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KONMETSU - Capítulo 43

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Capítulo 43: KONMETSU-CAPÍTULO 42: HORROR.

El templo estaba cubierto por una espesa niebla nocturna que descendía desde las montañas.

El lugar era antiguo, construido con madera oscura que había resistido décadas de lluvia y viento. Los faroles colgaban a lo largo de los pasillos iluminando débilmente el suelo de madera pulida. Todo estaba en silencio… un silencio inquietante.

Una puerta corrediza se abrió lentamente.

De la habitación salió Asuka, caminando con paso tranquilo por el largo pasillo del templo. Sus sandalias golpeaban suavemente la madera mientras avanzaba. Su expresión era seria, pensativa, como si estuviera analizando algo.

Mientras caminaba, un olor extraño llegó hasta ella.

Un olor metálico.

Sangre.

Asuka frunció levemente el ceño, pero no se detuvo.

Unos metros más adelante, apoyado contra una columna de madera, había alguien observando el jardín del templo con total tranquilidad.

Era Dalmor.

Tenía los brazos cruzados y la mirada perdida en la niebla del jardín. Su expresión era relajada… demasiado relajada.

Asuka se detuvo frente a él.

Asuka: «Dalmor.»

Dalmor ni siquiera reaccionó al principio. Solo siguió mirando el jardín como si estuviera aburrido.

Pasaron unos segundos.

Finalmente habló.

Dalmor: «Hmm…»

Giró la cabeza lentamente hacia ella.

Dalmor: «Asuka.»

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

Dalmor: «No esperaba verte caminando por aquí me alegra verte… nahhh mentira enserio creíste que me importaría una humana repugnante como tú m»

Asuka lo observó fijamente.

Asuka: «No me importa lo que piense un demonio como tu.»

Dalmor levantó una ceja con curiosidad fingida.

Dalmor: «¿Ah sí?»

Se enderezó un poco, separándose de la columna.

Dalmor: «¿Qué acaso quieres pelear humana insignificante?»

Asuka no perdió tiempo.

Asuka: «¿Dónde está Kagami?»

Dalmor dejó escapar una pequeña risa.

Dalmor: «¿Kagami?»

Se llevó una mano a la nuca como si estuviera recordando algo.

Dalmor: «Déjame pensar… tal vez este hay no, no el se fue de ese lugar… oh tal vez este comiendo un taco no ah el no le gustan los tacos… déjame pensar…»

Miró hacia el techo por un momento.

Dalmor: «Ah, cierto.»

Volvió a mirarla.

Dalmor: «Está en su laboratorio.»

Asuka suspiró levemente.

Asuka: «Lo supuse.»

Dalmor sonrió con diversión.

Dalmor: «Ese hombre tiene una obsesión enfermiza con ese lugar.»

Se cruzó de brazos nuevamente.

Dalmor: «Si no está durmiendo cosas que dudo… de seguro está experimentando.»

Asuka entrecerró los ojos.

Asuka: «¿Qué clase de experimentos está haciendo ahora?»

Dalmor inclinó la cabeza ligeramente.

Dalmor: «Los mismos de siempre.»

Luego hizo un pequeño gesto con los dedos, como si estuviera aplastando algo invisible.

Dalmor: «Humanos.»

El pasillo quedó en silencio unos segundos.

El viento sopló a través del templo moviendo suavemente los faroles.

Asuka mantuvo su mirada fría.

Asuka: «Pensé que “él” le había dicho que se detuviera por ahora.»

Dalmor soltó una pequeña carcajada.

Dalmor: «¿“El”?»

Negó con la cabeza.

Dalmor: «Sabes perfectamente que Kagami no escucha a nadie.»

Se apoyó otra vez contra la columna.

Dalmor: «Ni siquiera ah “el”. Y eso que los dos están locos»

Asuka desvió la mirada hacia el jardín cubierto de niebla.

Asuka: «Eso solo traerá problemas.»

Dalmor se encogió de hombros con indiferencia.

Dalmor: «Todo en este lugar solo sabe traer problemas.»

Luego sonrió de forma ligeramente burlona.

Dalmor: «Además…»

Su mirada se volvió un poco más curiosa.

Dalmor: «Los experimentos de Kagami suelen ser… bastante interesantes.»

Asuka lo miró con frialdad.

Asuka: «Sera interesantes para ti.»

Dalmor levantó las manos con falsa inocencia.

Dalmor: «¿Qué puedo decir?»

Luego volvió a mirar hacia el jardín.

Dalmor: «Después de todo… necesitamos piezas fuertes para el gran juicio que está por llegar.»

Asuka guardó silencio unos segundos.

Asuka: «O monstruos.»

Dalmor sonrió.

Dalmor: «A veces eso da lo mismo.»

El viento volvió a cruzar el pasillo.

Y en algún lugar profundo dentro del templo…

Un grito ahogado se escuchó brevemente… antes de desaparecer en el silencio.

Dalmor: «Por lo que mis oídos pueden escuchar Kagami ya comenzó con sus experimentos retorcidos.»

Asuka no siguió con la conversación y fue así donde Kagami se encontraba.

El interior del templo se volvía cada vez más oscuro mientras Asuka avanzaba por los pasillos.

A medida que descendía por una serie de escaleras de piedra, el aire se volvía más frío… y el olor metálico se hacía más fuerte.

Sangre.

Las paredes cambiaban de madera a piedra húmeda.

Antiguos símbolos estaban tallados en los muros, iluminados por lámparas de aceite que proyectaban sombras temblorosas.

Al final del pasillo subterráneo había una gran puerta de hierro entreabierta desde dentro se escuchaban sollozos.

Asuka frunció el ceño.

Empujó la puerta.

El laboratorio de Kagami era amplio, lleno de mesas metálicas, frascos con líquidos extraños y herramientas que parecían más propias de una sala de tortura que de un laboratorio.

En el centro de la habitación había tres jóvenes estaban amarrados a sillas metálicas con gruesas correas. Sus rostros estaban llenos de lágrimas y miedo sui cuerpos temblaban mientras intentaban liberarse inútilmente.

Uno de ellos sollozaba sin parar.

Otro repetía una y otra vez que quería irse a casa.

De pie frente a ellos, revisando tranquilamente una serie de instrumentos quirúrgicos, estaba Kagami.

Su expresión era completamente serena como si aquello fuera algo normal Asuka se quedó en la puerta unos segundos observando la escena.

Su mirada se endureció.

Caminó lentamente hacia el centro de la sala.

Kagami ni siquiera volteó al principio.

Asuka: «Así que aquí estás.»

Kagami soltó una pequeña risa suave mientras seguía acomodando unas herramientas.

Kagami: «Ah… Asuka por fin llegaste.»

Tomó un bisturí y lo levantó contra la luz para observar el filo.

Kagami: «Sabía que tarde o temprano vendrías.»

Finalmente giró la cabeza hacia ella.

Kagami: «¿Y dime te gusta mi nuevo laboratorio?»

Uno de los jóvenes comenzó a llorar más fuerte al ver a Asuka.

Joven: «¡Por favor… ayúdenos!»

Otro gritó desesperado.

Joven: «¡No morir tengo ah mi madre enferma por favor ayúdame!»

Asuka observó a los tres jóvenes.

Sus manos apretaron ligeramente el borde de su abrigo claramente aquello no le agradaba.

Asuka: «Esto es repugnante.»

Kagami levantó una ceja.

Kagami: «¿Repugnante? Dices.»

Caminó tranquilamente hacia uno de los jóvenes el chico comenzó a temblar aún más.

Kagami apoyó una mano en su cabeza como si fuera un médico examinando a un paciente.

Kagami: «Yo lo llamo progreso. Oh evolución.»

Asuka lo miró con frialdad.

Asuka: «Hiciste que Renma los capturara ¿no es así?»

Kagami: «Por supuesto.»

Respondió con total naturalidad.

Kagami: «Los voluntarios escasean cuando mencionas la palabra experimento. Sabías eso…»

Uno de los jóvenes gritó entre lágrimas.

Joven: «¡Déjenos ir!»

Kagami suspiró ligeramente, como si aquello fuera molesto.

Kagami: «Siempre dicen lo mismo.»

Luego miró nuevamente a Asuka.

Kagami: «Pero dime algo…»

Dejó el bisturí sobre la mesa y cruzó las manos detrás de la espalda.

Kagami: «¿Viniste solo a criticar mi trabajo?»

Asuka caminó unos pasos más cerca.

Su mirada recorrió el laboratorio lleno de instrumentos y frascos con extrañas sustancias oscuras.

Asuka: «Quiero saber qué planeas hacer ahora.»

Kagami sonrió lentamente.

Una sonrisa fría.

Kagami: «Ahora…»

Se acercó a una mesa donde había varias jeringas llenas de un líquido negro espeso.

Tomó una entre sus dedos.

Kagami: «Ahora viene la parte interesante.»

Uno de los jóvenes comenzó a gritar desesperadamente.

Joven: «¡No! ¡No! ¡Por favor!»

Kagami caminó lentamente hacia ellos mientras giraba la jeringa entre sus dedos.

Kagami: «Voy a ver…»

Se detuvo frente al primer joven.

Kagami: «Quién sobrevive.»

El silencio en la habitación se volvió pesado.

Asuka lo observaba fijamente.

Asuka: «¿Sobrevivir… ah qué específicamente?»

Kagami levantó la jeringa.

El líquido negro se movía lentamente dentro.

Kagami: «Ah la evolución.»

Los cuatro jóvenes comenzaron a llorar con más fuerza.

Kagami los observó con una curiosidad casi científica.

Kagami: «Si tienen suerte…»

Su sonrisa se ensanchó ligeramente.

Kagami: «Tal vez descubra algo interesante. Y sean compatibles »

La mirada de Asuka se volvió aún más fría.

Asuka: «Y si no.»

Kagami respondió con absoluta calma.

Kagami: «Entonces morirán.»

El laboratorio estaba lleno de un olor metálico y químico que hacía difícil respirar con normalidad las luces blancas del techo iluminaban las mesas de acero, los instrumentos quirúrgicos y los tubos llenos de líquidos extraños.

En medio de la sala, los jóvenes estaban amarrados ah sillas metálicas, con las manos atadas y los ojos llenos de miedo. Algunos lloraban en silencio.

Frente ah ellos, sobre una mesa de acero, descansaban tres frascos grandes de vidrio llenos de un líquido negro espeso.

Dentro… había pequeñas siluetas.

Kagami tomó uno de los frascos y lo levantó lentamente.

El líquido oscuro se movió con suavidad.

Kagami: «Oye, Asuka… ven aquí quieres.»

Asuka permanecía cerca de la puerta, observándolo con una mirada fría.

Asuka: «¿Qué quieres ahora?»

Kagami giró el frasco para que la luz lo atravesara.

Kagami: «Quiero que mires esto con mucha atención.»

Asuka caminó unos pasos más cerca, aunque claramente no le gustaba lo que veía.

Sus ojos se fijaron en las formas dentro del líquido negro.

Intentó reconocer qué eran.

Pero no podía.

Asuka: «…Que es lo que hay adentro no puedo ver bien… tiene una forma algo extraña.»

Uno de los jóvenes atados levantó la cabeza temblando.

Joven: «¿Qué… qué hay ahí dentro…?»

Otro comenzó a respirar con dificultad.

Joven: «Por favor… díganos qué está pasando… que hará con nosotros.»

Kagami sonrió ligeramente. Una sonrisa tranquila. Demasiado tranquila.

Kagami: «Lo que están viendo es ni más ni menos que fetos.»

El silencio cayó de golpe sobre el laboratorio.

Los tres jóvenes abrieron los ojos con horror.

Uno de ellos empezó a llorar inmediatamente.

Joven: «¿¡Qué…!?»

Otro sacudió la cabeza desesperado.

Joven: «¡Eso es mentira!»

Asuka mantuvo la mirada fija en el frasco.

Luego volvió lentamente la vista hacia Kagami.

Asuka: «…Estás completamente enfermo.»

Kagami soltó una pequeña risa.

Kagami: «No. Claro que no.»

Colocó el frasco nuevamente sobre la mesa junto a los otros dos.

Kagami: «Solo soy un investigador algo curioso.»

Cruzó las manos detrás de la espalda y caminó lentamente alrededor de la mesa.

Kagami: «Verás Asuka… estos no son fetos comunes.»

Asuka frunció el ceño.

Asuka: «¿De qué estás hablando?»

Kagami señaló los frascos con un dedo.

Kagami: «Estos pequeños especímenes que ves con tus ojos…»

Hizo una pausa.

Kagami: «Son el resultado de mi gran investigación.»

Uno de los jóvenes gritó desesperado.

Joven: «¡Déjenos ir! ¡No queremos saber nada de eso!»

Kagami lo ignoró por completo.

Kagami: «Hace tiempo tenía otro laboratorio.»

Asuka lo miró con desconfianza.

Kagami: «Uno mucho más grande que este.»

Caminó hasta una mesa y tomó una pequeña libreta llena de anotaciones.

Kagami: «Pero la organización decidió darme una pequeña visita.»

Sus ojos se entrecerraron ligeramente.

Kagami: «Y lo destruyeron todo.»

Asuka habló con frialdad.

Asuka: «Lo destruyeron porque lo que hacías era una monstruosidad y si me preguntas ah mi diré que hicieron lo correcto.»

Kagami se encogió de hombros.

Kagami: «Tal vez.»

Se inclinó sobre la mesa mirando los frascos.

Kagami: «Quemaron mis archivos. Se llevaron mis equipos. Incluso eliminaron todos mis experimentos.»

Luego levantó uno de los frascos otra vez.

Kagami: «Pero no pudieron encontrar estos.»

El líquido negro se movió lentamente dentro del recipiente.

Kagami: «Mis pequeños tesoros.»

Asuka lo miró con desprecio.

Asuka: «¿Para qué los quieres?»

Kagami sonrió.

Y entonces levantó la mano señalando directamente ah los jóvenes amarrados. Los jóvenes se tensaron inmediatamente.

Kagami: «Voy ah hacer que se lo coman para así que estos fetos renazcan.»

El miedo llenó el rostro de los cuatro.

Joven: «¿Qué…?»

Joven: «¿Qué significa eso…?»

Kagami caminó lentamente hacia ellos.

Kagami: «Veran…»

Se inclinó frente a uno de los jóvenes.

Kagami: «Voy ah introducir estos fetos dentro de sus cuerpos.»

El joven comenzó ah sacudir la cabeza desesperado.

Joven: «¡No! ¡No! ¡No!»

Kagami: «Quiero ver si existe compatibilidad.»

Caminó hacia el segundo.

Kagami: «Si sus cuerpos logran aceptar el renacimiento…»

Luego caminó hacia el tercero.

Kagami: «Entonces habré logrado algo extraordinario.»

Asuka lo interrumpió.

Asuka: «¿Y si no son compatibles?»

Kagami se quedó en silencio unos segundos.

Luego sonrió ligeramente.

Kagami: «Entonces perderé algunas piezas.»

Miró a los jóvenes como si fueran objetos.

Kagami: «Unas piezas bastante útiles para mi tablero.»

Uno de los jóvenes comenzó a gritar aterrorizado.

Joven: «¡ESTÁS LOCO!»

Otro lloraba sin parar.

Joven: «¡Por favor… se lo ruego no haga esto…!»

Kagami volvió a mirar los frascos con fascinación.

Kagami: «La ciencia siempre requiere sacrificios.»

Asuka apretó los puños.

Asuka: «Esto no se puede llamar ciencia.»

Kagami levantó lentamente uno de los frascos.

Kagami: «Descuida lo sabremos…»

Sus ojos brillaron con emoción.

Kagami: «Cuando empiece el experimento.»

El laboratorio quedó en silencio por unos segundos después de las palabras de Kagami.

Sin decir nada más, Kagami tomó uno de los frascos con el líquido negro. El vidrio reflejaba la luz blanca del techo mientras el pequeño feto flotaba lentamente dentro.

Caminó hacia el primero de los jóvenes atados.

El chico comenzó a temblar.

Joven: «N-no… espera…»

Kagami se detuvo frente ah él y levantó ligeramente el frasco con una cara amable.

Kagami: «Vamos se un buen chico y abre la boca.»

El joven sacudió la cabeza con desesperación.

Joven: «¡No! ¡No voy a hacerlo!»

Los otros dos comenzaron a gritar.

Joven: «¡Déjalo!»

Joven: «¡Por favor no hagas eso!»

Durante unos segundos Kagami simplemente lo observó… con una expresión completamente tranquila.

Luego suspiró.

Kagami: «Qué problemático eres.»

De repente agarró al joven por la mandíbula con una mano.

El chico intentó resistirse, pero Kagami apretó con fuerza.

Kagami: «Te dije que abrieras la boca.»

Con un movimiento brusco le abrió la boca a la fuerza.

El joven comenzó ah gritar mientras intentaba zafarse.

Pero Kagami inclinó el frasco.

El líquido negro empezó a caer directamente dentro de su boca.

El chico se sacudía violentamente mientras era obligado ah tragar.

Los otros dos gritaban horrorizados.

Joven: «¡DETENTE!»

Joven: «¡DIOS MÍO!»

El líquido siguió cayendo… hasta que el pequeño feto también resbaló fuera del frasco.

Y desapareció dentro de la garganta del joven.

Kagami vació completamente el contenido.

Luego soltó la mandíbula del chico.

El frasco vacío cayó suavemente sobre la mesa cercana.

El joven comenzó ah toser violentamente, intentando respirar, con lágrimas de sangre corriendo por su rostro.

Los otros dos miraban con un terror absoluto.

Joven: «¿¡Qué le hiciste…!?»

Joven: «¡¿ERES UN MALDITO SÁDICO ASQUEROSO?!»

Kagami no le prestó atención ah lo que decían y le pidió ah Asuka que le trajera el siguiente fracaso. Asuka miraba la mirada de los chicos que estaban atados.

Pero luego vio ah Kagami y tomó el siguiente y se lo dio y Kagami lo destapó y fue así el siguiente.

Mientras tanto…

En el piso superior del templo.

Dalmor estaba apoyado contra una columna de piedra.

Los gritos que subían desde el laboratorio se escuchaban claramente.

Dalmor cerró lentamente los ojos.

Dalmor: «…»

Una pequeña sonrisa torcida apareció en su rostro.

Dalmor: «Solo puedo imaginar…»

Miró hacia el suelo donde se escuchaban los gritos.

Dalmor: «…el horror que debe estar ocurriendo ahí abajo.»

CAMBIO DE LUGAR.

La gran arena de combate volvió a quedar en silencio después del combate anterior. Algunos participantes conversaban entre ellos mientras otros observaban la enorme pantalla que flotaba sobre el campo.

De repente, los nombres de los siguientes combatientes aparecieron en la pantalla.

Yumeha Kurotsuki contra Emiri Shindou

Un pequeño murmullo recorrió las gradas.

Yumeha, que estaba sentada cerca de Seiji, levantó la mirada hacia la pantalla.

Seiji sonrió levemente al verla levantarse.

Seiji: «Parece que es tu turno.»

Yumeha acomodó un mechón de su cabello detrás de la oreja y suspiró con una sonrisa tranquila.

Yumeha: «Supongo que sí.»

Seiji levantó el pulgar con confianza.

Seiji: «Buena suerte en tu combate.»

Yumeha lo miró por un segundo y asintió con gratitud.

Yumeha: «Gracias, Seiji.»

Al mismo tiempo, Emiri Shindou también se levantó desde otro sector de las gradas. Su expresión era tranquila, pero sus ojos mostraban determinación.

Ambas comenzaron a caminar hacia la arena desde lados opuestos.

Las miradas de muchos participantes las siguieron.

Riku cruzó los brazos observando.

Riku: «Veamos qué pueden hacer.»

Jin, apoyado contra una pared cercana, observaba en silencio con una ligera sonrisa.

Jin: «Bien esto será muy interesante.»

Mientras tanto, Yumeha y Emiri subieron ah la plataforma de combate, colocándose frente ah frente.

El viento movía ligeramente sus ropas mientras se estudiaban con la mirada.

En el centro del campo, Shiro caminó unos pasos hacia adelante.

Respiró profundamente.

Shiro: «Bien… combatientes.»

Por dentro, suspiró con cansancio.

Shiro: [De verdad que ya estoy cansado de repetir esto en cada pelea…]

Aun así, continuó con su tono serio.

Shiro: «Las reglas son las mismas de siempre. Primera condición de victoria: hacer que su oponente salga de la plataforma. Segunda condición: dejar al rival inconsciente o completamente inmovilizado. Tercera condición: que uno de los combatientes declare su rendición.»

Miró ah ambas jóvenes.

Shiro: «Pueden usar sus técnicas de liberación.»

Shiro: «No hay límites…»

Hizo una breve pausa.

Shiro: «Pero está estrictamente prohibido matar.»

Las dos combatientes asintieron.

Emiri: «Entendido.»

Yumeha: «Lo tengo claro.»

Shiro levantó lentamente la mano.

Durante unos segundos, toda la arena quedó completamente en silencio.

Las dos chicas adoptaron sus posiciones de combate.

Yumeha bajó ligeramente su centro de gravedad, observando cada movimiento de su rival.

Emiri flexionó los dedos mientras su energía ánima comenzaba a fluir lentamente alrededor de su cuerpo.

Shiro bajó la mano.

Shiro: «Entonces…»

Su voz resonó en toda la arena.

Shiro: «¡¡COMIENCEN!!»

En ese instante, las dos combatientes se movieron al mismo tiempo, listas para iniciar el combate.

El aire se vuelve pesado y silencioso mientras Emiri y Yumeha se colocan frente a frente.

Ya no hay bromas ni distracciones; las dos adoptan una postura seria de combate.

Emiri da un paso al frente primero sus ojos recorren rápidamente el terreno, calculando qué puede usar ah su favor.

Entonces levanta una mano y declara con firmeza

Emiri: «Técnica de liberación: Escala Absoluta.»

En cuanto termina de decirlo, corre hacia una roca que está cerca del campo.

Coloca la palma de su mano sobre ella y el efecto ocurre al instante.

La roca comienza ah expandirse, creciendo cada vez más hasta convertirse en un bloque enorme que domina parte del terreno.

La empuja con esfuerzo hacia adelante, usándola como una barrera gigante.

Luego mira el suelo y recoge una pequeña rama caída.

La toca suavemente y, en cuestión de segundos, la rama se encoge hasta volverse tan pequeña como una aguja.

Emiri la sostiene entre dos dedos y sonríe levemente.

Emiri: «Todo lo que toque puede cambiar de tamaño. Grande… pequeño… no importa lo que sea. Mientras mis manos lo alcancen, puedo decidir su escala.»

Sin perder tiempo, toma una pequeña piedra del suelo y la lanza hacia arriba.

Cuando la piedra empieza a descender, la toca otra vez.

En un instante, la piedra crece de forma explosiva, transformándose en una enorme masa que cae con fuerza sobre el campo.

Mientras Emiri continúa manipulando el tamaño de los objetos, Yumeha permanece quieta.

No parece apresurarse ah atacar.

En cambio, mete la mano en su bolso y saca algo completamente inesperado: una bocina portátil. ,

La coloca en el suelo con calma y presiona un botón.

De inmediato comienza ah sonar música electrónica, con un ritmo fuerte y constante que llena el lugar.

Seiji, que está observando desde la distancia, frunce el ceño con evidente confusión.

Seiji: «Espera… ¿qué está pasando? Esta en medio de una pelea seria y ella… ¿saca una bocina? ¿De verdad va ah escuchar música ahora? No entiendo nada.»

Seiji sigue mirando el campo con incredulidad.

Seiji: «¿Acaso está intentando distraer ah Emiri? ¿O es algún tipo de estrategia rara? Porque sinceramente parece que simplemente decidió poner música en medio del combate.»

Kiyomi, que está ah su lado observando con atención, suspira ligeramente antes de responder.

Kiyomi: «No es una distracción. Esa música forma parte de su técnica.»

Seiji gira la cabeza hacia ella.

Seiji: «¿Parte de su técnica? Espera… ¿me estás diciendo que esa bocina no es solo para escuchar música?»

Kiyomi asiente lentamente mientras mantiene los ojos en Yumeha.

Kiyomi: «Exacto. La Técnica de Liberación de Yumeha se llama Manifestación. Su habilidad funciona ah través de la música y de su voz.»

Seiji se queda en silencio unos segundos intentando procesarlo.

Seiji: «¿Su voz? ¿Quieres decir que… cantar es su ataque?»

Kiyomi continúa explicando con calma.

Kiyomi: «Cuando Yumeha canta, las letras que dice empiezan ah influir en la realidad. Lo que describe en su canción puede aparecer físicamente en el mundo.»

Seiji abre los ojos un poco más.

Seiji: «¿En serio? ¿O sea que si canta sobre fuego…?»

Kiyomi completa la idea.

Kiyomi: «Aparecen llamas. Si canta sobre un bosque, el suelo empieza a hacer crecer árboles y plantas. El ritmo de la música controla cómo se mueven las cosas que crea, y la emoción que ponga en la canción determina qué tan fuerte será el efecto.»

Seiji vuelve ah mirar el campo mientras la música electrónica continúa sonando con fuerza.

Seiji: «Entonces ahora entiendo por qué puso la bocina… está preparando el ritmo para su técnica.»

Kiyomi asiente.

Kiyomi: «Exactamente. La música le da una base para controlar mejor la manifestación.»

En ese momento, Yumeha da un paso al frente el ritmo electrónico sigue resonando alrededor del campo.

Cierra los ojos por un instante, respira profundamente y levanta la cabeza.

Entonces declara con claridad:

Yumeha: «Técnica de liberación; Manifestación.»

La música continúa sonando mientras Yumeha comienza ah cantar, y con las primeras palabras de su voz, la realidad del campo de batalla empieza a reaccionar.

La música electrónica sigue resonando por todo el campo de batalla.

El ritmo del bajo vibra en el suelo mientras Yumeha permanece de pie frente ah Emiri.

Durante unos segundos no canta todavía.

Solo escucha el ritmo.

Entonces levanta las manos y aplaude una vez.

El sonido del aplauso coincide exactamente con el golpe del beat que sale de la bocina.

Clap.

En ese instante declara con voz baja.

Yumeha: «Manifestación.»

La música sube de intensidad y Yumeha comienza su canción.

Yumeha: «Empieza el show, cuando canto todo explotó,

cada nota rompe el suelo,

mi voz abre el duelo.»

Apenas termina la última palabra, la tierra vibra ligeramente, como si el campo estuviera respondiendo al inicio del espectáculo.

Yumeha: «Fuego al aire,

llamas bailan sin control.»

Al instante, columnas de fuego aparecen alrededor del campo, levantándose como si estuvieran danzando con el ritmo de la música.

El calor se expande por el terreno.

Luego sigue cantando.

Yumeha: «Sube el agua,

tormenta sobre el sol.»

Sobre el campo comienzan ah formarse remolinos de agua, como si un mar invisible estuviera emergiendo en el aire.

Gotas y corrientes giran alrededor de Yumeha.

El beat golpea fuerte.

Yumeha continúa sin detenerse.

Yumeha: «Tierra rompe,

picos salen del suelo gris.»

En ese momento el suelo se agrieta y picos de roca se levantan desde la tierra, apareciendo en diferentes puntos del campo como lanzas gigantes.

Emiri observa cómo el terreno mismo empieza ah transformarse con cada verso.

La música entra en una parte más intensa.

Yumeha canta con más fuerza: «Late el bajo — vibra el cielo,

mi garganta abre el duelo.»

El aire alrededor parece temblar con la vibración del sonido.

Entonces llega el coro.

Yumeha vuelve ah aplaudir con el ritmo.

Yumeha: «Clap! ¡Boom! rayo cae del cielo, cada verso lanza fuego.»

Un rayo desciende desde las nubes, golpeando el campo con una explosión de luz.

Las llamas que ya estaban en el terreno se intensifican.

La canción continúa.

Yumeha: «Un gran Dragón negro ruge ya, arde el ritmo de batalla.»

Desde las sombras formadas por el fuego y el humo comienza a materializarse la silueta de un enorme dragón oscuro, creado por la manifestación de la canción.

El rugido de la criatura resuena con el bajo de la música.

Yumeha vuelve a marcar el ritmo con otro aplauso.

Yumeha: «Clap! ¡Boom! mares giran fuerte, viento corta como muerte.»

Las corrientes de agua empiezan a girar violentamente, formando un gran remolino mientras ráfagas de viento afiladas atraviesan el campo.

El entorno ahora parece una mezcla de tormenta, fuego y roca.

La canción avanza hacia el siguiente verso.

Yumeha alza la voz.

Yumeha: «Grito alto — viento gira,

cuchillas de tempestad.»

El aire se vuelve más violento y torbellinos cortantes comienzan a formarse, girando alrededor del campo.

Yumeha: «Nota baja — trueno rompe,

la ciudad va a temblar.»

Un trueno explosivo retumba, haciendo vibrar incluso las rocas creadas antes.

La manifestación continúa creciendo.

Yumeha: «Sombras bailan en el beat,

dragón rojo viene a mí.»

Aparece una segunda figura dracónica, esta vez formada por fuego ardiente que se reúne alrededor de Yumeha.

La música entra en el puente.

La voz de Yumeha se vuelve más intensa.

Yumeha: «Fuego — agua — tierra — rayo, cuatro fuerzas en mi mano.»

Los cuatro elementos presentes en el campo parecen responder a su voz al mismo tiempo.

Las llamas se elevan.

El agua gira con más fuerza.

Las rocas vibran.

Los relámpagos iluminan el cielo.

El ritmo final llega con fuerza.

Yumeha canta el último coro.

Yumeha: «Clap! ¡Boom! cielo en tormenta, cada golpe aumenta.»

La tormenta sobre el campo se intensifica mientras los dos dragones sobrevuelan el área creada por la canción.

Yumeha: «Dragones vuelan sin parar,

arde el campo de batalla.»

El terreno entero parece haberse transformado en un escenario de caos elemental.

La música comienza ah bajar lentamente hacia el final.

Yumeha pronuncia las últimas palabras con calma.

Yumeha: «Si el mundo quiere guerra…

solo sube el volumen.»

La bocina sigue reproduciendo el beat mientras todas las manifestaciones de la canción permanecen activas alrededor del campo, listas para continuar el combate contra Emiri.

La música electrónica sigue resonando desde la bocina mientras el campo de batalla permanece cubierto de fuego, agua, picos de roca y tormenta.

Los dos dragones formados por la manifestación de la canción sobrevuelan el cielo turbulento.

Pero Emiri no se queda mirando.

En el instante en que uno de los picos de roca se eleva frente ah ella, corre hacia él y coloca su mano sobre la superficie.

Emiri: «Técnica de liberación; Escala Absoluta.»

El enorme pico de roca se encoge de golpe, pasando de ser una lanza gigantesca ah un pequeño fragmento del tamaño de una piedra común.

Emiri lo toma con facilidad y lo lanza hacia arriba.

Justo antes de que caiga, lo vuelve a tocar.

El fragmento se expande violentamente en el aire, transformándose otra vez en una enorme masa de roca que cae hacia el dragón oscuro creado por la canción.

Mientras tanto, Yumeha continúa cantando sin detener el ritmo.

Yumeha:«Primera nota — fuego al aire, llamas bailan sin control.»

Las columnas de fuego que rodean el campo se inclinan hacia Emiri, moviéndose como si estuvieran obedeciendo una coreografía invisible.

Emiri se mueve rápidamente entre ellas.

Cuando una llama se acerca demasiado, extiende la mano y la toca.

La enorme columna de fuego se contrae hasta convertirse en una pequeña chispa que se disipa en el aire.

Emiri: «Interesante…»

Pero inmediatamente otra amenaza aparece.

Yumeha sigue cantando:

Yumeha: «Segunda nota — sube el agua, tormenta sobre el sol.»

El remolino de agua que gira en el aire comienza a descender como una ola suspendida.

Emiri corre hacia una roca cercana, la toca y la roca crece hasta volverse gigantesca, formando un muro improvisado frente ah ella.

El agua choca contra la enorme piedra, dispersándose en todas direcciones.

Sin perder tiempo, Emiri toca la base del muro que acaba de crear.

La roca gigante se encoge repentinamente, desapareciendo casi por completo mientras ella avanza entre los restos.

Mientras tanto la canción sigue avanzando.

Yumeha:«Golpea el beat — tierra rompe, picos salen del suelo gris.»

Nuevas lanzas de roca emergen del suelo alrededor de Emiri, intentando atraparla.

Emiri salta sobre una de ellas y la toca con la palma.

La gigantesca formación rocosa se reduce al tamaño de una simple piedra, rompiendo la trampa.

Emiri: «No importa cuántas cosas crees… mientras pueda tocarlas, puedo cambiar su tamaño.»

En el cielo, el dragón oscuro desciende con un rugido mientras el beat golpea con más fuerza.

Yumeha continúa cantando:

Yumeha: «Clap! ¡Boom! rayo cae del cielo, cada verso lanza fuego.»

Un relámpago cae cerca de Emiri, iluminando el campo.

Emiri toma rápidamente un pequeño guijarro del suelo.

Lo lanza hacia el dragón que desciende y en el momento exacto vuelve ah tocarlo.

El guijarro se transforma en un enorme bloque de roca en pleno aire, golpeando al dragón de manifestación.

La criatura se dispersa en humo oscuro por un momento antes de recomponerse con el ritmo de la música.

Yumeha no se detiene.

Yumeha: «Dragón negro ruge ya,

arde el ritmo de batalla.»

El dragón vuelve ah formarse completamente y desciende otra vez.

Emiri mira ah su alrededor rápidamente, buscando algo más que usar.

Entonces ve una de las corrientes de agua girando cerca del suelo. .

Se lanza hacia ella y la toca.

El enorme remolino se contrae, convirtiéndose en una pequeña esfera de agua flotando entre sus dedos.

Emiri: «Entonces también puedo hacer esto…»

Lanza la pequeña esfera hacia el dragón de fuego que se aproxima.

En el aire la vuelve ah tocar.

La esfera se expande de golpe en una masa gigantesca de agua, chocando contra el dragón ardiente.

Mientras tanto, Yumeha sigue cantando con más intensidad.

Yumeha:«Grito alto — viento gira,

cuchillas de tempestad.»

Torbellinos cortantes comienzan ah girar alrededor de Emiri.

Emiri corre hacia una de las rocas levantadas por la canción y la toca.

La roca crece aún más, convirtiéndose en una plataforma gigante sobre la que salta para evitar los vientos cortantes.

Desde esa altura, observa todo el campo lleno de manifestaciones creadas por la música.

Yumeha sigue cantando mientras el beat retumba por todo el lugar.

La batalla continúa intensificándose.

Por un lado, cada verso de Yumeha crea nuevos elementos y criaturas en el campo.

Por el otro, Emiri responde tocando esas mismas creaciones oh los objetos cercanos, cambiando su tamaño para convertirlos en armas oh defensas.

La música no se detiene.

Y la pelea tampoco.

La música continúa retumbando en todo el campo el bajo golpea con tanta fuerza que incluso las rocas levantadas por la manifestación vibran ligeramente.

El terreno se ha convertido en un caos elemental.

Fuego extendiéndose como serpientes ardientes.

Corrientes de agua girando en espirales.

Picos de roca que emergen del suelo.

Relámpagos iluminando el cielo oscuro.

Yumeha sigue cantando con fuerza mientras todo responde a su voz.

Yumeha: «Clap! ¡Boom! cielo en tormenta,

cada golpe aumenta.»

Un rayo desciende con violencia, iluminando el campo entero.

Pero Emiri no retrocede.

Corre entre las llamas, tocando el suelo, rocas y corrientes de agua mientras se mueve.

Emiri: «Técnica de liberación; Escala Absoluta.»

Una columna de fuego cae hacia ella.

Emiri la toca con la palma.

La enorme llama se reduce instantáneamente a una chispa diminuta que desaparece en el aire.

Luego toma un pequeño fragmento de roca del suelo.

Emiri: «Si tu voz crea el campo de batalla… entonces yo lo usaré contra ti.»

Lanza el fragmento hacia arriba.

Lo toca nuevamente.

El pequeño trozo de piedra crece violentamente hasta convertirse en una enorme masa, cayendo con fuerza hacia Yumeha.

Yumeha continúa cantando mientras se mueve para evitar el impacto.

Yumeha:«Fuego — agua — tierra — rayo,

cuatro fuerzas en mi mano.»

Las corrientes de agua se levantan formando una barrera que desvía la roca gigante hacia un lado.

Pero Emiri sigue avanzando.

Toca uno de los picos de roca levantados por la canción.

El enorme pico se agranda aún más, convirtiéndose en una gigantesca lanza de piedra que empuja hacia Yumeha.

La presión del combate sigue aumentando.

La música sube más y más.

Las manifestaciones de Yumeha se vuelven cada vez más violentas, mientras Emiri cambia el tamaño de todo lo que toca para convertirlo en armas.

La batalla entra en un punto crítico.

Emiri logra acercarse más que antes.

Toca una pequeña piedra cerca de Yumeha y la lanza directamente hacia ella.

En pleno vuelo la vuelve a tocar.

La piedra se transforma en un enorme proyectil, demasiado cerca para evitarlo.

La explosión levanta una nube de polvo y humo.

Cuando el polvo se disipa, Yumeha cae de rodillas.

Su respiración es pesada.

La música sigue sonando, pero su voz se ha detenido por un momento.

Emiri permanece de pie frente ah ella.

Emiri: «Tu técnica es increíble… pero parece que el espectáculo termina aquí.»

Yumeha baja la mirada.

Por un momento, el ruido del combate desaparece en su mente.

En su lugar aparecen recuerdos.

Una habitación antigua.

Voces que la rodean.

«No tienes talento para cantar.»

«Tus hermanos sí tienen futuro.»

«Tú deberías dejar de intentarlo.»

«Siempre estarás detrás de ellos.»

Las palabras resuenan como ecos.

Recuerda los escenarios donde sus hermanos eran celebrados, rodeados de aplausos.

Mientras ella permanecía detrás, casi invisible.

«Quédate en las sombras.»

«Ese es tu lugar.»

El recuerdo pesa por un instante.

Pero entonces Yumeha aprieta los puños.

Yumeha: «No…»

Levanta lentamente la cabeza.

Yumeha: «No voy ah quedarme en las sombras.»

La música sigue sonando.

Yumeha se pone de pie nuevamente.

Su voz regresa.

Pero ahora canta mucho más fuerte que antes.

Yumeha: «Si el silencio quiere entrar…

lo voy a destrozar.»

La energía de la manifestación se intensifica.

La luz comienza ah formarse detrás de ella.

Las llamas se elevan, el viento gira y la tormenta responde a su voz.

Poco ah poco, la energía toma forma.

Detrás de Yumeha aparece una enorme figura luminosa con alas abiertas, como si fuera una versión celestial de ella misma.

Una figura de ángel creada por la manifestación de su canción.

Emiri observa la escena con sorpresa.

Emiri: «Así que todavía tienes más…»

Pero en lugar de retroceder, sonríe ligeramente.

Emiri: «Entonces yo tampoco voy a quedarme atrás.»

Emiri corre hacia el centro del campo.

Empieza a tocar todo lo que encuentra a su paso.

Rocas.

Corrientes de agua.

Fragmentos de tierra.

Todo comienza a cambiar de tamaño violentamente.

Enormes masas de piedra se levantan.

Esferas gigantes de agua giran en el aire.

El terreno entero parece deformarse bajo su técnica.

Emiri: «¡Si vas ah darlo todo… entonces yo también!»

Yumeha alza la voz mientras la figura angelical detrás de ella extiende sus alas.

Yumeha: «Clap! ¡Boom! cielo en tormenta,

cada golpe aumenta.»

El cielo se ilumina con relámpagos.

Los dos dragones elementales vuelven ah formarse ah su alrededor.

La música alcanza su punto más alto.

Emiri reúne todas las rocas gigantes y masas de agua creadas ah su alrededor, comprimiéndolas con cambios constantes de tamaño hasta formar un ataque masivo.

Emiri: «¡Vamos, Yumeha! no me vayas ah fallar ahora.»

Yumeha responde levantando la mano mientras la figura angelical replica el movimiento.

Yumeha: «¡Esta es mi canción!»

Ambos ataques se lanzan al mismo tiempo.

Una explosión gigantesca sacude el campo.

Luz, fuego, agua y roca chocan en el centro del terreno.

El impacto levanta una enorme nube de humo que cubre todo.

Durante unos segundos, no se ve nada.

El silencio domina el campo mientras el humo comienza a disiparse lentamente.

Primero aparece una figura.

Es Emiri.

Está de pie.

Respirando con dificultad.

Parece que todavía puede mantenerse en pie.

Pero después de un segundo más… sus piernas tiemblan.

Emiri: «…Eso… fue…»

Su cuerpo pierde fuerza.

Emiri cae al suelo, incapaz de seguir moviéndose.

Detrás de ella, cuando el humo termina de despejarse, aparece Yumeha.

Sigue de pie.

Respirando con fuerza.

La figura angelical detrás de ella desaparece lentamente mientras la música llega a su final.

Desde el lado del campo, Shiro levanta el brazo de Yumeha.

Shiro: «¡La ganadora es Yumeha!»

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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