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KONMETSU - Capítulo 39

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  4. Capítulo 39 - Capítulo 39: KONMETSU-CAPÍTULO 38: COMIENZA EL EVENTO PARTE 1
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Capítulo 39: KONMETSU-CAPÍTULO 38: COMIENZA EL EVENTO PARTE 1

En una montaña cubierta de niebla se alzaba en completo silencio.

El viento arrastraba la bruma entre los árboles torcidos y las rocas húmedas, creando una atmósfera pesada, casi sofocante.

En la cima, tres figuras observaban el vacío.

Raizen permanecía inmóvil, con los brazos cruzados.

Kuroto estaba apoyado sobre una roca, con una sonrisa despreocupada.

Asuka miraba el horizonte sin decir nada.

De pronto, la niebla se abrió.

Un portal oscuro se formó en el aire.

Renma emergió de él, sosteniendo ah Dalmor por un brazo el demonio apenas se mantenía en pie su ropa estaba desgarrada, su cuerpo cubierto de sangre seca, y su energía gris apenas titilaba.

Kuroto se levantó curiosos y fue ah donde él.

Kuroto: «Vaya… pero miren que tenemos aquí sólo mírate… Dalmor que fue lo que pasó.»

Dalmor no respondió.

Renma lo soltó con brusquedad al suelo Dalmor cayó de rodillas sobre la roca húmeda.

Kuroto caminó lentamente hacia él.

Kuroto: «¿Dime que fue lo qué pasó?»

Se inclinó un poco para mirarlo al rostro.

Kuroto: «¿Ese tal Seiji te dejó en ese estado tan lamentable?»

Una sonrisa burlona se dibujó en su estomago.

Kuroto: «Nunca pensé que te vería arrastrándote así y te haces llamar de sexta categoría ja, pero que pa-te-ti-co.»

Asuka observó ah Dalmor en silencio, evaluando las heridas.

La niebla volvió ah cerrarse alrededor de ellos.

Y en medio de ese silencio frío…

La humillación pesaba más que las heridas.

Las voces de Kuroto y el viento se mezclaban ah lo lejos… pero Dalmor apenas las escuchaba.

De rodillas sobre la roca fría, con la sangre aún húmeda en su rostro, su mirada estaba perdida en algún punto invisible.

No en la humillación.

No en la burla.

Solo en esa sensación.

Sus pensamientos comenzaron ah repetirse, aislándolo de todo.

Dalmor: [Esa presión en el pecho. Ese instante en el que no podía respirar. Cando no tenía control.]

Recordó cada golpe.

Cada interrupción.

Cada fracción de segundo en la que su técnica no pudo formarse.

Dalmor: [No tenía tiempo. No podía concentrarme.]

Sus dedos se cerraron lentamente contra la piedra.

Dalmor: [Estaba… al borde de la muerte y se sintió magnífico.]

Una leve sonrisa apareció en su rostro, apenas visible entre la sangre.

Dalmor: [Esa línea invisible entre existir… y dejar de hacerlo.]

Dalmor: [Lo sentí… ]

El ruido del mundo regresaba poco a poco, pero él seguía atrapado en ese recuerdo.

Dalmor: [Esa sensación de claridad…]

Sus ojos se entrecerraron.

Dalmor: [Por primera vez… no estaba por encima de la muerte… estaba frente ah ella…]

Y esa idea no lo aterraba.

Le fascinaba.

Dalmor: [Quiero sentirla otra vez…]

ORGANIZACIÓN.

La habitación de análisis permanecía cerrada al resto de la organización. Las luces blancas iluminaban los informes esparcidos sobre la mesa: fotografías del cráter, lecturas de energía, gráficos inestables.

Mei estaba de pie, revisando una proyección holográfica del campo de la preparatoria destruido.

Aozora permanecía frente ah ella, seria, con los brazos cruzados.

Mei rompió el silencio.

Mei: «Ya han pasado dos días, Aozora… y todavía estamos recalculando los daños estructurales de la zona. Medio campo de la preparatoria desapareció en una sola liberación.»

Aozora no desvió la mirada.

Aozora: «Si no hubiera usado repulsión para evitar esa explosión, no estaríamos teniendo esta conversación ahora mismo.»

Mei la observó con atención.

Mei: «No estoy cuestionando tu reacción. Estoy evaluando la amenaza. Un demonio de sexta categoría identificado como “Dalmor” liberó una descarga colosal de energía cuando ya estaba gravemente herido oh no. Eso significa que su reserva energética supera nuestras proyecciones iniciales.»

Aozora respiró profundo.

Aozora: «No fue solo reserva. Fue oportunidad.»

Mei alzó ligeramente una ceja.

Mei: «Explícate.»

Aozora dio un paso hacia la mesa y señaló una parte del registro.

Aozora: «Lo tuvimos contra la pared. Literalmente. Su eje estaba roto. No podía concentrarse. Lo golpeábamos sin darle margen mental para activar su técnica.»

Su voz se volvió más firme.

Aozora: «Pero en el momento en que Seiji estaba ah punto de usar su Técnica de Liberación… tomo esa pequeña oportunidad en medio segundo.»

Mei entrecerró los ojos.

Mei: «¿De verdad?»

Aozora guardó silencio un instante.

Aozora: «Si.»

Mei apagó la proyección y se apoyó en la mesa.

Mei: «Entonces eso es un problema mayor que la energía bruta. Un enemigo que identifica micro-oportunidades bajo presión extrema… es tácticamente peligroso.»

Aozora asintió.

Aozora: «No estaba desesperado.»

Mei: «Eso mencionaste en el informe.»

Aozora apretó el puño con fuerza.

Aozora: «Sonreía, Mei. Mientras lo golpeábamos. Mientras escupía sangre. No era arrogancia… era fascinación.»

La habitación quedó en silencio unos segundos.

Mei habló con tono más bajo.

Mei: «¿Crees que estaba experimentando el límite por primera vez?»

Aozora respondió sin titubear.

Aozora: «Sí. Y al parecer le gustó.»

Mei caminó lentamente alrededor de la mesa.

Mei: «Un demonio que descubre que puede disfrutar estar al borde de la muerte… puede volverse impredecible. Puede buscar ese estado otra vez, incluso forzarlo.»

Aozora levantó la mirada.

Aozora: «Va ah regresar. No por venganza.»

Mei: «¿Entonces por qué?»

Aozora respondió con frialdad.

Aozora: «Por esa sensación.»

Mei cruzó los brazos.

Mei: «Eso lo hace más peligroso que si solo buscara destruir. La destrucción es un objetivo. La fascinación es una obsesión.»

Aozora respiró más hondo.

Aozora: «La próxima vez no se dejará arrinconar igual. Ya sabe cómo funciona mi control de polaridades. Y ya midió la presión de la Ánima de Seiji.»

Mei asintió lentamente.

Mei: «Entonces tendremos que evolucionar antes que él.»

Aozora frunció el ceño.

Aozora: «No quiero que Seiji vuelva ah estar en esa posición. Si Dalmor logra activar su técnica con plena concentración… no sé si podré desviarla otra vez.»

Mei la miró fijamente.

Mei: «¿Tienes miedo?»

Aozora sostuvo su mirada.

Aozora: «No.»

Pausa breve.

Aozora: «Pero entendí algo ese día. Estuvimos más cerca de perder de lo que parece en los reportes.»

Mei tomó uno de los documentos y lo cerró con firmeza.

Mei: «Entonces entrenaremos bajo ese supuesto. No bajo el escenario donde lo vencen… sino bajo el escenario donde él mejora.»

Aozora asintió lentamente.

Mei continuó.

Mei: «Aozora, si vuelve, no será para probar suerte. Vendrá preparado. Y si lo que dices es cierto… vendrá buscando esa línea otra vez.»

Aozora desvió la mirada hacia la imagen congelada del cráter.

Aozora: «Entonces no dejare que regrese de esa linea.»

Mei habló con firmeza absoluta.

Mei: «La próxima vez… no será sobrevivirá.»

Sus ojos se endurecieron.

Mei: «Será exterminio confirmado.»

El zumbido de los monitores llenó el silencio.

CAMBIO DE LUGAR.

El pasillo exterior de la organización estaba tranquilo esa tarde. La luz del atardecer entraba por los ventanales largos, tiñendo el suelo de tonos anaranjados.

Seiji caminaba con las manos en los bolsillos, más relajado que en días anteriores, aunque todavía cargaba esa sombra de cansancio en la mirada.

Al girar la esquina hacia la zona común, vio ah Tetsuya y Kiyomi sentados en una mesa, conversando.

Seiji levantó la mano.

Seiji: «Hey.»

Tetsuya alzó la vista primero.

Tetsuya: «Hey Seiji cuanto tiempo como has estado.»

Kiyomi sonrió al verlo acercarse.

Kiyomi: «Pasaron tres semanas y no supimos nada de ti ¿dónde te habías metido?»

Seiji se rascó la nuca, algo incómodo.

Seiji: «Sí… bueno… han sido unas semanas algo ocupadas.»

Se sentó frente a ellos.

Seiji: «¿Cómo han estado ustedes?»

Tetsuya se recostó en la silla.

Tetsuya: «Entrenando. Misiones menores. Nada importante en realidad.»

Kiyomi lo miró de reojo.

Kiyomi: «Ignóralo. Hemos estado bien. Aunque nos preguntábamos dónde estabas exactamente.»

Antes de que Seiji respondiera, una nueva figura apareció caminando con total calma.

Kurohana se acercó con una botella de vidrio en la mano. Dentro había un líquido rojo oscuro que, bajo la luz del atardecer, parecía demasiado espeso.

Kurohana: «Qué grupo de mortales tan animado.»

Se detuvo junto ah la mesa y dio un sorbo.

Kiyomi frunció el ceño al mirar la botella.

Kiyomi: «Ahhh Kurohana acaso… ¿eso es sangre?»

Tetsuya se inclinó hacia atrás de inmediato.

Tetsuya: «Dime que no es sangre por favor.»

Kurohana suspiró levemente.

Kurohana: «Tranquilos mortales no es sangre.»

Agitó la botella con calma.

Kurohana: «Es una bebida energética concentrada. Extractos vegetales, hierro sintético y pigmentos naturales. El color es… estético.»

Tetsuya parpadeó.

Tetsuya: «¿Estético? Parece salida de una escena criminal.»

Kurohana lo ignoró y dio otro sorbo.

Kiyomi negó con la cabeza.

Kiyomi: «Definitivamente necesitas un mejor marketing.»

Tetsuya volvió su atención a Seiji.

Tetsuya: «Ahora en serio. ¿Dónde estabas durante estas tres semanas?»

El ambiente cambió apenas un poco.

Seiji mantuvo el rostro neutral.

Seiji: «Estuve entrenando.»

Kiyomi inclinó la cabeza.

Kiyomi: «¿Entrenando durante tres semanas?»

Seiji se encogió de hombros.

Seiji: «Necesitaba mejorar algunas cosas. Nada más.»

Tetsuya lo miró con sospecha.

Tetsuya: «Esta bien.»

Seiji soltó una pequeña risa.

Seiji: «Pero ya dejemos de hablar de cosas sin importancias.»

Kurohana lo observó en silencio por un segundo más largo de lo normal.

Kurohana: «Aun así… tres semanas de entrenamiento intensivo no son poca cosa. Supongo que veremos los resultados pronto.»

Seiji sostuvo su mirada sin responder.

Kiyomi rompió la tensión.

Kiyomi: «Bueno ahora vamonos»

Tetsuya asintió.

Tetsuya: «Sí Vamos tengo que entregar un reporte de mi ultima mision.»

Seiji sonrió apenas.

El ambiente volvió a relajarse.

Pero en el fondo, Seiji sabía que esas tres semanas no habían sido solo entrenamiento.

El grupo salió del edificio hacia el patio central de la organización. La tarde estaba tranquila, el viento movía apenas las hojas de los árboles.

Caminaban conversando cuando, de repente, Kurohana se detuvo en seco.

Su expresión cambió ligeramente.

Kurohana: «…Oigan mortales.»

Seiji la miró.

Seiji: «¿Qué pasa?»

Kurohana entrecerró los ojos, como si afinara el oído hacia algo que los demás no podían percibir.

Kurohana: «Siento varias presencias acercándose. No son hostiles… pero son muy intensas.»

Tetsuya levantó una ceja.

Tetsuya: «Ah. Entonces ya llegaron.»

Desde el otro extremo del patio, un grupo de chicos y chicas caminaba con calma hacia ellos.

No parecían tensos.

Algunos conversaban entre sí, otros simplemente observaban el lugar con atención.

Seiji los miró con curiosidad.

Seiji: «¿Quiénes son ellos?»

Tetsuya sonrió levemente.

Tetsuya: «Miembros de la organización. Y los participantes para el evento.»

Seiji parpadeó.

Seiji: «¿Evento?»

Kiyomi asintió.

Kiyomi: «El evento de rangos de la organización Gokumon Kinka. Los que ves ahí son los seleccionados.»

El grupo se detuvo frente a ellos. Uno por uno comenzó ah presentarse.

El primero dio un paso al frente.

Eiji: «Hey como están cuando tiempo sin verlos.»

Era alto, de cabello negro lacio que caía sobre sus ojos oscuros. Su presencia era serena, casi fría. Vestía el uniforme de forma impecable y su postura era recta, como la de alguien disciplinado al extremo.

Luego habló otro, de sonrisa relajada.

Haruki Tsukishiro: «Haruki Tsukishiro. Encantado.»

Cabello plateado ligeramente despeinado, ojos claros y una expresión tranquila. Parecía despreocupado, pero su mirada analizaba todo con sutileza.

Un chico de cabello rojo oscuro avanzó con energía contenida.

Sōma Kagetsu: «Hey Tetsuya cuanto tiempo con que estabas en este grupo eh.»

Tetsuya: «Sōma cuanto tiempo veo que no has cambiado nada dime como esta Reina ella está bien.»

Sōma: «Si ella esta bien no ha cambiado nada sigue siendo muy estricta y mandona.»

Otro dio un paso firme.

Issei Yukimura: «Como estan no esperabas encontrarlos por aqui en… especial ah ti Kurohana.»

Daiki Amamiya: «Hola encantado en conocerlos mi nombre es Daiki Amamiya. Espero que nos llevemos bien.»

Tenía una sonrisa amable, ojos cálidos y una presencia equilibrada. Parecía el tipo de persona que mantenía la calma en situaciones caóticas.

Kaito: «Mi nombre es Kaito Shiranui.»

Su aura era intensa, dominante, como si no intentara ocultar su fuerza.

Un chico de complexión atlética y con muy energético dio un paso adelante.

Ryouma: «HEY MUCHO GUSTO COMO ESTAN MI NOMBRE ES RYOUMA KANZAKI.»

Luego avanzó uno con gafas finas y cabello verde oscuro.

Shidō: «Shidō Aogami.»

Su mirada era calculadora, casi científica. Observaba a Seiji como si lo estuviera midiendo en silencio.

A su lado, otro chico de cabello oscuro ligeramente ondulado se presentó.

Reiji: «Reiji Kuronami.»

Tenía una sonrisa leve, pero sus ojos eran profundos y difíciles de leer.

Un joven de cabello castaño ceniza levantó la mano con timidez.

Souta: «Souta Mizuhara… un gusto.»

Su presencia era más suave, pero su energía no era débil; era contenida.

Finalmente, uno más dio un paso al frente.

Hayate: «Hayate Onikura.»

Cabello rojo intenso, mirada desafiante y una sonrisa ladeada que dejaba claro que disfrutaba competir.

El grupo quedó en silencio unos segundos.

Seiji los observó a todos.

Podía sentirlo.

Cada uno tenía una presencia distinta cada uno fuerte a su manera.

Tetsuya habló con una sonrisa ligera.

Tetsuya: «Como dije… participantes del evento.»

Kiyomi cruzó los brazos.

Kiyomi: «Y no son unos cualquiera.»

Kurohana dio un pequeño sorbo a su botella roja.

Kurohana: «Mortales siempre serán mortales.»

Seiji mantuvo la calma… pero en el fondo, entendió algo.

Ese “evento” no sería como un simple entrenamiento.

3:46 PM.

El punto de reunión era una explanada amplia dentro del complejo principal de la organización.

El suelo estaba marcado con líneas de combate y, alrededor, varias plataformas elevadas servían como zona de observación.

Esa tarde, por primera vez, estaban reunidos los treinta y seis participantes del evento.

Uno ah uno ocupaban su lugar:

Eiji Karasuma

Haruki Tsukishiro

Sōma Kagetsu

Riku Yamigase

Tetsuya Minazuki

Issei Yukimura

Daiki Amamiya

Kaito Shiranui

Ryouma Kanzaki

Shidō Aogami

Arata Seiryu

Jin Saegiri

Reiji Kuronami

Souta Mizuhara

Hayate Onikura

Keiji Akatsura

Noboru Kisaragi

Hotaru Ootori

Yumeha Kurotsuki

Emiri Shindou

Hikari Amagiri

Towa Kazehara

Misaki Shiranui

Tsukiko Kanzora

Kohana Yukishiro

Satsuki Aramori

Kiyomi Kanzuki

Natsumi Kuronagi

Ayame Tōgami

Rika Mizunoe

Amatsuki Reina

Himari Kagura

Nozomi Kisaragi

Erika Tsukiyama

Rin Mizunoe

Rikuzen Arakami

Las conversaciones cesaron cuando una presencia distinta se dejó sentir.

Desde la entrada principal, caminando con paso firme y autoridad natural, apareció el jefe de la organización.

Shiro Kanza.

Su cabello estaba perfectamente peinado hacia atrás, y su uniforme oscuro llevaba el emblema dorado del rango más alto.

El silencio fue absoluto cuando se detuvo frente a ellos.

Shiro: «Bien les doy la Bienvenida ah cada uno de ustedes.»

Su voz era profunda, clara, imposible de ignorar.

Shiro: «Han sido seleccionados entre decenas de miembros activos para participar en el evento bianual de evaluación.»

Su mirada recorrió lentamente a los treinta y seis.

Shiro: «Como saben, este evento se realiza cada dos años para medir el potencial real de nuestros mienbros. No el potencial teórico. No el potencial en entrenamiento.»

Hizo una pausa breve.

Shiro: «El potencial bajo presión.»

Algunos participantes enderezaron la postura.

Shiro Kanza continuó.

Shiro: «Nuestra organización se divide en cuatro rangos.»

Levantó una mano, enumerando con calma.

Shiro: «El rango inicial: Shokubatsu. Combatientes en desarrollo. El segundo rango: Enketsu. Miembros capaces de enfrentar amenazas intermedias con autonomía. El tercer rango: Gokumon-shū. La élite operativa. Aquellos que lideran misiones de alto riesgo.»

Su mirada se volvió más intensa.

Shiro: «Y finalmente… el rango más alto.»

El viento cruzó la explanada.

Shiro: «Kimon.»

El nombre cayó con peso.

Shiro: «El rango reservado para quienes no solo poseen poder… sino dominio absoluto sobre él.»

Los participantes guardaron silencio.

Shiro dio un paso al frente.

Shiro: «En este evento, lucharán en combates individuales. Uno contra uno. Sin interferencias.»

Se escuchó un leve murmullo que se apagó de inmediato.

Shiro: «Los últimos dos que permanezcan invictos… serán considerados oficialmente para ascender ah rango Kimon.»

La tensión aumentó de inmediato.

Shiro: «Pero sin embargo…»

Su voz se volvió aún más firme.

Shiro: «Eso no significa que solo ellos puedan ascender.»

Algunos intercambiaron miradas.

Shiro: «Todos ustedes serán evaluados. Su desempeño, control, estrategia en combate, resistencia mental y evolución durante el evento serán considerados.»

Seiji sintió la presión del momento.

Shiro: «Podrán ascender de Shokubatsu ah Enketsu. De Enketsu ah Gokumon-shū. Y si su desempeño lo justifica… incluso ah Kimon.»

El silencio se volvió pesado.

Shiro observó ah cada uno.

Shiro: «Este no es un torneo por orgullo. Es una prueba de capacidad real. El mundo exterior no espera ah que estén listos.»

Su voz resonó con autoridad absoluta.

Shiro: «Demuestren por qué están aquí.»

El viento volvió a soplar sobre la explanada.

El discurso terminó.

Por unos segundos, nadie habló.

El aire estaba cargado de tensión… y ambición.

Entonces comenzaron los murmullos.

Haruki Tsukishiro: «Interesante… así que dos años de espera para esto.»

Sōma Kagetsu sonrió con intensidad.

Sōma: «Perfecto. Ya necesitaba algo serio.»

Ryouma Kanzaki cruzó los brazos.

Ryouma: «MIENTRAS NO SEA UNA EVALUACIÓN POLITICA ESTA BIEN PARA MI JAJAJA.»

Shidō Aogami ajustó sus gafas.

Shidō: «Las reglas son claras. Combate individual. Evaluación técnica y mental. Es un buen filtro.»

Pero no todos compartían ese entusiasmo.

Desde el lado izquierdo de la explanada, una risa baja rompió el murmullo general.

Riku Yamigase dio un paso adelante, las manos en los bolsillos, expresión despreocupada.

Riku Yamigase: «Qué pérdida de tiempo.»

Algunas miradas se dirigieron hacia él.

Riku Yamigase: «¿Un evento para “medir potencial”? Si alguien necesita que lo midan cada dos años… entonces no tiene verdadero talento.»

Un leve murmullo de desaprobación surgió.

Antes de que alguien respondiera, otra voz se sumó.

Jin Saegiri avanzó con calma, mirada fría y segura.

Jin Saegiri: «Estoy de acuerdo con el desconocido.»

El silencio se hizo más pesado.

Jin Saegiri: «No veo el sentido de que yo participe en este evento.»

Su tono no era arrogante en apariencia… pero cada palabra transmitía superioridad.

Jin Saegiri: «Si el rango Kimon representa el dominio absoluto… entonces la decisión ya debería estar tomada oh no.»

Algunos fruncieron el ceño.

Jin continuó.

Jin Saegiri: «Soy superior ah todos aquí. No necesito un espectáculo para probarlo.»

Hayate Onikura soltó una risa seca.

Hayate Onikura: «Vaya… sí que empezamos fuerte.»

Kaito Shiranui dio un paso al frente, sonrisa confiada.

Kaito Shiranui: «Superior, ¿eh? Entonces no deberías tener problema en demostrarlo.»

Jin lo miró apenas.

Jin Saegiri: «Demostrarlo implica que alguien aquí pueda obligarme y dudo que alguien además de Amatsuki y de Yamigase logre hacerlo.»

La tensión aumentó visiblemente.

Sōma Kagetsu sonrió más ampliamente.

Sōma Kagetsu: «Me agrada la idea.»

Daiki Amamiya levantó la mano ligeramente.

Daiki Amamiya: «Calma. El evento aún no empieza y yan estan paliándose sin motivos.»

Tetsuya miró a Seiji de reojo.

Tetsuya: «Bueno… esto se puso interesante más rápido de lo que esperaba.»

Kiyomi permanecía en silencio, observando.

Isse habló con tono serio.

Issei: «El exceso de confianza suele ser el primer error en combate sabias Jin.»

Riku Yamigase solo miro de reojo.

Riku Yamigase: «No es confianza. Es la pura realidad.»

Arata Seiryu soltó un suspiro.

Arata Seiryu: «Siempre hay uno oh dos que quieren llamar la atención.»

Hotaru Ootori observaba en silencio, brazos cruzados.

Yumeha Kurotsuki simplemente sonreía, sin intervenir.

Reiji Kuronami miraba la escena con interés, sin decir una palabra.

Souta Mizuhara bajó la mirada, incómodo con la tensión.

Noboru Kisaragi murmuró algo apenas audible.

Natsumi Kuronagi negó con la cabeza.

Ayame Tōgami permanecía completamente inmóvil.

Rika Mizunoe susurró algo ah Rin Mizunoe, quien asintió levemente.

Amatsuki Reina observaba con calma estratégica.

Himari Kagura cerró los ojos, concentrada.

Nozomi Kisaragi parecía más nerviosa que emocionada.

Erika Tsukiyama analizaba cada gesto.

Kohana Yukishiro permanecía serena.

Tsukiko Kanzora miraba al cielo como si no le interesara.

Satsuki Aramori apretó el puño, molesta por la arrogancia.

Keiji Akatsura simplemente sonrió, divertido.

Rikuzen Arakami observaba en completo silencio, sin revelar nada.

El ambiente estaba dividido.

Algunos ardían por competir.

Otros evaluaban en silencio.

Y dos figuras destacaban por encima del murmullo.

Riku Yamigase.

Jin Saegiri.

Uno por desprecio al sistema.

El otro por absoluta convicción de superioridad.

Shiro observaba sin intervenir.

Porque esa tensión…

Era exactamente lo que buscaba despertar.

El murmullo seguía creciendo.

Las miradas chocaban.

Las presencias se tensaban.

La competencia ya había comenzado… incluso sin combate.

Entonces, la voz de Shiro Kanza cortó el aire como una cuchilla.

Shiro: «Bueno fue suficiente.»

El silencio fue inmediato.

Su mirada recorrió ah los treinta y seis, deteniéndose apenas en Jin Saegiri y Riku Yamigase.

Shiro: «Guarden todo ese entusiasmo.»

Su tono no era elevado, pero tenía un peso imposible de ignorar.

Shiro: «Mañana, en el campo, tendrán la oportunidad de demostrar cada palabra que acaban de pronunciar.»

Algunos bajaron la mirada.

Otros mantuvieron la postura firme.

Shiro Kanza continuó.

Shiro: «No me interesan declaraciones. Me interesan resultados.»

El viento sopló con más fuerza sobre la explanada.

Shiro: «Descansen. Preparénse. Mañana comienza el evento.»

No añadió nada más.

Se dio la vuelta y se retiró con la misma calma con la que llegó.

Poco a poco, los participantes comenzaron a dispersarse.

Conversaciones en voz baja.

Miradas desafiantes.

Sonrisas confiadas.

Jin Saegiri se marchó sin mirar atrás.

Riku Yamigase caminó con las manos en los bolsillos, indiferente.

Sōma Kagetsu parecía emocionado.

Kaito Shiranui sonreía con competitividad evidente.

Otros permanecían en silencio, concentrados.

Seiji se quedó unos segundos más observando el campo vacío.

Sabía algo con total claridad mañana no sería fácil había demasiados talentos reunidos demasiadas ambiciones demasiados egos.

Pero no sintió duda.

Solo determinación.

Había entrenado tres semanas enteras para esto había sentido la presión real del combate había estado frente a algo mucho peor que un torneo interno.

Seiji apretó el puño suavemente.

Mañana…

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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