KONMETSU - Capítulo 29
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- Capítulo 29 - 29 KONMETSU-CAPITULO 29 LA PRIMERA LIBERACIÓN
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29: KONMETSU-CAPITULO 29: LA PRIMERA LIBERACIÓN 29: KONMETSU-CAPITULO 29: LA PRIMERA LIBERACIÓN El cielo estaba cubierto por nubes densas.
El campo de entrenamiento estaba marcado por cicatrices de sesiones anteriores.
Grietas en la tierra.
Árboles inclinados.
Restos de impacto que nadie se molestó en reparar.
Seiji estaba de pie en el centro, respiración estable, aunque su cuerpo aún arrastraba el cansancio acumulado de días anteriores.
Kurotsuki Aozora estaba frente a él, manos detrás de la espalda, postura recta.
No había presión gravitatoria esta vez.
No había vectores invisibles alterando el espacio.
Eso, curiosamente, lo hacía más inquietante.
Aozora: «Hoy vas a dejar de depender solo de tu cuerpo.»
Seiji levantó ligeramente la cabeza.
Aozora: «Hoy aprenderás a usar tu Técnica de Liberación.»
El viento cruzó el campo con suavidad.
Seiji no respondió de inmediato.
Aozora dio un paso hacia él.
Aozora: «¿Sabes cómo funciona?»
Seiji asintió.
Seiji: «Sí.»
Aozora arqueó apenas una ceja.
Seiji respiró hondo antes de continuar
Seiji: «La energía Ánima es la manifestación del alma.
No es algo externo.
No es energía prestada.
Es lo que uno es… convertido en fuerza si no me equivoco.»
El tono de su voz no era arrogante.
Era firme.
Seiji: «Uno de mis compañeros me explicó que la Técnica de Liberación no se activa pensando en poder… sino entendiendo qué parte de tu alma quieres sacar.»
Aozora lo observó en silencio unos segundos.
Evaluando si repetía palabras sin comprenderlas.
Aozora: «Bien entonces sabes la teoría eso está bien.»
Seiji sostuvo su mirada.
Seiji: «¿La sé?»
Aozora dio media vuelta y caminó unos metros, señalando el suelo frente a él
Aozora: «La mayoría de las personas que no saben creen que activar la Liberación es gritar, concentración y esperar que algo suceda.»
Se giró nuevamente hacia él.
Aozora: «Eso es para idiotas.»
Seiji no reaccionó.
Aozora levantó una mano y una pequeña roca comenzó a flotar.
Aozora: «La energía del alma responde a la coherencia interna.
Si tu mente duda, la energía se dispersa.
Si tu intención no es clara, la técnica se distorsiona.»
La roca cayó al suelo.
Aozora: «¿Así que la pregunta es la siguiente cuál es tu naturaleza, Seiji?»
Él parpadeó.
Seiji: «¿Mi naturaleza?»
Aozora: «Tu alma no puede manifestar algo que no eres.»
Silencio.
El viento movía ligeramente la hierba Seiji bajó la mirada un segundo no pensó en fuerza no pensó en promesas pensó en esa sensación constante no querer quedarse atrás no ser el que siempre necesita protección
No ser el que observa mientras otros pelean.
Levantó la cabeza.
Seiji: «Quiero ser más fuerte.»
Aozora no interrumpió
Seiji: «Quiero avanzar.
Sin importar lo que haya enfrente.»
El aire alrededor de él vibró apenas muy leve Aozora lo notó.
Aozora: «Entonces no fuerces nada.»
Se cruzó de brazos.
Aozora: «Cierra los ojos.»
Seiji obedeció.
El campo quedó en silencio.
Aozora: «No busques poder.
Busca la sensación de que siempre está ahí.»
Seiji respiró profundamente.
Aozora: «La Liberación no es crear algo nuevo.»
Su voz era firme
Aozora: «Es permitir que lo que ya eres sin restricciones.»
La energía alrededor de Seiji comenzó a sentirse más densa no visible aún pero real.
El suelo bajo sus pies vibró levemente.
Aozora lo miraba atención con absoluta ahora.
Aozora: «Ahora… deja de contenerte.»
El campo estaba en silencio cuando Aozora terminó de hablar.
No había presión gravitatoria, no había vectores alterados, no había trucos.
Solo el viento y Seiji de pie en el centro, con los ojos cerrados, intentando sentir algo que se le escapaba cada vez que creía alcanzarlo.
Respiró profundamente.
Buscó esa sensación en el pecho, ese latido distinto que había sentido hace unos minutos.
Intentó dejarlo salir.
Nada.
Solo el sonido del viento moviendo la hierba.
Aozora en el intermedio
Seiji apretó los puños y lo intentó otra vez, esta vez concentrándose más, forzando la energía hacia afuera como si empujara una puerta atascada.
El aire vibró un segundo y una pequeña onda salió disparada frente a él, agrietando apenas el suelo antes de disiparse.
No era una técnica.
Era un espasmo.
Seiji abrió los ojos, molesto.
Seiji: «Lo sentí…»
Aozora: «No, no sentí nada.»
Cerró los ojos otra vez.
Intentó relajarse
Intentó no pensar en poder, ni en fuerza, ni en proteger a nadie.
Solo en esa sensación interna.
Pero cuanto más intentaba “no pensar”, más consciente era de que estaba intentando.
Y la energía simplemente… no respondería.
Un tercer intento.
Esta vez gritó.
La energía salió abruptamente, descontrolada, y la onda lo empujó hacia atrás a él mismo.
Cayó sentado sobre la tierra con un golpe seco.
El campo volvió a la normalidad como si nada hubiera pasado.
Aozora lo miró unos segundos.
Aozora: «Sigues intentando activarla.»
Seiji levantó la mirada con frustración abierta.
Seiji: «¿Entonces qué hago?»
Aozora dio media vuelta y comenzó a caminar hacia la salida del campo.
Seiji quedó paralizado por un instante.
Seiji: «¿Eso es todo te iras y me dejaras aquí estancado?»
Ella no se detuvo.
Aozora: «La energía Ánima no responde ah la desesperación.»
Silencio.
Aozora: «Si dependes de mí para encontrar tu Liberación… entonces no avanzarás.»
Y seguí caminando hasta desaparecer.
El campo quedó vacío.
Solo Seiji solo el viento solo el eco de sus propios fallos.
Se levantó lentamente, con la mandíbula tensa.
Cerró los ojos otra vez.
Respiró profundamente.
Buscó esa presión interna.
Nada intenté forzarla y nada.
Intentó relajarse tampoco.
Golpeó el suelo con el puño, levantando polvo.
Seiji: «… ¿No lo entiendo qué estoy haciendo mal?»
El campo de entrenamiento estaba cubierto de polvo y fragmentos de intentos fallidos.
Seiji llevaba horas frente ah una roca, respirando con dificultad pero sin rendirse.
No había gritos solo una concentración tensa que le recorría el cuerpo como una cuerda a punto de romperse.
Cerró los ojos y dejó de intentar forzar la energía hacia afuera.
En lugar de eso, la reunió dentro de sí, compartiéndola.
Sintió cómo algo cambiaba en su pecho, como si el aire pesara más, como si su pulso marcara un ritmo distinto.
La energía Ánima no era explosiva esta vez, era densa, profunda, casi silenciosa.
Entre los árboles, Aozora observaba sin intervenir, con los brazos cruzados y la mirada fija en cada respiración del chico.
Seiji abrió los ojos y el mundo pareció ralentizarse.
La roca frente a él ya no era un simple obstáculo, era una estructura con un centro, con un núcleo vulnerable.
Dio un paso al frente, inhaló profundamente y lanzó el puño con absoluta precisión.
El impacto fue seco, limpio, sin espectáculo inmediato.
Por un instante incómodo no ocurrió nada.
Luego, desde el interior de la roca, se produjo un estallido brutal.
No hubo grietas superficiales ni una división elegante en dos partes.
La destrucción comenzó en el corazón mismo del bloque y se expandió hacia afuera con violencia, pulverizando lo por completo.
Fragmentos salieron disparados en todas direcciones, el suelo vibró y una nube espesa de polvo cubrió el área.
Cuando el humo comenzó a disiparse, ya no quedaba rastro de la roca, solo un cráter irregular y restos dispersos como si una detonación invisible hubiese ocurrido dentro de ella.
Seiji permanecía con el puño extendido, sintiendo todavía esa energía distinta fluir por su brazo, estable, controlada, poderosa.
Aozora salió entonces de entre los árboles, caminando despacio sobre los restos de piedra.
Observó el cráter y luego a Seiji con una expresión difícil de ocultar.
Aozora: «Eso fue una Liberación real»
Seiji bajó el puño lentamente y miró su mano como si no terminara de creer lo que había hecho.
Seiji: «No la empujé hacia afuera… fue como si atravesara todo desde dentro»
Respondió aún sorprendido.
Aozora asintió, acercándose un poco más.
Aozora: «No destruiste la superficie.
Destruiste la estructura.
Golpeaste el núcleo, no la roca»
El viento levantó el polvo alrededor de ellos y, por un segundo, el momento pareció suspendido.
Seiji giró la cabeza hacia ella, buscando aprobación sin darse cuenta, y en ese instante su concentración se rompió.
La energía comenzó a dispersarse como humo que se escapa entre los dedos.
La presión en su cuerpo desapareció y volvió a sentirse común.
Seiji: «Se fue…»
Aozora lo observó con calma calculada.
Aozora: «Porque todavía te falta el estado mental perfecto.
Pero pronto sabrás cómo lograrlo.»
Seiji miró el cráter una vez más.
No había sido una simple fractura, había sido una aniquilación total desde el interior hacia afuera.
Y aunque la energía ya no fluía con la misma intensidad, algo dentro de él había cambiado.
Por primera vez, no había roto algo por fuerza bruta.
Lo había comprendido… y luego lo había destruido.
El campo llevaba en silencio horas el sol ya estaba alto cuando Seiji dejó de intentar de “activar” algo.
Se sentó primero.
Luego se puso de pie otra vez.
Respiró lento.
No busco poder.
No busques fuerza.
Solo buscando esa sensación constante que siempre había estado ahí.
Esa incomodidad.
Esa presión de avanzar.
De no quedarse atrás.
Aozora: «Ahora solo tienes que aprender ah mantenerla ah por cierto ¿cómo llamaras tu tecina de liberación?»
El viento volvió a soplar entre los árboles.
Seiji: «Cuando la use sentí una sensación muy extraña no se como explicarla, pero si debo darle un nombre entonces la llamare… Convergencia.»
Aozora: «Convergencia eh…me gusta el nombre bien entonces… ¿seguimos?»
OFICINA DEL JEFE
Shiro sostenía un cigarrillo entre los dedos.
El humo subía lento, especialmente
Frente a él estaban Mei , recargada contra una estantería hojeando distraídamente un expediente; Sora , de pie con postura recta; y Trovio , sentado con elegancia exagerada, cruzando las piernas como si estuviera en un casting.
Shiro exhaló humo.
Shiro: «Ocho días.
El evento interno comenzará en el sector subterráneo.
Solo miembros de la organización.
Nadie externo verá nada.»
Mei cerró el expediente.
Shiro: «Treinta y seis miembros participarán.
Combate individuos.
Pruebas de Liberación.
Resistencia mental.
Control de energía Ánima etc.»
Trovio ladeó la cabeza.
Trovio: «Treinta y seis.
Me encanta cuando las cosas suenan organizadas y peligrosas al mismo tiempo.»
Sora habló en serio.
Sora: «No olvides el propósito de este evento, Trovio.»
Shiro apagó el cigarrillo
Shiro: «Identificar candidatos para rango Kimon.»
El silencio se volvió más pesado.
Shiro: «Aquí en la pantalla aparecerán los participantes.»
Asi Shiro presionó un botón que hizo prender una televisión donde aparecieron los Treinta y seis nombres.
Los Treinta y seis participantes.
1.
Eiji Karasuma
2.
Haruki Tsukishiro
3.
Sōma Kagetsu
4.
Riku Yamigase
5.
Tetsuya Minazuki
6.
Issei Yukimura
7.
Daiki Amamiya
8.
Kaito Shiranui
9.
Ryouma Kanzaki
10.
Shidō Aogami
11.
Arata Seiryu
12.
Jin Saegiri
13.
Reiji Kuronami
14.
Souta Mizuhara
15.
Hayate Onikura
16.
Keiji Akatsura
17.
Noboru Kisaragi
18.
Hotaru Ootori
19.
Yumeha Kurotsuki
20.
Emiri Shindou
21.
Hikari Amagiri
22.
Towa Kazehara
23.
Misaki Shiranui
24.
Tsukiko Kanzora
25.
Kohana Yukishiro
26.
Satsuki Aramori
27.
Kiyomi Kanzuki
28.
Natsumi Kuronagi
29.
Ayame Tōgami
30.
Rika Mizunoe
31.
Amatsuki Reina
32.
Himari Kagura
33.
Nozomi Kisaragi
34.
Erika Tsukiyama
35.
Rin Mizunoe
FIN DE LA LISTA
Trovio silbó suavemente.
Trovio: «Algunos nombres ya suenan a problemas.»
Me soltó una pequeña risa
Mei: «Siempre dramatiza.»
Shiro abrió otro archivo.
Shiro: Hay tres que deben vigilarse
Sora levantó la vista.
Sora: «¿Los candidatos ah Kimon?»
Shiro asintió.
Shiro: «Si sobreviven mentalmente al proceso, sí.»
1.
Amatsuki Reina
Mei:
«La vi entrenar un día aprende mientras pelea.» 2.
Jin Saegiri
Trovio sonrió.
Trovio: «Autodestructivo.
Me encanta.»
Shiro: «Su límite es físico.
Pero su tolerancia al dolor es inusual.»
3.
Riku Yamigase
El ambiente cambió por completo.
Sora no disimuló su atención
Shiro: Su Técnica de Liberación es muy extraña y eso indica que él tiene una compresión inversa de la energía ánima.
Trovio: Si aprende control… podría superar el rango Kimon en menos de tres años.
Sora respiró hondo.
Sora: Si pero aún es muy inestable.
Shiro tomó otro cigarrillo, pero no lo encendió
Shiro: Por eso este evento es necesario.
Recuerden.
No es un torneo.
Es una selección.
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