KONMETSU - Capítulo 13
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- Capítulo 13 - 13 KONMETSU–CAPÍTULO 13 EL INCIDENTE PARTE 4
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13: KONMETSU–CAPÍTULO 13: EL INCIDENTE PARTE 4 13: KONMETSU–CAPÍTULO 13: EL INCIDENTE PARTE 4 El aire olía a sangre caliente y concreto pulverizado.
Seiji apenas se mantenía de pie.
Su brazo derecho colgaba, destrozado por la mordida.
La carne abierta.
La sangre cayendo por sus dedos.
Su costado… atravesado.
Cada respiración era como tragar cuchillas.
El demonio lo miraba, torciendo su cuello de forma antinatural.
Demonio: «Deberías haber huido con ellos.» Seiji escupió sangre al suelo.
Seiji: «Si lo hacía… nos habrías perseguido… y los habrías matado.» El demonio se quedó quieto un segundo.
Luego… se rió.
No una risa normal.
Una risa húmeda, rota.
Demonio: «Si tienes razón pero ahora serás tú quién debas divertirme.» Y en una fracción de segundos desapareció.
El suelo explotó cuando reapareció atrás de Seiji su brazo giraba, retorciéndose, convirtiéndose en un taladro de carne y hueso.
Seiji se lanzó a un lado esquivando el ataque por poco.
El taladro impactó, perforando el suelo.
Pero— De la espalda del demonio salió disparada una espina ósea.
Que atravesó la pierna izquierda de Seiji de lado a lado.
El sonido fue seco.
Seiji no grito solo apretó la mandíbula con suma fuerza.
Cayó al suelo, su pierna temblando, la sangre extendiéndose con un charco rojo.
No podía levantarse no podía respirar bien.
OTRO LUGAR .
En otro pasillo de la correccional, Tetsuya corría con Kiyomi en la espalda.
Sus pasos eran torpes, desesperados.
Su mente repetía lo mismo.
Pensamiento de Tetsuya: [No mueras, Seiji… no mueras… solo aguanta… solo aguanta por favor…] Tetsuya solo podía correr pero una vez que saliera pediría ayuda rápidamente.
VOLVIENDO A LA PELEA.
El demonio caminó hacia Seiji lentamente.
Su pecho se abrió hablando con burla.
Demonio: «Vamos… Vamos levántate oh es que ya no puedes divertirme más.
Si es así tendré que acabar con esto y después iré a matar a esos dos.» Se inclinó.
El Demonio se lanzó abriendo su boca miles de dientes afilados y chuecos.
Seiji rodó como pudo, apenas esquivando la mordida el dolor fue insoportable la pierna seguía desangrándose lo que hizo fue arrancar otra parte de su chaqueta y aplicar un torniquete para evitar que no siga perdiendo sangre.
El demonio destruyó el suelo con sus dientes arrancaron un pedazo grande.
Seiji se arrastró usando el brazo bueno que aun le quedaba.
Su visión se nublaba.
El demonio lo observaba con la cabeza que no tenía nada.
Demonio: «Si solo sigues esquivando… esto no es divertido para mí.» Pisó el suelo.
El impacto levantó escombros.
Demonio: «Grita.
Llora.
Suplica por tu vida.
Eso es lo que hace entretenidos a los humanos.» Seiji apretó los dientes hasta que le sangraron las encías.
Seiji no sabía que hacer sus golpes no le hacían nada y el sabía que si seguía de esta manera iba a morir por perdida de sangre.
Luego recordó una conversación que tuvo con Tetsuya.
RECUERDO.
Seiji aún recordaba el olor a polvo y metal viejo de aquel lugar.
Las luces parpadeaban débilmente mientras ambos descansaban tras el entrenamiento.
Él rompió el silencio, mirando ah Tetsuya como si esperara que le respondieran algo que no entendía.
Seiji: «Tetsuya…¿Cómo ustedes pueden usan esas habilidades?
Como es que la llaman…
asi las técnicas de liberación… ¿de dónde salen realmente?» Tetsuya lo observó un momento antes de responder.
Su expresión no era de burla ni de misterio, sino de alguien que ya había hecho esa pregunta muchas veces en su propia mente.
Tetsuya: «Provienen del alma no del cuerpo, ni de la mente.
Del alma misma.» Seiji frunció el ceño, intentando unir piezas sueltas en su memoria.
Tetsuya continuó explicando lentamente mientras bebía agua mineral.
Tetsuya: «Dime algo ¿Recuerdas cómo se crean las anomalías?» Seiji cerró los ojos por un segundo.
Recordando lo que Tetsuya le habia explicado en su misión en la clínica abandonada una vez que Seiji se acordó le respondió con seguridad.
Seiji: «Si me acuerdo bie se crean por las energías negativas de los seres humanos si no me equivoco verdad.» Tetsuya: «Es correcto.
Pero eso no es todo.» Se llevó dos dedos al pecho.
Tetsuya: «El alma no solo produce energía negativa.
También puede generar energía positiva.
El problema es que casi nadie sabe cómo canalizarla.» Seiji estaba muy confundido.
Seiji: «¿Entonces…?» Tetsuya lo miró fijamente.
Tetsuya: «Cada alma es única.
Por eso cada persona posee una técnica de liberación distinta.
Lo que hay dentro de ti define la forma de tu poder.» El silencio volvió a envolverlo, pero esta vez Seiji entendía algo nuevo: su fuerza no estaba afuera, sino en lo más profundo de su ser.
FIN DEL RECUERDO.
Una vez que recordó las palabras de Tetsuya comenzó a concentrarse Seiji sentía que algo latía dentro de él.
Que se volvia cada más fuerte.
Más violento.
Como un corazón que no era suyo.
De repente su cuerpo comenzó a emitir un vapor rojizo oscuro cubriéndolopor completo.
El demonio lo notó enseguida.
Demonio: «…Oh que le esta pasando de repente siento una gran energía ánima saliendo de el.» Su sonrisa se ensanchó.
Demonio: «Parece que Ahora sí me divertirás más esto cada vez se pone con cada minuto que pasa.» La presión en el aire cambió no era solo la del demonio había otra cosa despertando dentro de Seiji.
Y esta vez… no parecía querer quedarse dormida.
Aquellas palabras resonaron en la mente de Seiji.
Seiji cerro el puño con fuerza y, al hacerlo, la energía rojiza oscura comenzó a concentrarse alrededor de su brazo, retorciéndose como si tuviera voluntad propia.
No era caótica: estaba canalizada.
Seiji avanzó en un instante, su velocidad superó incluso la percepción de su enemigo.
Para el demonio, fue como si el aire mismo se hubiera quebrado frente a él.
El demonio no tuvo tiempo de reaccionar.
El golpe llegó sin aviso.
El puño de Seiji impactó de lleno, liberando toda esa energía comprimida en un solo punto.
El sonido fue seco, monstruoso.
El demonio escupió sangre negra al instante y su cuerpo salió disparado, atravesando el espacio hasta estrellarse violentamente contra el muro.
Seiji permaneció quieto, con el puño aún extendido, respirando con calma.
La energía rojiza se disipó lentamente, como si hubiera cumplido su propósito.
Había entendido al fin lo que Tetsuya quiso decir.
No era solo poder.
Era entender el significado del alma.
Los escombros comenzaron a moverse.
Desde el interior del muro derrumbado, el demonio se incorporó lentamente.
El demonio salió de entre las ruinas escupiendo sangre negra, que cayó al suelo en pesadas gotas.
Lejos de mostrarse molesto, su boca se torció en una sonrisa llena de alegría.
Demonio: «Eso sí que me dolió…» Se limpió la boca con el dorso de la mano y soltó una risa baja, claramente satisfecha.
Demonio: «Hacía tiempo que nadie lograba hacer que sentirá algo así.» Mientras observaba a Seiji, sus pensamientos se agitaron.
Demonio [¿Cómo pudo ese golpe lastimarme…No fue solo fuerza.
Atravesó mi defensa… como si hubiera tocado algo más…
profundo?] La sonrisa del demonio se ensanchó.
Demonio: [Esa energía… no era energía ánima común.
Era muy densa, muy concentrada… muy distinta.] Se irguió por completo entre los restos del muro, sin apartar la mirada de Seiji.
Demonio: [Interesante… muy interesante.] (Cuando aparezca esto [ ] son los pensamientos del individuo) El demonio dejó escapar una carcajada y cuandoSeijiparpadeó el cuerpo del demonio desapareció del lugar.
El aire explotó bajo sus pies cuando se lanzó al ataque, avanzando como una sombra deformada, rompiendo el suelo a cada paso.
Seiji lo vio venir.
Cerró el puño otra vez y la energía ánima respondió de inmediato.
Aquella aura rojiza oscura brotó desde lo más profundo de su pecho, recorriendo sus venas como un pulso vivo.
No era rabia descontrolada; era voluntad condensada.
El demonio apareció frente a él, con el brazo levantado para destrozarlo de un solo golpe.
Seiji dio un paso al frente.
Las dos fuerzas chocaron.
Los puños de los dos chocaron el gran impacto desató una gran onda de poder que destruyó el suelo.
Seiji logro desviar el ataque por un margen mínimo y contraatacó al instante, girando el cuerpo y lanzando un golpe reforzado por la energía ánima.
El demonio bloqueó, pero fue empujado varios metros hacia atrás, dejando surcos en el suelo.
El demonio volvió a lanzarse, atacando desde ángulos imposibles, desapareciendo y reapareciendo alrededor de Seiji.
Cada movimiento era brutal, preciso.
Seiji bloqueó, esquivó y respondió, cada golpe cargado de esa fuerza rojiza que hacía vibrar el aire.
Cada impacto lograba atravesar un poco más la defensa del demonio.
El combate se volvió un intercambio constante de destellos y choques.
El demonio retrocedió de un salto, apoyando un pie contra un muro para impulsarse.
Seiji avanzó sin detenerse, la energía ánima envolviendo ambos puños ahora, su respiración agitada cansada.
El demonio lo sabía: si bajaba la guardia un solo instante… ese humano podía volver a lastimarlo.
El demonio se detuvo de golpe y soltó una risa baja, vibrante.
Su cuerpo comenzó a distorsionarse como si dejara de obedecer a una forma fija.
Demonio: «Entonces tendré que ir un poco más en serio.» Su carne se onduló y se moldeó a voluntad.
De sus hombros y espalda brotaron púas oscuras, alargándose como lanzas irregulares que cortaban el aire al moverse.
Sus brazos se deformaron, estirándose y afilándose hasta convertirse en auténticas lanzas vivientes, pulsando con energía corrupta.
Seiji tensó el cuerpo al instante.
El demonio atacó.
Las lanzas se dispararon hacia adelante en una ráfaga brutal, extendiéndose y retrayéndose como serpientes.
Seiji esquivó por centímetros, rodando por el suelo mientras una de las púas se clavaba detrás de él, destrozando el concreto.
Seiji se levantó de inmediato y volvió a canalizar la energía ánima.
El aura rojiza oscura estalló a su alrededor, cubriendo todo su cuerpo endureciendo cada movimiento.
Seiji: «No importa la forma que tomes…» El demonio se lanzó de nuevo, pero esta vez su cuerpo se contrajo de manera antinatural.
En un parpadeo, se transformó en una esfera cubierta de púas, girando a una velocidad aterradora mientras avanzaba como un proyectil viviente.
El suelo se abría a su paso.
Seiji cruzó los brazos y concentró toda su energía en un punto.
Cuando la esfera impactó, la explosión de fuerzas levantó una nube de polvo que cubrió todo el campo de batalla.
Seiji fue empujado hacia atrás varios metros, dejando marcas profundas con los pies, pero no cayó.
La esfera se desplegó de nuevo, reformándose en la figura del demonio, ahora con múltiples extremidades irregulares, cada una terminando en filos o púas.
Demonio: «¿Lo ves?
Mi cuerpo es solo una herramienta.» Seiji alzó la mirada, el aura ánima ardiendo con más intensidad.
Seiji: «Ah mi no me importa lo único que se es que yo voy a exterminarte ahora mismo en este lugar.» Avanzó.
Cada paso suyo era firme, decidido.
El demonio respondió deformándose otra vez, cambiando de forma para adaptarse al combate, como si la batalla misma fuera un experimento.
Choque tras choque, forma tras forma, el aire se llenó de impactos y destellos de energía.
La pelea ya no tenía un ritmo claro: era un caos controlado, una danza violenta entre un ser demoníaco que se rehacía sin parar y un humano que no dejaba de seguir luchando.
El choque continuó sin tregua.
Seiji avanzó entre las púas y las formas cambiantes, apretando los dientes mientras la energía ánima ardía alrededor de su cuerpo.
Cada golpe que lanzaba iba cargado con toda su voluntad.
Su puño impactó una, dos, tres veces seguidas, obligando al demonio a retroceder.
La sangre negra volvió a escapar de su boca, salpicando el suelo.
Demonio: «Tch…» El demonio respondió deformándose al instante.
Brazos-lanza atravesaron el aire y alcanzaron a Seiji desde distintos ángulos atravesando su cuerpo la sangre saliendo de esas dos graves heridas.
Su cuerpo fue empujado hacia atrás, golpeado una y otra vez, pero no cayó.
Seiji jadeó, su respiración pesada, el aura rojiza parpadeando de forma inestable.
Aun así, volvió a levantarse.
Seiji apenas se podía mantener de pie pero no se dio por vencido.
murmuró con voz baja y cansada.
Seiji: <<Aun no… he terminado…>> Demonio: «¿Dime cuánto mas podras durar en ese estado eh tú brazo, tu pierna, tu costado y ahora esas dos heridas en tu pecho yo deduzco que no podras aguantar mucho tiempo mas…?» No respondió.
Seiji volvió a lanzarse, conectando un golpe directo que hizo girar la cabeza del demonio.
Otro impacto lo obligó a retroceder varios pasos más.
Pero el cuerpo de Seiji ya no respondía igual.
Sus piernas flaquearon.
La energía ánima comenzó a dispersarse, perdiendo cohesión.
Seiji cayó de rodillas, trató de levantarse otra vez… y no pudo.
El demonio se quedó quieto frente a él.
Pensó.
Demonio: [Ahora lo entiendo… por eso el no quiere que lo mate.
Este humano tiene un poder y resistencia fuera de lo común.] Seiji apretó el puño contra el suelo, temblando.
Seiji: [Muévete… vamos muévete…] No hubo respuesta.
El demonio sonrió, relajando su cuerpo y dejando que las púas se replegaran.
Demonio: «Se acabó humano.
Esta es mi victoria.» Dio un paso al frente.
Y entonces— Sora: <<Fff… qué fastidio llegar tarde.>> Una voz tranquila rompió la tensión.
El demonio se giró.
A unos metros de distancia, un hombre de aspecto de vagabundo estaba apoyado contra una pared, fumando con total calma.
Sora, como siempre, exhaló el humo sin prisa.
Trivio: <<Oye, oye, ¿no creen que la escena necesitaba un poco más de estilo?>> Otro mas con lentes con montura en forma de corazones, posando exageradamente con una mano en la cadera.
Trovio sonrió de forma teatral.
Trovio: <<Llegamos justo a tiempo, ¿no?>> A su lado, Nozomi observaba la escena en silencio, con una mirada seria clavada en el demonio, evaluándolo sin decir una palabra.
Y un poco más atrás, un último individuo dio un paso al frente.
Tenía el cabello blanco, vendajes cubriendo su boca y una cicatriz marcada atravesando su ojo derecho.
Sus ojos fríos no mostraban emoción alguna.
El demonio chasqueó la lengua de la boca de su estómago.
Demonio: [Cuatro más…] Sora miró a Seiji en el suelo y suspiró.
Sora: <<Vaya…
de verdad eres duró de matar chico.>> El ambiente cambió por completo.
El polvo se asentó lentamente.
Frente al demonio, cuatro figuras se alinearon.
Sora dio un paso al frente, activando su técnica de liberación que era controlar el fuego.
Trovio ajustó sus lentes con forma de corazones y posó de manera exagerada, aunque sus ojos mostraban una concentración absoluta.
Nozomi se colocó en guardia, flexionando los dedos y apoyando bien los pies en el suelo.
No necesitaba más que su propio cuerpo.
Un poco más atrás, el chico de cabello blanco permanecía inmóvil.
Los vendajes cubrían su boca, la cicatriz en su ojo derecho parecía aún más marcada bajo la luz.
No dijo nada.
Solo observó.
El demonio los miró a todos y soltó una risa baja.
Demonio: «Vaya, vaya… ahora sí estoy en desventaja numérica.» Sora chasqueó los dedos.
Sora: «técnica de liberación; manipulación de fuego.» El fuego salió de la palma de Sora.
Sora manipuló las llamas como olas, obligando al demonio a moverse.
Antes de que pudiera reaccionar del todo, Nozomi ya estaba encima de él.
Un golpe directo, luego otro, combinando puños y patadas con una precisión brutal.
El demonio retrocedió.
En el siguiente instante, Trovio desapareció.
Y apareció detrás.
Trovio: «Sorpresa~» El demonio giró justo a tiempo para bloquear, pero Nozomi apareció detras atacando no le dio respiro.
Fuego cerrándole el paso, golpes constantes y ataques que venían de lugares imposibles.
El demonio reía.
Reía de diversión.
Demonio: «Esto… esto sí que es divertido.» Se detuvo de golpe, su presencia distorsionándose.
Demonio: «Parece que tendré que usar mi técnica de liberación.» El ambiente cambió al instante.
Sora apagó su cigarrillo.
Trovio dejó de sonreír.
Nozomi tensó el cuerpo.
Incluso el chico de los vendajes enfocó la mirada.
Entonces— Un portal oscuro se abrió detrás del demonio.
Una voz desconocida, profunda, resonó desde el otro lado.
Voz desconocida: «Kuroto.
Debemos irnos.
Ahora.» El demonio chasqueó la lengua.
Kuroto: «¿En serio?
Justo ahora que la diversión va a empezar no me jodas ahora.» La voz respondió, fría.
Voz desconocida: «Él lo ordenó.» Kuroto se quedó en silencio.
Luego dejó escapar un largo suspiro… como si el aire se le escapara desde el estómago.
Kuroto: «Tch… no es justo.» Miró una última vez al grupo frente a él.
Su sonrisa volvió, más tranquila.
Kuroto: «Bueno que se le va hacer cuídense, humanos.» Se detuvo un segundo mirando ah Seiji quien estaba en el pisó.
Kuroto: «Especialmente tú.» Kuroto dio un paso atrás y se dejó caer dentro del portal.
Antes de desaparecer por completo, levantó una mano.
Kuroto: «Espero que volvamos a encontrarnos.» Y el portal se cerró.
El silencio cayó sobre el lugar.
Sora apagó su fuego por completo.
Sora: <<…Esto si que fue muy raro.>> Trovio ajustó sus lentes.
Trovio: <<Pero interesante~.>> Nozomi miró a Seiji y luego al punto donde el portal había estado.
El chico de los vendajes solo se quedó quieto.
Pero todos lo entendieron.
Todo eso fue planeado.
EN ALGUN LUGAR DESCONOCIDO.
El portal se abrió una vez más y los dos demonios lo atravesaron.
Al otro lado los recibió una zona montañosa, silenciosa y cubierta por una neblina espesa que se movía lentamente entre las rocas.
El aire era frío, pesado, como si el lugar mismo observara a quienes llegaban.
El desconocido dio unos pasos al frente, con total tranquilidad.
Desconocido: <<¿Y bien?
¿Cómo la pasaste?>> Kuroto estiró los brazos y dejó escapar una risa satisfecha.
Kuroto: «Me divertí mucho.
Hacía tiempo que nadie me obligaba a esforzarme así.» Giró un poco la cabeza, recordando.
Kuroto: «Ahora lo entiendo… por eso no querías que matara a ese tal Seiji Shirabe.» El desconocido respondió con una risa suave, casi divertida, que se perdió entre la niebla.
A un costado, el demonio del portal permanecía apoyado contra una roca.
Su nombre era Renma.
Observó el paisaje por unos segundos antes de hablar.
Renma: «¿Y ahora qué hacemos?» El desconocido alzó la mirada hacia las montañas, como si pudiera ver algo más allá de ellas.
Desconocido: <<Ahora… solo esperaremos.>> La neblina se cerró un poco más a su alrededor.
Desconocido: <<Ahora solo esperaremos a que la organización Gokumon Kikan haga su siguiente movimiento en el tablero de juego.>> Kuroto sonrió.
Renma no dijo nada más.
La niebla siguió avanzando lentamente, cubriéndolo todo.
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