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KONMETSU - Capítulo 53

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Capítulo 53: KONMETSU-CAPITULO 52: DE VUELTA A LA UNIVERSIDAD

3 SEMANAS DESPUÉS DEL ATAQUE.

Las calles de Tokio estaban llenas de vida.

Personas caminaban de un lado ah otro, el sonido del tráfico y las conversaciones llenaban el aire, y los letreros brillantes decoraban los edificios.

Era un día completamente normal algo que hacía semanas parecía imposible.

Dentro de una pequeña cafetería, el ambiente era cálido y acogedor.

El aroma ah café recién hecho se mezclaba con el suave murmullo de los clientes.

Música tranquila sonaba de fondo, creando un espacio donde el tiempo parecía ir más lento.

En una mesa cerca de la ventana, Seiji, Tetsuya, Kiyomi y Kurohana estaban sentados, con bebidas frente ah ellos.

La luz del sol entraba suavemente, iluminando sus rostros, dándoles un momento de paz que hacía mucho no tenían.

Kiyomi: «Tokio… sigue igual. Es como si nada de lo que pasó hubiera ocurrido.»

Tetsuya: «Esa es la ciudad. Siempre sigue avanzando… no importa lo que pase.»

Kurohana: «Supongo que eso también es bueno para los humanos.»

Seiji sostenía su taza con la mano izquierda, su brazo aún vendado, aunque ya mucho más recuperado.

Observaba la calle en silencio, viendo ah la gente pasar como si fuera un mundo completamente distinto al que él conocía.

Seiji: «Es extraño.»

Kiyomi: «¿Qué cosa?»

Seiji: «Que todo esté tan… tranquilo. Hace unas semanas… todo era un caos adsoluto.»

Un pequeño silencio se formó.

Tetsuya: «La calma siempre llega después de la tormenta. La pregunta es… cuánto va ah durar.»

Kiyomi: «Exacto. Hoy no hay peleas, no hay enemigos… solo café.»

Tetsuya: «Y cuentas por pagar.»

Kiyomi: «¡Cállate!»

Seiji dejó escapar una leve risa, algo raro en él últimamente.

Seiji: «Supongo que… está bien tomarse un descanso.»

Fuera de la cafetería, la ciudad seguía moviéndose sin detenerse.

Gente riendo, autos pasando, luces brillando.

Un mundo completamente normal.

Pero dentro de ellos… todos sabían que esa tranquilidad era solo temporal.

El ambiente era tranquilo.

El sonido de la máquina de café, las conversaciones suaves y la música de fondo creaban una sensación de normalidad casi extraña para ellos.

En una mesa junto ah la ventana, Seiji, Tetsuya, Kiyomi y Kurohana estaban sentados, con bebidas y algunos postres frente ah ellos.

Kiyomi: «¡Oigan! Vi una chaqueta increíble en una tienda ayer. Negra, con detalles rojos… era perfecta.»

Tetsuya respondió sin mucho interés

Tetsuya: «¿Cuánto costaba?»

Kiyomi: «No es importante.»

Tetsuya: «Entonces era cara.»

Seiji soltó una pequeña risa mientras daba un sorbo ah su café.

Seiji: «¿Y no la compraste?»

Kiyomi: «¡Claro que no! No pienso gastar tanto en una chaqueta… aunque sí era perfecta…»

Kiyomi suspiró dramáticamente, apoyando la cabeza en la mesa.

Kiyomi: «La vida es injusta.»

Tetsuya hizo girar una moneda entre los dedos.

Tetsuya: «Eso no es injusticia, es falta de autocontro económico.»

Kiyomi: «¡Oye!»

Kurohana, sentada ah un lado, observaba la conversación con total desinterés, apoyando la barbilla en su mano.

Kurohana: «Es solo ropa. No entiendo por qué los humanos hacen tanto escándalo.»

Kiyomi levantó la cabeza de golpe.

Kiyomi: «¡Porque es importante! ¡La ropa dice mucho de una persona!»

Respondió fríamente.

Kurohana: «No. La fuerza dice más.»

Un pequeño silencio incómodo se formó.

Seiji: «Bueno… dejando eso de lado… ¿han visto alguna película reciente?»

Kiyomi: «¡Sí! Vi una hace poco, era romántica, súper triste… lloré mucho.»

Tetsuya: «Eso suena como una gran pérdida de tiempo.»

Kiyomi: «¡No lo es! Tenía una historia hermosa.»

Seiji miró ah Kurohana.

Seiji: «¿Y tú?»

Kurohana ni siquiera dudó en responder.

Kurohana: «No veo películas.»

Kiyomi: «¿Nunca?»

Kurohana: «No le veo sentido. Historias falsas para provocar emociones innecesarias.»

Tetsuya: «Eso fue… bastante directo.»

Kiyomi: «¡¿Cómo que emociones innecesarias?! ¡Eso es lo mejor de las películas!»

Kurohana simplemente dio un pequeño sorbo ah su bebida, sin cambiar su expresión.

Kurohana: «Las emociones nublan el juicio.»

Seiji suspiró ligeramente, sonriendo con resignación.

Seiji: «Supongo que eso es muy… tú.»

Kiyomi cruzó los brazos, inflando las mejillas.

Kiyomi: «Entonces dime… ¿qué te gusta?»

Kurohana la miró por unos segundos.

Kurohana: «Nada de esto.»

Kiyomi: «¡Eso no cuenta!»

Kurohana: «Sobrevivir.»

Otra vez silencio.

Tetsuya soltó una pequeña risa por lo bajo.

Tetsuya: «Bueno… eso sí es algo útil.»

Kiyomi dejó caer la cabeza otra vez sobre la mesa.

Kiyomi: «Hablar contigo es imposible…»

Seiji sonrió levemente, mirando ah los tres.

Seiji: «Aun así… está bien. Es mejor que pelear.»

Por un momento nadie discutió.

Solo se quedaron ahí, en silencio, con el sonido de la ciudad de fondo y la calma rodeándolos.

La conversación seguía fluyendo entre ellos, con Kiyomi insistiendo en temas que claramente no le interesaban ah Kurohana, mientras Tetsuya soltaba comentarios secos y Seiji simplemente escuchaba, disfrutando el momento.

El sonido de unos pasos se acercó ah la mesa.

Una chica con uniforme de la cafetería llegó con una bandeja en manos.

Hina: «Aquí tienen lo que pidieron.»

Con cuidado, comenzó ah colocar los platos uno por uno.

Primero dejó frente ah Kiyomi un pastel de fresas con crema acompañado de un café con leche.

Kiyomi: «¡Se ve increíble!»

Luego, frente ah Tetsuya, colocó un café negro junto ah un sándwich de jamón y queso.

Tetsuya: «Muchas gracias.»

Después, frente ah Kurohana, dejó una taza de té negro caliente… sin nada más.

Kiyomi la miró confundida.

Kiyomi: «¿Eso es todo lo que vas ah comer?»

Kurohana: «No necesito más.»

Finalmente, Hina se acercó ah Seiji y colocó su pedido: un plato de curry japonés con arroz y una bebida fría.

Hina (con una sonrisa suave): «Aquí tienes.»

Seiji levantó la mirada.

Seiji: «Gracias.»

Hina dudó un momento sin irse.

Sus manos se movieron nerviosamente, y comenzó ah jugar con un mechón de su cabello mientras miraba ligeramente hacia otro lado.

Hina: «Eh… Seiji…»

Él la miró, un poco confundido.

Seiji: «¿Sí?»

Hina: «Mañana… ¿tienes algo que hacer?»

Seiji se quedó pensando unos segundos, mirando ligeramente hacia arriba.

Seiji: «Mañana…»

Hizo una pausa.

Seiji: «No creo que no.»

Hina desvió la mirada por un segundo, claramente nerviosa, tocándose el cabello otra vez antes de hablar.

Hina: «E-es que… yo… mañana tengo el día libre…»

Seiji la miró con más atención ahora.

Seiji: «¿Que no tienes que trabajar?»

Hina: «No… mañana descanso…»

Hubo un pequeño silencio.

Hina respiró hondo, reuniendo valor.

Hina (más bajito): «Entonces… pensé que… si no estás ocupado… podríamos… vernos.»

En la mesa, Kiyomi levantó lentamente la cabeza, con una sonrisa curiosa formándose en su rostro.

Tetsuya, sin levantar la vista de su café, giró su moneda.

Kurohana, en cambio, observó la escena en silencio con una mirada difícil de leer.

Seiji parpadeó un par de veces, sorprendido por la pregunta.

Seiji: «Ah…»

Se rascó ligeramente la mejilla,

pensativo.

Seiji: «Sí… claro. No veo por qué no.»

Hina levantó la mirada de golpe, un poco sorprendida… y aliviada.

Hina: «¿De verdad?»

Seiji (asintiendo levemente): «Sí.»

Hina sonrió, claramente feliz.

Hina: «E-entonces… mañana.»

Hizo una pequeña reverencia antes de darse la vuelta rápidamente, alejándose de la mesa con pasos un poco apresurados.

El silencio duró exactamente dos segundos.

Luego.

Kiyomi: «Ooooh…»

Seiji la miró.

Seiji: «¿Qué?»

Kiyomi: «Nadaaa… solo que alguien tiene planes para mañana.»

Tetsuya: «Interesante uso del tiempo.»

Kurohana: «Innecesario.»

Seiji suspiró, tomando su cuchara.

Seiji: «Solo voy ah comer.»

Pero aunque intentaba actuar normal por alguna razón el ambiente ya no se sentía igual.

Después de varias horas, las tazas estaban vacías, los platos limpios y la conversación había ido muriendo poco ah poco.

Los cuatro salieron de la cafetería, recibiendo el aire fresco de la tarde en las calles de Tokio.

La ciudad seguía viva, llena de gente y ruido, pero algo en el ambiente se sentía distinto.

Seiji fue el primero en notarlo.

Un vehículo negro estaba estacionado justo frente ah ellos. Motor encendido.

Ventanas ligeramente polarizadas.

Tetsuya: «…Eso no es casualidad.»

La ventana del conductor bajó lentamente.

Dentro… había una mujer.

Cabello oscuro, mirada fría, expresión seria.

Su presencia imponía respeto incluso sin decir una sola palabra.

Kurohana entrecerró ligeramente los ojos.

Kurohana: «Es de la organización.»

La mujer los observó uno por uno antes de hablar.

???: «Suban.»

Su voz era firme.

Directa.

Sin espacio para dudas.

Kiyomi: «Vaya… ni un “hola”.»

Tetsuya: «No parece el tipo de persona que pierde el tiempo en eso.»

Seiji dio un paso al frente.

Seiji: «¿Qué está pasando?»

La mujer no cambió su expresión.

???: «Orden directa. No aquí.»

Un pequeño silencio se formó.

Kurohana fue la primera en moverse.

Sin decir nada abrió la puerta trasera y entró al vehículo.

Kurohana: «Si es de la organización… es importante.»

Tetsuya suspiró levemente.

Tetsuya: «Supongo que se acabó la tranquilidad.»

Entró después de ella.

Kiyomi miró ah Seiji.

Kiyomi: «Bueno… adiós ah mi día tranquilo.»

Seiji: «…Sí.»

Ambos subieron al vehículo.

Las puertas se cerraron.

La mujer en el asiento del conductor habló finalmente.

???: «Mi nombre es… Zareh.»

El auto comenzó ah moverse.

Las calles de Tokio empezaron ah pasar frente ah ellos mientras el ambiente dentro del vehículo se volvía pesado.

Zareh: «Tenemos una situación.»

El vehículo avanzaba por las calles de Tokio, cruzando avenidas iluminadas y zonas residenciales cada vez más silenciosas.

Dentro, el ambiente era completamente distinto pesado, denso.

Sin girarse, Zareh extendió una carpeta hacia atrás.

Zareh: «Lean esto con mucha atención.»

Tetsuya tomó el expediente y lo abrió con calma.

Sus ojos recorrieron la primera página… y luego la segunda.

Su expresión cambió.

Tetsuya: «…Son varios civiles.»

Kiyomi se inclinó para mirar.

Kiyomi: «¿Qué tipo de civiles?»

Tetsuya comenzó ah leer, esta vez en voz alta:

Tetsuya:

«Hiroshi Tanaka — 42 años. Residente de Setagaya, calle Kitazawa 3-chōme.

Aiko Nakamura — 19 años. Residente de Shibuya, zona de Ebisu Minami.

Daichi Sato — 35 años. Residente de Shinjuku, Kabukichō distrito 2.

Yumi Kobayashi — 28 años. Residente de Meguro, Nakameguro.

Kenji Yamamoto — 50 años. Residente de Taito, Asakusa distrito 1.

Rina Fujimoto — 23 años. Residente de Minato, Roppongi.

Masaru Ishikawa — 61 años. Residente de Sumida, Oshiage.

Emi Takahashi — 31 años. Residente de Toshima, Ikebukuro.»

Kiyomi frunció el ceño.

Kiyomi: «Están por toda la ciudad… y no veo una conexión entre ellos.»

Seiji cruzó los brazos, mirando el expediente.

Seiji: «¿Qué pasó con ellos?»

Zareh respondió sin dudar.

Zareh: «Todos ellos murieron.»

Un silencio inmediato llenó el auto.

Kiyomi: «Entonces, ¿qué tiene de especial este caso?»

Zareh giró ligeramente el volante antes de responder.

Zareh: «Todos murieron al mismo tiempo.»

Tetsuya levantó la mirada.

Zareh: «Mismo día. Misma hora exacta.»

El ambiente cambió por completo.

Zareh: «Y todos… por la misma causa.»

Tetsuya: «¿Cuál fue la causa de muerte?»

Esta vez, Zareh hizo una pequeña pausa como si eligiera cuidadosamente sus palabras.

Zareh: «Ah los ocho… les arrancaron los ojos.»

Kiyomi se tensó.

Zareh continuo.

Zareh: «También los dientes.»

Seiji apretó ligeramente la mandíbula.

Zareh: «La lengua…»

El silencio se volvió incómodo.

Zareh: «Y todos sus órganos internos.»

Tetsuya cerró lentamente el expediente, pensativo.

Tetsuya: «Eso implicaría… una intervención masiva… cortes, cirugía… algo.»

Zareh: «Ahí está el problema.»

Todos la miraron.

Zareh: «No hay ninguna señal de eso.»

Un segundo de silencio.

Zareh: «Sus cuerpos no fueron abiertos. No hay incisiones. No hay cicatrices. No hay daño externo significativo… más allá de la ausencia de los ojos, dientes y lengua.»

Kiyomi: «Eso… no tiene sentido.»

Zareh: «Y aun así… no tienen órganos.»

Seiji bajó la mirada, procesando la información.

Seiji: «Entonces… algo los vació desde dentro.»

Zareh: «Exacto.»

Kurohana, que había permanecido en silencio todo este tiempo, habló finalmente.

Kurohana: «No es extracción… en tonces fue consumo.»

Tetsuya la miró de reojo.

Tetsuya: «¿Estás diciendo que… algo se los comió… sin abrir el cuerpo?»

Kurohana: «Sí.»

El silencio volvió.

Zareh continuó.

Zareh: «Los cuerpos fueron encontrados en sus propias viviendas. Sin señales de lucha. Sin destrucción. Sin rastros de entrada forzada.»

Kiyomi: «¿Ni siquiera resistencia?»

Zareh: «Nada. Como si… nunca hubieran tenido oportunidad de reaccionar.»

Seiji miró por la ventana, serio.

Seiji: «Oh como si no hubieran visto venir lo que los mató.»

Zareh: «Exactamente.»

Tetsuya apoyó el expediente sobre sus piernas.

Tetsuya: «Ocho personas. Distintas zonas. Mismo momento. Misma causa. Sin señales físicas…»

Kiyomi: «Eso no es un asesino normal…»

Kurohana: «Pudo haber sido un grupo de demonios.»

Zareh finalmente habló con más firmeza:

Zareh: «Si, pero también cabe la posibilidad que haya sido una anomalía por eso… ustedes están en este caso.»

El vehículo avanzó por una calle más oscura, alejándose del ruido de la ciudad.

El silencio dentro del auto era absoluto ahora.

El vehículo siguió avanzando, ahora entrando en una zona más tranquila de la ciudad.

Las luces eran menos intensas y el ambiente dentro del auto seguía cargado.

Tetsuya aún sostenía el expediente, repasando los nombres una vez más.

Tetsuya: «Ocho víctimas… distintas edades… distintas zonas…»

Kiyomi: «Sin conexión aparente…»

Hubo un breve silencio.

Entonces.

Zareh: «Sí hay una conexión.»

Los cuatro levantaron la mirada al mismo tiempo.

Seiji: «¿Cuál?»

Zareh no dudó.

Zareh: «Siete de las ocho víctimas estudiaron en la misma universidad.»

El ambiente se tensó aún más.

Tetsuya: «¿La misma… universidad?»

Zareh asintió levemente.

Zareh: «Exacto. Aunque en diferentes años. Algunos coincidieron, otros no. Pero todos pasaron por el mismo lugar.»

Kiyomi frunció el ceño.

Kiyomi: «Entonces ahí está el origen…»

Pero Zareh añadió:

Zareh: «Excepto una.»

Tetsuya volvió ah mirar el expediente.

Tetsuya: «…Aiko Nakamura.»

Zareh: «Ella es la única que no tiene registro en esa universidad.»

Seiji cruzó los brazos, pensativo.

Seiji: «Entonces hay dos posibilidades…»

Kiyomi: «Oh ella es la excepción…»

Tetsuya: «…Oh es la responsable.»

Kurohana, que había permanecido en silencio, habló con su tono frío habitual.

Kurohana: «No existen las coincidencias en casos como este.»

Todos guardaron silencio un segundo.

Zareh continuó.

Zareh: «La universidad sigue operando con normalidad. Nadie ha reportado nada extraño… al menos, no oficialmente.»

Kiyomi: «Lo cual lo hace aún más sospechoso.»

Zareh: «Exacto.»

El vehículo giró en una esquina, acercándose ah una zona más amplia de la ciudad.

Zareh: «Ah partir de ahora… ese será su punto de investigación.»

Seiji levantó la mirada.

Seiji: «¿Vamos ah infiltrarnos?»

Zareh: «No.»

Una breve pausa.

Zareh: «Van ah entrar como estudiantes.»

Kiyomi parpadeó.

Kiyomi: «¿Qué?»

Tetsuya: «Eso simplifica el acceso… pero complica todo lo demás.»

Zareh: «Necesitamos información. Registros, contactos, rumores… cualquier cosa fuera de lugar.»

Seiji miró nuevamente el expediente.

Seiji: «Entonces todo empieza ahí…»

Zareh: «Sí.»

Kurohana cerró los ojos por un instante.

Kurohana: «Un lugar lleno de humanos… ignorando lo que los rodea.»

Kiyomi: «Bueno… eso no es nuevo.»

Tetsuya cerró finalmente la carpeta.

Tetsuya: «Entonces investigamos… y encontramos qué es lo que los mató.»

Zareh asintió levemente.

Zareh: «Y lo exterminaran.»

El auto siguió avanzando.

El vehículo finalmente redujo la velocidad.

Las luces de la ciudad quedaron atrás, dando paso ah un área más amplia, con edificios altos, modernos y bien iluminados.

Estudiantes caminaban de un lado ah otro, algunos hablando, otros revisando sus teléfonos todo completamente normal.

El auto se detuvo frente ah la entrada de la Universidad de Tokio.

Un lugar prestigioso y ahora, el centro de algo mucho más oscuro.

Las puertas se desbloquearon con un leve sonido.

Zareh: «Llegamos.»

Los cuatro bajaron del vehículo.

El aire era fresco, y el ambiente universitario contrastaba completamente con la conversación que habían tenido minutos antes.

Kiyomi: «Se ve demasiado normal.»

Tetsuya: «Claro es una universidad.»

Seiji observó el campus en silencio, analizando cada detalle.

Seiji: «Aquí empezó todo…»

Kurohana no dijo nada.

Solo miró ah los estudiantes pasar como si evaluara algo que los demás no podían ver.

Zareh bajó ligeramente la ventana del conductor.

Zareh: «Escuchen bien.»

Los cuatro voltearon hacia ella.

Zareh: «Tienen cinco días.»

El tono de su voz no dejaba espacio para discusión.

Zareh: «Cinco días para encontrar qué está causando esto… y exterminarlo.»

Kiyomi frunció el ceño.

Kiyomi: «¿Solo cinco?»

Zareh: «Después de ese tiempo… el caso será transferido ah otro equipo.»

Tetsuya cruzó los brazos.

Tetsuya: «Tan grave es la situación.»

Zareh no respondió directamente.

Zareh «Exacto esto no puede siguir.»

Seiji dio un paso al frente.

Seiji: «Será suficiente.»

Zareh lo miró fijamente por un segundo.

Luego.

Asintió levemente.

Zareh: «Eso espero.»

Sin decir nada más, la ventana se cerró.

El vehículo arrancó.

Y en cuestión de segundos, desapareció entre las calles de Tokio.

El silencio quedó entre los cuatro.

Frente ah ellos.

La universidad.

Un lugar lleno de vida.

Donde ocho personas murieron de la misma forma.

Kiyomi: «Cinco días… esto no va ah ser fácil.»

Tetsuya: «Y desde cuando lo es.»

Seiji: «Entonces no perdamos el tiempo.»

Kurohana dio un paso al frente.

Kurohana: «Humanos.»

Los cuatro comenzaron ah caminar hacia el campus.

La investigación había comenzado.

Los cuatro cruzaron las puertas de la Universidad de Tokio, entrando al edificio principal junto ah decenas de estudiantes que iban y venían sin notar nada extraño.

Kiyomi: «Wow… es más grande de lo que pensé.»

Tetsuya: «Concéntrate.»

Kiyomi: «Estoy concentrada… solo digo que es bonito.»

Seiji: «Demasiado normal.»

Un profesor se acercó ah ellos y los guió hasta el aula.

Dentro, el murmullo de los estudiantes llenaba el lugar hasta que la puerta se abrió.

El profesor entró primero.

Profesor: «Guarden silencio.»

Poco ah poco, las conversaciones se apagaron.

Profesor: «Hoy tenemos cuatro estudiantes transferidos.»

Las miradas comenzaron ah dirigirse hacia la puerta.

Y entonces ellos entraron.

Se colocaron al frente del aula.

Profesor: «Preséntense.»

Seiji dio un paso al frente.

Seiji: «Seiji Shirabe.»

Tetsuya habló después, con tono relajado.

Tetsuya: «Tetsuya Minazuki.»

Kiyomi levantó la mano ligeramente, con una sonrisa.

Kiyomi: «Kiyomi Kanzuki, un gusto.»

Y finalmente.

Kurohana.

Kurohana: «Kurohana Tsukine.»

Silencio.

Un segundo después el murmullo explotó.

Chica 1 (susurrando): «¿Viste ah los nuevos?»

Chica 2: «Sí… ese chico de cabello Gris…»

Chica 3: «Y el otro también… el de pelo Rosa.»

Algunas miradas se quedaban fijas en Seiji y Tetsuya.

Chica 1: «Son… bastante atractivos.»

Chica 2: «Totalmente.»

Mientras tanto

Chico 1 (en voz baja): «Oye… mira ah las chicas.»

Chico 2: «La de cabello negro…»

Chico 3: «Y la otra… da un poco de miedo… pero es hermosa.»

Kiyomi sonrió con confianza.

Kiyomi: «Ya empezaron.»

Tetsuya: «Era predecible.»

Kurohana no reaccionó en absoluto.

Kurohana: «Humanos.»

El profesor carraspeó.

Profesor: «Bien, tomen asiento.»

Los cuatro caminaron entre los escritorios.

Seiji avanzó en silencio, observando ah todos.

Seiji: «…Ninguno parece fuera de lugar.»

Tetsuya se sentó y apoyó el mentón en su mano.

Tetsuya: «Pero eso no significa nada.»

Kiyomi se sentó girando un poco hacia atrás.

Kiyomi: «Tenemos que empezar ah hablar con gente…»

Seiji: «Primero observamos.»

Kurohana tomó asiento lentamente, mirando al frente.

Sus ojos recorrieron el aula por un segundo.

Y se detuvieron.

Kurohana: «Que hacemos ahora.»

El profesor comenzó la clase, como si nada fuera extraño.

El sonido de la tiza contra el pizarrón llenó el aula.

Los estudiantes tomaban notas.

Todo parecía normal.

Pero entre esas paredes.

Algo observaba en silencio.

Esperando.

El caso acababa de comenzar.

El sonido de la campana marcó el inicio del descanso.

En cuestión de segundos el aula pasó de estar en silencio ah llenarse de voces, risas y movimiento.

Pero para los cuatro no hubo descanso real.

Porque apenas pasaron unos instantes.

Chica 1: «¡Oye, Seiji!»

Chica 2: «¿De dónde vienes?»

Chica 3: «¿Te gusta Tokio?»

Varias chicas rodearon rápidamente ah Seiji y Tetsuya, acercándose demasiado, hablando al mismo tiempo, invadiendo completamente su espacio personal.

Seiji: «Eh… tranqu—»

Chica 2 (interrumpiendo): «¿Tienes novia?»

Chica 1: «¡Oye, no preguntes eso tan directo!»

Seiji quedó completamente rodeado.

Seiji: [Esto es peor que una pelea.]

Mientras tanto.

Tetsuya, sentado en su lugar, estaba igual de rodeado, pero mucho más calmado.

Chica 4: «¿Siempre eres tan serio?»

Chica 5: «Tu estilo es interesante…»

Tetsuya simplemente las miró un segundo.

Tetsuya: «¿Siempre hablan tanto?»

Un pequeño silencio.

Luego.

Chica 5 (riendo): «¡Sí!»

Tetsuya suspiró, apoyando la cabeza en su mano.

Tetsuya : [Que molesto… pero es manejable.]

Por otro lado.

La situación no era muy diferente para Kiyomi.

Chico 1: «¡Oye! ¿Eres nueva también?»

Chico 2: «¿De qué escuela vienes?»

Chico 3: «¿Te gustaría recorrer el campus conmigo?»

Kiyomi estaba rodeada, pero ah diferencia de los demás lo manejaba bastante bien.

Kiyomi: «Vaya, qué populares somos.»

Chico 2: «Es que llamas la atención.»

Kiyomi: «Lo sé.»

Respondía con naturalidad, incluso disfrutando un poco la situación.

Pero

Ah unos metros.

El ambiente era completamente distinto.

Varios chicos rodeaban ah Kurohana, intentando hablarle.

Chico 4: «Eh… ¿cómo te llamabas?»

Chico 5: «¿Te gusta este lugar?»

Silencio.

Kurohana no respondía.

Solo los miraba con una expresión completamente fría.

Chico 4 (incómodo): «Oye…»

Kurohana entrecerró los ojos.

Kurohana: «Fuera de mi vista.»

Los chicos se miraron entre ellos.

Chico 5: «Oye, tranquila, solo queríamos—»

Antes que pudiera terminar de hablar.

Kurohana: «Dije… aléjense.»

El ambiente cambió de inmediato.

Una presión invisible parecía rodearla.

Los chicos retrocedieron instintivamente.

Chico 4: «O-okay…»

Se alejaron rápidamente.

Kurohana cerró los ojos un segundo, claramente irritada.

Kurohana: [Demasiados humanos.]

Desde su asiento, Tetsuya la observó de reojo.

Tetsuya: [Si sigue así… llamará demasiado la atención.]

Seiji, aún atrapado entre las chicas, logró girar ligeramente la mirada.

Seiji: «Kurohana.»

Kiyomi también lo notó.

Kiyomi: [Tiene que calmarse.]

El ruido del aula continuaba.

Risas.

Preguntas.

Conversaciones normales.

Pero entre todo eso.

La tensión comenzaba ah crecer lentamente.

Porque, aunque todo parecía cotidiano

Para ellos, esto no era un descanso.

Era el inicio de la búsqueda.

Y algo dentro de esa escuela

El ruido en el aula continuaba.

Las conversaciones seguían fluyendo, las risas no paraban, y poco ah poco la atención sobre los nuevos comenzaba ah disminuir.

Todo volvía ah una aparente normalidad.

Seiji finalmente logró liberarse del grupo de chicas con una excusa rápida.

Seiji: «Tengo que ir al baño… luego hablamos.»

Chica 1: «¡Eh, espera—!»

Pero ya era tarde.

Seiji salió del grupo y caminó hacia la parte trasera del aula, fingiendo tranquilidad aunque sus ojos observaban todo con atención.

Seiji: [Necesitamos algo… cualquier cosa fuera de lugar.]

Fue entonces cuando escuchó una conversación cercana.

Dos chicos hablaban en voz baja, como si no quisieran ser escuchados.

Chico A: «Entonces… ¿lo vas ah hacer oh no?»

Chico B (nervioso): «Yo… no sé…»

Seiji se detuvo sutilmente, sin voltear directamente.

Chico A (presionando): «Vamos, ya dijiste que querías probarlo.»

Chico B: «Sí, pero… después de lo que pasó con esos rumores…»

Chico A: «¿Rumores? Solo son historias para asustar.»

El chico dudó.

Chico B: «Dicen que… los que entran hay terminan… desapareciendo.»

Un pequeño silencio.

Chico A (riendo): «¿Y qué? ¿Vas ah echarte atrás?»

Chico B: «No es eso…»

Chico A (más serio): «Entonces hazlo. Oh aceptaras que eres un cobarde.»

Las palabras quedaron en el aire.

El chico apretó los puños.

Chico B: «E- está bien.»

Seiji entrecerró los ojos.

Chico B (decidido, aunque nervioso): «Lo haré.»

Chico A (sonriendo): «Así se habla campeón.»

Chico A: «Entonces nos vemos esta noche.»

Chico B: «…Sí.»

Ambos comenzaron ah alejarse, saliendo del aula poco ah poco.

Seiji no dudó.

Seiji: [Esto… no puede ser una coincidencia oh sí.]

Giró y comenzó ah caminar tras ellos.

Mientras tanto

Ah lo lejos, Kiyomi lo notó.

Kiyomi: «Seiji se movió.»

Tetsuya ni siquiera levantó la mirada.

Tetsuya: «Entonces encontró algo.»

Kurohana entrecerró ligeramente los ojos.

Kurohana: «Bueno.»

De vuelta con Seiji.

Salió del aula y siguió al chico que había aceptado.

Los pasillos estaban más vacíos ahora.

El ambiente diferente.

Más silencioso.

Más pesado.

Seiji acortó la distancia.

Seiji: «Oye.»

El chico se detuvo, girándose con sorpresa.

Chico B: «¿Eh?»

Seiji lo miró fijamente.

Seiji: «Escuché lo que dijiste.»

El chico se tensó inmediatamente.

Chico B: «…No sé de qué hablas.»

Seiji: «La prueba.»

Silencio.

El rostro del chico cambió.

Nervios.

Miedo.

Seiji lo miro y sonrio con una mirada amable.

Seiji: «Puedo ir con contigo.»

El chico lo miró sorprendido.

Chico B: «¿Qué…?»

Seiji: «Ah donde sea que tengas que ir.»

El chico retrocedió un paso.

Chico B: «No… no puedes…»

Seiji: «Sí puedo tranquilo no tengas miedo.»

Un silencio incómodo se formó.

El chico dudó

Pero algo en la mirada de Seiji lo hizo ceder.

Chico B (bajando la mirada): «E- es esta noche en el Túnel Sendagaya.»

Seiji no apartó la vista.

Seiji: «Bien entonces nos vemos ahí.»

El chico asintió lentamente aún nervioso.

Seiji se dio la vuelta.

Seiji: [Ya tenemos una pista.]

Y sin saberlo.

Había dado el primer paso hacia algo mucho más oscuro de lo que imaginaba.

Seiji regresó al aula con paso firme.

El ambiente seguía siendo el mismo ruido, risas, conversaciones sin importancia.

Pero para ellos… todo ya había cambiado.

Kiyomi fue la primera en notar su expresión.

Kiyomi: «Encontraste algo.»

Seiji se acercó ah ellos sin sentarse.

Seiji: «Sí.»

Tetsuya levantó la mirada.

Tetsuya: «Habla rapido.»

Seiji bajó un poco la voz.

Seiji: «Un grupo de estudiantes van ah hacer una “prueba de valor” esta noche.»

Kiyomi frunció el ceño.

Kiyomi: «¿Y eso qué tiene que ver con el caso?»

Seiji no dudó.

Seiji: «El lugar… es el problema.»

Un pequeño silencio.

Seiji: «Van al Túnel Sendagaya.»

…

Silencio total.

La expresión de todos cambió al instante.

Tetsuya: «Eso ya suena mal.»

Kurohana: «Muy mal.»

Kiyomi: «¿Ese lugar tiene historial?»

Seiji asintió levemente.

Tetsuya: «Y no es buena.»

Tetsuya sacó su teléfono.

Tetsuya: «Entonces confirmemos.»

Marcó rápidamente.

Un par de tonos.

Y la llamada conectó.

Zareh (por teléfono): «Hablen.»

Tetsuya: «Tenemos algo.»

Seiji tomó el teléfono.

Seiji: «Un grupo de estudiantes irá esta noche al Túnel Sendagaya. Creemos que puede ser el punto de origen.»

Hubo un breve silencio del otro lado.

Luego

Zareh: «Entendido.»

Se escuchó el sonido de teclas, como si estuviera accediendo ah información rápidamente.

Zareh: «Escuchen con atención.»

Los cuatro se concentraron.

Zareh: «Segun la información que me dio Itsuki el Túnel Sendagaya fue cerrado hace años.»

Kiyomi: «¿Por qué?»

Zareh: «Desapariciones.»

El ambiente se tensó aún más.

Zareh: «Inicialmente se reportaron como casos aislados… estudiantes, vagabundos, personas que entraban por curiosidad.»

Tetsuya: «¿Y luego?»

Zareh: «Los casos aumentaron.»

Seiji apretó ligeramente el teléfono.

Zareh: «Las autoridades intentaron sellarlo. Colocaron barreras, vigilancia… incluso investigaron el interior.»

Kiyomi: «¿Y qué encontraron?»

Un pequeño silencio.

Zareh: «Nada.»

Todos fruncieron el ceño.

Zareh (continuando): «Ese es el problema. No hay rastros de violencia. No hay cuerpos. No hay evidencia.»

Tetsuya: «Como las víctimas.»

Zareh: «Exacto.»

Kurohana entrecerró los ojos.

Kurohana: «Entonces puede haber una conexión.»

Zareh: «No solo eso.»

Otra pausa.

Zareh: «Hay reportes no oficiales.»

Seiji: «¿Qué tipo de reportes?»

Zareh: «Personas que lograron salir… y que hablan de algo dentro.»

El silencio fue absoluto.

Zareh: «Dicen que el túnel… no es igual por dentro.»

Kiyomi: «¿Ah qué te refieres?»

Zareh: «Que cambia.»

Tetsuya frunció el ceño.

Tetsuya: «Eso no tiene sentido.»

Zareh: «Nada de esto lo tiene.»

Seiji bajó la mirada, serio.

Seiji: «Entonces esta “prueba de valor”…»

Zareh: «Es una trampa.»

Un escalofrío recorrió el ambiente.

Zareh: «Y probablemente… así es como empezó todo.»

Kurohana habló en voz baja:

Kurohana: «Alguien entra… y algo sale.»

Nadie respondió.

Zareh dio la orden final:

Zareh: «Van ah ir al Túnel Sendagaya y averiguaran. que es lo que pasa hay dentro.»

Tetsuya: «Ya lo teníamos pensado.»

Zareh: «No cometan errores. Si eso está conectado con las muertes… no es algo común.»

Seiji: «Lo sabemos.»

Un segundo de silencio.

Zareh: «Manténganme informada.»

La llamada se cortó.

El aula seguía llena de ruido.

Pero en su pequeño grupo.

El silencio lo dominaba todo.

Kiyomi: «Entonces… esta noche hay que ir ah ese tunel ¿verdad?»

Tetsuya: «Sí.»

Seiji miró hacia la ventana.

El sol comenzaba ah bajar lentamente.

Seiji: «Ahí encontraremos respuestas.»

Kurohana cerró los ojos por un instante.

Kurohana: «…Oh algo peor.»

La noche se acercaba.

Y con ella

El verdadero inicio del horror.

El resto del día pasó pero para ellos no fue normal.

Las clases seguían, los profesores hablaban, los estudiantes reían.

Pero los cuatro estaban en otra cosa.

Esperando.

Contando el tiempo.

Cuando el sol empezó ah caer, el cielo de Tokio se tiñó de naranja y luego de gris.

Y finalmente.

Noche.

Un vehículo negro avanzaba por una carretera cada vez más solitaria.

Las luces de la ciudad quedaban atrás poco ah poco, reemplazadas por oscuridad y silencio.

Dentro del auto, nadie hablaba al inicio.

Hasta que.

Mirando por la ventana

Kiyomi: «…Ok, esto ya se siente raro.»

Tetsuya: «¿Qué cosa?»

Kiyomi: «Que pasamos de una universidad llena de personas… ah esto.»

Sin dejar de mirar al frente.

Seiji: «Es justo lo que esperarías de algo así.»

Kiyomi: «Sí, pero no deja de ser incómodo.»

Tetsuya soltó un leve suspiro.

Tetsuya: «Mientras más aislado, mejor para ocultarlo.»

Kiyomi: «Genial… eso me tranquiliza mucho.»

Seiji soltó una pequeña risa por la nariz.

Kiyomi lo miro con una cara de molestia.

Seiji: «Lo siento no era la intención.»

Desde el asiento delantero, Zareh habló sin girarse.

Zareh: «Escuchen bien.»

El ambiente cambió al instante.

Zareh: «Lo que van ah encontrar ahí… probablemente no sea un demonio común.»

Tetsuya: «¿Entonces qué?»

Hubo un pequeño silencio antes de que respondiera.

Zareh: «Puede ser una anomalía.»

Kiyomi: «Eso no suena tan malo.»

Zareh: «Lo es.»

Seiji apoyó el brazo en la ventana, pensativo.

Kurohana: «¿Desde cuándo existe?»

Zareh: «No hay una fecha exacta.»

Hizo una pequeña pausa.

Zareh: «Pero los primeros reportes… son de hace años. Muchos años.»

Tetsuya: «¿Y nadie pudo exterminarlo en todo ese tiempo?»

Zareh no respondió de inmediato.

Zareh: «Si sigue ahí… es por algo.»

Silencio.

Kiyomi: «Eso no me gusta nada.»

Kurohana, que había estado callada, habló en voz baja.

Kurohana: «Algo que sobrevive tanto tiempo… aprende.»

Los tres la miraron.

Kurohana: «Se adapta.»

Seiji frunció un poco el ceño.

Seiji: «Entonces no va ah ser directo.»

Zareh: «No.»

El auto comenzó ah bajar la velocidad.

El camino se volvía más estrecho más oscuro.

Las luces eran casi inexistentes.

Hasta que finalmente.

Se detuvo.

Frente ah ellos estaba el Túnel Sendagaya.

Viejo.

Abandonado.

Las paredes desgastadas, las señales de advertencia rotas.

Y una entrada completamente oscura.

Demasiado oscura.

Como si la luz no quisiera entrar.

Kiyomi: «No me gusta.»

Tetsuya: «Eso es buena señal.»

Kiyomi: «¿Cómo eso es buena señal?»

Tetsuya: «Significa que tenemos razón.»

Kiyomi: «Prefiero estar equivocada, la verdad.»

Seiji bajó del vehículo sin decir nada.

El aire afuera era frío pero no de forma natural.

Era un frío incómodo.

Pesado.

Kurohana también salió, mirando fijamente la entrada.

Kurohana: «Se siente una energía extraña.»

Seiji la miró de reojo.

Seiji: «¿Lo sientes?»

Kurohana: «Sí.»

Tetsuya y Kiyomi también bajaron.

Zareh apagó el motor.

Zareh: «Aquí es.»

Los cuatro se quedaron frente al túnel.

Nadie hablaba por un segundo.

Hasta que.

Zareh: «Tengan cuidado.»

Los cuatro voltearon.

Zareh: «No sean confiados.»

Zareh: «Y si algo no tiene sentido… no lo cuestionen demasiado. Solo reaccionen.»

Kiyomi: «Eso no suena nada tranquilizador.»

Zareh: «No debería serlo.»

Seiji asintió.

Seiji: «Entendido.»

Zareh los miró por última vez.

Y sin añadir nada más.

Arrancó el vehículo y se fue.

Ahora estaban solos.

Solo ellos.

Y el túnel.

El viento soplaba afuera.

Pero al llegar ah la entrada desaparecía.

Como si algo lo detuviera.

Kiyomi: «…Ok, eso sí fue raro.»

Tetsuya: «El aire no entra.»

Kurohana: «Oh no lo dejan entrar.»

Silencio.

Kurohana no apartaba la mirada de la oscuridad.

Kurohana: «Nos está mirando.»

Kiyomi se quedó quieta.

Kiyomi: «No digas eso así.»

Seiji dio un paso al frente.

Se detuvo justo antes de la entrada.

Miró hacia adentro.

Nada.

Solo oscuridad absoluta.

En voz baja.

Seiji: «Bien.»

Se giró un poco hacia los demás.

Seiji: «¿Quién va primero?»

Un segundo de silencio.

Tetsuya: «Iba ah decir que tú… pero ya diste el paso.»

Kiyomi: «Yo voto porque no entre nadie.»

Seiji sonrió levemente.

Seiji: «No es una opción.»

Kurohana dio un paso adelante… colocándose ah su lado.

Kurohana: «Voy contigo.»

Seiji la miró.

Asintió.

Tetsuya: «Entonces vamos todos.»

Resignada.

Kiyomi: «Genial… qué buen plan.»

Los cuatro se acercaron.

Un paso más.

Y la oscuridad parecía hacerse más profunda.

Más densa.

Como si los estuviera esperando.

Y sin darse cuenta.

Estaban ah punto de cruzar algo.

De lo que tal vez no podrían salir igual.

Los cuatro dieron el primer paso dentro del túnel.

Y luego otro.

Y otro más.

La oscuridad los envolvió por completo.

El sonido de sus pasos era lo único que rompía el silencio.

Ni viento.

Ni ecos lejanos.

Nada.

Solo ellos.

Pasaron unos minutos.

Nada ocurrió.

Kiyomi: «¿Soy yo oh esto está demasiado tranquilo?»

Tetsuya: «No eres tú.»

Seiji: «Manténganse atentos.»

Kurohana caminaba en silencio, observando todo.

Pero no había nada que observar.

Solo un túnel vacío.

Kiyomi: «Empiezo ah pensar que exageramos un poco.»

Seiji: «Eso sería lo mejor.»

Otro minuto pasó.

Y otro.

Nada.

El ambiente comenzó ah sentirse… aburrido.

Extrañamente normal.

Suspirando.

Kiyomi: «Ok, esto ya es raro de otra forma.»

Seiji: «Demasiado silencio…»

Tetsuya: «Antes de algo.»

Seiji se detuvo.

Los demás también.

Un segundo de silencio absoluto.

Y entonces algo cambió.

Un sonido.

Húmedo.

Viscoso.

Como si algo se estuviera arrastrando.

Kiyomi: «¿Escucharon eso?»

Kurohana: «Sí.»

El suelo.

Se movió.

Las paredes.

Respiraron.

El túnel dejó de ser un túnel.

La estructura comenzó ah deformarse lentamente.

Como si estuviera viva.

Como si siempre lo hubiera estado.

Tetsuya: «Atrás.»

Pero ya era tarde.

Del suelo

Emergió algo.

Una masa.

Oscura.

Putrefacta.

Palpitante.

Y entonces.

Caras.

Cientos.

Miles de rostros humanos comenzaron ah aparecer en esa masa.

Rostros retorcidos.

Ojos abiertos.

Bocas deformadas.

Como si estuvieran atrapados.

Como si siguieran vivos.

Kiyomi: «¿Qué es eso…?»

Las caras comenzaron ah moverse.

Ah hablar.

Ah susurrar.

Voces superpuestas, incomprensibles.

Un coro de desesperación.

Tetsuya: «…Esto no es una anomalía.»

Kurohana: «Y por lo visto una problemática.»

La masa creció.

Bloqueando la salida.

Cerrando el espacio.

Encerrándolos.

Las caras giraron.

Y todas los miraron al mismo tiempo.

Silencio.

Un instante pesado.

Y entonces.

Los cuatro reaccionaron.

Dieron un paso al frente.

Adoptaron posiciones de combate.

Determinados.

Listos.

Seiji: «Bien.»

Tetsuya: «Ya era hora.»

Kiyomi: «Y pensar que en el dia estabamos tomando cafe y terminamos en este lugar.»

Kurohana entrecerró los ojos.

Kurohana: «Deja de quejarte humana.»

La masa se agitó violentamente.

Las voces aumentaron.

El túnel tembló.

Y en medio de ese horror.

Los cuatro dijeron al mismo tiempo: «Es hora de trabajar.»

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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