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Kirito: Datos ilimitados en mundos infinitos - Capítulo 7

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Capítulo 7: Capítulo 7: “Kururu: La Llamada del Dragón y su Promesa en la oscuridad de la noche.”

**Thumm—Kshhh—Clank…**

Las puertas de acceso al ‘Piso 95’ se cerraron con precisión mecánica, el sonido metálico resonando en la inmensidad del santuario nocturno. Tras el eco de la compuerta, solo quedó la tenue iluminación artificial flotando en lo alto del enorme recinto. No era una luz invasiva; su brillo era apenas suficiente para marcar los senderos sin perturbar la paz del entorno, permitiendo que la oscuridad siguiera envolviendo el lugar con su carácter imponente.

El ‘Piso 95’ no era un simple sector dentro de la Catedral. ‘Era un paraíso artificial’, una extensión cuidadosamente diseñada para ofrecer un hábitat cómodo y orgánico para los dragones. Cada detalle, desde la textura de la tierra bajo sus patas hasta la distribución de los árboles colosales, había sido construido con precisión para que ‘el lugar se sintiera auténtico, no artificial’.

Las estrellas parpadeaban en la distancia, visibles a través de la entrada monumental por donde los dragones entraban y salían con libertad. Patrullaban el espacio aéreo, cumpliendo con sus responsabilidades de vigilancia, mientras otros se dirigían hacia ‘algún punto lejano de la ciudad’. ‘El movimiento era sutil pero constante’, como si el santuario tuviera su propio pulso dentro de la estructura de la Catedral.

La luz nocturna seguía filtrándose entre las copas de los árboles gigantes, proyectando sombras suaves sobre los senderos. ‘Era un resplandor distinto, más cálido y natural que la iluminación artificial’, otorgando una sensación de profundidad al paisaje. La vista era hermosa, una combinación perfecta entre lo real y lo creado.

**sshhhhh**

La brisa nocturna se filtraba suavemente, moviendo con delicadeza las copas de los árboles que bordeaban el ‘paraíso’, mientras las luces flotantes iluminaban el sendero hacia el lago, sin alterar el equilibrio del entorno.

*Tup… Tup… Tup…*

*Tup… Tup… Tup…*

Dos siluetas femeninas avanzaban con paso firme, vistiendo los uniformes de los **Integrity Pilots**, diseñados para el uso terrestre cuando no estaban en vuelo. **Sus colores contrastaban**, uno azul y otro rojo, ambos con líneas blancas recorriendo el tejido con precisión.

—“Aaah… Al lago, como siempre.”

Vaelinne se estiró con exagerada tranquilidad mientras caminaba al lado de Lyrielle, llevando con naturalidad una despreocupación que solo ella podía expresar, envuelta en su uniforme rojo.

—“Como siempre…”

Lyrielle, vestida con su uniforme azul, lo dijo con absoluta naturalidad. ‘Ambas sabían perfectamente a dónde se dirigían’.

—“Aún no es tan tarde…”

Continuó, observando el cielo estrellado.

—“A lo mucho serán las diez.”

—“Suficientemente temprano como para no despertar una rebelión en el dragón.”

Lyrielle miró de reojo a Vaelinne con leve ironía ante semejante absurdo, pero decidió seguirle la corriente.

—“¿Rebelión?”

Vaelinne asintió y, con una falsa fachada de seriedad, continuó:

—“Si alguna vez llegamos pasadas la medianoche, tal vez Tsukigaki se harte de esperarnos y decida buscarse nuevas guardianas.“

—“No lo haría.”

Lyrielle negó de inmediato, sin siquiera parpadear ante semejante idea.

—“¿Cómo puedes estar tan segura?”

Vaelinne fingió sorpresa exagerada, llevándose una mano a la boca como si el comentario la hubiera impactado profundamente.

—“Porque sabe que vendremos.”

Lyrielle ni se inmutó ante la falsa reacción de su compañera.

Vaelinne bufó con diversión, incapaz de sostener su actuación por más tiempo. Aun así, se esforzó en seguir la conversación.

“¿Y si no viniéramos?”

—“Entonces seguiría esperando.”

Lyrielle respondió tan rápido como le preguntaron, con absoluta seguridad.

Vaelinne se cruzó de brazos con fingida reflexión mientras continuaban caminando.

—“Hmm… Esa confianza absoluta me hace pensar que te consideras algo más que su guardiana… algo así como una sacerdotisa del viejo mundo.”

Lyrielle no desvió la vista de su camino, pero su tono tuvo una ligera inflexión irónica cuando respondió:

—“Entonces tú serías mi discípula.”

Vaelinne se quedó en silencio un instante antes de soltar una carcajada.

—“Ja, ja, ja… Prefiero que me excomulguen antes de aceptar ese papel.”

—“Ya lo eres.”

Vaelinne rodó los ojos ante la respuesta corta de Lyrielle, que no le permitió escapar tan fácilmente.

—“Me arrepiento de haber iniciado esta conversación.”

—“…”

Lyrielle no respondió, pero su leve sonrisa fue suficiente para que Vaelinne supiera que **ella estaba disfrutando cada segundo de esto**, una de las raras ocasiones en que se permitía relajarse, pues estaban en privado y fuera de asuntos oficiales.

*Tup… Tup… Tup…*

*Tup… Tup… Tup…*

Siguieron avanzando, pero la charla comenzó a deslizarse hacia un tono más serio cuando, de forma inesperada, Vaelinne rompió el silencio con un matiz distinto al habitual.

–“¿Sabes, Lyrielle? Hubo una vez que pensé en lo injusto que es todo esto.”

—“¿Injusto?”

Lyrielle arqueó una ceja, curiosa por el rumbo de aquella idea.

–“Haaah…”

Vaelinne exhaló lentamente, antes de empezar a explicarle bien.

–“Ellas confiaron en que sus descendientes cuidarían a Tsukigaki. Nos dejaron este deber, que pasó de madres a hijas, de nietas a bisnietas… hasta llegar a nosotras.”

Lyrielle mantuvo su mirada tranquila, sin decir nada todavía.

Vaelinne bajó la mirada un instante antes de murmurar:

–“Sabemos tanto de ellas.”

Lyrielle giró apenas la cabeza hacia ella mientras seguía escuchando.

–“De Ronye Arabel y Tiese Schtrinen, nuestras antepasadas.”

Lyrielle mantuvo su expresión serena y respondió:

—“Las hemos visto.”

Vaelinne asintió.

—“Sí… las vimos en su estado criogénico. Leímos sus nombres en los libros de historia. Conocemos sus proezas. Sabemos lo que nuestras madres nos contaron. Lo que sus madres les contaron a ellas.”

Las luces artificiales reflejaban sus siluetas en los senderos, proyectando sombras alargadas sobre la tierra.

—“Sabemos tanto de ellas.”

Vaelinne hizo una pausa antes de continuar:

—“Pero ellas nunca han visto nuestro rostro. Nunca han sabido nada de nosotras.”

**Swish… Swish…**

El sonido del agua se volvió más perceptible desde donde estaban.

—“Ni siquiera saben que existimos… No saben nuestros nombres.”

Lyrielle sintió el impacto de esas palabras, pero no reaccionó de inmediato. Solo siguió caminando.

Vaelinne exhaló lentamente antes de continuar.

—“No saben cuántas generaciones han pasado que hicieron el ritual de congelación en el año 441… ni que ahora estamos en el 552 del calendario galáctico.”

Vaelinne observó la lejanía de las estrellas, como si pudiera ver aquella escena, y dijo:

—“Esperan. Desde hace 111 años… Ronye, Tiese… junto con la hermana de Alice, Selka.”

Lyrielle mantuvo su mirada tranquila.

—“Congeladas en piedra y hielo. En un triángulo perfecto, como si su misma formación fuera parte del equilibrio del mundo.”

Vaelinne cruzó los brazos antes de continuar:

—“Esperan a Alice, sí. Pero también a Kirito. A Asuna. Y si nunca regresan… ¿qué queda de esa espera?”

Dejó escapar una amarga sonrisa.

—“Y lo peor es que ellas no solo confiaban en la recuperación… sino en la preparación.“

—“No eran simples guardianas. Eran Integrity Knights, maestras de técnicas que ahora se han debilitado.”

Lyrielle, con voz tranquila y expresión serena, asintió mientras decía:

—“Sí, tuvieron un dominio de la espada que no se ha vuelto a ver.”

Vaelinne entendía que su amiga no había dejado de escucharla, así que continuó:

—“Y nosotras seguimos cuidando de alguien que ellas dejaron atrás, sin saber quiénes somos.”

Vaelinne soltó una leve risa sin alegría.

—“Cuando mi madre me entregó la responsabilidad de cuidar a Tsukigaki, al principio solo lo tomé porque debía hacerlo.”

—“Incluso me resentí un poco.”

**SWOOSH… SWOOSH…**

Vaelinne miró el cielo, observando a los dragones que pasaban y se dirigían a la salida para cumplir con su horario de patrullaje.

Su tono tenía un matiz de resentimiento antiguo, algo que nunca había expresado antes.

—“Y lo peor es que al principio realmente lo hice por obligación… Porque no había otra opción.”

—“Lo seguí porque era lo que se suponía que debía hacer. Pero si ellas despertaran hoy, ni siquiera podrían agradecerme completamente por ello.”

Finalmente, Lyrielle habló para comprender sus verdaderos sentimientos actuales.

—“¿Eso sigue importándote?”

Vaelinne la miró de reojo, su expresión tensa ante la pregunta.

—“¿Cómo no habría de importar?”

Lyrielle no desvió la vista de su camino y añadió, confiando en su entendimiento de ella:

—“Porque ya no lo ves como una obligación.”

–“…”

Vaelinne se quedó en silencio por un instante.

—“No… pero aún no cambia el hecho de que posiblemente ellas nunca sabrán quién soy.”

Lyrielle finalmente giró el rostro hacia ella. Su expresión no era dura, ni acusadora. Era serena, pero firme.

—“Tú no empezaste cuidando a Tsukigaki por decisión propia. Pero ahora lo haces porque realmente lo quieres hacer.”

–“…”

Vaelinne la miró sin responder.

—“Ya no lo ves como un deber. Lo ves como algo que es parte de ti.”

—“Porque cuidar de él te hace feliz… Y se convirtió en algo que realmente querías hacer.”

**Hwoooh… Hsss…**

Vaelinne sintió el aire frío deslizarse sobre su piel mientras la verdad de esas palabras se asentaba en su mente.

—“No necesitas que ellas te reconozcan para saber que lo que estás haciendo es valioso.”

Hubo un momento de silencio que Lyrielle dejó caer a propósito, esperando escuchar la conclusión de Vaelinne.

—“Sí… Me encariñé con él. Sin darme cuenta, me hacía feliz cuidarlo.”

Lyrielle mantuvo su expresión tranquila y asintió.

—“Ya no es una obligación.”

Vaelinne sonrió levemente.

—“No. Es parte de mí.’”

El lago estaba a la vista. Y con él, Tsukigaki esperando en la penumbra, su silueta dorada reflejando la luz de la luna.

Vaelinne continuó con sinceridad.

—“Tal vez eso sea suficiente.”

Lyrielle miró a su compañera y, con una leve sonrisa, murmuró con suavidad:

—“Yo creo que lo es.”

Vaelinne observó al dragón con una mirada que ya no tenía dudas, solo certeza.

—“Es verdad… Me basta.”

Vaelinne exhaló suavemente, como si soltara la última hebra de incertidumbre que alguna vez la había inquietado.

**Ssshhh… Hwooooh…**

Los ecos del agua se hicieron más nítidos, envolviendo el entorno con su murmullo sereno.

Lyrielle sostuvo la mirada de su compañera y, con una certeza compartida, continuaron avanzando hacia Tsukigaki.

El lago, amplio pero delimitado por la estructura de la Catedral, ‘se extendía como un espejo líquido’ bajo la luz nocturna. Los dragones acudían allí para beber, y algunos descansaban cerca de sus orillas, sumergiendo sus garras en el agua con tranquilidad.

Bajo la noche, la superficie del lago parecía un ‘manto de obsidiana líquida’, interrumpido solo por los reflejos vibrantes de las estrellas. Destellos plateados, dorados y azulados se deslizaban sobre el agua, creando un espectáculo hipnótico, como si el cielo mismo descendiera sobre su superficie.

**Ssshhh… Hwooooh…**

En su costado oriental, una corriente casi sigilosa llegaba desde la lejanía, trayendo consigo agua fresca que alimentaba el lago con un flujo constante. El sistema de filtración oculto aseguraba su pureza, donde rejillas integradas en la roca mantenían el equilibrio natural del ecosistema, impidiendo que los peces escaparan mientras la corriente seguía su ciclo.

**Shhhwoooosh… Ksshhhh…**

Más adelante, en la distancia, la cascada descendía desde lo alto con un flujo armónico, su caída formando un velo de agua cristalina que capturaba el resplandor estelar. Las luces doradas y plateadas bailaban entre sus gotas, proyectando reflejos sobre el lago antes de fundirse con la corriente que lo mantenía vivo.

**Plip… Plip… Swishhhh…**

Bajo su superficie, los peces atravesaban las corrientes, sus escamas centelleando al ritmo del movimiento del agua. Aunque no eran la fuente principal de alimento de los dragones, de vez en cuando atrapaban alguno con precisión, un gesto más instintivo que necesario. Sin embargo, su verdadero sustento provenía de los cuidadores, quienes se encargaban de alimentarlos con dedicación, asegurando que su fortaleza permaneciera intacta.

**Hwooooh… Ssplash… Glup…**

Más allá, Tsukigaki bebía con calma, hundiendo su hocico en el agua mientras el ritmo pausado de su respiración se sincronizaba con la corriente. A cada trago, **leves ondas doradas se expandían a su alrededor**, reflejando los mismos destellos estelares que danzaban sobre la superficie.

**Tup… Tup… Tup…**

**Tup… Tup… Tup…**

Las pisadas de Lyrielle y Vaelinne resonaron en la distancia.

Tsukigaki levantó rápidamente la cabeza.

**Drip… Drip… Plink…**

El agua resbaló entre sus fauces, cayendo en gotas sobre la superficie del lago. **Sus ojos resplandecían con la luz de las estrellas**, como si en su mirada se fundiera el cielo entero.

Sus alas temblaron sutilmente, revelando un reflejo contenido de emoción, mientras su cola trazaba ondas sobre el agua al ver a quienes esperaba.

—“Nos extrañaste, ¿eh?”

Dijo Vaelinne, sonriendo con diversión mientras se acercaba a él.

“Kururu… Kururu…”**

Pero el dragón no solo respondió con su emocionada voz, sino que tampoco esperó a que ellas se acercaran; él mismo comenzó a dirigirse hacia ellas.

**Thud… Splosh… Rumble…**

Un golpe profundo y firme, resonando con cada pisada. El agua se agita con un chapoteo pesado, enviando ondas que expanden su eco en la superficie.

Al estar más cerca, bajó ligeramente la cabeza, un gesto profundo de reconocimiento, un saludo de bienvenida, mientras esperaba que lo correspondieran.

—“Eso creo que responde más que suficiente tu pregunta.”

Lyrielle sonrió levemente mientras extendía su mano hacia la cabeza de Tsukigaki primero.

—“Jajajaja, por supuesto que sí…”

Su forma de actuar siempre le sacaba una carcajada a Vaelinne, quien también tocó su cabeza con la mano.

“Kururrr… Kururrr…”**

El sonido que emergió de la garganta del dragón transmitía su alegría al sentir las caricias sobre su cabeza. Era un gesto familiar, una rutina compartida entre los tres, una muestra silenciosa de su vínculo profundo.

—“¿Cómo te han tratado hoy los cuidadores? ¿Te han dado suficiente carne o quieres cambiar la dieta a algo más dulce?”

Vaelinne preguntó con su típica forma de bromear sobre el bienestar de Tsukigaki mientras continuaba acariciándolo.

—“Por favor, Vaelinne, no le metas cosas raras a Tsukigaki. Su dieta no puede cambiar por tus caprichos.”

Lyrielle no pudo evitar reprenderla desde su lado, aunque ya sabía que esa era su manera de expresar atención al dragón.

—“Oh, vamos, no seas aguafiestas. ¿Qué daño puede hacer darle unos cuantos dulces a un dragón tan fuerte y grande como Tsukigaki?”

Vaelinne no hizo caso a su compañera cuando respondió.

“Kururu-Kururu”**

El dragón no se dejó molestar por la conversación entre ellas. Estaba más que acostumbrado a su interacción.

—“Aaah… Realmente no tienes remedio, Vaelinne. Pero ya hablando en serio, Tsukigaki, ¿estás bien hoy?”

Lyrielle suspiró, comprendiendo que seguir la discusión con Vaelinne no la llevaría a ningún lado, y se concentró en Tsukigaki.

“Kururu-Kururu-Kururu”**

El dragón levantó un poco la cabeza, lo suficiente para mantener un contacto cercano con ellas. Luego, asintió con la cabeza, dando a entender que estaba bien.

—“Qué bueno, me alegro mucho.”

—“Sí…”

Ambas chicas respondieron a su manera, pero transmitían el mismo sentimiento de alegría por él.

Esta era una de las muchas rutinas que se repetían a lo largo de los años. Pero hoy, eso iba a cambiar.

Los demás dragones que descansaban en las orillas del lago observaban la escena con una diferencia notable respecto a lo habitual.

Lyrielle y Vaelinne aún no lo habían notado, pero en sus miradas había algo más que la tranquilidad de siempre. “Compartían una emoción poco vista, una alegría genuina.”

Tsukigaki sí percibía esa diferencia. Él también la sentía. “Una emoción que no venía de la costumbre, sino de la presencia de alguien inesperado, pero querido por ellos.”

No había olvidado el pequeño pedido que él le había hecho aquella mañana. Sus ojos reflejaban un destello de expectativa, su cuerpo listo para actuar.

“Kururu-Kururu”**

Con su voz, llamó la atención de las chicas que estaban frente a él.

—“¿Qué pasa, amigo? ¿Quieres jugar con nosotras como siempre? ¿Quieres que volemos contigo en la espalda como la otra vez?”

Vaelinne preguntó, asumiendo que se trataba de una rutina habitual.

—“Vaelinne, sabes que no hay mucho tiempo antes de que se vaya de patrullaje.”

Lyrielle le recordó la hora, ya que ese día habían llegado un poco más tarde de lo acostumbrado.

—“Es solo un ratito, ¿verdad, Tsukigaki?”

Vaelinne insistió con su plan de vuelo, pues a ella también le fascinaba volar en su espalda.

“Kururu”**

Pero Tsukigaki negó con la cabeza mientras emitía su voz.

—“¿No?… ¿Estás enojado por la tardanza?*

Vaelinne consideró la posibilidad, extrañada de que él no quisiera.

—“No creo que sea eso. Mira bien.”

Lyrielle fue la primera en notar un cambio.

Tsukigaki sabía que no lo entenderían tan rápido, así que **levantó la cabeza y señaló un lugar con la mirada**.

“Kururu.”**

Con su llamado, empezó a avanzar, dando un paso a la vez en esa dirección.

“Kururu.”**

Pero no dejó de mirarlas mientras lo hacía.

—“¿Quieres que te sigamos?”

—“Eso es correcto…”

Lyrielle fue quien respondió de inmediato.

—“Pero, ¿hacia dónde?”

Vaelinne tenía más preguntas, ya que era un comportamiento que jamás había visto en él.

—“Solo tenemos que seguirlo y lo sabremos.”

Lyrielle habló con calma, aunque no significaba que no tuviera sus propias dudas al respecto.

—“Bueno… Está bien.”

—“Ve adelante, Tsukigaki. Te seguiremos.*

Ambas dieron su consentimiento al dragón, permitiéndole guiarlas a donde quisiera.

“Kururu-Kururu.”**

Tsukigaki hizo resonar su voz con una tonalidad distinta, reflejando su alegría por la confianza depositada en él.

**Thoom… Thoom…**

Sin más dudas, empezó a liderar el camino.

—“Parece que esto es muy importante para él…”

—“Sí…”

Acostumbradas al comportamiento de Tsukigaki, las dos no dejaron pasar el sonido ni la expresión en sus ojos, que reflejaban una emoción genuina.

**Tup… Tup… Tup…**

**Tup… Tup… Tup…**

Aunque sus mentes estaban llenas de pensamientos y preguntas, comenzaron a caminar detrás de Tsukigaki, tal como le habían dicho.

(*****)

Ya cerca de su destino, Lyrielle y Vaelinne llegaron a ciertas conclusiones, que comenzaron a compartir en voz baja.

—“No, se ha desviado del cauce del agua que va al lago.”

Vaelinne habló con seriedad, esa expresión que solía adoptar cuando analizaba las cosas que realmente le importaban.

—“Sí… Parece que vamos directo a la cascada.”

Lyrielle añadió a su lado, su rostro neutro al observar la dirección de Tsukigaki y cómo **su cabeza apuntaba justo hacia su misma conclusión**.

Muchas miradas estaban **puestas en el trío**, pero especialmente en las dos de ellas, que iban detrás de Tsukigaki.

—“Lyrielle, ¿no has notado también que todos los dragones alrededor no han dejado de mirarnos? Es como si…”

—“¿Nos estuvieran vigilando?”

—“Sí.”

Lyrielle terminó la pregunta de su compañera, quien asintió en respuesta.

—“Por supuesto… Desde que hemos salido en esta dirección, lo empecé a notar.”

No lo decía con miedo, pues no veía en ellos una mirada de advertencia o amenaza.

—“Eso mismo es. Pero nos miran con la misma expresión que mostró Tsukigaki hace poco.”ñ”

Vaelinne cruzó los brazos sobre su pecho, reconociendo la sensación.

—“Emoción… Expectativa.”

Lyrielle agregó el matiz de lo que realmente significaba esa mirada.

—“Correcto. Son como guardianes, pero la pregunta que no puedo sacar de mi cabeza es…”

—“¿Por qué…? ¿Por qué todos los dragones que hemos visto esta noche muestran esas fuertes emociones en su mirada?”

Lyrielle también lo expresó, pues la duda también la inquietaba.

**Swishhh… Murmur… Luuuush…**

El murmullo del agua por el cauce resonaba en sus oídos.

**Shhhwoooosh… Ksshhhh… Roaaaar…**

Mezclado con el estruendo de la cascada, que ya **estaba a unos pocos metros**.

**Hwooooh… Ssshhhh… Whisper…**

Vaelinne **se pasó las manos por los brazos**, sintiendo la brisa fría recorrer su piel.

—“Todo esto está poniéndome los nervios de punta…”

Murmuró en voz baja.

—“Seguro que cuando lleguemos, tendremos la respuesta a todas nuestras preguntas.”

Lyrielle no dejó que su concentración menguara, manteniéndose atenta al entorno, al sonido del agua, al peso de todas aquellas miradas de los dragones que seguían fijas en ellas.

**Thoom… Shhhh… Halt…**

Tsukigaki dio un último paso antes de detenerse a las orillas de la cascada artificial.

**Shhhwoooosh… Ksshhhh… Roaaaar…**

El estruendo constante del agua rugía como un eco eterno, formando una cortina líquida imponente que caía desde lo alto, lo suficientemente amplia como para cubrir por completo el cuerpo de un dragón.

—“Muy bien, Tsukigaki, ¿este es el lugar que quieres que veamos? ¿Dónde está lo que quieres mostrarnos?”

Vaelinne alzó la voz para sobreponerse al sonido de la cascada, al tiempo que **levantaba una mano sobre su cabeza**, como si intentara buscar algo con la mirada.

**”Kururu…”**

Tsukigaki negó con la cabeza, su voz sonó en respuesta. Luego, dirigió su mirada justo al centro de la cascada, observando el agua que caía en picado.

—“Ah, eso no. No podemos meternos a bañar y mojarnos otra vez, ya lo hicimos hace poco…”

Vaelinne cruzó los brazos en forma de “X”, rechazando la idea de arruinar su uniforme.

—“Creo que Tsukigaki… Quiere que entremos a la cueva detrás de la cascada.”

Lyrielle vio más allá de las apariencias, recordando lo que había detrás de la cortina de agua.

Oculta tras la caída del agua, la caverna se extendía en las sombras, su entrada velada por el resplandor húmedo del torrente. Era un refugio natural, donde algunos dragones encontraban paz en la penumbra, disfrutando la sensación del agua filtrándose entre las paredes.

**”Kururu-Kururu.”**

Tsukigaki se emocionó al ver que Lyrielle había entendido su verdadera intención.

—“¿Cómo es posible que tú lo entiendas más rápido que yo?”

Vaelinne frunció el ceño, frustrada por la diferencia en su análisis.

—“Porque lo conozco un poco mejor, eso es todo.”

Lyrielle respondió sin apartar la mirada de la entrada oculta detrás de la cascada.

—“Entonces, ¿lo que quieres mostrarnos está allí, Tsukigaki?”

**”Kururu-Kururu.”**

El dragón respondió con un nuevo asentimiento.

“Entonces sí o sí nos mojamos los uniformes…”

—“No… No es necesario. Sígueme Vaelinne.”

Lyrielle, viendo el dilema de su compañera, tomó la iniciativa.

Tsukigaki las observó dirigirse a un punto específico en la pared junto a la cascada.

En el perfil de la pared, justo al límite de la caída, existía un paso estrecho, una franja de roca en la que ni una sola gota alcanzaba a tocar a quien se aventurara a cruzarlo.

Las piedras, desgastadas por el tiempo pero firmes, ofrecían un sendero seguro, protegido por la forma natural de la roca. La cascada caía tan cerca que el aire vibraba con su intensidad, pero el paso permanecía intacto, como si estuviera fuera del alcance de su furia líquida.

**Roaaar… Shhhhwoooosh… Thuuuum…**

El sonido del agua era ensordecedor, pero en esta franja protegida, la calma creaba una burbuja donde la humedad no dominaba y la piel permanecía seca.

Más adelante, la oscuridad de la cueva emergía en contraste con el resplandor húmedo de la cascada, revelando el refugio oculto más allá del velo de agua.

—“¡Oh, qué bien! Muy bien pensado, Lyrielle.”

Vaelinne “no pudo evitar tocar el hombro de su amiga en señal de elogio.”

—“Si estudiaras más la estructura de la catedral en los libros que te di, también habrías descubierto esto.”

Lyrielle negó con la cabeza, manteniendo su expresión calmada. Ya conocía demasiado bien a Vaelinne para saber que no le gustaba estudiar.

—“Ya sabes que prefiero la acción antes que pasar todo el día enterrada en un libro. Además, te tengo a ti, ¿no?”

—“Haaah… De verdad…”

Lyrielle suspiró por la descarada excusa de su compañera, pero sin quedarse en el tema, cortó la conversación.

—“No importa, sigamos.”

—“Okey, voy primero.”

Vaelinne fue la primera en cruzar, seguida por Lyrielle, ya que el espacio seco entre la cascada solo permitía el paso de una persona a la vez. Con movimientos seguros y cuidadosos, ambas lograron llegar al otro lado, a la entrada de la cueva.

El interior era oscuro y envolvente, con apenas unos hilos de luz filtrándose entre los huecos de las rocas, tiñendo el espacio de una sombra azulada. En el suelo, el agua que descendía de la cascada formaba pequeños espejos dispersos, reflejando destellos efímeros en la penumbra.

—“Esto está demasiado oscuro… Resolvamos esto de una vez.”

Vaelinne habló con decisión, su voz firme resonando en el espacio. Ninguna de las dos podía ver con claridad el interior de la cueva, atrapadas entre la profundidad de la noche y la densidad de la sombra.

Ambas asintieron con lo poco que podían distinguir en la penumbra, confiando en la presencia de la otra. Sus respiraciones se acompasaron, un instante de sincronía antes de que, al mismo tiempo, extendieran sus manos izquierdas hacia adelante.

La humedad del aire rozó sus pieles, el eco de la cascada vibrando a su alrededor, pero ellas se concentraron en el canto.

(“System Call… Generate Light.”)

(“System Call… Generate Light.”)

Sus voces resonaron, firmes y claras. Un tenue fulgor comenzó a formarse en sus palmas, creciendo con rapidez hasta convertirse en una esfera luminosa. La oscuridad retrocedió, revelando poco a poco los contornos de la cueva, las sombras deslizándose ante el nuevo resplandor.

**Plop… Plish… Ksshh…**

El agua que goteaba desde el techo brillaba con reflejos dorados y plateados, las piedras húmedas devolvían destellos espectrales, como si el interior de la cueva estuviera envuelto en una luz tenue y fantasmal.

Las paredes no eran completamente naturales, sino una mezcla de formación geológica y ajustes artificiales. Grandes rocas estratégicamente incrustadas aseguraban la estructura, permitiendo que el agua siguiera su curso sin comprometer la seguridad del refugio.

**Hooooh… Murmur… Swishhh…**

El sonido dentro de la cueva contrastaba con el estruendo de la cascada. Aquí, solo quedaba un murmullo perpetuo, el agua filtrándose y cayendo en gotas rítmicas, creando un eco tranquilo que se perdía en la profundidad.

Más al fondo, la caverna se expandía, lo suficientemente amplia para que varios dragones descansaran juntos, envueltos en la humedad del entorno. Había otras cuevas en la zona, pero esta era la más grande, ‘el corazón oculto del piso 95‹, donde la sombra y el agua convergían para crear un refugio de descanso.

—“Mucho mejor… pero aun así, no entiendo cómo puede un dragón sentirse cómodo en un lugar tan tenebroso.”

Vaelinne observó con detenimiento, tratando de acostumbrarse a la atmósfera del lugar.

–“Será mejor que nos movamos antes de que Tsukigaki llegue.”

—“Ah, tienes razón.”

Lyrielle tomó a Vaelinne del brazo, recordándole que no estaban solas.

**Shhhwoooosh… Drip… Ksshhhh…**

**Thooom… Halt… Hoooooh…**

Justo en ese momento, una silueta enorme traspasó la cortina de agua, pisando con fuerza dentro de la cueva.

—“¡Oye, Tsukigaki, avisa antes de—Aaaah!”

Lyrielle no dejó que su amiga terminara la queja; la jaló con más fuerza, alejándola aún más del lugar donde el dragón acababa de llegar.

**Shhhwoooosh… Splaaash… Thud…**

Un golpe húmedo y poderoso retumbó cuando Tsukigaki se sacudió, expulsando el agua acumulada sobre su cuerpo en todas direcciones.

**Hooooh… Shake… Ksshhh…**

Las gotas se dispersaron con fuerza, resbalando por sus escamas, mientras sus patas se afirmaban en el suelo, estabilizando su peso después de la sacudida.

**Drip… Plip… Splaaash… Ksshhhh…**

**Drip… Plip… Splaaash… Ksshhhh…**

**Drip… Plip… Splaaash… Ksshhhh…**

Una lluvia de gotas cayó por todos lados, y uno de los lugares afectados fue justo donde Vaelinne y Lyrielle habían estado momentos antes.

—“Muchas gracias, Lyrielle, por salvarme. Te debo una.”

—“Me debes más que una…”

Lyrielle respondió con una leve sonrisa, pero no dejó que el momento se extendiera demasiado.

“Entonces anótalo en la cuenta de deudas, poco a poco te las pagaré.”

Vaelinne bromeó, recuperando un poco la compostura.

—“Haaah…”

Lyrielle solo suspiró, negando con la cabeza antes de volver a concentrarse en Tsukigaki.

—“Puedes seguir, Tsukigaki.”

“Sí, adelante, muéstranos lo que quieras que veamos.”

Vaelinne asintió con firmeza, también señalando la entrada oscura de la caverna.

**Kururu-Kururu.**

Tsukigaki, con renovada emoción, dejó resonar su voz al ver que estaban tan cerca.

**Thoom… Thoom… Rumble…**

Con paso decidido, comenzó a adentrarse en la cueva, que no era tan profunda, pues ya estaban casi en el final del piso 95.

Vaelinne y Lyrielle volvieron a seguir a Tsukigaki, avanzando con sus esferas luminosas en sus manos izquierdas.

**Tup… Tup… Scrape… Hoooh…**

**Tup… Tup… Scrape… Hoooh…**

Un eco suave y constante, sus pasos resonando en la roca húmeda, cada movimiento dejando un murmullo apagado en la penumbra.

—“Qué envidia, ojalá yo también pudiera ver a través de la oscuridad como un dragón…”

Vaelinne murmuró con tono ligero, intentando aliviar la tensión del momento. A pesar de su voz despreocupada, su expresión delataba otra historia.

—“Tranquilidad y concentración, Vaelinne… Tsukigaki no nos llevaría a ningún lugar peligroso.”

Lyrielle respondió con calma, caminando hombro a hombro con ella. Sin embargo, aunque su rostro se mantenía sereno, también mostraba cierta tensión, aunque intentara disimularlo mejor.

Porque aunque una persona tenga pruebas y lógica para conocer la verdad y esté 99% segura de ello, ese 1% de incertidumbre puede influir sus emociones y motivarla a actuar en contra de lo que ya sabe.

**Thoom… Thoom… Rumble…**

**Thooom… Halt… Rumble… Hooooh…**

En pocos momentos, Tsukigaki llegó al fondo de la cueva, un lugar espacioso y alto, con una forma circular que permitía acomodar a varios dragones.

Pero en ese instante, no había ningún otro dragón presente, solo ellos y Tsukigaki.

**Kururu-Kururu-Kururu.**

El dragón se giró hacia ellas, emocionado.

—“¿Ya llegamos? ¿Estás seguro, Tsukigaki? Porque yo…”

—“No vemos nada, además de ti…”

Lyrielle terminó la frase, moviendo su esfera de luz de un lado a otro en busca de lo que fuera tan importante para su amigo. Vaelinne hizo lo mismo, explorando la enorme cueva pero sin encontrar nada más que paredes de roca y agua filtrándose.

**Kururu-Kururu.**

Tsukigaki cambió su tono, transmitiendo insatisfacción porque ellas no lograban ver lo que él quería mostrarles.

—“¡Yo conozco ese tono! Si tanto quieres que lo veamos, por favor, ilumínanos.”

Vaelinne se quejó, frustrada por el extraño comportamiento del dragón.

—“Eso es correcto, Tsukigaki… No podemos ver nada. ¿Qué es lo que realmente es tan importante?”

Lyrielle también insistió, pues ni siquiera ella lograba entenderlo del todo.

—“Así es, tendrás que señalarlo para…”

—“¿Verlo?”

Una voz masculina, que no pertenecía a Lyrielle, interrumpió a Vaelinne.

Las dos mujeres se tensaron al instante, sus cuerpos reaccionando con reflejos entrenados por años de combate.

**Shhhiiing… Ksshh… Clank…**

Vaelinne, con un deslizamiento metálico preciso, desenvainó su espada con rapidez desde la vaina en su cadera. El eco del acero vibró en el aire, un destello frío que anunciaba su presencia.

**Whisshh… Click… Hummmm…**

Lyrielle, con un movimiento igualmente ágil, desenfundó su arma, liberándola de su soporte con un ajuste mecánico. Un leve zumbido de energía recorrió su estructura, su núcleo azul listo para disparar.

Sus miradas se dirigieron de inmediato hacia el lugar de donde había surgido aquella inesperada voz.

Ese sitio estaba cerca de Tsukigaki.

—“¡¿Quién está ahí?!”

—“¡Sal ahora!”

Las dos alzaron la voz con firmeza, sus cuerpos en posición de combate, dejando claro que no estaban jugando.

Un extraño había logrado entrar a la catedral sin ser descubierto. Era una alerta de advertencia.

**Fwoooosh… Crackle… Zap…**

Entonces, de repente, un destello azulado cortó la oscuridad.

Al principio, fue solo un parpadeo, un rastro de luz que pareció danzar en el aire como electricidad estática, recorriendo la silueta de una figura aún indistinta.

La luz se expandió, revelando fragmentos de su cuerpo.

Primero, sus manos emergieron de la negrura, sus dedos extendiéndose como si rompieran una barrera invisible.

Luego, su torso y piernas empezaron a materializarse, la luz azul trazando su contorno, como si la oscuridad misma lo estuviera liberando poco a poco.

Por último, su rostro apareció, el destello final revelando sus ojos azules zafiro, que brillaron intensamente al encontrarse con la luz de las esferas de ellas.

La energía que lo había mantenido oculto se disipó como polvo de estrellas, esparciéndose en la brisa fría de la noche.

—“Tranquilas, chicas… solo soy yo.”

La voz de Kirito atravesó la penumbra con una calma imponente, firme pero envolvente.

Cuando Vaelinne y Lyrielle por fin lo vieron, sus cuerpos se tensaron aún más, sus emociones desbordándose en una marea indescifrable —incredulidad, alivio, euforia, una mezcla que las hacía temblar.

Sus ojos no podían apartarse de él. Era real. Estaba aquí. Ahora.

—“No… No puede ser…”

Vaelinne susurró, su mano temblando sobre la empuñadura de su espada. Su postura se quebraba, el peso de la situación arrancando toda su compostura.

—“Kirito…”

Lyrielle pronunció su nombre, atrapada en el mismo torbellino de emociones. Siempre serena, imperturbable, pero ahora, hasta su arma temblaba en sus manos.

Pero entonces, ella vio algo diferente. Algo en él que no terminaba de encajar.

—“Tus ojos…”

Kirito mantuvo la misma tranquilidad cuando llevó una mano hacia su rostro, rozando la piel cerca de su mirada.

“Sí, lo sé. Son distintos… Son azules.”

—“…”

El silencio cayó como un manto sobre ellas, una revelación que sacudía cualquier certeza que creían tener.

—“¿Cómo…? ¿Por qué?…”

Vaelinne no pudo evitar preguntar, su voz apenas un eco trémulo en la inmensidad de la cueva.

Kirito sonrió levemente, como si el secreto fuera demasiado grande para revelarlo en una sola respuesta.

—“¿Qué tal si nos sentamos y les cuento todo? Tenemos mucho de qué hablar esta noche…”

Sus ojos brillaron con intensidad al mirar a ambas, su voz resonando en la quietud del refugio.

—“…Vaelinne Schtrinen y Lyrielle Arabel.”

Las palabras de Kirito retumbaron en el aire, y en ese instante, la noche dejó de ser solo un velo de oscuridad. Era el inicio de una batalla aún mayor, una lucha contra el cruel destino al que fue obligado a enfrentarse para sobrevivir y encontrar el camino de regreso.

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Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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