa.
—“Kururu, kururu…”
**Thmp… swshh—crrk…**
El dragón asintió con su enorme cabeza y, dándoles la espalda, las invitó a montarlo.
—“Gracias, Tsukigaki…”
**Clack—fwshh… tap-tap…**
Lyrielle, con gran agilidad, tomó sus cosas y subió a su espalda.
**Rustle… thmp-thmp…**
Vaelinne hizo lo mismo detrás de ella,
**…whoosh—**
y señalando a la ciudad, gritó con emoción:
—“¡Adelante, Tsukigaki!
—“Kururuuuu…”
**Rrrrumble… fwshhh—whoosh!**
El dragón respondió con alegría y se elevó con facilidad, como si el peso extra no hiciera diferencia.
**Swshh… flap-flap…**
Mientras volaban, Vaelinne volteó y miró exactamente hacia donde se cerró el portal.
**…Tap—shhh…**
Sintió una mano que tomaba la suya con suavidad.
Al levantar la mirada, vio que era Lyrielle, quien le dijo:
—“Cuando tengamos nuestros hijos, contémosles acerca de Kirito… y cómo conocerlo cambió nuestras vidas, ¿bien?”
—“Umm… Le contaré un montón de cosas sobre él. Pero…”
—“¿Pero?”
Lyrielle le siguió la corriente, esperando lo que iba a decir.
—“Pero quiero que tengamos niñas… que sean mejores amigas como nosotras…”
Vaelinne sonrió con una mezcla de picardía y seriedad. Lyrielle sonrió y negó con la cabeza.
—“Eso sería maravilloso… aunque no podemos controlar el sexo de los niños…
—“No, estoy segura de que serán niñas… ¡Y me encargaré de que se conviertan en grandes pilotos!”
**Flap-flap…**
Vaelinne insistió, mientras regresaba la mirada al bosque que se alejaba cada vez más.
—“Puede que tengas razón por esta vez… Estoy segura de que, si es así, serán como nosotras… Amigas hasta llegar a ser hermanas.
—“Umm… sin importar sus diferencias…
Vaelinne y Lyrielle bajaron la mirada hacia los collares con forma de luna y sol que Kirito les había dado, recordando sus palabras antes del adiós.
—“(Adiós, Kirito… que encuentres la felicidad.”)
—“(Que tengas la suerte de tu lado, Kirito..”.)
**…Shhh**
Ambas, en lo más profundo de sus corazones, se despidieron de su amigo y le desearon lo mejor.
**Fwshhh… swshh—**
**Fwshhh… swshh—**
El viento que pasaba por sus rostros arrastró las lágrimas que brotaban de la comisura de sus ojos,
**Drip…drip—whirlll…**
**…Drip—whirlll…**
dispersándolas a sus espaldas como estrellas fugaces.
El último adiós de Vaelinne Schtrinen y Lyrielle Arabel a su amado amigo…Kirito.
*****
…
Kirito permaneció varios minutos observando el lugar por donde Vaelinne y Lyrielle habían partido a través del portal. Luego, volvió a mirar las esferas que ellas usaban cada vez que querían regresar a verlo y estar con él.
—“(Vaelinne… Lyrielle… adiós… Estoy solo otra vez.)
**Hhhnk…**
Sus labios, antes sonrientes, se transformaron en una expresión triste y solitaria.
**Tilt… shhh**
Sintiendo que estaba a punto de llorar, alzó la cabeza hacia el techo para evitar que las lágrimas cayeran.
—“Haaah…”
**Fssshhh…**
Soltó un largo suspiro, con las manos apoyadas en las caderas.
**Clap-clap… thmp—**
Luego, se dio unas palmadas en las mejillas para volver a concentrarse en el presente y en su futuro.
—“(Vamos a dar inicio al gran plan… el que determinará todo lo que he hecho durante estos cincuenta años.)
Con sus ojos azules, nuevamente llenos de determinación, comenzó a avanzar por la silenciosa Biblioteca.
**Thmp…thmp… Thmp**
Los pasillos, envueltos en penumbra, solo dejaban oír el eco firme de sus pasos.
Cada resonancia lo guiaba, como un susurro antiguo, hacia su destino.
Este capítulo me tomó varios días, y solo gracias a ciertas circunstancias pude terminarlo durante esta semana. No fue fácil, pero me esforcé al máximo para plasmar lo que había imaginado desde el principio, cuidando cada detalle y siendo fiel a las personalidades originales según el canon oficial de la novela.
Espero de corazón que ese esfuerzo se sienta, que llegue a ustedes no solo como una escena más, sino como una parte viva de esta historia. Cada gesto, cada palabra, cada silencio tiene una intención, y deseo que puedan percibirla.
Agradezco profundamente a quienes se han tomado el tiempo de leer este capítulo. En especial, quiero reconocer a la única persona que ha contribuido con piedras de poder: tu gesto no solo me motivó, sino que me recordó que esta historia sigue viva gracias a ustedes.
A veces, el silencio de los lectores puede afectar mi motivación. Por eso, si este capítulo te gustó, te invito a dejar un comentario, a compartirlo con tus amigos, a reseñarlo si puedes. Cada palabra que me dejan es una chispa que me impulsa a seguir escribiendo.
Nos vemos en la próxima actualización. Gracias por estar aquí.
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