Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

KONMETSU - Capítulo 17

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. KONMETSU
  4. Capítulo 17 - 17 KONMETSU-CAPÍTULO 17 HAMBRE
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

17: KONMETSU-CAPÍTULO 17: HAMBRE 17: KONMETSU-CAPÍTULO 17: HAMBRE Dos chicos avanzaban por la calle casi vacía, caminando de lado a lado, riéndose sin control.

Sus voces eran altas, arrastradas por el alcohol, y cada pocos pasos uno de ellos tenía que apoyarse en el otro para no caer.

Chico 1: «Te juro que puedo caminar perfecto… mírame.» Dio un paso de más y casi se va al suelo.

Chico 2: «Sí, claro… perfecto», respondió riéndose.

«Eres un genio.» Entonces la vieron.

La chica caminaba sola unos metros más adelante.

La luz de una farola ilumina su silueta por un instante.

Los dos se quedaron callados.

Chico 1: «Eh… ¿la viste?» Chico 2: «Sí… la vi.» Sonrio de forma torcida.

«Va sola.» Sin decir nada más, cambiaron de dirección y comenzaron a acercarse, sus pasos desordenados resonando en el asfalto.

Chico 1: «Oye, espera», dijo en voz alta.

«No te asustes, solo queremos hablar.» La chica no respondió solo seguía caminando.

Chico 2: «Vamos, no seas así», agregó entre risas.

«No pasa nada.» Las risas se apagaron poco a poco mientras la distancia entre ellos se acortaba, y la calle, silenciosa y oscura, parecía cerrarse alrededor de los tres.

Chica: «Aléjense.» Los dos chicos se miraron y comenzaron a reírse.

Los dos ya estaban demasiado cerca.

La chica se detuvo un segundo, rígida, con la mirada perdida al frente.

No dijo nada.

No se mueva.

Uno de ellos le había agarrado el trasero.

Ella no reacciono.

Ni un grito.

Ni un empujón.

Nada.

Los dos se miraron, confundidos primero… y luego sonrieron.

Chico 1: «¿Viste eso?» Chico 2: «Sí… ni se movió.» Se miran, creyendo que “es de esas”.

La chica seguía quieta, los hombros tensos, los puños cerrados con fuerza.

Chico 1: «Oye crees que es de esas…» Chico 2: «Eso parece.» Rieron bajo, acercándose aún más, interpretando su silencio como permiso, como si la falta de respuesta justificara cualquier cosa.

Ella bajó la mirada.

La calle seguía vacía.

Demasiado vacía.

Y algo, en el aire, comenzó a sentirse mal.

Muy mal.

Desde otra perspectiva.

Un grito rompió el silencio.

Fue agudo, desesperado, tan fuerte que rebotó entre los edificios como si el callejón entero lo hubiera amplificado.

Al mismo tiempo, algo oscuro salpicó el suelo y la pared cercana.

Uno de los chicos reaccionó por puro instinto.

Chico 2: «¡¿QUÉ FUE ESO?!» No esperaba respuesta.

Se dio la vuelta y salió corriendo, tambaleándose, con la respiración agitada y el corazón a punto de estallar.

El otro intento correr.

Sus pasos resonaban desordenados, cada vez más rápidos… hasta que algo se movió detrás de él.

Algo lo alcanzó.

El chico gritó.

Un grito largo, quebrado, lleno de pánico.

Intentó zafarse, suplicó, su voz sonaba desesperada.

Y entonces… Silencio.

Las luces siguieron parpadeando como siempre.

La calle quedó vacía.

Como si nada hubiera pasado.

Solo el eco lejano de aquel grito… desvaneciéndose en la noche.

Esa chica salió del callejón tranquilamente limpiando la boca.

Como si solo hubiera dado un paseo.

ARASHIYAMA, KIOTO Día casi turístico.

Seiji miró el bosque de bambú como si fuera otro planeta.

Fotos de Kiyomi tomaba.

Tetsuya tenía cara de pocos amigos.

Kiyomi: «Tal vez “él” ni existe.

Solo un loco suelto.» Tetsuya: «No.» Silencio.

Tetsuya: «Demasiadas coincidencias.» Templo.

Demonio de segunda categoría.

Mensajes escritos con sangre.

No encajaba.

Pero no lograba unirlo.

Kiyomi: «No me voy a quedar pensando.

Me voy a recorrer más lugares.» Se fue.

Tetsuya también.

Tetsuya: «Buscaré información.» Seiji quedó solo.

EN OTRO LUGAR.

Una esquina concurrida.

Gente pasando.

La chica estaba de pie en una esquina, medio oculta por la sombra de un edificio.

La luz de una farola cercana caía sobre la acera, iluminando a las personas que pasaban sin detenerse, riendo, hablando, viviendo como si nada hubiera ocurrido.

Ella las observaba en silencio.

Su respiración era lenta, controlada.

Demasiado controlado.

Los pasos de la gente se mezclaban con el ruido lejano de la ciudad… hasta que algo cambió.

Una voz susurró cerca de su oído.

Voz: «No dijeron que no.» La chica no se movió.

Otra voz surgió, más baja, como si viniera desde dentro de su cabeza.

Voz: «Ellos eran culpables.» Apretó ligeramente los dedos, pero siguió mirando al frente, viendo a una pareja pasar sin notar nada extraño.

Voz: «Tú viste sus miradas.» La tercera voz fue más clara, más firme.

Voz: «Ellos eligieron.» La chica inclinó apenas la cabeza, como si escuchara con atención.

Chica: «Yo no hice nada…» murmuró en voz muy baja.

«Ellos…» Las voces respondieron al mismo tiempo, con respuestas, distorsionadas.

Voz: «Nos obligaron.» Voz: «Te obligaron.» Voz: «Tú solo comiste.» La chica dio un paso torpe hacia atrás y su pie resbaló.

El golpe contra la pared fue seco, abrupto.

Se llevó ambas manos a la cabeza y cerró los ojos con fuerza.

Chica: «…ah…» Su respiración se volvió irregular.

Las voces regresaron de inmediato, superpuestas, insistentes.

Chica: «cállense…» Apretó los dientes.

Chica: «Cállense.» Seiji dobló la esquina en ese momento y se detuvo al verla así, encogida contra la pared.

Una chica quieta, temblando, golpeándose la cabeza.

Chica: «Cállense… cállense…» DE repente Seiji llegó y la tomo por la cabeza.

Seiji: «¿Estás bien?» La chica levantó la cabeza.

Sus ojos estaban perdidos, como si no lo viera del todo.

Chica: «No… no sigan…» Se presionó la cabeza con más fuerza.

Chica: «Dije que se callen.» Seiji frunció el ceño, confundido.

Seiji: «¿Hablas conmigo?

Oye, solo quiero ayudar.

¿Te duele mucho?» Se acercó un poco más.

Ella lo vio entonces.

Su mirada se clavó en él, llena de pánico.

Sin pensarlo, estiró el brazo y lo empujó para alejarlo.

Chica: «¡Aléjate!» Chica: «¡No te acerques a mí!» Seiji retrocedió de inmediato y levantó las manos.

Seiji: «Está bien, está bien.

Tranquila.

No voy a tocarte.» Ella respiraba rápido, mirando a todos lados.

Chica: «No escuches…» Susurró, casi para sí.

Chica: «No escuches lo que dicen.» Seiji: «¿Quiénes?

—Seiji preguntó con cuidado—.

¿Hay alguien más contigo?

La chica negó con la cabeza con fuerza.

Chica: «No… no los ves.» Tragó saliva.

Chica: «Me hablan… todo el tiempo.» Seiji: «Si necesitas ayuda, puedo quedarme aquí y llamar a alguien.» Ella dio otro paso atrás, pegándose más a la pared.

Chica: «No.» Chica: «Si te quedas… va a pasar otra vez.» Seiji: «¿Qué va a pasar?» Ella no respondió.

Solo lo miró con una expresión rota, como si cargara con algo demasiado pesado Las piernas de la chica finalmente cedieron.

El temblor que había estado conteniendo recorrió todo su cuerpo y cayó al suelo de costado, respirando de forma desordenada.

El ruido atrajo algunas miradas lejanas, pero nadie se detuvo.

Chica: «No… no otra vez…» Seiji reaccionó al instante.

Seiji: «¡Oye!» Corrió hacia ella y se arrodilló a su lado, sin tocarla de inmediato.

Seiji: «¿Puedes oírme?

¿Te mareaste?» Ella intentó incorporarse, pero no pudo.

Su mano resbaló contra el suelo.

Chica: «No me toques…»  Pero luego se deja ver su rostro.

Cabello gris oscuro.

Cicatriz pequeña en la mejilla.

Seiji le toca la frente.

Seiji: «¿Te duele algo?» Chica: «Estoy bien… solo tengo hambre.» Seiji la toma de la mano.

Seiji: «Entonces vamos a arreglar eso.» LOCAL EN ARASHIYAMA La mesera deja la comida.

Ella observa el plato.

Luego a él.

Chica: [¿Por qué me ayuda?] Chica: [No se siente maldad alguna en el…] Seiji y la chica estaban sentados frente a frente, con platos humeantes entre ambos.

Durante unos segundos, ella solo miró la comida, como si no estuviera segura de que fuera real.

Seiji habló primero, con cuidado.

Seiji: «Come despacio.

Si no te apetece todo, está bien.» Ella asintió apenas, tomó los palillos con mano temblorosa y llevó un pequeño bocado a la boca.

En cuanto lo probó, su expresión cambió de golpe.

Frunció el ceño.

Se llevó una mano a la boca.

Giró un poco la cabeza, respirando hondo.

Chica: «…ugh…» Seiji se inclinó hacia adelante al instante.

Seiji: «¿Oye?

¿Estás bien?» Ella tragó con dificultad y dejó los palillos sobre la mesa.

Chica: «Lo siento…» Hizo una mueca clara de náusea.

Chica: «Creo que…» Seiji empujó su vaso de agua hacia ella.

Seiji: «¿No te gusta?» Chica: «Está delicioso.» Mentira obvia.

Ella levantó la vista, un poco avergonzada.

Chica: «No quería causar problemas.» Seiji: «No los causas.» Sonrió apenas.

Seiji: «Preocuparte por no vomitar en medio del local ya es bastante esfuerzo.» Ella soltó una risa corta, nerviosa, que terminó en un suspiro.

Chica: «Gracias… por no hacerme sentir rara.» Seiji apoyó los codos en la mesa.

Seiji: «Después de lo que pasaste, lo raro sería que estuvieras perfectamente bien.» Ella asintió en silencio y volvió a mirar el plato, esta vez con menos presión.

Salieron del local y el aire nocturno los recibió de golpe, más fresco, más silencioso.

Las luces de la calle iluminaban y el murmullo del interior quedó atrás cuando la puerta se cerró.

La chica caminó un par de pasos y luego se detuvo, como si no supiera hacia dónde ir.

Seiji la miró de reojo, dudó un segundo y habló con el mismo tono suave que ella había usado antes.

Seiji: «Oye…» Seiji: «¿Quieres que te acompañe un rato?» Chica: «No hace falta.» Chica: «Yo… no quiero molestarte.» Él insiste.

Seiji: «No molestas.» La chica respiró hondo, claramente nerviosa.

Chica: «Si… si no te importa…» Chica: «Me gustaría.» Seiji asintió despacio, sin sonreír demasiado, como para no presionarla.

Seiji: «Está bien.» Seiji: «Caminamos tranquilos.» Empezaron a avanzar uno al lado del otro, dejando un pequeño espacio entre ambos.

Sus pasos se sincronizaron poco a poco.

Chica: «Gracias…» Dijo casi en un susurro.

Seiji: «No tienes que agradecer.» Seiji: «A veces… es más fácil no estar solo.» Ella levantó la vista un momento, sorprendida por la forma en que lo dijo, y luego volvió a mirar al frente.

Chica: «Sí…» Chica: «Eso creo.» Siguieron caminando bajo las luces, sin apuro, sin decir nada más por un rato.

Luego Seiji le dijo su nombre y luego le pregunto el suyo.

Seiji: «Soy Seiji Shirabe.» Ella duda por unos minutos pero al final se lo dice.

Chica: «…Asuka.» Seiji: «¿Asuka por qué estabas sola?» Asuka: «Odio mi casa.

Mi vida es una basura.» Directa.

Sin drama.

Seiji: «¿Amigos?» Asuka: «Nadie quiere.

Dicen que soy rara.» Seiji piensa.

Seiji: «Eso no es verdad si tienes un amigo y ese amigo se llama Seiji Shirabe.» Seiji: «En dos días vuelvo a Tokio… podrías venir.

Podrías Tener más amigos sabes Asuka.» Ella casi sonríe.

Pero la voz vuelve.

Su mirada cambia.

Ve un callejón.

Asuka: «Vivo por ahí.

Puedo seguir sola.» Seiji: «Entonces… ¿nos vemos otra vez en el restaurante?» Silencio.

Asiente.

Se separan.

CALLEJÓN.

Asuka estaba en el suelo, apoyada contra la pared fría del callejón.

Su cuerpo se sacudió de repente y se inclinó hacia adelante.

Tosió con fuerza… y vómito sangre negra que cayó sobre el pavimento.

Respiró con dificultad, limpiándose la boca con el dorso de la mano.

Asuka: «…otra vez…» Le temblaban los dedos.

Miró el suelo, confundida, asustada.

Asuka: «¿Por qué no se termina…?» Su voz era apenas un hilo.

Asuka: «¿Por qué sigo aquí…?» Asuka: «¿Por qué no puedo morir…?» Cerró los ojos con fuerza, tratando de recuperar el aliento.

Pasos.

Asuka levantó la cabeza de golpe.

Un chico se había detenido a pocos metros, mirándola con curiosidad más que con preocupación.

Chico: «¿Oye preciosa estás sola?» Chico: «Si quieres, podemos pasar la noche juntos.

Te ves mal, pero… ya sabes.» Asuka sintió un nudo en el estómago.

Se incorporó como pudo y lo miró con rabia y cansancio mezclados.

Asuka: «Déjame sola.» Asuka: «Vete.» Antes de que pudiera reaccionar, la mano de él se cerró alrededor de su cuello y la obligó a levantarse.

Sus pies apenas tocaron el suelo.

Asuka abrió los ojos de par en par, llevándose las manos a la muñeca que la sujetaba, sin fuerza suficiente para apartarla.

Asuka: «…suél…» De repente la voz volvió a sonar.

VOZ: «COMER…

COMER…

¡COMER!» De repente Asuka abrió la boca de forma grotesca y arrancándole el brazo izquierdo la sangre comienzo a manchar todo la pared del callejón.

El chico retrocedía torpemente, respirando de forma agitada.

El miedo le había borrado por completo cualquier rastro de arrogancia.

Su voz temblaba mientras hablaba, casi llorando.

Chico: «Por favor perdón y-yo estoy borracho, disculpa, no era mi intención, créeme.» Dio un paso atrás más, tropezando en el camino mientras que la sangre seguía derramándose.

Chico: «No quise hacer nada… solo… solo déjame ir por favor DIOS ayudame.» Asuka lo miraba fijamente.

Su expresión ya no era la de alguien asustada.

Sus ojos estaban vacíos, fríos, como si lo que tenía enfrente no fuera una persona, sino algo sin importancia.

Se hizo un silencio extraño.

Entonces ella habló, con una voz tranquila… demasiado tranquila.

Asuka: «Tengo hambre.» El chico no entendió.

Abrió la boca para decir algo más.

Y gritó.

Sus gritos atravesaron el callejón, desesperados, rotos, perdiéndose en la distancia.

Rebotaron entre las paredes una y otra vez… hasta que, poco a poco, dejaron de escucharse.

El silencio regresó.

Asuka salió del callejón caminando sin prisa.

Se colocó la capucha, ocultando su rostro, y siguió adelante.

Al pasar bajo una farola, se llevó distraídamente el dedo al labio, limpiando un rastro DE sangre en sus labios.

Lo lamió sin expresión alguna.

Luego siguió caminando, mezclándose con la noche, como si nada hubiera pasado.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo