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Kirito: Datos ilimitados en mundos infinitos - Capítulo 9

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Capítulo 9: Capítulo 9: “La Biblioteca Oculta: Té, Libros y una Confesión de Sabiduría que Abre el Infinito”

La ingravidez aún envolvía sus cuerpos.

Vaelinne y Lyrielle estaban tan absortas en las palabras de Kirito y el lugar deslumbrante que se extendía ante sus ojos que apenas notaban la sensación de flotar.

Sus miradas—una roja, la otra gris—intentaron abarcar cada rincón de la Biblioteca Oculta, pero el espacio era demasiado vasto para que pudieran comprenderlo de inmediato. Era un lugar fuera de toda lógica, una maravilla imposible.

Vaelinne, sin poder evitarlo, exhaló con asombro antes de girarse hacia Kirito, quien les devolvía una sonrisa tranquila.

—“Dijiste que este lugar es la Biblioteca Oculta… ¿Qué significa eso exactamente?”

—“Sí, por favor…”

Añadió Lyrielle, con su precisión lógica.

—“¿Dónde se encuentra este espacio? ¿Cómo puede estar dentro de la Catedral y, al mismo tiempo, sentirse tan aparte?”

Kirito no parecía sorprendido por sus preguntas.

Porque él conocía ese sentimiento. Lo había vivido en su primera visita aquí.

(—“Ni hablar de Asuna… ella no terminaba de maravillarse. Sí…”)

El pensamiento emergió en su mente, pero Kirito lo desechó con rapidez, regresando al presente para responder con la calma de alguien que conoce el lugar como la palma de su mano.

—“Esta no es una biblioteca común ni un archivo ordinario de Underworld.”

Su tono era firme, sereno, cargado de conocimiento.

Vaelinne y Lyrielle mantuvieron la mirada fija en él, absorbiendo cada palabra mientras Kirito extendía una mano, como si les estuviera presentando el lugar formalmente.

—“Este sitio no sigue las reglas de la Catedral ni de ninguna estructura física que conozcan.”

No había duda en su expresión.

Kirito había pasado más de un siglo explorando este lugar, pero sabía que la Biblioteca aún guardaba secretos más allá de su conocimiento.

Por eso, era el sitio perfecto para su preparación.

Aquí podría planear su escape de Underworld, investigar los detalles que dejó atrás en el pasado, y analizar la información que ahora, más que nunca, se volvía crucial para su situación actual.

Su voz resonó con firmeza en la inmensidad del lugar.

—“La Biblioteca Oculta es un espacio autónomo dentro de Underworld.”

**Shhhh… Shhhh…**

Kirito empezó adecender con ellas en sus hombros y con su ropa en su brazo, y continuó.

—“No está atada a ningún piso ni a ninguna estructura establecida en la Catedral… Es un dominio separado. Un lugar que se acumula y expande por sí mismo.”

Vaelinne y Lyrielle captaron una palabra clave en su explicación.

Pero fue Lyrielle quien reaccionó primero.

Sus ojos grises brillaron con un destello de interés, enfocando su mirada en Kirito antes de formular la pregunta con precisión.

—“¿Acumula información… por sí mismo?”

Kirito asintió sin vacilar.

—“Sí. Este lugar es un fenómeno único dentro del sistema… No solo almacena registros antiguos, sino que sigue recopilando datos constantemente…”

—“¡…!”

—“¡…!”

**Shhhh… Shhhh…**

Las capas de sus atuendos se agitaban suavemente, arrastradas por la corriente aérea que las envolvía.

La presión del viento se ajustó, asegurando que su descenso fuera estable.

Pero ni Vaelinne ni Lyrielle prestaban atención a la sensación de ingravidez, sus pensamientos estaban atrapados en algo mucho más grande: la respuesta de Kirito.

Las palabras aún resonaban en sus mentes.

Una biblioteca que jamás dejaría de expandirse… un espacio vivo en constante crecimiento.

El concepto era difícil de asimilar.

Vaelinne parpadeó un par de veces, como si intentara procesarlo, pero su asombro aún dominaba su expresión.

Lyrielle, aunque más lógica, tampoco ocultó su desconcierto.

Ambas intentaban encontrar una respuesta dentro de sí mismas, pero la verdad era que esto iba más allá de cualquier conocimiento previo.

**Shhhh… Whooooosh…**

**Kirito las observó en silencio.**

No tenía prisa. Sabía que necesitaban unos segundos más para absorberlo.

Para él, este lugar ya era familiar, pero para ellas… era algo imposible convertido en realidad.

Vaelinne se recompuso primero, exhalando con calma antes de hablar.

Su tono reflejaba una mezcla de incredulidad y razonamiento.

—“Eso quiere decir… ¿que jamás dejará de expandirse y crecer?”

Kirito no apartó la mirada del horizonte.

Su expresión permanecía serena, como si esta verdad fuera algo que había aceptado hace mucho tiempo.

—“Sí. La primera vez que estuve aquí, era más pequeña.”

Las palabras flotaron en el aire, mientras el viento seguía su danza tranquila a su alrededor.

Lyrielle frunció levemente el ceño, aún procesando la magnitud del concepto.

—“Pero si sigue creciendo por sí misma, significa que hay información aquí que ni siquiera tú conoces…”

Kirito asintió con tranquilidad.

—“Exactamente. Este lugar continúa acumulando datos, incluso durante los años que estuve fuera.”

Vaelinne y Lyrielle intercambiaron miradas.

Kirito conocía este espacio mejor que nadie, pero incluso él tenía límites dentro de su conocimiento.

Vaelinne captó algo en sus palabras que despertó una inquietud que nunca antes había sentido.

Su mirada se afiló ligeramente, procesando lo que aquello implicaba.

—“Entonces… ¿existe información aquí que la mayoría no debería conocer?”

Kirito desvió la mirada hacia una de las estanterías más altas.

Allí, los libros descansaban en un estado casi eterno, como si hubieran estado esperando siglos para ser leídos.

—“Haaah.”

Exhaló con calma antes de responder.

—“Exactamente… Hay verdades que es mejor que la gente común nunca sepa.”

Su tono se volvió más profundo, cargado de una certeza inquebrantable.

—“Y en cuanto a los nobles orgullosos que me odian… el poder que esto representa y que les otorgaría…”

La tensión se instaló en el aire como una sombra palpable.

El peso de sus palabras flotó entre ellos.

**Shhhff…**

**Tap… Tap…**

El contacto con el suelo finalmente ocurrió.

Los pies de Kirito aterrizaron con firmeza, absorbiendo la ligera presión del descenso.

Un leve deslizamiento acompañó el ajuste de su postura, con Vaelinne y Lyrielle aún sujetas detrás de sus hombros.

Pero ellas estaban tan absortas en la conversación que ni siquiera lo notaron.

En su mente, la curiosidad por la Biblioteca Oculta y todo lo que implicaba era mucho más fuerte que cualquier sensación física.

Vaelinne, recomponiéndose un poco, formuló la primera pregunta.

—“Kirito, ¿realmente les daría tanto poder el leer unos libros?”

Su duda era genuina. Al fin y al cabo, solo eran conocimientos, no armas.

Pero Lyrielle, igualmente intrigada, formuló otra pregunta casi al mismo tiempo, aunque con un matiz diferente.

—“Dijiste que ni tú lo sabes todo de este lugar… ¿Entonces no fuiste tú quien lo creó?”

Kirito no respondió de inmediato.

Observó con diversión la concentración absoluta en sus rostros, el interés genuino por comprender más.

No podía culparlas. Él mismo había sentido lo mismo la primera vez que estuvo aquí.

Absorberse por completo en algo que les apasiona… sí, él era el primero en hacerlo.

Pero antes de continuar, decidió devolverles la normalidad.

Kirito exhaló con calma, preparándose para dar la siguiente orden.

Su voz resonó con una firmeza tranquila, devolviendo la gravedad a su estado natural.

(System Call: Reset Gravity Vector – Target: Vaelinne Schtrinen, Lyrielle Arabel – Stability: Restore Default.)

La atmósfera cambió de nuevo.

El hilo invisible que las mantenía suspendidas comenzó a disiparse, permitiendo que el peso regresara a sus cuerpos.

Pero el cambio repentino las tomó por sorpresa.

—“¡Aaahh, Kirito!”

—“¡¿Qué?!”

El impacto de la gravedad regresó de golpe.

**Tsk… Dmp…**

**Tsk… Dmp…**

Ambas ejercieron toda su fuerza en los hombros de Kirito, sujetándose con más firmeza por el inesperado regreso del peso.

Kirito sintió la presión, pero nada que no pudiera soportar.

De hecho, ya había imaginado que reaccionarían así en cuanto les devolviera la gravedad a sus cuerpos.

**Tap… Tap…**

**Tap… Tap…**

Finalmente, las dos se soltaron de él en cuanto comprobaron que estaban sobre suelo firme, y no suspendidas en el aire como se habían imaginado.

Sin embargo, en sus rostros aún quedaba una ligera expresión de enojo.

Especialmente cuando vieron la sonrisa de diversión de Kirito al notar su estado de susto momentáneo.

Claro, él no lo había hecho solo por diversión. También quería sacarlas de su estado serio, aunque evidentemente ellas no lo tomaron de la misma manera.

Vaelinne fue la primera en romper el silencio.

—“¡Tsk! ¿Era necesario hacerlo tan de golpe, Kirito?”

Lyrielle llevó las manos a su cadera, inclinando levemente la cabeza con un aire analítico.

—“Es verdad, Kirito. Con solo avisarnos, habríamos estado preparadas para el cambio.”

Su tono era firme, pero no acusatorio. Solo un recordatorio de lo que pudo haber sido un ajuste más suave.

Vaelinne, en cambio, decidió confrontarlo directamente.

**Thmp**

Se acercó a Kirito y le tocó el pecho con su dedo índice derecho.

—“¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste de esa manera?”

Kirito mantuvo su sonrisa juguetona, pero la suavizó levemente antes de responder.

—“La razón es sencilla.”

Su expresión cambió de traviesa a relajada, dejando entrever la intención genuina detrás de su acción.

—“Sus expresiones estaban demasiado tensas por un momento, así que quise cambiar eso.”

Vaelinne sintió cómo su impulso y leve enojo comenzaban a disiparse.

Desde unos pasos atrás, Lyrielle bajó lentamente los brazos de su cadera, manteniendo su postura firme mientras también se calmaba.

Este gesto de Kirito les recordó el tipo de persona que era.

Para muchos, podía parecer alguien que actuaba por impulso o emoción.

Pero casi siempre había una razón noble detrás de sus decisiones, especialmente cuando quienes le importaban estaban involucrados.

—“Pero… Pero aún así…”

Vaelinne intentó encontrar otra razón para reprocharle, pero se quedó sin ideas.

**Tsk.**

Sintió una mano sobre su hombro y volteó levemente el rostro.

Lyrielle la observó con calma antes de hablar.

—“Está bien, Vaelinne. Kirito solo quería ayudarnos a relajarnos a su manera.”

Vaelinne suspiró con resignación.

—“Haaah…”

Finalmente, exhaló y asintió lentamente.

—“Bueno… ya que lo dices tú, te haré caso.”

Sin embargo, de inmediato se giró hacia Kirito con una expresión de orgullo burlón.

—“¿Escuchaste, Kirito? No voy a seguir con el tema… pero no por ti, sino por Lyrielle.”

**Tap…**

Lyrielle negó con la cabeza, llevándose una mano a la frente con un suspiro, diferente y personal.

Conocía demasiado bien a su amiga y sabía que, en ocasiones, se dejaba llevar por la emoción.

Por eso, no le sorprendió lo que ocurrió después.

—“¿Oh? ¿Es así, Vaelinne?… Bueno, te lo agradezco.”

Kirito pasó de su leve sonrisa a una aún más juguetona.

Vaelinne, al verlo, sintió un leve arrepentimiento por lo que acababa de decir.

Sin embargo, Kirito no prolongó demasiado la situación.

Su expresión traviesa se desvaneció rápidamente como si nunca hubiera existido, dejando que todo volviera a su equilibrio natural.

Vaelinne, por su parte, solo suspiró en silencio con alivio, aunque aún mantenía cierta duda.

Lo miró con sospecha, como esperando alguna reacción inesperada.

Kirito, sin darle importancia, fingió no notarla y comenzó a observar su entorno.

Vaelinne y Lyrielle, al notar esto, finalmente miraron a su alrededor, reconociendo por primera vez el lugar en el que habían aterrizado.

El espacio no era una simple extensión de la Biblioteca, sino un área cuidadosamente preparada.

A diferencia de los corredores infinitos de estanterías, aquí había una disposición más estructurada.

Un conjunto de muebles ordenados en torno a una mesa baja, de madera refinada, donde el té o una comida ligera podía servirse con facilidad.

Cada elemento aquí estaba colocado con un propósito específico.

No solo era un lugar para la investigación, sino también para la reflexión y la preparación estratégica.

Kirito observó a las chicas mientras recorrían el lugar con curiosidad.

Sin embargo, su mirada pronto se dirigió hacia Lyrielle.

Su tono se mantuvo sereno al principio, pero cuando comenzó a responder, su voz adquirió un matiz más nostálgico.

—“En cuanto a tu pregunta anterior, Lyrielle… sobre quién creó este lugar…”

Lyrielle, al escuchar su nombre, giró la cabeza y le prestó atención de inmediato.

Pero entonces notó el cambio en la voz de Kirito. Algo en su tono cargaba un peso distinto, algo que Vaelinne también percibió al instante.

Cuando continuó, sus palabras reflejaban el eco de un recuerdo que aún dolía.

—“No tuve el privilegio de construirlo. El origen de esta Biblioteca Oculta… proviene de una chica que ya no está aquí.”

Las chicas notaron el sutil dolor en sus ojos azules cuando pronunció aquellas palabras.

La conclusión era clara: aquella persona había muerto.

Kirito exhaló con calma antes de revelar su nombre.

—“Se llamaba Cardinal… y creó este espacio por necesidad. La necesidad de preservar el conocimiento, de proteger la verdad… pero también para salvar su propia vida.”

Su mirada recorrió el lugar, recordando el propósito original de este refugio.

Cardinal no solo había construido la Biblioteca como un archivo de conocimiento, sino como un santuario para resguardarse de Quinella, la gobernante tiránica que la había declarado una amenaza.

Kirito levantó su mano libre y señaló el espacio a su alrededor.

Un refugio escondido dentro de Underworld… un último bastión de resistencia para alguien que solo deseaba preservar la verdad.

Fue entonces cuando Lyrielle, con cierto tacto, formuló la siguiente pregunta.

—“¿Cómo murió?”

Sabía que la respuesta podía ser dolorosa para Kirito, por lo que su tono se mantuvo respetuoso.

Kirito bajó levemente la mirada antes de responder.

—“En resumen… salvándome a mí, a Eugeo y a Alice de Quinella.”

**Tsk… Wrmp…**

Mientras hablaba, su mano se cerró con fuerza sobre su pecho, arrugando la tela de su ropa.

El peso de aquel recuerdo se hacía palpable, pero aun así, siguió hablando.

—“Murió en mis brazos… y a pesar de todo, esa tonta chica fue feliz hasta el final, solo por un abrazo que le di.”

Vaelinne y Lyrielle observaron cómo luchaba contra el impulso de dejar caer lágrimas por aquel recuerdo.

Sabían algunas cosas sobre el pasado de la Catedral y la caída de la antigua gobernante.

Una mujer que solo valoraba el poder y su propia vida, y que veía a todos los demás como herramientas para sus ambiciones.

—“¿Eso fue cuando enfrentaste a Quinella y la derrotaste?”

Vaelinne quería confirmar si se refería a ese punto exacto en la historia.

Pero Kirito negó con la cabeza, cerrando los ojos por un momento.

—“No, solo no… el yo de ese momento no tenía el poder que tengo ahora.”

Entonces abrió los ojos y las miró directamente, transmitiendo absoluta sinceridad en su expresión.

Sus ojos reflejaban las luces del lugar mientras procesaba esos recuerdos que reabrían heridas importantes.

Con una certeza firme, agregó:

—“Sin la ayuda de los demás, jamás habría vencido a Quinella.”

Las palabras resonaron con una convicción inquebrantable.

Este no era solo un recuerdo. Era una verdad que llevaba consigo desde entonces.

—“Sin Eugeo, Alice, Cardinal… y Charlotte, jamás habría ganado una batalla como esa.”

Lyrielle frunció levemente el ceño al escuchar aquel nombre inesperado.

Su tono reflejaba la incertidumbre al formular la pregunta.

—“¿Charlotte? No tengo información sobre ella.”

Kirito guardó silencio por un momento.

El nombre de Charlotte resonó en su mente con una claridad que el paso del tiempo nunca logró borrar.

**Clench… Clench…**

Sus dedos se cerraron en puño.

No solo por el dolor del recuerdo, sino por el profundo respeto y gratitud que sentía hacia aquella diminuta guardiana.

Exhaló con control, manteniendo su voz estable antes de hablar.

No apresuró sus palabras. Quería resumir su historia lo mejor posible… porque lo merecía.

—“Charlotte era…”

Su voz se detuvo brevemente, como si la estuviera buscando en sus recuerdos.

No era solo un recuerdo. Era un tributo.

—“Era una araña… pero no una común. Fue creada por Cardinal para observarnos mientras viajábamos a la Catedral Central.”

Vaelinne arqueó una ceja, sorprendida por la revelación.

La idea de una araña siguiendo a Kirito y Eugeo le parecía, cuanto menos, curiosa.

—“¿Una araña? ¿Nos estás diciendo que un insecto los ayudó en la batalla contra Quinella?”

Kirito dejó escapar una leve sonrisa ante la incredulidad en su tono.

Pero en sus ojos no había burla. Solo respeto absoluto.

—“No era un simple insecto. Charlotte nos vigiló en silencio… siempre estuvo ahí, escondida, sin que lo supiéramos.”

Lyrielle entrecerró los ojos, analizando la información como siempre.

Su postura se mantuvo firme, con las manos aún descansando sobre sus caderas.

—“Si Cardinal la creó, entonces debía ser más que un simple familiar observador. ¿Qué más hacía?”

Kirito respiró hondo, sintiendo el peso del recuerdo.

—“Nos protegió y ayudó… hasta el final.”

Las chicas notaron el cambio en su tono.

Ya no era solo un relato. Era el reconocimiento de alguien que, aunque pequeña, dejó una marca imborrable en su historia.

Vaelinne y Lyrielle no apartaban la mirada mientras Kirito hablaba.

Habían oído sobre la monstruosa creación de Quinella, pero jamás imaginaron que la pequeña araña se enfrentó a ella.

Kirito continuó, su voz grave pero firme.

—“Creció hasta alcanzar su límite… y luego más allá. Se hizo lo suficientemente grande para detener el ataque del Golem… aunque solo por un instante.”

El silencio entre los tres se hizo más pesado.

Kirito entrecerró los ojos por un momento, reviviendo la escena en su memoria.

—“Charlotte resistió… pero el Golem era demasiado poderoso.”

Las imágenes resurgieron con dolorosa claridad.

Las patas de Charlotte, destrozadas una a una. Su cuerpo, desgarrado por las espadas que conformaban al Golem.

Y aun así, siguió luchando.

Incluso cuando no quedaba esperanza, intentó morder el Piety Module del Golem, buscando su única debilidad.

Pero no lo logró.

Las espadas del Golem la atravesaron por completo, y su luz finalmente se apagó.

Kirito cerró los ojos por un instante.

Exhaló con calma, pero el vacío seguía presente en su pecho.

—“Ella murió cumpliendo más que su propósito de simplemente vigilarnos… nos salvó.”

Las chicas permanecieron en silencio, aún procesando todo.

No podían ver a Charlotte, pero podían imaginar la valentía que demostró en sus últimos momentos.

Kirito respiró profundamente antes de continuar.

—“Resistió lo suficiente para que Cardinal llegara… pero, igual que su creadora, terminó muriendo.

Su voz, aunque serena, llevaba consigo el peso de una despedida que nunca dejó de sentir.

Su mano seguía cerrada en un puño involuntario.

Vaelinne y Lyrielle no dijeron nada, pero sabían hacia dónde se dirigía su historia.

Sabían lo que había ocurrido con Eugeo.

**Grk… Grk…**

Kirito apretó los dientes, su mirada se endureció al recordar aquel día.

El sacrificio de su amigo fue más que un acto de valentía… fue la prueba definitiva de su determinación.

—“Eugeo se convirtió en una espada usando el Arte Sacro. Fusionó su cuerpo y alma con el fragmento de memoria de Alice y, con un solo golpe, destruyó al Golem.”

El peso de sus palabras cayó sobre la atmósfera.

Kirito sintió cómo la emoción se mezclaba con la gravedad de aquel recuerdo.

Sin embargo, Eugeo no se detuvo allí.

Creyó que con esa misma fuerza podría acabar con Quinella… pero el precio fue demasiado alto.

—“…”

—“…”

Vaelinne y Lyrielle lo miraron en completo silencio.

La tensión en el aire era palpable.

—“Su ataque la hirió… le arrancó un brazo. Fue el primer golpe real que recibió esa gobernante por subestimar a Eugeo por un instante.”

Pero la victoria no llegó sin consecuencias.

Quinella reaccionó. Desató su propio poder, una colisión brutal que fracturó la espada de Eugeo… y con ella, su cuerpo.

El impacto fue devastador.

Eugeo cayó al suelo, su forma ya partida, su sangre tiñendo el escenario de la batalla.

Kirito cerró los ojos por un instante, respiró hondo y continuó.

—“Al final, sus fuerzas me dieron lo necesario para invocar mi encarnación y acabar con ella… con la Night Sky Sword y la Red Rose Sword, que contenía su última voluntad.”

Al alzar la mirada, su expresión reflejaba absoluta determinación.

No era solo una conclusión, era un recordatorio imborrable.

Kirito levantó la mirada y observó a las chicas con firmeza.

—“Así que no, no fui yo solo quien venció a Quinella. Fue la fuerza de todos… y sus sacrificios, que jamás en esta vida olvidaré.”

Vaelinne y Lyrielle intercambiaron miradas antes de responder con respeto.

—“Lo sentimos por hacerte recordar…”

—“Sí… era más de lo que imaginábamos.”

Ambas le dieron su pésame, viendo cómo una simple pregunta había llevado a Kirito a revivir una parte de su pasado que, aunque aceptada, seguía siendo dolorosa.

Sin embargo, Kirito negó con la cabeza y habló con calma.

—“Está bien. Es algo que marcó mi historia… que cambió mi percepción sobre la vida y me mostró la verdadera importancia del conocimiento…”

Vaelinne captó algo en sus palabras, un matiz que insinuaba algo más profundo.

—“¿Qué quieres decir?”

Kirito exhaló lentamente, con la mirada aún fija en el espacio frente a él.

—“Me refiero a que el conocimiento es más valioso de lo que la gente cree… y tiene un poder sin límites.”

Sin embargo, en lugar de profundizar en el tema, decidió disipar el ambiente melancólico con una sonrisa leve.

Entonces, levantó la muda de ropa que sostenía en la mano y miró a Vaelinne con un brillo travieso en los ojos.

—“Pero, ahora que lo recuerdo, Vaelinne… ¿no dijiste que necesitaba un baño? Pues tendrás que esperar como una chica buena antes de que responda tu pregunta, al igual que la de Lyrielle.”

Vaelinne reaccionó de inmediato.

—“Ah, es cierto… pero puedo esperar— ¡Oye, Kirito! ¿A dónde vas?”

Intentó buscar una excusa para obtener la respuesta que deseaba ahora, pero justo en ese momento, ella y Lyrielle vieron cómo Kirito les daba la espalda y comenzaba a caminar por el amplio espacio.

Su tono tenía un dejo de satisfacción mientras hablaba.

—“Ya te dije, voy a bañarme y quitarme esta ropa sucia que tanto te incomoda.”

No se giró para verlas, pero su voz delataba su intención.

Lyrielle no pudo evitar suspirar. Ya lo veía venir.

Ambas lo siguieron de cerca, mientras Vaelinne insistía con frustración evidente.

—“¿Por qué eres así conmigo? A Lyrielle sí le diste una respuesta de inmediato… pero a mí me dices que tengo que esperar hasta que te bañes.”

Aunque estaba molesta, Vaelinne entendía que Kirito lo hacía para aligerar la atmósfera.

A pesar de la pequeña provocación, en el fondo sabía que era su manera de cambiar el ambiente deprimido.

**Thmp… Thmp…**

Kirito no respondió. Solo continuó avanzando con paso firme hasta detenerse frente a una puerta de poco más de dos metros de altura.

No era monumental ni imponente, pero su presencia dentro de la Biblioteca Oculta tenía un peso especial.

Una barrera discreta, cuyo propósito solo él entendía.

Vaelinne y Lyrielle la observaron con curiosidad, pero no preguntaron de inmediato.

Kirito exhaló con calma.

—“Haaah…”

Sin volverse hacia las chicas, se permitió un instante de pausa antes de continuar.

Era un lugar especial… un lugar que había compartido con Asuna durante más de cien años.

—“¿Esta puerta es una habitación?”

Vaelinne preguntó en voz baja, rompiendo ligeramente el silencio.

—“No lo creo… es más.”

Lyrielle respondió con negación, observando cómo Kirito pasaba su mano libre sobre la superficie de la puerta. Algo en su gesto indicaba que era más que una simple entrada.

—“Es correcto, Lyrielle. Pero mejor véanlo con sus propios ojos.”

Kirito asintió suavemente y, después de decir eso, empujó la puerta con cierta fuerza.

**Creak… Shhhff…**

El sonido de la puerta resonó entre los tres, su crujido prolongado delatando el tiempo que había permanecido cerrada.

Kirito pasó primero, seguido de Vaelinne y Lyrielle, quienes, al ver el cambio en su expresión, comprendieron mejor por qué había estado tan pensativo antes de entrar.

Al cruzar el umbral, el ambiente se transformó de inmediato.

Ya no estaban rodeadas por interminables estanterías llenas de libros, ni por la arquitectura imponente de la Biblioteca Oculta.

En su lugar, encontraron un espacio con una esencia diferente.

Era más íntimo, más estructurado… un lugar diseñado para vivir.

Kirito observó sus reacciones antes de hablar.

—“Bienvenidas… a mi segundo hogar.”

Vaelinne y Lyrielle recorrieron el lugar con la mirada, analizando cada detalle con curiosidad.

Era sencillo, pero funcional. Un sitio que, aunque oculto dentro de la Biblioteca, tenía todo lo necesario para la vida cotidiana.

La primera área en la que entraron era una sala bien organizada.

Una mesa de madera con sillas, un área de descanso con un par de sillones cómodos, y objetos cuidadosamente dispuestos.

No había lujos innecesarios, pero sí una sensación de calidez que no esperaban encontrar en un espacio así.

Era un refugio auténtico, un lugar donde Kirito y Asuna habían compartido más de cien años juntos.

Vaelinne finalmente habló, su tono reflejando la incredulidad que le generaba el lugar.

—“¿Cómo es posible que tengas un sitio aquí? Pensé que el tiempo dentro de la Biblioteca era limitado, ya que tendrían que volver a sus actividades de gobernantes.”

Lyrielle, igualmente intrigada, observó a Kirito en busca de respuestas.

Sabía que el acceso a la Biblioteca Oculta no era sencillo, y mucho menos establecer una estancia dentro de ella.

Kirito se apoyó ligeramente contra la mesa antes de responder.

—“Hay una gran ventaja en este espacio… la Biblioteca Oculta permite manipular el tiempo. Aquí, si uno lo desea, el tiempo se mueve más lento.”

Las chicas reaccionaron al instante.

—“¡…!”

—“¡…!”

El silencio que siguió estaba cargado de sorpresa, procesando la revelación.

Kirito continuó, con el tono relajado de alguien que ya se había acostumbrado a esta ventaja.

—“Este lugar nos permitió a Asuna y a mí tener privacidad y más tiempo juntos para investigar y estudiar.”

Lyrielle frunció levemente el ceño, analizando lo que eso significaba.

Vaelinne, en cambio, reaccionó con más entusiasmo.

—“¿Es decir que este espacio no sigue las mismas reglas de tiempo que el resto de Underworld?”

Kirito sonrió levemente.

—“Exactamente. Pero eso es algo que les explicaré con calma después…”

Se enderezó y tomó la muda de ropa que aún sostenía en la mano.

Vaelinne sintió que algo se avecinaba.

Y lo confirmó cuando Kirito giró levemente el rostro hacia ella con una expresión juguetona.

—“Por ahora, me voy a bañar. Pueden explorar el lugar a su antojo.”

Con esas últimas palabras, Kirito se giró y se dirigió al baño.

**Thmp… Thmp…**

Las chicas permanecieron en silencio por un instante antes de reaccionar.

Vaelinne levantó levemente la mano, con intención de detenerlo, pero terminó bajándola con resignación.

Sabía que Kirito no cedería ahora.

Con una leve mueca de molestia, murmuró en voz baja.

—“Eres un vengativo…”

Sin embargo, Lyrielle, que estaba lo suficientemente cerca para escucharla, no tardó en responder con la obviedad de la situación.

—“Tú te lo buscaste, Vaelinne.”

—“Tch…”

Vaelinne chasqueó la lengua, pero no replicó.

Ambas observaron cómo Kirito desaparecía de su vista, doblando por una esquina del lugar en dirección al baño.

(*****)

Vaelinne y Lyrielle estaban sentadas en el comedor, sus ojos vagando por el lugar mientras asimilaban todo lo que habían visto.

A su alrededor colgaban hermosos cuadros pintados con gran detalle, representaciones de momentos que ellas suponían que estaban ligados a la vida de Kirito.

Ya habían visto otras piezas similares mientras exploraban el hogar, cada una con un significado que aún desconocían.

El hogar que Kirito compartió con Asuna les había resultado intrigante, más acogedor de lo que esperaban dentro de la Biblioteca Oculta.

Habían pasado unos quince minutos desde que Kirito se había ido, pero su atención seguía fija en un objeto visible desde donde estaban, ubicado en el centro de la casa.

Encima de una columna de poco más de un metro, reposaba una computadora de diseño similar a una laptop plateada, con líneas irregulares que le conferían cierto aire de misterio.

Parecía estar sujeta de alguna manera a la columna, como si hubiera sido integrada en la estructura del lugar.

No la habían tocado por respeto a Kirito, pero la curiosidad estaba ahí, latente. Querían saber para qué servía y cuál era su propósito.

Dentro de este mundo, aquel artefacto se sentía extraño, algo fuera de lugar en comparación con la arquitectura del resto del espacio.

Tenían algunas hipótesis: tal vez se usaba para investigar, o quizás almacenaba información crucial.

**Thmp… Thmp…**

Pero antes de que pudieran compartir sus ideas sobre el dispositivo, el sonido de unos pasos suaves interrumpió sus pensamientos.

Kirito apareció, su cabello aún un poco húmedo por el baño reciente, reflejando la satisfacción de estar limpio por fin.

Vestía ropa de descanso: una camisa de manga larga gris y un pantalón negro flexible.

En su mano derecha sostenía una bandeja grande con dulces: tortas, té caliente y waffles bañados en miel, cada uno cuidadosamente colocado en su respectivo plato, acompañado de los utensilios necesarios para disfrutarlos.

**Thmp… Thmp…**

Sin prisa, caminó hasta la mesa y se sentó con una expresión tranquila, sin pronunciar palabra.

Las chicas lo observaron con detenimiento, pero no solo por su presencia.

Había un detalle que no podían ignorar.

Cuando exploraron la cocina, encontraron utensilios y herramientas perfectamente ordenados, pero ni un solo ingrediente ni provisiones.

Sin embargo, ahí estaba la comida.

**Thmp… Clnk…**

Kirito dejó la bandeja sobre la mesa y las miró con interés.

—“Entonces, ¿qué les pareció el lugar?”

Vaelinne y Lyrielle desviaron la mirada de la bandeja con los postres, pero antes de responder, sus ojos se fijaron en la laptop sobre la columna en el centro de la casa.

Por un instante, su atención se centró en aquel aparato misterioso, preguntándose sobre su propósito.

Kirito notó el desvío de sus miradas.

(—“Así que desean saber la verdad sobre eso…”)

Pensó al ver su interés en la computadora, pero decidió que aún no era el momento de abordar ese tema. Antes, quería llevar la conversación por otros asuntos.

“Es un lugar muy agradable.”

Lyrielle fue la primera en responder, recuperándose de su distracción inicial.

Vaelinne asintió levemente, sus dedos rozando el borde de la mesa.

Sin embargo, su curiosidad pronto se enfocó en otro punto.

Sus ojos no pudieron evitar desviarse hacia la bandeja con la comida frente a ellas.

—“Sí… aunque hay algo que no entiendo.”

Kirito inclinó la cabeza con leve interés.

Ya imaginaba cuál sería la pregunta.

—“¿Qué es?”

Lyrielle, siempre meticulosa, cruzó los brazos y fijó la mirada en la bandeja.

Su tono fue medido, lógico, sin rodeos innecesarios.

—“Cuando exploramos la cocina, Vaelinne y yo, no había absolutamente nada de comida. No ingredientes, ni provisiones. Entonces… ¿de dónde sacaste esto?”

Vaelinne frunció el ceño, señalando la comida con un dedo, aún recordando la cocina vacía.

Aunque también compartía la duda de Lyrielle, su reacción fue más directa.

—“Estoy de acuerdo con ella… Kirito, ¿no dijiste que necesitabas nuestra ayuda por la falta de provisiones? Entonces, ¿cómo es que tienes comida de repente?”

Lyrielle sostuvo su mirada en Kirito, esperando una respuesta lógica.

Sus preguntas no eran acusatorias, pero sí buscaban una explicación convincente.

Kirito sonrió levemente, un destello travieso brillando en sus ojos.

—“…”

Pero no respondió de inmediato.

**Clnk… Tck… Shff…**

Kirito deslizó los platos con los pedazos de pastel y el té hacia ellas, quedándose él con los waffles bañados en miel y su propia taza de té.

Con calma, les habló:

—“Después de que prueben estos deliciosos postres, les diré la verdad. ¿Está bien?”

Vaelinne y Lyrielle no respondieron de inmediato, pero tampoco apartaron la mirada de los postres que, sin duda, lucían apetitosos.

Aun así, no hicieron el menor movimiento para aceptarlos, demasiado cautelosas ante lo que pudiera significar aquella oferta.

Vaelinne, más desconfiada, frunció el ceño.

Lyrielle, más reservada, mantuvo su postura analítica, aunque con tacto.

Finalmente, la primera en hablar fue Vaelinne, negando con la cabeza antes de pronunciar su respuesta con firmeza.

—“No sabemos de dónde salió esto…”

Lyrielle, con un tono tranquilo pero firme, añadió con precisión:

—“Antes de probarlos, primero tendrás que decirnos de dónde los sacaste o cómo los hiciste.”

Ambas esperaban una explicación antes de siquiera considerar aceptarlos.

Kirito inclinó levemente la cabeza, fingiendo una ligera decepción.

Su voz tenía un matiz divertido cuando respondió:

—“Qué lástima… porque estoy seguro de que estos son de los mejores dulces que podrán probar en sus vidas.”

Sin decir nada más, tomó su taza de té y acercó los waffles con miel frente a él, sin la menor vacilación.

La decepción por su rechazo se desvaneció rápidamente, reemplazada por una tranquilidad absoluta.

Las chicas lo observaban con expectativa, pero aún sin tocar sus platos.

**Mff… Hmp…**

Kirito no dudó en tomar un bocado de su waffle.

El cambio en su expresión fue inmediato y genuino: la satisfacción pura de alguien que llevaba demasiado tiempo sin probar algo así.

Su rostro transmitió el placer de saborear comida después de tantos días.

Exhaló con satisfacción y cerró los ojos por un instante, disfrutando el dulzor de la miel combinado con la suavidad del waffle.

—“Después de varios días sin probar comida en Underworld… esto es exactamente lo que necesitaba.”

Sus palabras fueron sinceras, reflejando un hambre real y una apreciación genuina por el sabor de la comida.

Vaelinne y Lyrielle intercambiaron miradas.

Hasta hace un momento, estaban seguras de que no tocarían nada.

Pero Kirito comía con total naturalidad, sin la menor preocupación, demostrando de primera mano que no había nada extraño en los postres.

No había rastro de engaño en su reacción… solo el placer genuino de disfrutar el sabor de la comida.

**Gulp…**

Vaelinne tragó en seco, su determinación tambaleándose ante la tentación. Finalmente, fue la primera en ceder y, con cierta frustración por no poder resistirse, soltó un suspiro antes de decir:

—“Aaah, qué rayos… está bien, tú ganas, Kirito.”

Tomó el plato con rapidez. Era un pastel de chocolate con una cereza encima, uno de sus sabores favoritos.

Kirito, ya sin su sonrisa traviesa pero con una expresión considerada, le hizo un leve gesto con la cabeza.

—“Adelante, come y disfrútalo.”

Vaelinne aún tenía sus reservas.

Pero ya había tomado una decisión.

Llevó el pedazo más pequeño a sus labios, probándolo con cautela.

**Mff…**

Entonces, sus ojos rojos se abrieron ligeramente.

No pudo evitar tomar otro bocado del pastel.

**Mff… Hmp…**

Esta vez, fue uno más grande.

El sabor la envolvió por completo.

—“¡Está delicioso!…”

Sus palabras fueron un poco más fuertes de lo esperado, impulsadas por el intenso sabor.

Kirito no había mentido.

Vaelinne giró de inmediato hacia Lyrielle, la emoción reflejada en su expresión.

—“¡Lyrielle, tienes que probarlo!”

Lyrielle la observó con cierto recelo, pero tras un instante de reflexión, cedió con elegancia.

—“Está bien…”

Tomó el plato con calma. Su pastel era de vainilla con una fresa encima, otro de sus favoritos. Nada de esto era casualidad, Kirito conocía los gustos de ambas.

**Mff…**

Con delicadeza, cortó un pequeño trozo con el tenedor y lo probó.

Su reacción fue más sutil que la de Vaelinne, pero no menos genuina.

El sabor la sorprendió.

—“Es verdad… Es delicioso…”

Su voz salió como un susurro, aunque lo suficiente para que los otros dos en la mesa la escucharan.

—“¿¡Verdad!?”

Vaelinne exclamó con alegría, a lo que Lyrielle asintió.

Las dos comenzaron a comer con total confianza y felicidad.

Mientras ambas se concentraban en los dulces, sin notarlo… la sonrisa de Kirito había regresado.

(—“Al final, cedieron las dos…”)

Pensó Kirito mientras dejaba que su sonrisa se desvaneciera sutilmente, evitando que sospecharan más al verla de nuevo.

Con eso, volvió a concentrarse en su comida hasta terminarla.

Al final, los tres habían dejado sus platos completamente vacíos.

**Sllrp… Ahh…**

**Sssip… Haa…**

**Slrrp… Mmm…**

Cada uno saboreaba su taza de té a su manera, pero disfrutándolo por igual.

**Clnk… Sllrp…**

Lyrielle volvió a colocar su taza en la mesa y, en silencio, observó primero a Kirito y luego a Vaelinne.

**Clnk… Sllrp…**

—“Realmente estaban deliciosos… lástima que terminaron tan rápido.”

Vaelinne aún saboreaba el regusto de los pasteles cuando sintió un leve toque en sus costillas.

**Tck… Shff…**

—“¿Ummm?”

Giró levemente y encontró la mirada de Lyrielle, quien se aseguraba de que Kirito no viera el gesto.

En ese intercambio silencioso, el mensaje quedó claro.

Lyrielle le recordaba que no debía olvidar la pregunta sobre el origen de la comida.

Vaelinne asintió sin decir nada, dejando claro que entendía.

Volvió su mirada a Kirito, quien ya había terminado su té y la observaba con una sonrisa.

Al ver su expresión relajada, imaginando la respuesta que recibiría, le resultó difícil continuar.

**Tck… Shff…**

Pero entonces recibió otro leve golpecito de Lyrielle, animándola a no retroceder.

Vaelinne respiró profundo antes de finalmente decir la pregunta.

—“Ya hemos cumplido nuestra parte del trato… así que dinos, ¿de dónde sacaste estos postres y el té?”

“Me parece bien, un trato es un trato, ¿Qué les parece si les doy la respuesta mientras tomamos un poco más de te?

Dijo Kirito sonriendo y sin esperar respuestas de ellas extendió la mano en una dirección y dijo con calma un comando.

(System Call! Material Request )

Desde una de las estanterías de su pequeña biblioteca personal, un libro pequeño con símbolo de unas espadas en la portadas comenzó a brillar levemente antes de flotar y desplazarse hacia él, deteniéndose suavemente a pocos centímetros de la mesa.

Vaelinne y Lyrielle lo observaron con curiosidad, preguntándose qué planeaba.

(—“Esto es otra copia que hice, así que no importa…”)

Kirito pensó antes de extender una mano hacia el libro y, sin cambiar su expresión calmada, ejecutó otro comando.

(System Call! Object Convert )

**Thmp… Whoosh…**

El libro que era una copia se iluminó con una suave energía antes de que su estructura comenzara a cambiar en el aire.

Las páginas desaparecieron, el lomo se deformó hasta convertirse en una nueva Tetera con te, como recién preparado.

**Whoosh…Clnk… Sllrp…**

El aroma se dispersó en el ambiente, pero las chicas no pudieron evitar pensar en algo inquietante mientras Kirito se servía el te en su taza vacía.

Si aquel libro se había transformado en una Tetera con té, ¿podría ser que los postres que acababan de comer también fueran…?

Vaelinne apretó su manos contra su pecho con cierto desasosiego.

Lyrielle, más analítica, frunció el ceño y miró el plato vacío que tenía delante. No sabía qué pensar por lo absurdo de todo, pero también se encontró con el arrepentimiento de haberlo probado.

—“Kirito… no estarás diciendo que la comida y el té que acabamos de comer… eran libros, ¿cierto?”

Kirito sonrió con diversión, disfrutando de sus expresiones de incredulidad.

Su risa fue suave, suficiente para confirmar que entendía lo que estaban pensando.

Al verlas tan inquietas, decidió aclarar la situación antes de que las cosas empeoraran.

—“No, tranquilas. No han comido libros. Lo que hice fue aplicar un sistema de conversión por equivalencia. Intercambié el valor de un objeto por comida, igual que cuando Cardinal nos ayudó a Eugeo y a mí la primera vez para recuperarnos.”

Vaelinne exhaló con alivio, su tensión disipándose.

—“Haaah… Qué bueno…”

Lyrielle hizo lo mismo, aunque de inmediato su expresión cambió.

—“…”

Ambas lo miraron con gesto molesto por el susto.

Kirito se rió un poco más antes de añadir, con tono ligero pero reflexivo:

—“Por supuesto, nunca usaría los libros originales de la Biblioteca Oculta. Sería un desperdicio imperdonable. Convertir conocimiento en alimento es algo que solo hago con copias pequeñas sin importancia que hice, porque sé que el verdadero poder está en la información preservada. Si los nobles corruptos pusieran sus manos sobre esta habilidad y empezaran a destruir el saber, Underworld perdería algo que jamás podría recuperar.”

Kirito solo se rió aún más al verlas todavía malhumoradas, incluso después de haberles dado su explicación.

Sin embargo, en su interior, comprendía otra razón por la cual seguía necesitando su ayuda para conseguir provisiones. Una razón (o deseo) que no expresó con palabras, pero que resonó profundamente en su mente.

(—“Es terrible estar solo…”)

Era su sinceridad más profunda. Compartir este tiempo con ellas, momentos como este, le hacían sentir verdaderamente feliz.

—“Jajaja, está bien, está bien… Fue una pequeña broma.”

“Era algo que ya veía venir.”

—“Vamos, admitan que fue entretenido verlas preocuparse por nada.”

Vaelinne cruzó los brazos, fingiendo molestia, mientras Lyrielle lo miraba con una mezcla de irritación y resignación.

Al final, ambas soltaron una risa corta, aunque aún guardaban cierto rencor por haberlas hecho pasar por ese momento.

Kirito entendió su sentir y, recordando que en el pasado había hecho la misma broma a Asuna, recuperó su compostura antes de retomar el tema.

Con calma, miró a Vaelinne y habló:

—“Esta también es una buena entrada a tu pregunta, Vaelinne… ¿Por qué el conocimiento contenido en los libros puede ser tan valioso? ¿No crees?”

A pesar del pequeño enojo que aún sentían, Vaelinne y Lyrielle no pudieron evitar escuchar con atención. Vaelinne asintió, aunque sin querer ceder demasiado.

Kirito, sin prestar atención a su actitud, continuó:

—“También les dije que el conocimiento tiene un poder ilimitado, y eso lo aprendí con mis propias experiencias.”

Extendió su mano, dejándola abierta con la palma hacia arriba, mientras seguía hablando:

—“Vaelinne, Lyrielle, si yo tuviera el poder de concederles cualquier cosa para hacerlas más fuertes, ¿qué me pedirían?”

Vaelinne meditó un instante antes de responder, con curiosidad por saber hacia dónde quería llevar Kirito aquella conversación.

—“Tener la nave Mecadragon más poderosa y veloz de Underworld. Una que nadie más pueda manejar como yo. Además, que esté adelantada a su tiempo al menos unos 100 años y que no exista arma capaz de derribarla. Con ella sería invencible.”

Lyrielle no pudo evitar asentir al escuchar el deseo de Vaelinne. Encajaba perfectamente con su personalidad.

—“No está mal, es un deseo bastante bueno.”

Kirito comentó con aprobación.

Vaelinne sonrió con orgullo e infló el pecho, satisfecha con su respuesta.

Kirito desvió la mirada hacia Lyrielle y preguntó con interés:

—“¿Y tú, Lyrielle? ¿Qué poder querrías?”

Lyrielle bajó el rostro, sumida en la reflexión antes de responder.

—“Sé que parece una locura, pero… controlar el tiempo. Así evitaría el dolor de mis aliados antes de que sucediera, sabría más que mi enemigo y estaría preparada para vencerlo.”

Vaelinne se sorprendió al escucharla.

—“Eso no lo esperaba de ti, Lyrielle. Pensé que dirías algo más lógico, acorde a tu forma de pensar.”

El deseo de Lyrielle le parecía algo infantil, pero ella se justificó con calma.

—“Lo sé, pero Kirito dijo que el conocimiento tiene un poder ilimitado, y si es así, saber sobre el futuro y poder cambiarlo es un conocimiento poderoso…”

Vaelinne comprendió su razonamiento.

Era cierto que Kirito había mencionado el poder del conocimiento, y tampoco era una idea descabellada. En este mundo existían habilidades que podían alterar ligeramente el tiempo, además, Kirito les había contado que el flujo del tiempo dentro de la Biblioteca Oculta podía manipularse.

Kirito asintió con seriedad.

—“Es un poder impresionante, no puedo negarlo.”

Tras una breve pausa, dejó escapar una leve sonrisa.

—“Gracias por compartir sus deseos. Parecen imposibles de lograr… pero no lo son.”

Kirito dejó un breve silencio antes de continuar, observando cómo las chicas ya estaban completamente concentradas en sus palabras.

—“Sin embargo, ¿saben cuál es la base del poder de todo ser?”

Sin esperar una respuesta, Kirito prosiguió con absoluta seriedad.

—“Es el conocimiento…”

Vaelinne frunció el ceño, incrédula.

—“¿Cómo puedes decir que el simple conocimiento…?”

—“¿Es poder?”

Kirito interrumpió la incredulidad de Vaelinne antes de que pudiera seguir cuestionándolo. Lyrielle, en cambio, permanecía en silencio, deseando entender la razón detrás de sus palabras.

—“Te entiendo, Vaelinne. Antes yo creía lo mismo. Pero con la pérdida aprendí que saber algo te hace más fuerte.”

Kirito levantó ambas manos y señaló a las dos chicas, fijando su mirada en las armas que descansaban en sus caderas.

—“Sus espadas y armas de fuego fueron hechas por alguien, ¿cierto? Es lo lógico.”

Ambas asintieron. No era ningún misterio para nadie.

—“Ahora, ¿qué pasaría si alguien que no tiene conocimiento sobre herrería o fabricación de armas intentara hacerlas? ¿Podría lograrlo?”

Kirito hizo una pausa antes de responderse a sí mismo.

—“Por supuesto que no… No tiene el conocimiento.”

—“…”

—“…”

Vaelinne y Lyrielle guardaron silencio, procesando el peso de sus palabras.

Kirito continuó con su explicación, su voz firme y metódica.

—“¿Y qué pasa con los mecadragones que vuelan en el espacio? ¿Existirían sin el conocimiento?”

Volvió a hacer una pausa, dejando que la idea se asentara.

—“No. Sin ese conocimiento, jamás habrían sido creados. A su vez, ustedes no podrían volar, y ese tremendo poder del reino sería solo un sueño fugaz.”

—“…”

—“…”

Ambas chicas se tensaron levemente. Sus ojos se abrieron un poco, empezando a ver con más claridad.

Cada palabra de Kirito parecía desprenderles un velo de los ojos.

Kirito las señaló directamente con los dedos índices.

—“Ahora, en cuanto a ustedes dos… ¿qué pasaría si alguien borrara sus memorias por completo? Si perdieran todo su conocimiento sobre espadas, armas de fuego, manejo de mecadragones…”

Su mirada se endureció.

—“¿Podrían sobrevivir en una batalla brutal contra un enemigo cuyo conocimiento sigue intacto?”

Vaelinne tragó saliva. Lyrielle apenas pudo sostener su mirada.

—“No, no podríamos…”

—“Moriríamos…”

Ambas sabían que era una simple suposición… pero, aun así, revelaba una verdad que muchos pasaban por alto.

El aire se volvió más denso.

—“Lo entienden… el ser humano no es fuerte como un dragón o un gólem. Sin nuestras armas o habilidades, aquellas que hemos practicado por años, solo seríamos una presa fácil para todos.”

Kirito tenía una expresión seria, dejando claro que no estaba bromeando y que esto no debía tomarse a la ligera.

—“Esto no es simplemente el dicho de ‘la pluma es más fuerte que la espada’. No… esto es algo más profundo: el conocimiento se transforma en poder.”

Se señaló a sí mismo con la mano antes de añadir:

—“Si Cardinal no nos hubiera contado la verdad, si no nos hubiera revelado a lo que nos enfrentaríamos en nuestro camino y en el piso 100… habríamos fallado. Habríamos muerto en un intento ciego, sin comprender la situación real.”

—“…”

—“…”

Las dos podían imaginar ese terrible escenario, y la idea las asustaba. Morir simplemente por falta de conocimiento… un error que se podía evitar.

—“Si Eugeo y yo hubiéramos actuado con más conocimiento y paciencia antes de enfrentar a Quinella…”

**Crk… Crk…Thmp…***

Kirito apretó los puños con tanta intensidad que sus nudillos se tornaron blancos. Un nudo se formó en su garganta, atrapando su siguiente palabra.

—“Estoy seguro… de que Eugeo no habría muerto. Cardinal y Charlotte…”

Su voz se quebró.

Por un instante, no pudo seguir.

**Drip… Drip…**

**Shff…**

Las lágrimas que intentó contener cayeron sin permiso, silenciosas pero implacables.

Vaelinne y Lyrielle lo miraron con pesar.

—“Está bien, Kirito…”

—“No tienes por qué culparte por sus muertes.”

Les dolía verlo así. Querían que detuviera su sufrimiento. Pero Kirito negó con la cabeza.

—“No… Mi estúpida creencia de que, con unas espadas y nuestras habilidades únicas, podríamos salir impunes, nos llevó a este resultado…”

Su voz se volvió más firme.

—“Un resultado que, demasiado tarde, comprendí que se pudo evitar con…”

Vaelinne y Lyrielle, aún impactadas, murmuraron al mismo tiempo:

—“Conocimiento…”

—“Conocimiento…”

Ambas lo dijeron con certeza absoluta.

Una verdad innegable había sido revelada: la raíz del poder no estaba en la fuerza, ni en la habilidad… sino en el conocimiento.

—“No importa tu estilo de batalla, ya sea a puño limpio, con armas o máquinas, necesitas conocimiento. Los años que dedicas a aprender habilidades poderosas para vencer a tus enemigos y comprender sus debilidades son conocimiento… No importa si no eres especialmente inteligente, tu cuerpo absorbe ese conocimiento y lo transforma en instinto y reflejos de batalla. Cuando llega el momento de actuar, no necesitas pensar, simplemente reaccionas.”

Kirito tenía mucho que decir, y aunque era un resumen, estaba exponiendo una verdad universal. Sin querer detenerse, continuó.

—“Puedes ser la persona más débil de tu mundo, pero si lograras crear el arma definitiva y supieras cómo controlarla, entonces, solo con poseerla, te convertirías en la persona más fuerte. Pero no sería la fuerza lo que te llevaría a la cima… sería el conocimiento que te permitió crearla.”

Vaelinne y Lyrielle, casi de manera involuntaria, tocaron las armas en sus caderas. En ese instante, comprendieron que su poder también provenía del conocimiento de aquellos que las habían forjado.

—“Ahora, si un ser combinara el poder de sus habilidades con las armas más poderosas del mundo, gracias a su aprendizaje y dominio del conocimiento, se convertiría en alguien que sus enemigos pensarían muchas veces antes de enfrentar…”

Mientras Kirito hablaba, sus palabras emanaban de lo más profundo de su corazón.

**DOON**.

En ese momento de inspiración, un leve pulso indetectable vibró en la estrella. Un reflejo sutil de que su pensamiento estaba en perfecta sincronía con una verdad absoluta.

Pero Kirito, en ese instante, no lo percibió.

—“Ahora lo entienden, Vaelinne, Lyrielle… ¿Cómo harían realidad sus deseos?”

—“Sí…”

—“Entiendo.”

No dijeron mucho. Aún procesaban una verdad que siempre había estado al alcance de sus manos, pero que jamás habían reconocido plenamente. Kirito, en apenas unos minutos, se las había mostrado con claridad.

Vaelinne comprendió que, si realmente deseaba el Mecadragón más avanzado y el dominio absoluto del vuelo, solo necesitaba conocer cómo hacerlo. Con el conocimiento adecuado, podría volverlo una realidad… pero no sería fácil. El conocimiento no se obtiene sin esfuerzo.

Lyrielle también entendió que, si lograra adquirir el conocimiento adecuado, su sueño de controlar el tiempo podría volverse realidad. Pero también reconocía que alcanzar ese nivel de comprensión requeriría años de investigación, aprendizaje y pruebas. No era algo que pudiera lograrse de inmediato… Sin embargo, el simple hecho de saber que era posible le brindó una sensación de realización.

El aire en la habitación había cambiado. Un nuevo entendimiento había nacido en ellas.

—“Por eso, el conocimiento de esta Biblioteca Oculta no puede caer en manos de los nobles corruptos. Ellos causarían más daño que bien con él.”

Kirito juntó las manos y luego las separó lentamente mientras hablaba, enfatizando sus palabras.

—“Cuanto más conocimiento posea un individuo, más poderoso será. Y ese poder puede usarse para el bien o para el mal, para atacar o defender, para matar o salvar vidas… Todo depende de su corazón.”

**DOON**.

Una nueva pulsación de aquella estrella indetectable vibró en su alma, como si absorbiera esa verdad que acababa de pronunciar. Como si fuese un agua que necesitaba beber.

—“Espero que, aunque la respuesta haya sido larga, haya logrado satisfacerlas.”

**Shff… Shff…**

**Clnk… Sllrp… Mmm…**

Kirito se secó el rostro de las lágrimas anteriores y tomó su té, refrescando su garganta reseca por la explicación.

Vaelinne y Lyrielle se miraron, como si lo hubieran ensayado. Luego, ambas se levantaron de sus sillas, listas para inclinarse en señal de agradecimiento.

Pero antes de que lo hicieran, Kirito habló con seriedad.

—“Si realmente me consideran su amigo, no se atrevan a inclinarse ante mí.”

Las dos se detuvieron en seco.

—“Pero nos has compartido algo tan valioso…”

—“Y tuviste que sufrir para aprenderlo…”

Vaelinne y Lyrielle aún querían insistir, pero cuando vieron los ojos azul zafiro de Kirito, comprendieron que no estaba bromeando. En silencio, volvieron a sentarse en sus sillas.

—“Somos como familia. Decirles esto es lo más natural para mí. Si no fuera así, simplemente lo guardaría en mi mente…”

Las dos chicas lo miraron con un leve sentimiento de frustración. Sin embargo, sus corazones estaban llenos de gratitud.

—“Aun así… gracias.”

—“Muchas gracias.”

Vaelinne y Lyrielle pronunciaron sus palabras con emociones encontradas por no poder inclinarse. Kirito solo negó con la cabeza, con una leve sonrisa, y luego señaló la tetera con té aún caliente.

—“De nada. Pero si de verdad quieren agradecérmelo, entonces tomen una taza de té. Así veré su sinceridad.”

—“…”

—“…”

Las dos permanecieron en silencio… pero al instante sonrieron.

Aquella era la forma de ser de Kirito. Y, con ese gesto, les hacía entender que ya no estaban molestas con él por la broma de los postres.

Sin dudarlo, ambas extendieron sus propias tazas vacías y, casi al mismo tiempo, dijeron:

—“Está bien, acepto, Kirito.”

—“Por favor Kirito.”

**Clnk… Whoosh… Sllrp…**

**Clnk… Whoosh… Sllrp…**

**Clnk… Whoosh… Sllrp…**

Kirito tomó la tetera y les sirvió con calma. Luego, aprovechó para llenar su propia taza.

—“Está delicioso.”

Vaelinne comentó con sinceridad. Lyrielle no dijo nada, pero asintió en concordancia mientras bebía con elegancia.

—“…”

Vaelinne y Lyrielle bebieron su té en silencio. Pero, aunque el ambiente era tranquilo, sus corazones aún latían con fuerza.

La verdad que Kirito les había revelado seguía suspendida en el aire. Como una sombra invisible que no podían ignorar.

Kirito observó el contenido de su taza y, por un instante, su mirada se volvió distante. Como si recordara algo que aún no estaba listo para compartir.

Y entonces, sonrió. Pero esta vez, la sonrisa no tenía el mismo brillo que antes.

Pero el momento se rompió cuando Vaelinne, al bajar su taza de té, habló con cautela.

—“Entiendo que planeas usar la Biblioteca Oculta y su conocimiento para tu beneficio… y así regresar a tu mundo, ¿verdad?”

Su tono era sereno, pero había un dejo de inquietud en sus palabras.

—“Entonces, ¿podemos preguntar cómo lo harás? ¿Cuál es tu plan para lograrlo?”

Lyrielle siguió por la misma línea, con una mirada analítica. Sabía que el escape de Kirito era un problema gigantesco y, desde su perspectiva, casi imposible de llevar a cabo.

La sonrisa de Kirito se desvaneció. Bajó la cabeza, consciente de que lo que estaba a punto de revelar no sería fácil de escuchar.

Pero ellas debían saberlo.

Respiró hondo, levantó el rostro y les miró con seriedad, sus ojos azules afilados reflejando una determinación inquebrantable.

—“No importa qué… para que mi plan tenga éxito, hay una única salida. Una que no se puede evitar, pase lo que pase.”

Hizo una pausa.

El silencio que cayó sobre la habitación era opresivo.

Vaelinne, sintiendo la creciente tensión, no pudo evitar murmurar.

—“¿Y eso es…?”

Kirito cerró los ojos por un instante. Cuando los abrió, su resolución era absoluta.

—“Tengo que morir…”

El aire pareció congelarse.

Vaelinne sintió un escalofrío recorrerle la espalda, como si la temperatura hubiera descendido abruptamente. Su garganta se cerró, incapaz de pronunciar palabra.

Lyrielle, normalmente lógica y analítica, sintió un vacío en el pecho, su respiración entrecortándose sin que pudiera evitarlo. No podía encontrar palabras.

El silencio fue opresivo. Casi insoportable.

La verdad había sido dicha.

Mensaje del autor.

Quiero agradecer a todos los que han acompañado esta historia, y en especial a ‘Ciaphas_Cain’, quien constantemente ha apoyado con piedras de poder en la versión de inglés, demostrando su interés en cada capítulo. Aunque no haya dejado comentarios, su respaldo es una motivación para seguir escribiendo con el mismo compromiso.

Como mencioné antes, decidí reducir la publicación de capítulos a uno por semana, pero sin disminuir la calidad. De hecho, los capítulos ahora son más extensos y profundos, como si fueran varios capítulos en uno. Quiero que cada entrega tenga la intensidad y el desarrollo que merece, para que la experiencia de lectura siga siendo envolvente.

Si te ha gustado la historia y quieres apoyarla, te invito a dejar tus piedras de poder. Este gesto me motiva a seguir escribiendo con pasión y dedicación, asegurando que cada capítulo sea aún mejor que el anterior.

Nos vemos en la próxima publicación la semana que viene. ¡Espero que disfruten lo que viene!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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