La Ascensión de la Libertad Eterna - Capítulo 81
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81: Examen parcial 81: Examen parcial Kaiser miró la pantalla inexpresivamente, con el nombre del físico en mayúsculas.
Empezó a recordar cosas relacionadas con este físico: el gran talento, un factor de autocuración inhumano, el control absoluto sobre el hielo y una muerte inevitable a una edad temprana.
Las ventajas eran geniales, pero el único defecto era fatal.
En la historia de la humanidad desde la Era del Despertar, solo dos personas habían llegado a poseer este físico.
E, inevitablemente, ambos murieron en la veintena.
Sus muertes no fueron tranquilas, sino violentas, en las que explotaban convirtiéndose en un enorme glaciar que se extendía por kilómetros, congelando hasta la muerte a todo ser vivo presente.
«¿Es ese… mi final?»
Ladeó la cabeza, curioso.
Quizás sí, y quizás no; no lo sabía.
«Qué fastidio…»
Se masajeó las sienes con cansancio y cerró los ojos.
Mientras intentaba pensar, un pensamiento que había estado esperando le llegó al corazón.
«¿Por qué tengo que morir como los demás?
¿Inevitable?
No en mis tiempos».
Un leve sentimiento de desafío surgió en él y tomó una decisión.
A diferencia de sus otros dos predecesores, él no moriría así.
No porque no quisiera morir, sino porque no estaba satisfecho con semejante final.
«Es demasiado aburrido para mi gusto…»
Luciendo una leve sonrisa demencial, se ahuecó las mejillas con las manos, mientras su mirada taladraba el nombre en la pantalla.
FROZENGENESIS ESSENCE PHYSIQUE.
……
Pasaron los días, y con ellos el anuncio del Examen Parcial.
Todas las clases de todos los años se pusieron las pilas, entrando en un estado de estudio constante y entrenamiento continuo.
La Clase-E continuó su entrenamiento junto con las clases de estudio, intentando mejorar en la medida de lo posible el rendimiento académico de los más flojos.
Por supuesto, no era fácil, sobre todo con los tres idiotas: Eric, José y Logan.
Aquellos tres apenas se concentraban durante las clases, lo que fastidiaba a Hazel y hacía que Liam se sintiera impotente.
En cierto momento, la chica consideró darse por vencida con ellos y dejar que suspendieran.
Pero como sabía que las consecuencias serían una deducción de los Puntos de Rango de Clase, no quiso arriesgarse.
Al final, solo pudo esforzarse al máximo para ayudarlos.
Sus esfuerzos no cayeron en saco roto, pues al menos aprendieron lo básico.
—Buenos días.
Tomen asiento.
La instructora Rina entró con paso decidido, con una expresión seria y concentrada.
Los que estaban reunidos, intentando leer un poco más, se dispersaron rápidamente hacia sus asientos.
—Su primer Examen Parcial empieza ahora.
Dijo, y acto seguido repartió los cuestionarios y las hojas de respuestas de la primera asignatura.
—Empiecen ya.
Al darle la vuelta a la hoja, varios estudiantes tragaron saliva.
La asignatura más difícil, matemáticas, era la primera.
En la primera fila, Logan vio cómo Eric y José se ponían serios y frunció el ceño.
Cada vez que miraba las preguntas, sentía que se le nublaba la vista y le daba una punzada de dolor de cabeza.
Todo parecía tan complejo que era incapaz de entenderlo.
«¡Esto… esto no es lo sencillo que me enseñaron!»
Apretó los puños con tal fuerza que casi rompió el bolígrafo y el lápiz que tenía en la mano.
De repente, recordó una frase que le había dicho Hazel hacía poco.
—Logan.
Cuando te enfrentes a problemas que no puedas resolver a puñetazos, relájate y míralos con calma.
Poco a poco se irán resolviendo.
Siguió el consejo y respiró hondo.
Volvió a mirar las preguntas, esta vez con más calma.
Empezó a recordar fórmulas que había aprendido durante las clases y se dio cuenta de que podía usarlas para resolver algunas de las preguntas.
Con una expresión de absoluta concentración, se puso a garabatear todo lo que recordaba y podía resolver.
Transcurrieron así cuarenta y cinco minutos, y Rina les recogió todos los exámenes.
—Tienen un descanso de diez minutos antes de que empiece la siguiente asignatura.
—les informó, para luego sentarse pacientemente en la mesa de la profesora.
«Así que ya tiene listos los siguientes exámenes».
Todos se dieron cuenta de ello, tensos y ansiosos.
Era muy raro que Rina usara la mesa de la profesora que había en el aula, y eso ejercía cierta presión sobre todos.
Aun así, la gente intercambió algunas palabras.
—Oye, José.
¿Qué tal te ha ido?
Siento que me duele la cabeza.
—dijo Eric, con los labios curvados en una sonrisa de cansancio.
José se arregló el cuello de la camisa con calma, con una sonrisa de suficiencia en el rostro.
—Mis preguntas eran bastante sencillas y, por supuesto, soy lo bastante listo como para resolverlas.
Eric no pareció impresionado, pero decidió creerle hasta que vieran los resultados.
Se giró hacia Logan, curioso por saber qué tal le había ido.
—Yo… bueno, he podido resolver algunas preguntas.
Solo espero haber acertado.
Logan esbozó una sonrisa débil, con aspecto nervioso.
—¡Vamos, todo irá bien!
Eric le dio una palmada en el hombro, con aire relajado y despreocupado.
Le echó un vistazo a Rina y luego soltó un silbido sospechoso.
Su gesto hizo que José y Logan se rieran entre dientes, pues sabían lo que estaba admirando.
A fin de cuentas, nadie vería a una mujer así y no la admiraría.
Los diez minutos pasaron sin incidentes y se repartió el examen de la siguiente asignatura: Historia.
Sus cuarenta y cinco minutos transcurrieron sin problemas y, durante el descanso, la mayoría de los estudiantes se quejaba de la dificultad.
—Un momento.
¿El primer Emperador Mundial es Wu Xiao?
¡Yo puse Who Ziao!
—se quejó Kiera, con evidente insatisfacción.
Quizás no era la única pregunta que había fallado, pero ese punto ya lo había perdido.
Sin tener en cuenta su salud mental, los exámenes continuaron hasta el mediodía, dejando como única excepción el Entrenamiento de Combate (práctico).
—¡Dios!
¡Siento que voy a explotar!
—se quejó un estudiante, con aspecto estresado.
Todo el mundo estaba estresado, ya que básicamente habían completado todos sus exámenes escritos en un solo día.
En el instituto, siempre había un calendario de exámenes y al menos un descanso de treinta minutos entre cada asignatura.
Aquí, sin embargo, era obvio que la academia estaba intentando someter sus cerebros a una gran presión.
¡Ni siquiera había un calendario de exámenes!
Kaiser, con aspecto relajado, pensó para sí mismo: «Están intentando someter sus cerebros a presión para que evolucionen.
Si están bajo esta presión constante durante los exámenes, sus cerebros o colapsan o se agudizan lo suficiente como para soportarla».
Parecía que la academia estaba realmente empeñada en crear élites utilizando métodos en los que uno no pensaría.
No era de extrañar que fuera catalogada como la mejor Academia de Despertados del mundo entero.
—Ya pueden irse a casa.
El examen de Entrenamiento de Combate se celebrará mañana en las instalaciones de entrenamiento, a las 9 en punto.
No lleguen tarde.
—dijo Rina, mientras empaquetaba todos los exámenes y salía de la clase.
Inmediatamente, muchos se prepararon para salir de clase, pero se encontraron con que la puerta estaba bloqueada por gente de otra clase.
—Apolo, de la Clase C…
—gruñó Hazel mientras marchaba hacia la puerta para enfrentarse a ellos.
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