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Kuchiyuku ōkoku - Capítulo 72

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Capítulo 72: Capítulo 72 —Ecos que No Debían Escucharse

Interrogatorio

La sala estaba fría.

No por temperatura.

Por diseño.

Paredes grises.

Sin ventanas.

Una sola lámpara directa sobre la mesa metálica.

El General estaba encadenado.

Ambos brazos asegurados.

El derecho inmovilizado por completo.

El torso vendado con presión firme.

Seguía vivo.

Eso ya era una victoria… para ellos.

Thomas permanecía de pie.

No se sentó.

Emily estaba a su derecha, una tableta luminosa en la mano.

Kael, en la sombra del rincón, apenas visible.

El General sonrió con la boca ensangrentada.

—Cuatro niños… —murmuró—. Qué humillación tan deliciosa.

Thomas no reaccionó.

—Nombre operativo.

Silencio.

Emily habló sin levantar la vista.

—Séptimo General del Ala Occidental del Ejército del Top 4. Especialidad: devastación territorial y coerción frontal.

El General chasqueó la lengua.

—Qué eficiente eres.

Thomas dio un paso adelante.

—¿Quién ordenó el despliegue?

El General lo miró.

Sostuvo la mirada.

No respondió.

Emily deslizó un dedo por la pantalla.

—No fue una incursión espontánea. Hubo sincronización con dos escuadrones externos. Eso requiere autorización superior.

El General soltó una pequeña risa.

—Superior… —tosió sangre—. Ustedes creen que entienden jerarquías.

Kael habló desde la oscuridad.

—No fue el Top 4.

Silencio.

El General giró lentamente la cabeza hacia la sombra.

Sus ojos cambiaron apenas.

Un microsegundo.

Pero Emily lo vio.

—Entonces no fue el Top 4 —repitió ella con calma quirúrgica.

Thomas no apartó la vista.

—¿Quién?

El General guardó silencio.

Pero ya no era el mismo silencio.

Era cálculo.

—Si regreso sin la cabeza de ese chico… —susurró.

Emily levantó la vista por primera vez.

—¿Qué chico?

El General sonrió.

—El que cayó del cielo.

Thomas respondió firme.

—Eiden.

El General escupió sangre al suelo.

—No entienden lo que despertó.

Kael dio un paso hacia la luz.

Sus ojos eran completamente fríos.

—Explícate.

El General respiró con dificultad.

—No se suponía que sobreviviera al choque.

Emily se tensó.

Thomas no parpadeó.

—¿Qué choque?

El General inclinó la cabeza.

—El cruce de marcas.

Silencio denso.

—El rayo… —murmuró Emily.

El General sonrió apenas.

—No fue una señal.

Pausa.

—Fue una respuesta.

El aire en la sala cambió.

Thomas habló bajo.

—¿Respuesta a qué?

El General cerró los ojos.

Cansado.

Pero aún orgulloso.

—Al Umbral.

Silencio absoluto.

Ni Emily escribió.

Ni Thomas habló.

Ni Kael respiró más fuerte.

El General volvió a abrir los ojos.

Y por primera vez…

No había odio.

Había algo peor.

—Ustedes creen que lo derrotaron.

Su voz era apenas audible.

—Pero lo único que hicieron… fue confirmar que él puede cruzarlo.

Emily miró a Thomas.

Thomas no apartó la vista del prisionero.

—¿Cruzar qué?

El General soltó una risa débil.

—Eso no lo decide él.

Las cadenas vibraron levemente cuando su cuerpo cedió.

Cansancio extremo.

Pero antes de perder conciencia otra vez…

Susurró:

—El Top 4 no dio la orden.

Silencio.

—La orden vino de más arriba.

La lámpara parpadeó una vez.

Y el General cayó inconsciente.

Thomas habló finalmente.

—Aíslen la grabación. Nivel máximo.

Emily asintió.

Kael ya no estaba en la sombra.

Estaba pensando.

Y esa era peor señal que cualquier rugido.Muy lejos de la Base Norte.

Más allá de los territorios devastados.

Más allá de las fronteras vigiladas.

En el Continente Central.

Una torre negra atravesaba las nubes.

No tenía banderas.

No las necesitaba.

El aire alrededor vibraba con presión invisible.

En el salón superior, cuatro tronos no estaban.

Solo uno.

Elevado.

Tallado en una sola pieza de obsidiana pulida.

Allí estaba sentado él.

El Top 2.

No el más fuerte.

Pero el más estratégico.

El más paciente.

Frente a él, de rodillas, un mensajero cubierto de polvo y sangre.

—El Séptimo General… ha sido capturado.

Silencio.

No hubo grito.

No hubo explosión.

Solo un leve movimiento de dedos apoyados en el brazo del trono.

—¿Por quién?

La voz era tranquila.

Eso la hacía peor.

—Cuatro jóvenes de la Base Norte… uno de ellos ejecutó un corte que atravesó el torso del General.

Una pausa.

—Marca carmesí confirmada.

El aire cambió.

Apenas.

Pero cambió.

El Top 2 abrió los ojos por completo.

No eran rojos.

No eran dorados.

Eran grises.

Como un cielo antes de una tormenta que decide si va a caer o no.

—¿Confirmaron el fenómeno?

El mensajero tragó saliva.

—Testigos reportan manifestación eléctrica en forma… simbólica.

Silencio.

El Top 2 se puso de pie lentamente.

Su capa cayó detrás de él como una sombra líquida.

—El cruce de marcas… ocurrió antes de lo previsto.

El mensajero tembló.

—¿Debemos informar al Top 1?

Una sonrisa leve.

No amable.

—No.

Pausa.

—Aún no.

Caminó hacia el borde del salón.

Desde allí se veía el continente entero.

Ciudades.

Ejércitos.

Fortalezas.

—El Top 4 es fuerte… pero impulsivo.

Su tono era analítico.

—Envió al más débil de sus Generales creyendo que sería suficiente para aplastar una anomalía menor.

Se giró levemente.

—Y ahora su orgullo está expuesto.

El mensajero no levantó la vista.

—¿Entonces la orden…?

El Top 2 lo interrumpió.

—Fue mía.

Silencio pesado.

—Necesitaba confirmar si el portador sobreviviría al primer cruce.

Sus ojos se endurecieron.

—Y sobrevivió.

Una risa baja, casi imperceptible.

—Interesante.

El mensajero habló con cautela.

—¿Representa una amenaza inmediata?

El Top 2 negó suavemente.

—No.

Pausa.

—Representa una variable.

Volvió al trono.

Se sentó.

—El Top 3 observará.

El Top 4 intentará limpiar su vergüenza.

El Top 1… ignorará esto hasta que ya no pueda hacerlo.

Sus dedos se entrelazaron.

—Pero yo…

Una leve inclinación hacia adelante.

—Yo quiero verlo crecer.

Silencio.

—No lo ataquen otra vez.

El mensajero levantó la vista, confundido.

—¿Señor?

Los ojos grises brillaron apenas.

—Presiónenlo desde lejos.

Destruyan territorios cercanos.

Oblíguenlo a moverse.

Pausa.

—Quiero ver qué ocurre cuando cruce el segundo umbral.

El nombre no se dijo en voz alta.

Pero el aire lo reconoció.

El Top 2 cerró los ojos.

—Si el experimento fracasa… lo eliminaré yo mismo.

El mensajero inclinó la cabeza hasta tocar el suelo.

—Como ordene.

En lo profundo de la torre…

Una energía dormida comenzó a vibrar levemente.

No por ira.

Por interés.

Y en la Base Norte…

Sin saberlo…

Eiden acababa de convertirse en pieza dentro de un juego que no conocía.

No era venganza.

No era orgullo.

Era evaluación.

Y eso…

Es mucho más peligroso que el odioAmanecer.

La Base Norte aún estaba en silencio.

El patio de entrenamiento estaba vacío.

Sin soldados.

Sin ruido.

Sin espectadores.

Eiden estaba en el centro.

Descalzo.

Sin katana.

Respiración lenta.

Frente a él, Kael.

Manos detrás de la espalda.

—Ataca.

Eiden frunció el ceño.

—Sin arma…

—Ataca.

No hubo cambio de tono.

Eiden avanzó.

Golpe directo al torso.

Kael no se movió hasta el último segundo.

Desvió.

Un toque en el hombro.

Eiden perdió equilibrio.

Cayó de rodillas.

No fuerte.

Pero claro.

Se levantó.

Volvió a intentar.

Más rápido.

Más decidido.

Kael giró el cuerpo apenas.

Toque en el tobillo.

Eiden al suelo otra vez.

Silencio.

Solo el sonido del viento cruzando el patio.

Tercer intento.

Eiden comprimió energía en las piernas.

Impulso.

Puño envuelto en presión espiritual.

Kael dio un paso al costado.

Golpeó el centro del pecho de Eiden con dos dedos.

Preciso.

El aire salió de sus pulmones.

Retrocedió tres pasos.

—Otra vez —dijo Kael.

No había burla.

No había dureza innecesaria.

Solo claridad.

Eiden respiró profundo.

Cerró los ojos un segundo.

Recordó la caída.

El rayo.

El corte carmesí atravesando al General.

Abrió los ojos.

Avanzó.

Más controlado.

Más consciente.

Pero cuando intentó liberar la presión espiritual…

Nada.

No respondió.

Su ceño se tensó.

Lo intentó de nuevo.

Nada.

Kael lo observaba.

—Estás esperando algo.

Eiden apretó los dientes.

—No.

—Sí.

Kael dio un paso adelante.

—Estás esperando que vuelva a descender.

Silencio.

Eiden no respondió.

Porque era verdad.

Kael lo rodeó lentamente.

—El problema no es tu poder.

Pausa.

—Es que aún dependes de una confirmación externa.

El viento se detuvo.

—El rayo no te eligió.

Eiden levantó la mirada.

—No fue una bendición momentánea.

Kael se detuvo frente a él.

—Fue una reacción.

Silencio denso.

—Y las reacciones no se fuerzan.

Eiden respiró más pesado.

—Entonces… ¿qué hago?

Kael lo miró fijo.

—Camina sin esperar que el cielo responda.

La frase no fue dura.

Fue firme.

—Si tu convicción depende de una señal… todavía no es convicción.

Eiden bajó la mirada.

Sus manos temblaron levemente.

No por miedo.

Por frustración.

Kael se giró.

—Golpéame.

Eiden avanzó otra vez.

Esta vez no intentó liberar nada.

No buscó presión.

No buscó electricidad.

Solo dio el paso.

Golpe simple.

Directo.

Kael lo bloqueó… pero esta vez retrocedió medio paso.

Pequeño.

Pero real.

Silencio.

Eiden también lo notó.

Volvió a atacar.

Movimiento básico.

Respiración firme.

Sin explosión.

Sin espectáculo.

Solo intención clara.

Kael desvió el tercer golpe… pero esta vez sonrió apenas.

—Eso es.

Eiden no entendía del todo.

Pero sentía algo distinto.

No más fuerte.

Más estable.

Kael habló bajo.

—El primer umbral no fue cruzado por poder.

Pausa.

—Fue cruzado por necesidad.

Se acercó lo suficiente para que solo Eiden lo oyera.

—El segundo… no se cruza por desesperación.

El viento volvió.

Suave.

—Se cruza cuando ya no necesitas probar nada.

Eiden cerró los ojos un segundo.

Respiró profundo.

Cuando los abrió…

No estaba buscando el cielo.

Estaba mirando al frente.

Volvió a adoptar postura.

—Otra vez.

Kael asintió.

El sol terminó de elevarse.

No hubo rayo.

No hubo trueno.

Pero cada movimiento era más firme que el anterior.

Y en algún lugar del continente…

Alguien observaba variables.

Pero lo que ese alguien aún no entendía…

Es que una convicción silenciosa

es mucho más difícil de manipular que un poder explosivo.

Y esta vez…

Eiden no estaba esperando una señal.

Estaba construyéndose

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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