La Bruja Luna del Alfa Maldito - Capítulo 21
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21: Lyra: Hechizo de ilusión 21: Lyra: Hechizo de ilusión Cuando terminamos de comer, todos se levantan y desaparecen para hacer sus cosas.
Voy tras Tristan, con la intención de hablar con él.
Voy a necesitar su ayuda con lo que estoy planeando.
Tristan despide a Catherine y se dirige al laboratorio —donde practica hechicería, hechizos y todo eso—.
Abro la boca para llamarlo justo cuando abre la puerta, pero alguien me mete de un tirón en la habitación de al lado.
La persona me empuja contra la puerta y lo entreveo antes de que me bese.
Sin embargo, se aparta justo cuando yo iba a devolverle el beso.
Sonríe con aire de suficiencia, rodeándome la cintura con sus brazos antes de atraerme hacia él y darme un suave beso en los labios.
Repite el movimiento antes de besarme por fin con fuerza y profundidad.
Suspiro en su boca una vez que siento de verdad sus labios moverse contra los míos.
Pongo la mano en su mandíbula y él vuelve a sonreír con suficiencia antes de que una de sus manos vaya a mi pelo y tire de él, haciendo que nos separemos.
Se me pone la piel de gallina cuando empieza a depositar suaves besos en mis mejillas.
Luego, desliza sus labios hasta mi mandíbula y la muerde juguetonamente.
Siseo, pero aun así inclino la cabeza para darle acceso.
Dejo escapar un gemido cuando desliza lentamente la lengua por el lateral de mi cuello.
—Cyrus…
—Lyra… —susurra.
Deposita un pequeño beso en mi oreja y un último en mis labios antes de apartarse.
Me ofrece una sonrisa increíblemente hermosa y me acerca más —si es que eso es posible; estoy literalmente pegada a él—.
—¿Por qué seguías a Tristan?
—murmuró, sus labios rozando los míos con cada palabra.
Siento un aleteo en el estómago por su acción y trago saliva.
—Tengo algo que preguntarle.
—Puedes preguntármelo a mí.
—Suena… ¿celoso?
¿Por qué estaría celoso de Tristan?
Digo, era él quien me estaba besando, no Tristan.
Vaya tío.
—No puedo.
—¿Por qué no?
—Frunce el ceño y sus labios se aprietan en una fina línea.
Los celos son monos y todo eso, pero ahora mismo me está sacando de quicio.
—Vale.
Entonces respóndeme a una cosa.
—Él asiente con entusiasmo.
—¿Qué ha cambiado entre nosotros?
—Me mira como si me hubieran salido dos cabezas.
—¿Qué quieres decir?
No ha cambiado nada.
—Ladeo la cabeza.
¿Acaba de decir lo que he oído?
¿Nada?
—Tú… ¡¡¡me besas como si tuvieras todo el derecho a hacerlo y luego dices que no ha cambiado nada entre nosotros!!!
Cyrus Grayson, si crees que soy alguien a quien puedes engañar así, estás muy equivocado.
—Lo miro sin pestañear, asegurándome de que mi advertencia no caiga en saco roto.
—Deberías habérmelo preguntado directamente en lugar de andarte con rodeos.
Además, no es que haya mentido.
—Abro la boca para advertirle una vez más, pero me interrumpe con un beso rápido en los labios.
—Déjame terminar, ¿quieres?
No mentí, porque siempre me he sentido atraído por ti.
Desde el principio, desde aquella noche en Ravenswood, me sentí atraído por ti.
Quiero decir, ese día te salvé únicamente por esa razón.
—La cara me arde ante su descarada confesión.
Sabía que le gustaba, pero no esperaba que lo admitiera tan abiertamente.
—¿Tienes más preguntas?
—frota su nariz contra la mía y yo niego con la cabeza.
—¿Qué ibas a preguntarle a Tristan?
—Vuelve a sacar el tema y no puedo evitar soltar un suspiro de exasperación.
—Uf.
Quería preguntarle más sobre el hechizo de visión general.
Sonaba interesante.
Y supongo que Tristan sabe más de eso que tú.
—Pongo mi dedo sobre su boca cuando veo que se inclina para robarme otro beso.
¿Por qué está tan pegajoso hoy?
—Puedes ponerme a prueba.
—No se me escapa el tono sugerente de su voz.
Pongo los ojos en blanco y él se limita a levantar una ceja.
—Está bien, entonces.
¿Cómo funciona exactamente el hechizo de visión general?
—Levanto la barbilla hacia él y me la besa antes de responder a mi pregunta.
—Tal como su nombre indica.
El hechizo proyecta una vista de espía desde arriba del objetivo.
En este caso, el mago que lo lanzó, lo lanzó justo sobre el bosque.
Todo lo que ocurrió en el bosque en el momento del hechizo se captura desde un ángulo cenital —explica Cyrus—.
Así que el objetivo es el bosque y, como yo estaba allí en ese momento, el mago acabará viéndome, pero no mi cara, sino la parte superior de mi cabeza, y además desde la distancia.
—¿Existe la posibilidad de que algo se haya escapado de la vista?
Es decir, digamos que el mago no prestó atención mientras lo supervisaba, ¿y se le pasó por alto para siempre?
—Quiero decir, si el lanzador del hechizo lo ha estado lanzando durante tres días, podría haberse tomado descansos y podría no haberme visto.
Cyrus piensa un momento antes de negar con la cabeza.
—Por desgracia, no.
Para simplificártelo, es como una cámara.
Una vez que se lanza el hechizo, lo captura todo y lo almacena para su futura visualización.
—Sé que te preocupa que te atrapen en la visión del hechizo.
Pero se me ocurrirá algo e, incluso si no pudiera, no dejaré que te pongan un dedo encima.
—No es la primera vez que oigo una promesa así.
Oliver dijo algo parecido, pero no pudo cumplirla apenas una hora después.
Esto, sin embargo, se siente diferente.
¿Seré estúpida si confío en él?
—¿Le has hecho algo a tu pelo?
Se ve diferente.
—Contengo la respiración ante su repentina pregunta.
No se ha dado cuenta de que el color de mi pelo ha cambiado ligeramente, ¿o sí?
—Mi pelo no tiene nada de diferente.
Ahora, sal y déjame en paz.
—Lo empujo por la puerta y lo veo alejarse mientras me mira descaradamente de arriba abajo.
Me guiña un ojo con una estúpida sonrisa en la cara antes de desaparecer por la esquina.
Aprovechando la oportunidad, corro a mi habitación y la cierro con llave.
Por un lado, me da miedo que irrumpa y me distraiga.
Por otro, necesito intentar algo.
Después de lo que Cyrus me dijo sobre que era similar a una grabación de cámara, algo me ha estado rondando por la cabeza.
Lo que pasa con las grabaciones de cámara es que se pueden manipular.
¿Y si intento eso, pero con el hechizo?
Sé que suena ridículo.
Pero tengo un buen argumento.
El hechizo no funciona en la casa de la manada porque Tristan ha lanzado un hechizo de ilusión.
Por lo que he aprendido, los hechizos de ilusión demuestran ser de los mejores para combatir otros tipos de hechizos.
Me siento en la cama con las piernas dobladas bajo los muslos y cierro los ojos, intentando concentrarme.
Pienso en el momento exacto en que la hiena se ahogaba y se retorcía en el aire.
Solo que esta vez, no lo estoy recordando, nos estoy viendo a ella y a mí.
Estoy justo ahí.
Mis dedos, apretados en un puño mientras observaba a la hiena levantarse en el aire, jadeando y gimoteando.
Me miro a mí misma avanzando para acercarme a la hiena y ayudarla, y esta cae al suelo antes de que pueda alcanzarla.
Aparto los ojos de la escena y en su lugar miro a mi alrededor, tratando de averiguar dónde podría capturarme exactamente el hechizo.
Levanto la cabeza y miro fijamente el cielo nocturno.
Un destello de luz verde llama mi atención a la izquierda.
Me acerco y miro de cerca solo para ver la luz parpadeando débilmente como una estrella lejana.
Mi mirada se convierte en una mirada fulminante mientras me concentro con la precisión de un láser en la luz e inclino la cabeza hacia la derecha con un movimiento rápido.
El haz se desplaza a la derecha siguiendo mi movimiento, relajo los ojos y vuelvo a centrarme en la escena.
El haz está situado donde se enfoca en la hiena, pero no muestra ni un centímetro de mi piel.
Abro los ojos y un dolor de cabeza punzante me ciega de inmediato.
Me agarro la cabeza con las manos y suelto un grito ahogado, intentando no hacer mucho ruido.
Me zumban los oídos con fuerza, hiriéndome los tímpanos, y siento que caigo de bruces en la cama antes de que todo se vuelva oscuro.
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