KONMETSU - Capítulo 27
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- Capítulo 27 - 27 KONMETSU-CAPITULO 27 ALGO SE AVECINA
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27: KONMETSU-CAPITULO 27: ALGO SE AVECINA.
27: KONMETSU-CAPITULO 27: ALGO SE AVECINA.
El aire ya no olía a asfalto.
Olía a polvo.
La carretera se estaba muriendo centímetro por centímetro alrededor de Dalmor, como si el mundo no soportara estar cerca de él.
Él sonreía.
Literalmente sonreía.
Dalmor: «¿Ves?
Es simple.
No te acerques.
No me toques.
No me dispares.
No pises donde yo piso.» Mei no respondió su mirada no estaba en él estaba en el suelo en el patrón en la forma en que el pavimento se deshacía no era instantáneo en área amplia.
Era progresivo.
Como una onda que necesitaba intención Dalmor dio un paso adelante el suelo bajo su pie se convirtió en polvo antes de soportar el peso.
Pero él no cayó flotaba una fracción de segundo controlaba el punto exacto donde la materia se rompía.
Dalmor: «Te daré una pista.
No es velocidad lo que te salvará.» Desapareció Mei ya estaba moviéndose rodó hacia la izquierda el lugar donde estuvo se hundió en una nube gris la onda de disolución no explotaba.
Consumía.
Silenciosa.
Metódica.
Dalmor apareció detrás de ella otra vez.
Dalmor: «Es decisión.» Extendió la mano el aire vibró Mei se inclinó hacia atrás, casi horizontal, y la zona frente a su rostro se volvió polvo suspendido se reincorporó usando el impulso del torso.
Distancia.
Siempre distancia.
Mei: «Por lo que puedo ver tu técnica requiere enfoque.» Dalmor inclinó la cabeza.
Dalmor: «No mucho realmente.» Se movió en zigzag cada paso dejaba vacío cada movimiento borraba trozos de mundo Mei no contraatacaba solo observaba.
Contaba.
El radio estable era de unos tres metros más allá de eso, necesitaba intención clara.
Cuando él se concentraba en un punto específico, el resto del entorno tardaba más en degradarse.
Mei lo entendió.
No podía ganar por fuerza tenía que forzarlo a elegir Dalmor apareció a centímetros Mei saltó hacia atrás, pero esta vez no huyó en línea recta.
Corrió en círculo.
Rodeándolo.
Obligándolo a girar.
El polvo se acumulaba en el centro.
Dalmor rió.
Dalmor: «¡Oh!
¿Bailamos?» Se lanzó hacia ella en picada otra vez Mei no esquivó lateralmente.
Saltó hacia él no para tocarlo sino para pasar por encima su cuerpo cruzó justo fuera del radio inmediato sintió el calor seco de la disolución rozando la suela de su bota.
Parte del caucho se convirtió en ceniza.
Cayó rodando detrás de él.
Mei: «Lo supina tu campo no es constante.» Dalmor giró feliz.
Dalmor: «Porque no lo necesito constante.» El suelo frente a Mei se desintegró como respuesta ella saltó antes de que sus pies tocaran el combate se volvió vertical restos de concretos fragmentos de metal de la motocicleta destruida.
Se impulsaba usando objetos que se deshacían apenas segundos después.
Cada apoyo era temporal cada error sería el final Dalmor extendió ambos brazos el radio aumentó bruscamente cinco metros la carretera entera frente a él colapsó en una nube masiva.
Mei quedó suspendida en el aire sin superficie donde caer sus ojos se abrieron un instante eso era si él expandía todo a la vez, ella no tendría dónde moverse.
Pero expandir todo le costaba su respiración cambió apenas.
Mei lo notó.
Mei: «Ahí está.» Giró el cuerpo en el aire y disparó algo que no era una bala un pequeño cilindro metálico que llevaba oculto no era un arma directa era un detonador de presión cayó dentro del polvo suspendido.
Explotó.
No para dañarlo.
Sino para crear onda el polvo se levantó como cortina densa visibilidad cero.
Dalmor rió encantado.
Dalmor: «¡Eso sí que es creatividad!» Pero ahora no podía verla y su técnica necesitaba percepción clara para elegir punto preciso Mei no lo atacó.
No era suicida.
Se movió dentro de la nube usando los huecos que ella misma había observado antes sabía que su disolución no era omnidireccional constante era activación selectiva dentro de un rango si él no tenía una línea clara, el proceso se ralentizaba.
Dalmor lanzó disolución al azar.
El polvo desaparecía en zonas, creando vacíos inestables, pero Mei ya no estaba ahí salió de la nube por el lado opuesto.
Respirando fuerte analizando Dalmor emergió segundos después aplaudiendo.
Dalmor: «Aprendes rápido.» Mei: «Tu técnica no destruye energía.
Solo materia estructurada.» Dalmor sonrió más amplio.
Dalmor: «Y tú estás hecha de materia.» Desapareció de nuevo esta vez no apareció detrás apareció arriba en caída directa Mei no esquivó hacia afuera se lanzó hacia la zona que ya estaba desintegrada.
El suelo ya no era suelo.
Era una mezcla de polvo, huecos irregulares y placas de asfalto que flotaban unos segundos antes de rendirse ante la disolución.
El combate había dejado de ser una pelea convencional.
Era una coreografía sobre un terreno que moría bajo cada paso.
Dalmor giraba sobre sí mismo, feliz.
Dalmor: «¿Te estás cansando?
Ya destruiste casi todo.
Mira qué bonito quedó.» Mei respiraba controlado.
No estaba jadeando.
No le iba a dar ese gusto.
Ella ya había entendido algo crucial: La Disolución Primordial no era automática en cada centímetro de su cuerpo todo el tiempo.
Cuando él atacaba activamente, el radio aumentaba.
Cuando se movía relajado, el campo se contraía a una capa mínima alrededor de su piel.
Y esa capa… no era instantánea si no había intención directa.
Mei bajó el centro de gravedad.
Desapareció de su línea frontal no corrió lejos entró Dalmor parpadeó sorprendido cuando Mei apareció a su costado izquierdo.
No intentó agarrarlo.
No intentó abrazarlo.
Lo golpeó con los nudillos apenas rozando un impacto seco en las costillas justo en el instante entre su paso y su activación el contacto fue breve preciso como tocar una superficie caliente sin quemarse.
Dalmor retrocedió medio paso más sorprendido que herido.
Dalmor: «¿Eh?» Mei ya se había deslizado hacia atrás su guante humeaba ligeramente en la punta parte del material superficial había perdido densidad.
Pero su piel estaba intacta.
Mei: «Tu técnica responde a intención.
Si no estás activándola para defenderte, el proceso tarda microsegundos.» Dalmor ladeó la cabeza, curioso.
Dalmor: «Eso es trampa.» Mei no respondió volvió a entrar esta vez un amague frontal Dalmor expandió el campo el suelo frente a él colapsó.
Pero Mei ya había girado el torso.
Patada lateral baja.
No al torso.
A la rodilla.
Impacto rápido.
Contacto mínimo retirada inmediata.
El pantalón de Dalmor se deshizo en la zona tocada la piel tardó una fracción más en reaccionar Dalmor dio un pequeño salto hacia atrás, riendo.
Dalmor: «¡Eso sí que fue interesante!» Extendió la mano para atraparla.
Mei no bloqueó se dejó caer hacia atrás y apoyó una mano en el suelo… en una zona ya desintegrada.
Se impulsó usando el polvo como superficie inestable y giró en el aire.
Talón descendente directo al hombro.
Impacto limpio.
El contacto duró menos de medio segundo el borde de su bota comenzó a erosionarse, pero el golpe conectó.
Dalmor fue empujado varios pasos atrás por primera vez, no estaba sonriendo por completo.
Dalmor: «Estás midiendo el tiempo.» Mei aterrizó ligera.
Mei: «Tu técnica de liberación no es continuo.
Es reactivo.» Dalmor abrió los brazos, emocionado.
Dalmor: «¡Entonces reacciona más rápido!» Desapareció y apareció justo frente a ella intentó tocarle el rostro Mei inclinó la cabeza lo justo para que sus dedos rozaran solo el aire respondió con un golpe recto al mentón.
Pero no hundió el puño.
Solo rozó.
Golpe de choque, no de penetración.
La piel de Dalmor vibró pequeñas partículas se desprendieron de su mejilla.
No sangre.
Materia perdiendo cohesión Dalmor llevó la mano a su rostro miró sus dedos una línea fina atravesaba su piel.
No profunda.
Pero real.
Dalmor comenzó a reír otra vez más fuerte más emocionado.
Dalmor: «¡Eso!
¡Eso!
¡Eso!» El campo se expandió violentamente.
Mei saltó hacia atrás justo antes de que el radio aumentara la zona donde estuvo quedó convertida en vacío Dalmor avanzó con velocidad brutal.
Ahora sí atacando en serio.
Puñetazo descendente.
Mei bloqueó desviando, no absorbiendo el punto de contacto entre sus antebrazos chisporroteó con energía de disolución su manga comenzó a deteriorarse ella giró el cuerpo y respondió con un codazo corto al esternón.
Impacto seco.
Contacto mínimo.
Salida inmediata.
Cada golpe era una ecuación tiempo exacto de contacto: menos de 0.4 segundos.
Zona golpeada: puntos donde su activación defensiva no estaba enfocada.
Retirada: antes de que la intención de Dalmor cambiara a defensa total.
Dalmor lanzó una patada amplia Mei se deslizó por debajo desde el suelo, lanzó un golpe ascendente al hígado.
Toque.
Salida.
El suelo donde estaba apoyada se desintegró un segundo después se impulsó con el impulso del propio derrumbe.
Dalmor retrocedió riendo.
Dalmor: «¡No estás huyendo!
¡Estás jugando conmigo!» Mei lo miró fijo.
Mei: «No.
Estoy aprendiendo.» Respiraba más fuerte ahora sus guantes estaban parcialmente erosionados la suela de una bota casi inexistente no podía mantener ese ritmo por mucho tiempo, pero ya no era una presa era una variable impredecible.
Dalmor inclinó la cabeza con brillo en los ojos.
Dalmor: «Entonces vamos a subir la dificultad.» La atmósfera cambió ya no había risa ya no había ese brillo infantil en los ojos de Dalmor.
El polvo alrededor dejó de moverse de forma errática y empezó a concentrarse.
Compacto.
Preciso.
Dalmor enderezó la espalda.
Dalmor: «Creo que ya jugamos suficiente.» El radio de disolución se estabilizó.
Más pequeño… pero más denso.
Más rápido.
Mei sintió la diferencia al instante la siguiente vez que él avanzó, el suelo no tardó en colapsar.
Colapsó antes de que su pie tocara ya no estaba gastando energía en espectáculo ahora era eficiencia Mei no retrocedió.
Entró.
Puñetazo directo al rostro no un roce fue un impacto completo.
En el mismo instante en que su piel comenzó a vibrar por la disolución, Mei giró la muñeca y rompió el contacto.
Parte de su guante se convirtió en polvo.
Pero el golpe había conectado la cabeza de Dalmor se desvió Dalmor respondió con una embestida brutal.
Mei bloqueó desviando el brazo hacia arriba, giró el torso y lo tomó del antebrazo.
Una locura.
Un error si se quedaba.
Pero no se quedó.
Con un movimiento explosivo, utilizó su propio avance contra él lo levantó usando el impulso.
Lo arrojó.
No hacia atrás hacia el bosque que comenzaba después de la carretera destruida Dalmor atravesó los primeros árboles como proyectil el impacto derribó tres troncos antes de tocar tierra.
El suelo forestal empezó a desintegrarse bajo él, pero Mei ya estaba entrando entre los árboles.
Ambos sabían algo.
En el bosque, la densidad de materia jugaba diferente.
Raíces.
Troncos.
Ramas.
Humedad.
Más variables más distracciones Dalmor emergió entre polvo y astillas.
Serio.
Por primera vez completamente serio.
Dalmor: «Eso fue grosero de tu parte.» Desapareció Mei apenas alcanzó a inclinar la cabeza cuando su puño pasó rozando su mejilla.
Un árbol detrás de ella dejó de existir desde el interior.
Se convirtió en lluvia de fibras muertas Mei contraatacó rodillazo al abdomen puño al mentón patada giratoria al cuello golpes reales.
Más fuertes.
Más decididos.
La piel de Dalmor comenzó a mostrar fracturas microscópicas donde ella conectaba, pero su campo de disolución ahora era más veloz el bosque empezó a abrirse como si una criatura invisible lo estuviera devorando.
Árboles cayendo tierra colapsando animales huyendo Dalmor sujetó el brazo de Mei esta vez ella sintió la desintegración subir por la manga.
Sin dudar, giró el cuerpo y se dejó caer hacia atrás, usando la propia tracción de él para soltarse antes de que alcanzara piel.
Rodaron separados ambos respirando más pesado Mei lo miró fijo.
Decidió.
Se enderezó lentamente el aire a su alrededor cambió no vibraba se comprimía.
Oscurecía Dalmor inclinó el cabeza interesado otra vez Mei extendió la mano.
Entre sus dedos comenzó a formarse una esfera.
Negra.
No como sombra.
Como ausencia.
La luz alrededor se curvaba hacia ella.
Las hojas cercanas comenzaron a marchitarse sin ser tocadas.
Mei habló con voz baja.
Mei: «Técnica de Liberación…» El bosque guardó silencio.
Mei: «Eclipse Abisal.» La esfera creció apenas un poco más.
Pero no demasiado.
Mei: «Dos por ciento.» Dalmor sonrió.
Dalmor: «Perfecto.» Ella lanzó la esfera no voló rápido el espacio se dobló alrededor de ella Dalmor no esquivó extendió los brazos y la recibió.
Por un instante, no pasó nada.
Luego el sonido.
No explosión.
Implosión.
El aire fue succionado hacia el punto de impacto.
Luego de unos segundos el polvo desapareció y lo que Mei vio fue la mitad del torso de Dalmor desapareció.
No quemado no cortado erradicado como si jamás hubiera estado ahí su costado del cuerpo cayó convertido en materia incompleta el bosque detrás quedó borrado en una línea perfecta de devastación.
Silencio.
Dalmor cayó de rodillas sangre negra brotó de su boca espesa oscura miró su propio cuerpo faltante.
Y comenzó a reír débil, pero fascinado.
Dalmor: «Eso… fue increíble…» La mitad destruida empezó a regenerarse no instantáneo pero rápido tejido negro reconstruyéndose desde el núcleo carne volviendo a formarse como arcilla viva en segundos, su torso estaba completo.
Pero su respiración era más pesada sus ojos, ligeramente más opacos cansado, pero de pie.
Dalmor: «Bien ahora comienza el segundo asalto.» Mei ya estaba preparando otro Eclipse Abisal el aire volvió a comprimirse.
Pero entonces— El espacio detrás de Dalmor se rasgó un portal oscuro se abrió como una herida vertical desde él emergió una figura.
Renma.
Sereno.
Frío.
Renma: «Dalmor.
Es hora.» Dalmor parpadeó miró al cielo, como si recordara algo.
Dalmor: «¿Ya pasaron los 45 minutos?» Renma no respondió solo sostuvo su mirada Dalmor suspiró luego miró ah Mei y sonrió de nuevo, pero ahora no era infantil.
Era sincero.
Dalmor: «Gracias.» Se dio vuelta y caminó hacia el portal antes de entrar, levantó la mano en gesto casual.
Dalmor: «La próxima vez… usa más del dos por ciento.» Entró.
El portal se cerró sin sonido el bosque quedó en silencio troncos partidos tierra arrancada un vacío lineal donde la esfera había pasado Mei bajó la mano lentamente.
El Eclipse Abisal se disipó totalmente miró el desastre no parecía una victoria y tampoco parecía derrota.
Parecía un preludio ella lo tenía claro si eso fue solo una prueba de 45 minutos… entonces algo mucho más grande estaba por comenzar.
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