KONMETSU - Capítulo 23
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- Capítulo 23 - 23 KONMETSU-CAPÍTULO 23 LA NUEVA INTEGRANTE
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23: KONMETSU-CAPÍTULO 23: LA NUEVA INTEGRANTE.
23: KONMETSU-CAPÍTULO 23: LA NUEVA INTEGRANTE.
Seiji caminaba junto a Tetsuya y Kiyomi por uno de los pasillos principales.
El ambiente era extraño desde que regresó después de lo ocurrido con Raizen.
No lo decían en voz alta, pero todos lo notaban.
Seiji: «¿Adónde vamos?» Tetsuya ni siquiera lo miró solo siguió caminando mientras respondía la pregunta de Seiji.
Tetsuya: «Mei nos mandó a llamar.
Dice que es algo importante.» Kiyomi: Cuando Mei dice importante casi nunca es algo bueno.» Seiji suspiró.
Seiji: «Bueno sea lo que sea si nos llamó ah nosotros es porque sos tiene confianza ¿no lo creen?» Luego de eso por fin los tres llegaron a una sala amplia, una especie de cámara de entrenamiento vacía.
En el centro, de pie con los brazos cruzados, estaba Mei.
Seria.
Como siempre.
Los tres caminaron hasta es centro donde ella estaba parada.
La primera en hablar fue Kiyomi.
Kiyomi: «¿Por qué nos mandaste a llamar?» Mei los observó uno por uno.
Se detuvo un segundo más en Seiji.
Apenas un segundo.
Mei: «Porque su equipo va a cambiar.» Silencio.
Seiji: «¿Cambiar ah que té refieres?» Mei: «Ah lo que me refiero es que tendrán una nueva integrante.» Los tres se miraron.
Confusión colectiva.
Tetsuya: «¿Qué?» Kiyomi: «¿Desde cuándo necesitamos a alguien más?» Seiji: «Bueno… no suena tan mal si lo piensan detenidamente.» Tetsuya giró la cabeza hacia él con cara de “eres un estúpido”.
Mei: «Es un miembro que no ha logrado encajar en otros equipos.
Habilidad alta.
Control inestable.
Pensé que sería buena idea que se uniera a ustedes.» Tetsuya: «Somos suficientes.» Kiyomi: «Habla por ti solo, amargado.» Tetsuya: «No es eso ah lo que me refiero.
Cuatro personas complican la coordinación.» Kiyomi: «Oh te asusta que alguien más sea mejor que tú.» Tetsuya: «No seas ridícula.» Kiyomi solo se río de la expresión de Tetsuya Kiyomi: «No hay yeguas dramáticas».
Seiji: «¿Podemos no empezar a pelear antes de conocerla?» Mei los dejaron discutir diez segundos exactos.
Luego chasqueó los dedos.
Las puertas se abren de golpe con un estruendo seco.
¡BAM!
El eco recorre la sala.
Una corriente de aire levanta papeles y sacude cortinas.
En el marco de la puerta aparece ella.
Cabello rosa intenso cayendo como una llamada rebelde, mechones adornados con pinos y pequeños broches metálicos.
Sus ojos turquesa brillan con superioridad.
Sonríe mostrando colmillos afilados, y el brillo del piercing en su lengua resalta cuando pasa la punta por uno de ellos.
Las cadenas de su ropa tintinean cuando da el primer paso.
Las botas militares negras golpean el suelo con firmeza.
Silencio.
Tetsuya parpadea.
Tetsuya: «…¿Y esta quién es?» Mei suspira con calma, cruzándose de brazos.
MEI: «Es la nueva integrante del grupo.» La chica ladea la cabeza, observándolos como si estuviera evaluando insectos.
Chica: «Qué lugar tan… simple.
Supongo que aquí es donde viven los mortales.» Los tres se quedan mirándola.
Kiyomi, en cambio, suena con emoción.
Kiyomi: «¡¿Es una chica?!
¡Por fin no será la única mujer del equipo!» La recién llegada alza una ceja.
Chica: «No te emociones demasiado, mortal.» Tetsuya, Seiji y Kiyomi se miran entre sí, confundidos.
Seiji frunce el ceño.
Seiji: «¿Por qué nos llamas mortales si tú también eres humana?» Mei responde con total naturalidad: MEI: «Porque no es humana.» Silencio.
Mei: «Es una vampira.» Los tres se quedan congelados.
Los tres: «…¿Eh?» Dicen al unísono.
Seiji da un paso adelante, señalándola.
Seiji: «¿Cómo que vampira?
¿Existen hombres-bestias y vampiros también?
¿Qué sigue?
¿Unicornio?» Mei le da un pequeño golpe en el hombro.
Muy: «Deja de ser tan dramático.
Por supuesto que no existen unicornios solo existen en los cuentos de hadas está bien.» La chica vampira suena con arrogancia, mostrando sus colmillos.
Chica: «Aunque sería divertido cazarlos.» Seiji la mira aún más confusa.
Me suspira.
Mei: «Ya basta.
Preséntate como corresponde.
Di tu nombre y tu edad.» La chica cruza los brazos, las cadenas tintinean suavemente.
Sus ojos turquesa brillan con intensidad sobrenatural.
Chica: «Escuchen bien, mortales por qué no lo repetitire dos veces.» Da un paso al frente.
Sonríe lentamente, dejando ver sus colmillos.
Kurohana: «Mi nombre es Kurohana Tsukine… y tengo mil doscientos años.» Cruza los brazos con aire orgulloso mientras observa las reacciones.
Los tres se quedaron impresionados de como ella tenía mil doscientos años.
Mei da un paso al frente para explicar: Mei: «Kurohana es la última de su especie.
Para no terminar con el mismo destino que los demás de su clan, decidió unirse a Gokumon Kinka.» Kurohana levanta el mentón con arrogancia.
Kurohana: «Así que deberían sentirse agradecidos de que haya decidido unirme a este grupo.
No cualquiera recibe el honor de luchar a mi lado, mortales.» Tetsuya frunce el ceño, aún analizándola.
Tetsuya: «Entonces… ¿Habla cuál es tu rango?» Kurohana sonríe con seguridad, como si hubiera estado esperando esa pregunta.
Kurohana: «Gokumon-Shū.» Silencio.
Los ojos de Seiji y Kiyomi se abren con sorpresa, pero Tetsuya es quien queda más impactado.
Seiji: «¿Gokumon-Shū?… ¿Hablas en serio?» Kurohana ladea la cabeza con una sonrisa confiada.
Kurohana: «¿Creíste que alguien como yo sería de su mismo rango?
Ja que gracioso eres mortal.» El ambiente queda cargado tras escuchar su rango.
Kurohana los observa con media sonrisa.
Kurohana: «¿Y bien?
Ya escucharon mi nombre.
Sería apropiado que los mortales también se presenten.» Seiji chasquea la lengua, algo molesto por cómo los llama, pero da un paso al frente.
Seiji: «Seiji Shirabe.
No soy ningún mortal insignificante… y algún día superaré ese rango.» Kurohana lo mira de arriba abajo con interés apenas disimulado.
Kurohana: «Qué ambición tan adorable.» Kiyomi sonríe con energía y se coloca junto a Seiji.
Kiyomi: «¡Yo soy Kiyomi Kanzuki!
Encantada, Tsukine.
Espero que podamos llevarnos bien.» Kurohana alza una ceja.
Kurohana: «Eso dependerá de ti, Kanzuki.» Finalmente, Tetsuya se adelanta con una expresión seria.
Tetsuya: «Tetsuya Minazuki.
No me importa si eres vampira o lo que sea… mientras cumplas tu función en el equipo.» Kurohana sostiene su mirada sin retroceder ni un centímetro.
Kurohana: «Oh créeme la cumpliré.
Y mejor que cualquiera que ustedes mortales.» Las cadenas de su atuendo tintinean suavemente cuando da media vuelta.
Mei observa la escena con una leve sonrisa.
El nuevo equilibrio del grupo acaba de cambiar.
Mei aplaude suavemente para llamar la atención de los cuatro.
Mei: «Bien, ya que terminaron las presentaciones, es momento de trabajar.» Activa una pantalla holográfica donde aparece el mapa de Tokio y marca un punto específico.
Mei: «Recibimos reportes de múltiples anomalías en la calle Kurogane, dentro de un edificio abandonado.
Las lecturas indican actividad hostil constante.
Su misión es simple: entrar, localizar las anomalías y exterminarlas.» Seiji sonríe con confianza.
Seiji: «Por fin algo de acción.» Tetsuya cruza los brazos.
Tetsuya: «¿Nivel estimado de amenaza?» Mei: «Intermedio-alto», responde Mei.
«Por eso irán los cuatro.» Kurohana deja escapar una pequeña risa arrogante.
Kurohana: «Intermedio-alto… eso apenas servirá como calentamiento.» Kiyomi sonríe.
Kiyomi: «Vaya, sí que tienes confianza.» Kurohana se gira hacia ellos mientras acomoda ligeramente su chaqueta.
Kurohana: «No es confianza, mortal.
Es realidad.» Mei suspira, aunque una leve sonrisa aparece en su rostro.
Mei: «Guarden las discusiones para después.
El transporte ya los espera.» Los cuatro se dirigen hacia la salida.
Las puertas automáticas se abren y el viento nocturno entra al pasillo.
Kurohana camina al frente, las botas resonando con firmeza.
Kurohana: «Vamos, mortales.
No querrán que la nueva integrante haga todo el trabajo oh si.» Seiji sonríe con desafío.
Seiji: «Ya veremos quién termina salvando a quién.» Y juntos parten hacia el edificio marcado, donde las anomalías los esperan.
VEINTICINCO MINUTOS DESPUÉS.
El vehículo se detiene frente a una calle silenciosa y casi desierta.
Las luces parpadeantes de los postes apenas iluminan el enorme edificio abandonado que se alza frente a ellos, con ventanas oscuras como ojos vacíos.
Los cuatro bajan.
Tetsuya observa la estructura y asiente.
Tetsuya: «Bien este es el edificio.» Saca un mapa del edificio y mira a los demás.
Tetsuya: «Escuchen.
Entraremos en formación: yo al frente, Seiji cubre el flanco derecho, Kiyomi el izquierdo.
Kurohana—» Pero antes de que termine, las botas negras de la vampira avanzan resonando sobre el pavimento.
Ella pasa frente a todos como si la conversación no existiera.
Se detiene unos pasos adelante, sin siquiera mirarlos.
Kurohana: «No hace falta.» Los tres la observan.
Kurohana inclina ligeramente la cabeza hacia el edificio, sus ojos turquesa brillando en la oscuridad.
Kurohana: «Yo me encargaré de todo.» Seiji frunce el ceño.
Seiji: «¿Cómo que de todo?» Kurohana sonríe mostrando sus colmillos.
«Ustedes solo limítense a mirar y aprender.
Tal vez tengan la suerte de presenciar cómo trabaja alguien de rango Gokumon-Shū.» Tetsuya suspira con molestia.
Tetsuya: «Esto no es un espectáculo.
Es una misión en equipo.» Kurohana gira apenas el rostro, mirándolo de reojo con expresión confiada.
Kurohana: «Entonces síganme el ritmo… si pueden.» Sin esperar respuesta, comienza a caminar directamente hacia la entrada del edificio, como si ya fuera la líder indiscutible del grupo.
Los otros tres se miran entre sí por un instante.
Seiji sonríe ligeramente.
Seiji: «…Creo que alguien necesita que le bajen un poco el ego.» Kiyomi solo se comienza ah estirarse para entrar al edificio.
Kiyomi: «Bueno, al menos será interesante.» Tetsuya con su cara amargada crees varios lobos de sombra.
Tetsuya: «No la pierdan de vista.
Entramemos.» DENTRO DEL EDIFICIO.
El interior del edificio está envuelto en oscuridad y polvo.
Los pasos de los tres resuenan en el vestíbulo vacío mientras avanzan con cautela, atentos a cualquier señal de anomalías.
Al doblar el pasillo principal, la ven.
Kurohana está de pie junto a una ventana rota, iluminada apenas por la luz de la calle.
Ni siquiera parece estar en guardia; simplemente observa el exterior con total calma, como si la misión fuera un paseo nocturno.
Cuando escucha los pasos, gira ligeramente el rostro hacia ellos.
Sus ojos turquesa brillan.
Kurohana: «Vaya… los mortales sí lograron alcanzarme.» Seiji frunce el ceño claramente ya molesto.
Seiji: «No estamos aquí para competir contigo.» Kurohana deja escapar una risa corta y burlona.
Kurohana: «Claro que no.
No podrían.» Sin esperar respuesta, se da la vuelta y continúa caminando por el pasillo, desapareciendo en la oscuridad como si el lugar le perteneciera.
Tetsuya aprieta la mandíbula, visiblemente molesto.
Tetsuya: «Olvídenla.
Nos encargaremos de esto a nuestra manera.» Mira a Seiji y luego a Kiyomi.
Tetsuya: «Seiji, revisa los pisos superiores.
Detecté fluctuaciones de energía allí.» Seiji: «Entendido.» Tetsuya: «Kiyomi, conmigo.
Limpiaremos los niveles inferiores.» Kiyomi asiente con determinación.
Kiyomi: «Bien es hora de exterminar unas cuantas anomalías vamos.» Los tres se separan en silencio, cada uno tomando un camino distinto dentro del edificio, mientras la presencia de las anomalías comienza a sentirse cada vez más cerca.
PISO SUPERIOR — SEIJI Seiji sube las escaleras con cautela.
El aire se vuelve más denso, pesado.
De repente, las luces del pasillo parpadean.
Una sombra se desprende del techo y cae frente a él.
Una anomalía: alta, retorcida, con extremidades demasiado largas y un rostro sin rasgos definidos.
Seiji sonríe.
Seiji: «Perfecto… justo lo que necesitaba.» La criatura se lanza hacia él con un chillido agudo, pero Seiji esquiva hacia un lado y contraataca, el impacto resuena en el pasillo.
El golpe sacude las paredes.
PLANTA BAJA — TETSUYA Y KIYOMI En el nivel inferior, el ambiente es aún más opresivo.
Kiyomi se detiene mira al los alrededores.
Kiyomi: «Tetsuya… hay varias señales moviéndose.» Antes de que él responda, tres figuras emergen de la oscuridad, arrastrándose por el suelo y las paredes como insectos deformes.
Tetsuya da la señal para sus creaciones de sombras atacarán.
Las anomalías atacan al mismo tiempo.
Kiyomi bloquea a una con rapidez, mientras que un lobo destruye a una anomalía.
La tercera intenta escapar hacia las sombras… pero algo la detiene.
Un puño la había atravesado por completo.
Luego poco a poco fue desintegrándose.
Ambos levantan la mirada.
Desde el techo, colgada boca abajo como si la gravedad no le afectara, estaba Kurohana mirando ah ambos.
Sus ojos brillan en la oscuridad.
Kurohana: «Qué lentos son ustedes los mortales en exterminar unas anomalías tan débiles.» Cae al suelo con elegancia, sin hacer ruido.
Kiyomi la mira sorprendida.
Kiyomi: «¿Desde cuándo estabas ahí?» Kurohana limpia sus labios con el pulgar.
Kurohana: «Desde antes de que ustedes llegaran.» Tetsuya frunce el ceño molesto.
Tetsuya: «Ok si no lo viste pudimos exterminar ah todas las anomalías de este lugar sin tú ayuda.» Kurohana solo sonríe, arrogantemente como siempre.
De pronto, un rugido profundo sacude todo el edificio.
Las paredes vibran.
El suelo tiembla bajo sus pies.
PISOS SUPERIORES.
Desde los pisos superiores se escucha el estruendo de algo masivo moviéndose.
De repente Seiji cae del techo completamente lastimado.
Silencio tenso.
Kurohana levanta la mirada hacia el techo, sus ojos brillando con emoción.
Kurohana: «Al fin… algo interesante.» Y sin esperar respuesta, desaparece en un salto imposible hacia el agujero donde Seiji había caído.
Tetsuya corrió hacia Seiji rápidamente para ayudarlo.
Tetsuya se arrodilla a su lado.
Tetsuya: «¡Seiji, aguanta!» Tetsuya: «Seiji, ¿puedes moverte?» Seiji aprieta los dientes y asiente levemente.
Seiji: «Sí… solo me tomó por sorpresa.» Kiyomi se inclina rápidamente para revisarlo, colocando una mano sobre su hombro.
Kiyomi: «Está bien.
No hay fracturas graves, solo golpes fuertes.
Pero puede seguir.» Tetsuya suspira con alivio.
Tetsuya: «Bien.» Kiyomi levanta la mirada hacia el enorme agujero del techo.
Kiyomi: «Ella ya fue hacia arriba…» El silencio dura apenas un segundo.
Entonces una energía oscura comienza a concentrarse alrededor de Tetsuya, como humo espeso que se arremolina en el aire.
Las sombras del lugar se alargan, respondiendo a su presencia.
Tetsuya extiende la mano.
Tetsuya: «Técnica de liberación; creación de sombras.» Las sombras se expanden violentamente y toman forma: un enorme halcón oscuro, hecho de plumas negras que parecen humo sólido, con ojos brillando como brasas.
El viento generado por sus alas sacude los escombros del suelo.
Kiyomi ayuda a Seiji a subir sobre la criatura, y Tetsuya se coloca al frente.
Tetsuya: «Listos sujétense.» El halcón bate las alas una sola vez y se eleva por el agujero del techo, atravesando el polvo suspendido en el aire.
Al llegar al nivel superior, la escena los deja en silencio.
No hay una ni dos.
Hay decenas de anomalías, moviéndose entre los pasillos destrozados, cubriendo paredes y techo como una infestación.
Y al fondo… Una presencia mucho mayor.
Una anomalía gigantesca, deformada, con un cuerpo masivo que rompe el techo y múltiples extremidades que se arrastran lentamente, emitiendo un sonido profundo que hace vibrar el edificio entero.
Tetsuya abre los ojos con sorpresa.
Tetsuya: «…Ahora entiendo por qué acabaste de esa forma.» Entonces nota algo más.
Pero arriba de el siendo kurohana que está sentada en una viga de madera con elegancia.
Kurohana: «Bien si no mal recuerdo tú dijiste que no necesitabas mi ayuda cierto.» Tetsuya: «Claro que no necesito la ayuda de alguien como tú kiyomi y yo podemos con esto.» Kiyomi dudaba que realmente pudieran con todas esas anomalías.
Las anomalías giran sus cuerpos deformes hacia ellos, emitiendo chillidos que rasgan el aire.
Tetsuya alza la mano y la oscuridad vuelve a extenderse por el suelo como tinta viva.
Las sombras se agrupan y toman forma.
Primero, lobos negros, musculosos y con ojos brillantes, emergen gruñendo.
Luego, el suelo retumba cuando dos enormes osos grizzly de sombras se levantan, rugiendo con potencia devastadora.
Finalmente, detrás de él, se arrastran dragones de komodo oscuros, largos y pesados, con fauces abiertas listas para desgarrar.
Tetsuya: «Ataquen.» Las criaturas de sombra se lanzan contra la horda.
Los lobos embisten con velocidad, desgarrando extremidades retorcidas.
Los osos aplastan anomalías contra las paredes con golpes brutales.
Los komodo muerden y sacuden, partiendo cuerpos con fuerza salvaje.
Kiyomi da un paso al frente.
Cierra los ojos un instante.
Kiyomi: «Técnica de liberación… Eco del Dolor.» Una energía vibrante envuelve sus puños, una aura brillante que palpita al ritmo de su respiración.
Una anomalía salta hacia ella.
Kiyomi golpea.
El impacto no solo destruye a la criatura al contacto —una onda expansiva invisible se propaga, haciendo que otras dos anomalías cercanas se retuerzan como si recibieran el mismo daño.
Salta hacia otra, golpea el suelo, y la energía se dispersa en círculos que hacen estallar varias figuras a la vez.
Desde arriba, Kurohana sonríe ligeramente.
Kurohana: «Interesante…» Tetsuya crea más sombras para reforzar a sus bestias.
Un oso es atravesado y se disuelve en líquido negro, pero inmediatamente otro lobo ocupa su lugar.
Tetsuya: «¡Kiyomi, a la izquierda!» Ella gira y conecta un puñetazo ascendente que lanza a una anomalía contra el techo, donde explota en pedazos El número comienza a disminuir.
Pero al fondo, la gigantesca anomalía observa.
Inmóvil.
Esperando.
Y sobre la viga, Kurohana apoya el mentón en su mano, aburrida.
Kurohana: «¿Eso es todo?» Las anomalías continúan llegando.
Una tras otra.
Sin detenerse.
Los lobos de sombras comienzan a desvanecerse al ser destruidos, los osos grizzly ya no resisten tanto como al inicio y los dragones de komodo retroceden ante la presión constante de la horda.
Tetsuya respira cada vez más pesado mientras mantiene activa su técnica.
Tetsuya: «…Son demasiadas.» Kiyomi golpea con sus puños envueltos en energía, pero la intensidad del Eco del Dolor empieza a disminuir; la energía que rodea sus manos parpadea, señal de agotamiento.
Una anomalía logra alcanzarla por la espalda y la ataca haciendo que retroceda varios pasos hacia atrás .
Tetsuya destruye a la criatura con una sombra afilada antes de que vuelva a atacar, pero la situación es clara: poco a poco están siendo superados.
Desde arriba, sobre la viga, Kurohana observa con una sonrisa divertida, apoyando el codo en la rodilla como si estuviera disfrutando de un espectáculo.
Kiyomi respira agitadamente y mira a Tetsuya.
Kiyomi: «Tetsuya… si seguimos así vamos a caer.
Pidámosle ayuda a Kurohana.» Tetsuya aprieta la mandíbula mientras crea otro lobo de sombras, aunque esta vez la forma tarda más en completarse.
Tetsuya: «No.» Kiyomi: «Pero—» Tetsuya: «Podemos manejarlo.» Otra oleada de anomalías avanza y ambos retroceden unos pasos más.
Kiyomi mira hacia arriba, hacia la viga.
Kurohana inclina ligeramente la cabeza, observándolos con una expresión llena de diversión, claramente esperando escuchar esas palabras.
Sus colmillos brillan cuando sonríe.
Kurohana: «Vamos… mortal.—murmura con voz baja, casi juguetona.—Dílo.» Las anomalías finalmente rompen la última línea de defensa.
El último oso de sombras es atravesado y se disuelve en humo.
Kiyomi cae de rodillas por un instante, respirando con dificultad, mientras Tetsuya apenas logra mantener una pequeña formación de lobos protegiéndolos.
Una criatura se acerca demasiado.
Tetsuya la destruye con un una de sus sombras pero está termina desapareciendo Silencio breve.
Respira hondo, aprieta los dientes… y mira hacia arriba.
Tetsuya: «…Kurohana.»
Ella sigue sentada sobre la viga, balanceando la pierna con una sonrisa divertida.
Kurohana: «¿Sí, mortal?»
Tetsuya desvía la mirada un segundo, claramente molesto consigo mismo.
Tetsuya: «Necesitamos… tu ayuda.»
Kurohana inclina la cabeza.
Kurohana: «No te escuché.»
Tetsuya cierra los ojos con frustración, luego alza la voz.
Tetsuya: «¡Dije que necesitamos tu ayuda!»
Kurohana deja escapar una risa suave, casi musical.
Kurohana: «Qué patético.»
Se pone de pie lentamente sobre la viga, mirando la escena bajo sus pies.
Kurohana: «Al final, todos los mortales terminan igual.»
Da un paso al frente y se deja caer desde lo alto, aterrizando con ligereza frente a ellos.
Las anomalías se detienen instintivamente, como si percibieran el cambio en el ambiente.
Kurohana extiende los brazos.
Sus uñas se alargan ligeramente, volviéndose más afiladas.
Sin dudar, rasga la piel de sus propios antebrazos, y la sangre comienza a correr en líneas rojas que van cayendo al suelo.
Kiyomi abre los ojos sorprendida.
Kiyomi: «¿Qué… está haciendo?»
La sangre no cae normalmente.
Se detiene en el aire, flotando alrededor de Kurohana como si respondiera a su voluntad.
Una presión densa llena el lugar.
Kurohana sonríe, sus colmillos brillan.
Kurohana: «Técnica de liberación… Dominio de Sangre Profana»
La sangre se expande en múltiples hilos que giran alrededor de su cuerpo como serpientes vivas, iluminadas por un resplandor rojizo carmesí.
Sus ojos se vuelven más intensos.
Kurohana: «Ahora sí… veamos si estas cosas pueden entretenerme.»
La presión en el ambiente cambia por completo.
Las anomalías dudan.
Grave error.
Kurohana alza una mano y los hilos de sangre carmesí se disparan como látigos afilados.
En cuestión de segundos, atraviesan cuerpos deformes, cortan extremidades y perforan núcleos con precisión quirúrgica.
Una tras otra.
Sin esfuerzo.
Sin acelerar la respiración.
Cada movimiento suyo es elegante, casi artístico.
La sangre rojiza carmesí dibuja figuras en el aire, formando arcos brillantes que desgarran a cualquier anomalía que se acerque.
Tetsuya observa en silencio.
Kiyomi apenas puede apartar la mirada.
Seiji, aún adolorido, murmura:
Seiji: «…Ella está ah otro nivel en serio así son los de rango Gokumon-Shū.»
Las últimas criaturas intentan huir, pero la sangre de Kurohana se multiplica en finos hilos que se expanden como una red y las atraviesa al mismo tiempo.
Silencio.
Pero entonces…
El suelo tiembla.
La anomalía gigante ruge y se lanza hacia ella con todo su peso, rompiendo columnas a su paso.
Kurohana sonríe.
Desaparece del suelo y vuela en el aire, gira con gracia sobrenatural.
La sangre se despliega detrás de ella formando una aurora carmesí cubierta de pinchos, una estructura majestuosa y mortal que ilumina todo el lugar con tonos rojizos.
La criatura gigante intenta alcanzarla con una de sus enormes extremidades.
Demasiado lenta.
Kurohana extiende ambas manos.
Toda la sangre en el aire comienza a condensarse en un solo punto frente a ella.
Se comprime.
Se endurece.
Toma forma.
Una lanza larga, perfecta, reforzada con energía ánima.
Sus ojos brillan intensamente.
Kurohana: «Adiós.»
La lanza sale disparada a una velocidad monstruosa.
El impacto sacude todo el edificio.
La lanza atraviesa el cuerpo de la anomalía gigante de lado a lado, perforando su núcleo.
La criatura queda suspendida un segundo… y luego se desintegra en fragmentos.
Silencio absoluto.
Kurohana desciende lentamente y aterriza con suavidad.
La sangre en el aire regresa a ella como un río invertido, entrando nuevamente por sus brazos.
Las heridas que ella misma se hizo comienzan a cerrarse, la piel regenerándose al instante hasta quedar intacta.
Se ajusta la chaqueta como si nada hubiera pasado.
Kurohana: «Exterminación completada.»
Tetsuya, Kiyomi y Seiji la miran, exhaustos.
MINUTOS DESPUÉS.
Los cuatro salen del edificio.
Seiji camina apoyándose ligeramente en la pared del exterior.
Kiyomi respira profundo intentando recuperar energía.
Tetsuya guarda silencio, aún procesando lo ocurrido.
Kurohana, en cambio, camina impecable, sin una sola señal de cansancio.
Los mira de reojo.
Sonríe.
Kurohana: «Alégrense.»
Sus colmillos brillan bajo la luz de la calle.
Kurohana: «A partir de ahora, estaré en su grupo.»
Seiji suspira.
Kiyomi sonríe nerviosa.
Tetsuya simplemente ajusta su chaqueta.
La noche en Tokio vuelve a la calma.
Pero algo ha cambiado.
La última vampira ahora forma parte del equipo.
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