Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

KONMETSU - Capítulo 38

  1. Inicio
  2. Todas las novelas
  3. KONMETSU
  4. Capítulo 38 - Capítulo 38: KONMETSU-CAPÍTULO 37: HASTA LUEGO
Anterior
Siguiente
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 38: KONMETSU-CAPÍTULO 37: HASTA LUEGO

Su energía ánima ya no era estable… era violenta.

Densa

Oscura.

Se arremolinaba ah su alrededor como una tormenta contenida a la fuerza

Frente ah él, Dalmor apenas movía los hombros, como si estuviera relajándose antes de algo trivial

Dalmor: «¿Matarme?»

Soltó una risa baja.

Dalmor: «Eres interesante, humano… pero no tanto.»

Seiji no respondió.

Su respiración era lenta.

Demasiado lenta para alguien que acababa de perderlo ah un amigo.

Dalmor caminó unos pasos entre los escombros, sin apartar la mirada.

Dalmor: «Dime algo…»

Se inclina ligeramente hacia adelante.

Dalmor: «¿Por qué tanto lloras por un tercero sin importancia?»

Las ruinas crujieron bajo sus pisadas.

Dalmor: «Un chico débil. Prescindible. Ni siquiera luchó hasta el final.»

El suelo bajo Seiji se fracturó.

Pero él no habló.

Dalmor sonrió con desprecio.

Dalmor: «¿Vas ah llorar por cada cosa que perder? Si es así, tu vida será muy larga… y muy dolorosa.»

El viento cambió de dirección.

La energía alrededor de Seiji desapareció de golpe.

Silencio absoluto.

Dalmor entrecerró los ojos.

Dalmor: «¿Hm?»

Y en el siguiente instante—

Seiji ya no estaba donde estaba.

El suelo explotó por la fuerza de su impulso.

La distancia entre ellos desapareció en una fracción de segundo.

Dalmor apenas tuvo tiempo de mover la mirada.

El puño de Seiji se incrustó directamente en su rostro.

El impacto no fue solo físico.

La energía Ánima concentrada detonó en el punto de contacto.

El sonido fue brutal.

Una onda expansiva se expandió en círculo, arrasando los restos cercanos.

La cabeza de Dalmor se giró violentamente por el golpe.

Su cuerpo salió disparado.

Rodó por el suelo destruyendo todo a su paso, atravesando concreto, levantando nubes de polvo, hasta chocar con un enorme bloque de escombros que se pulverizó al contacto.

El silencio volvió por un segundo.

Fragmentos de piedra cayeron al suelo.

Seiji permanecía con el puño extendido.

Su mirada era fría.

El polvo comenzó a disiparse donde Dalmor había impactado

Y entre los restos… una figura empezó a moverse.

El polvo todavía caía como una lluvia gris sobre las ruinas.

Dalmor salió de entre los escombros, girando el cuello lentamente, como si acabaría de despertar de una siesta incómoda.

Se limpió la sangre del rostro con el dorso de la mano.

Y sonrió.

Dalmor: «Tengo que admitirlo…»

Escupió al suelo.

Dalmor: «Ese golpe fue excelente.»

Seiji no respondió.

La energía Ánima vibraba alrededor de su cuerpo, agrietando el concreto bajo sus pies.

Dalmor inclinó la cabeza, burlón.

Dalmor: «Pero mírate.»

Señaló el suelo destruido.

Dalmor: «Rompiendo todo. Respirando como una bestia.»

Dio un paso al frente.

Dalmor: «¿Eso es poder… o es desesperación?»

Seiji desapareció.

Apareció frente a él en un instante.

Puñetazo directo

Dalmor alcanzó a cruzar los brazos.

El impacto lo lanzó varios metros hacia atrás, arrastrándolo por el suelo.

Dalmor soltó una carcajada incluso mientras era empujado.

Dalmor: «¡Eso! ¡Eso quiero ver!»

Seiji ya estaba encima otra vez.

Patada lateral.

Golpe ascendente.

Impacto al torso

Cada choque generaba explosiones de aire que seguían destruyendo lo poco que quedaba en pie.

Una pared entera se desplomó cuando Seiji lanzó a Dalmor contra ella.

Dalmor se levantó entre los fragmentos, riendo.

Dalmor: «¿Sabes qué es lo divertido?»

Seiji apareció por detrás.

Dalmor desapareció justo antes del impacto.

El puño de Seiji atravesó un bloque de concreto.

Dalmor reapareció a la derecha.

Dalmor: «Que todo esto…»

Seiji giró y lanzó otro golpe.

Dalmor lo esquivó por centímetros.

Dalmor: «No lo haces por el.»

Seiji intentó una combinación rápida.

Dalmor bloqueó dos.

Retrocedió ante el tercero.

Dalmor: «Lo haces por ti.»

Seiji apretó los dientes.

Dalmor entusiasmando más ampliamente.

Dalmor: «Un tercero.»

Seiji avanzó con un estallido de velocidad brutal.

Su rodilla impactó el estómago de Dalmor

Esta vez el demonio sintió que el aire abandonaba sus pulmones.

Dalmor fue lanzado hacia atrás, rodando y chocando contra un montón de escombros que se pulverizaron al contacto.

Se levantó más lento esta vez.

Pero seguía riendo.

Dalmor: «Interesante…»

Se llevó la mano al abdomen

Dalmor: «Ese golpe… fue más fuerte que el primero.»

Sus ojos se afilaron.

Por un segundo.

Solo un segundo.

La risa se apagó.

No puede volver a conectarme a uno limpio

Volví a sonreír inmediatamente.

Seiji apareció frente a él otra vez.

Dalmor desapareció.

El golpe de Seiji abrió una grieta que recorrió el suelo como una cicatriz

Dalmor reapareció detrás de él.

Dalmor: «¿Qué pasara cuando toda esa furia se agote?»

Seiji giró con un codazo.

Dalmor lo bloqueó, pero el impacto le hizo crujir el brazo.

Dalmor: «¿Qué te queda cuando ya no haya nadie más por quien gritar?»

Seiji lanzó una ráfaga de golpes.

Dalmor comenzó a moverse constantemente, esquivando, inclinándose, retrocediendo.

Ya no recibía los ataques.

Los evitaba.

Dalmor: «Te diré algo.»

Seiji casi lo alcanza.

El aire explotó a centímetros de su rostro

Dalmor: [Si ese puño vuelve a tocarme de lleno…]

Su sonrisa se tensó apenas.

Dalmor: [Podría volverse molesto.]

Seiji apareció arriba.

Descendió con un golpe vertical.

Dalmor rodó hacia un lado

El impacto destruyó el terreno.

Una nube masiva de polvo cubrió el campo de ruinas.

Dalmor habló desde la niebla.

Dalmor: «¿Te das cuenta?»

Seiji lo buscaba con la mirada, energía concentrada.

Dalmor: «Ahora soy yo quien decide si me golpeas o no.»

Reapareció a varios metros.

Dalmor: «Ya no mas suerte.»

Seiji dio un paso al frente.

El suelo colapsó bajo su presión.

Dalmor abrió los brazos.

Dalmor: «Vamos.»

Sonrió con provocación abierta.

Dalmor: «Golpéame otra vez.»

La energía alrededor de Seiji se comprimió aún más.

Dalmor lo miró fijamente.

Dalmor: «Pero esta vez…»

Su voz bajó apenas.

Dalmor: «Intenta no fallar».

Y el campo de ruinas se volvió temblar cuando Seiji desapareció de nuevo.

Seiji se detuvo en seco.

Respiró una vez.

Y golpeó el suelo con toda su fuerza.

El impacto fue brutal

El concreto explotó hacia arriba, levantando toneladas de escombros una nube espesa de polvo cubrió todo el campo de batalla, bloqueando la vista en todas direcciones.

El ruido retumbó como un trueno.

Dalmor soltó una risa desde dentro de la neblina.

Dalmor: «¿Intentas esconderte ahora?»

Silencio.

El polvo giraba en remolinos densos.

Dalmor entrecerró los ojos.

Dalmor: «No cuánto importa oculta tu presencia… sigo sintiénd—»

Apareció.

Demasiado tarde.

Seiji emergió desde el costado izquierdo, invisible hasta el último instante

Su puño impactó directamente en el rostro de Dalmor.

El sonido fue seco.

Violento.

La cabeza del demonio se giró con brutalidad.

Antes de que pudiera reaccionar, Seiji lo sujetó del cuello y lo lanzó contra un muro medio derrumbada

El impacto lo incrustó en el concreto agrietado.

Sin pausa.

Sin palabras.

Seiji comenzó a golpear.

Un puñetazo

Otro.

Otro más.

Cada impacto sacudía el muro cada golpe deformaba el rostro de Dalmor la sangre comenzó a salpicar el concreto, el suelo.

Dalmor intentó levantar el brazo—

Otro golpe.

Intentó reír—

Otro golpe más fuerte.

El muro detrás comenzó a colapsar por la presión acumulada

Seiji no se detenía.

Golpe tras golpe tras golpe.

La energía Ánima explotaba en cada contacto, amplificando el daño.

Dalmor escupió sangre.

Uno de sus ojos comenzó a hincharse.

Otro golpe.

El concreto finalmente cedió

Seiji lo soltó.

Dalmor cayó hacia adelante—

Pero antes de que tocara el suelo, Seiji giró el cuerpo y lanzó una patada directa al rostro

El impacto lo levantó nuevamente del suelo.

Un diente salió despedido, girando entre la sangre antes de caer entre los escombros.

Dalmor rodó varios metros, dejando un rastro de sangre negra sobre el polvo.

Seiji avanzó.

Su energía comenzó a concentrarse en su brazo derecho.

El aire vibraba

Seiji: «Técnica de Liberación—»

Algo cambió.

Una sensación.

Extraña.

Fría.

Seiji bajó la mirada

Por un segundo, su mente no entendió lo que paso el brazo izquierdo de Dalmor atravesaba su abdomen no había visto el movimiento no había sentido el desplazamiento.

Solo… estaba ahí.

Dalmor seguía de pie frente a él.

Su rostro ensangrentado

Su sonrisa rota.

Pero intacta.

Dalmor habló con la voz cargada de sangre y burla

Dalmor: «Me alegro…»

Tosió ligeramente.

Dalmor: «Que hayas bajado la guardia.»

El brazo dentro de Seiji se movió apenas.

Un dolor brutal recorrió todo su cuerpo.

Dalmor: «Estabas tan concentrado en destruirme…»

Se inclina más cerca.

Dalmor: «Que olvidaste observar.»

La energía Ánima alrededor de Seiji se desestabilizó por un instante.

El polvo volvió a levantarse.

El campo de ruinas quedó en silencio.

Dalmor sostuvo a Seiji atravesado frente a él.

Y sonrió.

El brazo de Dalmor seguía atravesando el cuerpo de Seiji.

La sangre caía lentamente al suelo, mezclándose con el polvo gris de las ruinas

Seiji apenas respiraba.

Dalmor inclinó la cabeza, observándolo de cerca.

Dalmor: «Qué frágil es el cuerpo humano…»

Comenzó a acumular energía en su brazo libre.

Dalmor: «Ahora sí… terminamos esto.»

La presión en el aire aumentó.

Seiji apenas podía mantenerse consciente.

Y entonces—

El espacio vibró.

No como una explosión.

No como un impacto

Sino como si algo invisible hubiera cambiado la dirección del mundo.

El cuerpo de Dalmor fue jalado bruscamente hacia atrás.

Su pie se deslizó varios metros contra el suelo, como si una fuerza contraria lo estuviera arrastrando.

Dalmor frunció el ceño.

Dalmor: «¿Hm?»

La presión aumentó de repente en sentido opuesto.

Un tirón violento

Dalmor se vio obligado a retroceder varios pasos.

Sacó el brazo del cuerpo de Seiji de golpe y saltó hacia atrás, tomando distancia.

La sangre cayó al suelo mientras Seiji se tambaleaba.

Entre el polvo que comenzaba a disiparse, una figura avanzó con paso tranquilo.

El aire a su alrededor parecía inclinarse ligeramente.

Fragmentos metálicos enterrados en los escombros vibran suavemente.

Dalmor entrecerró los ojos.

Y sonrió.

Dalmor: «Vaya…»

Se enderezó.

Dalmor: «Es bueno que nos hayamos reencontrado… humana del magnetismo.»

Aozora caminó sin prisa entre las ruinas.

Sus ojos recorrieron el campo devastado.

Las paredes derrumbadas.

La sangre.

El cráter.

Luego miró a Seiji

No mostró sorpresa.

Solo análisis.

Aozora se colocó a su lado

Con un movimiento sutil de su mano izquierda, reducio la presión que lo estaba haciendo caer.

Lo sostuvo sin tocarlo directamente.

Aozora: «¿Siempre haces desastres cuando no estoy?»

Su voz era firme, pero contenida.

Se inclinó un poco para ver la herida.

Aozora: «¿Puedes mantenerte en pie?»

Seiji forzó una débil sonrisa.

Seiji: «Sí…»

Respiró con dificultad.

Seiji: «Estoy bien.»

Miró hacia abajo, hacia el agujero en su pecho

Seiji: «Solo… tengo un pequeño agujero en el pecho.»

Un hilo de sangre se escapó por la comisura de sus labios.

Aozora lo sostuvo con mayor firmeza, usando su control para estabilizar su equilibrio.

Aozora: «Idiota.»

Dalmor observaba la escena con interés renovado.

Dalmor: «Interrumpir en el clímax de una pelea es muy cortés ¿sabes?»

Aozora levantó la mirada hacia él.

La presión en el ambiente cambió de polaridad.

Fragmentos de metal enterrados comenzaron a elevarse lentamente.

Dalmor ladeó la cabeza.

Dalmor: «¿Vienes ah salvarlo?»

Aozora dio un paso al frente, colocándose ligeramente delante de Seiji.

Aozora: «Si y también… ah terminar lo que comence.»

El viento volvió a levantarse entre las ruinas.

Y por primera vez desde que comenzó el combate—

Dalmor dejó de sonreír por completo.

El viento atravesaba el campo de ruinas.

El polvo seguía flotando como una cortina gris entre los tres.

Aozora no apartó la vista de Dalmor, pero habló hacia atrás, hacia Seiji.

Aozora: «¿Puedes seguir luchando con esa herida?»

Seiji respiró con dificultad la sangre seguía cayendo lentamente desde el agujero en su pecho, pero su energía Ánima se movía con más estabilidad que antes.

Seiji: «Sí.»

Apretó el puño.

Seiji: «Puedo luchar.»

Dalmor los observaba en silencio

Ya no había burlado en su expresión.

Ya no había risa.

Solo cálculo.

Sus ojos pasaron de Seiji… ah Aozora… y de vuelta ah Seiji.

Dalmor pensó con frialdad

La situación cambió la presión en el ambiente era distinta más controlada más estratégica.

Ya no era una batalla de furia

Era coordinación.

Dalmor exhaló lentamente.

Dalmor: «Lo voy comprendiendo…»

Flexionó los dedos separó los pies bajó el centro de gravedad por primera vez desde que empezó todo—

Adoptó una verdadera posición de combate.

Sin provocaciones.

Sin gestos teatrales.

Listo.

Aozora lo notó

Y habló con calma.

Aozora: «Bien.»

Giró apenas el rostro hacia Seiji.

Aozora: «Escucha con atención.»

Pequeños fragmentos metálicos comenzaron a flotar alrededor de ella.

Aozora: «Extiende tu energía Ánima.»

Seiji frunció el ceño.

Aozora: «No la concentre en un punto.»

Hizo un movimiento leve con su mano, como si desplegara una tela invisible.

Aozora: «Úsala como una manta».

Seiji la miró.

Aozora: «Cúbrete por completo.»

La presión magnética aumentó levemente

Aozora: «Si vuelve ah usar su Técnica de Liberación… y lo hará…»

Sus ojos se afilaron.

Aozora: «Necesitas una capa intermedia que absorba el contacto antes de que toque tu cuerpo.»

El silencio pesó un segundo.

Y entonces—

La memoria golpeó a Seiji las manos sobre el rostro de Hiroto la energía gris expandiéndose la piel volviéndose polvo.

La voz de Dalmor diciendo

(Técnica de Liberación… Desolución Primordial.)

El instante final.

La ceniza flotando.

Seiji apretó los dientes.

Su energía Ánima respondió a su emoción, agitándose con violencia.

Aozora habló con firmeza.

Aozora: «Controla eso.»

Seiji cerró los ojos un segundo.

Respiró

Recordó la sensación de su segunda fase.

Recordó cómo estabilizarla.

La energía comenzó a expandirse desde su núcleo, cubriendo su cuerpo de manera uniforme, como una segunda piel invisible

El aire a su alrededor se volvió denso.

Aozora asintió apenas.

Aozora: «Así.»

Dalmor observaba en silencio

Sus ojos evaluaban cada cambio.

Dalmor: «Interesante.»

La tensión se volvió insoportable.

Dalmor dio un paso adelante

Aozora avanzó también.

Seiji abrió los ojos.

La manta de Ánima vibraba alrededor de su cuerpo

Y esta vez—

No había espacio para errores.

El viento se detuvo

Por un segundo… todo quedó en absoluto silencio.

Dalmor bajó ligeramente el cuerpo, su postura firme, estable, sin rastro de burla. Sus músculos se tensaron.

Sus ojos se clavaron en ambos.

Y se movió.

El suelo explotó bajo sus pies.

Avanzó como una sombra comprimida, rompiendo la distancia en un instante, directo hacia ellos

Aozora lo vio venir.

La presión del aire cambió.

Aozora: «¡AHORA!»

Seiji reaccionó al grito.

Extendió su energía Ánima como ella le había indicado. La “manta” invisible se densificó alrededor de su cuerpo justo cuando Dalmor apareció frente a él

El primer impacto fue brutal.

Dalmor lanzó un puñetazo directo al torso de Seiji.

La energía Ánima absorbió parte del contacto, vibrando como una superficie tensada al límite. Aun así, la fuerza lo empujó varios metros hacia atrás, arrastrando sus pies entre los escombros.

Pero no atravesó.

No esta vez.

Dalmor entrecerró los ojos.

Dalmor: «Así que aprendiste.»

No le dio tiempo a estabilizarse.

Giró el cuerpo y cambió de objetivo.

Aozora levantó su mano izquierda.

La fuerza de atracción alteró la trayectoria del segundo golpe, desviándolo apenas unos centímetros. El puño de Dalmor pasó rozando su hombro, arrancando el aire a su alrededor.

Fragmentos metálicos salieron disparados hacia Dalmor desde distintos ángulos.

Él desapareció antes del impacto.

Reapareció detrás de Seiji.

Intentó atravesarlo otra vez con el brazo izquierdo.

Pero esta vez—

La manta de Ánima reaccionó.

Al contacto, la gris energía de desintegración chocó contra la capa invisible y produjo una vibración violenta

El brazo no penetró.

El suelo se agrietó bajo la presión del choque de energías.

Seiji giró con un golpe ascendente.

Dalmor bloqueó, pero fue lanzado hacia arriba.

Aozora extendió su mano derecha.

Repulsión.

El aire comprimido empujó a Dalmor aún más alto, alterando su equilibrio

Seiji saltó tras él.

Puñetazo directo al abdomen.

El impacto retumbó en el cielo abierto sobre las ruinas.

Dalmor cayó de vuelta al suelo, aterrizando con una explosión de polvo.

Rodó, se levantó de inmediato.

Ya no sonreía.

Dalmor: «Bien.»

Seiji cayó frente a él.

Aozora avanzó lateralmente, controlando el campo

Dalmor volvió a moverse primero.

Esta vez no fue directo.

Desapareció de la línea frontal y apareció en un ángulo muerto.

Aozora lo sintió.

Atracción.

Repulsión.

Intentó alterar su posición—

Pero Dalmor cambió de dirección en el último segundo, adaptándose

Su velocidad era monstruosa.

Seiji bloqueó un golpe dirigido a su cabeza.

El impacto hizo que la manta de Ánima vibrara con violencia.

Aozora gritó:

Aozora: «¡No lo dejes tocarte directamente!»

Dalmor lanzó una ráfaga de ataques consecutivos, obligando a Seiji a retroceder paso a paso, rompiéndose el suelo bajo cada impacto

Aozora intervino, desviando la trayectoria de uno de los ataques lo suficiente para que Seiji pudiera contraatacar.

Golpe.

Patada.

Choque de energías.

El campo de ruinas volvió a temblar

Dalmor saltó hacia atrás, respirando más pesado que antes.

Sus ojos analizaban.

Ahora eran dos.

Coordinados.

Y preparados

Dalmor bajó el centro de gravedad nuevamente.

La energía gris comenzó a concentrarse en su brazo izquierdo.

Seiji apretó los puños.

La manta de Ánima se intensifico aún más.

Aozora extendiendo ambas manos, el campo magnético alterando la estructura del terreno a su alrededor.

El suelo volvió a estallar cuando Dalmor se lanzó otra vez contra Seiji, el brazo izquierdo cubierto por esa energía gris que vibraba como si devorara el aire.

Antes de que pudiera tocarlo, Aozora extendió ambas manos.

Una onda de repulsión comprimió el espacio entre ellos y empujó a Dalmor violentamente hacia atrás, desviando su trayectoria y haciéndolo atravesar los restos de una estructura caída.

El estruendo sacudió todo el campo de ruinas.

Aozora dio un paso al frente sin apartar la vista del demonio.

Aozora: «Escúchame con atención, Seiji. No vamos a derrotarlo intentando superarlo en fuerza bruta. Él está esperando eso. Su técnica depende del contacto directo, y su velocidad le permite elegir cuándo tocar y cuándo retirarse. Si seguimos reaccionando, vamos a perder.»

Seiji respiraba con dificultad, pero su manta de Ánima seguía firme alrededor de su cuerpo.

Seiji: «Entonces dime qué hacemos.»

Dalmor salió caminando entre el polvo, sacudiéndose fragmentos de concreto del hombro.

Dalmor: «Me encanta cuando planean frente a mí. Me hace sentir importante.»

Aozora ignoró la burla.

Pequeños fragmentos metálicos comenzaron a elevarse alrededor del campo, distribuyéndose en distintos puntos, algunos incrustándose en muros caídos, otros flotando a distintas alturas.

Aozora: «Voy a convertir el campo de batalla en una jaula. No una jaula física… una jaula de polaridades.»

Seiji la miró de reojo.

Aozora: «Voy a marcar distintos puntos del entorno con cargas opuestas. Cuando él se mueva entre esos puntos, alteraré la atracción y la repulsión al mismo tiempo. No podrá mantener el equilibrio si su propio cuerpo empieza a ser jalado y empujado desde ángulos distintos.»

Dalmor inclinó la cabeza.

Dalmor: «Suena ambicioso.»

Aozora continuó, su voz firme y calculadora.

Aozora: «Pero eso no será suficiente por sí solo. Él es fuerte. Puede resistir una sola fuerza. Lo que no podrá resistir es la ruptura simultánea de su centro de gravedad.»

Seiji apretó el puño.

Seiji: «¿Qué necesitas de mí?»

Dalmor desapareció y reapareció a la izquierda, probando la reacción de ambos. Aozora movió apenas los dedos y una repulsión lateral alteró su paso, obligándolo a retroceder medio metro.

El demonio sonrió, pero ya no con burla despreocupada, sino con atención real.

Aozora: «Necesito que lo presiones. Que lo obligues a bloquear. Que lo obligues a concentrar su energía en defensa frontal.»

Seiji asintió.

Aozora: «Cuando yo active las polaridades opuestas, su guardia se abrirá por una fracción de segundo. No será largo. Tal vez menos de un segundo.»

El viento se levantó con más fuerza.

Aozora: «En ese instante, tú concentras toda tu energía Ánima. No la disperses. No la uses para cubrirte. Toda en un solo punto.»

Seiji recordó el impacto anterior. La sensación de romper el aire con su puño.

Seiji: «Y cuando su guardia se rompa…»

Aozora lo miró directamente.

Aozora: «Lo exterminamos.»

Dalmor soltó una risa baja.

Dalmor: «Exterminar. Qué palabra tan humana.»

Flexionó los dedos, la energía gris envolviendo ambos brazos.

Dalmor: «¿De verdad creen que podrán sujetarme el tiempo suficiente?»

Aozora respondió sin titubear.

Aozora: «No necesitamos tiempo. Solo un instante.»

Seiji dio un paso adelante, el suelo agrietándose bajo su pisada.

Su manta de Ánima comenzó a comprimirse lentamente hacia su núcleo, preparándose para liberarse en un solo ataque.

Seiji: «Estoy preparado. No fallaré.»

Dalmor adoptó una postura más baja, más firme, la sonrisa desapareciendo por completo.

Dalmor: «Entonces dejen de hablar…»

La energía gris vibró con intensidad.

Dalmor: «Y demuéstrenlo.»

El campo de ruinas volvió a temblar.

La estrategia estaba clara.

Y el siguiente intercambio decidiría todo.

El campo ya no era un campo.

Era una jaula invisible.

Los fragmentos metálicos vibraban en distintos puntos, cargados con polaridades opuestas. El aire mismo parecía doblarse alrededor de Dalmor.

Seiji avanzó primero, presionando de frente.

Aozora movía apenas los dedos, ajustando fuerzas invisibles como si afinara un instrumento.

Aozora: «Seiji, mantén su atención en ti. Oblígalo a cerrar la guardia alta. No le permitas girar la cadera.»

Seiji asintió sin mirarla.

Seiji: «Lo tengo.»

Dalmor bloqueó un golpe directo al rostro.

Luego otro.

Y otro más.

Dalmor: «¿Creen que repetir un patrón me hará caer?»

Aozora cerró el puño izquierdo.

Atracción desde la retaguardia.

Al mismo tiempo, su mano derecha liberó repulsión frontal.

El cuerpo de Dalmor se tensó cuando su eje fue forzado en direcciones opuestas.

Por primera vez, perdió estabilidad.

Aozora: «¡Ahora! ¡Su centro está roto!»

Seiji comprimió toda su Ánima en el brazo derecho.

Seiji: «¡No te muevas!»

Primer golpe.

El impacto hundió el abdomen de Dalmor.

Dalmor exhaló con violencia.

Segundo golpe.

Directo al rostro.

Su cabeza se sacudió hacia atrás.

La atracción lo trajo de nuevo.

Tercer golpe.

Costillas.

Se escuchó un crujido claro.

Dalmor intentó enfocar la energía gris en sus brazos.

Pero—

Cuarto golpe.

Quinto.

Sexto.

Aozora entró con un impacto reforzado por repulsión lateral que lo hizo girar apenas.

Aozora: «No le des un segundo. Si concentra energía, lo perderemos.»

Seiji: «¡No lo haré!»

Séptimo golpe.

Octavo.

Noveno.

Dalmor intentó formar su técnica.

Sintió la energía reunirse…

Décimo golpe.

La concentración se rompió.

Dalmor pensó con dificultad.

Dalmor: [No… no tengo tiempo…]

Undécimo golpe.

Duodécimo.

Su cuerpo ya no respondía con la misma firmeza.

La sangre comenzó a deslizarse por su mentón.

Pero entonces—

Rió.

Su risa fue baja.

Temblorosa.

Dalmor: «…Qué interesante.»

Seiji no se detuvo.

Décimo tercero.

Dalmor levantó apenas la mirada entre impacto e impacto.

Dalmor: «No puedo concentrarme… no puedo activar mi técnica…»

Décimo cuarto.

Aozora ajustó las polaridades otra vez, impidiendo que cayera hacia atrás.

Aozora: «Seiji, sigue. Está perdiendo coherencia.»

Décimo quinto.

Dalmor volvió a reír.

Esta vez más clara.

Dalmor: [Es extraño…]

Otro golpe lo interrumpió.

Décimo sexto.

Dalmor: [Siempre he sido el que observa cómo otros sienten esto…]

Décimo séptimo.

Seiji gritó mientras golpeaba.

Seiji: «¡Esto es por Hiroto!»

Décimo octavo.

Dalmor apenas podía mantenerse erguido, sostenido por las fuerzas magnéticas que lo atrapaban en el centro.

Pero sus ojos…

Sus ojos brillaban.

Dalmor: [Esta presión en el pecho… esta falta de aire…]

Décimo noveno.

Aozora impactó sus costillas con repulsión directa.

Vigésimo golpe.

Dalmor escupió sangre… y sonrió.

Dalmor: [Acaso este sentimiento es… miedo?]

Seiji golpeó otra vez.

Vigésimo primero.

Dalmor negó apenas con la cabeza.

Dalmor: [No… no es miedo… es otra sensación.]

Otro impacto.

Vigésimo segundo.

Dalmor comenzó ah reír con más fuerza, aunque cada risa venía acompañada de sangre.

Dalmor: [Es… fascinante.]

Aozora frunció el ceño.

Aozora: [¿Por qué está sonriendo? ¿Acaso será que estás perdiendo la cordura?]

Vigésimo tercero.

Dalmor seguía pensando mientras más golpes le daban en todas direcciones.

Dalmor: [Esta sensación… de que el siguiente impacto podría ser el último…]

Vigésimo cuarto.

Dalmor: [De no tener control…]

Vigésimo quinto.

Dalmor: [De no tener tiempo…]

Intentó reunir energía gris una vez más.

Pero Seiji lo golpeó antes de que pudiera completarla.

Vigésimo sexto.

La energía se disipó otra vez.

Dalmor rió, más fuerte.

Dalmor: [Siempre he estado por encima de esta línea…]

Vigésimo séptimo.

Dalmor: [Observando cómo otros la cruzan…]

Vigésimo octavo.

Sus rodillas cedieron por un instante.

Aozora lo mantuvo suspendido en el centro del campo magnético.

Dalmor levantó la mirada, ensangrentado, respirando con dificultad.

Pero sonriendo.

Dalmor: [¿Es esto… ah lo que llaman estar al borde de la muerte?]

Seiji apretó los dientes.

Seiji: «Este es tu final vas ah morir aquí y ahora.»

Dalmor soltó una carcajada ronca.

Dalmor: [Si este es el límite…]

La energía gris titiló débilmente.

Dalmor: [Entonces quiero sentirlo completamente.]

Seiji levantó el puño una vez más.

Aozora concentró todas las polaridades para impedir cualquier escape.

El aire vibraba.

Dalmor seguía riendo.

No por burla.

No por locura.

Sino por pura fascinación ante la sensación que siempre había negado…

La posibilidad real de morir.

El campo ya no era un campo.

Era una jaula invisible.

Los fragmentos metálicos vibraban en distintos puntos, cargados con polaridades opuestas. El aire mismo parecía doblarse alrededor de Dalmor.

Seiji avanzó primero, presionando de frente.

Aozora movía apenas los dedos, ajustando fuerzas invisibles como si afinara un instrumento.

Aozora: «Seiji, mantén su atención en ti. Oblígalo a cerrar la guardia alta. No le permitas girar la cadera.»

Seiji asintió sin mirarla.

Seiji: «Lo tengo.»

Dalmor bloqueó un golpe directo al rostro.

Luego otro.

Y otro más.

Dalmor: «¿Creen que repetir un patrón me hará caer?»

Aozora cerró el puño izquierdo.

Atracción desde la retaguardia.

Al mismo tiempo, su mano derecha liberó repulsión frontal.

El cuerpo de Dalmor se tensó cuando su eje fue forzado en direcciones opuestas.

Por primera vez, perdió estabilidad.

Aozora: «¡Ahora! ¡Su centro está roto!»

Seiji comprimió toda su Ánima en el brazo derecho.

Seiji: «¡No te muevas!»

Primer golpe.

El impacto hundió el abdomen de Dalmor.

Dalmor exhaló con violencia.

Segundo golpe.

Directo al rostro.

Su cabeza se sacudió hacia atrás.

La atracción lo trajo de nuevo.

Tercer golpe.

Costillas.

Se escuchó un crujido claro.

Dalmor intentó enfocar la energía gris en sus brazos.

Pero—

Cuarto golpe.

Quinto.

Sexto.

Aozora entró con un impacto reforzado por repulsión lateral que lo hizo girar apenas.

Aozora: «No le des un segundo. Si concentra energía, lo perderemos.»

Seiji: «¡No lo haré!»

Séptimo golpe.

Octavo.

Noveno.

Dalmor intentó formar su técnica.

Sintió la energía reunirse…

Décimo golpe.

La concentración se rompió.

Dalmor pensó con dificultad.

Dalmor: [No… no tengo tiempo…]

Undécimo golpe.

Duodécimo.

Su cuerpo ya no respondía con la misma firmeza.

La sangre comenzó a deslizarse por su mentón.

Pero entonces—

Rió.

Su risa fue baja.

Temblorosa.

Dalmor: […Qué interesante.]

Seiji no se detuvo.

Décimo tercero.

Dalmor levantó apenas la mirada entre impacto e impacto.

Dalmor: [No puedo concentrarme… no puedo activar mi técnica…]

Décimo cuarto.

Aozora ajustó las polaridades otra vez, impidiendo que cayera hacia atrás.

Aozora: «Seiji, sigue. Está perdiendo coherencia.»

Décimo quinto.

Dalmor volvió a reír.

Esta vez más clara.

Dalmor: [Es extraño…]

Otro golpe lo interrumpió.

Décimo sexto.

Dalmor: [Siempre he sido el que observa cómo otros sienten esto…]

Décimo séptimo.

Seiji gritó mientras golpeaba.

Seiji: «¡Esto es por Hiroto!»

Décimo octavo.

Dalmor apenas podía mantenerse erguido, sostenido por las fuerzas magnéticas que lo atrapaban en el centro.

Pero sus ojos…

Sus ojos brillaban.

Dalmor: [Esta presión en el pecho… esta falta de aire…]

Décimo noveno.

Aozora impactó sus costillas con repulsión directa.

Vigésimo golpe.

Dalmor escupió sangre… y sonrió.

Dalmor: [¿Acaso es esto miedo?]

Seiji golpeó otra vez.

Vigésimo primero.

Dalmor negó apenas con la cabeza.

Dalmor: [No… no es miedo…]

Otro impacto.

Vigésimo segundo.

Dalmor comenzó a reír con más fuerza, aunque cada risa venía acompañada de sangre.

Dalmor: [Es… fascinante.]

Aozora frunció el ceño.

Aozora: [¿Está perdiendo la cordura?]

Vigésimo tercero.

Dalmor habló entre golpes.

Dalmor: [Esta sensación… de que el siguiente impacto podría ser el último…]

Vigésimo cuarto.

Dalmor: [De no tener control…]

Vigésimo quinto.

Dalmor: [De no tener tiempo…]

Intentó reunir energía gris una vez más.

Pero Seiji lo golpeó antes de que pudiera completarla.

Vigésimo sexto.

La energía se disipó otra vez.

Dalmor rió, más fuerte.

Dalmor: [Siempre he estado por encima de esta línea…]

Vigésimo séptimo.

Dalmor: [Observando cómo otros la cruzan…]

Vigésimo octavo.

Sus rodillas cedieron por un instante.

Aozora lo mantuvo suspendido en el centro del campo magnético.

Dalmor levantó la mirada, ensangrentado, respirando con dificultad.

Pero sonriendo.

Dalmor: [Podría ser esto ah los que los humanos llaman… estar al borde de la muerte?]

Seiji apretó los dientes.

Seiji: «Vas ah morir aquí y ahora. Maldito.»

Dalmor soltó una carcajada ronca.

Dalmor: [Si este es el límite…]

La energía gris titiló débilmente.

Dalmor: [Entonces quiero sentirlo completamente.]

Seiji levantó el puño una vez más.

Aozora concentró todas las polaridades para impedir cualquier escape.

El aire vibraba.

Dalmor seguía riendo.

No por burla.

No por locura.

Sino por pura fascinación ante la sensación que siempre había negado…

La posibilidad real de morir.

Seiji estaba apunto de usar su técnica de liberación “Convergencia” para acabar con esto de una vez per todas.

Pero en esa fracción de segundos Dalmor junto las manos rápidamente.

Dalmor: [Quiero experimentar esta sensación al máximo así que ¡JUGUEMOS EL TODO POR EL TODO!]

Dalmor: «Liberacion.»

De repente una explosión de energía ánima salió expulsada hacia afuera.

Aozora reacciono ah tiempo usando Repulsión para alejar ah Seiji de hay y ah ella también y así lograron salir de ésa explosión Dalmor estaba parado luego vómito sangre negra y cayó al suelo respirando con dificultad.

Dalmor: «Ja ja estuve apuntó de morir. Pero valió la pena.»

Pero Aozora no perdió el tiempo y salió corriendo hacia el listo para exterminarlo, pero de la nada un portal de oscuridad apareció abajo de Dalmor.

Y comenzó ah llevárselo Aozora al ver eso usu Repulsión para llegar más rápido hacia él antes de qué escapara.

Pero fue demasiado tarde el cuerpo de Dalmor ya iba por la mitad.

Dalmor: «Eso fue divertido deberíamos repetirlo otro día¿Si?»

Y así el cuerpo completo ya había desaparecido por completo.

Aozora quedó parada donde había desaparecido.

Solo quedó las ruinas de lo que antes era la preparatoria.

Cuando se dio la vuelta vió ah Seiji en él suelo desangrándose Aozora salió corriendo hacia él gritando su nombre preocupada.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo