KONMETSU - Capítulo 9
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- Capítulo 9 - 9 KONMETSU-CAPÍTULO 9 LOS QUE CAMINAN ENTRE NOSOTROS
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9: KONMETSU-CAPÍTULO 9: LOS QUE CAMINAN ENTRE NOSOTROS 9: KONMETSU-CAPÍTULO 9: LOS QUE CAMINAN ENTRE NOSOTROS La oscuridad de la habitación de Seiji era perfecta.
Silencio.
Paz.
Nada de gritos, demonios ni anomalías raras.
Hasta que alguien le dio una patada a la cama.
Mei: «Levántate.» Seiji abrió un ojo.
Seiji: «Cinco minutos más…» Mei: «Vamos mira la hora ya son las 11:30am.» Seiji no respondió y solo se cubrió el cuerpo con las sábanas.
Mei no respondió.
Simplemente agarró la sábana… y tiró.
Seiji cayó al suelo envuelto como burrito humano.
Seiji: «¡¿QUÉ TE PASA?!» Mei: «Conocerás a varios miembros que volvieron de sus misiones.» Seiji seguía en el piso.
Seiji: «Eso suena como algo que puedo hacer… después de dormir.» Mei se dio la vuelta y avanzó, luego antes de salir por la puerta se paró.
Mei: «Tienes tres segundos.» Cinco minutos después, Seiji ya estaba vestido, caminando por los pasillos de la organización Gokumon Kikan al lado de ella, con el alma saliéndosele por la boca.
sala de reuniones.
Al abrir la puerta, el ruido los envolvió.
Varias personas conversaban, algunas sentadas sobre la mesa, otras apoyadas en la pared.
Cuando vieron a Mei, el ambiente cambió.
Rin: «¡MEI!» Una chica de cabello celeste casi se le lanzó encima a Mei dándole un fuerte abrazo.
Nozomi: «Cuánto tiempo a pasado… ¿cuatro meses?.
Y veo que no has cambiado nada.» Eiji: «Pensé que ya estabas muerta.» Mei se soltó del abrazó de Rin.
Mei: «Lamentablemente, no.» Todos reían.
Después de unos segundos, todos notaron a Seiji.
Por unos segundos hubo un Silencio.
Luego Nozomi lo señaló con su dedo.
Nozomi: «¿El es el nuevo?» Seiji tragó saliva antes de hablar.
Seiji: «M-mucho gusto mi nombre es Seiji Shirabe.» El chico de cabello morado levantó la mano.
Eiji Karasuma: «Eiji Karasuma en placer en conocerte Seiji » La chica de cabello celeste sonrió con calma.
Rin Mizunoe: «Es un placer por fin conocerte Seiji, mi nombre es Rin Mizunoe.» La chica de apariencia tomboy, brazos cruzados, lo miró de arriba abajo.
Nozomi Kisaragi: «Nozomi Kisaragi.
No estorbes.» Seiji sintió un escalofrío al escuchar lo que dijo Nozomi, Seiji Pensó que ya eran todos.
Se equivocó.
La puerta del fondo se abrió.
Un sonido de pasos… más pesados sonaron.
Seiji se giró para ver.
Y se quedó congelado.
Un hombre alto, de cabello gris oscuro, orejas de lobo y una cola gruesa moviéndose con calma.
A su lado, una chica con orejas de gato negras y una cola que se balanceaba con curiosidad.
Y detrás, una figura alta, elegante… orejas de caballo, cabello plateado largo hasta la cintura.
Seiji parpadeó varias veces, incluso frotando sus ojos pensando que era por el sueño que tenía aún.
Seiji: «…¿Eh?» El hombre lobo frunció un poco el ceño.
Arata Seiryu: «No pongas esa cara quieres.
Es como si fuera tu primera vez que te topas con un HOMBRE–BESTIA.
» Seiji señaló sin pensar.
Seiji: «¿Por qué este tipo tiene partes de animales… le gusta vestirse de furro?» Hubo un Silencio incómodo.
Arata suspiró.
Arata: «Hombre–bestia.
No animal y no me visto de furro ok y de paso me llamó Arata Seiryu.» La chica gato levantó la mano animadamente.
Emiri Shindou: «¡Hola es un verdadero placeren conocerte Seiji Shirabe mi nombre es Emiri Shindou!» La chica caballo inclinó la cabeza con elegancia.
Hotaru Ootori: «Un gusto.
Hotaru Ootori.» Seiji miró a Mei buscando explicación.
Mei: «No todos los que trabajan aquí son humanos normales.» Arata cruzó los brazos.
Arata: «Algunos nacimos así.
Otros… no tanto.» Emiri: «La organización no discrimina si eres útil.» Hotaru: «La guerra contra lo anormal no la pelean solo los humanos.» Seiji procesaba todo a la vez.
Demonios.
Anomalías.
Calamidades.
Y ahora hombres–bestias.
Seiji: «…Claro.
Obvio.
Tiene sentido no, vivimos en un mundo donde existen los demonios luego están las anomalías y ahora hombres–bestias.» No tenía sentido.
Mei se apoyó en la pared.
Mei: «Y aún faltan más.
Pero están en misiones importantes.» Eiji sonrió de lado.
Eiji: «Ya los conocerás a cada uno.» Seiji miró la sala.
Humanos.
No humanos.
Gente que parecía normal.
Gente que no lo era.
Todos trabajando para la misma cosa exterminara a los demonios y las anomalías.
Todos viviendo en el mismo infierno.
Y por primera vez desde que llegó… Seiji entendió algo.
No era el única persona diferente ahí.
Mei miró a los alrededores y después de unos minutos de búsqueda habló.
Mei: «Oigan done está Yumeha.» Rin el escuchar las palabras de Mei se puso algo nerviosa.
Rin: «AH si pues… veras… es que… como decirlo… jajaja es muy gracioso sabes.» Nozomi: «Yumeha salió a tomar una misión.» Mei al escuchar eso se puso los dedos en los ojos claramente irritada.
Mei: «ahhh… enserió apenas llega y ya se va a tomar otra misión.» Nozomi solo levantó los hombros en señal que no le importaba en absoluto.
Luego de eso llega otra persona.
Siendo Shiro Kanza el jefe de ese lugar aplaudiendo.
Shiro: «Vaya vaya miren a mis muchachos como están todos.» Todos los que estaban hay saludaron al jefe Shiro.
Después de unos cuantos saludos y chistes.
Shiro llamó a Mei y a Seiji les pido que fueran a su oficina.
Así los dos fueron a la oficina de Shiro.
Shiro: «Tenemos un punto activo en Japón, a las afueras de Nagano, en un cementerio rural llamado Kurotsuka.
Desde hace semanas se registran caídas bruscas de temperatura, fallos electrónicos y personas que reportan escuchar voces provenientes del subsuelo.» Shiro siguió explicando.
Mei: «¿Anomalías?» Shiro: «Exactamente.
El lugar fue construido sobre un antiguo terreno de guerra.
Demasiadas muertes concentradas.
La energía negativa se acumuló durante décadas y ahora está reaccionando.
Detectamos distorsión leve del espacio.
Las tumbas no coinciden con su posición real.» Mei: «Los cementerios son puntos frecuentes para las anomalías.
Emoción, pérdida, dolor, recuerdos.
Todo eso se queda impregnado.» Shiro se puso serio Shiro: «Es una anomalía en formación.
Funciona como un campo que desorienta y atrae a las personas con alta carga emocional.» «» Mesndkdi: «¿Objetivo?» Shiro: «Entrar, ubicar el núcleo de la anomalía y exterminarlo antes de que tome forma estable ¿entendido?» Mei: «Sí.» Seiji: «Sí.» Así Mei y Seiji se pusieron en marcha.
Los dos caminaba directo al cementerio hasta que el en camino se encontraron con un chico que llevaba unas flores.
Seiji lo saludo y le preguntó que adonde iba el chico dijo iba para el cementerio.
Y Seiji le dijo que también iban para allá y le preguntó que si le parecía ir los tres juntos.
El chico no tuvo ningún problema con eso, así los tres fueron al cementerio.
Una vez que habían llegado Mei le dijo a Seiji que ella iba a buscar pistas y que él se quedará con él chico.
En el cementerio chico fue a una tumba y puso unas flores de tono lilas y luego se puso a rezar en silencio.
Cuándo terminó Seiji preguntó de quién estaba hay.
Chico: «Mi madre.» Seiji: «AH… lo siento mucho… de verdad.» El chico le dij que esta bien ya habían pasado doce años desde su muerte.
Le dijo que duele… pero con el tiempo uno sabe cómo vivir con él dolor.
Seiji al escuchar esas palabras no pudo evitar recordar a sus amigos; Yuto, Kenji, Isamu y Haoki.
Luego de eso el chico le pregunta el nombre a Seiji.
Chico: «Oye por cierto… cual es tu nombre el mío es » Taichi: «Oye por cierto… cual es tu nombre el mío es Taichi.» Seiji: «Mi nombre es Seiji.» Así los dos pasaron la tarde hablando.
Seiji: «¿Cómo murió tu madre?.
Una enfermedad o un accidente.» Taichi: « No fue una enfermedad.
Ni un accidente.» Seiji inclinó la cabeza algo intrigado.
Taichi: «El hombre que vivía con mi madre … no era mi padre biológico.
Era su esposo después de que yo nací.
Mi padrastro.» Seiji se quedó en silencio por unos segundos.
Seiji: «¿El?» Taichi: «Sí.
Fue él.
Una noche discutieron.
Yo estaba en mi habitación.
Escuché gritos, algo romperse… y luego nada.
Cuando salí, ella ya estaba en el suelo.» Seiji: «¿Y qué pasó con él?» Taichi: «Lo arrestaron meses después.
No por ella.
Por otra cosa.
Pero yo siempre supe la verdad.» Seiji: «Debió ser horrible cargar con eso solo.» Taichi: «Lo fue.
Pero recordarlo es lo único que me asegura que no la olvide.» Después de esa conversación Taichi se marchó.
Justo llegó Mei.
Mei: «No encuentre nada… al parecer las anomalías están muy bien escondidas.» Taichi caminaba hacia su auto pensando en su madre hasta que de repente de las tumbas salieron cosas extrañas que tomaron formas inhumanas.
Y se lanzaron encima de Taichi.
La anomalía abrió una boca en la parte de su “espalda”, y levantó a Taichi para devolvérselo.
Taichi en esos momentos recordó a su madre su cara su olor y todo de n.
Taichi se culpaba por no ayudar a su madre sabiendo que su padrastro, la golpeaba todos los días.
Y el no hacía nada solo quedarse en su habitación o irse del lugar.
Cuando ya de daba por muerto alguien apareció.
Siendo Seiji quien golpeó a la anomalía salvando a Taichi.
Seiji: «¿Estás bien?» Taichi: «S-si, pero que es esa cosa.» Mei apareció y le explicó que eso era una anomalía.
Pero de repente de las tumbas aparecieron más anomalías y así Seiji y Mei comenzaron a exterminar a las anomalías.
Cuando solo quedaban unas cuantas lo que paso tomó a Mei desprevenida.
Las anomalías restantes se fusionaron convirtiéndose en una sola anomalía.
Mei pensando: «¿Se fusionaron?» La anomalía tomó forma a medias: torsos incrustados unos dentro de otros, rostros incompletos que se abrían y cerraban sin mandíbula.
Ojos donde no debía haber ojos.
Todo moviéndose con un pulso común, como un solo organismo hecho de muertos mal recordados.
Seiji intentó levantarse.
Un brazo lo agarró del cuello y lo arrastró por el suelo, dejando un surco en la tierra.
La anomalía lo levantó y lo estampó contra el suelo una y otra vez.
Su energía anima corrupta se dispersaba.
Lo estaba aplastando sin esfuerzo.
Seiji se levantó y dio un paso al frente, respiración irregular, sangre y heridas graves en todo su cuerpo.
Seiji cargó.
Cerro sus puños corrió y salto, golpe directo al centro de la anomalía.
Su puño impactó… y se hundió.
No como carne.
Como lodo espeso lleno de huesos.
La anomalía reaccionó al instante.
Un brazo salió desde su costado y le dio un puñetazo en la cara Lo levantaron.
Y lo estrellaron de cabeza contra una lápida.
La piedra explotó.
Mei: «¡Seiji, retrocede!» Demasiado tarde.
La anomalía lo arrastró cómo si no pesara nada.
Lo arrastró por el suelo, su espalda chocando con raíces, rocas, mármol roto.
Seiji estaba apuntó de morir.
La anomalía lo tiro contra el suelo.
Un pie —o algo que hacía de pie— le aplastó el pecho y lo clavó contra el suelo.
El aire salió de sus pulmones.
Un brazo descendió.
Golpe directo al abdomen.
Algo interno se rompió.
Seiji tosió sangre.
Mei ya no estaba apuntando desde atrás.
Estaba avanzando.
Arma cargada.
G-18 en mano.
Mei: «Ey, montón de cadáveres mal organizados.» Disparó.
Tres tiros.
Precisión quirúrgica.
Cada bala atravesó un rostro distinto.
La anomalía se sacudió, pero no cayó.
Los agujeros se cerraron, piel y hueso reordenándose como barro vivo.
La anomalía bajó todo su peso sobre ella, como un derrumbe de lodo líquido, pero con cuerpos.
Mei se deslizó bajo el ataque, metiéndose literalmente dentro de la masa, entre torsos y huesos que se movían.
absoluta Asquerosidad.
De adentro la anomalía comenzó a hincharse y luego de eso explotó.
Mei salió llena de un líquido púrpura y fragmentos de piedra.
Respiración pesada.
A unos metros, Seiji seguía consciente, apenas.
Seiji (débil): «¿…terminó…» Mei escupió algo de ese líquido púrpura a un lado.
Mei: «Sí.
Y tú me debes una.
Otra vez.» Luego de todo eso Taichi salió convulsionado no sabía que había pasado tenia muchas preguntas.
Pero Mei le dijo que lo único que debe saber es qué no debe decirle a nadie lo que paso en este lugar.
Taichi lo promete y así Mei toma a Seiji por el hombro y Taichi también ayuda.
Y Seiji decía que, debería ir a un hospital cree tener varias costillas rotas.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES CROW_MODE Creation is hard, cheer me up!
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