KONMETSU - Capítulo 46
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Capítulo 46: KONMETSU-CAPITULO 45: EL QUE BUSCA ENCUENTRA.
El largo pasillo estaba completamente en silencio.
El suelo de piedra estaba manchado de sangre, y los cuerpos de los dieciocho guardianes que protegían la bóveda yacían sin vidas ah ambos lados del corredor.
Al fondo se alzaba la enorme puerta de la bóveda.
Una estructura gigantesca hecha de un metal oscuro, cubierta de sellos espirituales antiguos, símbolos grabados y placas de contención que brillaban con energía.
Frente ah ella estaban Raizen y Yura.
Ambos observaban la puerta con atención.
Yura caminó lentamente hacia adelante, levantando la mirada para examinar los sellos grabados en la superficie.
Pasó los dedos cerca de uno de los símbolos, sin tocarlo.
Yura: «Vaya…»
Yura: «No exageraban cuando decían que la bóveda de la organización Gokumon Kinka era uno de los lugares más protegidos.»
Giró ligeramente la cabeza, mirando las capas de sellos espirituales.
Yura: «Mire esto, señor Kagami…»
Yura: «Hay al menos tres capas diferentes de sellos de contención.»
Yura: «Cada uno está diseñado para reaccionar si detecta energía ánima desconocida.»
Se cruzó de brazos mientras analizaba la puerta.
Yura: «Incluso si alguien lograra llegar hasta aquí… abrir esto no sería nada sencillo una persona tardaria al menos unas siete horas en poder destruir todos esos sellos.»
Raizen permanecía en silencio, mirando la enorme puerta con sus ojos fríos.
Yura finalmente miró ah Gakuro.
Yura: «Entonces dime algo.»
Yura: «Después de todo este espectáculo que hiciste…»
Yura: «Después de separar ah los rangos Kimon de la organización…»
Yura inclinó ligeramente la cabeza.
Yura: «¿Estás completamente seguro de que lo que el señor Kagami busca está aquí dentro?»
Durante unos segundos nadie respondió.
Entonces…
Gakuro Ketsui caminó hacia adelante.
En su mano todavía sostenía uno de sus cuchillos manchado algo de sangre.
Su mirada se dirige hacia la gran puerta.
Gakuro: «Sí.»
Yura lo miró.
Yura: «¿Tan estás seguro?»
Gakuro guardó el cuchillo lentamente.
Gakuro: «Lo estoy.»
Se detuvo ah unos metros de la puerta.
Luego miró el símbolo central grabado en el metal.
Gakuro: «Durante estos dos años…»
Gakuro: «He estado infiltrado dentro de esta organización.»
Su voz era tranquila.
Pero sus palabras tenían peso.
Gakuro: «Dos años finciendo ser uno de ellos.»
Gakuro: «Entrenando con ellos.»
Gakuro: «Cumpliendo misiones junto ah ellos.»
Gakuro: «Ganando su confianza.»
Yura lo observaba con interés.
Gakuro continuó.
Gakuro: «Al principio fue difícil.»
Gakuro: «La información sobre la bóveda está extremadamente restringida.»
Gakuro: «Ni siquiera los miembros de rango medio tienen permiso para acercarse.»
Raizen escuchaba sin decir nada.
Gakuro señaló la enorme puerta.
Gakuro: «Los registros sobre los objetos malditos no están en un solo lugar.»
Gakuro: «La organización los dividió en Múltiples archivos.»
Gakuro: «Partes en la biblioteca interna.»
Gakuro: «Partes en archivos sellados.»
Gakuro: «Y otras… en registros que solo pueden ver los altos rangos. Los Kimon y los altos mandos de la organización.»
Yura levantó una ceja.
Yura: «Así que te tocó armar el rompecabezas.»
Gakuro asintió.
Gakuro: «Exactamente.»
Gakuro: «Durante dos años fui reuniendo fragmentos.»
Gakuro: «Información incompleta.»
Gakuro: «Registros antiguos.»
Gakuro: «Reportes de misiones.»
Gakuro caminó lentamente hacia la puerta.
Gakuro: «Al principio no tenía sentido.»
Gakuro: «Pero cuando finalmente reuní suficientes piezas…»
Gakuro puso su mano cerca del metal oscuro de la puerta.
Gakuro: «Todo empezó ah encajar.»
Yura lo miraba con atención.
Yura: «Entonces después de todo ese tiempo…»
Yura: «¿Lograste encontrar?»
Gakuro asintió lentamente.
Gakuro: «Sí.»
Su mirada se volvió más seria.
Gakuro: «El objeto que el señor Kagami busca.»
Gakuro: «Existe.»
Gakuro: «Y no solo eso…»
Gakuro levantó ligeramente la cabeza.
Gakuro: «La organización lo tiene sellado aquí.»
Raizen finalmente habló.
Raizen: «… ¿Entonces está dentro de la bóveda?»
Gakuro asintió.
Gakuro: «Si mi señor.»
Yura miró la enorme puerta nuevamente.
Su expresión ahora era mucho más interesada.
Yura: «Dos años infiltrado…»
Yura: «Todo para encontrar un solo objeto.»
Yura dejó escapar una pequeña sonrisa.
Yura: «Debe ser algo realmente especial ¿no mi señor?»
Gakuro miró la puerta en silencio.
Luego respondió.
Gakuro: «Lo es.»
El silencio volvió ah llenando el pasillo.
Los sellos espirituales de la puerta brillaban débilmente en la oscuridad.
Y entonces Gakuro dijo una última cosa.
Gakuro: «El objeto que Kagami busca…»
Gakuro: «Está dentro de esta bóveda.»
Los pasillos de la organización estaban extrañamente silenciosos.
Las luces del techo iluminaban el largo corredor mientras Kuroto y los cinco humanos caminaban con total tranquilidad.
No se escuchaban alarmas.
No se escuchaban pasos de guardias.
Solo el eco de sus pisadas.
Delante de todos caminaba Kuroto, con su postura relajada.
La boca en su pecho estaba ligeramente abierta, como si respirara con vida propia.
Detrás de él avanzaban los cinco humanos.
Raku Jinsai, Zeraku Shido, Sharon Tenzoku, Dagan Kurai y Rensai Gokuro.
Todos caminaban directamente hacia el lugar donde estaban reunidos los participantes del evento.
El aire estaba cargado con la presencia de muchas energías ánimas concentradas.
Dagan crujió los nudillos mientras caminaba.
Su expresión mostró evidente aburrimiento.
Dagan: «Hmph…»
Dagan miró hacia el techo con desinterés.
Dagan: «Entonces este lugar reúne a todos sus miembros para ver quién es más fuerte…»
Dagan soltó una pequeña risa.
Dagan: «Qué organización tan patética.»
Raku sonrió con diversión.
Raku: «No seas tan duro.»
Raku metió las manos en los bolsillos mientras caminaba con total calma.
Raku: «Nosotros los humanos siempre necesitan cosas como torneos oh exámenes para demostrar quién es fuerte.»
Raku levantó ligeramente los hombros.
Raku: «Es casi adorable.»
Dagan lo miró con una sonrisa salvaje.
Dagan: «Lo que quiero saber…»
Dagan: «Es cuántos de esos miembros realmente valen la pena.»
Dagan tocando suavemente su puño contra la palma.
Dagan: «Espero que al menos uno de ellos pueda resistir mis golpes.»
Sharon caminaba tranquilamente detrás de ellos.
Sus ojos observaban cada rincón del pasillo con curiosidad.
Sharon: «No seas tan impaciente.»
Sharon acomodó su cabello detrás de la oreja.
Sharon: «Sentí muchas presencias fuertes cuando entramos.»
Sharon: «Hay bastante energía ánima reunida en ese estadio.»
Sharon sonrió levemente.
Sharon: «Quizá te sorprendas.»
Raku miró ah Sharon con una sonrisa divertida.
Raku: «¿De verdad?»
Raku: «Porque por ahora todo lo que hemos visto son guardias que mueren demasiado rápido.»
Zeraku caminaba con la mirada al frente.
Su expresión era seria.
Zeraku: «No subestimen el lugar.»
Raku lo miró de reojo.
Raku: «Oh, ¿habló el señor precaución?»
Zeraku no reaccionó al comentario.
Zeraku: «Esta organización lleva décadas cazando demonios.»
Zeraku: «Si lograron sobrevivir tanto tiempo…»
Zeraku: «es porque tienen gente fuerte.»
Dagan soltó una risa baja.
Dagan: «Perfecto.»
Dagan: «Entonces eso significa que podré divertirme.»
Sharon miró hacia adelante con una expresión curiosa.
Sharon: «Me pregunto qué tipo de técnicas usan.»
Sharon: «Siempre me interesa ver cómo luchan los miembros de estas organizaciones.»
Raku sonrió ampliamente.
Raku: «A mí me interesa otra cosa.»
Sharon levantó una ceja.
Sharon: «¿Ah sí?»
Raku respondió con total naturalidad.
Raku: «Ver qué cara ponen cuando nos vean entrar.»
Dagan soltó una carcajada.
Dagan: «JAJAJAJAJAJAJA.»
Mientras tanto…
Rensai Gokuro caminaba en completo silencio.
Su mirada estaba fija al frente.
Sus pasos eran calmados.
Zeraku lo observará por un momento.
Zeraku: «Sigues sin decir una sola palabra.»
Raku se rió.
Raku: «Déjalo.»
Raku: «Resai nunca habla mucho.»
Sharon añadió con una sonrisa suave.
Sharon: «Pero cuando pelea… habla bastante.»
Dagan sonrió con emoción.
Dagan: «Eso quiero verlo.»
Durante todo ese tiempo…
Kuroto no había dicho una sola palabra.
Seguía caminando delante de todos.
La boca en su pecho se abrió lentamente.
De su interior salió una pequeña risa.
Kuroto: «Jejeje…»
Todos se quedaron en silencio por un momento.
Kuroto levantó ligeramente la cabeza.
Kuroto: «Ya casi llegamos.»
Su voz estaba llena de diversión.
Kuroto: «Puedo sentirlos.»
La boca en su pecho se abrió un poco más.
Kuroto: «Tantas presencias…»
Kuroto: «Tanta energía ánima reunida en un solo lugar…»
Kuroto dejó escapar otra risa.
Kuroto: «Esto va ah ser muy divertido.»
El grupo siguió caminando por el pasillo.
Directo hacia el estadio.
Dentro del campo de combate, el ambiente había cambiado por completo.
La enorme cúpula del Kokyo no Tobari cubría el cielo, oscureciendo el estadio como si el lugar hubiera quedado aislado del mundo exterior.
Los murmullos entre los participantes no paraban.
Muchos miraban el cielo.
Otros hablaban entre ellos tratando de entender qué estaba pasando.
En medio de la arena, Shiro Kanza dio un paso al frente.
Su presencia llamó inmediatamente la atención de todos.
Shiro levantó la voz con firmeza.
Shiro: «¡Escuchen todos!»
El ruido en las gradas comenzó ah desaparecer.
Los participantes y miembros de la organización lo miraron.
Shiro continuó.
Shiro: «Este evento queda oficialmente suspendido.»
Algunos se miraron entre sí con sorpresa.
Shiro: «La organización está siendo atacada.»
El silencio cayó como una piedra.
Seiji abrió ligeramente los ojos.
Seiji: «…»
Kiyomi apretón los puños.
Kiyomi: «Entonces era cierto…»
Shiro habló con un tono autoritario.
Shiro: «Todos los participantes y miembros de bajo rango deben evacuar inmediatamente.»
Shiro señaló las salidas del estadio.
Shiro: «Sigan las rutas de evacuación.»
Shiro: «Muévanse en grupos y mantengan la calma.»
Algunos participantes dudaron.
Riku frunció el ceño.
Riku: «¿Evacuar esto debe ser una estúpida broma?»
Jin: «Ja mira esto que patético.»
Noboru miró alrededor.
Noboru: «Entonces esto es un ataque real…»
Jin permanecía sentado en su lugar, mirando el campo en silencio.
Tetsuya ya se había puesto de pie.
Tetsuya: «Vamos.»
Tetsuya: «Si el jefe lo ordena, debemos movernos.»
Kiyomi miró ah Seiji.
Kiyomi: «Seiji…»
Seiji asintió.
Seiji: «Sí.»
Poco ah poco los participantes comenzaron ah moverse hacia las salidas.
El estadio empezó ah vaciarse.
Shiro observaba todo desde el centro del campo.
En su mente analizaba la situación.
Shiro: [La prioridad es clara.]
Shiro: [Primero sacar ah todos los miembros del lugar.]
Shiro: [No puedo permitir que los alcancen aquí.]
Cerró los ojos por un momento.
Entonces lo sentí.
Una presión.
Varias presencias.
Se acercaban.
Shiro abrió los ojos lentamente.
Shiro: «…»
Podía sentirlo con claridad.
Eran varias energías desconocidas y muy fuertes.
Y venían directamente hacia el estadio.
Shiro habló en voz baja para sí mismo.
Shiro: «Ya vienes para acá…»
Miró hacia la entrada principal del estadio.
Su mirada se volvió seria.
Shiro: «Entonces es aquí.»
Apretó ligeramente los puños.
Shiro: «Debo ganar tiempo.»
Observó cómo los últimos participantes corrían hacia las salidas.
Shiro: «Tengo que retenerlos.»
Su voz se volvió firme.
Shiro: «El tiempo suficiente…»
Shiro: «para que todos escapen y encuentren un lugar seguro.»
El estadio estaba casi vacío ahora.
El viento soplaba suavemente sobre la arena.
Shiro permanecía solo en el centro del campo.
Esperando.
Porque sabía una cosa con certeza.
Los enemigos estaban ah punto de llegar.
El estadio estaba casi vacío.
El eco de los pasos de los últimos participantes desaparecía por los pasillos de evacuación mientras el enorme Kokyo no Tobari seguía cubriendo el cielo como una cúpula oscura.
En medio de la arena permanecía Shiro Kanza.
De pie.
Inmóvil.
Sus ojos estaban fijos en la gran entrada del estadio.
El viento se movía ligeramente su abrigo mientras el silencio se volvía cada vez más pesado.
Shiro cerró los ojos por un instante.
Podía sentirlo.
Varias presencias.
Oscuras.
Pesadas.
Acercándose lentamente hacia el estadio.
Shiro: «…Cinco…no…seis.»
Su ceño se frunció.
Shiro: «Se están acercando.»
Apretó ligeramente los puños.
Shiro: «Bien.»
Shiro dio un paso hacia adelante.
Shiro: «Entonces aquí es donde los detendré.»
Pasaron unos segundos.
Luego…
se escuchaon pasos.
Lentos.
Tranquilos.
Venían desde la entrada del estadio.
Shiro levantó la mirada.
Entre las sombras del pasillo se podía ver una silueta caminando hacia la arena.
La figura avanzaba sin prisa.
Paso.
Paso.
Paso.
Shiro entrecerró los ojos.
Shiro: «…»
Algo no cuadraba.
Podía sentir varias presencias acercándose.
Pero frente ah él…
solo había una persona.
La silueta finalmente salió de las sombras.
Era Kuroto.
Caminaba con una sonrisa tranquila mientras la boca en su pecho se abría lentamente.
Shiro lo observó con atención.
Shiro: «…»
Shiro: «Solo uno.»
Shiro habló con voz fría.
Shiro: «Pero… puedo sentir varias presencias.»
Kuroto se detuvo ah unos metros de él.
La boca en su pecho dejó escapar una pequeña risa.
Kuroto: «Jejeje…»
Kuroto se inclinó ligeramente.
Kuroto: «Qué percepción tan interesante tienes.»
Shiro lo observaba sin apartar la mirada.
Shiro: «¿Dime quién diablos eres?»
Kuroto abrió un poco más la boca de su pecho.
Kuroto: «Ah…»
Kuroto: «Es verdad.»
Kuroto hizo una pequeña reverencia burlona.
Kuroto: «Aún no me he presentado que descortés de mi parte.»
Kuroto: «Mi nombre es Kuroto.»
Shiro no reaccionó.
Kuroto continuó hablando con total calma.
Kuroto: «Y sobre esas presencias que sentiste…»
Kuroto señaló ligeramente hacia atrás con el pulgar.
Kuroto: «No te equivoques.»
Kuroto sonrió.
Kuroto: «Vinieron conmigo.»
Shiro frunció el ceño.
Shiro: «¿Entonces dónde están?»
Kuroto soltó una pequeña risa.
Kuroto: «Oh…»
Kuroto: «Les di una pequeña orden.»
La boca en su pecho se abrió un poco más.
Kuroto: «Mientras yo venía aquí…»
Kuroto: «Les dije que fueran era ah buscar a los miembros de tu organización.»
El silencio cayó sobre el estadio.
Los ojos de Shiro se endurecieron.
Kuroto inclinó la cabeza con diversión.
Kuroto: «Después de todo…»
Kuroto: «Sería una pena dejar escapar ah todas esas presas.»
La sonrisa de Kuroto se ensanchó.
Kuroto: «Así que ahora mismo…»
Kuroto: «Mis subordinados están hiendo detrás de ellos.»
El viento sopló sobre la arena.
Shiro permaneció inmóvil.
Pero su mirada se había vuelto más fría.
Kuroto lo vigila con interés.
Kuroto: «Pero no te preocupes.»
Kuroto levantó ligeramente las manos.
Kuroto: «Yo me quedaré contigo.»
La boca en su pecho dejó escapar una risa grave.
Kuroto: «Después de todo…»
Kuroto: «sentí algo interesante en ti.»
Los dos quedaron frente ah frente en medio del estadio vacío.
Y la batalla entre ellos dos…
estaba ah punto de comenzar.
Los pasillos de evacuación estaban llenos de movimiento.
Los participantes del evento y varios miembros de la organización corrían por los corredores siguiendo las rutas de escape que Shiro había indicado.
Seiji corría junto ah Kiyomi y varios otros participantes.
Seiji: «¡Sigan moviéndose!»
Kiyomi miraba hacia atrás con preocupación.
Kiyomi: «Espero que que el jefe Shiro pueda encontrarse bien…»
Noboru corría unos metros detrás de ellos.
Noboru: «No me gusta esto…»
Riku también avanzaba entre el grupo.
Riku: «No sé porque pero algo se siente mal.»
Jin caminaba con calma, aunque sus ojos estaban atentos ah todo.
Jin: «…»
De repente—
BOOOOOOM
Una enorme columna cayó del cielo, atravesando el techo del pasillo y levantando una explosión de polvo y escombros.
Todos se detuvieron bruscamente.
Seiji levantó el brazo para cubrirse del polvo.
Seiji: «¡¿Qué rayos fue eso?!»
El humo comenzó ah disiparse lentamente.
Cuando el polvo se aclaró…
Todos levantaron la mirada.
Sobre una gran columna de piedra rota…
había un hombre gigante de pie.
Era Dagan Kurai.
Sus enormes brazos estaban cruzados mientras observaba ah todos los jóvenes desde arriba.
Su sonrisa era salvaje.
Dagan: «Así que aquí estaban estas pequeñas ratas jajajaja…»
Dagan inclinó la cabeza ligeramente.
Dagan: «Los pequeños miembros de esta organización.»
Seiji frunció el ceño.
Seiji: «…»
Pero entonces alguien más habló.
Una voz suave y divertida.
Sharon: «Oh…»
Todos levantaron la mirada un poco más.
Sharon Tenzoku estaba sentada tranquilamente sobre el hombro de Dagan, con una sonrisa pícara en el rostro.
Sus piernas se balanceaban suavemente.
Sharon: «Son más de los que imaginaba.»
Sharon miró ah todos con curiosidad.
Pero más ah Jin.
Sharon: «Y algunos tienen una energía ánima bastante interesante.»
Kiyomi apretó los dientes.
Kiyomi: «¿Quiénes son ellos…?»
Pero antes de que alguien pudiera responder—
Una voz se escuchó detrás del grupo.
Raku: «Bueno, bueno…»
Todos giraron rápidamente.
Apoyado contra una pared estaba Raku Jinsai, con las manos en los bolsillos y una sonrisa relajada.
Raku: «¿Ya se iban?»
Raku: «Pero qué mal momento elegimos para aparecer no lo creen.»
Seiji dio un paso atrás.
Seiji: «…»
Entonces otra presencia se sintió ah un lado del pasillo.
Zeraku Shido apareció caminando lentamente.
Sus ojos estaban fríos mientras observaba al grupo.
Zeraku: «Por qué irse la diversión va ah comenzar.»
Su voz era tranquila.
Pero llena de amenaza.
Zeraku: «No queremos que esto termine demasiado rápido oh si…»
Y entonces…
Una última figura apareció detrás de todos.
Silencioso.
Inmóvil.
Rensai Gokuro.
Su presencia era pesada.
No dijo una sola palabra.
Pero su mirada sobre el grupo era suficiente para hacer que varios sintieran un escalofrío.
En cuestión de segundos…
los cinco invasores rodeaban completamente ah los miembros de la organización.
Dagan sonrió desde lo alto de la columna.
Dagan: «Así que estos son…»
Dagan: «los talentos de la organización Gokumon Kinka eh jajajaja.»
Sharon inclinó la cabeza observándolos.
Sharon: «Sí…»
Sharon solo veia ah, Jin, y ah, Riku.
Sharon: «Algunos podrían ser divertidos.»
Seiji apretó los puños.
Seiji: «Maldita sea…»
Kiyomi adoptó una posición de combate.
Kiyomi: «Nos rodearon…»
Riku miraba ah todos lados intentando encontrar una salida para los demas.
Pero no había ninguna.
Jin simplemente observaba en silencio.
Jin: «…»
Dagan levantó lentamente un pie sobre la columna.
Dagan: «Bueno…»
Dagan: «Veamos cuántos de ustedes realmente son fuertes y… cuanto son los debiles.»
La presión de su energía llenó el pasillo.
Mientras tanto…
De vuelta en el estadio.
Shiro estaba frente ah Kuroto.
Pero de repente…
Shiro sintió algo.
Su expresión cambió.
Shiro: «…»
Varias presencias.
Deteniéndose.
Justo donde estaban sus miembros evacuados.
Shiro apretó los dientes.
Shiro: «Maldito…»
Miró ah Kuroto con furia.
Shiro: «¡Sabías exactamente ah dónde iban!»
Kuroto sonrió lentamente.
La boca en su pecho soltó una risa baja.
Kuroto: «Hehehe…»
Kuroto: «Claro que sí.»
Los puños de Shiro temblaron.
Shiro: «No lo permitiré.»
Shiro dio un paso adelante.
Su energía ánima comenzó ah elevarse.
Shiro: «¡No dejaré que lastimen ah mis miembros!»
La presión espiritual llenó el estadio.
Shiro levantó la mirada con determinación.
Shiro: «¡Voy ah exterminarte aquí mismo!»
Kuroto sonrió con emoción.
Kuroto: «Eso quería escuchar.»
Kuroto: «Vamos humano muéstrame lo que tienes para dar y divirtámonos.»
El aire se volvió pesado.
Y la batalla entre Shiro y Kuroto estaba ah punto de estallar…
Mientras, en otro lugar, los jóvenes de la organización estaban rodeados por los verdaderos cazadores.
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