Kuchiyuku ōkoku - Capítulo 68
- Inicio
- Todas las novelas
- Kuchiyuku ōkoku
- Capítulo 68 - Capítulo 68: Capítulo 68 — El Umbral del General
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
Capítulo 68: Capítulo 68 — El Umbral del General
La base ya no era una estructura.
Era un campo de guerra.
Explosiones en el ala oeste.
Ráfagas cruzadas en las torres caídas.
Metal ardiendo.
Gritos coordinados y gritos de dolor mezclándose.
Eiden corría sobre escombros como si el terreno aún estuviera intacto.
Tres soldados enemigos se cruzaron frente a él.
No desenvainó.
El primero intentó disparar.
Eiden giró el cuerpo, desvió el arma con el antebrazo y golpeó el mentón con el codo.
Crack.
El segundo lanzó una estocada corta.
Eiden atrapó la muñeca, giró, lo proyectó contra un muro partido.
El tercero retrocedió.
Eiden avanzó.
Un solo puñetazo seco al estómago.
Sin espectáculo.
Sin ira.
Eficiencia pura.
Siguió corriendo.
Más enemigos.
Golpes rápidos. Rodillazos. Proyecciones limpias.
No era momento de cortar.
Era momento de atravesar.
Sector Norte — Patio de impacto
Azu estaba luchando.
Frente a ella, un Teniente enemigo.
Rango alto.
Técnica precisa.
Su espada chocaba contra el mazo de Azu con fuerza brutal.
—¡Te estás retrasando! —gruñó el Teniente.
Azu retrocedió un paso.
Otro golpe.
El impacto la obligó a arrodillarse un segundo.
El Teniente levantó la espada para el corte final.
Silencio de medio segundo.
Y entonces—
Una línea plateada cruzó el aire.
La cabeza del Teniente giró en el aire antes de tocar el suelo.
El cuerpo cayó de rodillas… y luego colapsó.
Eiden estaba detrás.
Katana desenfundada.
Respiración estable.
—¿Dónde están Lia y Riku?
Azu parpadeó apenas.
—Refugio subterráneo sector tres. Están a salvo.
Él asintió.
Le tendió la mano.
Ella la tomó y se puso de pie.
—No vuelvas a llegar así tarde —dijo Azu, recuperando firmeza.
Eiden la miró apenas.
—No planeo hacerlo.
Ambos arrancaron.
Zona Central
El combate ahí era otra escala.
Emily estaba en el centro del caos.
Ojos cerrados.
Manos extendidas.
El aire alrededor vibraba.
Un soldado intentó acercarse por la espalda.
Se detuvo en seco.
Como si el espacio mismo lo sujetara.
Emily abrió los ojos.
El suelo bajo 34 soldados se fracturó en ondas invisibles.
Una presión invisible los aplastó contra el terreno.
Sin sangre excesiva.
Sin gritos largos.
Control absoluto.
Cayeron.
Treinta y cuatro.
En segundos.
Brisa caminaba entre enemigos con calma elegante.
Uno apuntó su arma.
Brisa sonrió.
—¿Estás seguro?
El soldado dudó.
En ese segundo, giró el arma… y disparó a sus propios compañeros.
Manipulación mental pura.
Otro intentó atacarla por detrás.
Ella susurró algo.
Él cayó de rodillas, temblando.
Treinta y dos neutralizados.
Sin levantar la voz.
Thomas, en cambio, era devastación directa.
Un soldado de alto rango cargó hacia él.
Thomas no esquivó.
Recibió el golpe.
Y respondió con un puñetazo frontal que atravesó armadura.
El impacto lanzó al enemigo diez metros atrás.
Otro vino.
Thomas lo levantó del suelo y lo arrojó contra un grupo entero.
Metal contra concreto.
Cincuenta caídos en una tormenta de fuerza bruta controlada.
El suelo temblaba bajo sus pasos.
Eiden y Azu llegaron al centro.
La escena era épica.
Fuego alrededor.
Cuerpos enemigos por todas partes.
Pero entonces…
El aire cambió.
Desde lo alto del edificio administrativo destruido…
Una figura descendió.
Lento.
Sin prisa.
Capa oscura.
Insignia clara.
General de los Tops.
Detrás de él…
Un escuadrón de oficiales de alto rango.
El silencio se impuso por un segundo.
El General sonrió levemente.
—Interesante resistencia.
Eiden dio un paso al frente.
—Formación defensiva —ordenó.
Los soldados propios se reagruparon.
No por miedo.
Por liderazgo.
Eiden habló fuerte:
—¡Nadie retrocede! ¡Sector central es nuestra línea!
Las voces se afirmaron.
La moral subió.
El General observó.
—¿Ese es él? —preguntó mirando a uno de sus subordinados.
El subordinado asintió.
—Confirmado.
Eiden miró a Thomas.
—Yo me encargo del General.
Thomas sostuvo su mirada.
Un segundo.
Aprobación silenciosa.
—Emily. Brisa. Conmigo. Eliminamos escolta.
Los tres arrancaron hacia los oficiales enemigos.
Explosión de combate lateral.
Eiden avanzó con Azu a su lado.
El General dio un paso…
Y desapareció.
Un parpadeo.
Nada más.
Eiden apenas alcanzó a girar la cabeza cuando—
Impacto.
Un golpe invisible en el abdomen.
El aire salió de sus pulmones violentamente.
El cuerpo fue lanzado hacia atrás.
Atravesó una estructura dañada.
Luego otra.
El suelo se abrió bajo su impacto.
Rodó.
Rebotó.
Diez kilómetros no exactos… pero suficiente para atravesar zona exterior completa hasta campo abierto.
Silencio momentáneo.
Polvo elevándose.
Eiden respiró.
Dolor agudo en costillas.
Pero había cubierto el torso con la guardia.
No estaba destruido.
Se incorporó lento.
Desenvainó la katana.
El General apareció frente a él.
Sin esfuerzo.
—Velocidad aceptable —dijo con tono casi aburrido.
Azu llegó desde atrás, saltando con el mazo elevado.
—¡NO LO SUBESTIMES!
El mazo descendió.
El General desapareció otra vez.
El golpe impactó el suelo.
La tierra explotó.
Un cráter masivo se abrió.
El General reapareció frente a ellos.
Sonriente.
Miró a Azu.
—Demasiado directa.
Luego miró a Eiden.
Su sonrisa se amplió.
—A ti te están buscando.
Eiden sostuvo la katana firme.
—¿Quién?
El General se dobló los nudillos.
Crack.
—El Top 4 tiene interés personal en tu cabeza.
Silencio eléctrico.
La sonrisa se volvió más cruel.
—Y yo… planeo entregársela.
El aire volvió a comprimirse.
El combate real…
recién comenzaba
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com