Kirito: Datos ilimitados en mundos infinitos - Capítulo 17
- Inicio
- Todas las novelas
- Kirito: Datos ilimitados en mundos infinitos
- Capítulo 17 - Capítulo 17: Capítulo 17: Punto de No Retorno: Sueño, Silencio y Determinación ante el Abismo, (Parte 1)
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 17: Capítulo 17: Punto de No Retorno: Sueño, Silencio y Determinación ante el Abismo, (Parte 1)
**Shfff—tap… rustle… mmhmm…**
—“Onii-chan… Onii-chan… despierta…”
La voz era suave, temblorosa. Acompañada por unas manos que lo sacudían con delicadeza, como si intentaran arrancarlo de un abismo invisible.
Kirito la reconoció al instante, incluso antes de abrir los ojos. Era una voz que lo había acompañado desde que tenía memoria. Su prima, Suguha.
Al abrir los ojos, la vio frente a él. Suguha estaba inclinada sobre la cama, con el ceño ligeramente fruncido y los ojos brillantes de preocupación.
Su rostro tenía la suavidad de siempre. Las mejillas, ligeramente sonrojadas por la preocupación, contrastaban con los labios apretados en una línea que intentaba no temblar.
Su cabello negro, liso y brillante, caía en mechones sueltos sobre los hombros. Algunos rebeldes se deslizaban por la frente, enmarcando su expresión con naturalidad.
Los ojos, grandes y expresivos, reflejaban una mezcla de ternura y ansiedad. Eran de ese tono profundo que parecía contener recuerdos compartidos, silencios largos y promesas no dichas.
Vestía ropa hogareña sencilla pero cálida. Llevaba una camiseta de algodón color pastel, ligeramente holgada, con mangas que apenas llegaban a los codos.
El cuello redondo dejaba ver parte de su clavícula, y el tejido parecía haber sido lavado muchas veces, como si fuera su prenda favorita para estar en casa.
Sus pantalones cortos eran de tela suave, con un estampado discreto, y las calcetas blancas apenas sobresalían por debajo.
Todo en ella transmitía cercanía, rutina, y ese tipo de intimidad que solo se construye con años de convivencia.
—“¿Estás bien, Onii-chan?”
Preguntó al notar que él la miraba sin decir nada.
—“¿Tuviste una pesadilla?”
—“¿Una pesadilla…?”
Repitió Kirito, aún desorientado, mientras se incorporaba lentamente, pasando de estar acostado a sentarse en el borde de la cama.
—“Sí… estabas llorando.”
Dijo Suguha, retrocediendo un poco, con una expresión de duda.
—“Y entre sueños decías los nombres de… Vaelinne y Lyrielle…”
Guardó silencio un momento, luego añadió con voz más baja:
—“¿Son de Underworld? ¿Personas importantes que dejaste allá? Tal vez… las extrañas.”
**Shhh—tap… drip… mmh**
Kazuto se llevó la mano derecha al rostro. Estaba húmedo. Era cierto.
—“…”
No respondió. Solo miró a su alrededor, desconcertado. Su cuarto. Su escritorio. La computadora encendida. La luz de la mañana entrando por la ventana. Finalmente, sus ojos se posaron en el espejo.
Y allí estaba él. Su reflejo. Sus ojos oscuros.
(—“No son azules…”)
Pensó, sintiendo cómo algo dentro de él se quebraba y se recomponía al mismo tiempo. Una mezcla de alegría y tristeza lo envolvió, impulsándolo a actuar en ese preciso instante.
**Fffft—grab… thmp—gasp…**
—“¡Uwaa! ¿Qué estás haciendo, Onii-chan? ¡N-No hagas eso, me da vergüenza…!”
Suguha gritó, sonrojada, al ser abrazada de repente con fuerza por Kazuto. Él la rodeó con ambos brazos, sin vergüenza alguna, como si no quisiera dejarla ir. Ella levantó las manos, sin saber qué hacer con ellas, atrapada en un momento que no había esperado.
**Thmp—grip… fsshh**
Pero Kazuto no la soltó, a pesar de sus movimientos agitados. La atrajo aún más, cerrando los ojos, como si ese abrazo fuera lo único real.
**Shift… mmh—tap…**
Suguha, recuperando poco a poco la compostura, intentó empujarlo suavemente.
—“De verdad… ¿qué te pasa tan de repente? Por favor, suéltame, Onii-chan… ¿eh?”
**Drip… shhh—tap… mmhmm…**
No pudo continuar. Sintió las lágrimas de él cayendo sobre su hombro. Y cuando levantó la mirada y encontró sus ojos oscuros, sin otras intenciones, perdió las fuerzas para resistirse.
Más aún cuando lo escuchó decir:
—“Te he extrañado mucho, Suguha…”
**Fsshh—tap… thmp… mmhmm…**
Ella, rindiéndose al abrazo, dejó de resistirse. Sus manos, que hace un instante lo empujaban, ahora rodeaban su cintura con timidez. Le devolvió el gesto íntimo, desviando la mirada para que él no viera su rostro sonrojado.
—“No sé qué te pasa… pero no importa.”
—“Gracias, Suguha…”
Kazuto lo dijo en voz baja, mientras su mente comenzaba a procesar fragmentos de recuerdos. Su expresión se volvió más sombría, como si cada segundo allí le devolviera una parte de sí mismo… y también el peso de lo perdido.
…
**Thmp… shift—fsshh… khmm—tap…**
Pasaron unos minutos más en esa posición, incómoda para Suguha, antes de que él, con cierta resistencia y desgana, la soltara.
**Fssh—step-step… mmh—khhmm…**
En cuanto sintió que la soltaba, Suguha se alejó de la cama con una rapidez sobresaliente, poniéndose de pie para evitar otro abrazo. En ese momento, fingió toser con una mano en forma de puño sobre la boca, y dijo:
—“Ujum… Ahora sí, ¿me puedes decir qué te sucede, Onii-chan?”
Pero en lugar de responder directamente, Kazuto preguntó:
—“Suguha… ¿me puedes decir cuánto tiempo ha pasado desde que me sacaron de Underworld?”
Ella se quedó desconcertada otra vez, inclinando la cabeza un poco, aunque no se negó a responder:
—“¿Ya lo olvidaste? Ha pasado más de un mes desde que eso ocurrió… y te sacaron junto con Asuna.”
**Tap… mmh—fsshh…**
—“¿Un mes…?”
Kazuto se llevó la mano al mentón, intentando procesarlo. Pero no recordaba nada de ese mes… nada. Y esa ausencia le confirmó lo que temía. Su rostro volvió a ensombrecerse.
Suguha, al notar el cambio en su expresión, sintió que algo no estaba bien. Intuyó que esos pensamientos dispersos y aquella pregunta sorpresiva eran consecuencia de fragmentos de recuerdos borrados… recuerdos de Underworld.
—“Yo estaba atrapado… en Underworld. No podía salir.”
—“¿Qué?”
**Fsshh… thmp… khh—mmhmm…**
Kazuto se levantó con calma de la cama, se quitó la cobija y comenzó a contarle lo que recordaba. A medida que hablaba, su relato se volvía más claro, más sólido. Como si, al decirlo en voz alta, su mente lo reconstruyera y la claridad se hiciera más palpable.
—“Haaah… Qué voy a hacer contigo, Onii-chan…”
Suspiró Suguha, con una mezcla de resignación y alivio.
—“Eso te pasa por meterte en tantos mundos virtuales. Ya ni en tus sueños sabes qué es real y qué no.”
Kazuto notó que ella no se lo tomaba en serio. Negó con la cabeza y giró para observar su cuarto con más atención. Y entonces lo vio: incoherencias. Detalles que no encajaban.
Antes de que pudiera decir algo, Suguha habló:
—“El doctor Higa nos dijo que tanto tú como Asuna podrían sufrir algunos síntomas secundarios… por haber borrado sus memorias de Underworld.”
Su rostro mostraba comprensión, pero también duda. Observaba a su Onii-chan como si lo viera por primera vez.
—“Por lo menos… ¿recuerdas lo que pasó este mes?”
—“No recuerdo nada, Suguha. Nada de nada.”
Kazuto negó con firmeza. Luego añadió:
—“Pero recuerdo todo lo demás. Incluyendo los más de 250 años que viví en Underworld.”
—“¿Qué? Eso no está bien… No deberías recordar nada de esos 200 años…”
Suguha se preocupó al ver que él lo decía sin tono de broma. Sus ojos no tenían ni un rastro de juego.
**Fsshh… thmp—khh… tap… mmhmm…**
Alarmada, tomó su teléfono.
—“Tengo que llamar a alguien… ¿Asuna? ¿Alice? No… ¡Ya sé! Al doctor Higa. Él dijo que si esto pasaba, lo llamáramos de inmediato…”
**Ffft—step… thmp… shnk—tap…**
Mientras buscaba en sus contactos en su móvil, Kazuto se acercó con rapidez y le arrebató el teléfono de las manos.
—“¿Por qué me quitas el teléfono? ¡Devuélvemelo, Onii-chan!”
—“No lo haré. No quiero escuchar ni en sueños la voz de esa escoria que me encerró en Underworld.”
Kazuto lo dijo con firmeza, mientras miraba de reojo el reloj.
(—“Ni un minuto se ha movido desde que desperté.”)
Pensó con dolor.
—“Estás loco, Onii-chan. Parece que aún no has despertado del todo… ¡Devuélveme mi teléfono! ¡Ahora mismo!”
**Fsshh—thmp… khh—tap… tap**
Suguha se lanzó contra él con la agilidad de una campeona de kendo. Pero cada vez que estaba a punto de alcanzarlo, Kazuto lo alejaba con precisión. El juego se repetía una y otra vez.
**Ffft—mmh…**
—“¿Cuándo te volviste tan veloz y ágil?”
**Fsshh—tap…**
—“Cuando quedé atrapado en Underworld, querida Suguha… cuando quedé atrapado.”
**Thmp—fsshh… khh—shift…**
**Thmp… khh—tap… tap**
Kazuto se movía con agilidad por la habitación, esquivando a Suguha sin darle nunca la espalda. Ella, decidida a recuperar su teléfono, lo perseguía con determinación, pero cada intento era frustrado por la precisión de su Onii-chan.
**Hhh—hahh…**
—“¡No puede ser!”
**Ffft—mmhmm…**
Exclamó entre jadeos.
**Khh—tap…**
—“¡No eras tan rápido antes!”
**Fsshh—thmp…**
Kazuto sonreía, sin dejar de moverse. Su cuerpo respondía como si aún estuviera en combate, como si Underworld no lo hubiera abandonado del todo.
**Ffft—step… thmp…**
Suguha, al ver que no tenía oportunidad en velocidad, cambió de estrategia. Lo acorraló cerca de la cama que estaba detrás de su espalda, donde él se detuvo por un instante, evaluando sus opciones.
**Khmm—tap…**
—“¿Crees que solo sé kendo?”
Dijo con orgullo, acercándose con firmeza.
—“Mi abuelo también me enseñó a defenderme con las manos desnudas en casos especiales.
**Thmp—tap…**
**Ffft—grab… thmp…**
Sin esperar respuesta, atrapó su muñeca con fuerza, girándola hacia su espalda. Al mismo tiempo, intentó golpear la pierna que sostenía el equilibrio de Kazuto.
**Fsshh—shift…**
Pero justo antes de lograrlo, él movió la pierna unos centímetros. El golpe apenas lo rozó.
—“¿Ah?”
**Thmp—fsshh… khh—grab…**
Aprovechando el desequilibrio de Suguha, Kazuto giró su cuerpo con precisión, la volteó contra la cama y atrapó su muñeca en una posición invertida.
—“¡Kyaa!”
**Ffft—mmhmm…**
Su cuerpo cayó sobre el de ella, inmovilizándola en menos de un segundo.
**Khh—hahh…**
Suguha quedó desconcertada. No entendía cómo había pasado. Su rostro, completamente rojo, reflejaba una mezcla de pánico y vergüenza. Hasta sus orejas ardían. Ya ni le importaba su teléfono, que estaba a su lado en la cama.
—“¡Me rindo! ¡Me rindo! ¡Por favor, suéltame, Onii-chan!”
Gritó con voz temblorosa, mirando a Kazuto con ojos de cachorro.
**Khmm—whisper…**
Kazuto se acercó a su oído, con una voz íntima, casi susurrada:
—“Gracias, Suguha… por darme un sueño tan agradable y alegre…”
Suguha parpadeó, sin comprender del todo. Pero entonces Kazuto levantó la mirada hacia el reloj.
**Tick—tick…**
[7:00 AM.]
El tiempo estaba congelado desde que despertó aquí.
**Bzzzz—beep… beep…**
El reloj comenzó a sonar con fuerza. Una alarma que no había estado allí antes.
**Fsshh**
Kazuto giró hacia la ventana. Ya no había paisaje. Solo una luz blanca, intensa, que crecía segundo a segundo.
Ya lo había comprendido desde casi el principio:
(—“Todo esto…”)
Solo había sido un sueño.
—“Haaah.”
**Fsshh—glow… dissss**
Suspiró, mientras la luz lo envolvía. La habitación se desvanecía. Suguha, su voz, su calor… todo se deshacía como niebla.
Y así terminó el último refugio de su mente.
*****
**Tzzzz—clik… fsshhhhh**
Kirito abrió lentamente sus ojos azules.
**Bzzzt… plink…**
Lo primero que recibió fue el techo familiar, ese que había contemplado durante tantos años. Pero su mirada no se fijó en las formas, sino en la luz que descendía desde las lámparas encendidas. Estas se activaban automáticamente a las 7:00 a.m., como un susurro silencioso que le recordaba que un nuevo día había comenzado.
(—“Fue esa misma luz…”)
**Shffff—tap…**
Pensó mientras levantaba el brazo derecho y lo extendía hacia la fuente luminosa, cubriéndose parcialmente los ojos aún soñolientos. La claridad era molesta, pero también necesaria, al no haber un sol que pudiera ver… Y esta vez no había despertado sobre una mesa de trabajo, ni rodeado de planos ni códigos.
Estaba acostado en la misma cama que lo había sostenido durante más de cincuenta años —sin contar, por supuesto, los años compartidos con Asuna— en la misma habitación que él… En la misma habitación que había llamado hogar dentro de la Biblioteca Oculta.
Suspiró con profundidad.
El sueño que acababa de tener lo había dejado con una tristeza suave, persistente. Si pudiera contar la cantidad de sueños y pesadillas que había tenido sobre volver a su mundo, ya habría escrito un libro entero. La mayoría giraban en torno a Asuna. Otros, a sus amigos, sus familiares, sus recuerdos. Pero esta vez había sido Suguha. Su prima. Su hermana del alma. También la extrañaba.
(—“La mente puede resistir… pero los sentimientos son otra historia.”)
Lo había aprendido una vez más. Los sueños no se controlan. Son reflejos de nuestros deseos… o de nuestros temores más profundos.
**Shhh—tap…**
Se pasó la mano por la frente, procesando ese pensamiento. Aún sentía el calor residual del sueño, como si una parte de él se negara a desvanecerse.
Por primera vez en décadas, Kirito había decidido dormir bien. Más de ocho horas. Recuperar su mente. Lo había logrado, pero con un precio: los sueños le habían traído emociones intensas. Alegría, tristeza, amargura, dolor, expectativa… y sobre todo, incertidumbre.
(—“No es fácil concentrarse con tantas cosas que pueden pasar…”)
—“Haaaaah…”
**Krrrk—tap… shff**
Con un largo suspiro más, estiró su cuerpo virtual y se levantó de la cama.
**Thmp-thmp-thmp**
Caminó descalzo hacia el armario, buscando una toalla y una muda de ropa limpia para el día que comenzaba.
Ya habían pasado varios días desde su despedida de Vaelinne y Lyrielle. Casi una semana. Pero allá afuera, en el mundo exterior, apenas había transcurrido un día. La diferencia temporal entre Underworld y la Biblioteca Oculta era brutal. Pero también necesaria. Y beneficiosa.
Había usado esos días no solo para descansar, sino para revisar cada aspecto técnico de su plan. Pruebas silenciosas, ajustes minuciosos, simulaciones precisas. No quería dejar nada al azar. No cuando la apuesta era su vida. Su existencia.
(—“Solo puedo controlar ciertos límites… el resto…”)
**Thmp—rustle…**
Negó con la cabeza mientras tomaba la ropa. No quería seguir pensando más allá de lo que podía manejar.
Y sin embargo, sabía que el azar seguía siendo parte del juego. Parte de la apuesta.
**Crrrk—thmp-thmp*
Con todo lo necesario para el baño en sus manos, se dirigió a la puerta de su habitación. El suelo crujió bajo sus pies descalzos.
(—“Hoy es el día…”)
El día en que todo se decidiría. De una vez por todas.
*****
**Fsshhh—hummm… pfffft**
El vapor llenaba la habitación del baño como una niebla cálida.
**Plonk… shhhhhh**
Kirito estaba sumergido desde el pecho hacia abajo en la bañera blanca, sentado con calma. El nombre “bañera” apenas le quedaba, ya que parecía más bien un mini jacuzzi: podía albergar fácilmente a cuatro personas. Una decisión que fue tomada por Asuna, no tanto por él.
**Gloop… tik… tik…**
El agua tenía la temperatura perfecta: lo suficientemente caliente para relajar los músculos, lo suficientemente suave para no adormecer la mente.
—“Hhhhmmm…”
Cerró los ojos.
(—“Amante de las bañeras…”)
“Plink… drip…”
Pensó con una pequeña sonrisa al recordar otra faceta de su amada, que ya no estaba allí. Al principio, le había resultado difícil compartir ese hábito como pareja, pero no hay nada que un poco de insistencia por parte de él y algo de tiempo no pueda transformar, incluso aquella vergüenza inicial.
(—“Al final, era ella quien tomaba la iniciativa de invitarme a bañarnos juntos…”)
Todos cambiamos con el tiempo, queramos o no. Algunos poco, otros mucho, dependiendo de la situación y la mentalidad.
Una persona tímida puede volverse tan valiente que cuesta creer que es la misma, como si fuera su gemelo forjado por la experiencia.
O alguien que finge ser bueno, al recibir un trato sincero y amable, puede dejar de fingir y volverse genuino… o no.
Al final, todo depende de esa persona. Pero que habrá un cambio, eso no se puede evitar.
Nada permanece quieto para siempre. Ni las piedras diminutas, ni los continentes gigantescos que se han movido a lo largo de los milenios. Mucho menos las personas que sienten y razonan, sin importar sus orígenes.
**Rrrrmm… shhhhhh**
**Gloop… glup…**
Kirito, inmerso en pensamientos profundos, se sumergió por completo. Durante unos segundos quedó bajo las cristalinas aguas de la bañera, antes de salir nuevamente a tomar aire.
(—“No puedo evitar pensar que todos los que estuvimos y sobrevivimos al juego de la muerte, Sword Art Online… ya nunca fuimos los mismos que cuando entramos…”)
Volvió a pensar en su pasado y en el cambio radical que él y los demás jugadores tuvieron que atravesar.
(—“Fuimos obligados a adaptarnos para sobrevivir…”)
**Plop… drip…**
Reflexionó un poco más sobre ese pasado, y cómo esa fue la primera vez en que alguien lo había puesto en una situación de muerte real, junto con casi 10.000 jugadores más.
**Swish… plink…**
(—“Una vez más estoy en una situación parecida, pero diferente… estoy solo…”)
Kirito sacó la mano del agua caliente, observando el gran realismo de este mundo y cómo su cuerpo virtual podía sentir incluso mejor que en el juego de SAO.
(—“Se siente más real… pero igual de letal para mi vida…”)
Sin tener un cuerpo al que regresar en el mundo real, una muerte aquí sería también el final definitivo.
…
Era una lucha de mayor ingenio y calibre. A simple vista, imposible de ganar. Porque el jefe final no era un monstruo gigantesco o inesperado. No. Era el mundo mismo, y su jaula invisible pero presente como el aire, con múltiples facetas.
(—“La habilidad con la espada no importa ahora… Esto me ha exigido más que eso…”)
Sus ojos azules mostraban una calma extraña mientras miraba al frente, sin fijarse en nada en particular. Pero su lucha interna era feroz. Una batalla consigo mismo.
Pensó en todo lo que podía salir bien. En cada cálculo, cada simulación, cada ajuste que había perfeccionado durante los últimos años. Pero también recordó lo que les dijo a Vaelinne y Lyrielle antes de despedirse:
(—“No hay nada 100% seguro en algo que nunca en la historia se ha hecho…”)
**Splash… shhhhhh**
Ese pensamiento lo hizo fruncir el ceño. Levantó una mano y se echó agua en el rostro, como si intentara borrar la ansiedad que comenzaba a filtrarse.
(—“Pensar demasiado no me ayudará ahora. Necesito estar en mi mejor estado mental para que esto resulte…”)
**Fsshh—whummm…**
Kirito abrió los ojos. El vapor seguía danzando sobre el agua. Durante esos días, había evitado hablar consigo mismo en voz alta tanto como pudo. Cada vez que un pensamiento negativo se asomaba, lo redirigía, lo contenía y lo transformaba en concentración.
**Crrrk… drip… drip**
Luego de pasar unos minutos más, se incorporó lentamente, después de haberse lavado con calma. Salió de la bañera, tomó la toalla y, al terminar de secarse el cuerpo, recogió la muda de ropa que estaba sobre la mesa del lavamanos. Se quedó mirándola en sus manos.
**Rsss… shhh—fold**
Era un conjunto mayormente de color negro, con tonos azules y blancos.
(—“Un color clásico…”)
Pensó, ya que era su color preferido y el que lo identificaba desde que comenzó el juego de la muerte.
**Shff—tap…**
Kirito se vistió con calma. Primero la ropa interior, luego el pantalón negro, de tela firme, ajustado con precisión a su cuerpo. No tenía adornos, pero sí líneas azul oscuro que recorrían los costados en paralelo, como marcas de un camino que ya había recorrido.
**Rrrrip…**
La camisa, también negra, era de cuello modesto y tela gruesa, con costuras blancas apenas visibles en los hombros y el pecho. No brillaba, pero al moverse dejaba entrever un patrón discreto: una línea azul que descendía desde el cuello hasta el centro del torso, como un hilo de memoria.
**Fsshh—click**
Encima, una chaqueta corta del mismo tono, con refuerzos en los hombros y bordes blancos en los puños. En la espalda, dos líneas paralelas en azul pálido cruzaban verticalmente, como si marcaran el eje de su decisión.
**Crrrk—step…**
**Crrrk—step…**
Las botas, negras y pulidas, crujieron levemente al ajustarse. No estaban gastadas, pero tampoco nuevas.
(—“Qué nostalgia…”)
Dijo para sí mismo al ver su reflejo en el espejo y cómo le quedaba el conjunto. Sentía que veía a su yo del pasado, aquel que se preparaba cada vez que iba a arriesgar su vida contra un jefe de piso.
(—“Pero no hay espada como mi arma principal…”)
Luego bajó la mirada hacia lo que estaba sobre la mesa.
(—“Solo esto…”)
**Thmp… frsss**
Era una caja diminuta que tomó y guardó en su chaqueta antes de dirigirse a la salida del baño.
(—“Antes de todo… tengo que comer…”)
**Crrrk—click**
Pensó al abrir la puerta, reflexionando que esa comida sería la última en Underworld, sea que todo funcione… o no.
*****
**Clack—whirr… hissss**
La waflera se cerró con firmeza. Kirito, de pie frente a la pequeña cocina de su hogar en la Biblioteca Oculta, vertía la mezcla con movimientos exactos, sin derramar ni una gota. El vapor comenzaba a elevarse, perfumando el aire con un aroma dulce y tostado.
**Drip… bloop…**
El café burbujeante ya estaba listo. Kirito lo observó por unos segundos antes de volver su vista a los waffles que estaba haciendo.
**Tsshh—crackle…**
Los waffles se doraban lentamente. Al abrir la tapa, el calor escapó como un suspiro. Los colocó en el plato.
**Fssss—drizzle…**
La miel cayó en espiral perfecta sobre la superficie crujiente.
**Tap… thmp…**
Kirito se detuvo un momento al terminar todo. Observó el plato, el café y los waffles con miel en silencio, aunque con pensamientos.
(—“El primer alimento al volver a Underworld también será el último…”)
**Crrrk—slide…**
Al tomar el plato y sentarse en la mesa, ya más vacía que nunca, se puso a reflexionar sobre la elección de esta comida.
—“Itadakimasu.
**Clink… scrrr…**
Después de decir esas palabras, tomó un bocado con sus cubiertos: cuchillo y tenedor.
(—“Está muy bueno…”)
No tenía duda de su tremenda mejoría en la cocina, y al igual que las chicas, realmente prefería hacer algo con sus propias manos que depender de un sistema que te entregaba todo en bandeja de plata.
Kirito no estaba totalmente en contra de usarlos para mejorar un poco la vida o por necesidad, pero depender en todo de ellos… eso era otra historia.
(—“Sería una muleta y no una ayuda…”)
Negó con la cabeza al pensar qué sería de su habilidad culinaria si hubiera dejado todo al intercambio de libros por comida del sistema durante todos estos cincuenta años. Y había más que suficientes libros para hacerlo, y sobraría, ya que solo sería ni el 1% de todo, sin hablar de que de manera automática se generan nuevos.
Si él hubiera caído en la tentación de hacerlo, sin duda jamás tendría este talento al cocinar que lo llenaba de cierto orgullo, además de haber descubierto una nueva pasión que lo alegraba y relajaba…
(—“No debo dejar de pensar así… sin importar qué…”)
Dejar que todo se resolviera con solo tocar unos botones no era avanzar, si siempre era la salida a todo. Porque habrá momentos que te obligarán a hacer las cosas por ti mismo, y si no estás preparado para ello… digamos que el precio puede ser muy alto.
**Sip… clink… russs**
Ya yendo por la mitad de los waffles, que estaban deliciosos, tomó su taza de café y se la llevó con cuidado a los labios, mientras bajaba la cabeza en reflexión y con la otra mano se tocaba la chaqueta donde estaba la caja que guardó allí.
(—“Ningún sistema en este mundo habría trazado un camino ni me habría llevado hasta donde estoy ahora…”)
El hecho de que él haya creado por sí mismo una posible salida lo había ayudado a avanzar y a pensar fuera de la caja… o prisión, en su caso.
Hoy podría parecer un día normal. Un baño, un desayuno, una rutina cualquiera. Pero nada estaba más lejos de la realidad. Cada paso que había dado, cada gesto, cada silencio… todo había sido parte del plan.
Pronto se metería en una maquinaria que él mismo había construido. Una estructura que contenía su voluntad, su conocimiento, su alma digital. Pero al final… sería a Higa quien tendría que vencer en ingenio para sobrevivir.
Y según sus simulaciones, lo que le esperaba a sí mismo no sería nada bonito. Ni agradable.
(—“No tengo que darle demasiadas vueltas…”)
Nuevamente, Kirito se sacudió sus pensamientos, que iban por caminos que perturbarían la paz que ha luchado por sostener hasta ahora.
**Clink—scrrrr—gulp**
Así que, en breve momento, terminó el resto de los waffles con miel y el café que despertó más su mente.
Lavó de forma automática lo que ensució, aun sabiendo que nadie jamás volvería a usar esos platos.
**Russs—pat… step**
Luego de secarse las manos, caminó a la sala y se detuvo frente a muchos cuadros pintados por sí mismo.
(—“Lástima que no puedo llevármelos a donde voy…”)
Pensó con pesar, antes de concentrarse en ellos una última vez.
—“…”
En los viejos retratos junto a Asuna, sus ojos eran oscuros. Días de hace muchos años. Días en los que reía sin pensar en el mañana.
Por ejemplo, uno de ellos era aquel en el que tenía a Asuna en su espalda, rodeándole el cuello y sonriendo con emoción, con los ojos cerrados, mientras él sonreía de manera cómplice con los ojos oscuros al frente, sosteniéndola desde sus muslos para que no se cayera por sus movimientos agitados.
**Shhh—glint… blink**
El cristal del cuadro servía de reflejo, y los ojos azul zafiro se sincronizaron con los del cuadro, como si lo sustituyeran por un momento en la imagen antes de volver a la normalidad. En ese mismo instante, sintió una desconexión entre su yo pasado y su yo de ahora.
(—“Jamás imaginé estar en una situación como esta.”)
**Shht—step**
Nuevamente no quiso seguir pensando de más, así que desvió su mirada a los demás cuadros de la sala.
Retratos de amigos, familia. Algunos rostros seguían vivos. Otros ya no. Algunos habitaban este mundo. Otros, el mundo al que él deseaba volver.
En todos ellos él salía con sus ojos naturales oscuros, pero había solo uno que era diferente y nuevo:
Él, Vaelinne y Lyrielle, compartiendo una cena, riendo juntos. La escena estaba aquí, en su hogar. Era una cena como una de las muchas que tuvieron todos estos años juntos, pero a diferencia de los demás cuadros, en ese sus ojos eran azules y no oscuros. Y era raro ver el contraste con los demás retratos.
(—“Ellas sin duda fueron un gran apoyo para mí…”)
Pensó con una leve sonrisa al recordar que esas mismas mujeres le pidieron una copia de ese retrato en particular, y él accedió con una sola condición:
Cambiar el lugar en donde sucedió.
Ellas aceptaron, y al final cada una se llevó una copia modificada, ambientada como si fuera en la catedral, justo antes de su partida con Asuna, y él con sus ojos oscuros. Un detalle intencional, para que nadie sospechara.
En cambio, él se quedó con el original.
(—“Es mejor seguir al futuro… y no anclarme tanto al pasado…”)
**Step—step—creak**
Con la mente más centrada, y viendo que ya es hora, empezó a dirigirse a la salida de su hogar.
**Crrrk—crrrk—moan… hush**
La puerta resonó al abrirla, como si llorara por última vez por su dueño que la dejaba para no volver jamás.
**Thmp… grip—fsshh**
Kirito regresó su mirada hacia atrás al apretar con un poco de fuerza su agarre en la puerta, y dijo en una voz muy baja:
—“Gracias por darme cobija por una última vez durante estos cincuenta años… vieja amiga…”
**Thmp—click—dim**
Con esa palabra de despedida, cerró con decisión la puerta… dejando su hogar, que apagó sus luces al no sentir más a su último propietario.
**Thmp-thmp-thmp**
Mientras que Kirito, sin volver a mirar atrás, se dirigía al lugar donde todo lo que había construido lo esperaba.
Donde comenzaría el gran plan y su salto al mundo real.
*****
**Thmp… step—step… hushhh**
Kirito avanzaba con paso firme por un pasillo ligeramente ancho. A ambos lados, estanterías repletas de libros se alzaban hasta alturas imposibles de alcanzar con la vista. Sin embargo, sus ojos no se detenían en ninguno de esos detalles. Solo caminaba por aquel corredor interminable que se volvía cada vez más oscuro.
**Fsshh—tap…**
Finalmente, al llegar al final, se encontró frente a una pared de color claro. Lisa, sin marcas evidentes, daba la impresión de ser un callejón sin salida. Pero él conocía su secreto.
—“…”
**Tink… tik—click… shhhhnk**
Extendió las manos y comenzó a tocar ciertos puntos en una secuencia precisa. Cada toque activaba un pequeño bloque que se desplazaba con un sonido sutil, como piezas de un rompecabezas oculto.
(—“Ahora diferente…”)
**Krrnk—click… click… fzzzt**
Al completar la secuencia, volvió a mover los bloques, esta vez en un orden distinto, como si cerrara el patrón con una firma personal. Sin esa firma, no bastaría con ingresar solo dos secuencias distintas, sino tres. Y si volvía a equivocarse, se añadiría una más.
El proceso se repetiría hasta un máximo de diez intentos, lo que obligaría a desbloquear el acceso desde un lugar remoto.
***Tick… tick… hum…**
Por supuesto, él conocía todas las secuencias. Las había memorizado por seguridad, consciente de lo que guardaba dentro.
Había tomado precauciones. No estaba seguro de que Vaelinne y Lyrielle rechazarían por completo la idea de quedarse en la biblioteca. Por eso diseñó este acceso como una capa extra de protección.
(—“Nunca está de más ser precavido…”)
Kirito pensó con seriedad, sabiendo las graves consecuencias de un error en su plan a largo plazo.
**Rrrrmm—thmp… trrrrkk…**
**Grrrrnk… shhhhhh—grrrrnnk**
Entonces, la pared tembló con fuerza, lo suficiente como para que él lo sintiera en los pies. Un sonido grave y profundo resonó en el espacio. Luego, lentamente, la estructura comenzó a abrirse desde el centro hacia los laterales. No con violencia, sino con solemnidad. Como si reconociera al único que tenía permiso para entrar en su interior.
Fsshh—glow… hum
La luz se filtró desde el interior, iluminando su figura en la penumbra. No era luz natural, sino la iluminación del laboratorio oculto: el corazón de su plan. El lugar donde había trabajado durante cincuenta años, armando su rompecabezas poco a poco, hasta alcanzar lo más cercano a la perfección.
**Plinnn—clack…**
En ese momento, otro sonido marcó el final de la abertura: una entrada de unos dos metros y medio que lo invitaba a cruzar el umbral.
—“…”
Pero Kirito no entró de inmediato. Esta vez no lo hacía para refinar la maquinaria ni ajustar su plan. Ahora entraba para iniciar su nuevo comienzo… o el final de su vida.
(—“No hay una segunda oportunidad para mí si esto falla…”)
Experimentaba los mismos sentimientos que antes de entrar a una habitación de jefe final, donde las puertas traseras no se abrían hasta que uno de los dos muriera en combate. Donde las piedras de teletransportación de emergencia no funcionaban.
—“Haaaah…”
Tras respirar profundamente, entró con paso más seguro.
**Tap… tap… click—crrrrk**
Al cruzar el umbral, deslizó la mano por la gruesa pared derecha, tocando unos puntos específicos.
**Rrrrmm—thmp**
Activó el cierre. La entrada se selló detrás de él con un sonido metálico y el crujido definitivo de la piedra.
Ahora estaba dentro.
**Clang—step… hum**
Kirito fue recibido por un puente metálico que lo conducía al centro de la habitación, y que cruzó sin detenerse. El suelo bajo sus pies vibraba con una energía silenciosa, como si reconociera su presencia.
La gran sala no era cuadrada ni rectangular, como la mayoría de las habitaciones en los mundos. Esta, que él había creado, era esférica.
Una cúpula blanca perfecta, cerrada por completo, sin ventanas ni salidas visibles.
Desde lejos, sus paredes parecían lisas, inertes. Pero al acercarse, se revelaban cientos de pequeños puntos incrustados: cristales esféricos, casi imperceptibles, distribuidos con precisión matemática.
Cada uno cumplía una función.
Cada uno era parte del sistema.
**Zzzmmm—tick… wissss**
Sus primeros pasos dentro hicieron que la habitación reaccionara.
**Bzzzz—shhh—shhh**
Las luces se intensificaron ligeramente. Un zumbido sutil recorrió el aire. Y, si alguien tuviera el oído entrenado, podría distinguir un sonido aún más delicado: el roce de patas diminutas sobre la superficie.
**Tktktktktk…**
Eran las arañas golem.
**Crrrk—crawl—click**
Pequeñas, casi invisibles desde la distancia, pero presentes en cada rincón.
Las mismas que él había creado durante años de trabajo.
Las que había enviado como espías al reino.
Las que ahora están listas para cumplir su papel final.
**Whirr—beep… blink**
Pegadas a las paredes, observaban con sus ojos de cámara. Seguían cada paso de su creador con atención absoluta.
**Clack—click**
**Krrrk—clank… hisssshh**
El puente que Kirito caminaba se recogía detrás de él, desapareciendo por completo mientras se acercaba al centro de la habitación.
Allí se alzaba una plataforma circular, elevada exactamente en el epicentro. Lo esperaba el terminal de administración que lo había acompañado hasta este punto, a pesar de sus limitaciones. Durante los últimos años lo había trasladado desde su hogar secundario en la biblioteca hasta este lugar para su trabajo final.
Encima del terminal, suspendidas por brazos articulados, estaban las manos golem. Las mismas que había mostrado a Vaelinne y Lyrielle durante las pruebas días atrás. Estaban posicionadas con los dedos hacia abajo, como si estuvieran listas para escribir un comando, para ejecutar el protocolo complejo.
A su alrededor, cuatro o cinco arañas se mantenían cerca, conectadas directamente a la mesa. Sus patas estaban incrustadas en ranuras específicas, permitiéndoles comunicarse entre sí y con el sistema. Eran los ojos de las manos. La red sensorial que garantizaba coherencia y precisión al escribir sin fallos.
En el centro exacto de la mesa había un lector con una ranura sin llenar, de forma circular y aspecto opaco. Era el núcleo. El disparador. El inicio de todo.
Un poco más adelante, una pequeña elevación blanca se alzaba con escaleras claras. Sobre ella, una piedra blanca cristalina en forma de diamante invertido de tres metros apuntaba hacia arriba con su punta afilada. Como desafiando la gravedad, una esfera gris metálica flotaba sobre la punta.
Además, conectado a la piedra en forma de diamante, había un cristal esférico blanco unido por líneas del mismo material a una pequeña base elevada justo al lado. En este cristal de medio metro, se encontraban dos superficies laterales donde cabían perfectamente las manos de una persona específica.
El color pálido de la piedra indicaba que ya recibía energía. Debajo de la plataforma y de toda la habitación, los canales de alimentación se extendían como raíces invisibles pero presentes, distribuyendo el poder a todo el sistema.
Y si uno alzaba la vista, vería que el diamante con la esfera gris apuntaba directamente a otro diamante blanco cristalino con su punta hacia abajo, y a otros cuatro más pequeños, de un metro y medio cada uno, ubicados en los laterales de la habitación. Como si los seis formaran un circuito cerrado entre cielo, tierra y el centro.
**Clack—thmp**
Kirito, al llegar por fin a la plataforma circular, se detuvo. Detrás de él, se escuchó el último sonido del puente al recogerse por completo, cumpliendo su propósito. Si alguien mirara atrás, parecería que jamás había existido.
(—“Cincuenta años para que todo estuviera listo…”)
Pensó al contemplar su obra, fruto de su ingenio, investigación y conocimiento llevado a la práctica. Algo que jamás creyó capaz de crear por sí mismo, con un solo propósito: salir de una jaula imposible de escapar.
**Clnk—step-step**
De nuevo se puso en marcha hacia el centro de la plataforma circular, llegando al núcleo de todo. El corazón de su plan.
**Click**
Frente al terminal, tocó un botón oculto en el lateral, lo que hizo que todo quedara listo para el procedimiento real. Esta vez no era otra simulación a pequeña escala.
**Bmmm—whuuuuummm…**
La sala emitió un pequeño pulso que se expandió desde ese punto hasta atravesar toda la estructura, como si él hubiera lanzado una piedra en un lago en calma.
(—“Bien… Todo ha reaccionado como debía…”)
**Tick… blink—fsshh**
Pensó al ver que no había habido ni retraso ni error. Entonces metió la mano en el interior de su chaqueta negra y sacó la caja pequeña que había traído desde su hogar.
**Clack… hiss—click**
Sin más demora, abrió la caja al levantar levemente la tapa.
**Whummm… glint—zzzt**
Dentro de ella descansaba una esfera, cubierta de runas que destacaban aún más bajo la iluminación de la habitación, otorgándole cierto misterio al observador. Tenía el tamaño exacto para encajar en el lector junto al terminal. Era la llave de inicio, que además contenía la información de sus recuerdos y memoria, para que las manos golem hicieran su deber a continuación sin remordimiento por lo que a él le ocurriría después.
(—“Aquí está mi obra final… Viva o muera, esto se decide ahora…”)
**Tap… blink**
Pensó mientras tomaba la diminuta esfera y la contemplaba cerca de sus ojos, observándola una última vez.
Kirito aspiró profundamente una vez más, observándola por unos segundos de más, sabiendo que al colocarla no habría vuelta atrás. El tiempo comenzaría a correr. El sistema se activaría y le daría unos muy breves segundos para tomar su lugar… lo que sellaría su vida, para bien o para mal.
**Grrgg… Grrgg**
Apretó la piedra entre sus manos, como queriendo transmitirle su suerte y su voluntad, para que lo ayudara a tener éxito.
(—“He hecho todo lo que pude… Es hora…”)
**Shhhhnk… grip—clack**
Sus ojos se afilaron como si fuera a desenvainar sus espadas para un combate a muerte. Con toda su determinación, sin titubeos, colocó la piedra en la ranura del lector frente a él.
**Zzzzt—glow… hum**
Las runas comenzaron a brillar. El lector también.
**Krrrnk… tik—tik… shhh**
Las manos golem reaccionaron con un leve movimiento, como si despertaran. Movieron sus diez dedos en señal de prueba.
**Bmmm—whuuuuummm…**
Y entonces, como una onda expansiva, una vibración recorrió toda la sala una vez más. Pequeña al principio, luego más intensa.
**Fsshhhhh—climb… pulse**
Subió por las paredes, alcanzó el techo y se devolvió a la esfera de un metro y medio que esperaba por Kirito.
Todo estaba en sincronía.
Todo estaba en marcha.
**Step—step… fsshh—climb**
Sin perder más tiempo, Kirito caminó rápidamente hacia la elevación blanca. Subió los escalones y se posicionó frente a esa esfera dividida, donde debía colocar sus manos.
**Thmp… touch…**
Y sin pensarlo, las apoyó con firmeza. El tacto era frío, seguramente por el tiempo y el ambiente de la habitación.
Kirito se quedó allí, contando mentalmente los segundos. Uno por uno. Hasta llegar a cero… como si fuera el inicio del despegue de un cohete hacia la luna.
(—“5, 4, 3, 2, 1, 0…”)
**Whummm—clank…**
**Click-click-click-click-click**
En ese instante, las manos golem comenzaron a moverse. Las arañas conectadas al sistema reaccionaron en perfecta coordinación. Los códigos empezaron a fluir.
**Bzzzt—ping…**
En la pantalla del terminal apareció una línea de texto en inglés, clara y directa:
{> Subject detected. Confirm initialization sequence? [YES] / [NO]}
Las manos golem, guiadas por los recuerdos contenidos en la piedra del lector y por la red sensorial de las arañas, no dudaron.
**Clack—tap**
Escribieron sin demora:
{> [YES]}
**Fzzzzmm—glow… crackle**
La esfera donde Kirito tenía apoyadas sus manos brilló con mayor intensidad. El blanco se volvió más puro, más vivo.
**Zzzzt—pulse… hisssshh**
A sus lados, chispas azules comenzaron a recorrer la estructura desde la base, ascendiendo como venas de energía hasta alcanzar sus manos.
Zzzzt—Fzzzt—click… hummm
Kirito sintió cómo el frío inicial cambiaba.La superficie parecía adherirse con más fuerza a sus palmas, como si lo estuviera sujetando.
Había una atracción magnética, como hierro y imán… Ya no podía retirarlas. El sistema lo había aceptado. Lo había sellado.
**Ping—beep… flicker**
En ese momento, apareció una nueva línea en el terminal:
{> Confirm full Fluctlight link? [YES] / [NO]}
**Clack—tap**
Las manos golem volvieron a escribir:
{> [YES]}
**Zzzmm—shock—crackle**
**Zzzzap—crackle… bzzzt**
Un pulso eléctrico recorrió el cuerpo de Kirito desde sus manos hasta su cabeza. La intensidad lo obligó a arrugar el rostro. No era como en las simulaciones. No era como en las pruebas. Esto era real. Y dolía.
Sintió cómo su ser, su conciencia, su esencia… estaba siendo sujetada desde la esfera. No solo sus manos. Todo él. Como si el sistema lo estuviera absorbiendo, reconociendo, integrando.
(—“Este es el punto sin retorno…”)
No pudo evitar pensarlo al ver su estado.
**Ping—pulse—glow**
El terminal confirmó con precisión quirúrgica:
{> Fluctlight link successful. Awaiting next instruction.}
**Tktktktk—Click-click-click-click-click—clack**
Las manos golem, como si entendieran el lenguaje oculto del sistema, escribieron un nuevo comando con velocidad y exactitud:
{> Deep scan request: locate Light Cube containing linked Fluctlight.}
**Fzzzzmm—hum—sync**
El sistema aceptó la orden sin resistencia.
Kirito, aún con las manos incrustadas en la esfera, sintió una nueva sensación recorrer su cuerpo.
Primero fue como si miles de hormigas caminaran por su piel, por dentro y por fuera.
Luego, esa sensación desapareció…
Y fue reemplazada por algo peor.
**Thmp—grit—strain**
—“Krrrk…krrrr”
Un dolor agudo, como si una mano invisible le apretara el corazón físico, lo obligó a apretar los dientes.
Solo duró unos segundos.
Pero fue suficiente para que el sudor frío le recorriera la espalda.
(—“Y esto fue solo un escaneo…”)
Pensó, con la mente proyectando el infierno que vendría después.
**Ping—beep**
En el terminal apareció el resultado:
{> Light Cube located. Fluctlight match confirmed. Awaiting next instruction.}
**Tktktktk—Click-click-click-click-click—clack**
Las manos golem, guiadas por los datos en pantalla, escribieron una nueva orden:
{> Initiate separation protocol: extract Fluctlight from Light Cube container.}
El sistema no respondió de inmediato.
Por dos segundos, analizó la orden.
Y entonces, como si comprendiera la gravedad de lo que se le pedía…
**BZZZZT—ALARM—FLASH**
Una advertencia apareció en pantalla, en letras rojas intensas, acompañada por una alarma que resonó en toda la habitación.
**WEEEOOO—WEEEOOO—WEEEOOO**
Kirito se giró hacia el terminal, con el rostro tenso.
Sabía que estaba caminando sobre una cuerda floja.
Y que debajo no había red.
Solo un abismo que lo tragaría entero… con su vida como plato principal.
{> ⚠️ WARNING: Separation may cause irreversible damage to Fluctlight. Risk of disintegration due to lack of stabilization. Proceeding may result in total loss. ⚠️}
**Tktktk**
Las manos golem ignoraron la advertencia.
Como si el sistema no tuviera autoridad sobre ellas.
Como si el riesgo no tuviera nada que ver con su creador.
**Click-click-click-click-click—clack**
Escribieron una nueva orden:
{> Execute separation in 5 seconds. Override warning. Begin stabilization protocol.}
**Ping—link—sync**
Al mismo tiempo, otra pantalla se activó.
Se comunicaba directamente con la tecnología de la habitación.
Un sistema paralelo que comenzaba a preparar medidas para evitar el peor de los casos.
**Tktktktk—sync**
**Click-click-click**
Las manos golem, ejecutando múltiples tareas en paralelo, escribieron un nuevo comando para sincronizar ambas órdenes en los cinco segundos cronometrados. El objetivo era claro: salvar el Fluctlight de Kirito de una posible desintegración.
**Fwooosh—hmmmm… glimmmer**
La esfera de cristal donde Kirito estaba sujeto comenzó a brillar con más intensidad. La luz era tan fuerte que lo obligó a entrecerrar los ojos.
**Ping—ping**
Ambas órdenes aparecieron en pantalla, listas para su ejecución.
El sistema lanzó una última advertencia, preguntando si se deseaba continuar a pesar de todo.
**Clack—tap**
{> [YES]}
Las manos golem, programadas por Kirito para escribir con velocidad sobrehumana, respondieron sin vacilar.
Como si él mismo lo hiciera.
Pero sin emoción.
Sin temblor.
Después de confirmar el comando y sincronizarlo con la tarea de estabilización, apareció en pantalla una cuenta regresiva:
{> 5… 4… 3… 2… 1…}
**Beeeeeeep**
Un pitido largo, como el sonido de un monitor cardíaco cuando el corazón deja de latir, resonó en la sala.
**Fffft—drop**
(—“…”)
Kirito sintió, por una fracción de segundo, que caía.
Como si su cuerpo se deslizara hacia un lugar desconocido.
Pero fue solo una imagen mental.
Un instante que nunca ocurrió.
El alivio duró poco.
Una incomodidad profunda se apoderó de todo su ser.
Como si hubiera pasado de una cama cómoda a una superficie de piedra, áspera y puntiaguda.
Aun así, sabía que, a pesar de todo, iba por buen camino.
Su Fluctlight estaba justo donde lo quería.
**Shhhh—dim… pulsate…**
La esfera de cristal redujo su intensidad.
**Fwip… glow…**
Y en el centro, Kirito pudo ver una pequeña luz azul.
**Swoosh… whisper…**
Se movía con suavidad, como si estuviera viva.
(—“Lo logré… estoy en sincronía…”)
Gracias a su creación, había ejecutado a la perfección un salto de trapecista:
Soltar el primer trapecio en las alturas…
Y sin fallar, agarrar el segundo justo frente a él.
Eso era, más o menos, lo que había ocurrido con su Fluctlight.
(—“Higa no se ha dado cuenta… gracias al cambio de tiempo entre ambos mundos…”)
Ese era uno de los beneficios de estar allí.
Y lo sabía.
Luego pensó en lo siguiente: la extracción, transformación y compresión de su Fluctlight.
**Click-click-click-click-click—clack**
Como si las manos golem hubieran leído su pensamiento, comenzaron a ejecutar el nuevo comando.
Ya no al sistema del terminal, sino al del laboratorio que Kirito había creado para llevar la tecnología a su máximo nivel.
**Ping**
El sistema solicitó una mejor estabilidad para el Fluctlight del sujeto.
Durante los siguientes treinta segundos, el proceso se llevó a cabo.
La sensación en Kirito mejoró.
El dolor disminuyó.
La incomodidad se volvió soportable.
**Tktktktk**
Mientras transcurrían esos treinta segundos, las manos no se quedaron inertes.
Continuaron escribiendo el siguiente comando:
La extracción.
(—“Ahora estoy entre la vida y la muerte…”)
Pensó Kirito, apretando los dientes por el dolor. Sin embargo, su confianza y la fuerza en sus ojos no habían disminuido; al contrario, al ver los resultados iniciales, se intensificaron.
Solo deseaba que su resistencia —y su mente— tampoco flaquearan ante lo que venía.
Sin importar lo que venga a continuación.
¡Gracias por leer hasta aquí!
Este capítulo fue muy especial para mí, y me encantaría saber qué les pareció. Cada comentario, reseña o piedra de poder que me dejan no solo me alegra el día, sino que me motiva profundamente a seguir escribiendo.
Sus palabras de apoyo, sus reacciones y sus gestos me dicen que vale la pena continuar, incluso cuando el tiempo es limitado o el silencio pesa más de lo que parece.
Si aún no han dejado una reseña, los invito a hacerlo. Eso ayuda a que más personas descubran esta historia y se unan a este viaje.
Y si pueden regalarme una piedra de poder, se los agradeceré de corazón. Para mí, cada piedra es como un “síguelo, vale la pena”, y eso me impulsa a escribir incluso en mis ratos más cortos.
Sobre el capítulo: originalmente pensé en entregarlo completo como una sola parte, pero era demasiado extenso. Así que lo dividí en dos, manteniendo la misma intensidad y longitud que un capítulo largo habitual. No quería alargar más la espera, ni comprometer la calidad.
No he abandonado la historia. Solo he querido hacer justicia a cada escena, cada emoción y cada paso de Kirito.
Gracias por seguir aquí.
Nos vemos en la próxima actualización.
Espero que la disfruten tanto como yo al escribirla.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com