Kirito: Datos ilimitados en mundos infinitos - Capítulo 4
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Capítulo 4: Capítulo 4: “El Límite del Sigilo… Hasta el Último Paso en la Oscuridad De La Noche”
La lluvia había cesado, dejando tras de sí un mundo bañado por un “resplandor plateado”, donde cada hoja y roca reflejaban la tenue luz de ‘Underworld’. La humedad aún conservaba el aroma de tierra mojada y hierba fresca, “como si la propia tierra acabara de despertar de un largo sueño”.
Entonces…
**¡SHWOOOOSH!**.
Un corte limpio atravesó la noche, dispersando las nubes como si fueran rasgadas por un filo invisible. El viento silbaba “como una espada desenvainándose”, desplazándose con una precisión milimétrica. Kirito avanzaba en el aire, sintiendo el flujo del viento rozar su piel virtual, una caricia fría pero familiar.
**BRIIIIIN**.
Sus alas de energía cristalina, teñidas de un negro etéreo, “vibraban con un tono armónico”, generando un zumbido tenue, “casi musical”, un eco suave que parecía perderse entre las estrellas.
Debajo de él, ‘Underworld’ se extendía como un vasto territorio en sombras, pero sus ciudades iluminadas, impulsadas por sus avances tecnológicos, resaltaban su belleza, rompiendo la oscuridad con destellos de luz. Era una realidad transformada, un mundo sobre el que alguna vez reinó.
(-“No veo casi cambios desde la última vez que me fui…”)
El pensamiento flotó en su mente con seriedad. Desde que había emprendido su viaje, la tierra bajo sus pies se mantenía intacta. “Las ciudades seguían igual, la tecnología parecía inmutable, las luces de la civilización eran las mismas que había dejado junto a Asuna”.
Pero entonces, otro pensamiento emergió.
-“El año 550… del calendario galáctico. La fecha exacta en que nos fuimos… o en la que intenté hacerlo junto a Asuna.”
El número flotó en su mente “como un eco perdido en el tiempo”, cargado de significado.
La teoría tenía una certeza del “95%”, pero el otro “5%” insinuaba una posibilidad inquietante: que el mundo se hubiera estancado, atrapado en las sombras de una guerra, en el letargo de un conflicto que habría detenido su avance.
– “Haaaah…”
Kirito exhaló lentamente.
El viento recogió el suspiro, disipándolo entre las nubes como un pensamiento errante.
(-“No lo creo… Si hubiera habido guerra, habría señales. Secuelas de combate en los territorios de los Cuatro Imperios por donde he estado pasando”.)
Descartó la idea con lógica y sensatez. ‘Underworld seguía iluminada, intacta… avanzando, con o sin él’.
– “Sshhh…”
Kirito inhaló profundamente, llenando sus pulmones virtuales de aire fresco.
Había cambiado, sí. Pero no por la guerra. ‘Había evolucionado por sí mismo’.
-“Así que puedo decir que estoy en una fecha muy cercana… no más de uno a tres años de diferencia.”
Su inteligencia y experiencia, afinadas por la observación constante, le permitieron analizar con precisión el ‘rápido progreso de este mundo’. Al ver con sus propios ojos cómo las ciudades habían crecido, cómo la tecnología se había consolidado sin interrupciones, pudo llegar a una conclusión más que acertada.
Él había recorrido más de la mitad del camino hacia la ‘Catedral Central’, avanzando por los cielos con la velocidad de un cazador sigiloso. La distancia aún era considerable: ‘cientos de kilómetros’, pero su cuerpo se deslizaba con la ligereza del viento.
(-“Volar sí que es conveniente…”)
La idea surgió en su mente con un matiz casi irónico. Comparado con su viaje anterior, el cambio era abrumador. ‘La primera vez, junto a Eugeo, habían tardado meses en llegar’, atravesando bosques, aldeas y enfrentando desafíos que aún ardían en su memoria.
Ahora, el mismo trayecto se reducía a meros instantes. ‘No había obstáculos. No había caminos difíciles. Solo el vacío y el impulso de sus alas cristalinas’.
Pero más allá de la velocidad, había otra ventaja.
Desde esta altura, podía ‘observar la evolución de Underworld con una claridad que jamás habría tenido si aún caminara sobre la tierra’.
Sintiendo la plenitud de este poder en el mundo de ‘Underworld’, ‘sus alas etéreas se expandieron’ con un ligero impulso.
**¡FWOOOOSH!**.
Con un ‘aletazo fluido’ de sus alas Etéreas, ‘ascendió rápidamente’, acercándose a la densa capa de nubes que flotaba sobre él. ‘Las atravesó de lleno’, su figura fundiéndose con el vapor mientras el aire frío rozaba su piel virtual.
Por un instante, todo se volvió ‘neblina y vacío’, hasta que finalmente emergió ‘del otro lado’, dejando atrás la barrera etérea.
Las nubes quedaron ‘debajo de él ahora’, y Kirito se mantuvo ‘volando en paralelo’ a la densa capa que se extendía como un océano suspendido en el cielo. ‘Un manto blanco, suave y aparentemente impenetrable.’
Manteniendo la misma velocidad de vuelo, ‘extendió su mano derecha’.
Rozó la capa de vapor con los dedos.
**Sssshhh…**
El sonido fue apenas perceptible, un susurro etéreo cuando su piel virtual dividió la niebla flotante. **Las nubes se abrieron como aguas mansas**, dispersándose lentamente con su contacto.
Por un instante, sintió cómo el aire condensado resbalaba entre sus dedos, frío, efímero, ‘igual que un recuerdo al borde del olvido’.
-“Si los habitantes de este mundo me vieran haciendo esto….”
Murmuró, su voz desvaneciéndose con la corriente de aire.
Las nubes reaccionaban a su contacto, ‘dispersándose con cada leve movimiento’, igual que el agua al recibir el roce de un navegante solitario.
Por un instante, ‘la sensación le recordó al océano en el límite de Underworld’. Pero este no era el mar… ‘era el cielo convertido en un reino flotante’.
-“Parecería más libre que cualquiera…”
Pero el pensamiento duró poco.
Con un gesto leve, ‘dejó de tocarlas y siguió avanzando’.
-“Pero en realidad… solo soy un prisionero.”
-“Uno sentenciado a muerte… siendo inocente.”
Dejando atrás la capa flotante de nubes, Kirito elevó la mirada hacia su siguiente objetivo.
Pero ya no había más nubes que atravesar.
Solo un ‘cielo infinito’, cubierto por estrellas que brillaban como joyas desperdigadas en la inmensidad.
Sus ojos ‘azul zafiro’ se fijaron instintivamente en un punto en particular.
Como si en alguna de esas luces pudiera encontrar el mundo que ayudó a construir.
Admina.
Un planeta que tenía condiciones similares a este, con una atmósfera estable y ecosistemas que podían ser adaptados para la supervivencia.
Ahora no podía verlo. No desde aquí.
Pero ‘sabía que estaba ahí’, en algún rincón del cosmos, ‘más allá de las constelaciones familiares’, más allá del límite del cielo que alguna vez creyó absoluto.
Intentó imaginarlo.
Si el mapa estelar que los primeros ‘Integrity Pilots’ trazaron era preciso, Admina ‘no debía estar demasiado lejos’. A juzgar por los cálculos iniciales, su posición debía ubicarse en la misma trayectoria de la nebulosa azulada que ahora podía distinguir débilmente al horizonte.
-“Allí… más allá de ese resplandor.”
La colonia no era solo una extensión de ‘Underworld’, Cardina, sino ‘su próxima evolución’, el primer paso hacia algo más grande.
Había comenzado con solo unas pocas naves, con una misión que ‘parecía un sueño más que una realidad’. Pero ellos lo lograron. Ellos conquistaron la inmensidad del espacio. ‘Ellos sobrevivieron, crecieron… y construyeron un mundo propio’.
-“No importa cuán lejos esté… sé que está allí. Y sé que, de algún modo, aún llevo una parte de ese mundo conmigo.”
– “Haaaah…”
Kirito exhaló, sintiendo el peso de la distancia y el tiempo.
El viento recogió su suspiro, llevándolo más allá de las estrellas.
Sabía que ‘Underworld’ habría logrado esto tarde o temprano. ‘Ellos habrían encontrado su camino hacia el espacio por su propia cuenta’, solo que habría tomado mucho más tiempo, mucho más esfuerzo.
Pero su presencia, la de Asuna y de quienes los apoyaron, ‘aceleró el viaje’. Les dio el impulso necesario para alcanzar lo que antes parecía imposible.
Las primeras naves de dragones mecánicos, las rutas interestelares… todo eso habría existido eventualmente. Pero sin el conocimiento que él compartió y sin los desafíos que enfrentó, ‘Underworld’ aún estaría mirando el cielo, soñando con la posibilidad, en lugar de haberla convertido en realidad.
(-“Y las batallas…”)
Aún recordaba la guerra en el vacío, el enfrentamiento contra ‘criaturas que jamás imaginó’, seres cuyos cuerpos no obedecían ninguna lógica humana. ‘Los horrores del abismo’, entidades desconocidas que amenazaron con destruir la primera colonia antes siquiera de que pudiera establecerse.
Apretó los puños.
Él había luchado, ‘pero no había sido el único’. Asuna, los Integrity Pilots, los primeros exploradores… cada uno de ellos había sido ‘parte de la victoria’. Sin ellos, sin esa unidad, Admina habría sido solo una idea, **no un hogar.**
-los Integrity Pilots…
Concentrándose nuevamente en ese nombre mientras seguí volando, no pudo soltar una sonrisa irónica, ya que él es el creador de esta nueva unidad y ahora se estaba ocultando de su presencia.
En cuanto a Los antiguos ‘Integrity Knights’, que patrullaban los cielos montando dragones, eventualmente fueron reemplazados por esa nueva orden: ‘los Integrity Pilots’.
Ellos no surcaban los cielos sobre criaturas vivientes. ‘Ellos volaban a través del espacio’, protegiendo la expansión de ‘Underworld’ con sus naves avanzadas, los ‘dragones mecánicos’, patrullando la frontera entre su civilización y lo desconocido.
Sus vehículos representaban la cúspide de la ingeniería digital. Eran capaces de abandonar la atmósfera y aventurarse en la inmensidad del cosmos, navegando donde pocos habían soñado llegar.
Fueron desarrollados para vigilar las fronteras exteriores, explorando el espacio y asegurando la expansión de la civilización digital.
Sin embargo, su papel iba más allá de la exploración.
Los ‘Integrity Pilots’ también tenían la misión de llevar ‘suministros y mercancía al Territorio Oscuro’, asegurando la estabilidad de sus habitantes. A pesar de la paz alcanzada, las condiciones en aquel lugar eran ‘más hostiles’, con tierras menos fértiles y recursos limitados. Para evitar el resentimiento causado por la prosperidad desigual, se hizo necesario mantener un flujo constante de bienes y tecnología, asegurando que ambos lados del mundo ‘crecieran juntos, sin conflictos’.
Por ello, ‘los dragones mecánicos no solo exploraban’, sino que también ‘cargaban el futuro sobre sus alas’, manteniendo el equilibrio entre dos civilizaciones que alguna vez estuvieron en guerra.
-“Si no fuera porque no quiero ser descubierto, ya habría llegado a la Catedral…”
Kirito no podía alterar el sistema de seguridad que él mismo había ayudado a construir.
-“Mi velocidad está limitada para no llamar la atención.”
Al inicio de su viaje, pensó en entrar sin más, sin preocuparse por la discreción. Pero pronto comprendió que aquello causaría un ‘tremendo alboroto’ en todo ‘Underworld’ y traería más problemas que beneficios.
Así que optó por lo seguro: ‘entrar en sigilo’.
En ese mismo instante…
**¡WHOOOSH-KRAK!**
El sonido lo golpeó sin avisar, interrumpiendo sus profundos pensamientos… Y le siguió un segundo sonido que lo alarmó más.
**¡KRRRRSHHH!**
Un **estruendo**, cortante, agudo.
**¡WHUUUUUM!**
El aire ‘vibró’, resonando como un latido en el vacío.
**¡VRRRR-KSHHH!**
Un ‘trueno metálico’ atravesó el cielo, un rugido mecánico que rasgó la atmósfera como una cuchilla afilada.
El aire se ‘comprimió’ por un instante, expandiéndose luego con una onda invisible que sacudió cada partícula suspendida en la madrugada.
Kirito sintió la presión en el pecho, un ‘eco sordo’ que se propagó por sus huesos como una señal de advertencia.
**¡VRRRUUUHH**
El viento ‘cambió su flujo’, arremolinándose en patrones erráticos por la intensidad de la vibración, mientras un ‘silbido supersónico’ cortaba el horizonte como una flecha invisible.
Entonces, por un instante, el mundo pareció ‘detenerse’.
El aire quedó suspendido por un instante, como si la noche misma aguardara en silencio.
Solo el ‘residuo sonoro’ quedaba, desvaneciéndose en la oscuridad como un último aviso antes de que el peligro pasara.
Era el eco de algo cruzando los cielos a una velocidad imposible.
Un ‘rugido supersónico’ rasgó el aire, dejando tras de sí una onda de choque apenas perceptible, pero lo suficientemente potente como para provocar una ligera vibración en los alrededores.
Kirito ‘tensó la mandíbula’, sintiendo cómo el sonido reverberaba en su pecho como un golpe seco.
El flujo del viento ‘cambió abruptamente’, arremolinándose con turbulencias irregulares mientras el estruendo mecánico seguía resonando.
-“No… No es un dragón…”.
No pudo negarlo.
Los dragones guardianes patrullaban con movimientos fluidos y silenciosos. ‘Esto era diferente.’
Sabía exactamente qué significaba ese sonido.
Una ‘nave mecánica dragón’.
Venía en dirección hacia él.
**¡WHUUUUUM!**
Sin perder tiempo, ‘cerró las alas’ y ‘se dejó caer’ en picada, sintiendo el aire golpeando su rostro con intensidad. ‘Ajustó la velocidad con precisión’, no demasiado rápida para generar ruido, pero lo suficiente para desaparecer de la línea de visión antes de ser detectado.
A medida que descendía, la ‘presión atmosférica se sentía distinta’, como si la nave estuviera afectando el equilibrio del aire a su alrededor.
La sombra de la noche todavía lo cubría, pero no podía arriesgarse.
Ajustó su trayectoria, ‘descendiendo hacia una formación rocosa’ cercana. ‘Allí, entre grietas irregulares y sombras profundas’, se deslizó, apoyando la espalda contra la piedra fría.
Apenas un segundo después.
**¡KRRRRSHHH!**
‘El estruendo volvió a sacudir el aire’.
**¡VRRRR-KSHHH!**
La nave ‘pasó justo por donde él había estado volando’.
Rápida. Precisa. ‘Buscando algo.’
Kirito ‘se mantuvo inmóvil’.
**¡WHUUUUUM!**
‘Escuchando el sonido alejarse’ hasta que finalmente desapareció en la distancia.
-“Haaaaaahhh”.
Solo entonces ‘exhaló’.
-“Pfffhhhhh…”
Y soltó el aire con alivio.
Su pecho subió y bajó con lentitud, disipando el rastro de tensión que aún quedaba en sus músculos.
La sensación de ‘haber esquivado el peligro’ se extendió en su cuerpo como una descarga eléctrica.
Su pulso seguía acelerado, pero la certeza de su estrategia le devolvía el control.
Y se permitió un breve pensamiento.
(-“Si no hubiera actuado rápido, esto habría sido un problema…”)
Se felicitó en silencio. La precaución que había elegido desde el inicio ‘le había salvado de una detección innecesaria’.
-“No puedo cometer errores ahora. Demasiado está en juego.”
Ahora, con la seguridad de que la nave ya no estaba cerca, ‘extendió las alas de nuevo’.
**¡SHWOOOOSH!**.
Pero esta vez, su vuelo ‘fue más potente’.
Más decidido.
Ahora, estaba más cerca de su destino.
Y no cometería errores.
Las estrellas sobre él parecían observar en silencio su decisión.
Y a lo lejos, el viento aún murmuraba el eco de su huida.
(*****)
**¡FWWWWSSHH!**
Kirito, con una aceleración de vuelo ‘controlada pero firme’, estaba a punto de llegar a la Catedral cuando el horizonte comenzaba a transformarse.
Aún no había salido el sol, pero el negro profundo de la noche ‘se desvanecía lentamente’, dejando paso a un tenue resplandor azul en el firmamento.
Kirito entrecerró los ojos.
-“Haaaah”.
Su exhalación se perdió entre el aire frío de la madrugada.
Pero la sombra que lo había protegido durante todo el trayecto empezaba a disiparse.
El viento cambió ligeramente su flujo, creando una turbulencia tenue que ‘rozó su piel’. A medida que ascendía, el contraste entre la oscuridad y el amanecer se hacía más notorio, como si el cielo estuviera desgarrando la noche con sus primeras luces.
Abajo, los contornos de las montañas y las estructuras empezaban a revelarse entre las sombras. ‘Las luces suaves del amanecer dibujaban líneas difusas sobre el mundo’, indicando que el tiempo de invisibilidad estaba llegando a su fin.
El aire tenía un peso distinto ahora. ‘Ya no era el refugio del sigilo, sino el aviso de que debía moverse con precisión’.
La buena noticia era que ya La Catedral Central ‘ya podía distinguirse con claridad’ en la distancia.
Esas primeras luces del amanecer comenzaban a revelar la inmensa estructura que dominaba el horizonte. ‘A simple vista, calculaba que le quedaban menos de veinte kilómetros antes de entrar en el área de patrullaje directo’.
Si iba a moverse sin ser detectado, ‘tenía que hacerlo ahora’.
No podía confiar en la noche por mucho más tiempo. ‘El manto de sombras que le había servido hasta este punto pronto desaparecería por completo’.
Pero no iba a entrar solo.
Sabía que había guardianes. ‘Y sabía exactamente quiénes eran’.
‘Dragones.’
Aunque los ‘Integrity Pilots’ reemplazaron a los ‘Integrity Knights’, los dragones no fueron descartados por completo.
Aún patrullaban los territorios cercanos, protegiendo ciudades y asentamientos con su velocidad y fuerza natural. Su presencia seguía siendo esencial para la defensa terrestre.
-“Los dragones aún surcan los cielos, aunque ahora son diferentes. Su función ha cambiado, pero su presencia sigue siendo necesaria.”
*(Son mi oportunidad de entrar a la Catedral…)*
Kirito **sonrió** levemente al pensarlo.
Si los dragones seguían allí, ‘podía usar ese conocimiento a su favor’.
El amanecer le arrebataba la cobertura. ‘Pero él tenía un plan para llegar a la Catedral sin ser detectado.’
Sabía quiénes vigilaban estos cielos. ‘Y sabía exactamente a quién buscaba.’
No había dejado su trayectoria de vuelo al azar.
Antes de perder su título como ‘Rey Estrella’, había ‘asignado personalmente’ las rutas de patrullaje para que los dragones protegieran los alrededores de la Catedral.
‘Esa era su ventaja’.
No necesitaba especular. ‘Recordaba con exactitud’ los patrones de vigilancia, los tiempos de vuelo y las posiciones clave. Años atrás, había tomado decisiones que ahora le daban la seguridad de que encontraría a quienes buscaba.
-“Allí están…”
Dijo Kirito, murmurando con una sonrisa que se había ampliado ante su acierto. Al mirar a las dos ‘figuras familiares’, las observó surcando las corrientes de aire con precisión, sus alas desplegándose suavemente mientras patrullaban los alrededores de la Catedral.
Sus movimientos eran calculados, meticulosos. ‘No solo protegían el lugar; dominaban el cielo con una elegancia imponente’.
Sus escamas ‘brillaban bajo la tenue luz del amanecer’, reflejando tonos plateados y oscuros con un resplandor inconfundible.
Kirito sintió una chispa de satisfacción recorrer su pecho.
Era justo como lo esperaba.
No era suerte.
No era coincidencia.
Era decisión.
(-“Amayori… Takiguri…”)
Sus nombres resonaron en su mente.
Él los había buscado… Y los había encontrado
Los dos dragones que alguna vez fueron los fieles compañeros de Alice y Bercouli. ‘Los mismos que él salvó de la muerte en aquella batalla contra Gabriel’, cuando el poder de Sólus los rejuveneció, otorgándoles una segunda oportunidad en este mundo.
Ahora, eran ‘guardianes del cielo’, observadores de la seguridad, protectores silenciosos de Underworld.
(-“No debo terminar de alegrarme por completo.”)
Kirito se recordó que aún quedaba un desafío. ‘Ellos tenían que cooperar con él’.
Pero él no era parte de ese mundo.
No todavía.
**Sshhhh…**
El aire ‘susurró’ con un sonido tenue.
No fue un estruendo.
Ni siquiera un eco perceptible para los humanos.
Solo una ‘variación sutil en la corriente’, un leve desplazamiento de aire que, para cualquier persona, habría pasado desapercibido.
Pero no para ellos.
Ambos dragones ‘agudizaron los oídos’, captando la anomalía con la precisión de depredadores en alerta.
No era un sonido fuerte.
No era una amenaza.
Era una alteración en el viento.
Su instinto reaccionó antes que su razonamiento.
**¡FWWWOOOOSH—SHHHK!**
‘Giro inmediato.’
Sus cuerpos se ‘estrecharon’, tensándose al detectar la interrupción. ‘Las membranas de sus alas crujieron con un ajuste controlado’, desplegándose con una firmeza calculada mientras giraban.
Y entonces ‘lo vieron’.
Un ‘intruso’, flotando en su territorio.
Un ser ‘que podía volar como ellos’.
**Wheeeooow**.
El aire ‘silbó’ bajo el repentino aumento de velocidad.
**¡FWWWWWSSSH!**.
Las corrientes ‘se rompieron’ en su trayecto, generando un murmullo cortante que resonó únicamente entre los que dominaban el cielo.
Las sombras de sus cuerpos ‘se expandieron’, cerrando la distancia con él como depredadores en plena caza.
**-“¡RRRAAAWWWRR!”**.
**-“¡RRRAAAWWWRR!”**.
Y cuando estuvieron lo suficientemente cerca, **levantaron la voz**.
El sonido no fue solo de unos rugidos.
Fue una advertencia.
Un dictamen.
‘Una prueba de autoridad’.
Kirito ‘sintió la vibración recorrer su espalda’ y se detuvo, flotando en el vacío a unos veinte metros de ellos.
El aire a su alrededor se tensó, como si el propio cielo ‘esperara el desenlace’.
Sin moverse.
Sin defenderse.
Sin atacar.
Entonces, en un gesto ‘firme y controlado’, ‘levantó ambas manos’, con las palmas abiertas hacia los dragones.
No era sumisión.
Era una demostración de confianza.
Una señal de que no representaba amenaza alguna.
Su postura era ‘serena, calculada’, con el cuerpo relajado y la mirada fija en ellos.
Sabía que ellos ‘no necesitaban jinetes’.
Eran inteligentes. Analíticos.
‘Y ahora lo estaban evaluando’.
Los ojos azul profundo de Amayori ‘se estrecharon’, su hocico levantándose ligeramente mientras olfateaba el aire.
Takiguri ‘inhaló profundamente’, como si intentara descifrar lo que tenía delante.
“…”.
Por un instante, hubo ‘silencio’.
Entonces, ‘la comprensión los golpeó’.
Las pupilas de ambos se dilataron levemente. Sus cuerpos ‘dejaron de tensionarse’.
**-“¡RRUUOOHH!”**.
**-“¡RRUUOOHH!”**.
Sus rugidos ‘ya no eran advertencias’.
La emoción en sus voces ‘era imposible de ignorar’.
Los dragones ‘lo analizaron con una vista afilada’, recorriendo cada detalle de su presencia.
Su postura.
Su expresión.
Y finalmente, ‘sus ojos’.
Azul zafiro.
El color no era el mismo de antes.
Pero ellos ‘no titubearon’.
Era él.
Aunque el color de sus ojos no era como lo recordaban, ‘lo reconocían sin necesidad de fijarse en ese detalle’.
No era un detalle que cambiara lo que veían en él.
Lo reconocían más allá de la apariencia.
Años y siglos de reconocimiento mutuo ‘trascendían cualquier cambio físico’.
No era una cuestión de color.
Era de esencia.
En ese instante, ‘lo aceptaron’.
-“Haaaah”.
Kirito ‘exhaló lentamente’, sintiendo cómo la tensión en su pecho se desvanecía al reconocer el sonido de aprobación de los dragones.
**Hhhhhshhh… wshhh…**.
Sin más dudas, ‘se acercaron’, acomodando su vuelo junto al de Kirito con la misma precisión de antaño, como si nunca hubieran estado separados.
**Whooosh… whummph…**
El viento ‘se amoldó’ a su presencia, las corrientes ajustándose a la nueva formación en el cielo.
Kirito ‘mantuvo sus manos abiertas’, aún flotando en espera.
Entonces, ‘cuando Amayori descendió lo suficiente, él inclinó su mano derecha y la posó sobre su frente’, sintiendo el calor de sus escamas bajo su piel.
Takiguri hizo lo mismo por el otro lado, bajando la cabeza con lentitud, permitiendo que Kirito ‘descansara su mano izquierda sobre él también’.
Por un instante, el cielo pareció ‘contener su aliento’.
Desde lo alto, la escena era una imagen improbable.
Un humano, diminuto en comparación, flotando entre ‘dos colosales guardianes’ cuyas siluetas se extendían como sombras majestuosas en el horizonte
Desde abajo, sería aún más extraño.
Las alas de los dragones ‘dibujaban enormes formas en el cielo’, y en su centro, una figura solitaria, como un punto perdido entre la inmensidad de los cielos y las criaturas que lo escoltaban.
Pero en este espacio, no había duda.
No había temor.
Solo ‘reconocimiento’.
Solo ‘vínculo’.
Los dragones ‘habían cerrado los ojos por un breve instante’, reconociendo la conexión que aún compartían con el joven espadachín.
Entonces, un sonido tenue, casi imperceptible, ‘brotó de sus gargantas’.
**-“Rrrrrrhh…”**.
**-“Rrrrrrhh…”**.
Un ‘leve ronroneo’, profundo y resonante, como una vibración en el aire.
No era un rugido.
No era un gruñido.
Era un ‘eco de satisfacción’, un sonido que no muchos habían escuchado antes—el canto de los dragones cuando se sentían en paz.
Kirito ‘sonrió levemente’, sintiendo el calor del vínculo aún intacto.
Los dragones ‘habían cerrado los ojos por un breve instante’, reconociendo la conexión que aún compartían con el joven espadachín.
Cuando los abrieron nuevamente, ‘sus orejas se movieron sutilmente’, inclinándose hacia él, mostrando que lo estaban escuchando con atención.
Kirito sonrió débilmente, aunque su mirada reflejaba la urgencia de su situación.
-“Los necesito.”
Su voz fue suave, pero ‘cargada de significado’.
El aire pareció detenerse por un instante.
Los dragones ‘escucharon’.
Y lo ‘entendieron’.
Kirito ‘inhaló profundamente’, tratando de transmitir todo en esas palabras.
-“No puedo dejar que me detecten. No todavía.”
Sus ojos ‘vagaron por el cielo’, como si buscaran un refugio entre las nubes.
Las puntas de las orejas de Amayori ‘se inclinaron hacia adelante’.
Takiguri ‘ajustó la dirección de su vuelo’, como si estuviera procesando la petición en silencio.
Kirito continuó.
-“He regresado… pero aún hay cosas que debo hacer. Hay verdades que debo descubrir. No quiero que nadie lo sepa. No quiero que nadie me vea.”
Su palma ‘deslizó suavemente sobre las escamas de Amayori’, reforzando el vínculo que aún compartían.
El contacto fue cálido, tangible, un eco de confianza mutua.
Los dragones ‘no cuestionaron’.
No necesitaban explicaciones largas.
Ellos ‘entendían el peso de las decisiones de Kirito’.
**Swishhh…**
Takiguri ‘asintió suavemente’, sus alas generando un leve murmullo en el aire al elevarse.
**Hhsss… Ffffshhh…**
Amayori ‘exhaló un tenue vapor’, como si aprobara su pedido.
La respuesta ‘no necesitaba palabras’.
Era suficiente.
-“Haaah…”
Kirito ‘exhaló con alivio’, sintiendo el peso de la incertidumbre disminuir al ver la cooperación de Amayori y Takiguri. En ese instante, supo que no estaba solo. ‘Ellos lo comprendían. Lo aceptaban. Lo protegerían.’
Sonrió un poco.
-“Gracias… A los dos.”
Sin perder tiempo, ‘pronunció el comando’.
(Reflection Override: Adaptive Light Cloak.)
Un tenue resplandor recorrió su cuerpo. ‘Su silueta comenzó a desvanecerse lentamente’, fusionándose con los tonos de las escamas de los dragones. ‘No era invisibilidad absoluta’, sino un ajuste óptico avanzado que manipulaba la refracción de la luz, haciendo que su presencia se confundiera con el entorno inmediato.
Pero aún necesitaba un punto de cobertura total.
Kirito ‘evaluó rápidamente la posición de ambos’. Amayori, con sus escamas plateadas, reflejaba la luz con más intensidad, lo que podría hacer que alguna anomalía se notara en el aire.
Takiguri, en cambio, tenía escamas oscuras, absorbiendo la luz en lugar de reflejarla. ‘Si se ocultaba junto a él, su silueta sería aún menos perceptible’.
La elección fue clara.
Kirito se acomodó con precisión sobre el lomo de Takiguri, encajando su postura contra la textura de sus escamas para que cualquier observador externo no pudiera distinguirlo.
Los dragones sintieron su presencia**, un cambio apenas perceptible en el peso sobre el cuerpo de Takiguri.
**Swoosh… Hwshhh…**
Sin necesitar una orden, ‘continuaron su patrullaje como si nada hubiera pasado’.
No hubo vacilación.
No hubo interrupciones.
Kirito habló en un tono bajo, asegurándose de que solo ellos pudieran escucharlo.
-“Patrullen el tiempo que necesiten.”
Sabía que su rutina de vigilancia no duraba mucho más. ‘La noche y la madrugada eran su dominio’, pero al amanecer, regresaban al territorio.
Sin hacer casi ruido, continuaron su patrullaje, ‘manteniendo el ritmo, simulando que todo era normal’.
No tenían que apresurarse.
No tenían que alterar su vuelo.
Solo seguir con su deber.
‘Y llevarlo con ellos sin levantar sospechas’.
(-“Un paso a la vez… Un paso a la vez y con seguridad.”)
Kirito pensó al ‘cerrar los ojos por un instante’, dejando que su respiración se acompasara con el ritmo del vuelo.
**Hhhhhsshh…**
El viento acariciaba su rostro con una brisa ligera, ‘casi imperceptible’, mientras su cuerpo se mantenía en perfecta sincronía con Takiguri.
Más cerca de la Catedral.
Más cerca de su objetivo.
¡Gracias por leer hasta aquí!
Escribir este fanfic me toma horas de planificación, revisando el canon y puliendo detalles para que todo sea coherente. Cada capítulo es construido con dedicación, respetando la esencia de ‘Sword Art Online’ para que esta historia se sienta auténtica.
Si valoras mi esfuerzo, ‘una Power Stone’ es la mejor forma de apoyarme.
“¿Por qué son importantes las Power Stones?”
Cada ‘Power Stone’ que dejas no es solo un número. Es un ‘farolito’ que ilumina este fanfic, ayudándolo a destacar entre un mar de historias.
Es el voto silencioso que me dice: “Sigue adelante, queremos más de esta historia.”
Si este capítulo te emocionó, ‘una sola Power Stone marca la diferencia’. ¡Y me motiva a escribir más rápido!
¡Juntos podemos llevar esta historia aún más lejos!
Cada comentario, cada voto y cada lectura hacen que esta historia cobre vida.
Si quieres que más lectores descubran esta aventura, ,‘puedes compartirla’ con otros fans de ‘Sword Art Online’. ¡Así su mundo se expande aún más!
Nos vemos en el próximo capítulo…
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com