KONMETSU - Capítulo 3
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- Capítulo 3 - 3 KONMETSU CAPÍTULO 3 KUROBANE MEI
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3: KONMETSU CAPÍTULO 3: KUROBANE MEI 3: KONMETSU CAPÍTULO 3: KUROBANE MEI El aire estaba cargado de sangre y cenizas.
Los cuerpos sin vida yacían esparcidos por el parque, y en medio de ese escenario infernal, Kurobane Mei permanecía de pie, firme, con un G-18 apuntando directamente al rostro de Natsumi Arisugawa.
La mirada de Mei era fría.
Vacía.
Profesional.
MEI: «¿Estás lista para morir?» Natsumi no respondió de inmediato.
Entonces comenzó a reír.
Una risa torcida, descompuesta, que no tenía rastro de humanidad.
NATSUMI: «Jajaja… no ha cambiado nada.» En un parpadeo, su cuerpo desapareció.
El aire vibra.
Natsumi reapareció al costado de Mei, la katana descendiendo con fuerza mortal.
Pero el golpe nunca conectó.
Mei ya no estaba allí.
Con un movimiento mínimo, casi perezoso, esquivó el ataque y retrocedió dos pasos.
Natsumi chasqueó la lengua.
NATSUMI: «No esperaba menos de la gran Kurobane Mei.» Mei ladeó la cabeza, sin bajar el arma.
MEI: «Cierra esa boca zorra.
Antes de que te haga esa boca lame pitos pedazos.» El ambiente se tensó.
Natsumi frunció el ceño, claramente molesta.
NATSUMI: «Sigues siendo igual de desagradable, maldita perra.» Y se lanzó al ataque.
La katana cortó el aire una y otra vez, dejando estelas plateadas.
Natsumi atacaba con todo lo que tenía, sin reservas, sin miedo, con una ferocidad inhumana.
Pero Mei…
Mei estaba relajada.
Esquivaba cada ataque con pasos cortos y precisos, como si estuviera caminando entre gotas de lluvia.
No demostró esfuerzo.
No mostré urgencia.
De pronto, levantó el arma.
Y Disparo.
La bala pasó tan cerca del rostro de Natsumi que le rozó la mejilla, arrancando un poco de piel y dejando un hilo de sangre.
Natsumi retrocedió, jadeando.
Estaba cansada.
Mei no tenía ni un rasguño.
Mei caminó hacia ella con calma.
MEI: «Escúchame bien maldita zorra, Te haré una oferta.» Natsumi la miró con odio.
MEI: «Si me dices quién te dio la información sobre Seiji… te dejaré vivir.» Mei inclinó ligeramente el arma.
MEI: «Eso sí.
Te arrancaré un brazo.
Por lo que le hiciste a los amigos de Seiji.» Natsumi comenzó a reír otra vez, más fuerte, más loca.
La sangre de su rostro cayó al suelo.
NATSUMI: «Estás loca si crees que voy a hablar.» Con un gesto brusco, manchó sus dedos con su propia sangre y trazó un símbolo en el piso.
El suelo tembló.
Una presencia oscura emergió, acompañada de un rugido antinatural.
Un demonio se materializó frente a ellas.
Mei lo observar sin cambiar su expresión de relajada.
MEI: «Hm… tercera categoría.» Natsumi río y señaló a Mei.
NATSUMI: «¡Mátala!» El demonio obedeció.
Se lanzó con violencia, destrozando el suelo, los árboles, todo a su paso.
Mei esquivó, saltó, rodó entre escombros mientras el parque se convertía en ruinas.
Cuando el demonio se detuvo un segundo… clic.
Mei recargó su arma.
Apuntó.
Y Disparó.
La bala atravesó al demonio de lado a lado, destruyéndolo desde dentro.
La criatura se desintegró en cenizas.
Mei bajó el arma apenas.
MEI: «Me equivoqué.
Era de segunda categoría… a medias.» Natsumi quedó paralizada.
Ese demonio era una de las mejores invocaciones Mei avanzó.
Cada paso hacía retroceder a Natsumi.
Por primera vez, tuvo miedo.
Intentó escapar.
BANG.
La bala impactó en su pierna.
La extremidad explotó en sangre y hueso.
Natsumi cayó al suelo gritando.
Mei se acercó, la tomó del cabello y la levantó sin esfuerzo.
NATSUMI: «¡P-por favor… no…!» MEI: «Eso mismo dijeron ellos.» Los ojos de Natsumi se llenaron de desesperación.
Sabiendo que iba a morir, hizo lo único que le quedó.
Usó toda la sangre de su pierna destruida.
Creó un símbolo que fue más grande.
Y más inestable.
Un demonio emergió, enorme, deformado, completamente fuera de control.
Mei lo miró con atención.
MEI: «…Será una Categoría tres.
Oh tal vez cuatro…
vaya de verdad tuve que presentar más atención en esa clase.» Natsumi intentó huir, pero el demonio ya no obedecía sus órdenes.
Mei se movió de forma calculada, guiando a la criatura.
El demonio persiguiéndola… y pisoteó a Natsumi sin darse cuenta.
Los gritos se apagaron.
Mei miró el cuerpo aplastado de Natsumi.
MEI: «Zorra.» Entonces se giró hacia el demonio.
La pelea fue brutal.
En medio del caos, Mei perdió su arma.
El demonio cargó contra ella destruyendo todo.
Mei la buscó entre los escombros.
Después de buscar y esquivar al demonio, la encontró.
El demonio corrió hacia ella.
Mei levantó la G-18, con una expresión completamente relajada.
Apuntó y Disparó.
El demonio fue partido en dos.
Su cuerpo se convirtió en cenizas.
El silencio volvió.
Mei se giró para ir hacia Seiji.
Entonces, apareció una figura, posando de forma muy ridícula.
TROVIO: «¡Trovio ha llegado!» Mei suspiró.
MEI: «Tardaste en llegar.» TROVIO: «jajajaj ya llegó por quién lloraban ¡ EL GRANDE EL MISMÍSIMO…TROVIO!.» Mei solo se quedó hay viendo esa estupidez.
Después de ese espectáculo Trovio se puso serio.
TROVIO: « ¿Sabes por qué estoy verdad?» Mei al escuchar esas palabras su expresión de relajada cambio por completo.
MEI: « si piensas que te lo llevarás estás muy equivocado Trovio.» Trovio solo reía al escuchar esas palabras.
TROVIO: «Los altos mandos mandaron.» MEI: «Entonces debieron mandar a alguien más competente…
Crees Trovio.» TROVIO: «Ok eso de verdad dolió Mei.» Sin más palabras que decir los dos se pusieron en posiciones diferentes de combate, Mei sostenía su armá mientras Trovio solo pasaba de forma muy ridícula y estúpida.
TROVIO: «¿De verdad lo harás Mei?» MEI: « Haré lo que sea necesario para protegerlo.» TROVIO: «¿Aunque te cuesta la vida?» MEI: «AUNQUE ME CUESTE LA VIDA.»
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