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Kirito: Datos ilimitados en mundos infinitos - Capítulo 5

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Capítulo 5: Capítulo 5: “El Vuelo de la Memoria… Escuchando El Idioma del Viento”

El aire fresco de la mañana aún llevaba consigo la última brisa nocturna, un vestigio efímero que se desvanecía lentamente bajo la luz creciente del sol.

El cielo mantenía su matiz azul profundo, pero la luz dorada ya se desplegaba con fuerza, disipando las sombras que habían reinado horas atrás. La noche había quedado atrás, y la mañana se establecía con seguridad sobre ‘Centoria’, bañando la ciudad con destellos dorados que resbalaban por sus imponentes edificios, los tejados, sus calles adoquinadas y las murallas de la ‘Catedral Central’.

La ciudad ya respiraba con energía propia. Las calles vibraban con los primeros pasos del día: comerciantes alistando sus puestos, mensajeros apresurando su andar y los vehículos deslizándose con suavidad entre los caminos. ‘Las plazas no estaban vacías’, sino impregnadas del murmullo creciente de una ciudad que despertaba con plenitud, expandiéndose con cada nuevo amanecer.

**”Fwoom… Fwoom…”**

**”Fwoom… Fwoom…”**

**”Fwoom… Fwoom…”**

Desde distintos puntos del reino, ‘enormes sombras surcaban el cielo’, sus alas extendidas cortando el viento con cada poderoso aleteo. ‘Dragones de diversas regiones convergían en una misma trayectoria’, dirigiéndose hacia la imponente Catedral, su hogar y centro de descanso, mientras otros **emprendían su recorrido hacia las fronteras del Imperio’, su vuelo firme anunciando el inicio de nuevas patrullas.

Su presencia no perturbaba la calma de la mañana; al contrario, ‘era parte del paisaje cotidiano de Centoria**. Para los ciudadanos, estos guardianes no representaban una amenaza, sino un símbolo de seguridad, testigos silenciosos de la adaptación natural entre humanos y bestias.

**”Fwoom… Fwoom…”**

**”Fwoom… Fwoom…”**

Entre ellos, ‘había dos dragones que también regresaban de patrullar cerca de la ciudad y la Catedral’, volando en paralelo, sus siluetas contrastando en el cielo por los colores opuestos de sus escamas. ‘Pero lo que nadie sabía, ni desde abajo ni desde arriba, ‘era que sobre uno de ellos, una figura humana permanecía oculta’, mimetizándose con la piel de la criatura, ‘fundiéndose con su ritmo, su presencia casi imperceptible ante cualquier mirada casual’.

**”Fwoom… Fwoom…”**

(-“Nunca me canso de ver esta imagen… Sin importar cuántos años hayan pasado desde la primera vez que la vi.”)

Kirito pensó con una sonrisa mientras se mantenía firme sobre Takiguri, el dragón negro que surcaba los cielos con precisión calculada. ‘Sentía la estabilidad del vuelo’, el pulso constante del viento contra sus mejillas mientras descendía con cautela.

**”Fwoom… Fwoom…”**

A su lado, ‘Amayori acompañaba el trayecto’, su vuelo armonioso fundiéndose con la corriente aérea, cada movimiento en sincronía con su compañero.

**Ssshhh… fwwhhh…**

**Ssshhh… fwwhhh…**

La brisa se arremolinaba en torno a ellos; aun así, sus vuelos reflejaban la majestuosidad de los cielos sobre ‘Centoria’.

**Whooosh… whffff…**

El viento rugía a su alrededor, pero Kirito se mantuvo firme en el agarre del cuello de Takiguri, asegurándose de que su temperatura corporal **se fusionara con la del dragón’, camuflándose de los sensores térmicos de las atalayas.

(-“Parece que mi teoría es, sin duda, correcta… El tiempo casi no ha pasado aquí.”)

Desde su posición, Kirito llegó a una conclusión inevitable al observar la expansión de la capital imperial. A pesar de los años, la ciudad aún conservaba su esencia, su estructura imponente y su orden inalterado. ‘Había cambiado, sí, pero no lo suficiente como para sentirse desconocida’.

Las ‘atalayas de vigilancia’ seguían en pie en puntos estratégicos, pero ahora su tecnología era más refinada, capaz de ‘detectar cualquier presencia en el cielo con mayor precisión que antes’. ‘No solo protegían Centoria de posibles amenazas, sino que también regulaban el tráfico aéreo’, identificando unidades autorizadas y asegurando un flujo controlado de vuelos, manteniendo la seguridad como prioridad absoluta.

(-“Tengo que estar atento… No puedo permitirme el lujo de distraerme ahora que estoy tan cerca.”)

Kirito sabía que no podía exponerse demasiado. ‘Los sistemas de detección de las atalayas podían rastrear cualquier irregularidad’, lo que lo obligaba a mantener su tapadera, fusionándose visualmente con Takiguri y Amayori. ‘Los dragones eran reconocidos por la red de vigilancia’, lo que le permitía moverse con cierta libertad sin levantar sospechas.

Además, ‘los mecadragones estaban sincronizados con estas torres’, lo que garantizaba que sus patrullas fueran monitoreadas en tiempo real, sin interferencias en el tráfico aéreo.

**”Haaaah.”**

Kirito exhaló lentamente. ‘Todo seguía un orden preciso, regulado, vigilado. No había margen de error’.

A medida que el amanecer avanzaba, ‘nuevos edificios comenzaban a surgir’, integrando el avance tecnológico con la estética tradicional del Imperio Humano.

Las calles reflejaban esta transición. ‘Los primeros vehículos deslizaban sus ruedas sobre los caminos adoquinados’, avanzando con suavidad mientras las personas comenzaban a llenar la ciudad con su actividad matutina. Pero en otros sectores, ‘las carretas mejoradas y reforzadas seguían siendo tiradas por caballos’, un testimonio de cómo la evolución tecnológica no llegaba a todos al mismo ritmo.

(-“Algunas cosas cambian… otras se resisten a morir.”)

El contraste era evidente. ‘Rulid, fiel a sus tradiciones, se aferraba a lo conocido’, rechazando la modernización acelerada. ‘Centoria, en cambio, abrazaba el progreso’, aunque sin dejar atrás del todo sus raíces. Era una danza entre lo nuevo y lo antiguo, una batalla silenciosa entre el avance y la nostalgia.

El amanecer iluminaba este contraste con sutileza. ‘El pasado y el futuro coexistían’, moldeando el mundo de Underworld a su propio ritmo.

Entre los edificios, uno en particular atrajo la mirada de Kirito: la ‘Academia Imperial de Maestros Espadachines y Estrategias’, un lugar que alguna vez había sido exclusivamente para el dominio de la espada, pero que ahora ‘se había adaptado al nuevo mundo’.

(-“No solo enseñan esgrima ahora…”)

El cambio en su nombre no era solo una formalidad, sino una representación de la ‘evolución del entrenamiento dentro del Imperio Humano’. Con el avance de la tecnología, el combate había dejado de ser puramente cuerpo a cuerpo. ‘El arte de la espada seguía vivo, pero ahora compartía espacio con dos nuevas disciplinas fundamentales para la guerra moderna’:

1. La Maestría en Esgrima.

El fundamento tradicional. Se seguía enseñando el dominio del filo con la misma rigurosidad de antes, pero ‘los alumnos ya no dedicaban todo su tiempo a perfeccionar la técnica como en generaciones pasadas’.

2. El Manejo de Armas de Fuego.

Con la llegada de armamento avanzado, los soldados del Imperio ya no podían depender únicamente de la espada. ‘La Academia entrenaba a los alumnos en el uso de rifles, pistolas y armas de energía’, preparándolos para enfrentamientos de largo alcance.

3. Pilotaje de Mecadragones.

La guerra ya no se libraba solo en tierra. ‘El dominio de los cielos se había vuelto crucial’, y los mecadragones eran el pilar de la defensa aérea del Imperio. La Academia ahora formaba pilotos capaces de comandar estas bestias mecánicas, coordinando patrullas y combates en el espacio.

(-“El mundo cambió… y ellos cambiaron con él”)

Kirito observó el vasto recinto desde su posición. ‘Antes, los estudiantes pasaban horas perfeccionando su postura, su velocidad, su resistencia al combate con espada. Ahora, la formación era distinta’, dividida en distintas especialidades.

Había más alumnos, más conocimiento, pero menos dedicación exclusiva a la esgrima.

La tradición de los Maestros Espadachines seguía presente, pero su legado no era el mismo.

La Academia había prosperado, sí, pero ¿a qué costo?

(“Si estuvieras aquí ahora… ¿qué pensarías?”)

Kirito reflexionó en silencio, su mirada fija en la ciudad que ahora lucía completamente diferente a la primera vez que la recorrió junto a **Eugeo**. ‘El crecimiento había sido notable’, reflejando la prosperidad que el Imperio Humano había alcanzado tras los años de paz.

Su pensamiento fue apenas un susurro en su mente, pero el aire parecía cargar con él, expandiéndolo más allá de sus propios recuerdos. Takiguri, como si pudiera sentir el peso de aquella reflexión, movió ligeramente la cabeza, girándola apenas hacia su jinete.

El gesto fue leve, casi imperceptible, pero Kirito lo notó.

**-“Hrrmm…”**

Un sonido profundo, un ronquido contenido, resonó en la garganta del dragón, un eco grave que se perdió entre el viento.

Era un sonido sutil, pero lleno de significado. Takiguri no hablaba, pero su presencia hablaba por él.

Kirito levantó una mano con calma al comprender lo que el dragón intentaba transmitirle y la apoyó sobre su cuello, en un contacto firme pero tranquilizador. Entonces, con una voz baja, lo suficientemente tenue para que solo Takiguri pudiera escucharlo, susurró:

-“Está bien. Solo es un recuerdo… uno importante, pero todo está bien.”.

Takiguri permaneció quieto un instante más, su respiración profunda, su musculatura relajada bajo la palma de Kirito.

**“Rrrhhmm…”**

Luego, como si aceptara su respuesta, ‘hizo un sonido leve, inclinó apenas la cabeza en señal de asentimiento y retomó su postura’, manteniendo el vuelo con la misma precisión de siempre.

**Ssshhh… fwwhhh…**

**Ssshhh… fwwhhh…**

El viento continuó su danza a su alrededor.

**”Fwoom… Fwoom…**

**Fwoom… Fwoom…**

Los dragones seguían su ruta con normalidad.

Descendían hacia el ‘Piso 95’, su punto de descanso tras el recorrido matutino. ‘Las luces de activación titilaban en la estructura’, reflejando el flujo de energía.

La estructura interna de la ‘Catedral Central’ también había cambiado. El ‘Piso 95’ de la Catedral, donde descansaban Amayori y Takiguri y todos los demás dragones, era un espacio abierto, menos vigilado, pero no por descuido, sino porque ‘nadie se atrevería a entrar allí sin permiso’. ‘Los dragones eran la seguridad natural del lugar’, protegiéndolo por instinto, haciendo innecesario un control estricto por parte de otras personas.

Por otro lado, el ‘Piso 96’, donde reposaban los mecadragones.

(-“Sensores, patrullas, barreras de seguridad… Entrar allí me costaría demasiado.”)

Kirito reflexionó al observar que aquel lugar seguía siendo un ‘bastión tecnológico completamente vigilado’, con guardias apostados en cada acceso y sistemas reforzados para proteger la seguridad de sus unidades mecánicas.

‘Allí se encontraba el verdadero núcleo del desarrollo militar y científico del Imperio’, lo que hacía imposible moverse sin ser detectado.

La realidad del mundo era clara.

‘Había cambiado. Pero no completamente.’

En ese equilibrio, en ese contraste entre lo viejo y lo nuevo, Kirito entendía que la evolución era más compleja de lo que la mayoría imaginaba.

En ese momento, Kirito dirigió su mirada hacia el ‘Piso 96’, el mismo piso al que él y los dragones ya se estaban acercando.

Allí, los ‘mecadragones’ se alineaban en la plataforma superior de la Catedral, sus cuerpos imponentes reflejando el resplandor del amanecer. ‘Entre ellos, uno se preparaba para despegar’.

Entonces…

**Bzzzzzt… fwhhhmm…**

**Fwooooshh… tkkrrrkk…**

‘Los motores se encendieron’, generando una llamarada intensa mientras la nave se elevaba en el aire.

**VWOOMMM… SHHRRRKKK!**

Ese sonido. Esa vibración.

‘Los recuerdos lo golpearon, uno tras otro de ese día’.

(*****)

El sol de **Solus** bañaba la plaza de la Catedral con su luz dorada. ‘El aire vibraba con expectativa’, una emoción contenida que crecía entre los espectadores.

En el centro de la plaza, ‘la imponente figura del Mecadragón – Prototipo No.1 descansaba sobre el suelo de mármol’, su estructura metálica reflejando los destellos del amanecer.

Asuna tomó la palabra con firmeza, su voz resonando por toda la plaza.

-“Hoy presenciaremos el primer vuelo del mecadragón”.

Un murmullo recorrió la multitud. Ahora estaba a punto de demostrar si realmente ‘podría surcar los cielos’.

Sadore, con los brazos cruzados y su barba tupida, observaba la nave con una mezcla de orgullo y escepticismo.

-“El problema no es hacerlo volar, muchacho… Es asegurarse de que sobreviva al vuelo.”

Kirito, vestido con su chaqueta gris, ‘apoyó una mano en el frío metal del mecadragón’, sintiendo la vibración contenida de la estructura bajo sus dedos.

-“Sobrevivirá. Porque si no lo hace, todo este trabajo habrá sido en vano”.

Sadore soltó una carcajada seca, sacudiendo la cabeza.

-“Hmph. Más fácil decirlo que hacerlo. No puedes simplemente lanzar veinte elementos térmicos y esperar que no explote en tu cara”.

Kirito sonrió con calma, pero su voz fue firme.

-“Por eso diseñamos el sistema de refrigeración con elementos criogénicos. Si mantenemos el flujo constante, podremos contener la energía sin que la celda se deforme”.

**Thmp-Thmp**

Sadore golpeó el metal con sus nudillos.

-“Si fallas en el cálculo aunque sea por un segundo, esto se convertirá en una bola de fuego.”

Ronye, su aprendiz, ‘seguía el flujo de los elementos térmicos’, asegurándose de que la energía se mantuviera estable dentro del núcleo.

Kirito no apartó la mirada.

-“Lo sé. Pero si no tomamos riesgos, nunca avanzaremos. Este mecadragón no es solo un experimento… Es un primer paso hacia algo más grande”.

Sadore lo miró ‘con intensidad, evaluando cada palabra’. Finalmente, ‘gruñó y dio un paso atrás.**

‘Hmph. Eres un cabezota, Líder Espadachín. Pero… tal vez por eso este proyecto aún sigue en pie’.

Cuando terminó, ‘Sadore comenzó a explicar con entusiasmo el mecanismo del Prototipo No.1’, mientras Kirito, sin dejar de sonreír, ‘tomaba su posición en la cabina y rozaba los controles con sus manos**.

-“Bien. Vamos a ver de qué está hecho“.

Asuna, con su presencia imponente, anunció el comienzo de la primera prueba de vuelo del mecadragón.

La cuenta regresiva resonó en la plaza, liderada por Asuna mientras los espectadores la seguían.

-“¡Tres… dos… uno… Cero!”

Los motores del mecadragón cobraron vida.

**Bzzzzzt… fwhhhmm…**

El sistema térmico entró en acción.

**Fwooooshh… tkkrrrkk…**

Una llamarada intensa se encendió bajo la estructura.

**¡VWOOMMM… SHHRRRKKK!**

La multitud contuvo el aliento.

**¡BOOOOMM… FWWWOOOOOHHHH!!**

Con un rugido ensordecedor, ‘el mecadragón se disparó hacia el cielo’. Kirito sintió la presión en su cuerpo, la vibración del metal resonando en sus huesos. ‘Pero algo estaba mal’.

Las advertencias de Ronye llegaron demasiado tarde. ‘El sistema de refrigeración falló’. La nave giró ‘fuera de control’, lanzándolo directamente hacia el Piso 95 de la Catedral.

‘Asuna reaccionó en el último instante’, desplazando la estructura con el poder de la ‘supercuenta de Stacia’, evitando el desastre.

**KRRSSHHH… BZZZZTTT… BOOM!**

**CRAAACKKK… TKKRRHHH!!**

El mecadragón explotó. Kirito sintió su cuerpo ‘ser lanzado violentamente al aire’. ‘El mundo se convirtió en un torbellino de fuego y humo negro.**

Pero en medio del caos, ‘activó su encarnación**.

Su ropa ‘se transformó en alas’, reduciendo la velocidad de su caída. Un nuevo rugido estalló en la multitud mientras descendía con elegancia, aterrizando con una sonrisa.

(*****)

El ‘Gran Corredor de la Luz Espiritual’, en el Piso 50 de la Catedral, estaba cargado de tensión. ‘Kirito se mantenía firme’, rodeado por los líderes del ‘Consejo de Unión del Imperio Humano’.

Deusolbert, el espadachín más fuerte, no perdió tiempo.

**”THUMP!”**

‘Golpeó la mesa con el puño’, su voz resonando como un trueno.

-“¡Tu imprudencia está arruinando la imagen de la Catedral, Líder Espadachín-dono!”

Kirito no bajó la mirada. Ni una sola fibra de su cuerpo reflejaba arrepentimiento.

La mirada de ‘Deusolbert era de crítica’, pero Kirito la sostuvo sin vacilar.

(-“Si nunca te equivocas, es porque nunca estás intentando nada nuevo.”)

Pensó Kirito mientras escuchaba los regaños.

El ‘Consejo de Integridad no tardó en hacerle saber su veredicto’. ‘Las miradas de duda, las advertencias, los reproches’.

Kirito se enderezó en su asiento y habló con calma.

-“Cometí un error. Pero un error es solo un paso antes del éxito”.

Aceptó parte de la responsabilidad, pero no sentía que el camino que había elegido para este reino estuviera equivocado.

Las palabras pesaron sobre la sala. Era solo una verdad absoluta.

Finalmente, ‘Fanatio apoyó un codo sobre la mesa’, su expresión afilada, pero sin irritación.

-“Deusolbert, si Kirito tuviera miedo a fallar, no estaríamos sentados aquí. Ninguno de nosotros”.

Las palabras flotaron en el aire por unos segundos. Una defensa implícita. No porque le diera la razón, sino porque entendía la lógica detrás de su visión.

El ‘Consejo cambió de tema’, enfocándose en reconstrucción y estrategia territorial.

‘Kirito se relajó en su asiento, su determinación intacta.’

(-“El futuro no nace de lo seguro. Nace de lo que aún nadie se atreve a hacer.”)

Su determinación no flaqueó en absoluto, sin importar lo que pensaran quienes no creían en él o se oponían a su meta de progresar, porque no lo hacía por egoísmo, sino por el futuro de este reino y de todos los involucrados.

Ronye lo observaba desde la distancia, lista para preguntarle lo que realmente importaba.

(*****)

Horas después, en el ‘Piso 80 de la Catedral’, ‘Ronye se atrevió a preguntar lo que muchos pensaban’.

-“¿Por qué hiciste ese dragón de metal, senpai?”

-“¿Por qué hacer todo esto? ¿Por qué arriesgarse tanto?“

El tono de ’Ronye’, en el Jardín sobre las Nubes, había sido serio. Pero detrás de sus palabras, ‘se escondía una duda más profunda’. Kirito lo recordaba bien.

Kirito cerró los ojos por un momento.

-“La guerra regresará, Ronye”.

Las palabras cayeron como una piedra en la conversación. ‘No porque hubiera ejércitos marchando en este instante, sino porque el mundo estaba diseñado para el conflicto.”

-“El Imperio Humano prospera. El Territorio Oscuro muere”.

Ronye ‘frunció el ceño’, sin ocultar su inquietud. ‘Sabía que el equilibrio entre ambos reinos siempre había sido precario.**

Kirito continuó, su mirada fija en el horizonte.

-“El Territorio Oscuro es árido, su cielo sangriento, sus habitantes sin recursos ni futuro”.

Los demi-humanos no podían sobrevivir en esas condiciones. No necesitaban solo un territorio asignado. ‘Necesitaban un país’.

-“No se trata solo de volar más alto. Se trata de conectar lo que aún está dividido”.

-“Haaaaah“

Ronye exhaló lentamente, procesando esas palabras

-“¿Entonces este mecadragón es para ellos?”

-“Estas máquinas nos permitirán llevarles los recursos que necesiten y así mantener la paz entre estos dos reinos”.

Desde el principio, el objetivo no había sido solo volar, sino ‘romper barreras’. Expandir los límites de ‘Underworld’.

Kirito agregó algo más a la conversación, su voz cargada de seriedad.

-“El muro del fin del mundo… no es un límite real”.

Ronye lo miró con sorpresa.

-“Si realmente existiera un fin, todo se detendría. Pero no hay final. Solo expansión”.

El silencio se prolongó. ‘Las palabras de Kirito pesaban más de lo que Ronye esperaba’.

-“Underworld es esférico, como Lunaria. Si el sistema no impusiera barreras artificiales, el mundo seguiría creciendo… sin límites”.

Y ese pensamiento, ‘más que cualquier amenaza de guerra, era lo que realmente podía cambiarlo todo’.

(*****)

El viento nocturno ‘soplaba suavemente’ ese mismo día a través de los jardines de la Catedral. La luz tenue de los ‘faroles de cristal’ iluminaba el rostro de Asuna, quien observaba en silencio el cielo estrellado.

Kirito la encontró en el mirador del Piso 30, el lugar donde solían buscar claridad en sus conversaciones. Sin esperar invitación, ‘se acercó y se apoyó junto a ella’, dejando que el silencio los envolviera por un instante.

Asuna, con duda en sus ojos, preguntó:

-“Kirito-kun… ¿Realmente crees que deberíamos hacer esto?”

Su voz era suave, pero no vacilante. ‘No dudaba de él. Dudaba de lo que significaba avanzar tan rápido’.

Kirito exhaló lentamente, sin apartar la vista del cielo, y respondió:

-“Si no lo hacemos nosotros, nadie más lo hará. ¿Y si nos detenemos? ¿Qué pasará con Underworld dentro de veinte años?”

Su tono no era desafiante, solo ‘seguro’, como quien ha pensado en la respuesta muchas veces antes de pronunciarla.

Asuna expresó su preocupación:

-“Pero si seguimos empujando lo que no existe… ¿qué pasará cuando no podamos controlar lo que creamos?”

Kirito la miró con calma, sin apresurar su respuesta.

Sin decir nada, deslizó su mano sobre la de Asuna, entrelazando sus dedos con los de ella mientras le decía:

-“Eso es lo que nos hace diferentes, Asuna. No estamos intentando controlar nada. Solo queremos que tengan la oportunidad de crecer por sí mismos”.

La expresión de Asuna se relajó. Una leve sonrisa surcó sus labios.

-“A veces no entiendo del todo lo que haces, Kirito-kun… pero confío en ti.”

Kirito sonrió de lado, ‘apretando un poco más su mano en señal de gratitud’.

-“Realmente agradezco tu confianza más de lo que crees, Asuna…”

El viento nocturno ‘siguió soplando a su alrededor’, como si el mundo mismo estuviera escuchando su conversación.

(*****)

**Tkkrrrhhh… fwoooosh…**

La imagen del mecadragón despegando ‘se difuminó lentamente’, su silueta volviéndose un espectro en el cielo matutino. Kirito ‘parpadeó’, sintiendo cómo su mente volvía al presente.

(-“Ha pasado tanto tiempo… desde ese día.”)

Giró su mirada hacia el mecadragón, observando cómo desaparecía en el horizonte. ‘El aire alrededor se sentía más ligero, pero también más vacío.

Muchas dudas, oposición, negación…

Falta de comprensión.

Miedo.

El rechazo de aquellos que ‘no querían avanzar’ con esta tecnología seguía resonando en su memoria. Aquel día, el desafío no había sido construir el mecadragón, sino convencer al mundo de que ‘el cambio no significaba destrucción, sino evolución’.

Pero Kirito ‘lo tenía claro’, y no dejó que nada ni nadie lo detuviera.

(-“Si hubiéramos aceptado esos límites como definitivos, jamás habríamos construido todo esto…”)

El mecadragón con su piloto ‘se desvanecía en el cielo’, dejando solo ‘un vacío silencioso’ entre las torres de la Catedral.

Kirito observó sin moverse, sin expresar nada.

Pero en algún rincón inaccesible de sí mismo, ‘algo seguía expandiéndose’.

**Doom.**

Sin que lo notara, ‘su estrella interior pulsó’, un destello casi imperceptible. ‘Una señal de que, aunque aún no lo comprendiera, ya estaba evolucionando’.

‘No lo sentía’.

‘No lo pensaba’.

‘No lo sabía’.

Pero ‘ahí estaba’, como una estrella que aún no brillaba lo suficiente para ser vista. ‘Como una semilla que seguía germinando en una maceta invisible, acumulando cada paso, cada decisión, cada duda, cada certeza’.

No tenía un propósito aún.

No tenía un significado definido.

‘Pero su existencia era innegable’.

Kirito ‘se giró lentamente’, alejándose de la vista del mecadragón, sintiendo cómo ‘el viento soplaba con suavidad a su alrededor’.

No se preguntó por qué había sentido ese instante de silencio dentro de sí.

‘Aún no era tiempo de saberlo’.

‘Aún no era tiempo de entenderlo’

Pero cuando lo fuera, ‘esa estrella habría crecido lo suficiente como para iluminar su camino’.

Sin detenerse más en contemplaciónes Kirito ya tenía a la vista su destino, el piso 95.

**Shhhrrrk… fwoooosh…**

**Shhhrrrk… fwoooosh…**

El viento cambió sutilmente mientras ‘Amayori y Takiguri descendían con precisión’, sus alas ‘desplegándose con elegancia’, dejando que el aire de la mañana fluya a través de sus escamas.

Kirito ‘se mantuvo inmóvil’ por un instante, permitiendo que su vista ‘se adaptara a la inmensidad del santuario’ en el que había aterrizado.

(Es tan hermoso como peligroso…)

Pensó Kirito al ver de nuevo tal lugar.

‘La plataforma del Piso 95 no era un simple espacio de descanso.’ Era un verdadero ‘paraíso’, diseñado para ofrecer a los dragones ‘comodidad y armonía’ dentro de ‘Underworld’.

‘Copas de árboles colosales’ cubrían la extensión del piso, sus hojas resplandeciendo bajo el filtro dorado de ‘Solus’, cuya luz penetraba delicadamente a la Catedral.

‘Arroyos cristalinos’ recorrían la superficie, sus aguas puras reflejando los tonos azulados del cielo y serpenteando entre las raíces profundas que anclaban el bosque a la piedra viva.

‘Corrientes de aire ascendentes’ fluían de manera natural entre las columnas de vegetación, facilitando el vuelo de los dragones sin esfuerzo, como si el propio mundo estuviera diseñado para recibirlos.

**Vwoooom… thrrkkk…**

**Vwoooom… thrrkkk…**

El sonido en el piso ‘era puro, casi hipnótico’.

**Thud… brrrk…**

**Thud… brrrk…**

El suave impulso final de los dragones resonó ‘cuando sus patas tocaron la tierra’, el suelo vibrando levemente ‘bajo su peso imponente, pero sin perturbar la paz del lugar’.

**Shhhrrrk… vwoosh… thrrkk…**

Takiguri plegó sus alas con precisión’, sintiendo la humedad en el aire.

**Frrrhhh… prhhmm…**

mientras ‘Amayori exhalaba un resoplido profundo’, su mirada recorriendo el santuario con tranquilidad.

**No era un lugar de vigilancia tan estricto.**

**No era un lugar de guerra.**

Era un reino propio dentro de la Catedral, reservado solo para aquellos lo suficientemente majestuosos para llamarlo hogar.

“Haaaah.”

Kirito ‘inhaló lentamente’, sintiendo cómo **el aroma de la vegetación fresca** llenaba sus pulmones, una sensación muy agradable.

(-“La infiltración fue un exito.”)

Kirito pensó con una sonrisa aldescender con precisión de Takiguri.

**Thmp… swish…**

Y sintiendo el ligero impacto de sus botas contra la tierra que tenía hierva.

**Swish… thmp…**

Exhaló lentamente, permitiendo que la tensión abandonara su cuerpo.

**Fshhh… plup…**

El santuario ‘estaba en calma’. ‘Solo el sonido de los arroyos y el susurro de las hojas lo acompañaban’.

No había humanos a la vista.

Kirito sintió que el peligro había pasado. Los sensores de las atalayas ya no escaneaban su sector.

Entonces ‘susurró las palabras clave’:

(Override Termination: Light Dispersal Cancel.)

Un ‘destello azulado’ recorrió su cuerpo como electricidad estática que estaba revelando su figura poco a poco.

‘El efecto fue inverso al camuflaje inicial’:

Primero ‘sus manos’ recuperaron solidez, los dedos haciéndose visibles.

Luego ‘su torso y piernas’, como si alguien lo estuviera pintando de vuelta a la realidad.

Por último, ‘su rostro’, donde los ojos azules brillaron con intensidad al contacto con la luz directa del amanecer.

Las partículas de luz que lo habían mantenido oculto se dispersaron en el aire como polvo de estrellas, disolviéndose lentamente en la brisa matutina.

Kirito estiró los brazos, disfrutando de la libertad de poder ser visto nuevamente. Miró a su alrededor, confirmando que realmente era el único humano.

-“Bien.”

Murmuró para sí mismo mientras se ajustaba la ropa.

El Paraíso de los Dragones **era vasto, con lagos de aguas cristalinas y praderas que se extendían entre rocas naturales’, moldeadas por siglos de existencia de estas criaturas.

**”Fshhh… hwshhh**

El viento del santuario ‘cargaba consigo la frescura de la vegetación’ y el murmullo de los arroyos, envolviendo la atmósfera con un aire de profunda paz.

Kirito se giró hacia sus dos colosales amigos, quienes le habían ayudado mucho, y los observó en silencio.

Con un gesto pausado, extendió ambas manos.

Ellos, comprendiendo la intención, bajaron sus cabezas.

Kirito apoyó sus manos sobre sus frentes, sintiendo el calor que emanaba de sus cuerpos mientras.

**Frrrhhh… prhhmm…**

**Frrrhhh… prhhmm…**

‘Los ronroneos graves envolvieron el aire, cargados de conexión y confianza’.

-“Realmente estoy muy agradecido por su gran ayuda.”

Kirito ‘sonrió con cariño’, mientras frotaba con ambas manos las frentes de Amayori y Takiguri.

-“Me han ahorrado muchos problemas.”

Pero algo en el ambiente cambió.

Desde las sombras entre los árboles, ‘otros dragones levantaron sus cabezas’, sus ojos reflejando el brillo dorado de la mañana.

Olfatearon el aire con cautela.

**Swish… hrrmmm… ffffhhh…**

Sus miradas convergieron en el mismo punto:

Donde Amayori y Takiguri seguían inclinando la cabeza ante Kirito, que les frotaba con suavidad.

‘Una conexión profunda los envolvía.’

‘Todos sintieron algo familiar en aquella diminuta figura humana.’

‘Le conocían’.

‘Le recordaban’.

Y al poco tiempo, lo reconocieron por completo.

Era el rey que habían servido por dos siglos.

Un líder que ‘se preocupaba por ellos no solo por su utilidad para el reino’, sino porque eran seres que ‘respiraban, sentían, existían’.

Pero entre ellos, uno reaccionó primero.

**“Kururu… Kururu…”**

Kirito ‘se giró al escuchar el sonido’, su mirada elevándose hasta una imponente silueta de escamas doradas.

**“Kururu… Kururu…”**

Era Tsukigaki.

Ya no era el joven dragón que corría junto a Ronye por los pasillos de la Catedral.

Ahora ‘se alzaba con una presencia majestuosa, su cuerpo cubierto por escamas doradas que reflejaban los destellos de Solus’.

**Shhhrrrk… vwoooosh…**

Sus alas se desplegaron con suavidad, liberando un aire tibio con su movimiento.

(Hay estás, querido amigo…)

Kirito no se sorprendió al verlo.

**“Snff… hrrmmm…”**

Tsukigaki olfateó el aire con lentitud.

Sus pupilas se dilataron con reconocimiento.

Al llegar muy cerca, bajó la cabeza hacia él, esperando su contacto.

-“Está bien, está bien, entiendo.”

Kirito no pudo evitar sonreír al verlo comportarse de un modo que contrastaba con su tamaño y majestuosidad.

Pero, al mismo tiempo, estaba contento.

**“Kurururrr… Kurururr…”**

El sonido de satisfacción del dragón al sentir la mano de Kirito.

Tsukigaki había descartado cualquier duda.

Los ojos azules zafiro que Kirito poseía brillaban con calidez.

Este vínculo no se podía romper tan fácilmente.

‘Mientras acariciaba al dragón, Kirito no pudo evitar pensar en su próximo paso para regresar’.

(-“Necesito aliados… No puedo vivir siempre escondido.”)

Sabía que su camino de vuelta ‘no sería inmediato’.

‘No serían días, ni semanas’.

‘Serían años’.

Tenía una idea para regresar, pero ‘por sí solo le costaría demasiado’.

(-“Este mundo tiene sus reglas, y yo debo obedecerlas para sobrevivir”.)

Kirito comprendía que, ahora, tenía las mismas necesidades que cualquier humano en el mundo real: comer, beber, dormir.

¿Cómo haría todas esas cosas sin ser descubierto en la Catedral durante años de preparación?

(-“Solo puedo confiar en ellas…”)

Dos personas vinieron a su mente.

Dos personas en quienes depositaba su absoluta confianza.

Con ese pensamiento, ‘volvió la mirada a Tsukigaki’, que ronroneaba alegremente bajo sus manos.

-“Tsukigaki…”

El dragón abrió sus ojos inmediatamente, curioso por saber qué quería de él.

-“¿Ellas siguen cuidándote y visitándote como de costumbre?”

Tsukigaki inclinó la cabeza ligeramente, procesando la pregunta.

**“Kururu… Kururu…”**

Al comprender a quiénes se refería, asintió con firmeza, acompañado de su sonido característico.

Su voz resonó con convicción, sin dudas, sin vacilación.

-“Entonces quiero que me hagas un pequeño favor…”

Kirito no perdió tiempo en llevar a cabo la siguiente etapa de su plan para poder volver.

¡Gracias por leer mi historia en Webnovel!

«Esta historia es el resultado de una investigación minuciosa y un esfuerzo constante por honrar el universo de Sao, mientras exploramos nuevos horizontes narrativos. Cada capítulo se escribe con meticulosidad, revisando fuentes, personajes y lore para ofrecer una experiencia coherente y gratificante.

Habrán notado que este Kirito guarda diferencias sutiles con el que conocen. No es un descuido: es parte de un diseño cuidadoso que se revelará con el tiempo. La historia abarca misterios más profundos que entenderán gradualmente, conforme avancemos en este viaje.

Lamentablemente, no puedo ofrecer actualizaciones rápidas —el tiempo que dedico a la escritura es limitado—, pero cada entrega será reflexionada, respetuosa con la esencia de la obra original y pulida hasta alcanzar su máximo potencial. La paciencia es mi aliada para no sacrificar calidad por velocidad.

Si aprecian este enfoque deliberado y disfrutan de descubrir los secretos que se tejen entre líneas, su apoyo con ‘Piedras de Poder’ y comentarios permitirá que más lectores se unan a esta exploración. Agradezco su compañía en este proceso pausado pero significativo.»

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¡Vamos a hacer que esta historia llegue aún más lejos!

Gracias por estar aquí y por cada momento que comparten conmigo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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